La “justicia
en la medida” de lo posible en los campamentos/poblaciones callampas
Nuestro prolegómeno:
En el Chile virtual de la clase empresarial CMPC/SOFOFA que impuso la dictadura
cívico militar en el contexto de su política bajuna y su constitución/artilugio de 1980, carece de
memoria, dignidad y vergüenza.
En nuestro Chile desaparecido se nos enseñó que son
verdades evidentes el que todos los seres humanos – hombre y mujer -, han sido
creados iguales, dotados por su creador,
la Madre Naturaleza con ciertos derechos inalienables, entre los que se encuentran la vida, la
dignidad la vivienda y el trabajo digno, la educación y la atención médica,
pública y de calidad, etc. Y la búsqueda
de la felicidad. Para asegurar estos derechos se han instituido entre los
ciudadanos- mujeres y hombres-, los gobiernos, cuyo poder depende del
consentimiento de los gobernados. Cuando
cualquier forma de gobierno perjudica, conculca estos fines, el Pueblo Soberano
tiene el derecho a alterarla o abolirla e instituir una nueva. La soberanía reside en el Pueblo, es única,
indivisible inalienable...
A partir de 1990, se anunció por los medios
mediáticos mercuriales globalizados- controlado por la clase empresarial
CMPC/Sofofa y sus administradores la
clase burguesa concertacionista politicastra/castrense
corrupta que la alegría había llegado:
¿para quienes? Para los casi mil ochocientos (1.800) campamentos/poblaciones
callampas, un 8% sobreviviendo con un 6.5% que corresponde a la pobreza
extrema, es decir, la miseria, ¡NO¡, estos seres humanos, chilenos marginados,
desechables, descartables, no cuentan, no existen. La OCDE reconoce a este Chile exitista y autocomplaciente como el peor por
la inequidad reinante...
Las ciudades
más importantes se llenan de condominios de lujo, de
edificios construidos con el saqueo
de las arcas fiscales y los dineros del narcotráfico. Frente a esta patética realidad
se guarda un cómplice silencio por la clase politicastra –castrense corrupta preocupada por la próxima elección presidencial y la
construcción de un monumento al inefable
Sebastián Piñera Echeñique.
Después de la elección los ganadores de ella le construirán el monumento
al dictador Pinochet.
Como colofón, una vez más, “bajo el sistema
capitalista determinista,
globalizado/hegemónico no hay destino viable para la humanidad”. La ley fundamental de este perverso sistema es la
desigualdad. “La injusticia no reside en la
aplicación desigual de los derechos, sino en postular precisamente su igualdad”. Aplicar la igualdad en los que están sobreviviendo la desigualdad, no hace otra
cosa que profundizar ésta última...¡SAPERE AUDE!
Con esperanza y memoria
Prof. Moreno Peralta /IWA
Secretario ejecutivo Addheee.Ong
Es lo que se llama “campamentos” en Chile.
Poblaciones constituidas de hecho por numerosas personas y familias que
históricamente han debido asentarse precariamente en lo que antes se llamaba
poblaciones “callampas”, villas miseria o favelas, como en Brasil y presentes
en casi todos los países del Continente.
Desde la vereda de la riqueza o de los que tienen
resueltas sus necesidades habitacionales es frecuente condenar estas
ocupaciones “ilegales”, así como instar a los gobiernos y jueces a destruir las
modestas viviendas levantadas por los más pobres del país, en que es difícil
escapar del calor en el verano y muy arduo guarecerse del frío y de las lluvias
en el invierno. Así como de los terremotos que nos son tan habituales o los
trágicos incendios que ahora se descubre que son intencionales y que dejan
cientos de muertos, damnificados, heridos y desaparecidos. Especialmente entre
los niños y los ancianos que no alcanzan a escapar de estas catástrofes.
“La justicia en la
medida de lo posible”, que se impuso en Chile.
En las últimas semanas, no pocos políticos se han
sumado al coro de los que reclaman la acción de las policías y los militares
para derrumbar sus precarias instalaciones y expulsar a la intemperie a sus
moradores. De derecha en su mayoría, pero también de quienes presumen todavía
de izquierdistas. Potentes voces que nos llaman a respetar el “estado de
derecho”, a cumplir con los insensibles fallos de algunos jueces y tribunales.
Siempre apelando a la podrida Constitución legada por Pinochet que todos han
coincido en reemplazar o, al menos, modificar.
Se dice que lo justo es devolverles esas tierras a
sus antiguos moradores, sin que se considere si las adquirieron limpiamente, si
no fueron graciosas concesiones estatales como las miles de hectáreas de la
Araucanía y hasta del Desierto de Atacama. “Propietarios” que recién ahora
descubren que esos sitios y parcelas eran de su propiedad, en el intento de
venderlas al mejor postor, a las ávidas empresas constructoras. Al igual que un
Donald Trump, que busca ocupar la Franja de Gaza para levantar lujosos
condominios. Y, además, busca ponerle fin a la guerra ruso ucraniana para
cobrar en ricos recursos minerales lo invertido en armas durante tres años de
fatídica guerra.
Miserables sujetos movidos por la codicia y la
usura, con la pasiva reacción de quienes no se conduelen de la mala suerte de
tantos compatriotas y emigrantes. Que apelan a la defensa de la “propiedad
privada”, pero se resisten a respetar, por ejemplo, los derechos ancestrales de
los mapuches en el sur. Toda una gentuza nacional que forma parte de los más
detestable de nuestra población, del mundo fútil y superficial de los rostros
de la televisión y de la farándula criolla.
Todo un número de delincuentes de cuello y corbata
que ahora descubren los derechos de quienes en el pasado violaron los de las
mayorías y hasta hoy defienden en los tribunales la impunidad de los militares
y civiles asesinos. De quienes, no solo pisotearon los derechos sociales, sino
la dignidad misma de los humildes y disidentes.
Malhechores incapaces de escuchar el clamor de los
oprimidos, respetar la opinión de las instituciones eclesiásticas y de la
sociedad civil que consideran legítimas estas ocupaciones y demandan del Estado
Democrático a que, por motivo alguno, continúe implementando los desalojos y
provocando la crisis humanitaria en estos campamentos, cuyos habitantes tienen
el pleno derecho de defenderse, hasta con la violencia si fuera necesaria.
¡Viva el desacato e las autoridades, en este caso, ante la bochornosa decisión
de las cortes de Apelaciones y la propia Suprema! Integradas, como se sabe por
muchos jueces venales y corruptos. Ciertamente que la justicia debe estar por
sobre la Ley.
Los chilenos dignos debieran entrar en estado de
alerta para imponer que, sobre lo que dispongan los jueces prevalezca el
derecho a la vida y la vivienda. Exigiendo a un gobierno que, hasta aquí se
proclama de izquierda, haga caso omiso de las demandas del egoísmo y la rapiña
institucionalizadas. Y dedique todos los recursos públicos que fuesen
necesarios para normalizar los campamentos y apoyar a quienes se mantienen en
la pobreza extrema como en la cruel incertidumbre a lo largo de todo el país.
Así podríamos comenzar a disminuir la inequidad
social que nos marca como el peor país de la OCDE. Donde los más ricos y
organizados cuentan con leyes, medios de comunicación y políticos abyectos;
mientras que los que debieran ser representantes de los pobres y marginados
ocupan todo su tiempo en la organización de elecciones, procesos que no cambian
para nada la realidad de injusticia que oprime a las grandes mayorías.
Incluso las policías y FFAA debieran en esta hora
resistirse y dejar de aplicar la fuerza que siempre es todavía más ilegítima y
antipatriota cuando se descarga contra los más indefensos.
Lo subrayado/interpolado es nuestro
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