viernes, 22 de mayo de 2026

DR. ROBERTO SAVIO, PORTAVOZ DEL MUNDO DE LOS QUE NO TIENEN VOZ, NI JUSTICIA...

 


DR. Roberto Savio, portavoz del mundo de los que no tienen voz, NI JUSTICIA...


Por Ing. Turi Grasso/Escritor, ingeniero y analista internacional/ADDHEE.ONG:

Prolegómeno:

Nuestro admirado Dr. Roberto Savio, un ser humano – una persona capaz de sentir la injusticia ajena como propia -, promovido, y habilitado académicamente por la universidad de la vida.

Reflexiona el ingeniero Turi Graddo.

Cuando fundó Inter Press Service, no creó únicamente una agencia informativa: dio vida a un espacio global de información, con artículos y análisis publicados y distribuidos en 25 idiomas, contribuyendo a la lucha contra la pobreza y las enfermedades, y a la lucha por los derechos humanos, la democratización, el medio ambiente y el desarrollo. 

Savio realiza un acto político en el sentido más alto del término: desplazar el punto de vista, dar espacio a aquello que el sistema tiende a ignorar, cuando no a borrar. Y esto siempre tiene un precio. Su historia está atravesada por encuentros que no son simples anécdotas, sino verdaderos puntos de inflexión de la historia contemporánea.

Una noche, en Cuba, se encontró frente al Comandante Guevara de la Serna: no un mito de póster, sino un hombre de carne y hueso, con quien dialogar sin retórica. Un encuentro, ya conocido, que dejó huellas profundas y positivas en su labor periodística. Años después trabajó con Mijaíl Gorbachov, en el intento —hoy casi olvidado— de construir un orden internacional fundado en el diálogo y no en la contraposición permanente.

Lo que impresiona en Roberto Savio no es solo lo que ha visto, sino lo que sigue diciendo y haciendo. En un tiempo en que la información a menudo simplifica, se alinea y tranquiliza, su voz sigue siendo incómoda. Porque recuerda que la paz no es una palabra de congreso, sino un conflicto cotidiano contra las desigualdades, los silencios y las hipocresías.

Entre los muchos reconocimientos internacionales recibidos, quiero recordar el Premio Hiroshima por la Paz, que le fue concedido en 2013. Un reconocimiento que no fue un simple premio a la trayectoria, sino la señal de una coherencia: la de quien nunca ha separado información y responsabilidad.

Entrevista

– Vivimos en un mundo fragmentado, polarizado, a menudo incapaz de escucharse. En este escenario, ¿cómo puede hoy la sociedad civil reencontrar una voz común y construir una alternativa creíble al pensamiento dominante?

– Ante todo quisiera decir, para quienes conocen a Turi Grasso, que ha sido muy generoso y ha hecho de mí una presentación verdaderamente excesiva. Yo soy simplemente un activista, nada más. He trabajado en las Naciones Unidas, en el ámbito internacional, en unos treinta países, y he visitado 106. He acumulado una serie de experiencias vividas. Lo que me sorprende, sin embargo, es cuánto tendemos a complicar enormemente cosas que, en realidad, son muy sencillas.

Casi todos ustedes habrán vivido en un edificio de vecinos. Basta con que haya una persona arrogante y pendenciera para que la paz del edificio se acabe. No hacen falta grandes cosas para romper el diálogo: basta alguien con la arrogancia de hacerlo. Hoy vivimos en un mundo en el que la arrogancia del poder ha creado una situación parecida: en este «edificio global», donde hay 186 países miembros, dos o tres se comportan con extrema arrogancia. Esto ha producido una conmoción profunda: la crisis del Derecho Internacional.

Y no es asunto menor, porque sin Derecho Internacional ya no sabemos cómo regular las relaciones entre los Estados. Hemos perdido no solo reglas, sino también una visión común, una arquitectura de valores compartidos. Pongo un ejemplo sencillo: hoy la palabra «paz» se ha convertido, para algunos, en un término de parte. Incluso el tema del clima se lee en clave ideológica.

¿Pero cómo puede el cambio climático ser «de izquierda» o «de derecha»? ¿Cómo puede el planeta tener una orientación política? Es evidente que estamos ante una manipulación de la realidad ligada a lógicas de poder que todos conocemos.

Pero el hecho de que Milei, tras convertirse en presidente de Argentina, haya eliminado todas las leyes ambientales, y que Kast, tras convertirse en presidente de Chile, haya cancelado 57 leyes ambientales en un solo día, son señales muy claras: existe una lógica fuerte, poderosa, que guía estas decisiones.

¿El tema del medio ambiente estancado?

Nosotros también hemos dado marcha atrás respecto a los plazos ambientales previstos por la Unión Europea en la Agenda 2030: varios objetivos han sido de hecho aplazados. Esto se debe, por ejemplo, a que la industria bélica alemana no es favorable a restricciones rápidas sobre las emisiones, y por tanto se tenderá a alcanzar esos objetivos con mayor gradualidad. En definitiva, hay varias razones por las que hoy el tema del medio ambiente se encuentra, de hecho, en una fase de estancamiento.

Y, sin embargo, es evidente que el ser humano no puede vivir sin una visión constructiva de su relación con el medio ambiente. Lo demuestran también las crisis y los conflictos en curso: muchos países están aumentando el uso de energías alternativas. China, por ejemplo, está trabajando a un ritmo acelerado para reducir su dependencia del gas y el petróleo. Y si miramos a los países del Golfo, vemos que todos están discutiendo cómo construir mecanismos para disminuir la dependencia energética.

La propia tensión en el estrecho de Ormuz ha hecho comprender a todos que, sin una estrategia de supervivencia, el sistema en el que vivimos corre el riesgo de colapsar.

Según la Agencia Internacional de la Energía, en pocos meses Europa podría encontrarse sin combustible suficiente para el transporte aéreo.

Yo mismo, al tener que reservar un vuelo para junio, escuché de un amigo de una agencia: «Toma el de la mañana, porque si hay que cancelar vuelos, probablemente serán los de la tarde».

Hemos llegado a un punto en que no está en juego solo el tema de la paz, sino la lógica misma de la humanidad, que es una lógica social. El ser humano es un animal social, más que otros, y es precisamente esta característica —junto al lenguaje y a otros instrumentos— la que le ha permitido llegar a ser lo que es. Hoy, sin embargo, nos encontramos ante una elección muy sencilla.

El sistema político está paralizado: la polarización y las divisiones lo han llevado a una fractura radical. Los gobiernos de centro/progresistas han desaparecido; hay gobiernos de derecha o de izquierda, y cada vez más a menudo de extrema derecha o sostenidos por fuerzas de extrema izquierda. En esta situación, destinada a durar todavía algún tiempo, la única posibilidad es que la sociedad civil —que ya se ha movilizado en torno al clima— asuma una posición firme y exija con fuerza políticas orientadas a la supervivencia de la humanidad.

Hay luego otro tema que conviene abordar, aunque sea brevemente: la inteligencia artificial. Tal como se está desarrollando, corre el riesgo de poner en cuestión la democracia y la cooperación humana, porque empuja hacia un fuerte individualismo y hacia la creación de «burbujas» cerradas, dentro de las cuales nos movemos. En estas burbujas, la idea de valores comunes y de cooperación tiende a desaparecer de manera profunda. Y hay una última cuestión: la persona es quizá el único animal que no aprende. Seguimos cayendo en dos trampas que creíamos superadas: el nombre de Dios y el nombre de la Nación. ¿Cuántos millones de muertos ha habido en la historia en nombre de Dios y de la Nación? Y, sin embargo, hoy estamos volviendo exactamente a esas pateticas lógicas.

Si nosotros, los ciudadanos, no encontramos la capacidad de tomar conciencia de esta situación, de reconocer su absurdo y su falta de lógica, será difícil incluso explicarla racionalmente. Si alguien llegara de Marte y nos preguntara qué está sucediendo, no sabríamos responder en términos lógicos, porque la racionalidad parece haberse extraviado. Por eso debemos hacer un esfuerzo: recuperar conciencia, sentido crítico… y también la capacidad de cuestionarnos a nosotros mismos...

¡Emergencia del drama ambiental!...

– Muchas personas hablan ya del medio ambiente como de una verdadera emergencia, pero pocas lo ven como una oportunidad histórica. En tu opinión, ¿la protección del medio ambiente puede convertirse no solo en un factor de crecimiento, sino también en una palanca de equilibrio geopolítico y de paz entre los pueblos?

– No creo que haya otra elección. Podemos seguir ignorando el drama del cambio ambiental, podemos continuar, no hay problema. Ya lo hemos hecho durante mucho tiempo y tenemos todos los datos para saber que estamos ante un problema serio y real.

No pasa nada en Estados Unidos. El 83 % de los ciudadanos estadounidenses cree que el tema del medio ambiente es un tema fundamental, y tenemos un régimen que hace exactamente lo contrario. Es un régimen que está volviendo a poner en funcionamiento el carbón y los combustibles fósiles, está actuando contra la lucha por el cambio climático. El régimen estadounidense pagó mil millones de dólares a Total, la empresa francesa que debía instalar un parque eólico en el Golfo de México, para que no lo instalara. Pagó mil millones de dólares con tal de detener el parque eólico. Estas son decisiones ideológicas, no son decisiones lógicas. Y uno puede incluso estar ideológicamente de acuerdo con un mundo en el que «el mercado» gana 30.000 dólares por minuto y se jacta de no haber pagado nunca un céntimo de impuestos.

Un mundo patético en el que en los paraísos fiscales hay 40 billones de dólares inmovilizados (¿quienes son los dueños?). Un mundo en el que el 0,003% de la humanidad posee el 50% del producto bruto mundial. Un mundo en el que tenemos una deuda global que ha llegado a 108 billones, mientras que el producto bruto mundial es de 110 billones.

Dentro de un año, el producto bruto mundial será inferior a lo que gastamos. Y ustedes saben que, en una familia, si uno gasta más de lo que gana, no es una situación sostenible. Entonces, en este mundo caótico que no es sostenible, ¿cuál es la única solución? Es ver cómo usar la catástrofe en la que nos encontramos como un aspecto positivo.

Los chinos dan a la palabra «crisis» un sentido ambivalente, porque crisis significa también apertura de oportunidades. Hay un estudio de la OSCE, la mayor organización regional de seguridad del mundo, que dice que por cada dólar invertido en intervenciones positivas sobre el cambio climático hay tres dólares de ahorro en costes y problemas. A estas alturas tenemos todos los datos, las cifras, las estadísticas, etcétera. Pero el problema es que no se hace, porque evidentemente el marco político está atrapado entre el mundo de los lobbies de la industria fósil y el de la inteligencia artificial, que ya ha superado al mundo industrial y se ha convertido en el nuevo centro de la economía.

Y piensen que IBM, en 1960, tenía 400.000 empleados y un determinado balance. Nvidia, la empresa que hoy produce microchips, tiene unos 60.000 empleados y un balance veinte veces superior al de IBM. Porque la economía está cambiando, la industria está cambiando: estamos en una época de transición. En esta transición, o encontramos la manera de utilizar la crisis en términos positivos, o será una crisis que nos llevará a todos por un camino sin esperanza.

Reflexión final

Estimado Roberto, escucharte casi pone los pelos de punta, porque se percibe claramente que has dicho solo una parte de lo que querrías expresar, y esto ya es profundamente preocupante, también a la luz de las reflexiones que hemos compartido. Te pediría ahora un pensamiento final, de cierre. Si tuvieras que dejar un mensaje a quienes nos escuchan —un mensaje esencial, una clave de lectura de este tiempo nuestro, que parece marcado por una creciente deshumanización—, ¿qué te sentirías de aconsejar a los jóvenes, a todos nosotros, y a los responsables políticos en general?

– Voy a menudo a hablar en escuelas y universidades, y lo que me sorprende es cuánto la sociedad ignora a los jóvenes. De hecho, existe una brecha generacional, por la cual los jóvenes se han convertido ya en una categoría autosuficiente, autorreferencial, que en realidad no tiene ningún intercambio de contactos ni de ideas con las otras generaciones. Y esto es típico del mundo en el que estamos, en el que la gente ha dejado de creer en las esperanzas que teníamos en los años posteriores a la segunda guerra mundial. Esperanzas que, en los años ochenta, comenzaron a derrumbarse con el llamado «Consenso de Washington», es decir, la fórmula con la que el Banco Mundial, el Fondo Monetario y el sistema bancario estadounidense reestructuraron la economía mundial.

Dijeron: lo que funciona es lo que produce; lo que no produce no es importante. Entonces, por ejemplo, la educación produce, pero no a corto plazo; la sanidad produce, pero no a corto plazo; las finanzas, en cambio, producen a corto plazo. Y así comenzamos a crear un mundo en el que se da importancia a lo que representa producción. El resultado es que desde hace cincuenta años estamos reduciendo sanidad y educación.

En este mundo, donde la lógica es cada vez más la del mercado y no la del ser humano, el centro del sujeto es el mercado, no es la persona.
Y debemos comenzar a reflexionar sobre por qué los jóvenes no se sienten parte de esta sociedad.

Y, sin ir muy lejos, en Italia un gobierno —y no de derechas— hace unos 14 años gastó 20.000 millones de dólares para salvar a cuatro bancos. En ese mismo año, el total de las sumas presupuestadas para los jóvenes fue de mil millones.

Y si ustedes fueran jóvenes, una sociedad que gasta 20.000 millones en los bancos y mil millones en ellos crea una situación en la que hoy los jóvenes se sienten completamente inseguros. Ya no votan, porque no se sienten parte del sistema. Y la inteligencia artificial aumentará este drama, porque nos sitúa ante un sistema horizontal que, sin embargo, nos encierra en burbujas verticales...

Pones a los «verdes» con los que piensan en verde, pones a los «rojos» con los que piensan en rojo. Entonces yo entro en una burbuja en la que me encuentro con personas que piensan como yo, soy feliz y estoy tranquilo; pero si salgo de la burbuja y me encuentro con alguien que piensa de otro modo, lo veo como un enemigo, no como una persona que piensa de manera distinta.

Tolerancia, solidaridad son términos que han desaparecido del debate, ya no se oye hablar de ellos. Ya no se oye hablar de justicia social, ya no se oye hablar de la idea de cooperación. Ha desaparecido también la idea de la diferencia entre crecimiento, que es cantidad, y desarrollo, que es calidad de la persona.

Hemos entrado en un mundo en el que todo lo que constituía la escala de valores del ser humano está desapareciendo. Los valores son ya los de la bolsa. Entonces me pongo en el lugar de los jóvenes y veo que entran en un mundo en el que hoy un niño que nace en Italia nace con 40.360 euros de deuda. Yo, si fuera un niño, no me sentiría tan feliz de nacer en un mundo en el que hay una deuda destinada a aumentar, porque seguirá aumentando y nadie podrá pagarla.

-Entonces, ¿cuál es la lógica?

-La lógica es que una sociedad no puede vivir hasta que encuentre instrumentos de cooperación y de diálogo, sobre todo hoy, en un mundo en el que todo es posible globalmente, porque la tecnología nos lo permite; un mundo en el que ya no existen fronteras importantes, ya no existen verdaderas barreras lingüísticas, un mundo en el que la homogeneización es tan acelerada.En este mundo, o reencontramos términos de diálogo y cooperación para poder hablar entre nosotros, o estaremos condenados a una situación de conflictos permanentes, en la que la humanidad se encontrará ante problemas muy serios.

Por eso, mi mensaje es este: Hoy lo que cuenta es no perder la capacidad de indignarse. La gente que pierde la capacidad de indignarse y permanece resignadamente, indiferente ante todo es gente que ya no es un animal social útil. Y que la gente se indigne; si es de derechas o de izquierdas no importa, pero que la gente participe, que la gente se indigne, que la gente sienta que forma parte de una sociedad y sienta que puede contribuir, en su pequeña medida, en las relaciones cotidianas.

La paz, como decía Gandhi, se construye en las relaciones personales. Es un problema de cultura, es una manera de ver la vida; no es un hecho técnico: es un hecho cultural. Debemos redescubrir la cultura de la paz entre todos nosotros. Este es el mensaje que yo daría.

– Estimado Roberto, gracias por tu mensaje y por tu contribución. Gracias también por haber traído a Italia una sede de la Universidad para la Paz de las Naciones Unidas dedicada a la inteligencia artificial.

Lo subrayado/interlineado es nuestro.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Luchas de poder, avaricia, guerra y ‘tecnofascismo’: la IAG se quita la careta

 



Luchas de poder, avaricia, guerra y ‘tecnofascismo’: la IAG se quita la careta

Por Manuel G. Pascual/ Gentileza del Dr. Roberto Savio:

Los nuevos acuerdos del Pentágono con las grandes tecnológicas y el juicio de OpenAI que enfrenta a los Elon Musk y Sam Altman tumban el discurso de la industria sobre una “inteligencia artificial” pensada para salvar a la Humanidad... y no para destruirla...

A la industria que impulsa la inteligencia artificial (IA) cada vez le resulta más complicado proyectar una cara amable. El relato oficial que promueven las empresas que lideran esta tecnología es que ha llegado para mejorar el mundoPrometen que aumentará las capacidades humanas, nos permitirá trabajar menos, facilitará tareas hasta ahora tediosas, revolucionará la cienciacurará enfermedades, incluso resolverá la crisis climática. Pero esta semana, varios acontecimientos han aportado una buena dosis de realidad.

El Banco Central Europeo (BCE) ha ordenado a la banca reforzar su ciberseguridad porque teme que el último modelo de Anthropic, que ha demostrado ser especialmente bueno detectando fallos de software, pueda causar estragos en el sector, dejando desnudas las cuentas de millones de personas. En Estados Unidos, Google rompió su política antibelicista y firmó un acuerdo con el Pentágono para cederle sus modelos, que podrán ser usados para asuntos clasificados. La fabricación de armamentos para desaparecer Pueblos enteros. El Departamento de Guerra anunció que ese acuerdo se extendía a xAI, OpenAI, Amazon, Microsoft o Nvidia, entre otras...

Todo eso mientras se celebra el crucial juicio sobre OpenAI, la desarrolladora de ChatGPT, por el que desfilarán muchos tecnomagnates —ya lo hizo Elon Musk— y que está dejando al descubierto la lucha de poder que subyace a sus proclamas para salvar el mundo con la IA...

En cinco días, ha quedado claro que la IA puede tumbar el sistema financiero mundial, que ya todas las big tech se pliegan a la agenda belicista del mayor ejército del mundo sin disimulo y que, retóricas buenistas aparte, esto no va de beneficiar a la humanidad, sino a enriquecer a sus empresas dueñas...

El Pentágono hizo acuerdos con las empresas de IAPatrick Semansky - AP

Este último punto es importante, no tanto por el fondo —nadie ha creído nunca que las desarrolladoras de IA fueran ONG— como por las formas. Las grandes del sector se han esforzado en construir un relato que presenta esta tecnología como una fuerza de progreso imparable e inevitable. Durante años intentaron que no se los relacionara con el sector militar, con regímenes autócratas ni con la desinformación. Ahora, la IA se está quitando la careta. El juicio está aireando los trapos sucios de algunos de los dueños de estas empresas, que también son las mayores del mundo. Los dos protagonistas del litigio, Elon Musk, cofundador de OpenAI y dueño de Tesla, SpaceX o la red X, y Sam Altman, director general de OpenAI, se han autoerigido como guías en una especie de misión civilizatoria.

No son los únicos. Aupados por un convulso contexto internacional en el que la extrema derecha/fascista avanza por todo el mundo y con Donald Trump en la presidencia como principal valedor, algunos tecnomagnates hasta publican manifiestos con su visión del mundo. Causó un gran revuelo el que sacó hace dos semanas Palantir de propiedad de Peter Thiel, el mayor proveedor de herramientas de análisis de datos aplicadas a la vigilancia masiva del Pentágono, y que también tiene contratos, entre otros, con los ministerios de Defensa de España o Gran Bretaña. En sus 22 puntos, el texto relativiza el valor de la democracia, hace un llamamiento a usar la IA como arma de guerra y defiende el control social o el conocido ya como tecnofascismo.

“El comportamiento de las grandes tecnológicas es consistente con lo que vienen haciendo desde hace años”, opina Lorena Jaume-Palasí, experta en ética y filosofía del derecho aplicadas a la tecnología. “El dueño de Meta, Mark Zuckerberg, ha exhibido camisetas con citas del Imperio Romano. OpenAI ha publicado artículos citando al Leviatán de Thomas Hobbes. Lo que están haciendo es algo muy clásico en la historia de la filosofía política: desde Hobbes hasta John Locke o Jean-Jacques Rousseau, el modus operandi consiste en empezar describiendo lo que es el ser humano; luego, en función de ello, te dicen cómo es la buena sociedad y, en un tercer paso, cómo es posible crear esa sociedad con determinadas reglas políticas. Lo que hoy estamos viendo es precisamente eso: intentan integrarse en esa cronología del pensamiento histórico”. Altman respondió cuatro días después a Palantir con su propio manifiesto, en el que dice que su tecnología busca la “prosperidad universal” o la “resiliencia” de las personas.

Peter Thiel, CEO de Palantir, sale de la Casa Rosada, el 23 de abril de 2026Hernan Zenteno - La Nacion

Esta revisión del contrato social va más allá de la retórica. El inversor Peter Thiel, socio de Elon Musk en PayPal, presidente de Palantir y gurú de Silicon Valley, lleva un mes en Argentina. Su agenda no es pública, pero se sabe que está manteniendo encuentros con altos cargos del régimen de Javier Milei, probablemente para llevar a la práctica el manifiesto de su empresa. “No es casual que esta visita suceda justamente ahora. El apoyo social a Milei está cayendo. Lo que tiene para ofrecer Thiel a través de Palantir son tecnologías de control y vigilancia masiva personalizada. Todo apunta a que están trabajando para empezar a cruzar todas las bases de datos que tiene el Estado, pero también un montón de información a la que pueda acceder el servicio de inteligencia vía pinchazos telefónicos y solicitudes a las propias plataformas”, explica Cecilia Rikap, profesora de Economía del University College London, responsable de investigación del Instituto para la Innovación y el Propósito Público (IIPP) de ese centro y asesora de varios países en materia de soberanía digital. Mientras tanto, el presidente Nayib Bukele ha emprendido otro experimento tecnológico en El Salvador: ceder a la IA de Google la gestión médica del país y la función de la Justicia.

El negocio de la guerra

Las tecnológicas invierten vertiginosas cantidades de dinero en desarrollar la IA. En los tres primeros meses de este año, Amazon, Google, Microsoft y Meta dedicaron unos 130.000 millones de dólares (110.900 millones de euros) a los centros de datos que alimentan y hacen posible la IA, según datos recogidos por The New York Times. Eso significa que cada mes se gasta más que en todo el proyecto Manhattan, que alumbró la bomba nuclear, Hiroshima y Nagasaki. Es un 70% más que en el mismo período del año anterior.

Para que todo funcione, los centros de datos -el lugar en el que se entrenan los modelos de IA y donde se ejecutan luego las aplicaciones resultantes- consumen cantidades cada vez mayores de energía que ponen a prueba el sistema. En Estados Unidos, se hablaba ya en la última etapa de Joe Biden de poner en marcha centrales nucleares de bolsillo para alimentar estas infraestructuras, cuyo consumo de agua para refrigerar los sistemas ha intensificado la sequía en algunas poblaciones.

¿Para qué se está usando toda esa capacidad de cómputo? Para facilitar la vida de los programadores, para traducir o escribir textos y, por supuesto, para hacer memes. Pero también para matar/asesinar. “Desde tiempos del general Von Clausewitz [1780-1831], la toma de decisiones venía determinada por la misión, el terreno, el enemigo y los medios propios. Hoy todo eso se lo facilita la IA, que incluso puede proponer posibles decisiones, lo que hasta ahora era labor de los Estados mayores”, describe Fernando Puell de la Villa, historiador, coronel retirado del ejército español y autor de Historia de la guerra: seiscientos años de enfrentamientos en Occidente (siglos XV-XXI) (Espasa).

El ejército estadounidense usó en Irán la IA para seleccionar un millar de objetivos en apenas 24 horas. O para diseñar la operación que acabó con la captura de Nicolás Maduro. Las fuerzas armadas israelíes fueron pioneras en este ámbito con Lavender, el algoritmo que usaron para decidir a quién bombardear en Gaza y que considera aceptable que, para matar a un alto cargo de Al Fatah o Jihad Islámica, mueran hasta un centenar de civiles. El Pentágono tendrá a su disposición a partir de ahora para estas y otras tareas a los modelos comerciales más potentes: desde ChatGPT, de OpenAI, hasta Gemini, de Google, pasando por la infraestructura de Microsoft y AWS (la filial de la nube de Amazon) o los avanzados microprocesadores de Nvidia. “El acceso a un amplio abanico de capacidades de IA procedentes de todo el ecosistema tecnológico estadounidense proporcionará a los combatientes las herramientas que necesitan para actuar con confianza y proteger a la nación frente a cualquier amenaza”, dijo el viernes un portavoz del Pentágono.

Dario Amodei, CEO y cofundador de AnthropicMarkus Schreiber - AP

El gran ausente en esta lista sigue siendo Anthropic, la desarrolladora de Claude o Mythos Preview, el modelo que tanto asusta al BCE. La empresa que dirige Dario Amodei se negó a compartir sin restricciones su código fuente con el Pentágono, lo que podría incluir el desarrollo de armas autónomas. Como castigo, Trump canceló todos los contratos federales con Anthropic, cosa que, según fuentes consultadas por The New York Times, están ahora el régimen estadounidense, donde ha causado mucha “impresión y preocupación” su modelo Mythos. Según alertó la propia compañía, es tan potente que puede descubrir en pocos minutos vulnerabilidades en el código fuente de sistemas operativos, navegadores o programas financieros que llevan décadas sin ser detectadas. Estos fallos son un caramelo para los ciberdelincuentes, un trampolín para que entren en sistemas ajenos.

La IA lleva años, o décadas, en el Pentágono: se usa para guiar misiles, en sistemas de navegación y en muchas otras tareas. La diferencia es que, hasta ahora, esos sistemas los desarrollaba el Gobierno. Tras la irrupción de la IA generativa, la que está detrás de ChatGPT, Claude o Gemini, Trump ha decidido darle el pase de testigo a empresas comerciales. Incluso se le ha dado galones a directivos como Andrew Bosworth, jefe de productos de Meta, nombrado hace casi un año teniente coronel en la reserva. Para muchos analistas, resulta inquietante que las big tech estén ya gestionando asuntos de seguridad nacional. “Si el objetivo del uso de la IA es hacer que la guerra sea más caótica y devastadora, sin duda tendrá ese efecto. Si el objetivo es hacer que la guerra sea más precisa y menos peligrosa para la población civil, la IA podría tener la capacidad de reducir los errores en los conflictos, pero aún no se nos ha presentado ningún caso concreto en el que la IA generativa haya evitado errores en la guerra”, sostiene Arthur Holland, especialista en tecnología militar y asesor de la ONU en materia de armas autónomas.

El juicio de Silicon Valley

Mientras, en Oakland, el hombre más rico del mundo ha puesto el ventilador. Elon Musk cofundó OpenAI para tratar de romper el monopolio científico que entonces tenía Google en casi todos los frentes de la IA. Fue él quien puso a Sam Altman a dirigir la entidad no lucrativa, que más tarde se convirtió en empresa y que ahora se prepara para salir a Bolsa. Musk, que se fue de OpenAI y fundó su propia startup del sector, xAI, pide una indemnización de 150.000 millones de dólares (128.000 millones de euros) por el cambio de estatus legal que enriqueció a su pupilo. Altman, por su parte, alega que su mentor siempre supo que la única forma de hacer algo grande y escalar la tecnología era crear una empresa...

“Hasta cierto punto, esto es una batalla de egos, y es difícil ponerse del lado de alguno de ellos, pero también es un juicio sobre si OpenAI debería cumplir su promesa de mantenerse como entidad sin ánimo de lucro y de trabajar por el bien de la humanidad, lo que claramente ya no hace”, opina Gary Marcus, profesor emérito de psicología y neurociencia en la Universidad de Nueva York y una conocida voz crítica con la industria de la IA. “No soy un gran fan de Musk, pero el mundo sería mejor si se obligase a OpenAI a perseguir su misión original”, añade.

El juicio ha revelado pasajes jugosos. Como que Zuckerberg le escribió a Musk cuando dirigía el Departamento de Eficiencia (DOGE) para preguntarle si podía ayudarlo. “No es mi intención ofenderte, pero está en juego el destino de la civilización”, le respondió. Pese a ese desplante, la documentación revelada muestra que Musk estuvo en constante comunicación con el dueño de Meta, a quien ofreció unirse a él para comprar OpenAI. También se ha sabido que, en 2016, se le preguntó a Musk si OpenAI debería alojarse en servidores de Microsoft o Amazon. “Creo que Jeff [Bezos] es un poco idiota y Satya [Nadella] no, así que me decanto ligeramente por Microsoft”, escribió Musk en un correo electrónico.

“Antiguamente, los profetas que hacían profecías imprudentes acababan mal”, señala la filósofa Carissa Véliz, profesora del Centro de Ética y Humanidades de la Universidad de Oxford. “En los últimos tiempos, resulta gratuito hacer falsas promesas. Este juicio va a mostrarnos por primera vez en mucho tiempo si alardear de ciertas intenciones y luego no cumplirlas puede tener o no consecuencias legales”.

Lo subrayado/interpolado es nuestro

La violencia de género: un llamado a la reflexión y a la justicia. En el contexto del caso del Professor Boaventura de Sousa Santos...

 



La violencia de género: un llamado a la reflexión y a la justicia. En el contexto del caso  del Professor Boaventura de Sousa Santos...

A medida que surgen denuncias  de violencia de género, también crece el temor al juicio mediático y a la cancelación, lo que pone en riesgo la presunción de inocencia y la Dignidad de quienes son acusados...

Por  Dr. Baltasar Garzón Real /Juez

PROLEGOMENOS:

La maffia de mercachifles/ fariseos de la  celestina universal/ el dólar, lo que no pueden  destruir, lo frivoliza...

“Los pueblos sin memoria histórica nada significan ni nada valen “...

Estimados amigos  asociados de Latinoamérica y Europa:

La historia la hacen los Pueblos dignos y libres que luchan por su libertad y la vida ha sido escrita con la sangre de sus mártires de Latinoamérica, cien millones de indígenas y sus heroicos líderes asesinados- Cuauhtémoc, Tupac Amaru, Lautaro, etc. -  y sus culturas destruidas por  el bárbaro colonialista europeo.

Durante la lucha por la Independencia, los colonialistas continuaron con los asesinatos de indígenas y de líderes libertarios:

-     El General Francisco de Miranda y Rodríguez asesinado y sus restos desaparecidos desde una cárcel de España...

-     El general de seres humanos libres  César A. Sandino, traicionado y asesinado.

El imperialismo estadounidense/yanqui continuo en su patio trasero con los  asesinatos y  frivolizaciones contra los críticos de su arcadia  de la felicidad de la celestina universal/el dólar, del consumo exacerbado, el narcotráfico, la inteligencia artificial genocida/ IAG, y la telebasura promoviendo “la postverdad”, mintiendo y usando las  fake news a destajo. Con la democracia vacía  de contenido,  degradada, donde brilla  la dignidad por su flagrante ausencia, la indignidad  social es la ley...

Ante los ataques  frívolos e intento de lapidación en contra  del  admirado  professor Boaventura de Souza Santos por los testaferros, tartufos de la maffia de mercachifles, dueña de la celestina universal, el dólar, el narcotráfico, y la inteligencia artificial genocida IAG, le reiteramos al distinguido  académico portugués que cuando los pueblos se domestican y callan, los grandes forjadores de ideales levantan su voz, porque quien vive –“luchar es vivir”-, y lucha por y para sus ideales no puede servir a ninguna mediocracia.  Todo conspira en ella para que  el pensador, el sociólogo el filósofo, el escritor, etc., se  desvive de su lucha...

El verbo del Professor Boaventura de Souza Santos es anatema tan fuerte en contra de la oligarquía empresarial plutócrata- que asienta su privilegio en sus intereses creados- `por sus denuncias contra la injusticia social,  la violación de los Derechos Humanos y el Entorno Ecológico, que esta maffia herida lo frivoliza y criminaliza al maestro De Souza Santos- maestro es el formador del ser humano integral y de su consciencia social en particular-, al no poder destruirlo...

El que domestica sus convicciones no es, no puede ser un maestro. Tampoco lo es el que concibe un bien y no lo practica. El que predica la verdad y transige con la mentira, el que predica la justicia y no es justo, el que predica la lealtad yo traiciona, predica la Dignidad y se arrastra.

Con respecto  al artículo del  Dr. Baltasar Garzón Real, que adjuntamos, lo asumimos y difundimos, porque se enmarca en la Justicia Plena, el equilibrio entre lo moral y el Derecho. Este último es la regla de la vida para la asociación política y la decisión de lo justo. Como ciencia es un instrumento al servicio de la plena realización del Ser Humano- mujer, hombre-,  y no una justificación de su explotación y enajenación. Tiene un valor superior al de la ley. Lo justo siempre es moral. Las normas pueden ser injustas. Acatar la ley es un acto de disciplina, pero a veces implica una inmoralidad en sociedades carcomidas por  la corrupción, el narcotráfico, la impunidad y las injusticias. En la sociedad consumista capitalista determinista, la persona pierde el sentimiento del deber y se aparta de la virtud. La justicia enmudece y se abisma...

Con esperanza y memoria, en tiempos infames como el  que sobrevivimos, en que reina la mentira, la corrupción y la impunidad, decir la verdad es un acto revolucionario...

Prof. Moreno Peralta

Secretario Ejecutivo Addhee.Ong

PS: No tenemos el correo electrónico del Dr. Baltasar Garzón Real

Reflexiona el Dr. Baltasar Garzón Real, Juez...

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La violencia de género: un llamado a la reflexión y a la justicia

A MEDIDA QUE SURGEN DENUNCIAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO, TAMBIÉN CRECE EL TEMOR AL JUICIO MEDIÁTICO Y A LA CANCELACIÓN, LO QUE PONE EN RIESGO LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA Y LA DIGNIDAD DE QUIENES SON ACUSADOS

Por: Baltasar Garzón

La violencia de género es uno de los temas que más dolor produce en una sociedad democrática porque su ejercicio implica, no sólo el sufrimiento de la mujer por el hecho de serlo, sino porque también acredita que el machismo y el patriarcado/autoritario siguen vigentes dentro de un sistema que históricamente ha otorgado autoridad, dominio y control a los hombres sobre las mujeres y que se continúa empleando como herramienta de legitimación de su poder. Normalizarla y no actuar contra ella y contra la raíz misma de este fenómeno, que no es sino la desigualdad estructural de nuestro sistema económico-social, es ser cómplice. Entender las múltiples caras de la violencia, espacios donde se reproduce y el efecto que tiene para el desarrollo de los derechos de las mujeres es una obligación de todos nosotros.

Gracias al aumento de la conciencia en los últimos años y de la investigación en los estudios de género se ha podido visualizar que en muchas ocasiones las agresiones se producen disfrazadas dentro de las más diversas actividades: académicas, artísticas, culturales, cinematográficas, periodísticas, empresariales, etc., sobre todo cuando existe relación de dependencia entre el agresor y la agredida, siendo estas estructuras una especie de caldo de cultivo para acciones que, partiendo de una cultura machista y la falta de mecanismos de denuncia efectivos, han mantenido impunemente este tipo de actos.

La violencia contra las mujeres en todas sus caras es, por lo tanto, un problema serio y complejo y como tal debe ser tratado con máximo respeto. En los últimos años, según se fue rompiendo el silencio impuesto en las estructuras patriarcales, han ido proliferando un buen número de denuncias que han puesto sobre la mesa esta realidad y han servido, incluso, para modificar reglamentos e instituciones. El llamado Movimiento MeToo ha sido imprescindible para replantearse los mecanismos que regían estos espacios, aunque sin duda aún queda mucho por hacer. No obstante, como en toda revolución, también han podido existir excesos o personas que, tal vez ajenas al dolor que para muchas mujeres supone haber pasado por situaciones de acoso y so pretexto de reivindicar la lucha por los derechos inalienables de las mujeres, han podido ocultar otros intereses, algo que, lejos de coadyuvar a romper los esquemas machistas y la discriminación, han dado munición a los discursos antifeministas. La cuestión, entonces, es la siguiente:

¿Cómo podemos asegurar que esto no suceda?

LA CANCELACIÓN, UNA VÍA PELIGROSA

En el mundo actual en el que la comunicación discurre a velocidad de vértigo, los efectos negativos de una información poco rigurosa, o de una acusación alentada por las redes sociales puede suponer la ejecución pública inmediata del sujeto acusado y, en ocasiones, incluso su “muerte civil”, dada la gravedad y magnitud de las consecuencias a las que se expone en un contexto en el que las noticias —con independencia o no de su veracidad— se viralizan de forma vertiginosa y con alcance incontrolable e ilimitado.

Uno de los máximos exponentes de esta penalización es el fenómeno de la cancelación pública, la cual se produce, a veces, por la simple inercia de los acontecimientos, otras veces, con una clara intención de cercenar el principio de presunción de inocencia. El juicio sumarísimo se produce con esa cancelación sin oportunidad de defensa de la persona acusada. Cuando se instala esta dinámica, en cualquier ámbito de la vida en comunidad, se propicia la consolidación de un estado de sospecha que, antes o después, se expande y puede acabar con el estado de derecho y la propia democracia.

Hay demasiados ejemplos en los últimos tiempos, pero hay uno que conozco en profundidad y que destaca por su gravedad y por constituir un paradigma de lo que no debe acontecer. Se ha producido en Portugal y afecta a uno de los más prestigiosos intelectuales progresistas contemporáneos, cuyas enseñanzas han contribuido al pensamiento crítico y son ejemplo para todos quienes creemos que el Derecho debe ser el instrumento, junto con la ética y la moral, que rija nuestra convivencia en la lucha constante para lograr una sociedad más progresista, democrática, igualitaria, solidaria y diversa.

Se trata del sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, prestigioso pensador, comunicador, activista, referente del progresismo y de la izquierda intelectual del sur global, defensor de los derechos humanos, la igualdad y la justicia, de los pueblos originarios y las minorías, del medioambiente y antiimperialista consumado, quien ha alcanzado renombre internacional gracias a su extensa trayectoria intelectual y a su compromiso social a través de su encarecida lucha por visibilizar y defender a quienes más lo necesitan. Méritos que, sin embargo, se tornaron en dardos envenenados a la luz de las feroces acusaciones vertidas contra él en abril de 2023, y por hechos que, supuestamente, habrían ocurrido en el seno del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra (CES), que él mismo creó años antes... Cría cuervos para que te saquen los ojos.

EL CASO DEL PROFESSOR BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS

El caso de Boaventura de Sousa es único por una serie de cuestiones. Desde el primer momento en el que se hicieron públicas las acusaciones se produjo un señalamiento inculpatorio con tintes de condena definitiva sin que el acusado pudiera, siquiera, defenderse en un proceso inquisitivo abierto por el propio CES que, claramente, buscaba su incriminación basada en las meras denuncias carentes de la base mínima suficiente para determinar la sucesión de acontecimientos que se produjeron, con la ayuda inestimable de determinados medios de comunicación que vieron la oportunidad de hacer sangre imputando conductas inapropiadas y violencia de género.

Desde el primer momento, el profesor Boaventura, ante aquellas denuncias infundadas, como después él mismo acreditó, se puso voluntariamente a disposición del CES y de la justicia (Ministerio Público de Portugal) para contribuir en la investigación y probar su inocencia. El propio Boaventura, en un ejercicio de autorreflexión, publicó un artículo en el que autoevaluaba su conducta. Cuando leí ese artículo comprobé que quien era el sociólogo de referencia para el progresismo admitía honestamente que el machismo es inherente a todos nosotros, algo que yo también comparto en el sentido de que el hombre, por propia estirpe ancestral, ha minusvalorado a la mujer hasta que ésta ha conseguido confrontarlo con igualdad; pero dejaba claro que nunca había cometido los graves hechos de los que se le acusaba, lanzando una reflexión y un alegato en pro de la lucha feminista como único camino, junto al decolonial, para acabar con las desigualdades de nuestro tiempo.

Más de dos años después de aquel momento lo cierto es que, como resultado de un proceso incriminatorio y de linchamiento mediático, Boaventura de Sousa Santos ha sufrido ferozmente las consecuencias y ha sido cancelado públicamente en el entorno académico y social, sufriendo daños irreparables en su vida profesional y personal. Entidades que se erigen como defensoras de los principios democráticos como el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) o el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, lo apartaron sin haber siquiera escuchado, sin abrir procedimientos internos y sin cumplir por tanto con ninguno de los estándares del derecho a la defensa, pero anunciando su cancelación con comunicados públicos que no hicieron sino alentar el juicio mediático.

La posición del CES de la Universidad de Coimbra fue aún más bochornosa. La institución que el profesor fundó, pero con la que únicamente mantenía una vinculación parcial en el momento de los supuestos hechos (no estaba ya vinculado a responsabilidades administrativas y tenía estancias cortas en Portugal) anunció la creación de una Comisión Independiente de investigación en paralelo a la autosuspensión de Boaventura, decisión que este consideró necesaria para facilitar las investigaciones.

El informe de dicha Comisión, cuyo desempeño daría para un análisis mayor, si bien indicaba “la existencia de patrones de conducta de abuso de poder y acoso por parte de personas en posiciones jerárquicas dentro del CES”, no aludía a nombres específicos ni acusó a ninguna de las personas denunciadas de delitos penales o graves. No fue concluyente en cuanto a quien ostentaba la responsabilidad y, es más, incluía que “las versiones presentadas por varios denunciantes y por varios acusados eran, en muchas situaciones, incompatibles entre sí, lo que hacía impracticable valorar la evidencia de las pruebas”.

Meses después, la única consecuencia que este informe tuvo fue la dimisión de todos sus cargos por parte de Boaventura de Sousa después de una intensa presión por parte de la dirección de la institución académica para que esto sucediera. Ninguna nueva actuación, ningún otro expediente. La cuestión es la siguiente: si existían estos patrones de conducta abusivos, ¿por qué no hubo posteriores actuaciones para acatar precisamente estos supuestos comportamientos inadmisibles?, ¿realmente la prioridad del CES era velar por el bienestar y la protección de sus investigadoras o el único objetivo fue eliminar a un elemento incómodo aprovechando la coyuntura para que, una vez que estuviera fuera de la institución, se diera por solventado el problema?

Sea como fuere y para no excederme en la narración de los hechos, este asunto que ya se acerca a los tres años de duración ha derivado en un largo proceso inquisitorial en el que al sociólogo portugués no le ha quedado otra salida que recurrir a la justicia como único método para poder acceder a un proceso contradictorio. Sin embargo, esto tampoco está siendo un camino fácil, tras la paralización de la acción civil de protección de su honor iniciada tras una carta difamatoria de algunas de las denunciantes y la ignorancia de la multitud de pruebas que atesora en su defensa, tuvo que desistir de la misma y acudir a la vía penal, que espera, algún día, pueda darle la razón.

PROTEGER SIN CONDENAR: DEFENSA SIMULTÁNEA DE VÍCTIMAS Y ACUSADOS

Escribo sobre este caso porque creo que debemos profundizar acerca de la legitimidad de los procesos de lapidación mediática, dado su carácter punitivo, emocionalmente devastador e incompatible con los valores de justicia, igualdad y transformación que el progresismo precisamente proclama, con el riesgo añadido que existe de que se producen en un contexto en el que los discursos antifeministas están siendo alentados por fuerzas reaccionarias y de extrema derecha.

Como defensores de un progresismo humanista tenemos que trabajar para encontrar una mejor manera de que la resolución de las denuncias, sin poner jamás en duda la lucha feminista, la defensa de los derechos inalienables de las mujeres frente a la violencia de la que son objeto, se haga respetando los sagrados principios que rigen el Estado de Derecho y que gobiernan la democracia y que pasan por garantizar la presunción de inocencia, las garantías del debido proceso, la contradicción, la igualdad de armas, la transparencia, la imparcialidad y la independencia judiciales. Para ello, sin duda, habrá que hacer las reformas pertinentes que permitan que las mujeres que son víctimas puedan sentirse libres de acudir a la justicia y a las instituciones, sin ser juzgadas socialmente ni sufrir las consecuencias de denunciar.

No obstante, igual de oportuno es que la justicia analice y se tome muy en serio situaciones como la anteriormente descrita y que dicha autoridad judicial tenga presente el principio de igualdad de armas y de presunción de inocencia porque, de no hacerlo así, la acción judicial se convierte en un acto de venganza y en una especie de lapidación pública sin posibilidad de reparación ulterior.

Por todo ello, la actuación judicial debe ser tan mesurada como contundente, y tan exhaustiva como ágil en su resolución, con un análisis minucioso de toda la documentación y no dejarse llevar de los planteamientos inquisitivos propiciados por intereses mediáticos y espurios que sólo agravan el daño para las denunciantes y para el señalado arbitrariamente como responsable e impunes a quien alentaron esa campaña.

Finalmente, lo que debe quedar claro es que todos y todas debemos efectuar una profunda reflexión: si partimos de la base de que una sociedad democrática únicamente puede construirse desde el respeto a los derechos humanos, entre ellos la presunción de inocencia, la igualdad y la justicia para todos, jamás debería permitirse el linchamiento mediático paralelo al enjuiciamiento procesal, porque ello implica la propia deslegitimación de este último y el silenciamiento en el espacio público de aquellas voces críticas y divergentes del “dogma oficial” como la del professor Boaventura de Sousa Santos, a quien se le ha juzgado, cancelado y condenado, sin derecho a la más elemental defensa.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

sábado, 9 de mayo de 2026

Las garras del emperador Trump sobre México:

 

Las garras del emperador Trump sobre México:

“Ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos”.

Editorial / Análisis – Diario Red/ADDHEE.ONG:

Trump clasifica al fentanilo ilícito y sus precursores químicos como Armas de Destrucción Masiva y amenaza con usar «cada instrumento del poder de EEUU» para erradicarlas, en ese contexto escuchamos a Claudia Sheinbaum decir que: “ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos” al conmemorar la Batalla del 5 de mayo de 1862 en la que México venció al ejército más poderosos de la época, el francés...

El republicano Caspar Weinberger fue secretario de la Defensa de Estados Unidos entre 1981 y 1987, durante el gobierno de Ronald Reagan. En su paso por el Pentágono, Weinberger puso en marcha la llamada «diplomacia de la cañonera», convenció al Congreso para que financiara el programa Iniciativa de Defensa Estratégica y obtuvo las mayores inversiones militares de Estados unidos en tiempo de paz; también apoyó la negativa de Reagan a negociar con los soviéticos un desarme europeo, promovió y encubrió las investigaciones sobre la venta de armas a Irán para financiar la contrainsurgencia en Nicaragua: envió marines al Líbano, durante la ocupación de Israel en 1982 y apoyó a Margaret Thatcher en la Guerra de las Malvinas.

Después, dejó la función pública y asumió la dirección de la revista Forbes. Luego escribió una novela: The Next War, publicada en 1998 en coautoría Peter Schweizer. En ella visualiza un escenario apocalíptico para México: los narcotraficantes han corrompido las entrañas del gobierno, hay un estado de terror, una situación política incontrolable y una migración masiva de mexicanos a Estados Unidos. Entonces, el gobierno de Estados Unidos decide invadir México…

La novela parece haber inspirado varios pasajes del último año en México, primero por los reportajes sobre la producción del fentanilo que salieron, justo en la campaña presidencial de 2024, y ahora con el discurso del gobierno de Estados Unidos formalizado en la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, un documento de más de 100 páginas que marca el fin de la era de «contención pasiva» y sitúa a México en el epicentro de los que llama “una ofensiva global sin precedentes”.

Según ese documento, la asistencia de seguridad a México  estará estrictamente supeditado a «métricas medibles» de cooperación, que incluyen la extradición de líderes criminales. Por primera vez se detallan metas específicas o puntos de referencia concretos para evaluar el “compromiso de México”, tales como el número de arrestos de alto perfil y la destrucción de infraestructura de producción de fentanilo.

Una de las claves de esta nueva estrategia es la expansión de la autoridad legal para operar más allá de las fronteras de Estados Unidos, facilitada por la designación del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO). y la clasificación del  fentanilo ilícito y sus precursores químicos como Armas de Destrucción Masiva, lo que le posibilita adoptar una postura de amenaza nacional, justificando el uso de «cada instrumento del poder estadounidense» para “quebrar la logística de los cárteles”.

En esa lucha, dice el documento, Estados Unidos  echará mano de las Fuerzas de Tarea de Seguridad Nacional; es decir, la DEA, el FBI y el Departamento de Seguridad Interior, además del Departamento de Defensa

La estrategia establece un cambio de paradigma en la relación México- Estados Unidos, que este miércoles fue reforzado por el mensaje de DOnald Trump: Si México no combate al narco lo hará EEUU. Y comenzará a actuar por la vía terrestre, en una réplica de lo que ya ha hecho en los últimos meses por la vía marítima, atacando lanchas en el Caribe y el Pacífico y matando sin juicio a sus tripulantes. 

El documento y las distintas señales del gobierno de Estados Unidos y de Israel, reveladas también e el Hondurasgate, muestran una intención clara: vienen  años de política intervencionista muy fuerte de Estados Unidos en América, donde los estados tienen pocas herramientas para una defensa militar. 

Es en este contexto que se tiene que leer la visita de Luis Inacio Lula a Estados Unidos, el cuestionamiento de Gustavo Petro a Benjamín Netanyahu, y el mensaje de la Presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, al conmemorar el 164 aniversario de la Batalla en la que México venció al  ejército más poderosos de la época, el francés: “Ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos”.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.