Ni dos
Estados ni el «plan» ideado por el genocida nazisionismo colonialista
israelí: ¡Palestina Libre YA!
Sin embargo, dentro de ese aislamiento de la mafia
genocida sionista que rige en Tel Aviv, que ha ido estallando con
una lentitud exasperante después de dos años exactos de bombardeos
continuos, son muy pocos, unos por desconocimiento y otros completamente
adrede, los que reconocen que esta batalla ganada se debe a que el Pueblo
Palestino y sus organizaciones político-militares, han resistido de manera
heroica a la mayor de las agresiones bélicas de este siglo XXI y parte del
anterior.
Esa actitud se ejemplifica con hechos tan evidentes como que
una enorme masa de pobladores de Gaza -casi un millón de ellos- decide
plantarse en su territorio y no moverse hacia ningún sitio que recomienden como
«seguros» los ocupantes. No se trata de un suicidio a gran escala, sino
del compromiso de llevar a la práctica los postulados iniciáticos del Diluvio
de la Batalla de Al-Aqsa: «esta es una lucha de victoria o martirio». Esto
ocurre, aunque no lo entiendan jamás los analistas de salón que pululan por
Occidente, porque todo el Pueblo Palestino forma parte de la Resistencia, que a
pesar que el enemigo genocida yanqui-sionista lo ha intentado en varias
ocasiones, no han logrado separar a esas masas valientes y decididas, del
coraje continuo de las facciones palestinas que están en la primera
línea, enfrentando a tanques, drones y aviones, utilizando todas las
armas a su alcance.
No, no se trata de una «guerra entre Israel y Hamás», como
les gusta enunciar, sino de un plan genocida que nace en 1948 cuando el Pueblo
Palestino fue traicionado y entregado por las grandes potencias, más la ONU,
para que un «Estado» inexistente, nutrido de esa doctrina criminal que es el nazisionismo,
se asentara a sangre y fuego en un territorio que no le pertenecía. Y que
para más detalles, era «imprescindible vaciarlo» de sus pobladores originarios,
tal cual sugería la señora Golda Meir.
Siete décadas después de aquél genocidio inicial denominado
por el mundo árabe como «La Naqba», el sionismo y su aliado principal de
Washington vuelve a repetir la escena, aumentando aún más la cantidad de
asesinados y destruyendo pueblos enteros de Palestina ocupada. No solo
eso, sino también extendiendo su voracidad criminal a toda la región.
De allí que no caben dudas que el 7 de octubre de 2023 era
necesario para no solo demostrar que la palabra rendición no está incluida en
el vocabulario palestino. También, para que buena parte de los pueblos del
mundo que durante años fueron intoxicados con la idea de que «Israel» era la
mayor democracia de Medio Oriente, que su pueblo estaba forjado por las
víctimas del nazismo y que debían enfrentar al «terrorismo» árabe que pujaba
por «arrojarlos al mar», entendiera que un importante sector de la población
israelí avala las prácticas genocidas de su gobierno, y persigue dentro y fuera
de sus fronteras a los judíos que reniegan de ese giro a posiciones nazis de
sus compatriotas.
Cuidado con oportunistas y capituladores
En otro marco parecido pero igual de nefasto, como ocurriera
en el 48, comienza ya a desarrollarse un nuevo golpe de mano contra el pueblo
palestino. Como por arte de magia, la hipocresía de los gobiernos europeos
y de todos aquellos que apadrina EE.UU, han vuelto a las andadas con el
discurso insostenible en la práctica, de los «dos Estados». Justamente en un
momento en que la imposibilidad de tal propuesta brilla por todo lo alto,
después de que esa entidad criminal (a la que algunos oportunistas quieren dar
patente de Estado) acumulara en su haber cientos de miles de palestinos y
palestinas martirizadas y otro tanto de heridos de gravedad.
¿A quién se le ocurre entonces hablar de esa posibilidad que
a lo largo de los años aparecía en escena y se caía por su propio peso? Por
supuesto que a quienes intentan sacar rédito de lo que imaginan como una futura
derrota palestina. Y en ese tren se suben, desde la derecha más
recalcitrante, sus gobiernos y funcionarios, hasta esa progresía
pacifistoide, «buenista» y confusa, que buscan su lugar bajo el sol apelando a
un discurso «políticamente correcto».
Echando más leña al fuego de estas propuestas, no podía
faltar el gran capitulador de la causa palestina llamado Mahmud Abbás que,
aprovechando la sostenida masacre que provocan los genocidas sionistas
sobre Gaza y Cisjordania ocupada, utilizó los minutos que le concedieron on
line en la ONU, para denostar contra Hamás y el levantamiento del 7 de octubre,
negándole a la Resistencia un lugar en el futuro de Palestina. Es que Abbás
y la ANP que él preside siempre han sido un obstáculo para la Revolución Palestina. No
en vano fueron denunciados hace años por ese gran pensador palestino que fue
Edward Said, por su «falta de democracia, corrupción y la existencia de
monopolios asociados al gobierno, incluso con miembros de la seguridad
israelí».
Si faltara algo para alimentar la idea de que tanto
Netanyahu como Trump lo que desean es aplastar definitivamente al Pueblo
Palestino y su resistencia, se acaba de conocer un “plan” aprobado por
ambos genocidas, en el que a través de 20 puntos se reafirma la propuesta de
convertir Palestina en una colonia militarizada por el ejercito israelí y
estadounidense, más la “colaboración” de fuerzas militares árabes.
Los primeros que aceptaron dicha propuesta son los países
árabes que han “normalizado” relaciones con los sionistas, y por supuesto la
“Autoridad Palestina”, cuyo embajador en la ONU, lo dio por bueno.
Hoy, que los pueblos del mundo siguen manifestándose en
apoyo a la Resistencia y exigiendo el fin del genocidio, es preciso estar
atentos para evitar que los cuervos de la política mundial, los que solo
piensan en dinero y en conquistar países para someterlos, no terminen
adueñándose de lo que no les corresponde. Nos referimos a la victoria a
futuro de un pueblo que conoce muy bien quiénes realmente han acudido a su
llamado de solidaridad, y quienes ahora se llenan la boca de palabras huecas
sobre Palestina, pero no han dejado ni un solo instante de armar y equipar al
ejército ocupante. Su complicidad no debe tener ni olvido ni perdón. Sus cantos
de sirena son conocidos, y aunque lo sigan intentando fracasarán como les pasó
con los famosos «Acuerdos de Madrid» y los de Oslo.
Palestina no será un instrumento de las ambiciones de
aquellos que siempre han tratado de usarla como moneda de cambio de sus
políticas imperiales, sino que se trata de un pueblo digno y decidido a
defender su emancipación hasta las últimas consecuencias.
Ministro nazisionista israelí exige traten como “terroristas” a miembros de Flotilla Sumud
La Flotilla Sumud ha denunciado la intercepción como un acto
ilegal y ha llamado a la desobediencia civil frente a lo que consideran una
ofensiva genocida contra Gaza.
El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben
Gvir, visitó este viernes el puerto de Asdod, donde se encontraban detenidos
centenares de integrantes de la Flotilla Global Sumud, y los calificó
públicamente como “terroristas”. En declaraciones difundidas a través de
las redes sociales, Ben Gvir acusó a los activistas de respaldar a Hamás y
de encubrir sus acciones bajo una supuesta misión humanitaria.
“Estos son los
terroristas de la flotilla. Apoyan el terrorismo”, afirmó el ministro, mientras
se escuchaban gritos de “Palestina libre” por parte de algunos detenidos. Ben
Gvir negó que las embarcaciones transportaran ayuda humanitaria,
contradiciendo los registros y videos difundidos por los organizadores de la
flotilla, quienes aseguran que el convoy tenía como objetivo romper el bloqueo
marítimo impuesto por la entidad sionista y entregar suministros esenciales a
Gaza.
El Ejército de ocupación asaltó la flotilla en aguas
internacionales el miércoles por la noche, lo que ha generado una ola de
protestas, fundamentalmente, en naciones de Europa, América Latina y Asia.
Entre los 470 detenidos hay parlamentarios, eurodiputados y activistas de más
de 30 países. Las autoridades israelíes han iniciado el proceso de deportación,
comenzando por cuatro representantes italianos.
Ben Gvir, sin embargo, se mostró en desacuerdo con la
decisión del primer ministro Benjamin Netanyahu de deportar rápidamente a los
activistas. “Es un error. Deberían pasar meses en prisión para
escarmentar”, declaró, sugiriendo que el trato hacia los detenidos debería ser
más severo.
Este viernes, al menos 450 activistas permanecían en la
cárcel de máxima seguridad de Saharonim, en medio del desierto de Néguev, al
sur, en la frontera con Egipto.
La Flotilla Sumud denunció la intercepción como un acto
ilegal y llamó a la desobediencia civil frente a la ofensiva genocida
contra Gaza. Según cifras difundidas por las autoridades sanitarias de la
Franja, más de 66.200 palestinos han muerto desde el inicio de la ofensiva
israelí, incluidos 455 por hambre y desnutrición.
Organizada por redes de solidaridad, la Global Sumud
Flotilla agrupó activistas de movimientos sociales, parlamentarios,
artistas y defensores de derechos humanos de más de 30 países. La misión
humanitaria estuvo compuesta por decenas de embarcaciones y más de 470
activistas.
Su objetivo declarado es entregar ayuda humanitaria
directamente a Gaza, sin pasar por puertos israelíes, y visibilizar la
crisis humanitaria que afecta a más de dos millones de personas bajo asedio.
Los organizadores denuncian que el bloqueo marítimo
constituye una forma de castigo colectivo prohibida por el derecho
internacional, y que la flotilla representa una acción legítima de resistencia
civil. Entre sus participantes se encuentran figuras públicas como la activista
sueca Greta Thunberg, parlamentarios europeos y latinoamericanos, y
ciudadanos comprometidos con la causa palestina.
El asalto a la flotilla por parte de la Marina israelí en
aguas internacionales fue calificado por sus promotores como un acto ilegal y
una violación del derecho a la navegación libre. En respuesta, se han
convocado protestas en ciudades de Europa, América Latina y Medio Oriente,
exigiendo la liberación de los detenidos, el fin del bloqueo y sanciones contra
Israel.
La Flotilla Sumud se inscribe en una larga tradición de
acciones marítimas solidarias con Gaza, como las flotillas de 2010 y 2018, y
busca reactivar la presión internacional para garantizar corredores
humanitarios permanentes y el respeto al derecho internacional humanitario.
Lo subrayado
interpolado es nuestro.





No hay comentarios:
Publicar un comentario