La doctrina Trump contra Europa...
La Casa Blanca pone por escrito una siniestra visión
del mundo que desprecia el atlantismo y proyecta una América Latina sometida.
Prolegómenos:
“Cuando la
ignorancia y la prepotencia de los dueños
de la celestina universal/el dólar pretenden convertirlas en Derecho, la
idea, el desafío, de cambiar el mundo no es una locura, ni una utopía, sino
Justicia Plena”. La impunidad no es eterna porque existe la Justicia Plena.
Prof. Moreno
Peralta/IWA
Secretario
ejecutivo Addhee.Ong.
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional que acaba de
publicar la Casa Blanca ha disipado las últimas dudas respecto a la temida
ruptura del lazo transatlántico que tan estrechamente ha vinculado a los
europeos con Estados Unidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. El
enemigo declarado por el trumpismo no es Rusia, ni siquiera China, sino la
potencia normativa y receptora de inmigrantes que es la Unión Europea, junto
con las instituciones y países solidarios con Ucrania frente a la invasión
rusa.
Se articula así de forma explícita la estrategia de
permanente sometimiento de Europa, tras la imposición a la Comisión de
aranceles unilaterales, la sumisa aceptación del incremento del 5% en los
gastos de la OTAN y la marginación europea en los planes de futuro para Gaza y
Ucrania. Es también la respuesta desafiante e irrespetuosa a la diplomacia
aduladora adoptada por muchos dirigentes, como el secretario general de la
OTAN, Mark Rutte, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. El
propósito es seguir torciendo el brazo a los europeos y abandonar más pronto
que tarde los compromisos de seguridad y defensa en vigor desde hace 80 años.
Da así por amortizadas tanto a la UE como a la OTAN, a la primera con el
desarme normativo que exige para las empresas tecnológicas y a la segunda con
la paralización de la política de ampliación de la Alianza para satisfacer a
Putin.
Estados Unidos hace también oficial una mirada a América
Latina como su patio trasero, una región a su servicio. Le pone nombre:
corolario Trump a la doctrina Monroe, aquella definida hace 200 años por el
lema “América para los americanos”. Se propone “restaurar la preeminencia de
Estados Unidos en el Hemisferio Occidental” y cuenta para ello como aliados con
gobiernos alineados con su populismo nacionalista, como El Salvador o
Argentina. El asesinato a sangre fría con misiles contra lanchas en el Caribe
es solo la expresión de una estrategia en la que Estados Unidos pretende
imponer su poder hasta donde haga falta para defenderse de las obsesiones del
trumpismo: las drogas y la migración, las únicas características que en la
mente de esta Administración comparten todos los países latinoamericanos.
Del lenguaje utilizado por la Casa Blanca destaca el
carácter depredador de sus objetivos, en un nuevo reparto del mundo en
competencia con Rusia y China, donde no cuentan los sistemas políticos ni los
valores democráticos, sino los crudos intereses económicos de la élite de los
multimillonarios, sean rusos, árabes o norteamericanos, que le han catapultado
al poder y apoyan sus políticas en interés propio.
Todo es hiperbólico y excepcional en el trumpismo, también
esta estrategia, presentada como “la hoja de ruta para asegurar que Estados
Unidos seguirán siendo la nación más grande y exitosa de la historia de la
humanidad y la patria de la libertad en la Tierra”. Este es un documento que
ayudará a los historiadores a comprender este momento. Pero su elocuencia
también puede iluminar a los ciudadanos de las democracias europeas y
latinoamericanas sobre el calibre de la amenaza, y el peligro de los líderes
que no quieren darse por enterados.




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