El precio que cobra la corrupción...
Nuestro
prolegómeno:
Cuando las miserias morales asolan a un país, culpa es de todos, los
que por falta de educación – pública, de
calidad y gratuita -, y de ideales no han sabido amarlo como Patria. De todos los que han sobrevivido y sobreviven
de ella sin trabajar por y para ella...
Políticos
sin vergüenza, corruptos hubo y hay en
todos los tiempos y bajo todos los
regímenes. Pero, encuentran su mejor clima para desarrollarse en el
sistema capitalista determinista
globalizado/hegemónico, con sus testaferras, la clase oligarca empresarial,
financiera- bancaria/ agiotista, agrícola monopolista y la clase burguesa
politicastra-castrense corrupta, como en
el Chile virtual impuesto por el régimen de Estados Unidos. La vidorria de
estas lacras parasitarias, apátridas se la financiaron/financian el capitalismo
buitre foráneo, saqueador de las riquezas naturales del país, de propiedad del
Pueblo Chileno, con sus migajas, el narcotráfico y el saqueo de las arcas
fiscales.
Esta patética
realidad la impuso la dictadura cívico militar a través de su política bajuna y
su maldito habito negativista olvidar para negar: ¡sapere aude!, atrévete a
pensar.
La escala del
mérito ha desaparecido en una
oprobiosa nivelación de villanía, es la mediocracia, donde
los que nada saben creen decir los que piensan. Nadie puede volar donde
todos se arrastran.
Cuando los
intereses venales se sobreponen al ideal
de los espíritus educados, cultos, y patriotas que constituyen el alma de una nación, el sentimiento nacional
degenera y corrompe. La patria es explotada, saqueada en sus riquezas naturales
y en sus arcas fiscales y su pueblo enajenado.
Todo está
dicho, pero como nadie hace caso, hay que
volver a repetirlo.
Con esperanza
y memoria, otro Chile es posible de la mayoría con respeto por las minorías, en
el marco de una nueva Constitución, elaborada y sancionada soberanamente por el pueblo en una asamblea
legislativa constituyente: “ No hay Libertad, Democracia y Justicia Plena que
valgan si falta la Dignidad”...
Prof. Moreno
Peralta/IWA
Secretario
ejecutivo Addhee. Ong
La renuncia de Maya Fernández como titular del
Ministerio de Defensa, sumada a la del jefe de asesores del Presidente de la
República, Miguel Crispi, aunque se dijo que obedecían a decisiones personales,
la verdad es que debieron abandonar sus cargos para salvar al Gobierno de toda
responsabilidad en los episodios de falta a la probidad en que ellos estarían
implicados.
En el caso de la Ministra, por haber firmado la
venta al Fisco de la propiedad en que vivía el ex presidente Salvador
Allende Gossens, su abuelo, en una operación inconstitucional que por lo
mismo fuera abortada en último momento. En Chile, se da por sabido, que los
funcionarios de Gobierno tienen prohibido realizar cualquier tipo de negocios
con el Estado. Sin embargo, una vez más la desprolijidad terminó en hacerle
imposible su continuidad en el gabinete presidencial.
Se trata, sin duda, de un episodio en el que
también estuvo envuelta la propia hija del extinto presidente, la senadora
Isabel Allende. La propiedad en cuestión sería comprada supuestamente con la
autorización del Presidente Boric, para enseguida ser traspasada a la Fundación
Salvador Allende Gossens, a fin de convertirla en un museo bajo la
tuición de otra nieta del extinto Mandatario. La tasación de la casa, para colmo, excedía por mucho los valores que
corresponden a una propiedad de discretas dimensiones en la comuna de
Providencia.
Parecía increíble que esta transgresión a la Carta
Magna pasara inadvertida por una parlamentaria de la República y una ministra
de estado de amplias trayectorias políticas. Lo grave es que fueron muchas las
advertencias que se le hicieron al Ejecutivo para que desistiera de un acto
sindicado como impropio, por lo mismo que la compraventa correspondiente fuera
finalmente desbaratada con la denuncia que hizo la prensa al respecto. Sin
embargo, ahora consta que la oficina de asesores de La Moneda hizo caso omiso
de las advertencias por el delito a consumarse, aunque de todas maneras las
herederas del presidente Allende alcanzaron a firmar la venta en una
notaría de la Capital. Seguramente porque la codicia se puso por encima de la
Ley.
Difícil descubrir un acto que agravie más la
memoria del ultimado presidente. Cuya causa de muerte cada día refuta más la
versión oficial de su suicidio convenida por los militares y las autoridades
civiles que siguieron a Pinochet. Probablemente
en la intención de mitigar la traición y deshonra de las Fuerzas Armadas como
de aquellos políticos comprometidos en el Golpe de Estado de septiembre de
1973.
En este sentido, ojalá las herederas del
presidente Allende se empeñaran más en impulsar una investigación sólida
que devele el secretismo que se impuso con las exhumaciones del cadáver y las
exequias oficiales del Mandatario durante el Gobierno de Patricio Aylwin. Quien
fuera, como se recuerda, un prominente instigador de la insurrección militar
que culminó en largos años de interdicción ciudadana, dictadura y terrorismo de
Estado.
En el caso del principal asesor presidencial, todo indica
que estaríamos ad portas del esclarecimiento del Caso Convenios (o
Fundaciones), en cuyo centenar de aristas parece que prontamente el Ministerio
Público buscará demostrar los millonarios traspasos en dinero que favorecieron
a diversas instituciones vinculadas a la política, en la que tomaban asiento
decenas de militantes y partidarios del gobierno de Boric. Ingentes recursos
que llegaban a los bolsillos de los operadores políticos del Gobierno, así como
para financiar sus contiendas electorales. Un oneroso caso de fraude al Fisco
que tiene a varios de sus operadores en la cárcel y que, muy próximamente
develaría la autoría y complicidad de otros más. Entre los que se sindica a
Miguel Crispi, el asesor recién renunciado, más bien “destituido” de su cargo.
Lo que se evidenciaría en los parcos comunicados oficiales que señalaron la
cesación de sus funciones y su apresurado reemplazo. Sin ceremonia alguna de
despedida y gratitud de parte de La Moneda y, en general, de todo el abyecto
oficialismo. Salvo los celos rexpresados desde el Frente Amplio por el quiebre
de la correlación de fuerzas en los cargos del Ejecutivo, velando porque se
respeten sus respectivas cuotas de poder.
Es triste descubrir estos y otros casos de falta de
probidad durante los tres años de gobierno que ya completa el presidente Boric.
La decepción ciudadana es el precio que cobra la corrupción, especialmente en
quienes confiaron en que un gobierno joven y de renovados rostros no incurriría
en los mismos dolos de los demás gobiernos de la posdictadura. Cuando los
nuevos gobernantes proclamaban, además, su “superioridad moral” respecto de los
antecesores.
Escándalos tanto de los autoproclamados gobiernos
progresistas cuanto de centro derecha que se han rotado en el poder con las
mismas desvergüenzas. Despropósitos que se suman a aquellos bullados casos como
el del MOP GATE, los sobresueldos a más de setenta funcionarios públicos, las
irregulares privatizaciones de empresas sanitarias y otros servicios
fundamentales. Así como como los fraudes del Banco PENTA, del Caso CAVAL, los
sobornos de Soquimich a variopintos legisladores, por citar algunos episodios.
Agregado, por supuesto, a las impunidades consentidas por los gobiernos y los
Tribunales respecto de los asaltos al erario público ejecutados por militares y
policías durante y después de la Dictadura cívico militar.
Era previsible suponer en que la actual
administración incurriera en actos de impericia e improvisación dada la
juventud y breve experiencia del nuevo jefe de estado. Pero no los actos de corrupción,
lo que explicaría mucho la actual apatía ciudadana que se manifiesta a lo largo
de Chile en que, curiosamente, pululan los candidatos, pero las encuestas
señalan que existe una bajísima intención de voto en la población. Tanto
que ya muy poco se confía en los procesos democráticos y las voces de los
caudillos se hacen oír desde la ultraderecha. Por cierto que alentados
por la mala conducta de la centroizquierda.
Pese a la enorme concentración de los medios
informativos, honra a muchos periodistas descubrir ante el país estos crímenes
de lesa probidad. Aunque tememos que lo que se denuncia y llega al Ministerio
Público puede ser solo la punta de los témpanos sumergidos en la sucia
política. Donde pertenecer a las castas dirigentes aparece hoy como la más
próspera fuente de ingresos. Después de los réditos que obtiene el crimen
organizado y el gran empresariado.
Lo subrayado/interpolado es nuestro.
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