jueves, 30 de octubre de 2025

Victoria en la ONU: aprueban resolución que exige a EE.UU. levantar el bloqueo a Cuba


Victoria en la ONU: aprueban resolución que exige a EE.UU. levantar el bloqueo a Cuba

Con 165 votos a favor, la comunidad internacional rechaza de forma contundente el bloqueo de Estados Unidos a la isla. Solo siete países se opusieron.

La vitación ha regalado una clara victoria al pueblo cubano, sometido al bloqueo estadounidense desde hace ya casi 7 décadas.

La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó este jueves 29 de octubre, por trigésimo tercer año consecutivo, una resolución que exige el fin del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba. La votación reflejó un respaldo abrumador a la posición cubana: 165 países votaron a favor, mientras que solo siete lo hicieron en contra y doce se abstuvieron.

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla, jefe de la delegación cubana en Nueva York, calificó el resultado como una expresión clara del rechazo global a una política que describió como “brutal” y contraria al derecho internacional. Durante su intervención, el diplomático denunció el discurso del nuevo representante de Estados Unidos como “infame, amenazador y cínico”, señalando además sus vínculos con grupos anticubanos radicados en Miami.

Rodríguez expresó solidaridad con los pueblos de Jamaica, Haití y República Dominicana, afectados por el huracán Melissa, y agradeció las muestras de apoyo internacional hacia Cuba. En su discurso, afirmó que las leyes de agresión de Washington “declaran abiertamente la meta de restringir las relaciones comerciales” y sostuvo que esta Asamblea puede constatar, una vez más, que se trata de un bloqueo sostenido y sistemático.

Entre los países que se opusieron a la resolución se encuentran Estados Unidos, Israel, Paraguay, Hungría, Macedonia del Norte, Argentina y Ucrania. Las abstenciones provinieron de 12 países, entre ellos Albania, Marruecos y Polonia. La resolución fue aprobada en un contexto de crecientes tensiones internacionales, y la mayoría de los Estados miembros subrayaron la necesidad de que los EE.UU. respete los principios de soberanía y no injerencia.

Tras la votación, el representante de Nicaragua calificó el bloqueo como la más grave violación de los derechos humanos contra el pueblo cubano. Afirmó además que EE.UU. se halla completamente aislado en este tema, al ser el único país que defendió públicamente lo que describió como una política criminal. Reiteró también el llamado global a que Washington retire a Cuba de la lista unilateral de Estados patrocinadores del terrorismo.

La Cancillería cubana, a través de un comunicado en la red social X, declaró que las presiones ejercidas por Estados Unidos “no fueron capaces de cambiar el veredicto ni de ocultar el hecho irrebatible de que el bloqueo económico es un arma de agresión inaceptable para la comunidad internacional”. El mensaje subrayó que el mundo continúa exigiendo el fin de esa política.

Durante el debate previo a la votación, diversos países y bloques regionales reiteraron su condena al bloqueo y exigieron su levantamiento inmediato e incondicional. Las intervenciones coincidieron en señalar que la medida afecta gravemente el desarrollo económico y el bienestar del pueblo cubano, al tiempo que carece de justificación legal o moral en el escenario internacional.

El informe presentado por Cuba ante la Asamblea reporta que los daños causados por el bloqueo en el último año superaron los 7.500 millones de dólares, lo que representa un aumento del 49 % en comparación con el periodo anterior. Desde 1992, la resolución ha sido respaldada de forma casi unánime, consolidándose como uno de los posicionamientos más consistentes en la historia reciente de la ONU.

China protesta enérgicamente por contactos oficiales de Perú con Taiwán

La misión diplomática considera que estas acciones son una «grave violación al principio de ‘Una Sola China'» y un acto de provocación.

La Embajada de China en Lima exige disculpas públicas del Defensor del Pueblo de Perú por la visita a Taiwán, calificándola de violación a la política de «Una Sola China». Foto: EFE.

La Embajada de China en Perú expresó una «enérgica protesta y grave disconformidad» con el defensor del Pueblo, Josué Gutiérrez, por sostener reuniones con altos funcionarios de Taiwán e invitarlos a visitar la nación suramericana.

La misión diplomática china en Lima reaccionó a las acciones «irregulares» de Gutiérrez, quien viajó a Taiwán para reunirse con el responsable de la contraloría (tribunal de cuentas) de la región. La embajada presentó formalmente su rechazo ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú, exigiendo que el defensor del Pueblo se disculpe públicamente y retire la invitación.

La disputa se intensificó luego de que funcionarios de Taiwán participaran este mes en la Conferencia Anual de la Federación Iberoamericana del Ombudsperson (FIO) celebrada en Perú. La embajada lamentó que, en ese marco, Gutiérrez «permitió la exhibición de bandera falsa y saludó públicamente a la delegación con nombre oficial equivocado».

Según la misiva difundida, dichas acciones del defensor del Pueblo constituyen una «grave violación» a la política del Estado peruano y a las leyes nacionales, ignorando múltiples advertencias previas de la parte china y del propio Gobierno peruano. Esto, afirma Beijing, daña el prestigio del país y socava la confianza política mutua.

La embajada reiteró enfáticamente que, a nivel global, existe «una sola China, Taiwán forma parte inalienable del territorio chino, y el Gobierno de la República Popular China es el único gobierno legítimo que representa a toda China». Este principio, subrayaron, constituye un consenso universal en la comunidad internacional.

En este sentido, Beijing remarcó que «la cuestión de Taiwán atañe a la soberanía e integridad territorial de China, es un asunto interno de China y constituye el interés fundamental de la parte china». Por ello, China se opone firmemente a cualquier forma de intercambio oficial entre Taiwán y los países con los que mantiene relaciones diplomáticas.

La misión diplomática exigió formalmente al defensor del Pueblo Josué Gutiérrez que se disculpe públicamente por sus «acciones incorrectas» y que se comprometa a no repetir incidentes similares en el futuro. El objetivo es preservar los fundamentos políticos de las relaciones bilaterales y adherirse estrictamente al principio de Una Sola China.


Venezuela ratifica respaldo a China y a la reunificación de Taiwán

El Gobierno Bolivariano reiteró su irrestricto respaldo al principio de Una Sola China y a la causa de la reunificación nacional.

Venezuela saludó las conmemoraciones por el 80º aniversario del retorno de la Provincia de Taiwán a la Patria China.

La República Bolivariana de Venezuela extendió su «más fraterno saludo» al presidente Xi Jinping, al Partido Comunista de China y a su pueblo, al conmemorarse el 80º aniversario del retorno de la Provincia de Taiwán a la patria china.

El ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores, Yván Gil, difundió este sábado 25 de octubre, el comunicado oficial que celebra el «hecho histórico» alcanzado tras la Victoria en la Guerra de Resistencia contra la Agresión Japonesa y la Guerra Mundial Antifascista, confirmando la firme posición geopolítica de Caracas.

Desde la Patria de Bolívar y Chávez, Venezuela manifestó su total acompañamiento a la «justa y legítima causa de la reunificación nacional». Este apoyo se enmarca dentro de la visión compartida de construir un mundo multicéntrico y pluripolar basado en el respeto y la paz, en oposición a las dinámicas hegemónicas.

La declaración de Caracas rinde además un homenaje a la memoria de los más de 35 millones de mártires chinos que «con heroísmo y dignidad enfrentaron la barbarie imperial japonesa». Este sacrificio, según el comunicado, permanece como un ejemplo universal de lucha por la soberanía y el derecho histórico de los pueblos a su integridad territorial.

El Gobierno Bolivariano honra a todos los caídos en las luchas que hicieron posible este reencuentro histórico, destacando la importancia de este aniversario para la soberanía y la integridad de la República Popular China como un pilar fundamental en las relaciones bilaterales y el orden internacional bajo el principio de Una sola China.

La República Bolivariana de Venezuela reafirmó su voluntad de seguir fortaleciendo la Asociación Estratégica a Toda Prueba y Todo Tiempo con el gigante asiático. Este compromiso busca impulsar el desarrollo compartido, la cooperación solidaria y el bienestar de ambos pueblos, reforzando la alianza estratégica entre ambas naciones.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

¿POR QUÉ PUTIN ES CLAVE EN “LA PAZ” DE TRUMP EN EL SÁHARA OCCIDENTAL?



¿Por Qué Putin es Clave en “la Paz” de Trump en el Sáhara Occidental?

Por Francisco Carrión*/ escritor, periodista y analista internacional/ ADDHEE.ONG

Diario red, el Clarín de Colombia, el nortino de Chile, el Clarín de Chile, Jornada de México, Xinhua.net, la Haine, enred sin fronteras, red latina sin fronteras, telesur, publico.es, Amy Goodman/Colombia University, el Sur Andino, Al Jazeera

Donald Trump, que proclama haber “resuelto” ocho conflictos en diez meses, ha vuelto a situar en primera plana el contencioso del Sáhara Occidental con la promesa de hacer lo que nadie ha logrado en medio siglo: cerrar el litigio. Su administración ha puesto en marcha una polémica maniobra diplomática para impulsar un acuerdo “definitivo” entre Marruecos y Argelia, con el trasfondo de la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU que esta próxima semana debe abordar la renovación de la Minurso, la misión de Naciones Unidas para la ex provincia española ocupada por Marruecos. Pero la llamada “paz de Trump” no depende solo de Rabat o del Frente Polisario. En esta partida geopolítica, uno de los jugadores que tiene la llave es Moscú. 

La posición que adopte Vladímir Putin, a través de su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, puede decidir el destino de la iniciativa de Trump. Rusia preside este mes el Consejo de Seguridad de la ONU y su voto —o su veto— marcará si el plan estadounidense avanza o naufraga. 

La maniobra de Trump: enterrar la autodeterminación 

Washington ha diseñado un borrador de resolución en la ONU que busca “sepultar el derecho de autodeterminación” del Pueblo Saharaui y sustituirlo por una fórmula de “autonomía genuina bajo soberanía marroquí”. En la práctica, se trata de un reconocimiento de la soberanía del Reino de Marruecos sobre el territorio, amparado por un discurso de reconciliación regional. 

El plan prevé incluso sustituir a la Minurso, la misión de la ONU encargada de organizar el referéndum pendiente desde 1991 e impedido sistemáticamente por la monarquía alauí, por otra fuerza centrada en “apoyar la aplicación” del plan de autonomía marroquí. 

Trump aspira a presentarlo como un logro diplomático de alcance global, comparable a los Acuerdos de Abraham. Pero detrás de la grandilocuencia se esconde una realidad compleja: la iniciativa contradice la legalidad internacional y reescribe las resoluciones que durante décadas sostuvieron el principio de autodeterminación de la última colonia de África, huella de una historia colonial cuyo desenlace España no ha sabido administrar durante medio siglo de democracia. 

El contexto, además, es propicio para el cálculo político. Estados Unidos busca reforzar su influencia en el norte de África, Marruecos consolida su control sobre el territorio y Argelia intenta evitar el aislamiento en un momento de tensiones regionales. 

Lavrov marca las líneas rojas 

En este escenario, el Kremlin deshoja la margarita. Serguéi Lavrov, el sapiente jefe de la diplomacia rusa, recordó en una reciente rueda de prensa que “la posición de Rusia es bastante simple, especialmente en relación con las decisiones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el Sáhara Occidental”. 

“Este conflicto —explicó— debe abordarse conforme a la voluntad del Pueblo Saharaui que vive allí. Lleva en la mesa medio siglo. Recuerdo cuando el secretario de Estado estadounidense James Baker fue nombrado enviado especial para el Sáhara y se acordó celebrar un referéndum sobre su destino. Nadie dudaba entonces de que era necesario hacerlo”. 

Lavrov añadió que Marruecos “no renuncia al principio de autodeterminación, pero cree que debe aplicarse en forma de autonomía”. Y matizó: “Para nosotros, cualquier opción que sea aceptable para todas las partes lo será también para Rusia, siempre que esté establecida en una resolución de la ONU”. El ministro no evitó señalar la divergencia con Washington: “Estados Unidos fue por otro camino cuando, durante la primera administración Trump, reconoció este territorio como parte de Marruecos. Para ellos, el asunto está cerrado. Para nosotros, solo lo estará cuando todas las partes afectadas sientan que la decisión se tomó con un equilibrio justo de intereses.” La declaración resume la doctrina rusa: el único marco válido es el de Naciones Unidas y cualquier solución que se imponga a una de las partes carece de legitimidad. 

“Sería absurdo pensar que Rusia apoyará el unilateralismo de Washington” 

Jacob Mundy, profesor de Estudios de Paz y Conflictos en la Universidad estadounidense de Colgate, cree que el movimiento estadounidense no alterará la posición rusa. “Creo que será una resolución de statu quo —afirma—, quizá con una extensión más corta del mandato de la Minurso para fijar un plazo de reanudación de las negociaciones”, señala en declaraciones a El Independiente

Para el académico, Moscú no ha mostrado “ninguna señal de que haya cambiado su posición”. Recuerda que “Lavrov ha confirmado su apoyo a una solución política mutuamente acordada que contemple la autodeterminación del Pueblo Saharaui”. 

A su juicio, Rusia lleva años alertando de las maniobras unilaterales de Washington dentro del Consejo de Seguridad. “Durante varios años —explica— Rusia ha expresado su preocupación por las acciones unilaterales de Estados Unidos respecto al Sáhara Occidental. Esa preocupación se refleja en su política de abstención en todas las resoluciones recientes sobre la Minurso”. “¿Vamos a creer que, tras casi una década oponiéndose al unilateralismo estadounidense, Rusia va a apoyarlo ahora? No tiene ningún sentido”. 

Según sus tesis, Rusia no votará a favor de una resolución que imponga el plan marroquí sin el consentimiento del Polisario o de Argelia. En el mejor de los casos, se abstendrá, preservando su coherencia diplomática y su margen de negociación con Occidente. 

“Rusia no arriesgará por un conflicto que no le importa” 

Riccardo Fabiani, director del programa para Oriente Medio y Norte de África de International Crisis Group, observa el papel de Moscú con cautela. “Rusia ha sido bastante ambigua en este asunto durante las últimas semanas”, asegura. “Tiene muy poco que ganar adoptando una postura fuerte, porque mantiene buenas relaciones tanto con Argelia como con Marruecos y no considera que este conflicto sea importante para sus propios intereses.” 

El ministro Lavrov, apunta Fabiani, “sigue hablando de un proceso de paz y de la necesidad de que todas las partes acuerden una solución, más que de descolonización o referéndum”. Pero insiste en un matiz esencial: “Moscú cree que todas las partes implicadas deben estar de acuerdo, lo que significa que el Polisario tiene que participar y que no se puede imponer un arreglo al movimiento saharaui”. 

Para Fabiani, todo dependerá del lenguaje que adopte la nueva resolución del Consejo de Seguridad. “Si el texto anima a las partes a negociar una solución que combine autonomía y autodeterminación, Rusia podría apoyarlo. Si el lenguaje es demasiado pro-marroquí, probablemente se abstendrá”. 

Y concluye con un pronóstico que resume la posición rusa: “En cualquier caso, es poco probable que Moscú vete la resolución o amenace con hacerlo, porque eso crearía tensiones con los demás miembros del Consejo por una causa de escasa relevancia para Rusia”. 

“Apoyar a Trump en el Sáhara puede ser una forma barata de ganarse su favor” 

Desde una óptica más pragmática, Mark N. Katz, profesor emérito de Política y Gobierno en la Universidad George Mason, cree que Moscú podría inclinarse, en última instancia, por respaldar a Washington. “Hay una evaluación pragmática: el Polisario no tiene ninguna posibilidad real de hacerse con el control del territorio y, más importante aún, existe un creciente apoyo internacional a la posición marroquí”. 

Katz subraya que el cálculo ruso no pasa por romper con Argelia. “Rusia mantiene relaciones económicas con ambos países, pero las que tiene con Argelia —especialmente en materia de exportación de armas— son mucho más importantes. Sin embargo, Moscú calcula que Argelia seguirá colaborando en defensa, porque no tiene opciones reales de girar hacia Occidente”. Argel, no obstante, ha mejorado en los últimos meses su interlocución con EEUU en materia de cooperación militar y choca con su tradicional aliado ruso en algunos de los conflictos abiertos en África. 

Esa seguridad permite a Putin moverse con flexibilidad. “Apoyar a Estados Unidos en el Sáhara puede ser una forma barata de ganarse el favor de la administración Trump”, sostiene Katz. “Al hacer una concesión a Washington en un asunto que tiene poca importancia para Moscú, el Kremlin podría esperar obtener una contrapartida en algo que sí le interese”. 

Un tablero de equilibrios 

Mientras Washington presiona para una “paz histórica” entre Marruecos y Argelia, las piezas se mueven lentamente. Rabat insiste en su plan de autonomía de 2007 como única base de negociación. Argelia mantiene que la única salida legítima pasa por la descolonización y un referéndum. El Frente Polisario, respaldado por Argel, ya ha advertido que “no aceptará una solución impuesta ni una paz fabricada mediante maniobras e intrigas”. 

La administración Trump, sin embargo, ha decidido avanzar por su cuenta, alentada por el precedente de los Acuerdos de Abraham y por la convicción de que puede forzar una normalización entre los dos vecinos magrebíes. 

Pero los analistas dudan de ese optimismo. La frontera entre Argelia y Marruecos lleva cerrada desde 1994 y las relaciones diplomáticas están rotas desde 2021. En ese contexto, la mediación de Washington parece poco realista sin un acuerdo previo sobre el Sáhara. Las posiciones de ambos países, protagonistas de una preocupante escalada armamentística, siguen muy alejadas. 

En paralelo, Rusia ha reforzado discretamente sus contactos con ambos bandos. Lavrov se ha reunido en Moscú el ministro de Exteriores marroquí Naser Burita y mantenido una conversación telefónica con el jefe de la diplomacia argelina Ahmed Attaf, a quienes transmitió que su país “aceptará cualquier acuerdo entre las partes, pero siempre bajo el prisma de la autodeterminación”. 

Moscú, además, ha renovado su acuerdo pesquero con Marruecos -que incluye la actividad en la costa del Sáhara Occidental ocupado-, un gesto interpretado como un guiño económico, aunque analistas como Fabiani lo describen como un “acto de equilibrio” más que como una toma de partido. 

La llave de Moscú 

La “paz” que Donald Trump busca vender al mundo depende, en última instancia, de un voto en Nueva York. Rusia —con su asiento permanente y poder de veto en el Consejo de Seguridad— puede permitir que la resolución avance o bloquearla con un solo gesto. 

Si el Kremlin se abstiene, Washington podrá proclamar un avance diplomático. Si vota a favor, Marruecos consolidará su control del territorio con el aval de las Naciones Unidas. Pero si Moscú decide vetar la iniciativa, el castillo de cartas se vendrá abajo. Por ahora, la postura rusa se resume en prudencia. Ni el apoyo incondicional que algunos esperaban tras la renovación del acuerdo pesquero, ni la hostilidad abierta que desearía el Polisario. Simplemente, una política de espera. Una ambigüedad que se resolverá en cuestión de días y que otorga a Putin un poder que va mucho más allá del Magreb. En un momento de tensiones con Occidente por Ucrania y Oriente Medio, el Sáhara es un territorio para demostrar influencia global. 

Rusia, EE.UU. y Ucrania cerca de solución definitiva al conflicto

Según indican las fuentes, Rusia está muy cerca de alcanzar una solución diplomática al conflicto ucraniano con Estados Unidos y Kiev.

El enviado especial Kiril Dmítriev afirma que la disposición de Kiev a reconocer las líneas de batalla supone un cambio en su postura y acerca a Rusia, Estados Unidos y Ucrania a una solución diplomática.

El enviado especial del Kremlin, Kiril Dmítriev, declaró este viernes que Rusia, Estados Unidos y Ucrania se encuentran «bastante cerca» de alcanzar una solución diplomática al conflicto ucraniano. Dmítriev reiteró que Moscú exige no solo un alto el fuego temporal, sino «la solución definitiva» de la crisis para evitar que las partes se rearmen y continúe la confrontación.

En una conversación con medios, el director del Fondo Ruso de Inversiones Directas afirmó que la principal prioridad de Rusia es poner fin al conflicto lo antes posible. Sin embargo, enfatizó que un cese al fuego es meramente una «solución temporal» que podría ser aprovechada por las partes para rearmarse y reanudar las hostilidades más adelante, tal como lo advirtió el presidente estadounidense Donald Trump.

El alto cargo ruso calificó como un «gran paso» la reciente propuesta del líder del régimen de Kiev, Volodímir Zelenski, de congelar las líneas de conflicto en su estado actual para lograr un alto el fuego. Dmítriev señaló que el reconocimiento de estas «líneas de batalla» contrasta con la «postura anterior» de Ucrania, que exigía la retirada rusa completa.

«Así que, en realidad, creo que estamos razonablemente cerca de una solución diplomática viable», señaló el representante, reforzando la idea de que la flexibilización de la postura de Kiev abre una ventana de oportunidad para una negociación de fondo que evite una guerra prolongada.

Al ser consultado sobre la decisión del mandatario estadounidense de cancelar una reunión con su homólogo ruso, Vladímir Putin, Dmítriev aclaró que el encuentro se llevará a cabo, aunque probablemente «en una fecha posterior». Subrayó que la necesidad de una solución definitiva a la crisis fue planteada durante un encuentro previo entre ambos líderes en Alaska.

El enviado del Kremlin aprovechó para criticar la gestión de la administración anterior de EE.UU.: «Es mucho mejor mantener un diálogo con Rusia que lo que hizo el presidente Joe Biden, que no mantuvo ningún diálogo con Rusia, quería derrotarla estratégicamente y, obviamente, esa estrategia fracasó».

Dmítriev reiteró los comentarios del propio Putin, quien recordó que el encuentro fue propuesto inicialmente por Trump. Sin embargo, indicó que los detalles logísticos y diplomáticos aún no se han acordado por completo, por lo que considera que la cancelación es «más bien un aplazamiento» para que la cita pueda ser «bien preparada por nuestros diplomáticos».

Lo subrayado interpolado es nuestro.



¡No a las tropas yanquis en el Caribe y el Pacífico! ¡Fuera Trump de América Latina! ¡Yanqui go home!...




¡No a las tropas yanquis en el Caribe y el Pacífico! ¡Fuera Trump de América Latina! ¡Yanqui go home!...

 


Desde la UIT-CI repudiamos los recientes ataques con misiles ejecutados por el ultraderechista Donald Trump en el Caribe y el Pacífico. Desde el pasado 2 de septiembre, Estados Unidos ha llevado a cabo 10 bombardeos con un saldo de 43 personas muertas, varios de ellos venezolanos, colombianos, ecuatorianos y de Trinidad y Tobago. Estos bombardeos han sido ejecutados sin procedimientos judiciales y justificados con acusaciones de narcotráfico que carecen de pruebas. Se trata de verdaderos asesinatos en aguas internacionales. Varias de las personas asesinadas de Colombia, Venezuela y Trinidad han sido reconocidas por familiares como pescadores que llevaban a cabo faenas con sus pequeñas embarcaciones en aguas del Caribe sur.

Desde hace más de un mes, el ultraderechista convicto presidente Donald Trump ha desplegado aproximadamente 10.000 efectivos militares, destructores con misiles Tomahawk, aviones F-35 y bombarderos estratégicos B-52 en el Caribe, muy cerca de las costas de Venezuela y Colombia. Más recientemente, el Pentágono ha anunciado el envío de su portaviones más grande al Caribe, el USS Gerald Ford, que es acompañado por un grupo de ataque compuesto por varios buques de guerra.

Las amenazas y tensiones entre Estados Unidos, Colombia y Venezuela se incrementaron aún más luego de que Trump anunciara que su administración planea ampliar la campaña militar antidrogas con operaciones terrestres, aunque sin detallar su localización. “La tierra será lo siguiente”, afirmó Trump en una conferencia de prensa junto al secretario de Guerra, Pete Hegseth. Igualmente, el jefe del imperialismo estadounidense ordenó a la CIA realizar posibles operaciones encubiertas en territorio venezolano, que hasta ahora no han ocurrido.

Este operativo es una nueva amenaza imperialista contra los pueblos del Caribe y América Latina. El mismo régimen estadounidense, a través de sus portavoces, ha dicho que se trata de mostrar el poder militar imperialista como disuasión. Es decir, mostrar los dientes, desplegando buques, submarinos y marines en un supuesto enfrentamiento al narcotráfico, con recursos que son propios de un conflicto bélico o de una invasión militar.

Por otra parte, recientemente tachó de “matón” al presidente de Colombia, Gustavo Petro, acusándolo falsamente de fabricar “muchas drogas”. Cuando en realidad Petro, al que no le damos apoyo político, debemos reconocer que correctamente denunció en la ONU el genocidio de Israel en Gaza apoyado por Trump, y reclamó que se formara una fuerza militar internacional de apoyo al Pueblo Palestino. Al mismo tiempo que rechazó los bombardeos imperialistas en el Caribe.

El imperialista Trump apela a la zanahoria y el garrote, particularmente contra Venezuela. Por un lado, negocia con Nicolás Maduro el intercambio de presos estadounidenses con migrantes venezolanos retenidos en la cárcel de Bukele en El Salvador y le otorga una nueva licencia a Chevron para operar en el país. Y, por otro lado, lo acusa de “narcotraficante” y lo amenaza con posibles acciones “terrestres”. La UIT-CI y el Partido Socialismo y Libertad (PSL), su sección venezolana, no apoyamos al gobierno de Maduro al que consideramos una dictadura capitalista, que bajo un falso discurso socialista reprime y explota al pueblo trabajador; pero repudiamos la agresión imperialista en las costas de Venezuela, así como algún ataque o intento de invasión militar al país.

Todos estos ataques son parte de una contraofensiva global desplegada por Trump que intenta revertir la crisis de dominación de los Estados Unidos, que es parte de la crisis global del capitalismo imperialista. Trump persigue hacer nuevamente a “América grande”, como dice su lema, hasta ahora sin éxito.

En realidad, todo este despliegue militar en el Caribe y el Pacífico no es una muestra de fortaleza, por el contrario, se ponen en evidencia las debilidades y crisis del imperialismo que lleva años de retrocesos y fracasos económicos, políticos y militares. Tal es la crisis que ya varios legisladores republicanos han cuestionado los bombardeos en el Caribe: “Hay que presentar pruebas. Todas estas personas han sido asesinadas sin que sepamos sus nombres, sin ninguna prueba de delito”, señaló el senador republicano Rand Paul (Kentucky), que junto a los senadores demócratas Tim Kaine (Virginia) y Adam Schiff (California) presentaron “una resolución bipartidista, preocupados por la orden del gobierno de una acción encubierta de la CIA en Venezuela”. (La Nación, Argentina, 25/10/2025).

Desde la derrota militar de Vietnam en 1975 no se han podido recuperar. Luego de 20 años de ocupación de Afganistán, en el 2021 se tuvieron que retirar derrotados, junto a la OTAN, dejando un país devastado, en la miseria creciente y con un régimen ultrarreaccionario como el de los talibanes que profundiza la pobreza y el sojuzgamiento de las mujeres y el pueblo.

Esta contraofensiva tiene un carácter global; por una parte, con su política agresiva, intenta avanzar en el saqueo y la superexplotación de las semicolonias, redefine los acuerdos con Europa y demás países imperialistas, intentando imponer su dominación unilateral. En ese marco se inscriben la “guerra de aranceles”; su política migratoria racista; revertir las conquistas de las mujeres y disidencias; las amenazas a Panamá de apoderarse del Canal, lo que se saldó con el establecimiento de tropas en el país; el reclamo de anexarse a Groenlandia, para aprovechar sus riquezas mineras, en una clara ofensiva sobre la Unión Europea, ya que es territorio de Dinamarca, bravuconada que no ha podido concretar.

Más recientemente, todo esto se ha expresado en su apoyo incondicional al genocida de Netanyahu y la limpieza étnica en Gaza y toda Palestina, donde no han podido cantar victoria. Así como su política de apoyo financiero hacia Argentina y su presidente, el genuflexo ultraderechista Javier Milei, que está muy debilitado en medio de una aguda crisis política y económica. “Auxilio”, por el cual los bancos estadounidenses JP Morgan Chase, Bank of America, Goldman Sachs y Citi Group, que otorgarían el préstamo de 20.000 millones de dólares, exigen garantías que significarían un mayor sometimiento de la Argentina a los intereses estadounidenses.

La UIT-CI ratifica su repudio a esta política agresiva del imperialismo estadounidense que busca redoblar el saqueo de los recursos naturales de los países, la sobreexplotación de los pueblos del mundo y frenar la movilización de masas que jaquea al conjunto del sistema capitalista determinista/imperialista, sumido en su crisis más profunda.

Llamamos a los pueblos del mundo a seguir movilizándose para derrotar las políticas de ajuste y los planes imperialistas de superexplotación. Como han hecho los jóvenes, los trabajadores y sectores populares en Nepal, Indonesia, Marruecos, Ecuador, Perú, las huelgas en Francia o la histórica huelga general de Italia del 3 de octubre de apoyo al Pueblo Palestino y a la Flotilla Global Sumud.

Desde la UIT-CI llamamos a repudiar y a movilizarse para rechazar la presencia de las naves de guerra y tropas de EE.UU. en el mar Caribe y el Pacífico.

Basta de bombardeos navales y asesinatos.

No a las amenazas intervencionistas de Trump y el imperialismo sobre Venezuela y Colombia.

¡Fuera Trump de América Latina!¡Yanqui go home!

Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

Lo subrayado/interpolado es nuestro

Colombia califica de asesinato ataque de EE.UU. a supuesta «narcolancha» en el Pacífico

El mandatario colombiano afirmó que la estrategia es equivocada y no detiene el narcotráfico, mientras que la Cancillería exigió a Washington cesar los ataques y respetar las normas del derecho internacional.

Petro explicó que centrar la estrategia en arrojar misiles sobre lanchas, sea en el Caribe o en el Pacífico, no retiene el tráfico de cocaína y pone a EE.UU. por fuera del derecho internacional además el mandatario abogó por una estrategia eficaz que controle puertos y ensenadas con fuerzas nacionales.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, calificó como un “asesinato” el primer bombardeo de Estados Unidos a una presunta narcolancha en el Pacífico, que dejó un saldo de al menos dos fallecidos el martes, y acusó al Gobierno estadounidense de romper las normas del derecho internacional.

«Igualmente es un asesinato. Sea en el Caribe o en el Pacífico, la estrategia del Gobierno de Estados Unidos rompe las normas del derecho internacional», escribió el mandatario en sus redes sociales, y agregó que Colombia respeta dicho derecho como «el único camino para escapar de la barbarie».

 Petro afirmó que centrar la estrategia «en arrojar misiles sobre lanchas» no detiene el tráfico de cocaína y pone a Estados Unidos por fuera de la legalidad internacional. «Si se quiere hacer una estrategia eficaz, como la viene adelantando mi Gobierno, hay que controlar puertos y ensenadas con las fuerzas nacionales», explicó.

El jefe de Estado criticó que el actual Gobierno estadounidense presidido por Donald Trump parece rechazar su propia experiencia y cambia la estrategia «por una equivocada, que quiebra la soberanía de los países latinoamericanos y caribeños». Además, vinculó las acciones a intereses electorales y geopolíticos.

«La magnitud del insulto de Trump a Colombia tiene el objetivo de afectar las elecciones de Colombia el año entrante», señaló Petro, y añadió que en Washington «piensan que debilitando el movimiento democrático de Colombia podrán más fácilmente acceder al petróleo de Venezuela».

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia emitió un comunicado el miércoles 22 de octubre llamando al Gobierno estadounidense a «cesar este tipo de ataques y a dialogar», a través de los canales diplomáticos, para aclarar este tipo de situaciones».

La reacción se produjo después de que el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, confirmara que, por orden del presidente Donald Trump, se realizó «un ataque cinético letal contra una embarcación operada por una organización terrorista designada».

Según medios estadounidenses, el ataque ocurrió frente a las costas de Colombia. Este sería el octavo operativo de este tipo y el primero en el Pacífico desde que el Pentágono inició una operación bajo el supuesto de combatir el tráfico de drogas en el Caribe sur, donde ha hundido al menos siete embarcaciones.
Estos operativos se han vuelto frecuentes desde el despliegue de Washington frente a las costas de Venezuela en agosto, calificado por Caracas como una amenaza. Organizaciones de derechos humanos han cuestionado la desproporción de los ataques, considerándolos ejecuciones sumarias violatorias del derecho internacional.

Autor: TeleSUR: lf - RR

Fuente: Agencias

martes, 28 de octubre de 2025

Las Sanciones de Trump a Rusia Alejan un Arreglo Pacífico en Ucrania y Dañan a los Aliados de Moscú


Las Sanciones de Trump a Rusia Alejan un Arreglo Pacífico en Ucrania y Dañan a los Aliados de Moscú 

Por Juan Antonio Sanz/escritor, periodista y analista internacional/ADDHEE.ONG:

Diario red, el Clarín de Colombia, el nortino de Chile, el Clarín de Chile, Jornada de México, Xinhua.net, la Haine, enred sin fronteras, red latina sin fronteras, telesur, publico.es, Amy Goodman/Colombia University, el Sur Andino, Al Jazeera

Tras descartar la cumbre con Putin que él mismo propuso, Trump aprieta las tuercas a Moscú y sus aliados, pero solo consigue alimentar la ofensiva rusa en Ucrania. 

El Kremlin lo dejó bien claro este jueves tras la andanada de sanciones lanzadas por Estados Unidos y la Unión Europea sobre Rusia por no acceder a una tregua en Ucrania. Según Moscú, con sanciones o sin sanciones, sólo habrá diálogo y se avanzará hacia unas conversaciones de paz cuando la Federación Rusa haya conseguido sus metas, que excluyen el alineamiento militar de Ucrania con Occidente y reclaman el reconocimiento de las anexiones rusas.  

Las sanciones contra la industria petrolífera rusa adoptadas la víspera por el presidente estadounidense, Donald Trump, son un acto «inamistoso» hacia Rusia que «no fortalece las relaciones ruso-estadounidenses cuando comenzaban a restablecerse», afirmó en el Kremlin Vladímir Putin. El mandatario ruso advirtió: «Ningún país ni pueblo que se respete a sí mismo toma decisiones bajo presión». 

Horas antes, el Kremlin indicaba que, para conseguir ese alto el fuego reclamado por Trump, es indispensable que antes se cumplan los objetivos de la ofensiva rusa en Ucrania. Según la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, es preciso «garantizar de forma fiable el estatus neutral, no alineado y libre de armas nucleares de Ucrania; su desmilitarización y desnazificación; unas garantías sólidas para los derechos y libertades de la población rusoparlante, y la actividad libre de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana». Es decir, Ucrania quedaría fuera de la OTAN y sin tropas occidentales en su suelo al concluir la guerra, ni siquiera como fuerzas de paz. 

No se refirió Zajárova a una de las condiciones presentadas reiteradamente por el propio Putin para concluir la guerra, esto es, la confirmación de que los territorios anexionados en los tres años y ocho meses de guerra serán para siempre parte de Rusia. Pero si no lo dijo Zajárova, sí lo hizo el martes su jefe, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, cuando remarcó que Moscú no parará la guerra si no alcanza sus objetivos militares en el Donbás, territorio histórico ucraniano de mayoría rusófona que incluye las regiones Donetsk y Lugansk. Como destacó Lavrov, Rusia alcanzará este objetivo por la negociación o por la guerra. 

Y Trump da por hecho que Ucrania tendrá que renunciar al Donbás y quizá a mucho más, en esa quinta parte de su territorio ocupada por Rusia, incluida la península de Crimea anexionada en 2014, tal y como espetó al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en unos términos muy imperiosos en la reunión que mantuvieron en Washington el pasado viernes. 

Putin sabe perfectamente que tiene la sartén por el mando y que eso intranquiliza mucho a Trump, pues peligra su promesa de acabar con la guerra de Ucrania. Por eso hace una semana no accedió a entregarle a Zelenski los deseados misiles de largo alcance Tomahawk que le requirió el líder ucraniano, ni más sistemas antiaéreos Patriot, salvo que los paguen los países europeos a precios desorbitados. 

En estas circunstancias, el único movimiento cabal que podía hacer Trump para no manifestar más debilidad ante Putin era imponer a Rusia sanciones de mayor calado. 

«Sanciones masivas» a los bastiones petroleros rusos   

Este miércoles, Trump materializó sus amenazas e impuso las que calificó como «sanciones masivas» sobre dos de los gigantes energéticos rusos, Lukoil y Rosneft. Estas son las primeras sanciones impuestas por Trump a Rusia desde que asumió el poder y cambió la política de confrontación de su antecesor, Joe Biden, por un acercamiento a Moscú, que no ha acabado de fraguar, ni siquiera con la cumbre que ambos mandatarios celebraron el pasado 15 de agosto en Alaska. 

Las sanciones llegan después de varias semanas de contactos contrarreloj entre las diplomacias de los dos países e incluso tras una conversación telefónica con Putin, el 16 de octubre. Trump llegó a anunciar una cumbre inminente en Budapest con el líder ruso que finalmente canceló este martes ante la falta de expectativas del encuentro. 

Finalmente, Trump reconoció que había llegado el momento de las sanciones, aunque confió en que puedan ser levantadas si Putin acepta un alto el fuego. El castigo a las dos mayores petroleras rusas pretende que Putin «sea más sensato», según el propio Trump, y acceda a poner fin a la guerra de Ucrania, el objetivo que más le está costando al líder republicano en su tarea de «pacificador» de conflictos, por los que incluso aspiró al último Premio Nobel de la Paz

Las sanciones anunciadas por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afectan a los gigantes rusos de los hidrocarburos Rosneft y Lukoil ante la «carencia de un compromiso serio por parte de Rusia con un proceso de paz que permita poner fin a la guerra de Ucrania». La elección de esas petroleras es por su papel fundamental en «la financiación de la maquinaria bélica del Kremlin», añadió Bessent, quien animó a los aliados europeos de EEUU a adherirse a esas sanciones. Y eso es lo que hizo la Unión Europea apenas pasadas unas horas. 

Bruselas se suma a la iniciativa de Trump con sus propias sanciones   

La UE aprobó este jueves el decimonoveno paquete de sanciones contra Rusia, dirigido esta vez contra las importaciones de gas natural licuado ruso y contra la llamada «flota fantasma» rusa. Esta vez se castiga a 117 buques, con lo cual son ya más de medio millar de barcos que transportan hidrocarburos rusos los sancionados. 

Bruselas está evaluando, además, la forma en que puede prestar a Ucrania cerca de 140.000 millones de euros procedentes de las activos financieros rusos congelados por la guerra. Este paso sí ha molestado mucho a Moscú. «Cualquier iniciativa confiscatoria de Bruselas tendrá una dolorosa respuesta», subrayó Zajárova. 

En su nuevo paquete de sanciones, la UE restringe también el acceso de diplomáticos rusos al territorio de la Unión y penaliza a otras 45 empresas que ayudan a Rusia a evitar las sanciones a las supuestas transferencias de tecnología de doble uso, militar y civil. De esas empresas, doce son chinas y tres indias. 

Son estos países, India y China, los más perjudicados por las sanciones impuestas por EEUU a esas dos macroempresas rusas dedicadas a la prospección, explotación y comercialización de gas, petróleo y productos derivados del crudo. Rosneft produce casi la mitad del petróleo de Rusia y junto a Lukoil exporta 3,1 millones de barriles diarios. Después de que el petróleo y el gas rusos dejaron de fluir hacia Europa por el comienzo de la guerra, China e India se convirtieron en compradores prioritarios de esos hidrocarburos. 

Las dos compañías habían sido ya sancionadas por EEUU en tiempos de Biden al desatarse la invasión de Ucrania, al igual que otras 6.000 entidades e individuos rusos. Ahora las sanciones afectan también a las filiales de Rosneft y Lukoil, se prohíben las transacciones por entidades de EEUU, se bloquean sus bienes en este país y se les cierra el sistema financiero estadounidense. 

Rusia es “inmune” a esas sanciones, dice el Kremlin   

Tras conocerse las restricciones, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso rebajó el alcance de la penalización, pues Rusia tiene ya una «solida inmunidad» ante tales castigos. 

El propio Putin reconoció que las sanciones «tendrán consecuencias concretas pero no un impacto notable» en la economía rusa. Agregó que advirtió a Trump, en su última conversación telefónica, que una reducción de los hidrocarburos rusos en el mercado «conducirá a un brusco incremento de los precios del petróleo y los productos petrolíferos, incluido en las gasolineras. Y EEUU no será una excepción». 

Los ingresos rusos derivados del petróleo y gas, aunque se han visto reducidos anualmente en un 21% por las sanciones y la guerra, suponen una cuarta parte del presupuesto de la Federación Rusa y sostienen la economía de guerra del Kremlin. No obstante, los ingresos estatales rusos en este sector provienen de los impuestos a la producción, no a las exportaciones. Esto impedirá que las sanciones de Trump torpedeen irremediablemente las finanzas del Estado ruso. 

China e India sí están preocupadas por el paso de Trump   

En este sentido se manifestaron China e India, los dos actores internacionales que podrían verse más perjudicados por las sanciones estadounidenses. La India ha sido el país que más ha sufrido anteriores decisiones de Trump, que sin ser sanciones directas a Rusia, sí que trataban de coartar el intercambio comercial con Moscú. 

En agosto, Trump impuso a las exportaciones indias unos aranceles del 50% como presión para reducir la dependencia energética del país surasiático de los hidrocarburos rusos. La bolsa india reaccionó así este jueves con fuertes caídas en el precio de las acciones de las refinerías estatales con mayores importaciones de crudo ruso. 

Según adelantaron fuentes del sector a la agencia Reuters, esas refinerías estarían contemplando la reducción drástica de las importaciones de petróleo ruso para no verse perjudicadas por las sanciones estadounidenses y porque está negociándose con Washington una rebaja de esos desorbitados aranceles del 50% hasta un asequible 15%. Si tal reducción de las compras indias se cumpliera, fallaría el vaticinio positivo del Kremlin sobre los efectos de las sanciones impuestas por Trump. 

China tampoco se permitió bromas sobre las nuevas sanciones estadounidenses. Pekín acusó a Washington de imponer a Moscú «sanciones unilaterales que carecen de fundamento en el derecho internacional y que no están autorizadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas«. Según uno de los portavoces del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun, «la coerción y la presión no resolverán el problema» de la guerra de Ucrania e hizo un llamamiento a la negociación como «única vía para resolver la crisis». 

También protestó China por las renovadas sanciones europeas a Rusia y a empresas que negocian con Moscú por las sospechas de connivencia en el traspaso de tecnología militar. «China no ha suministrado armas letales a ninguna de las partes y mantiene un estricto control sobre las exportaciones de productos de doble uso», aseveró Guo, quien aconsejó a Bruselas «dejar de utilizar a China como pretexto». 

Cada día que pasa es más evidente el fracaso europeo a la hora de ayudar a Ucrania, por el coste del armamento, la imposibilidad de mantener ese flujo de armas sin vaciar los arsenales propios y por la creciente falta de unidad en la UE a la hora de entregar a Kiev todo el material militar que reclama. En estas circunstancias, Bruselas no duda en tirar balones fuera y responsabilizar a otros países de sostener el esfuerzo militar ruso y debilitar así el supuesto apoyo incondicional y sin reservas a Ucrania. 

Lo subrayó con crudeza este jueves el primer ministro de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, alabando la iniciativa negociadora de Trump y denostando el belicismo de la UE: «Si Bruselas no obstaculizara la misión de paz de Trump, la guerra ya habría concluido». Una idea que está calando con fuerza también en Estados Unidos y que podría llevar a una paz forjada solo por Washington y Moscú. 

*Juan Antonio Sanz, periodista y analista para Público en temas internacionales. Es especialista universitario en Servicios de Inteligencia e Historia Militar. Ha sido corresponsal de la Agencia EFE en Rusia, Japón, Corea del Sur y Uruguay, profesor universitario y cooperante en Bolivia, y analista periodístico en Cuba. Habla inglés y ruso con fluidez. Es autor de un libro de viajes y folclore. 

El Plan Maestro de Trump Para la Región: Yanqui go home, de Latinoamérica y el Caribe.

“América Latina y el Caribe, una sola unida por el idioma y por el mismo dolor que nos ocasiona Estados Unidos”. Profesora Gabriela Mistral.

Por Daniel Kersffeld/escritor, periodista y analista internacional/ADDHEE.ONG:

A partir del reciente acuerdo político impulsado por Javier Milei en Washington, en el que el gobierno argentino habría pactado la cesión de yacimientos estratégicos de litio y gas, el establecimiento de una base estadounidense en el extremo sur y la limitación de China en la actividad económica del país, a cambio de una pretendida estabilidad cambiaria, Donald Trump podría sentirse satisfecho con el rediseño neoimperial que actualmente se encuentra implementando en América latina. 

Se trata de una ingeniería política que, en un amplio sentido, apunta a recuperar el predominio de Estados Unidos en la región y que busca desplazar a cualquier competidor que atente contra la obtención de los cada vez más preciados recursos naturales vitales para el transporte, la comunicación pero, sobre todo, la industria de la guerra y la tecnología del futuro. 

Estados Unidos incentiva así una nueva política internacional que, sin embargo, retrotrae a nuestra región a los tiempos de la Guerra Fría, en un enfrentamiento con las principales potencias globales que se articula con distintos conflictos, como ocurre con la inseguridad y la lucha contra el narcotráfico, o con la economía y la política arancelaria, con las medidas frente a los inmigrantes deportados y, finalmente, con la política de apropiación de recursos naturales. 

El primer frente, y al mismo tiempo, el caso más representativo de esta renovada ofensiva digitada desde Washington tiene como eje central al Mar Caribe. Lo que comenzó como una amenaza de Trump a Panamá para recuperar el canal, supuestamente, bajo control de Beijing aunque en realidad a cargo del holding hongkonés CK Hutchison y ambicionado por el fondo de inversión estadounidense BlackRock, pronto derivó en otros aspectos problemáticos. 

Las reiteradas declaraciones de intervención directa frente a lo que desde Washington se califica como una política demasiado permisiva con el narco esconde, en realidad, una creciente inquietud frente a los cada vez más fuertes lazos comerciales que unen a México con China, lo que le ha posibilitado al gobierno de Claudia Sheinbaum un importante grado de autonomía gracias a un alto índice de popularidad y a un conveniente balanceo entre poderes externos. 

El enfrentamiento directo con el gobierno de Nicolás Maduro, que pasó del plano discursivo a la acción armada a través de un inédito movimiento de recursos militares hacia las costas venezolanas, tuvo hasta el momento su principal efecto en el ataque a algunas embarcaciones supuestamente vinculadas al narcotráfico. En el medio, la disputa por el petróleo entre dos de las principales multinacionales, Exxon y Chevron, sumada a la confrontación por el Esequibo entre Venezuela y Guyana, elevó la tensión en un territorio clave para los Estados Unidos. 

En los últimos días, la ofensiva en el Caribe sufre una escalada a raíz del ataque a un navío supuestamente vinculado al narcotráfico y atribuido al Ejército de Liberación Nacional (ELN). La falsa denuncia en torno a Gustavo Petro y su rol como jefe del comercio ilegal de drogas no sólo apunta a debilitar la figura de uno de los principales críticos de Trump: es también un tiro por elevación a la izquierda en momentos en que la coalición oficialista dirime sus propios candidatos para la elección presidencial de 2026. La identificación del gobierno colombiano con el narcotráfico constituye así un intento claro por desestabilizar al área caribeña, en un contexto de creciente inseguridad, pero también de aprovechamiento político por parte de la Casa Blanca. 

El segundo frente tiene a Ecuador, Perú y Chile como sus componentes esenciales, en un escenario en el que la violencia, la explotación de recursos naturales, y, más aún, la creciente relación con China, operan como elementos activos en las relaciones con los Estados Unidos. Sin tanto estruendo, y aprovechando una muy baja legitimidad, el pasado 10 de octubre sectores del establishment peruano enquistados en el Parlamento desplazaron a Dina Boluarte.  

Aunque no figura entre las causas de su destitución, la exgobernante peruana se acercó demasiado a Beijing, promoviendo la construcción del estratégico puerto de Chancay, construido con financiamiento chino, y en cuya inauguración, el 14 de noviembre de 2024, asistió el presidente Xi Jinping. En carpeta se encuentra un proyecto todavía más amplio: el megapuerto Corío, en Arequipa, de mayor calado que Chancay. Empresas chinas y estadounidenses están en una fuerte puja por este emprendimiento, si bien en Lima se está operando un alineamiento directo con Washington por parte del actual mandatario José Jeri. 

Daniel Noboa, uno de los principales aliados de Trump, ofrece al Ecuador como una trinchera para preservar los intereses estadounidenses en la región. Frente a la declamada lucha contra la inseguridad, con el desborde violento causado por supuestas organizaciones «narcoterroristas», y en medio de la creciente represión a la protesta social, el gobierno convocó a un plebiscito para el 16 de noviembre para determinar el regreso de las bases militares extranjeras en territorio ecuatoriano, lo que inevitablemente trae el recuerdo de la Base de Manta, cerrada en 2009 durante el mandato de Rafael Correa. En caso de un triunfo del voto afirmativo, el Pentágono controlaría parte del Pacífico sudamericano y se ubicaría cerca del Canal de Panamá. 

En Chile, el interés prioritario de la Casa Blanca apunta a incidir en las elecciones generales que se desarrollarán entre noviembre y diciembre. El temor al triunfo de la candidata de izquierda Jeanette Jara alimenta el interés por robustecer a la actual oposición al gobierno de Gabriel Boric, nutrida especialmente por distintas variantes de la derecha y la ultraderecha que ya han acordado un plan de apoyo mutuo en caso de que alguna llegue al balotaje. El control soberano a las reservas de litio y de otros recursos estratégicos está directamente atado al resultado electoral. 

En tanto que, por sus implicaciones geopolíticas hacia toda Sudamérica, el caso de Bolivia resulta clave para la impronta hegemónica de Trump, más aún, luego de concretado el triunfo de Rodrigo Paz el 19 de octubre. La implosión del modelo político y económico llevado adelante por el MAS fue aprovechada por la Casa Blanca, la que contribuirá a operar un viraje hacia la derecha que, entre otros aspectos, seguramente pondrá en cuestión los acuerdos alcanzados previamente con China y con Rusia para la explotación del litio, del gas y de distintos recursos naturales estratégicos. El predominio total sobre Bolivia posibilitado por la derecha era un factor político largamente anhelado por Washington durante los mandatos de Evo Morales y Luis Arce. 

El último frente, el del Atlántico, probablemente sea el más complejo para el gobierno de Trump. Lula da Silva ha demostrado su fortaleza y liderazgo para enfrentar la política arancelaria impuesta desde el norte, y ha enfatizado su independencia para juzgar y condenar al expresidente Jair Bolsonaro por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado de 2022, pese a las presiones ejercidas a favor de su liberación. 

Brasil representa hoy el principal escollo para el plan político encabezado por Trump, teniendo en cuenta, además, la proyección de su gobierno en el plano internacional y la construcción de alianzas determinantes en el marco de los Brics y con distintas regiones del Sur Global. El hecho de que Brasil sea, además, el tercer país a nivel mundial con yacimientos de tierras raras, le confiere un peso específico particular. ¿Será por todos estos motivos que recientemente Trump aceptó ceder y negociar sus relaciones políticas y económicas con Lula? 

El plan maestro de Donald Trump se encuentra hoy en plena ejecución y aparenta ser un modelo exitoso. Sin embargo, la coerción constante podría dar paso a escenarios mucho más complejos. Más allá de todos sus problemas y contradicciones, y pese a sus gobiernos cómplices y subordinados, la historia de América latina evidencia que la identidad y la protección de sus recursos siempre se sobrepone a los imperativos externos y, principalmente, a aquellos poderes que, en medio de tensiones y conflictos, difícilmente entienden de derechos y soberanías. 

*Daniel Kersffeld, investigador CONICET – Universidad Torcuato di Tella. 

Trump desentierra la doctrina del patio trasero/yanqui para echar a China de Latinoamérica.

El convicto hortelano Trump, en su patio trasero Latinoamericano, ¡No come ni deja comar!

Por Antònia Crespí Ferrer/escritor, periodista y analista internacional/ADDHEE.ONG:

Durante los últimos años Pekín ha ganado influencia en la región gracias a los proyectos de cooperación del programa de la Nueva Ruta de la Seda. 

El swap financiero de 20.000 millones de dólares que ha rescatado el peso argentino y los constantes ataques militares a lanchas procedentes de Venezuela son la última expresión de la doctrina del patio trasero latinomaericano/yanqui que Donald Trump está reeditando en Latinoamérica. El pasado martes, el presidente estadounidense protagonizaba una escena que recordaba a la época en la que Henry Kissinger caminaba por los pasillos de la Casa Blanca: Trump advertía a los argentinos de que si la coalición del actual presidente Javier Milei no gana en las legislativas del 26 de octubre, Washington no «malgastará el tiempo» en mantener el intercambio financiero con el que ha salvado la divisa argentina. 

Trump advertía delante de Milei de que la ayuda económica al país estaba ligada a que su aliado se mantuviera en el poder. De lo contrario, si una figura de «extrema izquierda» gana las presidenciales del 2027, «ya no seríamos tan generosos con Argentina como ha pasado hasta ahora». Y, además, remarcaba que estaría «muy decepcionado» si el Gobierno de Milei permitiera cualquier «actividad militar china» en su territorio. 

Las declaraciones apuntaban al centro de observación espacial que tiene Pekín en la región de la Patagonia argentina, y se basan en comentarios previos según los cuales Milei está «comprometido a sacar a China» de Argentina. Hace unos días, la embajada china en Argentina respondió al secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, acusándolo de «intimidar» a las naciones latinoamericanas mientras promovía una «mentalidad propia de la Guerra Fría». 

Lo cierto es que los chinos se equivocaban de época al hablar de Guerra Fría, ya que realmente Trump está abordando la geopolítica actual con una cosmovisión nacida en el siglo XIX: la doctrina Monroe. Se trata del principio por el cual se considera prioritario que Estados Unidos controle determinadas regiones del mundo para su seguridad. Trump observa el mapa internacional como un sistema de áreas de influencia frente a China y Rusia, y es aquí donde el republicano reedita la idea de Latinoamérica como zona que, por naturaleza, debe estar bajo el influjo estadounidense. El magnate necesita recuperar la hegemonía sobre el patio trasero latinoamericano/yanqui de atrás después de años viendo cómo China ha ido ganando terreno con distintos acuerdos comerciales y planes de infraestructura. 

Panamá, Venezuela Colombia, Bolivia, etc., se desgrana el choclo estadounidense

No es la primera vez que Trump menciona a China mientras tiene la vista puesta en los países que quedan al sur de su frontera. Antes de ser investido presidente, Trump ya inició su campaña contra el Gobierno panameño, acusándolo de permitir que China gane influencia sobre el canal de Panamá. Como consecuencia, el republicano ha estado amenazando con anexionarse la infraestructura, la cual considera crítica para sus rutas comerciales.  

Desde 2017 Panamá mantiene relaciones diplomáticas con China y se ha suscrito al programa de inversiones de la Nueva Ruta de la Seda. Este plan de cooperación internacional es la principal herramienta de Pekín para ejercer soft power dentro de Latinoamérica y África. En términos de influencia y control vía inversión y cooperación, la Ruta es el equivalente a la agencia estadounidense USAID, la cual Trump ha desmantelado. 

Hace unos días, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, denunciaba que una funcionaria de la embajada estadounidense «anda amenazando» a políticos y abogados panameños con retirarles la visa por sus relaciones con China.  «La agenda económica de Estados Unidos pasa necesariamente por acotar la creciente presencia de China en muchos países latinoamericanos. No solo portuaria, sino en otros muchos sectores como el automovilístico», explica a Público Manuel Balcázar, investigador del Centro de Estudios sobre Seguridad, Inteligencia y Gobernanza. 

Balcázar apunta que los grandes temas de la campaña de Trump- la seguridad, las drogas y China- son relevantes en América Latina y que las operaciones militares contra Venezuela justo en este momento no son casuales. «Para hacer realidad su agenda, si hablamos de frenar la inmigración, Trump necesita recuperar la hegemonía sobre las capacidades económicas, políticas y sociales del hemisferio. Dentro de Estados Unidos ya no puede ir mucho más allá: ha desplegado la Guardia Nacional en algunas ciudades y está escalando las redadas de inmigración”. 

En la triangulación de estas tres prioridades, Venezuela cae justo en el medio del eje. Además de que se trata de un Gobierno en las antípodas ideológicas de Trump y con estrechos lazos con China. El régimen de Nicolás Maduro tiene unos 600 proyectos de cooperación con China para 2025, aunque ahora mismo las relaciones con Pekín no pasan por el mejor momento. El venezolano no formó parte de la lista de invitados de Xi Jinping durante el desfile militar para conmemorar el 80 aniversario de la victoria de la Segunda Guerra Mundial.  

El mes y medio de presión militar, con cazas sobrevolando cerca del espacio aéreo venezolano, los ataques constantes a las supuestas narcolanchas y los tres buques de guerra estadounidenses en los límites de las aguas venezolanas no hacen más que elevar la tensión con el régimen de Maduro. Diversos analistas apuntan que toda esta presión podría estar dirigida a favorecer un cambio de gobierno en Venezuela. Hace unos días se conoció que Trump ha autorizado en secreto a la CIA para que pueda llevar a cabo operaciones encubiertas contra Maduro y otros miembros del Gobierno venezolano. 

Recientemente, en una entrevista con el hijo del presidente de EEUU, Donald Trump júnior, la líder de la oposición venezolana María Corina Machado –galardonada con el premio Nobel de la Paz– prometía que una vez hubiera un cambio de régimen se privatizarían todas las petroleras y darían el crudo a las corporaciones. «Vamos a privatizar toda nuestra industria», decía Corina Machado al hijo del presidente, e insistía en que las empresas estadounidenses «ganarán mucho dinero». 

Paralelamente la presión militar sobre Venezuela quiere servir de aviso a México, que desde finales de enero ya convive con cientos de militares estadounidenses desplegados al límite de la frontera para supuestamente apoyar a los agentes fronterizos en su tarea para frenar los cruces. 

El reverso de la guerra contra el narco con la que Trump quiere maquillar la presión militar es la campaña de inversiones económicas y tratos preferenciales que el republicano da a sus aliados a fin de mantenerlos en el poder. Milei no es el único que se ha beneficiado de los dólares de Washington; el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha recibido millones de dólares por poner sus prisiones al servicio del sistema de deportaciones de Trump, además de que ha conseguido que ahora Estados Unidos haya catalogado el país como un destino seguro para el turismo. 

Por contra, Brasil y Colombia también están siendo víctimas de las presiones de Trump con el objetivo de castigar a sus gobiernos por no alinearse con la agenda del republicano. Brasil, que forma parte de los BRICS -donde también se incluye China-, afronta aranceles del 50%, que en parte también son un castigo por la sentencia que ha condenado a Jair Bolsonaro – aliado de Trump – a 27 años de prisión por su intento de golpe de Estado contra Luiz Inácio Lula da Silva tras su victoria electoral.  

Al presidente colombiano Gustavo Petro – con quien Trump ha tenido bastantes choques- Estados Unidos recientemente le retiró el visado por «acciones imprudentes e incendiarias» durante una manifestación propalestina que hubo cerca de la sede de la ONU en el marco del inicio del 80 período de sesiones de la Asamblea General. En mayo de este año, China y Colombia firmaron un plan de cooperación conjunto sobre la Nueva Ruta de la Seda que supondría una mayor importación de productos colombianos por parte de Pekín, a la vez que las empresas chinas se unieron a la construcción de infraestructura. De hecho, China es el segundo socio comercial más importante de Colombia después de Estados Unidos, al que recientemente desplazó como la mayor fuente de importaciones del país. 

*Antònia Crespi Ferrer, periodista, corresponsal en Estados Unidos. 

Lo subrayado/interpolado es nuestro.