LA TRISTE SOLEDAD DE EUROPA Y de LAS SATRAPÍAS DEL PATIO TRASERO LATINOAMERICANO DEL IMPERIALISMO ESTADOUNIDENSE/YANQUI...
Por Fernando Ayala/escritor y analista internacional/ADDHEE.ONG
Estados Unidos luego del inicio de la Gran Guerra (1914-1918) demoró
casi tres años, hasta el 06 de abril de 1917, para declarar la guerra a
Alemania. Fue la respuesta al hundimiento de barcos de pasajeros por submarinos
alemanes, donde viajaban ciudadanos estadounidenses. En 1939, al iniciarse la
Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Washington no reaccionó hasta el ataque
japonés a Pearl Harbor, el 8 de diciembre de 1941, pese a la insistencia previa
del primer ministro británico, Winston Churchill para que se declarara la
guerra a Alemania. En ambos casos, para el gobierno y la opinión pública
estadounidense, no fue fácil involucrarse en conflictos no iniciados por ellos...
La estrategia de seguridad
nacional/ESN del convicto presidente Trump
La ESN es una mirada geopolítica ante el surgimiento de
nuevos actores globales, por lo que vuelve a la vieja teoría del “equilibrio
de poder” entre las potencias -que ha dado largos períodos de paz- así como
a las “áreas de influencia” que existieron hasta el fin de la Guerra
Fría, dejando meridianamente claro que hay otra potencia con intereses
globales, China. Por otro lado, aunque no se menciona expresamente, Rusia es
considerada una potencia militar formidable, con la mayor extensión territorial
y con recursos naturales inmensos, que le asegura un lugar junto a Estados
Unidos y China. También se debe poner atención a la India, un país que en los
últimos 10 años ha crecido a tasas entre un 6 y 7%, es el más poblado del
planeta, con un inmenso mercado, con fuerza nuclear, y que políticamente ha
dado muestras de no alinearse de manera incondicional con ninguna potencia. Por
ello señala la ESN que cooperarán con los países aliados “para
mantener el equilibrio de poder a nivel mundial y regional, con el fin de
evitar la aparición de adversarios dominantes”. Respecto a Europa el
mensaje es claro: “Entre nuestros muchos aliados y socios, contamos con
docenas de naciones ricas y sofisticadas que deben asumir la responsabilidad
principal de sus regiones y contribuir mucho más a nuestra defensa colectiva.”
La pregunta es cómo se lee entre los países principales de la Unión Europea
este documento cuando están apoyando decididamente a Ucrania en su guerra con
Rusia, de la cual Washington se aleja cada día más. ¿Cómo asumirá la Unión
Europea este desafío? ¿Renunciando cada país a más soberanía, por más Europa?,
como pregonan algunos dispuestos a incorporar a la totalidad del continente, o
restringiendo nuevos ingresos, como señalan otros. ¿Es sostenible la toma de
decisiones por consenso en muchas materias o debiera dejarse que los países más
fuertes, decidan? Este dilema golpeará con fuerza las principales capitales
europeas donde Alemania es la principal economía y la que más recursos ha
entregado a Ucrania. Tal vez, para
Europa y la Unión Europea en particular, esta sea una gran oportunidad para
definir su futuro y jugar un papel de potencia en la política mundial. Ello
tomará tiempo, por lo que deberá definir una hoja de ruta, sin el umbral de
seguridad que por décadas le garantizó Estados Unidos.
Para América Latina, la ESN reservó el llamado
“corolario de Trump” donde se indica: “Negaremos a los competidores no
hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades
amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales, en
nuestro hemisferio”. Como lo habíamos mencionado en un artículo anterior,
la brújula apunta sin ambigüedades al sur, repitiendo la vieja doctrina del
presidente James Monroe, proclamada en 1823, de “América para los americanos”,
que fue una advertencia para que los europeos no intervinieran ni política ni
comercialmente en las nuevas repúblicas. Hoy es claro que Estados Unidos, como
lo señala expresamente la ENS, no permitirá que países ajenos a la
región controlen bienes considerados estratégicos tanto en infraestructura como
en materias primas, lo que es un claro mensaje para Beijín. En otras palabras, los países de la región
que se han movido mayoritariamente hacia gobiernos de derechas enfrentarán el
dilema de su incondicionalidad política con Estados Unidos y su dependencia
comercial con China.
En estos días estamos presenciando un ejemplo clásico de aplicación
de “poder duro” por parte de Estados Unidos hacia Venezuela, donde
probablemente en pocas semanas se pondrá fin al régimen del presidente Nicolás
Maduro. Veremos entonces sobre quien apuntará la brújula de Washington:
¿Colombia, Nicaragua, Cuba? Finalmente, la gran arma de Estados Unidos sigue
estando en su poder blando, que es el modo de vida, la cultura capitalista
transmitida a través de las redes sociales, el consumo, narcotráfico, la
música, el cine, el idioma, la moda y la atracción que sigue atrayendo a los
jóvenes en general, ante la ausencia de otras formas de sociedades exitosas.
Lo subrayado
interpolado es nuestro




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