viernes, 27 de febrero de 2026

LA JUNTA DE PAZ DE TRUMP RELEGA GAZA A UN SEGUNDO PLANO Y ENCUBRE EL GENOCIDIO PALESTINO...



LA JUNTA DE PAZ DE TRUMP RELEGA GAZA A UN SEGUNDO PLANO Y ENCUBRE EL GENOCIDIO PALESTINO...

Por Juan Antonio Sanz* – Público.es/escritor, periodista y analista internacional/ADDHEE.ONG:

Prolegómeno: El Sur Andino Latinoamericano.
Comunidad Palestina de Chile se opone a la “Junta de Paz”

La entidad señala que la iniciativa de Trump, al ser planteada al margen de las Naciones Unidas, deja de ser herramienta de justicia transformándose solo en un ejercicio de poder.

Además, la inclusión de Netanyahu, acusado por crímenes de guerra y lesa humanidad, constituye una contradicción insalvable en un organismo que desea erigirse garante de la paz.

Agregan que: “Ninguna iniciativa puede aspirar a legitimidad si no reconoce al Pueblo Palestino como sujeto político pleno, con derecho a participar de manera efectiva en la definición de su propio futuro. La paz no puede construirse sustituyendo la voz de los pueblos por estructuras externas, ni reduciendo un conflicto político, histórico y jurídico a un problema meramente administrativo o de reconstrucción”.

“Resulta especialmente alarmante que, en un contexto marcado por graves violaciones a los derechos humanos, crímenes internacionales y un genocidio que el mundo presencia en tiempo real, se promuevan mecanismos que eluden responsabilidades, debilitan los sistemas de justicia internacional y desplazan el eje desde la justicia hacia acuerdos políticos desprovistos de obligaciones jurídicas claras”.


El presidente estadounidense bautiza su proyecto con 10.000 millones de dólares que no serán solo para Gaza, sino para glorificar el hegemonismo de EEUU y diluir el genocidio en Palestina...

Con pompa, boato y el aplauso de sus acólitos, el presidente estadounidense, Donald Trump, inauguró la primera reunión de la llamada Junta de Paz para Gaza, una nebulosa institución que, originalmente, debería traer el fin de la guerra a la franja palestina, aunque sus objetivos reales parecen apuntar más a la propaganda del hegemonismo global de Washington, la glorificación del propio Trump como paladín del fin de los conflictos y a la preeminencia de su aliado Israel en Oriente Medio.

En este encuentro multinacional celebrado en Washington, Trump anunció que su país aportará 10.000 millones de dólares a la Junta de Paz, que preside él mismo e inicialmente pensada como una «administración de transición» para Gaza, pero cuyo radio de acción quiere ahora globalizar el régimen estadounidense. Así, se desconoce si ese dinero servirá para reconstruir Gaza y acelerar la llegada de ayuda humanitaria, o, lo más probable, para dotar de medios a esta Junta que pretende monitorizar la estrategia exterior del régimen estadounidense, arrebatar competencias a la ONU y «supervisarla», como dijo Trump, y encubrir los crímenes de guerra que sigue cometiendo Israel en los territorios palestinos para asegurarse su anexión...

De hecho, en el vídeo promocional de la Junta exhibido en esta primera reunión oficial se eludió la culpabilidad de Israel en el genocidio palestino y se volcó la responsabilidad de dos años de destrucción y masacres sobre la organización palestina Hamás por desencadenar la guerra en Gaza. 

Aduladores, amigos y “obligados”    

El presidente Trump recibió en el Instituto de Paz de Washington, rebautizado como Instituto Donald Trump, a dirigentes de más de cuarenta países amigos participantes en esta primera reunión de la Junta de Paz como miembros u observadores de este nuevo organismo. Así, acudieron representantes de Albania, Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Armenia, Austria, Azerbaiyán, Bahréin, Bulgaria, Camboya, Corea del Sur, Croacia, Chipre, República Checa, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, El Salvador, Eslovaquia, Finlandia, Grecia, Hungría, India, Indonesia, Israel, Italia, Japón, Jordania, Kazajistán, Kosovo, Kuwait, México, Mongolia, Marruecos, Países Bajos, Noruega, Omán, Pakistán, Paraguay, Polonia, Rumanía, Suiza, Tailandia, Turquía, Qatar, Reino Unido, Uzbekistán o Vietnam.

La participación fue variopinta: desde los aduladores más abiertos como el presidente de Argentina, Javier Milei, o el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, o algunos cuya presencia fue más controvertida, como los observadores enviados por México, Rumanía, Italia y República Checa, o la comisaria europea para el Mediterráneo, Dubravka Suica.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no muy entusiasmado con la idea de la Junta, pues atrae demasiados ojos sobre el infierno desatado en Gaza, fue representado por su ministro de Exteriores, Gideon Saar. Esta semana, Trump alivió la preocupación de Netanyahu e insistió en que la Junta de Paz tendría un «potencial ilimitado» e iría «más allá de Gaza» para buscar «la paz en todo el mundo». De esta forma, Gaza quedaba ninguneada en una Junta supuestamente dedicada a ella.

¿Un proyecto de paz, inmobiliario o geopolítico?    

La Junta de la Paz fue presentada oficialmente en enero pasado en el marco del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. Entonces, Jared Kushner, yerno de Trump y miembro ejecutivo de la Junta, vendió la idea de la reconstrucción de Gaza bajo las riendas de esta nueva institución como si de la creación de un paraíso hotelero y empresarial de Oriente Medio se tratara, con complejos turísticos, y rascacielos para las élites de la región. Ya entonces, EEUU estaba tergiversando la primera versión que había ofrecido a la ONU de esta Junta, destinada en un principio a reconstruir Gaza, reparar sus instituciones y enfilar hacia la creación de un Estado palestino.

Pero ya en Davos poco o nada se dijo del destino de los más de dos millones de palestinos sometidos al genocidio de Israel y en cuya erradicación de Gaza siguen empeñados Netanyahu y sus aliados ultraderechistas en el Gobierno.

Tampoco se aludió ya a los más de 71.000 palestinos asesinados por Israel en el curso de su guerra de venganza por la incursión terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023, que mató a 1.200 judíos en el propio territorio israelí. A pesar del alto el fuego que entró en vigor el 10 de octubre pasado, las matanzas de gazatíes por el Ejército israelí continúan, al igual que las penosas condiciones de supervivencia de la población de Gaza, expulsada de más de la mitad de la Franja, ahora ocupada por soldados judíos.

Los 10.000 millones de dólares prometidos por Trump quedan lejos de los 70.000 millones que, según la ONU, se precisan para reconstruir Gaza de verdad y no para acondicionar y destinar sus playas a un turismo de élite, como es el plan del empresario inmobiliario Kushner y de su suegro. Visto lo visto este jueves en Washington, no parece que muchos de esos dólares vayan a llegar directamente a los gazatíes.

Alternativa a la ONU      

En un principio, la Junta de Paz fue concebida para poner fin a la guerra genocida de Gaza. Pero bien pronto Trump advirtió que tener de su lado a varias decenas de países alabando esta iniciativa y dispuestos a contribuir con mil millones de dólares como impuesto de membresía de la institución le arrogaba una plataforma internacional que le permitía incluso desafiar al Consejo de Seguridad de la ONU para supuestamente «resolver conflictos» en todo el planeta. 

La ONU fue precisamente uno de los actores internacionales cuya ausencia se hizo notar más en la primera sesión de la Junta de Paz auspiciada por la Casa Blanca. 

Se suponía también que la Junta de Paz permitiría avanzar en la segunda fase del plan de pacificación de Gaza acatado por Israel y las milicias palestinas. Hasta ahora no solo no se ha avanzado en la hoja de ruta de ese plan, sino que continúan los ataques israelíes más allá de la Línea Amarilla que separa la zona de ocupación del territorio donde se hacinan los gazatíes. 

El fracaso del plan de paz de Trump      

En la segunda fase del plan de paz de Trump, se deberían sentar las bases de la Administración temporal que ha de regir el destino de Gaza. Este «gobierno» provisional incluirá a EEEE y a Israel, país invasor y autor de todas las tropelías que está soportando Gaza, pero no hay funcionarios de la Autoridad Nacional Palestina, que a duras penas gobierna el otro territorio palestino, Cisjordania, también bajo asedio israelí e incluido en la amplia limpieza étnica puesta en marcha por Netanyahu para crear el Gran Israel.

En este sentido, la Junta de Paz para Gaza es un espaldarazo a la política de hechos consumados de Israel sobre Palestina y también a su estrategia agresiva sobre los países vecinos para erradicar el llamado Eje de Resistencia pro iraní e incluso al propio Irán. No es casualidad que la primera reunión de la Junta de Paz se produzca cuando en Washington suenan atronadores los tambores de guerra contra el régimen islámico. El propio Trump adelantó este jueves que «en diez días» se sabrá si finalmente ordena atacar Irán.

En las actuales circunstancias, la Junta de Paz puede convertirse en un instrumento ideal de EEUU para bendecir internacionalmente ese ataque masivo contra Irán a fin de derrocar su cúpula dirigente y hacerse con el control de uno de los principales países productores de petróleo y gas, y el mayor exportador de crudo a China, el auténtico antagonista de Washington y el único que, a nivel internacional, ha frenado su arrogancia hegemonista.

Esta atribución a la Junta de Paz de capacidades de presión a nivel regional sin duda reducirá su potencial para acabar con la agresión israelí en Gaza, donde también está pendiente, por ejemplo, el desarme de Hamás y su desmilitarización. Parece poco probable que, en las actuales circunstancias, las milicias palestinas vayan a aceptar esa entrega de las armas que las dejaría inermes ante un enemigo, Israel, que ha jurado su aniquilación al margen de lo que diga el plan de paz de veinte puntos de Trump.

La Junta no acabará con la limpieza étnica en Gaza y Cisjordania

En este contexto, no es factible ver una reducción de los ataques de Israel contra la población civil en Gaza y la misma Cisjordania. La limpieza étnica de los territorios palestinos es un hecho denunciado por Naciones Unidas. Este mismo jueves, un informe de su Oficina de Derechos Humanos recalcó que las acciones violentas perpetradas por Israel contra los habitantes de Gaza y Cisjordania «parecen tener como objetivo el desplazamiento permanente de los palestinos en todos los territorios ocupados».

El informe incluye no solo los crímenes cometidos por los militares israelíes, sino también los atribuidos a Hamás y el resto de milicias palestinas presentes en Gaza. «Las fuerzas israelíes, Hamás y otros grupos armados palestinos han continuado cometiendo graves violaciones del derecho internacional humanitario en Gaza, graves violaciones y abusos del derecho internacional de los derechos humanos y crímenes atroces», señala al respecto el informe.

Entre las agresiones y crímenes de guerra atribuidos a Israel se incluye «la intensificación de los ataques, la destrucción metódica de barrios enteros y la denegación de asistencia humanitaria», con el objetivo de provocar «un cambio demográfico permanente en Gaza». Tal estrategia, «junto con los traslados forzosos que parecen tener como objetivo un desplazamiento permanente, suscita preocupación por la limpieza étnica en Gaza y Cisjordania», agrega el informe, que analiza el periodo entre el 1 de noviembre de 2024 y el 31 de octubre de 2025, es decir, ya firmado el alto el fuego.

Esta situación continúa, como se encargó de subrayar la subsecretaria de la ONU para Asuntos Políticos, Rosemary DiCarlo, en una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas este miércoles, ese mismo espacio que pretende solapar la Junta de Paz de Trump para Gaza. DiCarlo insistió en que «la devastación en la Franja de Gaza sigue siendo masiva» y «miles de personas necesitan evacuación médica urgente». 

Esta responsable de la ONU resaltó la importancia de poner en marcha ya la segunda fase del alto el fuego en Gaza para «sentar las bases de una recuperación liderada por los propios palestinos». 

DiCarlo tuvo también palabras de condena contra la intensificación de las operaciones militares y los ataques de colonos ilegales judíos en Cisjordania, donde se ha disparado a gran escala el «uso frecuente de fuego real, redadas, detenciones masivas y desplazamientos reiterados de familias palestinas». Acciones respaldadas por «la expansión continuada de asentamientos, el aumento de la violencia de colonos y la aceleración de demoliciones y desalojos en Jerusalén Este, así como decisiones recientes del Gobierno israelí sobre la transferencia de competencias y el registro de tierras en distintas áreas de Cisjordania».

Según la diplomática, esta situación evidencia que Israel pretende una «anexión de facto» gradual de este territorio palestino, que pone en juego los intentos de soluciones pacíficas y podrían «hacer descarrillar cualquier avance político».  Si esta es la paz que propone la Junta de Trump, parece ser que solo unos pocos se beneficiarán de ella.      

*Juan Antonio Sanz, periodista y analista para Público en temas internacionales. Es especialista universitario en Servicios de Inteligencia e Historia Militar. Ha sido corresponsal de la Agencia EFE en Rusia, Japón, Corea del Sur y Uruguay, profesor universitario y cooperante en Bolivia, y analista periodístico en Cuba. Habla inglés y ruso con fluidez. Es autor de un libro de viajes y folclore.

¡No a la Junta de Paz de Trump! ¡Fuera Israel de Gaza! ¡Palestina libre y soberana del Río a la Mar!

El jueves 19 de febrero, Donald Trump inauguró la Junta de Paz (Board of Peace). Junto a 27 jefes de estado de distintos países del mundo, el jefe ultraderechista del imperialismo estadounidense, realizó una conferencia de prensa para anunciar los primeros pasos en su objetivo de colonizar Gaza.

Trump anunció que los Estados Unidos aportarán 10.000 millones de dólares iniciales para poner en marcha las faraónicas obras con las que buscan transformar a Gaza en zona turística de lujo, al servicio de las grandes trasnacionales del negocio inmobiliario con la construcción de 200 torres de lujo y abrir zonas para la inversión agropecuaria e industrial.

Trump no actúa solo. Su plan imperialista y colonizador cuenta con el apoyo de otros países y gobiernos ultraderechistas como Javier Milei quien ofreció el envío de los Cascos Blancos de Argentina para colaborar con la Fuerza Militar que busca controlar la franja. También estuvo presente primer ministro húngaro Viktor Orban y el presidente de Paraguay Santiago Peña.

Otros países como Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Bahrein, Qatar, Arabia Saudita, Uzbekistán y Kuwait ofrecieron 7.000 millones de dólares extras para sostener los caprichos de Donald Trump y sus mentirosas afirmaciones pacificadoras, con el objetivo de repartirse el territorio de Gaza entre los grandes inversionistas. Llamativa fue la presencia del Gianni Infantino, presidente de la FIFA, quien también se suma a la iniciativa inversionista para anunciar un aporte de 75 millones de dólares para respaldar a Trump bajo el falso argumento de construir un estadio con 20.000 ubicaciones y una escuela de futbol en Gaza.

Anuncio faraónico con pies de barro

La Inauguración de la Junta de Paz se realizó fiel al repugnante estilo Trump. Rodeado de aduladores bailando y cantando entre ellos bajo el ritmo de la música pop y rimbombantes declaraciones mentirosas con las cuales busca tener iniciativa política para disciplinar a sus socios y ex socios en su nueva contraofensiva imperialista.

A pesar de la aparente grandilocuencia, Trump está en problemas y sus planes tienen pies de barro. La mayoría de los países del mundo no han participado de la iniciativa, las movilizaciones en su contra crecen en los Estados Unidos y la solidaridad internacional con Palestina vuelve a tonificarse.

La creciente crisis económica, social y política de la deteriorada Unión Europea ha impedido, hasta el momento, que sus principales gobiernos avalen la Junta de Paz, mientras prefieren seguir protegiendo el alicaído Consejo de Seguridad de la ONU que ya aprobó la Resolución 2803 (2025) para colonizar Gaza. Meloni solo se anotó como “observadora”. Varios países como Francia, el Estado Español o Irlanda han cuestionado la presencia de la Comisaria para el Mediterráneo de la Comisión Europea, Dubravka Suica en la Junta de Paz; quien argumentó su presencia como “cuestión de cortesía internacional” al asegurar que “con nuestra participación en la reunión no nos convertimos en miembros de la Junta de Paz”.

Israel, a pesar de haber participado de la reunión de la junta, ha manifestado que el actual momento no es el de la reconstrucción. Netanyahu sostiene que su objetivo primordial es la destrucción de Hamas y las organizaciones de la resistencia al afirmar que “no habrá reconstrucción de Gaza antes de la desmilitarización de Gaza». Objetivo que, hasta el momento, no han podido lograr.

Las grandes movilizaciones en los Estados Unidos y el escándalo de los archivos de Epstein, donde Trump y otros super poderosos como el Príncipe Andrés de Inglaterra se muestran involucrados en los más atroces crímenes sexuales contra menores, demostrando la nauseabunda moral de los grandes capitalistas, han provocado el comienzo de la crisis política del gobierno de Trump. La crisis se ha manifestado en su decreciente popularidad en las encuestas, una seguidilla de derrotas electorales de distintas envergaduras que le presentan la posibilidad de una derrota electoral en las elecciones de medio termino en noviembre próximo. Las masivas movilizaciones, las más grandes de la historia en los Estados Unidos, han obligado a Trump a retirar las fuerzas de la ICE de Minneapolis después de una huelga general y grandes acciones populares a nivel nacional, provocando una derrota a su política represiva.

La movilización en apoyo a Palestina comienza a retomar iniciativa

A nivel global, las movilizaciones en apoyo a Palestina comienzan a recuperar iniciativa a medida que Israel demuestra con la intensificación de sus ataques, que el alto el fuego frágil y parcial no ha traído paz en Gaza. Mas de 75.000 personas fueron asesinadas y quedó demostrado que Israel ha utilizado bombas termo báricas para evaporar los cuerpos de miles de palestinos asesinados. Los bombardeos sobre campos de refugiados son cada vez mas recurrentes y se han asesinado cerca de 600 personas desde que se declaró el alto el fuego en octubre de 2025. El parlamento israelí ha aprobado leyes para profundizar la anexión de Cisjordania y desarrollar una nueva y criminal ofensiva junto a los colonos militarizados y Ben Givir impulsa la pena de muerte para los mas de 9000 presos políticos Palestinos que aún están encarcelados en Israel.

Todas estas acciones han merecido el repudio de los pueblos del mundo y las acciones en diversos países comienza a tonificarse nuevamente. El festival en apoyo a Palestina realizado en Barcelona junto a diversas figuras artísticas tomó una gran masividad. Las expresiones de solidaridad de artistas y figuras de la cultura se han extendido a gran cantidad de festivales. Las grandes movilizaciones desarrolladas en diversas ciudades de Australia muestran la simpatía de los pueblos del mundo con la resistencia palestina y se retoma el grito de “globalizar la intifada” como afirmó la atleta y activista pro palestina, Grace Tame, en un acto en Sydney la primera semana de febrero ante la visita del presidente israelí Isaac Herzog.  A estas importantes acciones, se suman la huelga portuaria y los bloqueos ejecutados el 6 de febrero en diversos puertos del mediterráneo, con las que el colectivo CALP y el Sindicato USB han demostrado una vez mas su solidaridad con el pueblo palestino y denunciado la complicidad de todos los gobiernos del mundo con el genocidio perpetrado por Israel.

Desde la Unidad internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI) apoyamos estas y otras acciones que los pueblos del mundo llevan adelante para repudiar el genocidio. Somos parte del movimiento mundial en solidaridad con Gaza y nos preparamos para colaborar y ser parte de la nueva Flotilla Global Sumud que a mediados de abril partirá nuevamente hacia Gaza para romper el bloqueo. Llamamos a los pueblos del mundo, a las organizaciones sindicales, populares, al movimiento estudiantil, ambiental, de mujeres y disidencias y a todas aquellas que se reivindiquen democráticas, a sostener la movilización mundial para repudiar la Junta de Paz de Trump e impedir la ocupación de Gaza ¡Fuera todo intento de tropas internacionales en Gaza! Luchemos contra el genocidio de Netanyahu e Israel y para profundizar la solidaridad internacional por la libertad de las y los presos políticos, para repudiar el plan de nuevas colonias en Cisjordania y conquistar la urgente entrada de ayuda humanitaria y la apertura del paso de Rafah.

¡Por el retiro inmediato de todas las tropas israelíes de Gaza, Cisjordania, Siria y el Líbano, rechazamos la limpieza étnica en Palestina y los planes de Trump y Netanyahu de convertir a Gaza en un resort para los millonarios del mundo!

¡Basta del apartheid sionista! ¡Por una Palestina única, laica, democrática y no racista! ¡Palestina libre del río al mar!

Unidad internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI)

Lo subrayado/interpolado es nuestro 


¡Cómo perdemos soberanía!


¡Cómo perdemos soberanía!



Por Prof. Juan pablo Cárdenas S/ académico, escritor, periodista y analista internacional/ADDHEE.ONG:

Los gobiernos de Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende Gossens (1964-73), pese a ser de distinto signo político, dieron pasos muy importantes en la nacionalización de nuestros yacimientos de cobre que hasta entonces eran propiedad de inversionistas estadounidenses. Se iniciaba con estas administraciones un proceso que se proponía recuperar nuestra soberanía nacional partiendo por lo que era y continúa siendo la “viga maestra” de nuestra economía. 

Con la Dictadura cívico militar de Pinochet y los gobiernos que le siguieron, gran parte de la extracción y exportación del cobre volvió a manos de las empresas transnacionales, superando hoy lo que hace nuestra empresa estatal Codelco. Al mismo tiempo, buena parte de las generadoras y proveedoras de luz, agua y otros servicios básicos han seguido el curso de la extranjerización y hasta en el comercio interno han empezado a prevalecer las inversiones chinas, las que ya extienden sus dominios también a buena parte de nuestra agricultura, con lo cual los productores de cerezas, por ejemplo, temen que quienes son nuestros principales consumidores prefieran adquirir tierras propias para su cultivo.

A pesar de sus orientaciones vanguardistas, los últimos gobiernos de la Concertación y de la Nueva Mayoría fueron cediendo soberanía a los inversionistas foráneos, convirtiéndose Estados Unidos y el gigante asiático en nuestros principales socios comerciales. De esta forma, no hay que extrañarse que el gobierno de Estados Undios desee proteger a las múltiples empresas radicadas en nuestro país. Así como que un desquiciado gobernante como Donald Trump haya empezado a sancionar a las autoridades nacionales en el propósito de que nuestro país prefiera a las inversiones de su país y restringa las relaciones de todo tipo con China. Al caducar la visa de ingreso a Estados Unidos a tres funcionarios del gobierno de Boric, más que un castigo al gobierno que ya expira, debemos considerarlo como una seria advertencia o amenaza al gobierno entrante de José Antonio Kast. Así haya recibido contundentes manifestaciones de adhesión a la administración imperial de parte de quienes en apenas 15 día más van a instalarse en La Moneda.

Pero no es solo el comercio el ámbito de interés estadounidense. Está más que claro que Trump quiere someter a Chile a todos los despropósitos de su gobierno en política exterior. Ello explica la molestia que le produjo a Estados Undios la decisión chilena de otorgar ayuda humanitaria a Cuba. Un país que vuelve a estar en la mira de la invasión armada como lo hizo con Venezuela y se propone, también, con Canadá, Panamá, Groenlandia y cualquier territorio que pueda satisfacer la codicia imperial.

Si nuestra soberanía popular está en entredicho por las influencias que ejercen el dinero y los poderes fácticos en nuestros diversos comicios electorales, peor aún es lo que empieza a materializarse con nuestros recursos naturales. Con la independencia, además, que pudiera ejercer Chile respecto de las relaciones militares y la adquisición de armas en un área en que Estados Unidos busca ganar hegemonía mundial respecto de otros fabricantes de armas como Rusia, la misma China y los países aliados de la OTAN.

Cincuenta estrellas exhibe el pabellón estadounidense, lo que da cuenta de la  progresiva expansión territorial de esta potencia en la geografía del mundo. A éstas, su demente presidente quisiera agregar dos o tres más en el menor plazo posible, así sea mediante toda suerte de presiones, junto con alistar sus armas de destrucción masiva en todos los continentes. En efecto, la principal amenaza de guerra es la que provocan las decisiones de Trump, quien tiene también el desvarío de aspirar al Premio Nobel de la Paz.

En el caso chileno de verdad no podemos temer grandes cambios con el gobierno que asumirá el próximo 11 de marzo. En realidad, todo lo obrado en política interna por sus antecesores lo más probable es que los equipos de Kast extiendan las mismas políticas neoliberales sacralizadas, desgraciadamente, por los gobiernos de la denominada centroizquierda. Que se prolonguen situaciones como la aguda falta de viviendas, la pobreza extrema, las largas listas de espera en la salud, las profundas asimetrías entre los colegios privados y públicos, entre otras rémoras. Aunque ojalá sea posible la disminución de la delincuencia y el temor ciudadano, pero temiendo que Kast se proponga seguir lo obrado por Bukele y el régimen salvadoreño. Iniciativas tan cuestionadas por las organizaciones de Derechos Humanos.

En general, lo que es dable esperar es que la concentración económica se agudice y que los niveles de desempleo y bajos salarios continúen al servicio de los empresarios nacionales que le brindaron entusiasta apoyo y, entendemos, financiamiento electoral. Pero nada o muy poco podemos esperar en materia de soberanía nacional, cuando basta comprobar cómo partidarios suyos, incluso parlamentarios de derecha, han salido a abogar para que Chile desahucie la estupenda iniciativa de conectar a Valparaíso con Hong Kong por debajo de nuestro Océano, a fin de no irritar al Trump que quieren ver convertido en guía y referente en el destino de nuestro país y de toda la Región.

Da vergüenza observar a aquellos dirigentes que desde la derecha mantuvieron en el pasado una postura nacionalista, pero hoy quieran ver arrodillado a nuestro país ante un sujeto inescrupuloso cuestionado ampliamente entre la población estadounidense y hasta por los máximos integrantes de la Corte Suprema de Justicia. Más que confiar en las próximas autoridades nacionales, habría que esperar que lo que queda de democracia en Estados Unidos le propine contundentes derrotas electorales a Trump y que, en lo posible, sea depuesto de su rango presidencial. Si además se considera su culpabilidad en los más bullados escándalos sexuales, su enriquecimiento ilícito y otros múltiples vicios que su figura personifica.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

NO A LA GUERRA DE ESTADOS UNIDOS CONTRA IRÁN: CARTA ABIERTA AL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU…



No a la Guerra de ESTADOS UNIDOS contra Irán: Carta Abierta al Consejo de Seguridad de la ONU...



Por Prof. Jeffrey D. Sachs* – Common Dreams/Académico, escritor y analista internacional/ADDHEE.ONG:

La actual amenaza de ataque por parte de EEUU no comenzó por ningún fracaso de Irán para negociar. Por el contrario, comenzó con el rechazo de Estados Unidos a las negociaciones que ya habían tenido éxito.

Distinguidos Miembros del Consejo de Seguridad, de la Organización de Naciones Unidas (ONU)

El Presidente de los Estados Unidos está lanzando graves amenazas de fuerza contra la República Islámica de Irán si esta no accede a las demandas estadounidenses. Sus acciones arriesgan una guerra regional de grandes proporciones que sería devastadora. Preguntado si deseaba un cambio de régimen, respondió que «parece que sería lo mejor que podría pasar». Cuando se le preguntó por qué se había enviado un segundo portaaviones estadounidense a la región, el Presidente Trump respondió «en caso de que no lleguemos a un acuerdo, lo necesitaremos… si lo necesitamos, lo tendremos listo».

Estas amenazas violan el Artículo 2(4) de la Carta de la ONU, que declara que «Todos los países Miembros se abstendrán en sus relaciones internacionales de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas«.

Estas amenazas se producen en el contexto de que Irán ha emitido repetidos llamados a la negociación. Es más, el 7 de febrero, el Ministro de Asuntos Exteriores de Irán pronunció un discurso en Doha proponiendo negociaciones exhaustivas para la paz regional, tras una ronda de conversaciones en Omán apoyada por la diplomacia de los Estados Árabes y Turquía. Incluso cuando se ha anunciado una segunda ronda de negociaciones, EEUU está recurriendo a escalar las amenazas de uso de fuerza.

La cuestión a la que se enfrenta el Consejo de Seguridad de la ONU en estos días peligrosos es si algún estado miembro, mediante la fuerza o la amenaza de la fuerza, puede colocarse por encima de la Carta de las Naciones Unidas que nos gobierna a todos. La integridad del sistema internacional basado en la ONU está en juego.

Una de las funciones cruciales del Consejo de Seguridad es instar a los estados miembros a resolver sus conflictos a través de medios pacíficos como la negociación, la mediación, el arbitraje o el arreglo judicial, sin la amenaza del uso de la fuerza o el recurso a ella. Hoy, el mundo necesita urgentemente un compromiso con la diplomacia renovado.

La actual amenaza de ataque por parte de EEUU no comenzó por un fracaso de Irán para negociar. Al contrario, comenzó con el rechazo de Estados Unidos a negociaciones que ya habían tenido éxito.

El 14 de julio de 2015, después de años de intensa diplomacia, Irán, los países del P5 y Alemania concluyeron el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés) para garantizar que el programa nuclear de Irán permanecería exclusivamente pacífico. A cambio, se levantarían las sanciones económicas contra Irán. El JCPOA sometió las actividades nucleares de Irán a un escrutinio estricto y continuo por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica y, por lo tanto, puso fin al riesgo de que Irán desarrollara un arma nuclear, un riesgo que Irán había negado sistemáticamente.

El 20 de julio de 2015, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó por unanimidad la Resolución 2231. Dicha resolución «refrenda el JCPOA» e insta a todos los Estados a tomar las medidas «necesarias para apoyar su implementación». Dio por terminadas las resoluciones de sanciones anteriores e incorporó el JCPOA al derecho internacional. El Consejo de Seguridad reconoció explícitamente el «derecho de Irán a desarrollar la energía nuclear con fines pacíficos» en virtud del Tratado de No Proliferación y estableció un sólido régimen de verificación.

Sin embargo, el 8 de mayo de 2018, tres años después de la exitosa Resolución del Consejo de Seguridad, Estados Unidos se retiró unilateralmente del JCPOA. Esta retirada fue promovida activamente por el gobierno israelí. Desde finales de la década de los 90, los líderes de Israel han afirmado repetida, falsa y de manera hipócrita que Irán estaba a punto de obtener un arma nuclear, incluso mientras el propio Israel había adquirido en secreto armas nucleares al margen del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares y hasta hoy se ha negado a adherirse al tratado y someterse a sus controles.

Cuando el Presidente Trump retiró unilateralmente a Estados Unidos del JCPOA, EEUU reimpuso amplias sanciones en contradicción directa con la Resolución 2231 y lanzó una campaña de guerra económica diseñada para paralizar la economía iraní que continúa hasta el día de hoy.

Por lo tanto, las actuales amenazas de EEUU son parte de un patrón de larga data de fingir interés en las negociaciones mientras, en realidad, se busca la guerra económica y la fuerza militar. En junio de 2025, tras la reanudación de las negociaciones a principios de ese año, Estados Unidos e Irán iniciaron una sexta ronda de conversaciones. EEUU había calificado las negociaciones como constructivas y positivas. La sexta ronda estaba prevista para el 15 de junio de 2025. Sin embargo, el 13 de junio de 2025, EEUU apoyó el bombardeo a Irán por parte de Israel. Una semana después, EEUU atacó Irán en el marco de la Operación Martillo de Medianoche.

El ataque de EEUU a la Carta de la ONU ha vuelto a escalar ahora hasta el borde de la guerra, con amenazas de fuerza por parte de EEUU y actos de guerra económica que se suceden a diario. EEUU ha estado aumentando su presencia militar cerca de Irán y ha amenazado repetidamente con lanzar un ataque inminente.

La administración también ha sido franca acerca de su estrategia de guerra económica. El 20 de enero, en una entrevista en Davos, el Secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, describió cómo EEUU había provocado deliberadamente el colapso de la moneda iraní, una escasez de dólares y un colapso de las importaciones, todo ello con el objetivo de fomentar el sufrimiento económico y la agitación popular. Bessent describió la consiguiente agitación como «avanzando de una manera muy positiva».

El aspecto más llamativo de la campaña estadounidense para el cambio de régimen en Irán es la repetida insistencia de parte de EEUU de que Irán debe negociar. Irán ha negociado, repetidamente. El JCPOA fue negociado y ratificado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Incluso después de que Irán reanudara las negociaciones el verano pasado, se enfrentó a ataques aéreos a gran escala en su territorio. Ahora, EEUU profesa abiertamente la política de colapso económico y cambio de régimen.

Ningún país está a salvo si Estados Unidos puede hacer amenazas descaradas contra Irán y, de hecho, contra varios otros estados en las últimas semanas, incluyendo CubaDinamarca y otros.

Es triste y conmovedor recordar que las Naciones Unidas fueron creación del Presidente Franklin D. Roosevelt. Él imaginó una era de cooperación entre las grandes potencias y multilateralismo bajo el derecho internacional como base de la paz y la seguridad internacionales. Su esposa, Eleanor Roosevelt, supervisó la redacción y adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

EEUU en ese momento imaginó una era en la que la diplomacia prosperaría, y una época en la que la ley y la justicia, en lugar de la fuerza bruta, prevalecerían, una época en la que honraríamos las palabras del Profeta Isaías inscritas en el muro de la Primera Avenida frente a las Naciones Unidas: «Convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. No alzará la espada nación contra nación. Ni se adiestrarán más para la guerra».

Permitir que la Carta de la ONU sea violada despiadadamente, y menos aún por el país anfitrión, es invitar al retorno a la guerra global, esta vez en la era nuclear. En otras palabras, es invitar a la autodestrucción de la humanidad. En nombre de Nosotros los Pueblos, el Consejo de Seguridad de la ONU tiene la autoridad y la grave responsabilidad de mantener la paz.

Atentamente,

Jeffrey D. Sachs

Catedrático Universitario en la Universidad de Columbia

Apéndice. Humildemente ofrezco a continuación un Proyecto de Resolución ilustrativo mediante el cual el Consejo de Seguridad de la ONU podría cumplir con su deber en el contexto actual.

El Consejo de Seguridad,

Recordar los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, en particular la obligación de todos los Estados Miembros de abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, según lo dispuesto en el Artículo 2(4) de la Carta,

Reafirmar que el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales descansa en el respeto al derecho internacional, la autoridad del Consejo de Seguridad y el arreglo pacífico de conflictos,

Recordar su resolución 2231 (2015), aprobada por unanimidad el 20 de julio de 2015, mediante la que el Consejo de Seguridad refrendó el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) e instó a todos los Estados Miembros a tomar las medidas necesarias para apoyar su implementación,

Reafirmar su compromiso con el Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares, la necesidad de que todos los Estados Parte en dicho Tratado cumplan plenamente sus obligaciones, y recordando el derecho de los Estados Parte, en conformidad con los Artículos I y II de dicho Tratado, a desarrollar la investigación, producción y uso de la energía nuclear con fines pacíficos sin discriminación,

Actuar en virtud de la Carta de las Naciones Unidas,

Insta a todos los Estados Miembros a que cesen inmediata e incondicionalmente todas las amenazas o usos de la fuerza y cumplan plenamente sus obligaciones en virtud del Artículo 2(4) de la Carta de las Naciones Unidas;

Reconoce que el JCPOA constituyó una negociación multilateral válida refrendada por el Consejo de Seguridad, y reconoce que el abandono del JCPOA fue el resultado de la retirada unilateral de Estados Unidos;

Decide que, en virtud de su autoridad, el Consejo de Seguridad de la ONU ordena a todos los Estados concernidos que entablen inmediatamente negociaciones para concluir un acuerdo exhaustivo renovado sobre la cuestión nuclear iraní, basándose en los principios del JCPOA y en plena conformidad con el Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares;

Insta a todos los Estados Miembros a que se abstengan de realizar acciones que socaven los esfuerzos diplomáticos, aumenten las tensiones o debiliten la autoridad de las Naciones Unidas;

Decide seguir ocupándose activamente del asunto.

*Jeffrey D. Sachs es profesor universitario y director del Centro para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia, donde dirigió el Instituto de la Tierra desde 2002 hasta 2016. También es presidente de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) de las Naciones Unidas y comisionado de la Comisión de Banda Ancha para el Desarrollo de las Naciones Unidas.

Jameneí a Trump: «Nuestro pueblo es consciente y no obedece órdenes de corruptos, degenerados»...

Líder Supremo de Irán afirma que el ejército más fuerte del mundo puede, en ocasiones, recibir una bofetada tal que no podrá levantarse...

Jameneí planteó que el desarrollo de sistemas de misiles para la defensa solo concierne al Pueblo Iraní y que la injerencia de Estados Unidos en el derecho de Irán a disponer de una industria nuclear con fines pacíficos constituye otra muestra de su falta de lógica. Foto: Web del Líder Supremo

El líder supremo de Irán, ayatolá Ali Jameneí, advirtió que su país es capaz de responder de manera contundente a las amenazas de Estados Unidos y trasmitió de manera directa al presidente Donald Trump«Durante 47 años (Estados Unidos) no ha podido eliminar a la República Islámica. Esa es una buena confesión. Yo digo: tú tampoco podrás hacerlo».

Añadió que el Pueblo Iraní es «consciente y no obedece las órdenes de corruptos y degenerados, como los que rigen Estados Unidos», en medio de crecientes amenazas de su régimen con agredir militarmente la nación persa. Horas atrás, EE.UU. confirmó el envío a Oriente Medio de un segundo portaviones para presionar a Irán...

Durante un acto conmemorativo por el histórico levantamiento de la localidad de Tabriz (noroeste), ante decenas de miles de personas, Jameneí recalcó que su nación es pacífica, pero se defenderá de cualquier agresión.

En ese escenario, expresó: «Al parecer, el presidente de Estados Unidos repite constantemente que su ejército es el más fuerte del mundoEl ejército más fuerte del mundo puede, en ocasiones, recibir una bofetada tal que no podrá levantarse. Dicen una y otra vez que han enviado un portaviones hacia Irán. Muy bien, un portaaviones es, por supuesto, un instrumento peligroso; pero más peligroso que el portaviones es el arma que puede hundirlo en el fondo de la mar», alertó.

Insistió en el fracaso que históricamente han cosechado varias Administraciones estadounidenses en el intento de destruir a la Revolución Islámica, cuestión admitida por el propio Trump.

Jameneí también se refirió a las negociaciones indirectas entre Irán y EE.UU., bajo mediación de Omán, celebradas en Ginebra, enfocadas en el programa nuclear pacífico iraní. Llamó a no anticipar los resultados de las negociaciones entre Teherán y Estados Unidos, y una vez más exigió a Washington que no vincule el programa nuclear con el desarrollo nacional de capacidades misilísticas para la defensa.

Al respecto, el líder supremo iraní valoró que «la otra parte quiere negociaciones nucleares con resultados predeterminados que ellos mismos fijan, basadas en privarnos de la energía nuclear».

Este asunto concierne al Pueblo Iraní y no tiene nada que ver con ellos”, subrayó. Por otra parte, consideró que la injerencia de Estados Unidos en el derecho de Irán a disponer de una industria nuclear con fines pacíficos constituye otra muestra de su falta de lógica.

«Si es necesario negociar, es un error y una insensatez fijar de antemano los resultados de las negociaciones«, enfatizó Jameneí, para quien «las amenazas del Presidente estadounidense tienen como objetivo intentar controlar al Pueblo Iraní. Nuestro pueblo es consciente y no obedece las órdenes de corruptos y degenerados como los que gobiernan Estados Unidos», sentenció.

Además, aseveró que Estados Unidos no tiene ninguna influencia sobre el alcance ni los tipos de misiles de Irán, y es esencial que la nación persa posea armas disuasorias. «Cualquier país sin armas disuasorias será aplastado por sus enemigos», reafirmó en alusión al imperialismo estadounidense y su aliada, la entidad sionista israelí.

Irán y Estados Unidos iniciaron el 6 de febrero en Omán las primeras negociaciones sobre el programa nuclear iraní desde «la guerra de los 12 días», en junio de 2025, cuando sin mediar provocación Israel agredió Irán. Estados Unidos intervino en el conflicto y bombardeó tres instalaciones nucleares iraníes que en ese momento estaban bajo supervisión internacional. La agresión sionista-imperialista masacró a más de mil iraníes, en su mayoría civiles, mujeres y niños.

Este martes tuvo lugar la segunda ronda de esas conversaciones, también bajo mediación de Omán, pero esta vez en Ginebra, Suiza.

Irán: Diálogo y dedo en el gatillo

Por: Pablo Jofre Leal/ escritor, periodista y analista internacional/ADDHEE.ONG:

En estas últimas semanas, la tensión entre la República Islámica de Irán y Estados Unidos se ha dejado sentir con fuerza, especialmente con las continuas intimidaciones de ataques provenientes desde el régimen estadounidense, que ha significado la movilización de navíos de guerra, no sólo en el Golfo Pérsico, sino que en mares y océanos adyacentes a la región de Asia occidental.

La intensificación de la política de máxima presión, que el régimen de Donald Trump ha decidido catalizar en su segunda administración, se ha convertido en una vía privilegiada de sus planes amenazantes contra Irán, tratando de obligar a la nación persa a someterse a los objetivos de dominio desplegados por Trump y los suyos bajo la acción criminal del régimen genocida israelí. Irán libra una lucha que es referente para los pueblos en resistencia contra esta alianza imperial nazi sionista.

Un Estados Unidos que pretende, en forma ilegal, desvergonzada y cargada de violaciones a un derecho internacional que ha declarado no reconocer, imponer exigencias inaceptables para una sociedad caracterizada por tener en su esencia la doxa y la praxis (1) la filosofía y la acción del ejercicio de la soberanía, la dignidad y el valor a toda prueba.

En ese escenario, Irán y su gobierno no han dejado de plantear su plena disposición y creencia en el camino del diálogo, la negociación respecto a su programa nuclear, pero con pleno respeto a la soberanía, la dignidad como país y el pleno ejercicio de sus derechos. Esto, a pesar de que ya el Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC) en base a la resolución 2231 del 2015 dejó de tener efectos prácticos en octubre del 2025 en función de sus propias determinaciones. Irán está en disposición manifiesta de dialogar, pero…bajo líneas intransables

Y esas líneas son parte indisoluble de la postura unánime de la revolución islámica, de su liderazgo religioso, político, militar. Y expresado socialmente por los millones y millones de hombres y mujeres que han salido en estas semanas a la calle a manifestar la defensa de su país frente a agresiones y ataques terroristas.

No hay dobles lecturas: respeto irrestricto a su soberanía, como también a sus intereses nacionales donde el desarrollar la globalidad de su programa nuclear, definido como pacífico, no es parte de ninguna negociación. El rechazo a las amenazas, sanciones y medidas coercitivas, que suelen ser la herramienta principal llevada a cabo durante los 47 años de vida de la revolución islámica.

Lo mencionado implica, lógicamente, el cese de toda imposición unilateral por parte de Estados Unidos y las presiones a sus aliados para imponerlas a Irán. Todo ello al margen del derecho internacional del cual Estados Unidos se siente con la prerrogativa de no aceptarlo. Tanto el presidente Masud Pezeshkian como el canciller Abas Araqchi han reiterado cada uno de los puntos señalados como líneas rojas, ya sea ante medios de prensa, foros internacionales, reuniones multilaterales con gobiernos de Asia Occidental, como también en cancillerías europeas.

Encuentros donde Irán, además, ha dejado establecido que su sistema de defensa de misiles, enriquecimiento de uranio e incluso el apoyo a movimientos de resistencia, no son parte de pauta alguna de reunión ni acuerdos con Estados Unidos. Una posición que se mantiene en un marco de intensificación de las coacciones del inquilino de la Casa Blanca, apoyado en ello por la labor de provocación constante del régimen sionista, que suele actuar como un alcahuete político, siempre machacando e insistiendo en la necesidad de atacar militarmente a la nación persa.

Este martes 17 de febrero Irán y Estados Unidos tendrán un nuevo escenario de negociaciones indirectas en la ciudad de Ginebra. Donde incluso el canciller iraní tendrá un encuentro con el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) el argentino Rafael Grossi (2)  Un personaje muy criticado por Irán por considerarlo u funcionario internacional al servicio de los intereses de Estados Unidos e Israel e incluso un facilitador de los ataques de la agresión imperial sionista cuya institución publicó un informe absolutamente parcial emitido unas semanas antes de la agresión de Estados Unidos y el sionismo en junio del 2025.

Rafael Grossi. Director general de la AIEA. Candidato a la secretaria general de la ONU

Irán arribará a Ginebra con propuestas concretas para avanzar en estas negociaciones indirectas peor con líneas que no se transan: programa de misiles, asuntos propios de la región y la defensa frente a políticas de desestabilización y menos aun lo que se ha insinuado como es la transferencia de uranio enriquecido fuera de la nación persa.

Según palabras del miembro de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento, Ibrahim Rezaei, la delegación encabezada por el canciller Araqchi busca “optimizar el tiempo” en esta nueva ronda de diálogo. Teherán reafirma que las conversaciones diplomáticas están centradas exclusivamente en la cuestión nuclear y el levantamiento de sanciones. No hay espacio para demandas inaceptables (3)

Irán enfrenta día a día esa política absolutamente trastornada, llevada a cabo por la administración Trump, a la cual arrastra a la troika europea- (Francia, Gran Bretaña y Alemania – con la lógica participación de la entidad nazisionista israelí, presta a poner en acción los planes militares esbozados en cada encuentro que el criminal de guerra y lesa humanidad Benzion Mileikoswky (alias Benjamín Netanyahu) ha tenido con su aliado Donald Trump.

Un Israel que, en estrecha unión con las administraciones de Estados Unidos sin excepción, sean estas demócratas o republicanas, han signado el objetivo de derribar a la revolución islámica. Tal alianza criminal lleva a Ias autoridades de Irán a declarar que el ente genocida israelí influye destructivamente en el ámbito diplomático estadounidense a través de los grupos de presión sionistas agrupados en el denominado Comité de Asuntos Públicos estadounidense-israelí – AIPAC por sus siglas en inglés –

Y lo hace, siempre, en momentos clave de negociaciones entre Estados Unidos e Irán – con pleno beneplácito del ejecutivo estadounidense – tal como sucedió, por ejemplo, el 13 de junio del 2025 cuando atacó cobardemente a Irán, dos días antes de llevarse a cabo las negociones indirectas entre Estados Unidos e Irán en Mascate, la capital de Omán.

Y como pretendió hacerlo, previo a la reunión, igualmente a celebrarse en Mascate el viernes 6 de febrero pasado, cuando Netanyahu viajó de urgencia a Washington para influir sobre Trump en materia de poner en agenda los temas en que insiste el régimen colonial israelí: misiles, apoyo a la resistencia y limitación de su programa nuclear.

En Ginebra estará rondando las conversaciones telefónicas entre Trump y Netanyahu tratando de establecer un guion de acuerdos entre ambos aliados destinado a seguir con su política de apremios contra la revolución islámica. Existe un contexto amplio de intereses compartidos y dinámicas recíprocas. No existe posibilidad alguna que algún candidato a la presidencia de Estados Unidos tenga el beneplácito de las grandes fortunas judío-nazisionistas de Estados Unidos sin que juren fidelidad a lo que denomina la “defensa de Israel”.

Una especie de besar el anillo del padrino como en aquellas películas de gánster. El lobby israelí ejerce presión mediante financiamiento de campañas, cabildeo y control narrativo, que asegura apoyo político, diplomático y militar. En estos días se me preguntaba, en diversos programas de análisis, si acaso la postura de Washington respecto a Irán es producto de la influencia sionista o una estrategia llevada a cabo en forma mutua y consensuada. En el sentido de lo evidente que resultaba apreciar en uno la cara aparentemente noble del diálogo y el otro alimentando las exigencias para romper todo intento de acuerdo.

Las evidencias son incontrarrestables. Las opiniones de uno y otro régimen, sus políticos, secretarios de Estado, la presidencia, la acción del lobby nazisionista en los Estados Unidos muestra decisivamente que no existe una política exterior en Asia Occidental que no esté conjugada, consensuada e incluso llevada a cabo en forma directa por Estados Unidos y el régimen nazisionista y la influencia nefasta de Netanyahu. Una visión que ya tiene pocas dudas, incluso de personajes ligados a los sectores conservadores de Estados Unidos.

Estados Unidos y lo hemos escuchado como critica en los últimos meses, con mucha intensidad por ejemplo por Tucker Carlson, conductores de programas de opinión, con críticas muy ácidas respecto a que la administración Trump prioriza los intereses israelíes sobre los estadounidenses. Carlson ha definido a Netanyahu como un ser “completamente malvado y destructivo, dañando a los Estados Unidos y a su país”. Con una realidad que afecta a gran parte de la humanidad.  Certero en su apreciación, Carlson afirma que “Netanyahu anda por el mundo diciéndole a la gente: «Yo controlo a Estados Unidos, yo controlo a Donald Trump” (4)

Una evidencia que ese accionar de la alianza imperial sionista han significado 47 años de una política de máxima presión, una guerra híbrida criminal contra la República Islámica de Irán. Todo ello con una postura arrogante, belicista, violatoria de todo lo que huela a derecho internacional, donde la relación sionista y el imperio es estratégica con inteligencia compartida, agresiones, políticas de presión.

No creo que, en esta endogámica política, en esta alianza entre hermanos gemelos exista subordinación, sino que acción conjunta. Y, en este marco, Irán se muestra ante el mundo con transparencia y consecuencia. Con soberanía y dignidad. Acepta el diálogo, pero al mismo tiempo muestra su disposición de defender el país con todos los medios a su alcance.

Las palabras del comandante en jefe del Ejército de Irán, general de división Amir Hatami así lo atestiguan, al advertir a Estados Unidos e Israel que las Fuerzas Armadas de la nación persa están en máxima alerta y listas para responder a cualquier error que emane de sus intentos de agresión. “Los enemigos están completamente bajo nuestra vigilancia y, dado que somos conscientes de sus intenciones maliciosas, mantenemos el dedo en el gatillo”

  1. La doxa (del griego δόξα) es un término filosófico que se traduce comúnmente como opinión o creencia común. La praxis, en cambio, también derivada del griego se define como «práctica» y refiere al proceso de aplicar, realizar o ejercer una teoría, lección o habilidad en el mundo real.
  2. A fines de diciembre del 21025 el régimen argentino presentó oficialmente a Rafael Grossi como candidato a la secretaría general de la ONU. Por tanto, un personaje más interesado en llevar adelante su campaña política como candidato al principal organismo internacional que dar prioridad a su labor técnica en un organismo técnico como es la AIEA. El propio apoyo del régimen de Milei, Estados Unido e Israel, da cuenta del talante de Grossi, un personaje en el cual no se puede confiar. https://radio.uchile.cl/2025/12/23/mas-competencia-para-michelle-bachelet-argentina-postula-a-rafael-grossi-a-la-onu/
  3. https://espanol.almayadeen.net/noticias/politica/2122948/iran-fija-lineas-rojas-previo-a-intercambios-con-ee–uu–en
  4. https://www.instagram.com/reel/DPCMjKbEosy/?utm_source=ig_web_copy_link

Canciller iraní desaprueba la  Conferencia de Munich

Calificándola como “circo”, el ministro de Relaciones Exteriores de la República de Irán, Abás Aragchi, se refirió a la Conferencia de Seguridad de Múnich, la que se efectuó entre el 13 y 15 de febrero. Se debe a la presencia como invitado especial de Reza Pehlevi, el hijo del Sha de Irán, destituido por la revolución islámica. Abás Aragchi sostuvo con expresiva firmeza que: “Desde un punto de vista estratégico, una Unión Europea que funciona sin objetivos claros, ha perdido todo su peso geopolítico en Oriente Medio. Alemania, en particular, ha asumido la iniciativa de transferir por completo su política regional a Israel. El rumbo general de Europa, por decirlo suavemente, se encuentra en un estado lamentable y preocupante”, precisó.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.