viernes, 6 de noviembre de 2026

Ambivalencias

 


Ambivalencias


Por Dr. Mariano Sierra S./escritor, jurista, filósofo y analista internacional/ADDHEE.ONG:



Ante los desafíos no podemos quedar al margen. Todo lo que acontezca para transformar depende de cada uno de nosotros. La misión es conocer e interpretar el mundo a través del conocimiento histórico. Superar la ignorancia y las contradicciones es un imperativo humano que nos lleva a predecir juicios opuestos.

De la conducta humana. Un trasegar por los caminos del sentido común y la conciencia social. Superar las necesidades es fuente de libertad, es dignificar las convicciones, defendiendo el disfrute de la vida, respondiéndole al mundo como queremos vivir el futuro, mediante compromisos ciudadanos con una devastadora critica que hace revivir sueños en el marco de una compleja realidad que desclasifican toda opinión, donde braman impulsos fortuitos contra la naturaleza sostén de la vida.

Hablemos sobre el llamado de la tierra y el que hacer por un planeta herido de muerte, desde donde brota la hierba verde. La tierra fértil y el agua cristalina que corre por los ríos putrefactos y una brisa nauseabunda, que cruzan hacia el devenir de una tierra árida sin vida, azotada por un polvo cósmico, ante el transitar de los pueblos que con su clamor completa la ira social, que rebelde trae el gemir de la naturaleza muerta, asesinada por el individuo con su cruel felonía, al son del deleite de un festín genocida que la lucidez de una cosmosintes doblegara sus compulsiones míticas.

Dado que la interpretación del mundo se interconecta a través de la educación y la cultura, de la historia, de la filosofía y de la persona mismo en medio de sus dificultades, encuentra su origen en la condición humana, donde las acciones, los sentimientos y la lucha, soportan la resistencia y todos los condicionamientos para el sentido de vivir, dentro de una sociedad que, ante el silencio de la muerte y los ruidos de unas guerras, se siente impotente según vivamos, actuemos y amemos siendo perceptibles de la realidad, en medio del miedo a la libertad anímica de la revolución humanista que le dará cuentas.

Señalemos que voluntad, fuerza y poder deciden para que cada uno, haciendo entendimiento ambivalente tras las huellas de nuestro pasado que ha venido disponiendo sus esperanzas en un viaje de liberación, se convierte en patrimonio humano. El mundo atraviesa por circunstancias de reparto, muchas de ellas opuestas donde circundan dudas, donde surgen temas que cuestionan los comportamientos humanos, o sea aquellas conductas contra las cuales nos enfrentamos que se convierten en las formas clásicas de vivir de los pueblos marginados, que buscan rescatar su emancipación, sorteando fetichismos derechistas vía al trascender.

Hoy es clave manejar los hechos bajo formas donde estemos lejos de los ruidos fatídicos no solo de las guerras, sino del personal estado que lo hace más relevante, destacando lo cohersivo, provisto de valores y coherencias. Nuestra sociedad se encuentra bajo principios humanos. Percibiendo las vivencias dentro de una estela de caos que consume por falta de amor. Iguales y desiguales nos declaramos bajo conceptos de supervivencia, sin una ruta, sin poder reencontrarnos con sentido existencial, sino bajo condiciones imperfectas de soledad, entre tensiones que provocan una lid para jugarnos el destino en un juego de tronos llenos de vacíos.|

La rivalidad humana nos distancia. Nunca el mundo ha vivido en paz. El ruido de la barbarie ha estropeado la escucha humana creando una sordera social, desbordando la tranquilidad, convirtiendo el mundo aun desde el gran cosmos en organizaciones de recargados. Un nuevo orden exige un patrón socio político justo, con un manifiesto nuevo para un ser humano nuevo, aboliendo la ineficiencia, el desorden institucional, el caos Económico. La política no puede perder la razón de ser, como tampoco que se impida el rasgo constitucional y democrático y la voluntad del pueblo.

Ruido cruel alborota el ambiente social y político, pero que hace ganar a muchos un mundo de dinero codicioso. El mundo del ruido hostiga, lo generan los medios, los opinadores, las estadísticas, las noticias falsas, los comentarios fuera de borda, la información temeraria, las palabras que trastornan el enjambre del lenguaje y su sentido, la exageración oral y escrita de los medios que deforman la convivencia, los juicios llenos de impunidad cargados de falsas pruebas. Todos estos impactos son violencia que cruzan las sendas de un mundo lleno de emociones y discursos que se alzan para evadir del orbe las realidades al son de Baco y sus placeres, al son de la corrupción y los dictámenes llenos de acusaciones, Olvidando el sentido gobernanza.

Cada impacto se desplaza en su espacio y tiempo con su silencio y su ruido para aislarnos en recónditos momentos mientras el ruido de las balas cruza los espacios llevando el   terror y la muerte. Estas amalgamas de divisiones humanas elevan la infelicidad de los pueblos, haciendo indigno el bienestar, creando desconfianza, entre lo legal y las desigualdades, como dándole a la condición humana un rasgo espiritual de vivir, que no es otra cosa que compartir para sobrevivir, en una tierra de promisión fecundada con las ilusiones de una esperanza en vilo con miedo a la libertad.

Para interpretarnos como amantes de la vida, nos confabulamos con deliberación que exige hablar, dialogar para entendernos como debe ser, sin codicia, evocando tal vez una praxis sin radicalismos, potenciando ambivalencias muy opuestas a toda justicia Sin conexión social. Un mundo incesante perpetua para la persona una vida llena de dificultades, de esfuerzos muchas veces sin sentido, asemejándose a Sísifo de Camus. Los resultados atienden a absurdos, esto es, que sus luchas son inanes, sin valor, entonces, Que hacer ¿Recurrir a la filosofía, quien siempre está dispuesta a responder con la propiedad que ella asume con todo su valor, ella que es faro en el día y la noche?.

En este caso, el Professor Nietzsche nos sale al paso señalando que un filósofo siempre responde a hacerlo, predicando con el ejemplo, Quere decir que para pronunciarse en un que hacer de la vida, es vivirla. Y a que costos se dirá... Como Sísifo... Vivir la filosofía del absurdo con pensamientos provocados cercanos al mundo en dialogo directo.

El poder como tal es una ilusión humana. Cuando el individuo se potencia, divaga en búsqueda de poder endiosando su conciencia, apartándose de cualquier deidad, presentando un exabrupto humano ante la realidad que puede desencadenar en violencia, que se disfraza con signos terrenales que la semiótica estudia calificando al individuo como un mortal vencido, perdiendo su coherencia y cualquier antología del ser   pues Dios no ha muerto, se humanizo entre nosotros para legarnos su amor.

El poder político dentro de nuestra cultura y naturaleza humana, predica una evolución corrupta con otros roles espurios, desempeñando una formación y una conducción ideológica lejos de las realidades, con una perfilación ausente de confianza y honestidad que obnubila el ambiente, amén de un lenguaje prototipo de los paradigmas de la conciencia política, diciente para declarar la falta de principios, donde patrones tramóyanos definen la escaza dimensión sapiencial.

El conocimiento expone su valor con la diáfana claridad como también su poder al clamor del Professor Nietzsche cuyos Lustros de la historia referencian al periodo de la ilustración como un reflejo histórico sapiencial. Aparecen entonces la libertad y el pensamiento como paladines contra las desigualdades, contra toda violación de derechos en dilemas donde la ilustración con fe y razón ejercen su sentir de cambio sobre el sujeto humano.

La vida como dilema presenta unas patologías que discurren en los ambientes sociales y políticos normales de un mundo para el mundo, esto es, la tierra para el individuo para su convivencia, pero despojada de tantas vicisitudes, de tantos atavíos que nos llevan a reflexionar sobre la integración del trabajo productor de sentires de felicidad, acuñados con un espíritu refrendatario hacia la emancipación de las enfermedades sociales acaecidas por el desorden, la codicia capitalista  y el  poder  dominante que ahoga voluntades y esperanzas de los pueblos con justicia social

El problema del mundo es del individuo cuando convierte sus ideologías en una cultura de odio y por ende se aparta de las realidades, buscando para ello artificios, escapes, contradicciones, engaños, mentiras, desacuerdos.  La vida le plantea al individuo circunstancias que lo van conduciendo a interponerse a su mismo prójimo, siendo el individuo existencial quien busca el sentido común, esto es, asumir una relación con la filosofía, que lo lleve a buscar sentido en un viaje hacia el arcano del amor.

Siempre vivimos la vida entre signos, espacios y tiempos. Cada uno nos deja un saber y una razón. Estos elementos se mueven por el mundo pasando desapercibidos, pero en sí mismos tienen valores espirituales y materiales con un sentido que nos une, desde todos los tiempos. Nos corresponde como seres vivir la vida entre poderes, valores y voluntades, donde demos sentido a las palabras, a los mensajes y al encuentro con el prójimo. Paz y solidaridad aparecen en el sentir de la palabra como garantía salvadora…-La paz este con vosotros... Detrás de la palabra está el compromiso que no es otra cosa que   ese mensaje signo de eternidad, el amor de la esencia vitalista.

El amor habita en tantos lugares, visibles e invisibles, en la imaginación consciente como signo de inspiración a donde se llega en retorno buscando el equilibrio interno en un mundo de ideales ubicados en el ayer, en el presente o en pasado, perdido o abandonado, pero siempre está para todos, sin ambivalencia alguna, solo con la voluntad finita de querer en el ser y el tener sin codicia y sin hegemonía de poder.

El retorno de Cristo al mundo, en el silencio de una muerte injusta. Es una manifestación que para muchos fue decantar una noticia falsa. Se expresaba así el sentir de una democracia cumplida sobre la base de un compromiso sin excusas. Fácil es hoy politiquear desde un emblemático lugar, donde se traiciona al pueblo, donde se desconocen las necesidades humanas, donde la verborrea mancilla la democracia y el compromiso adquirido se vuelve un ir y venir de mentiras, donde la verdad desconoce el valor de la vida y la historia se viste de togado impune el día del juicio. Y en ese más allá no existe una defensa de ninguna ideología. Solo se oirá el Mea Culpa, el Mea culpa.

Quiero resaltar un referente de alguien que me envió estas palabras…. He vivido la transformación de niveles de vida observando tan vertiginoso el asunto, que la sociedad se encuentra en el mismo nivel de los humanoides y no capta sus objetivos vivenciales llegando al caos, para llegar al exterminio….

El tiempo afina sus pasos entre el pasado, el presente y el devenir, cerrando brechas para el cambio, bajo tendencias, y cuando el tiempo llega define situaciones o crea debates y diálogos forjando adversidades. Estamos viviendo entre la incierta libertad y la supina esclavitud guardando al paso las memorias con el recelo propio de las erosiones que moldean el ambiente social explorando esperanzas en agendas que demandan respuestas del ilegitimo que son letra muerta de una inexistencia.

Sendas miradas convergen ante la palestra publica de quienes moldean el clima político interpretando dudosos cambios que con avidez esconden a la comunidad, alejando todo debate que subvierte las exaltadas exclamaciones del pueblo.  Pero estas miradas no giran quedando en el recinto del supuesto ordenamiento, mientras la comunidad espera dentro de su serena singularidad social y política que se le comunique como marcha el país vanguardista fecundada con su firme personalidad.

Ninguna voz se escucha, se gobierna en un silencio y tal vez un miedo plasma un devenir de inquietudes, ante verdades cerradas, pero resuenan mentiras fronterizas que contradicen y contradicen acerca de las tragedias que se viven en los recintos del ilegitimo. Lo que, si es sonoro son las amenazas ruidosas, lanzadas con fuertes gestos de rabia, llenas de odio contra las administraciones anteriores y su digno gestor, que nos descubrió al país el en que vivíamos y le dio un viraje profundo lleno de transformaciones sociales y políticas a la luz de índices valorados por la comunidad externa como resultados plenos, amén de proferir proyectos futuros cuyo alcance sitúa a la nación en una posición de futuro y de desarrollo a nivel mundial.

Colombia vive formada por un enjambre de masa de actores adobados, provenientes de los carteles aislados, diseccionados por la justicia, sin alma, pero si con un prontuario de los de siempre, donde ruge el estatus del olimpo radical, aquel movimiento liberal que defendía las ideas democráticas contra las reformas de los conservadores de ultranza, también llamados los Golgotas, esto para señalar que la revolución ha sido una bandera del pueblo contra las tiranías de siempre. Esas idioteces políticas del hoy conforman el enjambre de los desintegrados sociales, que carcomen a la sociedad. Concluyendo, son los que hoy nos gobiernan, los firmes patriotas clásicos de la corrupción, paracos, militares, narcotraficantes, de unas redes extraídas por injerencia de la estirpe fascista, biopoder totalitario al servicio de una dictadura maloliente, criminales de extracción de la política del absurdo, bajo el mando de un ilegitimo mediático venido de la nada, narcisista, además con identidad incierta, sin testamento vigente, esto es, cualquier cosa menos nadie.

Dejo para el final de este singular, pero categórico proemio el sentir de un estadista que nos hizo ver como la no violencia prima contra la maldad. Gandhi preciso...Me gusta tu Cristo, pero no me gustan tus cristianos, tus cristianos son tan diferentes a tu Cristo...

Operación Cóndor del siglo XXI: del terrorista dictador Pinochet al Escudo de las Américas de Kast y la ofensiva punitiva contra el Pueblo Mapuche



Operación Cóndor del siglo XXI: del terrorista dictador Pinochet al Escudo de las Américas de Kast y la ofensiva punitiva contra el Pueblo Mapuche

Reproducimos a continuación una columna de Roberto Oyarzún Susñar, Observador internacional Terre et Liberté pour l’Arauco (Francia) / Sozialer Kulturverein Dortmund Nord e.V (Alemania) / Offenes Zentrum (Alemania), sobre el Escudo de las Américas y sus nefastas implicancias hacia el Pueblo Mapuche.

Tribuna abierta/Other News/ADDHEE.ONG:

La formalización de la adhesión de Chile al Escudo de las Américas, liderada por el régimen de José Antonio Kast y ejecutada en la agenda interna por su ministro de Seguridad, Martín Arrau, ha encendido las alarmas en el debate político latinoamericano…

Más allá de presentarse como una red de cooperación técnica contra el crimen transnacional, la naturaleza de este pacto y su aplicación en la Macrozona Sur configuran un hito de alta gravedad: el retorno del Estado chileno a prácticas de coalición punitiva con subordinación extranjera, replicando la lógica estructural que caracterizó a la Operación Cóndor bajo la dictadura cívico militar de Augusto Pinochet…

El bloque funciona de manera explícita como un acuerdo estratégico entre regímenes de extrema derecha y ultraderecha en la región, donde el Pueblo Mapuche se erige como la principal víctima de este renovado engranaje represivo.

Este informe desglosa las implicancias de esta iniciativa, el rol del ministro Arrau en su defensa, las razones del rechazo de las potencias regionales, la contradicción directa con el andamiaje del derecho internacional y la grave situación de vulnerabilidad de las comunidades ancestrales bajo este nuevo esquema.

1. El Fundamento Histórico: La Actualización de la Lógica de Pinochet:

La gravedad del Escudo de las Américas radica en que revive el diseño doctrinario de las alianzas represivas del siglo XX. Aunque las autoridades defienden que opera bajo un marco democrático y voluntario, analistas y sectores críticos advierten una preocupante continuidad histórica con los métodos de la dictadura cívico militar:

* La Tutela Ideológica de Estados Unidos: Al igual que en los años 70, cuando la dictadura cívico militar de Pinochet integró redes de inteligencia coordinadas e impulsadas bajo la influencia geopolítica de Estados Unidos, el actual Ejecutivo subordina la estrategia de seguridad nacional a una coalición diseñada por la administración de Donald Trump.

* La Doctrina del Enemigo Interno: El principio articulador de la Operación Cóndor era la persecución transfronteriza del "subversivo marxista".

El Escudo de las Américas actualiza este concepto bajo la etiqueta del "narcoterrorismo".

Esta mutación conceptual permite homologar fenómenos delictivos globales (como los grandes cárteles de la droga) con expresiones locales de resistencia política, territorial o étnica, despojando a estas últimas de su carácter social para abordarlas únicamente mediante el castigo penal y militar.

* La Centralización de la Inteligencia: El pacto reactiva el intercambio de datos sensibles, sistemas de análisis digital e interceptación tecnológica controlados por agencias externas, centralizando la información para vigilar y Fluxes de forma coordinada a los grupos calificados como amenazas dentro del continente.

2. La Vocería de la Línea Dura: El Rol de Martín Arrau en la Defensa del Control y la Hostilidad.

Como ejecutor principal de esta política, el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, ha asumido un rol activo en la validación pública de esta estrategia. Lejos de matizar los componentes más agresivos del pacto, Arrau ha utilizado sus tribunas en medios y foros empresariales para defender la legitimidad de un control férreo y hostil:

* Legitimación de la Fuerza frente a la Gestión Política: En su intervención en el foro de ICARE, Arrau justificó la priorización absoluta de la gestión técnica y operativa por sobre el debate democrático en el Congreso. Bajo esta lógica, el control territorial y policial inmediato se impone sobre la deliberación política, asumiendo un rol de ejecutor pragmático de la fuerza del Estado.

* El Blindaje Discursivo del Pacto: Arrau ha salido al paso de las críticas transversales que acusan una pérdida de soberanía nacional. Al defender el Escudo como una "declaración de intenciones voluntaria", el ministro busca neutralizar el debate legislativo para implementar de manera expedita los programas de inteligencia estadounidenses, argumentando que el crimen organizado y el terrorismo ya constituyen una "threat interna" que justifica medidas excepcionales.

* Liderazgo en Terreno de los Cercos Policiales: El ministro no se ha limitado a la defensa teórica; ha encabezado personalmente los operativos de fiscalización masiva en los accesos clave a zonas en conflicto.

Al exhibir estas intervenciones como "éxitos de gestión", Arrau valida la asfixia logística y el hostigamiento perimetral sobre comunidades específicas como una herramienta legítima y necesaria de orden público.

3. El Repudio de Brasil y México: Defensa de la Autonomía Regional…

El rechazo explícito de las dos economías más grandes de América Latina a formar parte del bloque no es un mero desacuerdo partidista, sino una defensa corporativa de la Soberanía Estatal frente a las coaliciones punitivas promovidas por Estados Unidos...

* Brasil (Lula da Silva): Su diplomacia rechaza históricamente cualquier instancia que condicione la soberanía de los países sudamericanos a las directrices de seguridad del régimen estadounidense. El gobierno de Brasil ve con profunda desconfianza los pilares económicos del Escudo que involucran el control de minerales críticos e infraestructura digital, leyéndolo como una estrategia de EE. UU. para asegurar influencia sobre los recursos estratégicos de la región bajo el pretexto de la seguridad.

* México: La mandataria mexicana, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, ya ha rechazado de forma categórica la iniciativa continental y los planteamientos estadounidense de militarización. Su gobierno fundamenta el rechazo en los principios de no intervención y soberanía nacional, objetando cualquier injerencia armada o subordinación de las agencias de orden público locales a organismos de inteligencia federales de EE. UU. (como el FBI o la DEA).

Para la administración de la presidente Sheinbaum Pardo<, integrarse a este bloque validaría un modelo estrictamente represivo que socava las raíces sociales del problema de la seguridad regional.

4. La Contradicción Jurídica: La Colisión con el Derecho Internacional de los Pueblos Indígenas

La implementación de la agenda del Escudo de las Américas por parte del Ejecutivo chileno entra en una colisión insalvable y directa con el marco normativo internacional de los derechos humanos y las protecciones especiales otorgadas a los pueblos indígenas, tratados que el Estado chileno está obligado a cumplir:

* Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo): Este tratado internacional vinculante, ratificado por Chile en 2008, establece la obligatoriedad de la consulta previa, libre e informada ante cualquier medida legislativa o administrativa que afecte directamente a los pueblos originarios (Artículo 6). La ofensiva punitiva del Escudo, las reformas destinadas a enajenar tierras y los cercos territoriales se aplican de forma unilateral, omitiendo por completo los estándares de buena fe y participación de las instituciones representativas mapuche…

Asimismo, el Convenio consagra el derecho a mantener sus propias instituciones y el respeto a sus formas tradicionales de control social.

* Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007):

Este instrumento establece los estándares mínimos para la supervivencia, dignidad y bienestar de los pueblos originarios. El asedio tecnológico y militar a comunidades vulnera directamente el Artículo 30, el cual prohíbe explícitamente el desarrollo de actividades militares en tierras o territorios de los pueblos indígenas, a menos que se haya acordado libremente o lo justifique una amenaza pública significativa con consulta previa.

* Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (OEA, 2016):

Al utilizar mecanismos del sistema interamericano para articular el Escudo de las Américas, el gobierno contradice este documento regional que obliga a los Estados miembros a otorgar plenas garantías de seguridad, paz y protección integral a las tierras ancestrales indígenas, prohibiendo la militarización como respuesta a demandas territoriales.

* Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP):

El despliegue de controles policiales perimetrales y hostigamientos atenta contra el derecho a la libre circulación (Artículo 12) y el principio de no discriminación (Artículo 26), transformando la identidad étnica en un criterio de selectividad penal y sospecha sistémica por parte de las fuerzas de seguridad estatales.

5. El Pueblo Mapuche como Víctima Histórica de las Coaliciones Punitivas:

El impacto más severo de este giro en la política exterior e interior chilena recae de forma directa sobre las comunidades mapuche en resistencia, como la Comunidad Autónoma de Temucuicui. En este nuevo escenario geopolítico, las comunidades e identidades territoriales son situadas en una posición de absoluta indefensión y victimización frente al aparato coercitivo del Estado:

* Pérdida Definitiva del Estatus Político:

Al amparo internacional del Escudo de las Américas, el régimen chileno consolida la narrativa de que el conflicto en La Araucanía es puramente una manifestación de crimen organizado y terrorismo. Al equiparar a orgánicas mapuche con agrupaciones transnacionales como el Tren de Aragua o los cárteles mexicanos, las comunidades son víctimas de una anulación de su estatus como pueblo originario con derechos políticos, clausurando cualquier espacio de negociación institucional o reconocimiento de las demandas históricas por tierras ancestrales.

* El Retorno de los Cercos Territoriales de Facto:

Bajo la premisa declarada por Kast de que "si el Estado no entra, ellos tampoco salen", el Ministerio de Seguridad aplica masivos puntos de control fijos y bloqueos perimetrales permanentes en los accesos clave (como los cruces de Ercilla y Pidima).

Estas operaciones convierten a los habitantes rurales en víctimas de un hostigamiento diario, imponiendo un Estado de sospecha y restricción de movilidad generalizado que violenta la vida cotidiana de familias, niños y ancianos que nada tienen que ver con actividades delictivas.

* Asimetría Tecnológica y Vigilancia Estrecha:

El pilar de seguridad de la alianza dota a las policías locales (Carabineros y PDI) de software de análisis de datos e inteligencia avanzada. En el terreno, las comunidades sufren la vulneración de sus espacios fundamentales a través del monitoreo digital constante y el uso intensivo de drones de alta autonomía para la vigilancia aérea de los predios, quedando en una situación de total desprotección y asedio tecnológico.

* Criminalización de Derechos Sociales y Económicos:

El enfoque punitivo se extiende a la estructura socioeconómica a través de reformas legislativas que buscan quitar subsidios estatales, bonos agrícolas y becas de estudio a personas procesadas bajo cargos asociados a la violencia rural, victimizando económicamente al entorno familiar y comunitario.

Del mismo modo, la agenda gubernamental para modificar la Ley Indígena, permitiendo la enajenación e hipoteca de tierras comunitarias, ataca directamente la propiedad colectiva, amenazando con desarticular la subsistencia y el patrimonio ancestral del pueblo mapuche.

Conclusión:

El ingreso de Chile al Escudo de las Américas legitima de forma transnacional la adopción de una política de Estado de ultraderecha punitiva y selectiva.

Al replicar las lógicas de coordinación represiva que Chile lideró en el pasado bajo el mando del dictador terrorista Pinochet, ignorando abiertamente el bloque de constitucionalidad de tratados como el Convenio 169 de la OIT, y con un Ministerio de Seguridad abocado a la defensa irrestricta de la fuerza en terreno, el actual gobierno desplaza las herramientas del diálogo para consolidar un enfoque estrictamente policial, tecnológico y punitivo, posicionando nuevamente al Pueblo Mapuche como la víctima histórica de la violencia institucionalizada.

𝗕𝗶𝗯𝗹𝗶𝗼𝗴𝗿𝗮𝗳𝗶́𝗮:

Documentos Oficiales y Estatutos del Escudo de las Américas

* Department of State, United States of America. (2026). Joint Statement on Defending Hemispheric Sovereignty: Economic, Security, and Multilateral Coordination Pillars of the Shield of the Americas. Washington D.C.: Office of the Spokesman.

* Ministerio de Relaciones Exteriores, Gobierno de Chile. (2026). Decreto de Adhesión Oficial de la República de Chile al Marco de Coordinación Voluntaria "Escudo de las Américas". Santiago de Chile: Dirección de Asuntos Bilaterales.

* Ministerio de Seguridad Pública, Gobierno de Chile. (2026). Minuta institucional y declaraciones de prensa sobre el ingreso del Estado de Chile a la iniciativa Shield of the Americas (Escudo de las Américas). Santiago de Chile.

* Organización de los Estados Americanos (OEA). (1947 / Enmiendas 2026).

•Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR): Activación del Órgano de Consulta para Amenazas Narcoterroristas Transnacionales según los Estatutos del Escudo de las Américas. Washington D.C.: Secretaría General de la OEA.

* The White House. (2026). Doral Joint Security Declaration: Establishing the Americas Counter Cartel Coalition. Florida: White House Digital Platforms.

Fuentes Históricas y Judiciales de la Operación Cóndor:

* Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), República de Chile. (1975). Acta de Fundación del Sistema Cóndor: Conclusiones de la Primera Reunión Interamericana de Inteligencia Nacional. Santiago de Chile (Noviembre de 1975). Documento desclasificado del Archivo del Terror de Paraguay.

* McSherry, J. Patrice. (2005). Predatory States: Operation Condor and Covert War in Latin America. Lanham: Rowman & Littlefield Publishers.

* Ministerio Público Fiscal de la República Argentina. (2016). Sentencia Judicial en la Causa "Plan Cóndor" (Causa Nº 1351/99 y acumuladas). Buenos Aires: Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1.

Derecho Internacional de los Pueblos Indígenas y Derechos Humanos:

* Naciones Unidas. (1966). Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Adoptado por la Asamblea General en su resolución 2200 A (XXI).

* Organización de los Estados Americanos (OEA). (2016). Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. AG/RES. 2888 (XLVI-O/16).

* Organización de las Naciones Unidas (ONU). (2007). Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Asamblea General de la ONU.

* Organización Internacional del Trabajo (OIT). (1989). Convenio sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes (Convenio número 169). Ratificado por la República de Chile en septiembre de 2008.

Análisis Político, Estratégico y Comunitario.

* Athena Lab. (2026). El Escudo de las Américas y el Compromiso Regional de Santiago: Solapamientos y Capacidades Operativas en la Cooperación de Seguridad. Documento de Actualidad Estratégica, N° 42. Santiago de Chile.

* Centro de Estudios de la Academia de Guerra (CEEAG). (2026). The Shield Summit: Reconfiguración de la Seguridad Hemisférica y Doctrina de la Soberanía bajo la Administración Trump. Santiago de Chile: Publicaciones de Defensa Nacional.

* Lof Temucuicui. (2026). Comunicados públicos y declaraciones territoriales ante el despliegue del contingente de orden público en los accesos de la provincia de Malleco. Malleco, La Araucanía.

* Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas (ICARE). (2026). Transcripción del ciclo "Conoce a tu Ministro": Intervención de Martín Arrau, Ministro de Seguridad Pública. Foro empresarial de septiembre, Santiago de Chile.

* Secretaría de Relaciones Exteriores, Gobierno de México. (2026). Vocería de la Presidencia de la República: Declaraciones doctrinales de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sobre seguridad continental y no intervención. Ciudad de México, México.

* Wilson Center. (2026). Key Takeaways from the 2026 Shield of the Americas Summit: Operationalizing the "Americas First" Policy. Washington D.C.: Latin American Program.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

¿Y ahora qué, Brasil y el mundo? ..

¿Y ahora qué, Brasil y el mundo? ...

Por Prof. Boaventura De Sousa Santos/escritor, académico, filosofo, sociólogo y analista internacional/ADDHEE.ONG, Meer, Other News:

“El presidente Lula da Silva ha devuelto al Pueblo Brasileño al mundo democrático, un nuevo equilibrio entre el miedo y la esperanza” …

Duelo entre Lula da Silva y Donald Trump. Si ganaba Lula, ganaba la Democracia y el movimiento por un mundo multipolar y una nueva versión de la coexistencia pacífica…

El gran derrotado Trump y su escudo de las Américas… El gran ganador , Lula da Silva y el escudo Democrático latinoamericano caribeño… del sur socialista no alienado…  

Ganó Lula da Silva, ganó la Democracia, ganó el Pueblo Brasileño. Las principales causas de la victoria son las siguientes. La izquierda se movilizó y se unió como no lo había hecho en mucho tiempo; la movilización traspasó las lealtades y las tácticas partidistas para convertirse en una avalancha de actos espontáneos de dimensiones históricas, de entusiasmo democrático y de alegría participativa

El mundo democrático ha seguido de cerca y con inquietud el proceso electoral brasileño. El auge de la extrema derecha, la injerencia imperial estadounidense en la política interna de países que no están totalmente alineados, la manipulación masiva de la opinión pública por parte de las grandes empresas que controlan las plataformas de comunicación, la religión evangélica neopentecostal convertida en una CIA-USAID-Mossad-M16 religiosa son movimientos globales y, por ello, lo que ocurriera en Brasil tendría repercusiones en todo el mundo. Las repercusiones serían tan fuertes en un mundo en el que la democracia liberal, aunque sea de baja intensidad, sigue presente y las relaciones con EE.UU.-Israel son complejas, como en el mundo que, sea cual sea su régimen político, se siente más alineado con China, Rusia o Irán.

En el fondo, el duelo era entre Lula da Silva y Donald Trump. Si ganaba Lula, ganaba la Democracia y el movimiento por un mundo multipolar basado en una nueva versión de la coexistencia pacífica. Si ganaba Trump, en la persona de un fascista de república bananera, ganaba el movimiento protofascista y reaccionario mundial, la recolonización del mundo al servicio de un imperio decadente, el complejo militar-industrial-digital-financiero movilizado para una nueva guerra que convirtiera la muerte de millones de inocentes en la solución a su crisis de rentabilidad.

La curiosidad mundial fue aún mayor porque las elecciones se celebraron en dos vueltas. Si en la primera vuelta la campaña electoral de Lula da Silva cometió algunos errores, quizá por estar convencida de la victoria, en la segunda vuelta fue ejemplar. Llevó al pueblo democrático a las calles en una manifestación multitudinaria, con especial protagonismo de la juventud; aprendió de la derrota de Iván Cepeda en Colombia haciendo un uso innovador de las redes sociales y, sobre todo, presentó a un candidato absolutamente extraordinario, un joven de ochenta años, corriendo, saltando, bailando, brillando en las redes sociales, en los mítines y en los debates.

Era un candidato cuya energía política se había forjado durante la dictadura cívico militar, acostumbrado a muchas luchas difíciles y convencido de que esta no solo era su última lucha política, sino también la última lucha democrática de Brasil al borde de una nueva y prolongada oscuridad fascista. Desde 1985 (movimiento por el fin de la dictadura cívico militar y el retorno a la democracia) no se veía a tanta gente en las calles con tanto entusiasmo en defensa de una causa. A ello contribuía el horror que suscitaba el recuerdo del desgobierno grotescamente arrogante e incompetente de Jair Bolsonaro.

Ganó Lula da Silva, ganó la Democracia, ganó el Pueblo Brasileño. Las principales causas de la victoria son las siguientes. La izquierda se movilizó y se unió como no lo había hecho en mucho tiempo; la movilización traspasó las lealtades y las tácticas partidistas para convertirse en una avalancha de actos espontáneos de dimensiones históricas, de entusiasmo democrático y de alegría participativa.

Al contrario de lo que venía ocurriendo en el continente y en el mundo, la extrema derecha, laica y religiosa, respaldada por las plataformas de las grandes empresas tecnológicas, no logró manipular la opinión pública ni desinformar con tanta libertad como antes, y tuvo que enfrentarse a un sorprendente dominio técnico de las redes puesto al servicio de la democracia, la verdad y la lucha contra el fascismo.

Los votantes del centro político se alarmaron ante la red de ilegalidades y las tenebrosas complicidades del candidato de extrema derecha con los subterráneos del crimen organizado y la alta corrupción.

Un contingente significativo de votantes, independientemente de sus opciones políticas, tenía muy presente el desastre humanitario y el deterioro de la convivencia democrática durante el mal gobierno de Jair Bolsonaro y sintió con horror el riesgo de volver a ese estilo de gobierno.

Pero, más allá de todos estos factores, es justo destacar que esta victoria lleva la huella personal de un gigante de la política, de alguien que sintió más profundamente que nadie que el país volvería al caos si el clan Bolsonaro y sus aliados llegaran a la presidencia.

La energía con la que se despertaba cada día era la de quien había conocido muy de cerca el hambre, la violencia del trabajo sin derechos, la represión policial, la dictadura cívico militar; era la energía de todo un pueblo decidido a no volver al infierno de una política empeñada en destruirlo todo y en no construir nada que se traduzca en un mayor bienestar para la población.

Nunca un político que hubiera quedado en segundo lugar en la primera vuelta había ganado las elecciones; nunca un político había sido capaz, en tan poco tiempo, de convencer a más de 10 millones de nuevos votantes para que repensaran sus intenciones de voto a su favor. Lula da Silva ocupa un lugar único en la historia de la democracia mundial de los últimos cincuenta años. Es la imagen viva del camino pedregoso de la democracia en un mundo cada vez más cautivo del odio, la avaricia y la política de la muerte. Es el símbolo de las luchas, los riesgos, las derrotas y las victorias. Lula da Silva ha devuelto a los brasileños y al mundo democrático un nuevo equilibrio entre el miedo y la esperanza.

Los grandes derrotados son las élites, para quienes la democracia siempre ha sido un ataque a sus privilegios. Han sido derrotados el capital financiero y los especuladores de los mercados de futuros o predictivos (Polymarket y Kalshi) que, a pesar de estar prohibidos, multiplicaban sus apuestas, partiendo de la hipótesis de una amplia victoria de Bolsonaro. Han sido derrotados Meta y Mark Zuckerberg, así como todas sus maniobras para robar la Democracia y el bienestar a cambio de beneficios fabulosos, lujosos búnkers en Hawái y baratijas de este o de otro mundo repartidas entre las poblaciones que utilizan sus redes.

Por encima de todo, han sido derrotados Donald Trump y su camarilla de gauleiters en la Casa Blanca y repartidos por todo el mundo, empeñados en destruir todo lo que consideran una amenaza para la continuidad de su poder, sobre todo el surgimiento de un mundo multipolar liderado por grandes países para los que la soberanía independentista vuelve a tener un sabor nacionalista defensivo.

Con la derrota de Trump y de la extrema derecha, los demócratas estadounidenses tal vez recuperen un poco de esperanza de cara a las próximas elecciones parciales. La extrema derecha europea pierde la arrogancia que venía mostrando y la Unión Europea, cautiva del complejo militar-industrial-financiero-digital, tendrá que revisar su descabellada política de arrastrar a Europa a una guerra que nadie quiere, para defender a los europeos de una amenaza que nadie ve. La imposición de la austeridad para satisfacer los intereses del capital financiero armamentístico será cada vez más cuestionada y Emmanuel Macron tendrá que volver al lugar de donde vino, como empleado de la familia Rothschild, al igual que Friedrich Merz tendrá que volver a su puesto en BlackRock, la mayor gestora de fondos.

Los primeros pasos

Los brasileños y las brasileñas tienen derecho a descansar y a celebrar hoy y mañana, porque pasado mañana tendrán que volver a movilizarse para llenar las calles ante la más mínima señal de anulación de la victoria. No nos quepan dudas: la extrema derecha intentará crear agitación y no cabe esperar que el próximo período se caracterice por el «funcionamiento normal de las instituciones». La calle seguirá siendo el escudo democrático contra cualquier intento de desestabilización. De aquí a la toma de posesión del nuevo gobierno pueden pasar muchas cosas.

Una muestra del estado de podredumbre del actual sistema político brasileño es el hecho de que casi toda una familia de extrema derecha, encabezada por un antiguo presidente actualmente encarcelado por cinco delitos (liderazgo de una organización criminal; intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho; golpe de Estado; daño al patrimonio de la Unión; y deterioro de patrimonio protegido) y condenado a 27 años y 3 meses de prisión, haya logrado que nada menos que cinco de sus miembros sean elegidos para cargos políticos: su esposa y dos hijos, senadores; el tercer hijo, diputado federal; su hermano, diputado federal; y su exmujer, que, aunque no resultó elegida, obtuvo 65 496 votos. Se trata de un clan arraigado en un parlamento dominado por el partido al que pertenece.

Próximos pasos

La izquierda tendrá que llevar a cabo una reflexión profunda, no solo sobre los numerosos errores que cometió en el pasado, sino también sobre las exigencias de la nueva etapa. La otra cara de ese gigante carismático que es Lula Silva es la dificultad de reconstruir liderazgos políticos sólidos que sean tan eficaces como él, pero teniendo siempre presente que un líder carismático no es sustituible. No va a ser fácil gobernar en este nuevo periodo, ya que el Congreso es ahora una caricatura aún más grotesca de la diversidad social y política del Pueblo Brasileño. Pero, al menos, se puede salvaguardar la independencia del Tribunal Supremo Federal (STF), lo cual no es poca cosa…

Las luchas por los derechos y la mejora de las condiciones de vida provocarán una inmensa frustración si se limitan a los espacios que se abran en las instituciones. La lucha democrática se desarrollará, predominantemente fuera de las instituciones, en las calles, en los sindicatos, en los movimientos sociales y en las organizaciones de la sociedad civil.

La lucha democrática será necesariamente defensiva en un primer momento, es decir, una lucha por la recuperación de derechos anteriormente conquistados. Pero, a su debido tiempo, tendrá que ser ofensiva con el fin de lograr las reformas políticas y sociales que impidan que la extrema derecha vuelva al poder.

Los terceros pasos: cinco ideas maestras…

El pensamiento a medio y largo plazo no pertenece exclusivamente a Brasil. Pertenece a todo el Mundo Democrático.

1. En la actualidad, la extrema derecha utiliza la democracia para llegar al poder, pero, una vez en él, no lo ejerce ni lo abandona democráticamente. Por lo tanto, las elecciones nunca podrán ser el único medio utilizado para sacar a la extrema derecha del poder.

2. El colonialismo no desapareció con la independencia. Le siguió el colonialismo interno, y son precisamente las élites generadas en ese sistema las que ahora solicitan una mayor intervención del potencial imperialismo estadounidense para mantener su poder. El colonialismo interno siempre ha estado vinculado al imperialismo. Por eso la extrema derecha, que en otros contextos fue nacionalista, en la América Latina actual se muestra servil para adaptarse al proceso de recolonización por parte de EE.UU. que se está llevando a cabo en la actualidad. El caso de Venezuela es trágicamente paradigmático. Argentina y Colombia seguirán el mismo camino si no hay resistencia popular. Al igual que en el colonialismo histórico, la lealtad nunca se garantiza por vías exclusivamente pacíficas. Siempre exige la posibilidad de una intervención militar. De ahí el Escudo de las Américas, una alianza de protección militar creada por EE.UU. con la colaboración dependiente de los gobiernos latinoamericanos que van cayendo bajo su dominio. La victoria de la democracia en Brasil supone un golpe que puede resultar fatal para el Escudo de las Américas

3. La estrategia seguida por los BRICS para crear el multipolarismo/multilateralismo cobra un nuevo impulso. Para seguir teniendo una presencia fuerte en América Latina, tendrá que estrechar aún más las relaciones con los países con mayor capacidad para resistir al unipolarismo estadounidense: China, Rusia e Irán.

4. No solo América Latina, sino también África y Europa están siendo invadidas por un nuevo reaccionarismo altamente ideológico, el evangelismo neopentecostal, cuya principal característica es la ratificación religiosa de las políticas de extrema derecha y del neoliberalismo más radical. Según esta corriente, dado que en este mundo no hay solución para la crisis permanente y no existen responsabilidades sociales por las crisis individuales más allá de las atribuibles al propio individuo en crisis, no hay remedio para una vida dañada salvo en el más allá. Para garantizar la salvación, es necesario actuar, en este mundo, en estricta consonancia con la filosofía existencial del neoliberalismo. La teología de la prosperidad es la expresión más clara del conformismo religioso: «Puesto que eres divino y eres uno con Dios, el mero hecho de pensar que eres uno con Dios hace que no puedas ser pobre, porque Dios no puede ser pobre […] Siendo la pobreza, desde el principio, una creencia errónea, cambia la creencia y así se curará la pobreza. La fe nos hace prósperos». Sentimientos como el amor, la caridad, la compasión, la solidaridad y el cuidado deben limitarse a la iglesia a la que se pertenece. Fuera de ella, el odio, el distanciamiento, la indiferencia, el individualismo y la violencia son la norma.El reaccionarismo neopentecostal crea en la mente de los creyentes dos realidades paralelas e inconmensurables: la realidad del sufrimiento vivido en este mundo y la realidad de la prosperidad de la salvación en el otro mundo; los que son prósperos en este mundo son los benditos que presagian la prosperidad de la que todos los creyentes disfrutarán en el otro mundo. La existencia de estas dos realidades paralelas hace que la deliberación democrática deje de tener ningún valor para los creyentes. Su voto no incide en este mundo efímero, sino en el mundo inmortal de la salvación.La creación de dos realidades paralelas se ha visto potenciada por las redes sociales, cuyo modus operandi consiste precisamente en crear un mundo de vida digital independiente del mundo de la vida vivida en carne y hueso.

5. El capitalismo determinista globalizado es hoy, más que nunca, incompatible con la naturaleza y con la Democracia. La Democracia en el futuro no será posible si no incluye la democratización de las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza, la Madre Tierra, como la llaman los pueblos indígenas. La recolonización de América Latina pretende llevar al extremo, y en el mismo proceso, las dos incompatibilidades del capitalismo (con la democracia y con la naturaleza).

A partir de estas cinco ideas, dejo dos reflexiones para el debate entre los demócratas de Brasil y del mundo, en la familia, en los bares, en los lugares de trabajo, en las escuelas, en las universidades, en las iglesias, en los partidos, en las plazas, en las fiestas. A ser posible, sin teléfonos móviles, para impedir el robo de datos que permitirán a los algoritmos conocer nuestras aspiraciones y neutralizarlas, ya sea eliminándolas o trivializándolas.

La Madre naturaleza no nos pertenece: somos nosotros quienes pertenecemos a la Madre naturaleza

La filosofía cartesiana constituye la base de la modernidad occidental. Según Descartes, existe una separación absoluta y una jerarquía entre la humanidad y la naturaleza, así como entre la mente y el cuerpo. La Madre naturaleza está sometida a una exclusión abismal de la sociedad y lo mismo ocurre, lógicamente, con todos los grupos sociales considerados más cercanos a la naturaleza. Las mujeres, los pueblos indígenas y los afrodescendientes (la mayoría de la población brasileña) han sido objeto de esa exclusión. Todos los principales mecanismos de exclusión y discriminación existentes en las sociedades modernas, ya sea por clase, raza o género, se basan, en última instancia, en el dualismo radical entre sociedad/humanidad y naturaleza, entre mente y cuerpo. Las formas en que la sociedad moderna aborda la inferioridad tienen como modelo las formas en que aborda la naturaleza. Si la exclusión abismal significa dominación mediante la apropiación o la violencia, la naturaleza —incluida la tierra, los ríos y los bosques, así como las personas y las formas de ser y de vivir a las que se les ha negado la humanidad precisamente por formar parte de la naturaleza— ha sido el blanco preferido de esta dominación en la modernidad occidental desde el siglo XVI.

Esta concepción fue cuestionada radicalmente por otro filósofo europeo, Baruch Espinosa, y lo más importante es que su concepción converge totalmente con la de los pueblos indígenas de América y Oceanía. Para Espinosa, se necesita un método diferente al de Descartes. El método de Descartes se basa en el dualismo entre mente y cuerpo, entre pensamientos y cosas, y entre el ser humano y la naturaleza. Pero si Dios es el creador del universo, Él y su creación son uno solo. Dios no es trascendente porque Él es la totalidad de su creación, de la que formamos parte. Si bien no logramos comprender su voluntad, sí podemos entender la naturaleza de todas las cosas que existen, a partir de las leyes que Dios ha implantado en ellas.

Mente y cuerpo, humanidad y naturaleza, son uno solo: la naturaleza es una unidad. Las cosas, piezas u objetos discretos de Descartes, inconexos e impenetrables, son abstracciones falsas. Al igual que las ideas, las cosas solo existen por asociación con otras cosas o ideas. El cuerpo humano forma parte de la naturaleza tanto como la mente humana, y la extensión y el pensamiento son, ambos, atributos diferentes de la misma totalidad. Las diferencias son superficiales y no esenciales, ya que todo existe en relación con todo lo demás.

Ahora bien, el principio de inmanencia es, precisamente, el punto en el que la concepción espinosiana se cruza con la concepción de la naturaleza de los pueblos indígenas. Estos ven la naturaleza como la Pachamama, o Madre Tierra, y afirman que la naturaleza no nos pertenece; somos nosotros quienes pertenecemos a la naturaleza. Si la tierra es madre, debemos cuidarla para que ella pueda cuidar de nosotros. Esta pertenencia radical contradice cualquier idea de dualismo entre el ser humano y la naturaleza. La entidad divina, independientemente de cómo se conciba, es una entidad de este mundo y puede manifestarse en un río, en una montaña o en un territorio determinado. Lo divino es la dimensión espiritual de lo material y ambos pertenecen al mismo mundo inmanente.

Como afirma Davi Kopenawa, chamán yanomami:

Lo que —los blancos— llaman «naturaleza» es, en nuestra antigua lengua urihi, la tierra-selva, y también su imagen, visible solo para los chamanes, a la que llamamos Urihinari, el espíritu de la selva […] Así pues, para nosotros, los espíritus xapiri son los verdaderos dueños de la naturaleza, y no los humanos […] A los blancos les parece bonita la naturaleza que ven, sin saber por qué. Nosotros, por el contrario, sabemos que la verdadera naturaleza es tanto el bosque como las multitudes de xapiri que lo habitan.

Encontramos el argumento de Kopenawa en las intervenciones públicas de un gran número de líderes e intelectuales indígenas que, cada vez más, se están haciendo oír, expresando sus propios puntos de vista y contrastándolos con «aquello a lo que los blancos llaman naturaleza». En Brasil, Ailton Krenak ha destacado por encima de todos.

Los pueblos indígenas, los más excluidos por la modernidad capitalista determinista globalizado y colonialista, nos están enseñando el camino hacia el futuro. No importa si son muchos o pocos. Si son pocos, es porque fueron exterminados por los colonialistas y sus descendientes. Su representatividad no es cuantitativa, sino cualitativa. Hay que integrar sus concepciones en los debates sobre el futuro porque son las que mejor revelan la contradicción entre el capitalismo determinista globalizado y la naturaleza y nos ofrecen alternativas.

Hacia la demodiversidad

A corto y medio plazo debe iniciarse un debate lo más amplio posible sobre la naturaleza del poder político y de los sistemas políticos, con el fin de incluir los cambios civilizatorios en la agenda política.

En el período en el que nos adentramos, las clases populares se encuentran en una situación paradójica y algo dilemática: no pueden prescindir ni de la democracia liberal (allí donde existe), ni del Estado moderno, pero ni una ni otra, tal y como están, sirven para afrontar los retos que se avecinan. La democracia liberal se ha degradado notablemente, hasta el punto de haberse convertido en un régimen híbrido, en el que los componentes democráticos se mezclan con componentes antidemocráticos de carácter fascista, estos últimos en constante crecimiento. Vigilar a los ciudadanos resulta cada vez más fácil que protegerlos…

En las próximas décadas, las clases populares tendrán que aprovechar al máximo las instituciones disponibles —en particular, los derechos humanos, los derechos sociales y económicos, la democracia y el Estado-nación—, luchando, al mismo tiempo, por la refundación democrática de la política y del Estado. Las sociedades, en general, entrarán en un período de gran agitación social y de relaciones tensas entre luchas institucionales y extrainstitucionales, entre partidos políticos y protestas callejeras, entre los grandes medios de comunicación y las redes sociales y las formas de comunicación comunitarias, entre iniciativas legales e ilegales, entre respuestas laicas al uso político de la religión y respuestas político-religiosas a la política laica y republicana.

¿Será posible salvar la Democracia representativa? ¿Y en beneficio de quién? En cualquier proceso de transformación social progresista, los términos iniciales de los conflictos los definen las clases o élites dominantes. La mejor forma de medir el avance de las reivindicaciones y las luchas sociales reside en los cambios observados en los propios términos del conflicto. En la actualidad, los términos iniciales del conflicto son la democracia y los derechos humanos. Sin embargo, esto no significa aceptar acríticamente desde el principio la interpretación dominante de esos significantes. Las elecciones no garantizan que los intereses de la mayoría vayan a estar representados, si es que alguna vez lo garantizaron. Los mercaderes del miedo siempre se encargarán de que los sueños de las clases populares nunca se eleven por encima del nivel de la pesadilla. Si la disciplina no funciona y hay resistencia, el Estado estará en permanente estado de alerta para reprimir. En las próximas décadas, el estado de excepción (estado de emergencia, estado de sitio) será más la norma que la excepción.

Los primeros cambios progresistas que se produzcan en el marco del conflicto político deberán provenir de reivindicaciones destinadas a demostrar que la única forma en que la Democracia representativa puede salvarse es articulándose con la democracia participativa y deliberativa, tanto a nivel local como nacional. Mucho más que el mero ejercicio del derecho al voto libre y secreto, resulta crucial la participación ciudadana en la vida política, de forma organizada y no partidista.

Los partidos políticos, tal y como existen, no tienen futuro. Deben dar paso a partidos-movimiento que recurran a los instrumentos de la Democracia participativa. Esto significa reinventar los partidos políticos de manera que se conviertan en entidades moldeadas por la Democracia participativa y, de este modo, garantizar la participación activa de sus miembros y simpatizantes, especialmente en lo que se refiere a la formulación de los programas partidistas y a la elección de los candidatos a cargos electos. La lógica del tiempo burocrático debe dar paso a la lógica del tiempo democrático.

Es fundamental aislar el mundo político del mundo económico, tal y como lo idealiza la teoría liberal, mediante medidas como, por ejemplo, el fin de la financiación empresarial de los partidos políticos y la eliminación del lobbying y de las asociaciones público-privadas, la creación de un sistema sólido de incompatibilidades y de vigilancia de los conflictos de intereses, la revocación de mandatos, el presupuesto participativo y la adopción de reformas electorales que acerquen a los representantes a quienes los han elegido. Una vez reformado el sistema político, los magistrados de los tribunales supremos y constitucionales y el fiscal general de la República deben ser elegidos por sufragio directo, libre y secreto…

La reforma de los medios de comunicación es tan urgente como la política. Debe existir un sector público de la comunicación sólido, y quienes controlen los medios de comunicación privados no pueden tener intereses económicos en otros ámbitos. Es imperativo recuperar, fomentar y reforzar la comunicación ciudadana o comunitaria, incluida la comunicación en lenguas no coloniales o no oficiales siempre que se justifique…

Otros cambios progresistas, más profundos y en el marco del conflicto político, pasarán por considerar la democracia, no como un régimen político, sino como un proceso integral encaminado a la democratización gradual de las relaciones sociales, económicas, culturales, políticas e interpersonales dentro de la sociedad. No existe una única forma legítima de democracia, sino varias, que en su conjunto constituyen lo que denomino «demodiversidad». Del mismo modo que no podemos vivir sin biodiversidad, tampoco podemos vivir sin «demodiversidad».

En los diversos espacios-tiempos de nuestra vida colectiva, las tareas de democratización deben llevarse a cabo de manera diferente, y los tipos de democracia serán igualmente distintos. No es posible la democratización del Estado sin la democratización de la sociedad, sin la democratización de las relaciones internacionales y sin la democratización de las relaciones entre la humanidad y la naturaleza.

En su acepción más amplia, la Democracia es la suma de los procesos mediante los cuales las relaciones de poder desiguales se sustituyen por relaciones de autoridad compartida. Las sociedades están constituidas por una multiplicidad de espacios-tiempos: la familia, la producción, la comunidad, el mercado, la ciudadanía, el mundo y, quizá, otros más. En cada uno de ellos, la necesidad de democratización es la misma, pero los tipos y los ejercicios de democracia varían.

Al adoptar el pensamiento político del liberalismo, las sociedades capitalistas deterministas globalizados, colonialistas y patriarcales en las que vivimos han reducido la democracia al espacio-tiempo de la ciudadanía o, dicho de otro modo, a lo que denominamos espacio de la ciudadanía, a pesar de que todos los demás espacios también son políticos. Por eso, la democracia liberal tiende a ser, en el mejor de los casos, una isla democrática en un archipiélago de despotismos. Cuando se reduce al espacio de la ciudadanía, la democracia liberal —también llamada democracia representativa— es frágil y, con frecuencia, indefensa si es atacada por antidemócratas, fascistas, neonazis y otras fuerzas de extrema derecha. La actualidad política habla por sí sola.

Mientras que en algunos países las luchas democráticas se centran en la defensa de las constituciones vigentes, en otros las luchas democráticas más avanzadas se centran en la convocatoria de asambleas constituyentes que conduzcan a la elaboración de nuevas constituciones, en el camino hacia un constitucionalismo transformador.

Las sociedades nacionales están sometidas hoy en día a un doble constitucionalismo: el constitucionalismo nacional, que en la mayoría de los casos garantiza los derechos de los ciudadanos y la existencia de instituciones democráticas, y el constitucionalismo global de las empresas multinacionales, los tratados de libre comercio y el capital financiero. Entre ambos constitucionalismos existen enormes contradicciones, ya que el constitucionalismo global no reconoce la democracia como un valor civilizatorio. Y lo más grave es que, en caso de conflicto entre ambos, suele prevalecer el constitucionalismo global.

Las lecciones extraídas de los procesos constituyentes de los últimos setenta años apuntan a tres principios rectores. En primer lugar, el poder constituyente legislativa debe mantenerse vivo incluso tras la conclusión de la labor de la asamblea constituyente y la formación del poder político. En segundo lugar, para que la articulación entre la democracia representativa y la participativa se tome en serio, es imprescindible romper con la tríada montesquieuana de los tres poderes soberanos y añadirles un cuarto poder, un órgano de control basado en los ciudadanos y destinado a garantizar que estos tengan control sobre el cumplimiento de las decisiones tomadas democráticamente. Por último, el pluralismo jurídico, la interculturalidad y la plurinacionalidad deben reconocerse siempre que sea necesario para garantizar que las personas tengan derecho a ser iguales cuando la diferencia las menosprecia y derecho a ser diferentes cuando la igualdad las descaracteriza.

Revolucionar la Democracia y Democratizar la Revolución…

Las iniciativas y medidas mencionadas anteriormente a modo de ejemplo de los retos que se avecinan podrían ser consideradas por algunos como una revolución y, por otros, como una concepción demasiado ambiciosa de lo que es la democracia. En lo que respecta a las luchas sociales, la tragedia del último siglo fue contraponer democracia y revolución. Me atrevo a pensar que lo que está en juego es un doble movimiento: democratizar la revolución y revolucionar la democracia. El socialismo es democracia sin fin.

La condición fundamental de este movimiento reside en la articulación de las luchas sociales. La fragmentación de las luchas sociales es hoy, quizás, el mayor obstáculo para la lucha por una sociedad radicalmente democrática. El siglo XXI ha sido testigo de la consolidación de una conciencia crítica colectiva que había surgido en el siglo anterior. Esa toma de conciencia implicó la identificación y evaluación de los diferentes factores estructurales responsables del sufrimiento colectivo y de las vidas destrozadas, sobre todo el capitalismo determinista, el colonialismo y el heteropatriarcado. El Foro Social Mundial, que se reunió por primera vez en la ciudad de Porto Alegre (Brasil) en 2001, fue la gran chispa global que encendió la nueva conciencia de la resistencia de los oprimidos contra la dominación. Esta conciencia implicó reconocer, por un lado, las diferentes fuerzas de dominación presentes (y, por tanto, los diferentes grupos sociales responsables de la opresión) y la forma interrelacionada en que actúan, y, por otro lado, la necesidad de articular las luchas de resistencia contra esas fuerzas.

Sin embargo, la principal dinámica que se generó a partir de entonces no fue, en realidad, de interconexión, sino de fragmentación, basada en la idea de que «mi lucha es más importante que la tuya». La incapacidad de distinguir entre luchas que, si bien eran igualmente importantes a nivel estructural, no lo eran en la misma medida a la luz de los diferentes contextos regionales, culturales o políticos en los que se inscribían, resultó ser fatal. Esta fragmentación alcanzó un punto crítico en el caso de algunos de los movimientos implicados en luchas que, a pesar de la nobleza y la urgencia de sus objetivos, acabaron comprometiendo el éxito de otras luchas o incluso resultando contraproducentes para la causa que defendían, debido a su carácter aislacionista y extremista. A lo largo del siglo XX, el sindicalismo fue un caso clásico de aislacionismo; en el siglo XXI, hay motivos de sobra para creer que el próximo ejemplo vendrá de ciertos movimientos feministas.

Reconozco que revolucionar la democracia y democratizar la revolución no es tarea fácil, pero, en mi opinión, no hay otra forma de frenar el avance de las fuerzas de extrema derecha y fascistas que vienen ocupando el espacio democrático al tiempo que promueven la libertad económica como valor supremo, superior al resto de dimensiones de la libertad, por no hablar ya de la igualdad y la fraternidad. La miseria de la libertad se hará patente cuando la gran mayoría de la población solo tenga libertad para ser miserable.

El Professor Boaventura de Sousa Santos, ha escrito y publicado exhaustivamente en las áreas de sociología del derecho, sociología política, epistemología, estudios poscoloniales, movimientos sociales, globalización, democracia participativa, reforma del Estado y derechos humanos.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.