sábado, 9 de marzo de 2024

LA VOZ HUMANISTA DEL PRESIDENTE DE BRASIL IGNACIO LULA DA SILVA: “ES UN GENOCIDIO”. EN QUÉ SE TRANSFORMÓ EL ADN JUDÍO DE LA PAZ


LA VOZ HUMANISTA DEl presidente de Brasil ignacio LULA da silva: “ES UN GENOCIDIO”. EN QUÉ SE TRANSFORMÓ EL ADN JUDÍO DE LA PAZ

Por Federico Fasano Mertens*/ Abogado, periodista y analista internacional/ Prensa Mare Argentina/ Xinhua, Other News, Sputnik, RT, La Jornada de México, Red latina sin fronteras. Sur, ACHEI, Utopía, Argentina Indymedia/ADDHEE.ONG:

El tornero de la esperanza, como califiqué al varias veces  presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue el primer mandatario de una de las Naciones más importantes del orbe en atreverse a calificar de genocidio, la matanza de civiles, de niños, mujeres y ancianos, ejecutada por el poderoso ejército israelí. ¿De qué otra forma puede calificarse el asesinato de 30 mil civiles inocentes, desarmados, cuyas viviendas fueron pulverizadas, cuyos alimentos y medicinas fueron interdictos, y cuyos precarios refugios en Rafah, están amenazados también de destrucción.
Vanos han sido los llamados de todos los países del mundo, incluido el mayor aliado de Israel, los EE.UU., para detener la hecatombe. Los Cancilleres del G20 reunido este fin de semana en Brasil declararon en forma casi unánime que la única solución es la admisión de un Estado Palestino, pero poco pudieron hacer para detener este suplicio colectivo.

No tengo dudas que Hamás ingresó en tácticas terroristas al asesinar a seres humanos no enrolados en el ejército israelí.
El terrorismo indiscriminado pierde a quien lo utiliza. Gira sobre sí mismo como una noria sin alcanzar nunca su fin. Lenin lo advirtió al pie del patíbulo de su hermano, que había elegido el terrorismo como arma errónea para terminar con el absolutismo.

Si Hamas, con todo el derecho a combatir al ejército ocupante de las tierras palestinas, logró penetrar el 7 de octubre pasado, los tecnificados e inexpugnables muros que los protegían, y cometieron el crimen de asesinar civiles indefensos, por más ocupantes ilícitos que para ellos fueren, es considerada una organización terrorista, cómo calificar al ejército israelí cuya punición al día de hoy se traduce en “30 por 1,  y no quedará ninguno”. Treinta civiles gazatíes ejecutados por cada civil israelita asesinado por Hamás, ha sido hasta ahora la respuesta de Netanyahu quien anuncia más crímenes de guerra, y la demolición total de esa franja de solo 365 kilómetros, hoy convertida en escombros, donde se hacinan más de  2.200.000 seres humanos. “Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos”, decretó el legado papal Arnaud Amaury en aquel lejano 1209 cuando comenzó la masacre de los albigenses.

Similar pensamiento parece impregnar las órdenes del cuarto ejército más poderoso del mundo. Netanyahu parece querer hacer suya la consigna de la organización derechista Katch: “hay que ahogar a los palestinos en el Mar Muerto que es el punto más bajo del planeta”. “Ha llegado el momento de los monstruos” decía en Quaderni del carcere, el notable Antonio Gramsci refiriéndose a los nuevos tiempos de la Humanidad.

Pensamiento que bien cuadra con el horror desatado en Gaza por un régimen que traiciona las mejores tradiciones hebreas, de paz, solidaridad, justicia y compasión que durante siglos ha dado suficientes pruebas el perseguido pueblo judío.

Me duele escribir este artículo. Tengo muchos amigos judíos. La mayoría son de izquierda pero otros no lo son y en todos encontré, inteligencia, solidaridad, humanismo, amor a la vida. Hoy no encuentran palabras para justificar lo injustificable. Algunos de ellos son más implacables que yo para condenar este genocidio. Desde la década del sesenta cuando accedí al tema, defendí el derecho a la existencia del Estado de Israel. Siendo admirador de Gamal Abdel Nasser por la dignidad de su enfrentamiento contra la monarquía egipcia y contra las dos Naciones más poderosas de Europa, Inglaterra y Francia, a las que derrotó con valentía e integridad, al igual que lo hizo Juan Manuel de Rosas en la Vuelta de Obligado, en otras épocas de soberanías sin doblez, me opuse sin titubear a la coalición árabe que él lideró para arrojar a los judíos al mar. Fue un error histórico que Nasser pagó muy caro. A partir de esa insensatez, mi admiración por el héroe de Alejandría, fundador del Partido Unión Árabe Socialista y nacionalizador del Canal de Suez, comenzó a languidecer. Mi defensa de la existencia del Estado de Israel no abrevó en el mito de un señor al que nadie vio, que según Abraham le dijo que Palestina era la tierra prometida para los judíos, legitimando así la masacre de los cananeos, tampoco abrevó en el autoritarismo de la pérfida Albión, repartiendo por la fuerza un territorio sin consultar o proteger a pobladores que vivían en esas tierras durante siglos. Mi defensa del nuevo Estado se basó siempre en el derecho moral que cientos de miles de judíos perseguidos y en diáspora de pueblo errante, exigían para vivir pacíficamente en una tierra inhóspita, poco poblada, en la que vivieron generaciones enteras de sus antepasados tras ser expulsados por egipcios, babilonios, romanos, otomanos y tantos otros exponentes del derecho de los fuertes. La inteligencia y el tesón hebreo y la convivencia pacífica entre los dos pueblos semitas transformarían el páramo en vergel. Nadie imaginó la guerra que desataron apenas pisar “tierra santa” para desalojar a sus primitivos habitantes, transformando el páramo pacífico en un vergel infernal.

La administración Netanyahu y sus seguidores tienen infectada el alma con el virus incurable del nacionalismo, el expansionismo, que culmina en el hubris griego, que será su perdición. Ayer mismo se conoció el inaceptable plan de paz del gobierno israelí que encubre la ocupación permanente del territorio gazatie.

El mismo virus que se desencadenó contra ellos y que hoy es reproducido en el Estado hebreo mimetizándose en una enorme nube tóxica que se introduce en todos los pliegues de la “tierra prometida” conduciéndola a la distopía, negándole el maná del utopos, el lugar que no existe.

Ya se los advirtió el padre judío de la teoría de la relatividad, Prof. Dr. Albert Einstein: “el nacionalismo es una enfermedad infantil, el sarampión de la Humanidad”. ¿En qué se convirtió el ADN judío de la paz, el ADN de la libertad buscada durante siglos? La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre, decía el maestro Martí con razón cuando ofrendaba al mismo tiempo su vida por la libertad del Pueblo Cubano.

El Likud y su jefe con sus métodos de extermino han convertido a Israel en un sudario en el que creen envolver el cadáver de Hamás todos los días. Y lo único que han logrado es mantenerlo vivo ante el Pueblo Palestino, con el oxígeno del odio que ellos mismos le proporcionan. Sin el Likud, Hamás quizás no existiría. Y sin Hamás, al Likud se le terminaría su discurso belicista y tendría que dejar paso a las fuerzas más racionales de su Nación, que hoy claman por la destitución de Netanyahu, quien solo se mantiene con la excusa de la guerra. Se asemeja a Cayo Mario, aquel gran político y estratega militar romano, enfrentado a los optimates, que le decía al Senado que “con el ruido de la guerra no oigo el de las leyes”.
El Estado de Israel se está alejando a pasos agigantados del homo sapiens que supo construir y está ingresando en la tierra del homo demens, de la que no se sale indemne ante la historia.

Ha llegado la hora de desperezarse. Europa mira horrorizada la matanza pero no hace nada para detenerla, mientras la ONU condena vanamente un día sí y otro también a Israel, que se ha convertido en el Estado que más sanciones ha recibido del organismo mundial desde que éste fuera fundado en 1948. En estas semanas el orden del día del planeta Tierra, está ocupado por la jihad israelita.

Y solo hay una salida: dos pueblos, dos Naciones, dos Estados.
Antes eran los palestinos los que no aceptaban que existiera el Estado de Israel, ahora son los hebreos los que les niegan ese derecho a los palestinos.
Israel no la aceptó ya en 1948 cuando las bandas nacionalistas se dedicaban a asesinar a los descendientes de los cananeos que habitaban desde hacía siglos esas tierras, que el Protectorado británico les cedió con condiciones que incumplieron y que los llevó incluso a enfrentar a mano armada a sus donantes. Y si no que lo diga el Conde sueco Folke Bernadotte y su ayudante el coronel de la fuerza aérea francesa, André Serot, mediadores de las Naciones Unidas, asesinados a tiros en Jerusalem por un comando sionista de la organización terrorista Irgun, y pistoleros de la banda Stern, famosa por sus crímenes punitivos contra los pastores árabes, autora de la masacre de la aldea Deir Yassin, donde fueron fusilados sumariamente en una cantera de piedra, 50 niños y mujeres y 150 aldeanos palestinos. Bernardotte, un aliado de los judíos en la segunda guerra mundial, antinazi militante, pagó con su vida, la redacción de su informe a la ONU denunciando la destrucción sistemática en 1948 de las aldeas árabes y la transformación por la fuerza de sus 750 mil habitantes en parias y refugiados. También violaron las fronteras pactadas con sus propios protectores. Basta con ver el mapa de 1948 y el actual para percibir la desigualdad territorial entre los semitas árabes y los semitas hebreos. Y por si esto fuera poco la colonización forzada israelita sigue implacable tragándose lo poco que les va quedando a los descendientes de Canaan, incluso obligados a vivir con su territorio partido en dos.

Israel con su fulminante blitzkrieg, maquillando su  deseo oculto de lebensraun, el maldito espacio vital que tantos males ha ocasionado a la humanidad, lo que obtiene es precisamente debilitar a la moderada Autoridad Palestina, fortalecer a la implacable Hamás.

Mientras tanto, desde estas tierras no podemos quedarnos de brazos cruzados, como meros espectadores de una matanza al estilo medieval.
Una Comisión de Notables, que levante la bandera de Elie Wiesel, sobreviviente de Auschwitz donde toda su familia fue asesinada. Elie Wiesel recibió el Premio Nobel de la Paz y transformó su grito de “Gadolhashalom” (Grande es la Paz) en la expresión más importante de la lengua hebrea.

Nada se pierde en intentarlo. Gadolhashalom, hermanos hebreos y palestinos. Gadolhashalom.

El presidente de Brasil Lula da Silva acusa a Israel de cometer un "genocidio" en Gaza y hace una comparación con Hitler


Adís Abeba (AFP) – El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, acusó a Israel de cometer un "genocidio" contra civiles palestinos en la Franja de Gaza y comparó sus acciones con la campaña de Adolf Hitler para exterminar a los judíos.

El presidente Lula da Silva habla durante una rueda de prensa que dio el 18 de febrero de 2024 en Adís Abeba 

"Lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza no es una guerra, es un genocidio", declaró ante la prensa en Adís Abeba, en Etiopía, donde participó como invitado en la cumbre anual de la Unión Africana.

El mandatario de izquierda de la principal potencia latinoamericana declaró que el conflicto "no es una guerra de soldados contra soldados".

"Es una guerra entre un ejército muy preparado y mujeres y niños", afirmó.

"Lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza con el Pueblo Palestino no ha ocurrido en ningún otro momento de la historia. En realidad, ha ocurrido: cuando Hitler decidió asesinar a los judíos", agregó.

En respuesta, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu - candidato al premio nobel de la paz, junto con Donald Trump y Joe Biden -, calificó los comentarios de Lula de "vergonzosos y graves", afirmando que constituyen una "trivialización del Holocausto", y anunció que su gobierno convocó al embajador de Brasil en Israel. "La comparación entre Israel y el Holocausto de los nazis y Hitler supone cruzar una línea roja", señaló el mandatario en un comunicado, en el que insistió en que Israel está "luchando para defenderse".

Según el ministro israelí de Relaciones Exteriores, Israel Katz, la reunión con el embajador brasileño tendrá lugar el lunes.

Las declaraciones son las más contundentes emitidas hasta ahora sobre el conflicto por Lula, un importante representante de los países del Sur Global y que ocupa la presidencia rotatoria del G20.

El movimiento Hamás se "congratuló" en un comunicado por las declaraciones de Lula, que son "una descripción exacta lo que sufre su pueblo" en Gaza y revelan "la magnitud del crimen" cometido por Israel "con el apoyo abierto de la administración Biden".

Lula, de 78 años, afirmó en noviembre que el movimiento islamista palestino Hamás había cometido "un acto de terrorismo" en su ataque del 7 de octubre contra Israel, que dejó 1.160 muertos, en su mayoría civiles, según un balance establecido por AFP en base a datos oficiales israelíes.

Los comandos islamistas también capturaron ese día a 250 personas, de las cuales 130 siguen retenidas en Gaza, incluyendo 30 que habrían muerto, según cifras israelíes.

Pero al mismo tiempo Lula ha criticado la "respuesta desproporcionada" de Israel en Gaza, que ya ha dejado más de 30.000 muertos, en su mayoría mujeres y niños, según el Ministerio de Salud de Hamás, que gobierna el territorio desde 2007.

Brasil incrementará ayuda a UNRWA

El mandatario brasileño viajó esta semana a Egipto y Etiopía para profundizar el acercamiento político y económico de su país con el continente africano, al que ya le unen lazos culturales e históricos.

Se trata de su tercer viaje a África desde que volvió al poder en enero de 2023, sucediendo al ultraderechista Jair Bolsonaro.

Ante la asamblea anual de la Unión Africana, una cumbre de jefes de Estado de los 55 países del continente, Lula volvió a defender la existencia de un Estado Palestino.

"La solución a esta crisis sólo será duradera si avanzamos rápidamente hacia la creación de un Estado palestino libre y soberano", subrayó.

“Un Estado Palestino que sea reconocido como miembro de Estados Unidas. De una ONU fortalecida y con un Consejo de Seguridad más representativo, sin países con poder de veto y con miembros permanentes de África y América Latina”, apuntó.

“No habrá solución militar a este conflicto. Ha llegado el momento de la política y la diplomacia”, insistió.

El presidente Lula, que también se reunió con el primer ministro palestino, Mohammad Shtayyeh, afirmó que Brasil incrementará su contribución a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA).

Varios países occidentales suspendieron su ayuda financiera al organismo de la ONU, después de que Israel acusara a algunos de sus empleados de estar involucrados en el ataque del 7 de octubre.

"Cuando veo que el mundo rico anuncia que interrumpirá sus contribuciones a la ayuda humanitaria para los palestinos, me imagino lo grande que es la conciencia política de esta gente y lo grande que es el espíritu de solidaridad en sus corazones", dijo el presidente Lula.

"Necesitamos dejar de ser pequeños cuando necesitamos ser grandes", sentenció.

En El Cairo, la capital egipcia, el mandatario brasileño había calificado la ofensiva israelí como un "castigo colectivo".

"El Estado de Israel también está cometiendo varios actos de terrorismo, al no tener en cuenta que ni los niños ni las mujeres están en guerra", dijo.

Lula insiste en que Israel comete un "genocidio" en Gaza

El mandatario de Brasil volvió a elevar el tono sobre la guerra en los territorios palestinos, en plena crisis diplomática.

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Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil. (Archivo 05.09.2023)Imagen: Andressa Anholete/Getty Images

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El presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva insistió en que Israel comete "genocidio" contra civiles palestinos en la Franja de Gaza, luego de comparar las acciones del Estado hebreo al Holocausto.

"Lo que el gobierno del Estado de Israel está haciendo no es una guerra, es genocidio, porque está asesinando mujeres y niños", afirmo el presidente Lula en un acto en Rio de Janeiro.

Estos son los primeros comentarios del mandatario luego de que el domingo desatara una polémica al comparar la campaña militar israelí en Gaza con el holocausto.

Tras las declaraciones, Israel declaró a Lula "persona non grata" y exigió sus disculpas.

Pero el mandatario brasileño volvió a insistir el viernes: "Es un genocidio, son miles de niños muertos y miles desaparecidos. No están muriendo soldados, están muriendo mujeres y niños en el hospital. Si eso no es genocidio, no sé qué es genocidio", exclamó.

En compañía del canciller Mauro Vieira, el jefe de Estado brasileño elevó el tono y afirmó que no cambia su "dignidad por la falsedad", en respuesta a las acusaciones que ha vertido en su contra en los últimos días el ministro de Exteriores israelí, Israel Katz.

"No están muriendo soldados, están muriendo mujeres y niños dentro de los hospitales. Si eso no es un genocidio, no sé qué es un genocidio", reitero el presidente Lula

La crisis diplomática se desató la semana pasada a partir de una rueda de prensa del Presidente Lula en Etiopía, tras participar en una cumbre de la Unión Africana, en la que consideró que la confrontación "entre un ejército muy preparado y mujeres y niños" no había ocurrido antes en la historia, salvo "cuando Hitler decidió asesinar a los judíos".

"Esto ya sucedió cuando Hitler decidió asesinar a los judíos": el polémico discurso del presidente Lula sobre Gaza por el que Israel lo declaró "persona non grata"

Israel declaró "persona non grata" al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, luego de que este comparara la actuación de las fuerzas israelíes en Gaza con lo hecho por Hitler contra los judíos en la Segunda Guerra Mundial.

El presidente Lula también definió la situación en la Franja como una guerra de un ejército profesional contra "mujeres y niños".

Como respuesta, Israel acusó a Lula de trivializar el Holocausto y aseguró estar luchando para destruir a Hamás y liberar a los rehenes que este grupo mantiene secuestrados desde el pasado 7 de octubre.

El ministro de Relaciones Exteriores de israelí, Israel Katz , dijo que el presidente brasileño sería considerado "persona non grata" en ese país hasta que se retractara de lo que había dicho.

La principal organización judía de Brasil también criticó los comentarios del mandatario.

El presidente Lula califica de genocidio la guerra en Gaza y critica la "hipocresía"

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva volvió a hablar públicamente sobre la guerra de Israel en la Franja de Gaza, días después de las repercusiones de una entrevista en la que comparó las acciones militares israelíes en el territorio palestino con el Holocausto contra los judíos en la Segunda Guerra Mundial. Al intervenir en el lanzamiento del programa Petrobras Cultural, en Río de Janeiro, el presidente calificó el conflicto militar de genocidio y responsabilizó al gobierno israelí de la matanza que ya ha costado la vida a más de 30 mil civiles, principalmente mujeres y niños palestinos.Descripción: https://agenciabrasil.ebc.com.br/ebc.png?id=1582834&o=nodeDescripción: https://agenciabrasil.ebc.com.br/ebc.gif?id=1582834&o=node

"Quiero decirles que no cambiaré mi dignidad por falsedad. Quiero decirles que estoy a favor de la creación de un Estado Palestino libre y soberano. Que este Estado Palestino puede vivir en armonía con el Estado de Israel. Y quiero decir más: lo que está haciendo el gobierno israelí contra el pueblo palestino no es guerra, es genocidio, porque está asesinando a mujeres y niños", dijo el presidente.

"No traten de interpretar la entrevista que di en Etiopía, lean la entrevista en lugar de juzgarme por lo que dijo el primer ministro de Israel. Hay miles de niños y mujeres muertos y desaparecidos. Y no mueren soldados, mueren mujeres y niños en los hospitales. Si eso no es genocidio, no sé lo que es", continuó el presidente Lula, refiriéndose a la declaración que hizo en Addis Abeba, cuando comparó la acción de Israel en Gaza con la que Adolf Hitler promovió contra los judíos en la Segunda Guerra Mundial.

En aquel momento, el comentario llevó al gobierno israelí a declarar a Lula persona non grata en el país. En respuesta, el gobierno brasileño convocó al embajador en Tel Aviv de vuelta al país "para consultas". Además, el ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, criticó al canciller israelí, Israel Katz, por las declaraciones realizadas en los últimos días sobre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Hipocresía: “La definición como el homenaje que le rinde el vicio a la virtud”.

El presidente también afirmó que el gobierno brasileño está trabajando para una reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que incluiría una representación permanente de países latinoamericanos, africanos, de la India y otros. También criticó los vetos del gobierno de Estados Unidos a las resoluciones de la ONU para un alto el fuego en Gaza y, sin dar nombres, llamó "hipócritas" a la clase política por su inacción ante los conflictos en curso.

“No podemos aceptar ninguna guerra”

"Sólo cuando tengamos un Consejo [de Seguridad] de la ONU democrático, con más representación política, y sólo cuando la clase política deje de ser hipócrita, sólo cuando se enfrente a la verdad. No es posible que la gente no entienda lo que está pasando en Gaza. No es posible que la gente no sea sensible a los millones de niños que se acuestan cada día con hambre porque no tienen un vaso de leche, aunque el mundo produce alimentos en exceso", afirmó.

Pidió más soluciones políticas a las guerras. "Es importante que la gente sepa mientras esté a tiempo de saber. Tenemos que darnos cuenta de que lo que hay hoy en el mundo es mucha hipocresía y poca política. No podemos aceptar la guerra en Ucrania, como no podemos aceptar la guerra en Gaza, como no podemos aceptar ninguna guerra", concluyó.

Lo subrayado interpolado es nuestro.

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