Los
mercados financieros castigaron las barbaridades del convicto presidente
Trump:
¡ESTADOS UNIDOS EN RECESION, SU CONVICTO
PRESIDENTE TRUMP LO SALVARA CON ARANCELES!
Colofón, el exitismo y la autocomplacencia del convicto presidente Trump.
Estados Unidos en recesión, el asegura que lo salvara con aranceles... ¡Abrase
visto!.
Preguntado en conferencia de
prensa, el Ministro de Relaciones Exteriores de la República de China por la aplicación
de aranceles a su país por el convicto presidente Trump, preciso “es
un error de cálculo, un desacierto”...
Evidentemente el convicto
presidente Trump y su régimen seguirán aplicando sus aranceles.
Parafraseando al genial escritor
Miguel de Cervantes y Saavedra, asumimos cuando la ignorancia y la prepotencia
de los plutócratas empresarios dueños de la Celestina Universal y de “la
inteligencia artificial genocida”, pretenden convertirlas en derecho, la idea,
el desafío de cambiar el mundo no es una locura ni una utopía sino Justicia
Plena.
Con esperanza y memoria, luchar
es vivir, solo merecen la libertad y la vida quienes cada día las conquistan,
luz, más luz.
Prof. Moreno Peralta/IWA.
Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG
Donald Trump está construyendo su presidencia sobre la base del enfrentamiento: con sus adversarios políticos, con los inmigrantes y ahora, con los mercados financieros. Su reciente discurso ante el Congreso, que bien podría haber sido un mitin de campaña, ha servido para reafirmar su agenda «implacable», pero también ha encendido las alarmas en los sectores económicos y comerciales. Mientras el presidente se regodea en su narrativa de fuerza y autoridad, los mercados bursátiles le han dado la espalda, penalizando las decisiones que han desatado el caos tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
Este
martes 4 de marzo, el nerviosismo se apoderó de Wall Street y de las
principales bolsas mundiales. El detonante: la entrada en vigor de nuevos y más
agresivos aranceles contra los tres principales socios comerciales de Estados
Unidos: México, Canadá y China. El temor generalizado es que esta guerra
comercial desate una espiral inflacionaria, encareciendo los precios al
consumidor y frustrando cualquier intento de la Reserva Federal de seguir
bajando las tasas de interés.
Con
un gravamen del 25% sobre los productos de sus vecinos y una subida de 10
puntos adicionales sobre China (llevando el arancel total al 20%), el mensaje
de Trump a los mercados fue claro: el proteccionismo está por encima de la
estabilidad económica.
Con
su bomba arancelaria, el inquilino de la Casa Blanca quiebra, por tanto,
décadas de colaboración de EE UU con México y Canadá. Es más, en su discurso
mitinero ante el Congreso, Donald Trump eludió la autocrítica y mantuvo su
política implacable dentro y fuera de su país.
Un discurso sin ancla en la realidad
Mientras
las bolsas caían, Trump se presentaba en el Congreso con su habitual tono
triunfalista, vendiendo una narrativa de éxito sin precedentes. «Solo estamos
empezando», advertía, como si el impacto negativo de sus políticas fuera un
simple daño colateral en su cruzada por imponer su voluntad. Su discurso,
plagado de autocelebración y ataques a sus adversarios, sirvió para reafirmar
su imagen de líder fuerte, aunque a costa de profundizar la polarización y
generar incertidumbre económica.
La
reacción en el Congreso fue un reflejo del clima político del país. Mientras
los republicanos lo ovacionaban de pie, los demócratas intentaban manifestar su
descontento con protestas, carteles y camisetas. Sin embargo, la oposición
sigue mostrando una falta de unidad preocupante. La senadora Elissa Slotkin,
encargada de responder al discurso presidencial, centró sus críticas en la
economía y la incertidumbre que generan las decisiones de Trump, mientras que
el presidente del Caucus Hispano recalcó el papel fundamental de la comunidad
latina: «Los latinos somos el corazón latente de este país». Pero, al final, la
falta de una respuesta contundente solo reforzó la imagen de que Trump sigue
dominando el relato público.
El castigo de los mercados
Las
reacciones a la política arancelaria de Trump no se hicieron esperar. Las
principales bolsas del mundo se tiñeron de rojo y la volatilidad se adueñó de
los mercados. Con todo, en la bolsa no hay que descartar huecos alcistas en
este miércoles en un intento por neutralizar las caídas de ayer.
El
temor de los inversionistas es comprensible: una guerra comercial prolongada no
solo afecta el precio de los bienes de consumo, sino que también puede
desacelerar la economía global. Los expertos advierten de que, si Trump
persiste en su estrategia proteccionista, EE UU podría enfrentar una recesión
antes de lo esperado.
El
presidente, sin embargo, parece indiferente ante estas advertencias. En su
discurso, se ufanó de haber implementado «la ofensiva más radical en materia de
fronteras e inmigración de la historia de Estados Unidos» y solicitó al
Congreso fondos para ejecutar la «mayor operación de deportación de la
historia». Su retórica xenófoba, que asocia la inmigración con la delincuencia,
sigue siendo una herramienta clave para movilizar a su base electoral, aunque
las consecuencias económicas de estas políticas sean devastadoras.
Una presidencia que genera
incertidumbre
Fiel
a su estilo, Trump también se aseguró de incluir en su discurso momentos
pensados para captar la atención mediática. Desde nombrar «agente secreto» a un
niño con tumor cerebral hasta inscribir en West Point al huérfano de un agente
fallecido en acto de servicio, su presentación estuvo calculada para tocar la
fibra emocional de su audiencia. Pero detrás del espectáculo, el mensaje era
claro: su gobierno opera sin restricciones y sin interesarse por las
consecuencias.
La
polarización en el Congreso también fue evidente. Un congresista demócrata fue
expulsado por negarse a guardar silencio durante el discurso. Mientras sus
seguidores aplaudían entusiasmados, los demócratas exhibían carteles
denunciando la mentira y el autoritarismo. Atrás han quedado los tiempos en que
el discurso presidencial buscaba un mínimo de consenso bipartidista. Ahora, todo
se reduce a una demostración de fuerza.
El peligro de una política sin frenos
Trump
ha dejado claro que no piensa cambiar el rumbo. Su proteccionismo, su discurso
incendiario y su desprecio por las instituciones democráticas están llevando a
Estados Unidos a una situación de incertidumbre sin precedentes. Los mercados
ya han dado la primera señal de advertencia: el nerviosismo crece y la
confianza en su liderazgo se tambalea.
«Solo
estamos empezando», dijo Trump. Si el inicio de su mandato ha sido una
demostración de políticas radicales y caos financiero, el futuro luce aún más
preocupante. La pregunta es: ¿hasta cuándo podrá sostenerse este castillo de
naipes antes de que la economía y la democracia de Estados Unidos paguen un
precio irreparable?
La administración Trump corta los lazos energéticos con África desmantelando la iniciativa de Power África
Por
Guillermo Akapo Bisoko – escritor, comunicador social, analista internacional/ Diario RED,
xinhuanet, la jornada de México, Other News, Tektonikos, red latina sin
fronteras, en red, el salto diario, el clarín de chile, ACHEI, ADDHEE.ONG:
La
administración Trump continúa con su objetivo para África: desmantelar poco a
poco los programas de “ayuda humanitaria” llevados durante décadas en el
continente con la gracia del Departamento de Eficiencia Gubernamental, liderado
por Elon Musk.
Desde su
llegada [de nuevo] a la Casa Blanca, Donald Trump ha tenido como prioridad
desmantelar aquello que considerase innecesario tanto a nivel nacional como en
el panorama internacional, y con un claro objetivo: contrarrestar la influencia
china en África. Una de las primeras órdenes ejecutivas fue la retirada de la
Organización Mundial de la Salud (OMS).
El
Secretario de Estado y el Director de la Oficina de Administración y
Presupuesto adoptaron las medidas apropiadas, con la mayor celeridad posible,
para suspender la transferencia futura de cualquier fondo, apoyo o recurso del
Gobierno de los Estados Unidos a la OMS, retirar y reasignar al personal o
contratistas del Gobierno de los Estados Unidos que trabajen en cualquier
capacidad con la OMS, entre otras, según indicaba la nota de prensa de la Casa
Blanca.
El
continente más afectado por la retirada de los Estados Unidos de la OMS ha sido
África, y así lo expresaba el presidente de la Comisión de la Unión Africana,
Moussa Faki Mahamat: “Hoy, más que nunca, el mundo depende de la OMS
para que cumpla su mandato de garantizar la seguridad sanitaria mundial como un
bien común compartido. Por ello, el Presidente espera que el Gobierno de los
Estados Unidos reconsidere su decisión de retirarse de esta importante
organización mundial de la que es miembro fundador”.
La OMS fue
establecida en 1948, con el objetivo de promover la salud global y responder a
emergencias sanitarias. La retirada de Estados Unidos se produce en un momento
en que el continente africano se enfrenta a una serie de crisis de salud
actual, los recientes brotes de los virus Mpox y Marburg.
Los sucesivos
movimientos fueron la amenaza de ponerle fin al presupuesto para Sudáfrica y el
foco de atención en el pequeño país del continente, Yibuti, y otras cuestiones
relacionadas con el continente africano. Lo cierto es que Trump ha adoptado una
postura más proteccionista en materia de comercio internacional, buscando
priorizar los intereses económicos de su país por encima de los acuerdos
multilaterales.
¿Qué es la
iniciativa Power África?
El
presidente Barack Obama anunció la Iniciativa Power África en junio de 2013 y
luego la amplió en agosto de 2014 con el objetivo de agregar 30.000 megavatios
de capacidad de generación de electricidad más limpia y eficiente y ampliar el
acceso a 60 millones de nuevos hogares y empresas con soluciones en red, minirredes
y fuera de red. No obstante, en marzo de 2018, la administración Trump lanzó
Power África 2.0, que buscaba lograr avances en las áreas de distribución y
transmisión de energía.
El objetivo
de Power África prometía “agregar más de 10.000 megavatios de capacidad de
generación de electricidad más limpia y eficiente”, al tiempo que aumentaba el
acceso a la electricidad “en al menos 20 millones de nuevos hogares y entidades
comerciales” en países como Etiopía, Ghana, Kenia, Liberia, Nigeria y Tanzania.
Durante la
Cumbre de Líderes de los EE. UU. y África de agosto de 2014, el presidente
Obama amplió Power África a todo el sur de África, aumentando sus objetivos de
10.000 a 30.000 megavatios de potencia.
La Agencia
de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) fue designada
como la agencia principal responsable de la coordinación interinstitucional del
programa Power África en el gobierno de los Estados Unidos en 2013. Como
agencia principal, USAID estableció la Oficina del Coordinador dentro de la
Oficina para África de la Agencia.
¿Duras
críticas sobre la iniciativa Power África?
Bloomberg
anunciaba el desmantelamiento de la iniciativa Power África después de décadas
de servicios en buenas partes del continente africano.
Algunos
expertos en el sector energético fueron muy optimistas con la iniciativa, dadas
las necesidades energéticas para África; otros, como NJ Ayuk, un pionero en el
sector energético africano y un apasionado defensor del espíritu emprendedor y
el desarrollo en todo el continente, lo han considerado un programa ineficaz: “Power
África ha sido un fracaso desde el primer día. Su foco estaba puesto en las
energías renovables y no tocarán ningún proyecto de petróleo o gas natural”.
Comentaba en su cuenta de X.
“En
realidad no gastaron dinero en proyectos de energías renovables. Realizaron
estudios y organizaron talleres y conferencias. ¡Qué suerte de otro programa de
ayuda fallido! Estos programas de ayuda han creado una cultura de dependencia
entre los africanos y no nos están llevando a la autosuficiencia. Los recortes
de la ayuda estadounidense a Taiwán y Corea del Sur en la década de 1960
obligaron a estos países a ponerse de acuerdo e implementar las reformas que
llevaron a su ascenso económico”. Zanjaba NJ Ayuk.
Las críticas
no solo venían de expertos en el sector; un informe de auditoría de marzo de
2019 del Inspector General de los Estados Unidos señaló que en la iniciativa
Power África había desperdicios, fraudes y abusos.
El informe
indicaba que Power África afirmó que estaba en vías de ampliar el acceso a 60
millones de nuevos clientes para 2030. Sin embargo, casi el 80% de los 10,6
millones de nuevas conexiones informadas realizadas en 2017 consistieron en
linternas solares portátiles, no en conexiones a una red eléctrica en
funcionamiento.
El Inspector
General crítico que Power África informó en su informe anual de 2015 que ayudó
a cerrar financieramente proyectos de energía que sumarían 4.129 megavatios de
capacidad de
generación y brindarían acceso a 5 millones de hogares. Pero proyectos como
CenPower Kpone en Ghana y Azura Edo en Nigeria, que según se informa contribuyó
con 350 y 459 megavatios de esa cantidad, permanecieron varios años después; la
planta quedó inconclusa. En agosto de 2018, según un funcionario de Power
África, la planta de CenPower Kpone aún no estaba operativa, mientras que la
planta de Azura Edo se completó en mayo de 2018.
Otra de las
duras críticas que se muestra en el informe fue los datos no verificados. Power
África divulgó resultados basados en afirmaciones de contratistas o asesores de
transacciones. El personal de Power África no pudo verificar las afirmaciones
porque se le negó el acceso a documentos confidenciales que respaldaban las
transacciones, según indica el informe.
¿Y ahora
qué?
Ante los
recortes y desmantelamiento de programas llevadas a África en las últimas
décadas, algunos dirigentes africanos, como William Ruto, presidente de Kenia o
el primer ministro de Senegal, Ousmane Sonko, ven estas acciones como una oportunidad
para recurrir a modelos de financiación alternativas, sobre todo en inversiones
productivas.
Burkina
Faso, Malí, Níger, entre otros, han puesto en los últimos años la mirada en
actores claves como Rusia o China, tanto para comercio como en términos de
Seguridad y Defensa.
Decía
Amílcar Cabral que la revolución nunca puede separarse de las necesidades
cotidianas del pueblo, y que no solo debíamos librar la batalla de las ideas,
sino luchar por los beneficios materiales y mejores condiciones de vida.
África no
pierde ante los continuos recortes de Trump hacia el continente; si los
dirigentes africanos son astutos y con buena óptica y olfato político, debe
verse esto como la mayor de las oportunidades para [comenzar] a construir la
verdadera independencia, alejados de las garras del imperialismo yankee.
Lo subrayado/interpolado es nuestro.
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