La persecución de Francesca Albanese
El ataque contra Francesca Albanese presagia un mundo sin reglas, en el
que se permite a Estados canallas, como Estados Unidos e Israel, llevar a cabo
crímenes de guerra y genocidios sin ningún tipo de responsabilidad ni freno.
Revela nuestra hipocresía, crueldad y racismo.
Cuando se escriba la historia del genocidio en Gaza, una de
las defensoras más valientes y francas de la justicia y el respeto del derecho
internacional habrá sido Francesca Albanese, la relatora especial de las
Naciones Unidas, sancionada hoy por la administración Trump. Su oficina tiene
la tarea de supervisar e informar sobre las violaciones de los derechos humanos
que Israel comete contra los palestinos.
Albanese, que recibe regularmente amenazas de muerte y
soporta campañas de calumnias bien orquestadas dirigidas por Israel y sus
aliados, busca valientemente que se rindan cuentas a quienes apoyan y sostienen
el genocidio. Critica duramente lo que ella llama «la corrupción moral y política del mundo» que permite que el
genocidio continúe. Su oficina ha publicado informes detallados que documentan
los crímenes de guerra en Gaza y Cisjordania, uno de los cuales, titulado
«Genocide as colonial erasure» (El genocidio como borrado colonial), he
reimpreso como apéndice en mi último libro, «A Genocide Foretold» (Un genocidio
anunciado).
Ha informado a organizaciones privadas de que son
«penalmente responsables» por ayudar a Israel a llevar a cabo el genocidio en
Gaza. Anunció que, de ser cierto, como se ha informado, el ex primer ministro
británico David Cameron amenazó con retirar los fondos y retirarse de la Corte
Penal Internacional (CPI) después de que esta emitiera órdenes de arresto
contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el exministro de
Defensa, Yoav Gallant, por lo que Cameron y el otro ex primer ministro
británico, Rishi Sunak, podrían ser acusados de un delito penal en virtud del
Estatuto de Roma. El Estatuto de Roma tipifica como delito a quienes tratan de
impedir que se juzguen los crímenes de guerra.
Ha pedido a los altos funcionarios de la Unión Europea (UE)
que se enfrenten a cargos de complicidad en crímenes de guerra por su apoyo al
genocidio, afirmando que sus acciones no pueden quedar impunes. Fue una
defensora de la flotilla Madleen, que intentó romper el bloqueo de Gaza y
entregar ayuda humanitaria, y escribió que el barco interceptado por Israel no
solo transportaba suministros, sino también un mensaje de humanidad.
Su último informe enumera 48 empresas e instituciones, entre
las que se encuentran Palantir Technologies Inc., Lockheed Martin, Alphabet
Inc. (Google), Amazon, International Business Machine Corporation (IBM),
Caterpillar Inc., Microsoft Corporation y el Instituto Tecnológico de
Massachusetts (MIT), junto con bancos y empresas financieras como BlackRock,
aseguradoras, empresas inmobiliarias y organizaciones benéficas, que, en
violación del derecho internacional, están ganando miles de millones con la
ocupación y el genocidio de los palestinos.
El secretario de Estado Marco Rubio condenó su apoyo a la
CPI, cuatro de cuyos jueces han sido sancionados por Estados Unidos por emitir
órdenes de detención contra Netanyahu y Gallant el año pasado. Criticó a
Albanese por sus esfuerzos para enjuiciar a ciudadanos estadounidenses o
israelíes que apoyan el genocidio, diciendo que no es apta para desempeñar el
cargo de relatora especial. Rubio también acusó a Albanese de «vomitar
antisemitismo descarado, expresar su apoyo al terrorismo y mostrar un desprecio
abierto hacia Estados Unidos, Israel y Occidente». Es muy probable que las
sanciones impidan a Albanese viajar a Estados Unidos y congelen cualquier
activo que pueda tener en el país.
El ataque contra Albanese presagia un mundo sin reglas, en
el que Estados rebeldes, como Estados Unidos e Israel, pueden cometer crímenes
de guerra y genocidio sin rendir cuentas ni sufrir restricciones. Pone al
descubierto los subterfugios que utilizamos para engañarnos a nosotros mismos y
tratar de engañar a los demás. Revela nuestra hipocresía, crueldad y racismo. A
partir de ahora, nadie se tomará en serio nuestros compromisos declarados con
la democracia, la libertad de expresión, el Estado de derecho o los derechos
humanos. ¿Y quién puede culparlos? Hablamos exclusivamente el lenguaje de la
fuerza, el lenguaje de los brutos, el lenguaje de la matanza masiva, el
lenguaje del genocidio.
«Los actos de asesinato, los asesinatos en masa, la tortura
física y psicológica, la devastación, la creación de condiciones de vida que no
permiten vivir a la población de Gaza, desde la destrucción de hospitales, el
desplazamiento forzoso masivo y la falta de hogar, mientras la gente es
bombardeada a diario y muere de hambre… ¿Cómo podemos interpretar estos actos
de forma aislada?», preguntó Albanese en una entrevista que le hice cuando
hablamos de su informe, «El genocidio como borrado colonial».
Los drones militarizados, los helicópteros artillados, los
muros y barreras, los puestos de control, las bobinas de alambre de púas, las
torres de vigilancia, los centros de detención, las deportaciones, la
brutalidad y la tortura, la denegación de visados de entrada, la existencia
apartheid que conlleva la falta de documentos, la pérdida de los derechos
individuales y la vigilancia electrónica son tan familiares para los migrantes
desesperados que se encuentran en la frontera mexicana o que intentan entrar en
Europa como lo son para los palestinos.
Esto es lo que les espera a aquellos a quienes Frantz Fanon
llama «los condenados de la tierra»: Los que defienden a los oprimidos, como
Albanese, serán tratados como los oprimidos.
Lo
subrayado/interpolado es nuestro
Cumbre por
Palestina y liderazgo de Francesca Albanese
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Por: Consuelo Ahumada
La reunión del Grupo de la Haya, realizada en Bogotá entre
el 14 y 15 de julio pasados, concluyó con una agenda de medidas concretas,
encaminadas a frenar el genocidio de Gaza.
Días atrás se realizó en Bogotá la conferencia de emergencia
sobre Palestina, convocada por el Grupo de la Haya. El evento contó con
representantes oficiales de treinta países, en su mayoría del Sur global, y con
Francesca Albanese, relatora especial de la Naciones Unidas para los
territorios ocupados de Palestina, y protagonista incuestionable de la reunión.
El grupo se conformó el 31 de enero pasado, por iniciativa
de la Internacional Progresista, y con la presidencia conjunta de Sudáfrica y
Colombia, dos países con un liderazgo importante en la defensa de la causa
palestina y la denuncia del genocidio.
Recordemos que, en diciembre de 2023, Sudáfrica acusó a
Israel de genocidio ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.
Aunque este ha ordenado medidas provisionales para proteger al pueblo de Gaza,
todavía no se ha pronunciado en firme.
La conformación de
este grupo responde a la necesidad de coordinar compromisos “para construir un
baluarte para defender el derecho internacional”, “en un mundo donde las
naciones poderosas actúan con impunidad”, estableció la declaración inicial.
En concreto, se trata de “ponerle fin a la ocupación israelí
del Estado de Palestina y apoyar la realización del derecho inalienable de su
pueblo a la autodeterminación, incluido el derecho a su Estado palestino
independiente».
De acuerdo con un
artículo publicado por Gustavo Petro en The Guardian, el 8 de julio, la
conferencia buscaba “introducir medidas jurídicas, diplomáticas y económicas
concretas para detener la destrucción de Gaza por Israel”.
En este respecto, quienes participaron en la reunión
insistieron en la necesidad de trascender la retórica y la denuncia y pasar a
la acción. La declaración de Bogotá se convierte así en una hoja de ruta que
incluye 6 medidas concretas contra el genocidio y para exigir justicia frente a
los crímenes cometidos por Israel.
Algunas de estas medidas son: impedir el envío de armas,
combustibles, equipos militares a Israel; no permitir el paso ni el servicio en
puertos a buques que representen un riesgo claro de transportar ese tipo de
materiales a Israel.
Los países señalaron también su decisión de trabajar para
que sus industrias «no contribuyan con los medios que permitan o faciliten el
genocidio, los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y otras
violaciones del derecho internacional».
Se incluye también la revisión urgente de todos los
contratos públicos con Israel, con el fin de impedir que las instituciones y
fondos públicos apoyen la ocupación ilegal del territorio palestino.
El liderazgo y valentía de Francesca Albanese, trascendiendo
los límites estrechos de su responsabilidad en la ONU, han sido notorios. El 18
de octubre de 2022, en su primer informe, recomendó que esta entidad
desarrollara «un plan para poner fin a la ocupación de colonos y del régimen de
apartheid, y señaló: «Las violaciones descritas en el presente informe exponen
la naturaleza de la ocupación israelí, la de un régimen intencionalmente
adquisitivo, segregacionista y represivo, diseñado para impedir la realización
del derecho del Pueblo Palestino a la autodeterminación».
Un año después, cuando se produjo la invasión a Gaza, pidió
un cese al fuego inmediato y se refirió al inminente peligro de sufrir una
limpieza étnica masiva y a la necesidad de «prevenir y proteger a las
poblaciones de crímenes atroces», El 26 de marzo de 2024, informó a la ONU que
las acciones de Israel equivalían a un genocidio.
A comienzos de julio publicó su informe “De la economía de
la ocupación a la economía del genocidio«. Allí denunció a decenas de empresas
que se han beneficiado del genocidio. Se refiere, por supuesto, a los
fabricantes de armas, pero también incluye con nombre propio a entidades
financieras y educativas, grandes empresas tecnológicas, como Google, Amazon,
IBM entre muchas otras.
El informe documenta también cómo en los últimos 21 meses la
bolsa de Tel Aviv subió 213%, lo que le permitió acumular 225.700 millones de
dólares en ganancias bursátiles, de las cuales 67.800 millones corresponden al
último mes. Entre tanto, “el genocidio israelí devastaba las vidas y los
paisajes palestinos (…) Para algunos, el genocidio es rentable”, señala.
Por supuesto, las reacciones al informe no tardaron. La
misión de EEUU ante la ONU pidió la condena y destitución de Francesca de su
cargo. Luego vendría un paquete de sanciones por parte del Departamento de
Estado. Marco Rubio anunció el bloqueo de sus bienes, el retiro de su visa y la
prohibición de ingreso al país.
Las amenazas a su vida y seguridad se incrementaron desde
entonces.
Pero también ha recibido numerosas muestras de apoyo. Los
principales economistas del mundo, encabezados por Yanis Varoufakis, dirigente
de la Internacional Progresista, y Charles Piketty, entre muchos otros,
publicaron una extensa carta de respaldo al informe, catalogándolo como una
importante contribución para “comprender la economía política del apartheid
israelí, la limpieza étnica de los palestinos y, ahora, su genocidio”.
La carta destaca también tres hallazgos centrales
resultantes del informe. El primero, la ocupación y el genocidio son muy lucrativos
para los conglomerados, incluida Palantir, empresa de software cuyos algoritmos
han sido cruciales para seleccionar objetivos en Gaza. En la medida en que el
presupuesto de defensa de Israel se duplicaba con apoyo estadounidense, este
atrajo grandes inversiones a la “maquinaria de exterminio israelí mediante la
red internacional de grandes conglomerados cómplices”.
El segundo hallazgo es que los territorios palestinos
ocupados han funcionado como laboratorio y campo de experimentación ideal para las
grandes tecnológicas, una función acentuada desde que la ocupación dio paso al
genocidio. Con base en el informe Albanese, señala que ningún país ha otorgado
tanto acceso a los datos biométricos de una población como Israel a IBM. Desde
octubre de 2023, Microsoft, Amazon, Alphabet y Palantir han expandido sus
servicios de capital en la nube a un ritmo vertiginoso.
El tercer punto clave es que las mejores universidades
estadounidenses y europeas dependen financieramente de su apego a la economía
política israelí de apartheid, ocupación y conflicto.
La carta de los economistas señala que el informe los lleva
a una última conclusión: la guerra en la Franja “es la monstruosidad de nuestro
siglo”, El mensaje que el mundo está mandado a los palestinos es que pueden
seguir muriendo”.
Por último, concluyamos con las palabras de Francesca
Albanese, expresadas en distintas intervenciones en Bogotá: «Necesitamos
construir un nuevo orden mundial multilateral (…) Una visión alternativa que priorice la
dignidad humana”.
“En este momento existencial para el Pueblo Palestino,
nosotros, el pueblo del mundo, debemos mantenernos unidos. Debemos exigir este
cambio de paradigma a los gobiernos, a las entidades corporativas, a las
empresas, presionando con boicots, desinversiones y rendición de cuentas”.
“Hoy no podemos
permitirnos el lujo de perder la esperanza: ni por los palestinos ni por todos
nosotros… La esperanza es una disciplina que necesitamos practicar juntos. Lo
que venga después dependerá de todos nosotros».
Y recordemos también las afirmaciones de Petro: “Si muere
Gaza, muere la humanidad” (…) la barbarie mata el multilateralismo, mata la
humanidad. Vivimos la posibilidad de la barbarie, pero también la de una
humanidad distinta”.
Autor: Consuelo Ahumada
Lo subrayado/interpolado
es nuestro.




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