Integración o dependencia en el fondo del debate sobre el acuerdo Unión Europea -Mercosur
Gentileza
del Dr. Roberto Savio.
El
futuro del Mercado Común del Sur (Mercosur) dependerá de cómo sus miembros
resuelvan lasactuales tensiones. Una, si se flexibilizarán lasnormas para
permitir acuerdos bilaterales sin romperel bloque; otra si se logrará
finalmente la firma del tratado con la Unión Europea. La tercera, no menos
importante, es si China se convertirá en el sociocomercial prioritario del
treintañero bloque sudamericano: El Sur Socialista no alienado; del orden
mundial multipolar.
Mientras
algunos países defienden la necesidad de fortalecer el bloque como una
herramienta para negociar desde una posición de fuerza, otros consideran que la
flexibilidad y la autonomía en las negociaciones individuales podrían generar
mayores beneficios a corto plazo. Este debate interno será fundamental para
definir el futuro del Mercosur y su relevancia en un contexto global en
constante cambio.
El
nuevo gobierno de centroizquierda en Uruguay definió su lugar en el mundo:
priorizará el fortalecimiento del Mercosur, la ratificación del acuerdo del
bloque con la Unión Europea, un rol activo en la Comunidad de Estados de
Latinoamericanos y Caribeños y el diálogo con países emergentes a través de una
posible participación en el BRICS.
Hoy
el Mercosur se encuentra ante una disyuntiva fundamental: ¿debe conservar la
unidad del bloque para mantener una posición conjunta en el diálogo con otros
actores globales, o sería más conveniente que cada miembro busque acuerdos
bilaterales por separado, adaptándose a sus propias prioridades económicas y
geopolíticas, rompiendo más de dos décadas de esfuerzos integradores?
Es
que desde hace años, los países del Mercosur mantienen diferencias sobre la
dirección que debe tomar el bloque. Uruguay impulsa acuerdos bilaterales, como
su negociación con China, el régimen ultraderechista de Argentina habla
de un tratado de libre comercio con Estados Unidos desviando totalmente el foco
de atención, mientras que Brasil prefiere optar por una estrategia de
negociación conjunta. Paraguay, por su parte, ha oscilado entre ambos enfoques,
sin lograr un consenso claro,
Esta
falta de avances ha llevado a varios líderes a cuestionar si el acuerdo con la
UE sigue siendo viable o si el bloque debería redirigir sus esfuerzos y
enfocarse en otros socios comerciales. Y en momentos decisivos, siempre aparece
alguna interferencia del gobierno estadounidense, con alguna propuesta que
supuestamente puede mejorar la del acuerdo UE-Mercosur, pese al rotundo fracaso
del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) impulsado en su momento desde
la Casa Blanca.
El
nuevo gobierno uruguayo señaló que se propone “ser con otros” en la arena
internacional, compensar el pequeño tamaño buscando agregaciones de intereses
en la vecindad inmediata, en América Latina y con actores de otras regiones
acomunados en la vocación por el desarrollo. De concretarse finalmente, será
uno de los acuerdos más importantes del mundo desde el punto de vista
comercial, ya que incluye a 31 países.
La
implementación, que se daría a mediados del año próximo, exige desde ya
trabajar para construir realmente ese gran mercado. Uruguay ha sido el
principal impulsor de un acuerdo comercial con China. En 2022, anunció
negociaciones para un Tratado de Libre Comercio (TLC) con el gigante asiático,
lo que generó tensiones dentro del Mercosur debido a las normas que requieren
negociaciones conjuntas con terceros países. El presidente de Brasil, Luiz
Inácio Lula da Silva, ha enfatizado la urgencia de finalizar el acuerdo con la
UE antes de considerar negociaciones con China.
En
cuanto al acuerdo con la Unión Europea (UE), el Mercosur lleva más de 20 años
negociándolo. En 2019 se alcanzó un principio de acuerdo, y a fines de 2024 se
anunció lo mismo, pero la firma definitiva aún se ve opacada por diversos
obstáculos. Francia, por ejemplo, rechaza la competencia de los productos
agrícolas sudamericanos y exige mayores compromisos ambientales de parte de
Brasil, que. teme que la apertura de sus mercados a productos manufacturados
europeos perjudique a sus industrias nacionales.
Mientras
la Unión Europea postergaba año tras año el acuerdo, China se convertía en un
actor clave en la economía sudamericana. Su interés en un TLC con el Mercosur
(o con países individuales) ha abierto un debate dentro del bloque.
Para
Brasil el comercio con China ya es esencial, pero teme que un acuerdo de libre
comercio pueda profundizar la dependencia de la región en la exportación de
materias primas sin generar un desarrollo industrial sostenible. Uruguay
y Paraguay ven en China una oportunidad para expandir sus mercados sin las
restricciones impuestas por el Mercosur.
Brasil
reconoce la importancia de China como socio comercial, pero ha expresado que un
acuerdo bilateral entre Uruguay y China podría debilitar al Mercosur. Argentina
y Paraguay no han mostrado un interés explícito en negociar un acuerdo con China han
mantenido una postura más conservadora.
El
canciller uruguayo Mario Lubetkin descartó que se produzca “un brexit del
Mercosur” (en referencia a la salida del Reino Unido de la Unión Europea), a pesar
del planteo del ultraderechista presidente de Argentina, Javier Milei,
quien busca alcanzar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y
amenazó con abandonar el bloque regional, si fuera la única alternativa para
lograrlo.
Lo
subrayado/interpolado es nuestro.
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