miércoles, 20 de mayo de 2026

Luchas de poder, avaricia, guerra y ‘tecnofascismo’: la IAG se quita la careta

 



Luchas de poder, avaricia, guerra y ‘tecnofascismo’: la IAG se quita la careta

Por Manuel G. Pascual/ Gentileza del Dr. Roberto Savio:

Los nuevos acuerdos del Pentágono con las grandes tecnológicas y el juicio de OpenAI que enfrenta a los Elon Musk y Sam Altman tumban el discurso de la industria sobre una “inteligencia artificial” pensada para salvar a la Humanidad... y no para destruirla...

A la industria que impulsa la inteligencia artificial (IA) cada vez le resulta más complicado proyectar una cara amable. El relato oficial que promueven las empresas que lideran esta tecnología es que ha llegado para mejorar el mundoPrometen que aumentará las capacidades humanas, nos permitirá trabajar menos, facilitará tareas hasta ahora tediosas, revolucionará la cienciacurará enfermedades, incluso resolverá la crisis climática. Pero esta semana, varios acontecimientos han aportado una buena dosis de realidad.

El Banco Central Europeo (BCE) ha ordenado a la banca reforzar su ciberseguridad porque teme que el último modelo de Anthropic, que ha demostrado ser especialmente bueno detectando fallos de software, pueda causar estragos en el sector, dejando desnudas las cuentas de millones de personas. En Estados Unidos, Google rompió su política antibelicista y firmó un acuerdo con el Pentágono para cederle sus modelos, que podrán ser usados para asuntos clasificados. La fabricación de armamentos para desaparecer Pueblos enteros. El Departamento de Guerra anunció que ese acuerdo se extendía a xAI, OpenAI, Amazon, Microsoft o Nvidia, entre otras...

Todo eso mientras se celebra el crucial juicio sobre OpenAI, la desarrolladora de ChatGPT, por el que desfilarán muchos tecnomagnates —ya lo hizo Elon Musk— y que está dejando al descubierto la lucha de poder que subyace a sus proclamas para salvar el mundo con la IA...

En cinco días, ha quedado claro que la IA puede tumbar el sistema financiero mundial, que ya todas las big tech se pliegan a la agenda belicista del mayor ejército del mundo sin disimulo y que, retóricas buenistas aparte, esto no va de beneficiar a la humanidad, sino a enriquecer a sus empresas dueñas...

El Pentágono hizo acuerdos con las empresas de IAPatrick Semansky - AP

Este último punto es importante, no tanto por el fondo —nadie ha creído nunca que las desarrolladoras de IA fueran ONG— como por las formas. Las grandes del sector se han esforzado en construir un relato que presenta esta tecnología como una fuerza de progreso imparable e inevitable. Durante años intentaron que no se los relacionara con el sector militar, con regímenes autócratas ni con la desinformación. Ahora, la IA se está quitando la careta. El juicio está aireando los trapos sucios de algunos de los dueños de estas empresas, que también son las mayores del mundo. Los dos protagonistas del litigio, Elon Musk, cofundador de OpenAI y dueño de Tesla, SpaceX o la red X, y Sam Altman, director general de OpenAI, se han autoerigido como guías en una especie de misión civilizatoria.

No son los únicos. Aupados por un convulso contexto internacional en el que la extrema derecha/fascista avanza por todo el mundo y con Donald Trump en la presidencia como principal valedor, algunos tecnomagnates hasta publican manifiestos con su visión del mundo. Causó un gran revuelo el que sacó hace dos semanas Palantir de propiedad de Peter Thiel, el mayor proveedor de herramientas de análisis de datos aplicadas a la vigilancia masiva del Pentágono, y que también tiene contratos, entre otros, con los ministerios de Defensa de España o Gran Bretaña. En sus 22 puntos, el texto relativiza el valor de la democracia, hace un llamamiento a usar la IA como arma de guerra y defiende el control social o el conocido ya como tecnofascismo.

“El comportamiento de las grandes tecnológicas es consistente con lo que vienen haciendo desde hace años”, opina Lorena Jaume-Palasí, experta en ética y filosofía del derecho aplicadas a la tecnología. “El dueño de Meta, Mark Zuckerberg, ha exhibido camisetas con citas del Imperio Romano. OpenAI ha publicado artículos citando al Leviatán de Thomas Hobbes. Lo que están haciendo es algo muy clásico en la historia de la filosofía política: desde Hobbes hasta John Locke o Jean-Jacques Rousseau, el modus operandi consiste en empezar describiendo lo que es el ser humano; luego, en función de ello, te dicen cómo es la buena sociedad y, en un tercer paso, cómo es posible crear esa sociedad con determinadas reglas políticas. Lo que hoy estamos viendo es precisamente eso: intentan integrarse en esa cronología del pensamiento histórico”. Altman respondió cuatro días después a Palantir con su propio manifiesto, en el que dice que su tecnología busca la “prosperidad universal” o la “resiliencia” de las personas.

Peter Thiel, CEO de Palantir, sale de la Casa Rosada, el 23 de abril de 2026Hernan Zenteno - La Nacion

Esta revisión del contrato social va más allá de la retórica. El inversor Peter Thiel, socio de Elon Musk en PayPal, presidente de Palantir y gurú de Silicon Valley, lleva un mes en Argentina. Su agenda no es pública, pero se sabe que está manteniendo encuentros con altos cargos del régimen de Javier Milei, probablemente para llevar a la práctica el manifiesto de su empresa. “No es casual que esta visita suceda justamente ahora. El apoyo social a Milei está cayendo. Lo que tiene para ofrecer Thiel a través de Palantir son tecnologías de control y vigilancia masiva personalizada. Todo apunta a que están trabajando para empezar a cruzar todas las bases de datos que tiene el Estado, pero también un montón de información a la que pueda acceder el servicio de inteligencia vía pinchazos telefónicos y solicitudes a las propias plataformas”, explica Cecilia Rikap, profesora de Economía del University College London, responsable de investigación del Instituto para la Innovación y el Propósito Público (IIPP) de ese centro y asesora de varios países en materia de soberanía digital. Mientras tanto, el presidente Nayib Bukele ha emprendido otro experimento tecnológico en El Salvador: ceder a la IA de Google la gestión médica del país y la función de la Justicia.

El negocio de la guerra

Las tecnológicas invierten vertiginosas cantidades de dinero en desarrollar la IA. En los tres primeros meses de este año, Amazon, Google, Microsoft y Meta dedicaron unos 130.000 millones de dólares (110.900 millones de euros) a los centros de datos que alimentan y hacen posible la IA, según datos recogidos por The New York Times. Eso significa que cada mes se gasta más que en todo el proyecto Manhattan, que alumbró la bomba nuclear, Hiroshima y Nagasaki. Es un 70% más que en el mismo período del año anterior.

Para que todo funcione, los centros de datos -el lugar en el que se entrenan los modelos de IA y donde se ejecutan luego las aplicaciones resultantes- consumen cantidades cada vez mayores de energía que ponen a prueba el sistema. En Estados Unidos, se hablaba ya en la última etapa de Joe Biden de poner en marcha centrales nucleares de bolsillo para alimentar estas infraestructuras, cuyo consumo de agua para refrigerar los sistemas ha intensificado la sequía en algunas poblaciones.

¿Para qué se está usando toda esa capacidad de cómputo? Para facilitar la vida de los programadores, para traducir o escribir textos y, por supuesto, para hacer memes. Pero también para matar/asesinar. “Desde tiempos del general Von Clausewitz [1780-1831], la toma de decisiones venía determinada por la misión, el terreno, el enemigo y los medios propios. Hoy todo eso se lo facilita la IA, que incluso puede proponer posibles decisiones, lo que hasta ahora era labor de los Estados mayores”, describe Fernando Puell de la Villa, historiador, coronel retirado del ejército español y autor de Historia de la guerra: seiscientos años de enfrentamientos en Occidente (siglos XV-XXI) (Espasa).

El ejército estadounidense usó en Irán la IA para seleccionar un millar de objetivos en apenas 24 horas. O para diseñar la operación que acabó con la captura de Nicolás Maduro. Las fuerzas armadas israelíes fueron pioneras en este ámbito con Lavender, el algoritmo que usaron para decidir a quién bombardear en Gaza y que considera aceptable que, para matar a un alto cargo de Al Fatah o Jihad Islámica, mueran hasta un centenar de civiles. El Pentágono tendrá a su disposición a partir de ahora para estas y otras tareas a los modelos comerciales más potentes: desde ChatGPT, de OpenAI, hasta Gemini, de Google, pasando por la infraestructura de Microsoft y AWS (la filial de la nube de Amazon) o los avanzados microprocesadores de Nvidia. “El acceso a un amplio abanico de capacidades de IA procedentes de todo el ecosistema tecnológico estadounidense proporcionará a los combatientes las herramientas que necesitan para actuar con confianza y proteger a la nación frente a cualquier amenaza”, dijo el viernes un portavoz del Pentágono.

Dario Amodei, CEO y cofundador de AnthropicMarkus Schreiber - AP

El gran ausente en esta lista sigue siendo Anthropic, la desarrolladora de Claude o Mythos Preview, el modelo que tanto asusta al BCE. La empresa que dirige Dario Amodei se negó a compartir sin restricciones su código fuente con el Pentágono, lo que podría incluir el desarrollo de armas autónomas. Como castigo, Trump canceló todos los contratos federales con Anthropic, cosa que, según fuentes consultadas por The New York Times, están ahora el régimen estadounidense, donde ha causado mucha “impresión y preocupación” su modelo Mythos. Según alertó la propia compañía, es tan potente que puede descubrir en pocos minutos vulnerabilidades en el código fuente de sistemas operativos, navegadores o programas financieros que llevan décadas sin ser detectadas. Estos fallos son un caramelo para los ciberdelincuentes, un trampolín para que entren en sistemas ajenos.

La IA lleva años, o décadas, en el Pentágono: se usa para guiar misiles, en sistemas de navegación y en muchas otras tareas. La diferencia es que, hasta ahora, esos sistemas los desarrollaba el Gobierno. Tras la irrupción de la IA generativa, la que está detrás de ChatGPT, Claude o Gemini, Trump ha decidido darle el pase de testigo a empresas comerciales. Incluso se le ha dado galones a directivos como Andrew Bosworth, jefe de productos de Meta, nombrado hace casi un año teniente coronel en la reserva. Para muchos analistas, resulta inquietante que las big tech estén ya gestionando asuntos de seguridad nacional. “Si el objetivo del uso de la IA es hacer que la guerra sea más caótica y devastadora, sin duda tendrá ese efecto. Si el objetivo es hacer que la guerra sea más precisa y menos peligrosa para la población civil, la IA podría tener la capacidad de reducir los errores en los conflictos, pero aún no se nos ha presentado ningún caso concreto en el que la IA generativa haya evitado errores en la guerra”, sostiene Arthur Holland, especialista en tecnología militar y asesor de la ONU en materia de armas autónomas.

El juicio de Silicon Valley

Mientras, en Oakland, el hombre más rico del mundo ha puesto el ventilador. Elon Musk cofundó OpenAI para tratar de romper el monopolio científico que entonces tenía Google en casi todos los frentes de la IA. Fue él quien puso a Sam Altman a dirigir la entidad no lucrativa, que más tarde se convirtió en empresa y que ahora se prepara para salir a Bolsa. Musk, que se fue de OpenAI y fundó su propia startup del sector, xAI, pide una indemnización de 150.000 millones de dólares (128.000 millones de euros) por el cambio de estatus legal que enriqueció a su pupilo. Altman, por su parte, alega que su mentor siempre supo que la única forma de hacer algo grande y escalar la tecnología era crear una empresa...

“Hasta cierto punto, esto es una batalla de egos, y es difícil ponerse del lado de alguno de ellos, pero también es un juicio sobre si OpenAI debería cumplir su promesa de mantenerse como entidad sin ánimo de lucro y de trabajar por el bien de la humanidad, lo que claramente ya no hace”, opina Gary Marcus, profesor emérito de psicología y neurociencia en la Universidad de Nueva York y una conocida voz crítica con la industria de la IA. “No soy un gran fan de Musk, pero el mundo sería mejor si se obligase a OpenAI a perseguir su misión original”, añade.

El juicio ha revelado pasajes jugosos. Como que Zuckerberg le escribió a Musk cuando dirigía el Departamento de Eficiencia (DOGE) para preguntarle si podía ayudarlo. “No es mi intención ofenderte, pero está en juego el destino de la civilización”, le respondió. Pese a ese desplante, la documentación revelada muestra que Musk estuvo en constante comunicación con el dueño de Meta, a quien ofreció unirse a él para comprar OpenAI. También se ha sabido que, en 2016, se le preguntó a Musk si OpenAI debería alojarse en servidores de Microsoft o Amazon. “Creo que Jeff [Bezos] es un poco idiota y Satya [Nadella] no, así que me decanto ligeramente por Microsoft”, escribió Musk en un correo electrónico.

“Antiguamente, los profetas que hacían profecías imprudentes acababan mal”, señala la filósofa Carissa Véliz, profesora del Centro de Ética y Humanidades de la Universidad de Oxford. “En los últimos tiempos, resulta gratuito hacer falsas promesas. Este juicio va a mostrarnos por primera vez en mucho tiempo si alardear de ciertas intenciones y luego no cumplirlas puede tener o no consecuencias legales”.

Lo subrayado/interpolado es nuestro

La violencia de género: un llamado a la reflexión y a la justicia. En el contexto del caso del Professor Boaventura de Sousa Santos...

 



La violencia de género: un llamado a la reflexión y a la justicia. En el contexto del caso  del Professor Boaventura de Sousa Santos...

A medida que surgen denuncias  de violencia de género, también crece el temor al juicio mediático y a la cancelación, lo que pone en riesgo la presunción de inocencia y la Dignidad de quienes son acusados...

Por  Dr. Baltasar Garzón Real /Juez

PROLEGOMENOS:

La maffia de mercachifles/ fariseos de la  celestina universal/ el dólar, lo que no pueden  destruir, lo frivoliza...

“Los pueblos sin memoria histórica nada significan ni nada valen “...

Estimados amigos  asociados de Latinoamérica y Europa:

La historia la hacen los Pueblos dignos y libres que luchan por su libertad y la vida ha sido escrita con la sangre de sus mártires de Latinoamérica, cien millones de indígenas y sus heroicos líderes asesinados- Cuauhtémoc, Tupac Amaru, Lautaro, etc. -  y sus culturas destruidas por  el bárbaro colonialista europeo.

Durante la lucha por la Independencia, los colonialistas continuaron con los asesinatos de indígenas y de líderes libertarios:

-     El General Francisco de Miranda y Rodríguez asesinado y sus restos desaparecidos desde una cárcel de España...

-     El general de seres humanos libres  César A. Sandino, traicionado y asesinado.

El imperialismo estadounidense/yanqui continuo en su patio trasero con los  asesinatos y  frivolizaciones contra los críticos de su arcadia  de la felicidad de la celestina universal/el dólar, del consumo exacerbado, el narcotráfico, la inteligencia artificial genocida/ IAG, y la telebasura promoviendo “la postverdad”, mintiendo y usando las  fake news a destajo. Con la democracia vacía  de contenido,  degradada, donde brilla  la dignidad por su flagrante ausencia, la indignidad  social es la ley...

Ante los ataques  frívolos e intento de lapidación en contra  del  admirado  professor Boaventura de Souza Santos por los testaferros, tartufos de la maffia de mercachifles, dueña de la celestina universal, el dólar, el narcotráfico, y la inteligencia artificial genocida IAG, le reiteramos al distinguido  académico portugués que cuando los pueblos se domestican y callan, los grandes forjadores de ideales levantan su voz, porque quien vive –“luchar es vivir”-, y lucha por y para sus ideales no puede servir a ninguna mediocracia.  Todo conspira en ella para que  el pensador, el sociólogo el filósofo, el escritor, etc., se  desvive de su lucha...

El verbo del Professor Boaventura de Souza Santos es anatema tan fuerte en contra de la oligarquía empresarial plutócrata- que asienta su privilegio en sus intereses creados- `por sus denuncias contra la injusticia social,  la violación de los Derechos Humanos y el Entorno Ecológico, que esta maffia herida lo frivoliza y criminaliza al maestro De Souza Santos- maestro es el formador del ser humano integral y de su consciencia social en particular-, al no poder destruirlo...

El que domestica sus convicciones no es, no puede ser un maestro. Tampoco lo es el que concibe un bien y no lo practica. El que predica la verdad y transige con la mentira, el que predica la justicia y no es justo, el que predica la lealtad yo traiciona, predica la Dignidad y se arrastra.

Con respecto  al artículo del  Dr. Baltasar Garzón Real, que adjuntamos, lo asumimos y difundimos, porque se enmarca en la Justicia Plena, el equilibrio entre lo moral y el Derecho. Este último es la regla de la vida para la asociación política y la decisión de lo justo. Como ciencia es un instrumento al servicio de la plena realización del Ser Humano- mujer, hombre-,  y no una justificación de su explotación y enajenación. Tiene un valor superior al de la ley. Lo justo siempre es moral. Las normas pueden ser injustas. Acatar la ley es un acto de disciplina, pero a veces implica una inmoralidad en sociedades carcomidas por  la corrupción, el narcotráfico, la impunidad y las injusticias. En la sociedad consumista capitalista determinista, la persona pierde el sentimiento del deber y se aparta de la virtud. La justicia enmudece y se abisma...

Con esperanza y memoria, en tiempos infames como el  que sobrevivimos, en que reina la mentira, la corrupción y la impunidad, decir la verdad es un acto revolucionario...

Prof. Moreno Peralta

Secretario Ejecutivo Addhee.Ong

PS: No tenemos el correo electrónico del Dr. Baltasar Garzón Real

Reflexiona el Dr. Baltasar Garzón Real, Juez...

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La violencia de género: un llamado a la reflexión y a la justicia

A MEDIDA QUE SURGEN DENUNCIAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO, TAMBIÉN CRECE EL TEMOR AL JUICIO MEDIÁTICO Y A LA CANCELACIÓN, LO QUE PONE EN RIESGO LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA Y LA DIGNIDAD DE QUIENES SON ACUSADOS

Por: Baltasar Garzón

La violencia de género es uno de los temas que más dolor produce en una sociedad democrática porque su ejercicio implica, no sólo el sufrimiento de la mujer por el hecho de serlo, sino porque también acredita que el machismo y el patriarcado/autoritario siguen vigentes dentro de un sistema que históricamente ha otorgado autoridad, dominio y control a los hombres sobre las mujeres y que se continúa empleando como herramienta de legitimación de su poder. Normalizarla y no actuar contra ella y contra la raíz misma de este fenómeno, que no es sino la desigualdad estructural de nuestro sistema económico-social, es ser cómplice. Entender las múltiples caras de la violencia, espacios donde se reproduce y el efecto que tiene para el desarrollo de los derechos de las mujeres es una obligación de todos nosotros.

Gracias al aumento de la conciencia en los últimos años y de la investigación en los estudios de género se ha podido visualizar que en muchas ocasiones las agresiones se producen disfrazadas dentro de las más diversas actividades: académicas, artísticas, culturales, cinematográficas, periodísticas, empresariales, etc., sobre todo cuando existe relación de dependencia entre el agresor y la agredida, siendo estas estructuras una especie de caldo de cultivo para acciones que, partiendo de una cultura machista y la falta de mecanismos de denuncia efectivos, han mantenido impunemente este tipo de actos.

La violencia contra las mujeres en todas sus caras es, por lo tanto, un problema serio y complejo y como tal debe ser tratado con máximo respeto. En los últimos años, según se fue rompiendo el silencio impuesto en las estructuras patriarcales, han ido proliferando un buen número de denuncias que han puesto sobre la mesa esta realidad y han servido, incluso, para modificar reglamentos e instituciones. El llamado Movimiento MeToo ha sido imprescindible para replantearse los mecanismos que regían estos espacios, aunque sin duda aún queda mucho por hacer. No obstante, como en toda revolución, también han podido existir excesos o personas que, tal vez ajenas al dolor que para muchas mujeres supone haber pasado por situaciones de acoso y so pretexto de reivindicar la lucha por los derechos inalienables de las mujeres, han podido ocultar otros intereses, algo que, lejos de coadyuvar a romper los esquemas machistas y la discriminación, han dado munición a los discursos antifeministas. La cuestión, entonces, es la siguiente:

¿Cómo podemos asegurar que esto no suceda?

LA CANCELACIÓN, UNA VÍA PELIGROSA

En el mundo actual en el que la comunicación discurre a velocidad de vértigo, los efectos negativos de una información poco rigurosa, o de una acusación alentada por las redes sociales puede suponer la ejecución pública inmediata del sujeto acusado y, en ocasiones, incluso su “muerte civil”, dada la gravedad y magnitud de las consecuencias a las que se expone en un contexto en el que las noticias —con independencia o no de su veracidad— se viralizan de forma vertiginosa y con alcance incontrolable e ilimitado.

Uno de los máximos exponentes de esta penalización es el fenómeno de la cancelación pública, la cual se produce, a veces, por la simple inercia de los acontecimientos, otras veces, con una clara intención de cercenar el principio de presunción de inocencia. El juicio sumarísimo se produce con esa cancelación sin oportunidad de defensa de la persona acusada. Cuando se instala esta dinámica, en cualquier ámbito de la vida en comunidad, se propicia la consolidación de un estado de sospecha que, antes o después, se expande y puede acabar con el estado de derecho y la propia democracia.

Hay demasiados ejemplos en los últimos tiempos, pero hay uno que conozco en profundidad y que destaca por su gravedad y por constituir un paradigma de lo que no debe acontecer. Se ha producido en Portugal y afecta a uno de los más prestigiosos intelectuales progresistas contemporáneos, cuyas enseñanzas han contribuido al pensamiento crítico y son ejemplo para todos quienes creemos que el Derecho debe ser el instrumento, junto con la ética y la moral, que rija nuestra convivencia en la lucha constante para lograr una sociedad más progresista, democrática, igualitaria, solidaria y diversa.

Se trata del sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, prestigioso pensador, comunicador, activista, referente del progresismo y de la izquierda intelectual del sur global, defensor de los derechos humanos, la igualdad y la justicia, de los pueblos originarios y las minorías, del medioambiente y antiimperialista consumado, quien ha alcanzado renombre internacional gracias a su extensa trayectoria intelectual y a su compromiso social a través de su encarecida lucha por visibilizar y defender a quienes más lo necesitan. Méritos que, sin embargo, se tornaron en dardos envenenados a la luz de las feroces acusaciones vertidas contra él en abril de 2023, y por hechos que, supuestamente, habrían ocurrido en el seno del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra (CES), que él mismo creó años antes... Cría cuervos para que te saquen los ojos.

EL CASO DEL PROFESSOR BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS

El caso de Boaventura de Sousa es único por una serie de cuestiones. Desde el primer momento en el que se hicieron públicas las acusaciones se produjo un señalamiento inculpatorio con tintes de condena definitiva sin que el acusado pudiera, siquiera, defenderse en un proceso inquisitivo abierto por el propio CES que, claramente, buscaba su incriminación basada en las meras denuncias carentes de la base mínima suficiente para determinar la sucesión de acontecimientos que se produjeron, con la ayuda inestimable de determinados medios de comunicación que vieron la oportunidad de hacer sangre imputando conductas inapropiadas y violencia de género.

Desde el primer momento, el profesor Boaventura, ante aquellas denuncias infundadas, como después él mismo acreditó, se puso voluntariamente a disposición del CES y de la justicia (Ministerio Público de Portugal) para contribuir en la investigación y probar su inocencia. El propio Boaventura, en un ejercicio de autorreflexión, publicó un artículo en el que autoevaluaba su conducta. Cuando leí ese artículo comprobé que quien era el sociólogo de referencia para el progresismo admitía honestamente que el machismo es inherente a todos nosotros, algo que yo también comparto en el sentido de que el hombre, por propia estirpe ancestral, ha minusvalorado a la mujer hasta que ésta ha conseguido confrontarlo con igualdad; pero dejaba claro que nunca había cometido los graves hechos de los que se le acusaba, lanzando una reflexión y un alegato en pro de la lucha feminista como único camino, junto al decolonial, para acabar con las desigualdades de nuestro tiempo.

Más de dos años después de aquel momento lo cierto es que, como resultado de un proceso incriminatorio y de linchamiento mediático, Boaventura de Sousa Santos ha sufrido ferozmente las consecuencias y ha sido cancelado públicamente en el entorno académico y social, sufriendo daños irreparables en su vida profesional y personal. Entidades que se erigen como defensoras de los principios democráticos como el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) o el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, lo apartaron sin haber siquiera escuchado, sin abrir procedimientos internos y sin cumplir por tanto con ninguno de los estándares del derecho a la defensa, pero anunciando su cancelación con comunicados públicos que no hicieron sino alentar el juicio mediático.

La posición del CES de la Universidad de Coimbra fue aún más bochornosa. La institución que el profesor fundó, pero con la que únicamente mantenía una vinculación parcial en el momento de los supuestos hechos (no estaba ya vinculado a responsabilidades administrativas y tenía estancias cortas en Portugal) anunció la creación de una Comisión Independiente de investigación en paralelo a la autosuspensión de Boaventura, decisión que este consideró necesaria para facilitar las investigaciones.

El informe de dicha Comisión, cuyo desempeño daría para un análisis mayor, si bien indicaba “la existencia de patrones de conducta de abuso de poder y acoso por parte de personas en posiciones jerárquicas dentro del CES”, no aludía a nombres específicos ni acusó a ninguna de las personas denunciadas de delitos penales o graves. No fue concluyente en cuanto a quien ostentaba la responsabilidad y, es más, incluía que “las versiones presentadas por varios denunciantes y por varios acusados eran, en muchas situaciones, incompatibles entre sí, lo que hacía impracticable valorar la evidencia de las pruebas”.

Meses después, la única consecuencia que este informe tuvo fue la dimisión de todos sus cargos por parte de Boaventura de Sousa después de una intensa presión por parte de la dirección de la institución académica para que esto sucediera. Ninguna nueva actuación, ningún otro expediente. La cuestión es la siguiente: si existían estos patrones de conducta abusivos, ¿por qué no hubo posteriores actuaciones para acatar precisamente estos supuestos comportamientos inadmisibles?, ¿realmente la prioridad del CES era velar por el bienestar y la protección de sus investigadoras o el único objetivo fue eliminar a un elemento incómodo aprovechando la coyuntura para que, una vez que estuviera fuera de la institución, se diera por solventado el problema?

Sea como fuere y para no excederme en la narración de los hechos, este asunto que ya se acerca a los tres años de duración ha derivado en un largo proceso inquisitorial en el que al sociólogo portugués no le ha quedado otra salida que recurrir a la justicia como único método para poder acceder a un proceso contradictorio. Sin embargo, esto tampoco está siendo un camino fácil, tras la paralización de la acción civil de protección de su honor iniciada tras una carta difamatoria de algunas de las denunciantes y la ignorancia de la multitud de pruebas que atesora en su defensa, tuvo que desistir de la misma y acudir a la vía penal, que espera, algún día, pueda darle la razón.

PROTEGER SIN CONDENAR: DEFENSA SIMULTÁNEA DE VÍCTIMAS Y ACUSADOS

Escribo sobre este caso porque creo que debemos profundizar acerca de la legitimidad de los procesos de lapidación mediática, dado su carácter punitivo, emocionalmente devastador e incompatible con los valores de justicia, igualdad y transformación que el progresismo precisamente proclama, con el riesgo añadido que existe de que se producen en un contexto en el que los discursos antifeministas están siendo alentados por fuerzas reaccionarias y de extrema derecha.

Como defensores de un progresismo humanista tenemos que trabajar para encontrar una mejor manera de que la resolución de las denuncias, sin poner jamás en duda la lucha feminista, la defensa de los derechos inalienables de las mujeres frente a la violencia de la que son objeto, se haga respetando los sagrados principios que rigen el Estado de Derecho y que gobiernan la democracia y que pasan por garantizar la presunción de inocencia, las garantías del debido proceso, la contradicción, la igualdad de armas, la transparencia, la imparcialidad y la independencia judiciales. Para ello, sin duda, habrá que hacer las reformas pertinentes que permitan que las mujeres que son víctimas puedan sentirse libres de acudir a la justicia y a las instituciones, sin ser juzgadas socialmente ni sufrir las consecuencias de denunciar.

No obstante, igual de oportuno es que la justicia analice y se tome muy en serio situaciones como la anteriormente descrita y que dicha autoridad judicial tenga presente el principio de igualdad de armas y de presunción de inocencia porque, de no hacerlo así, la acción judicial se convierte en un acto de venganza y en una especie de lapidación pública sin posibilidad de reparación ulterior.

Por todo ello, la actuación judicial debe ser tan mesurada como contundente, y tan exhaustiva como ágil en su resolución, con un análisis minucioso de toda la documentación y no dejarse llevar de los planteamientos inquisitivos propiciados por intereses mediáticos y espurios que sólo agravan el daño para las denunciantes y para el señalado arbitrariamente como responsable e impunes a quien alentaron esa campaña.

Finalmente, lo que debe quedar claro es que todos y todas debemos efectuar una profunda reflexión: si partimos de la base de que una sociedad democrática únicamente puede construirse desde el respeto a los derechos humanos, entre ellos la presunción de inocencia, la igualdad y la justicia para todos, jamás debería permitirse el linchamiento mediático paralelo al enjuiciamiento procesal, porque ello implica la propia deslegitimación de este último y el silenciamiento en el espacio público de aquellas voces críticas y divergentes del “dogma oficial” como la del professor Boaventura de Sousa Santos, a quien se le ha juzgado, cancelado y condenado, sin derecho a la más elemental defensa.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

sábado, 9 de mayo de 2026

Las garras del emperador Trump sobre México:

 

Las garras del emperador Trump sobre México:

“Ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos”.

Editorial / Análisis – Diario Red/ADDHEE.ONG:

Trump clasifica al fentanilo ilícito y sus precursores químicos como Armas de Destrucción Masiva y amenaza con usar «cada instrumento del poder de EEUU» para erradicarlas, en ese contexto escuchamos a Claudia Sheinbaum decir que: “ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos” al conmemorar la Batalla del 5 de mayo de 1862 en la que México venció al ejército más poderosos de la época, el francés...

El republicano Caspar Weinberger fue secretario de la Defensa de Estados Unidos entre 1981 y 1987, durante el gobierno de Ronald Reagan. En su paso por el Pentágono, Weinberger puso en marcha la llamada «diplomacia de la cañonera», convenció al Congreso para que financiara el programa Iniciativa de Defensa Estratégica y obtuvo las mayores inversiones militares de Estados unidos en tiempo de paz; también apoyó la negativa de Reagan a negociar con los soviéticos un desarme europeo, promovió y encubrió las investigaciones sobre la venta de armas a Irán para financiar la contrainsurgencia en Nicaragua: envió marines al Líbano, durante la ocupación de Israel en 1982 y apoyó a Margaret Thatcher en la Guerra de las Malvinas.

Después, dejó la función pública y asumió la dirección de la revista Forbes. Luego escribió una novela: The Next War, publicada en 1998 en coautoría Peter Schweizer. En ella visualiza un escenario apocalíptico para México: los narcotraficantes han corrompido las entrañas del gobierno, hay un estado de terror, una situación política incontrolable y una migración masiva de mexicanos a Estados Unidos. Entonces, el gobierno de Estados Unidos decide invadir México…

La novela parece haber inspirado varios pasajes del último año en México, primero por los reportajes sobre la producción del fentanilo que salieron, justo en la campaña presidencial de 2024, y ahora con el discurso del gobierno de Estados Unidos formalizado en la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, un documento de más de 100 páginas que marca el fin de la era de «contención pasiva» y sitúa a México en el epicentro de los que llama “una ofensiva global sin precedentes”.

Según ese documento, la asistencia de seguridad a México  estará estrictamente supeditado a «métricas medibles» de cooperación, que incluyen la extradición de líderes criminales. Por primera vez se detallan metas específicas o puntos de referencia concretos para evaluar el “compromiso de México”, tales como el número de arrestos de alto perfil y la destrucción de infraestructura de producción de fentanilo.

Una de las claves de esta nueva estrategia es la expansión de la autoridad legal para operar más allá de las fronteras de Estados Unidos, facilitada por la designación del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO). y la clasificación del  fentanilo ilícito y sus precursores químicos como Armas de Destrucción Masiva, lo que le posibilita adoptar una postura de amenaza nacional, justificando el uso de «cada instrumento del poder estadounidense» para “quebrar la logística de los cárteles”.

En esa lucha, dice el documento, Estados Unidos  echará mano de las Fuerzas de Tarea de Seguridad Nacional; es decir, la DEA, el FBI y el Departamento de Seguridad Interior, además del Departamento de Defensa

La estrategia establece un cambio de paradigma en la relación México- Estados Unidos, que este miércoles fue reforzado por el mensaje de DOnald Trump: Si México no combate al narco lo hará EEUU. Y comenzará a actuar por la vía terrestre, en una réplica de lo que ya ha hecho en los últimos meses por la vía marítima, atacando lanchas en el Caribe y el Pacífico y matando sin juicio a sus tripulantes. 

El documento y las distintas señales del gobierno de Estados Unidos y de Israel, reveladas también e el Hondurasgate, muestran una intención clara: vienen  años de política intervencionista muy fuerte de Estados Unidos en América, donde los estados tienen pocas herramientas para una defensa militar. 

Es en este contexto que se tiene que leer la visita de Luis Inacio Lula a Estados Unidos, el cuestionamiento de Gustavo Petro a Benjamín Netanyahu, y el mensaje de la Presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, al conmemorar el 164 aniversario de la Batalla en la que México venció al  ejército más poderosos de la época, el francés: “Ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos”.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

La tragedia de errores de Trump:



La tragedia de errores de Trump:

“La inteligencia es limitada, la estupidez no tiene límites. Reconozco dos cosas infinitas, la distancia en el universo y la estupidez humana”. Lo afirmo el genio universal Prof. Dr. Albert Einstein.

El emperador Trump representa al imbécil más sobresaliente del siglo 21. No creemos que en lo que resta del siglo pueda ser superado. Opina de todo, lo humano y lo divino, mientras desconoce cualquier cosa es un estúpido a tiempo completo...

Prof. Moreno Peralta/IWA

Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG



Por Prof. Dr. Joseph E. Stiglitz/ Professor Columbia University/Premio Nobel de Economía

Independientemente de cuánto duren la guerra y las condiciones de estanflación, las consecuencias a largo plazo de este episodio serán profundas.

Es cierto, como dijo una vez Alexander Pope, que errar es humano. Pero, si bien todos somos falibles, algunos seres humanos son más propensos al error que otros. Esa es una justificación de la democracia -someter las decisiones que afectan a un gran número de personas a procesos deliberativos que incluyen controles y contrapesos-. La historia de los regímenes políticos autoritarios y absolutistas está plagada de figuras cuyos errores resultaron calamitosos no solo para ellos mismos, sino también para las sociedades que gobernaban.

No hay decisión más importante que declararle la guerra a otro país.

Sin embargo, Estados Unidos ha hecho precisamente eso sin ni siquiera tener en cuenta su propio sistema de controles y contrapesos ni el proceso de deliberación razonada. Al igual que los reyes de antaño, el presidente estadounidense, Donald Trump, un hombre mentiroso e impulsivo, no está sujeto a ningún control por parte del poder legislativo y está rodeado de psicópatas que solo le dicen lo que quiere oír. El resultado desastroso hoy es evidente: Estados Unidos se ve envuelto una vez más en una guerra en Oriente Medio que ya ha costado miles de vidas -en su mayoría civiles- y en la que, con toda seguridad, ha cometido múltiples crímenes de guerra.

Nadie sabe cuánto durará la guerra con Irán, cuántos crímenes de guerra más se cometerán ni cuántos inocentes más perderán la vida. Pero, al parecer, los estadounidenses están tan acostumbrados a las violaciones de los derechos humanos y del estado de derecho por parte de Trump, y tan abrumados por el constante aluvión de noticias de última hora, que apenas han logrado organizar alguna protesta. Incluso en nuestras universidades, que suelen ser focos de protesta y disidencia, reina el miedo.

Como ocurre bajo todos los regímenes represivos, la amenaza de consecuencias económicas o, peor aún, de perder el visado o enfrentarse a la expulsión del país o a una investigación penal, está logrando el efecto deseado.

Como economista, a menudo me preguntan qué implicancias tendrá para la economía estadounidense y la economía global la guerra que Trump ha elegido librar contra Irán. La respuesta breve es que, cuanto más dure, mayor será el daño. Pero incluso si la guerra termina rápidamente, los efectos perdurarán. Al fin y al cabo, las cadenas de suministro críticas ya se han visto interrumpidas y las instalaciones de producción de petróleo y gas han sido destruidas. La mayoría de las estimaciones sugieren que las reparaciones llevarán años.

Asimismo, no solo se ha puesto en peligro el suministro de petróleo y gas. A diferencia de los embargos petroleros de la década de 1970, también se ha visto amenazada la producción de fertilizantes de la que dependen los sistemas alimentarios globales. Esta crisis llega, además, poco después de otras grandes perturbaciones económicas globales -desde la pandemia del COVID-19 y la invasión de Ucrania por parte de Rusia hasta la guerra arancelaria global de Trump y la destrucción del sistema de comercio internacional basado en reglas-, todas las cuales han contribuido al aumento de la inflación y a una crisis de asequibilidad cada vez mayor.

Antes de que Trump regresara a la Casa Blanca, la inflación seguía una tendencia a la baja, aunque todavía muy por encima de la ansiada meta del 2% de los bancos centrales. Sin embargo, los aranceles frenaron notablemente esta tendencia, y la inflación ha vuelto a dispararse a nivel global. Dado que muchos países, entre ellos Estados Unidos, ya se enfrentan a una crisis de poder adquisitivo que las políticas estadounidenses han agravado, el riesgo ahora es que los bancos centrales de todo el mundo suban las tasas de interés o, como mínimo, frenen el ritmo al que las venían bajando.

Esto, a su vez, agravará la crisis de asequibilidad -ya que comprar una vivienda o pagar una tarjeta de créditos era más difícil- y ralentizará una economía estadounidense ya sacudida por el trauma de las políticas comerciales, de inmigración y fiscales erráticas de Trump. Si no fuera por el gasto desmedido en centros de datos de IA -que sustentan cerca de un tercio del crecimiento de Estados Unidos-, la economía estadounidense estaría verdaderamente anémica.

Y con los recortes fiscales regresivos de Trump para multimillonarios y corporaciones ya en vigor, Estados Unidos tiene menos margen fiscal para amortiguar las perturbaciones que él ha causado y las que pueda traer consigo la IA -desde la pérdida de puestos de trabajo hasta el colapso de la burbuja tecnológica.

La afirmación de Trump de que Estados Unidos se beneficiará como exportador neto de petróleo es un disparate. Es cierto, Exxon se beneficiará, pero los consumidores estadounidenses pagan precios que se fijan a nivel global -y que han subido sustancialmente-. En estas condiciones, Estados Unidos obviamente debería imponer un impuesto a las ganancias extraordinarias. Pero eso no sucederá bajo una administración tan capturada por la industria de los combustibles fósiles.

Los antiguos aliados de Estados Unidos en Europa también se ven afectados por el aumento de los precios de la energía y la escasez de suministro provocados por Trump. Si los responsables de las políticas europeos vinculan los precios de la electricidad a los del gas (como hicieron al principio de la guerra de Ucrania), podrían empeorar aún más la situación. Pero si Europa adopta una estrategia para recuperar su soberanía reduciendo su dependencia de la tecnología y la defensa estadounidenses, podría fortalecer su posición tanto ahora como a largo plazo.

Independientemente de cuánto duren la guerra y las condiciones actuales de estanflación, las consecuencias a largo plazo de este episodio serán profundas. Cabe esperar que el mundo reconozca que la “variabilidad” de la energía solar y eólica es mucho más manejable que la continua dependencia de los combustibles fósiles, que están sujetos a los caprichos de figuras autoritarias erráticas como Trump y el presidente ruso, Vladimir Putin. Si la guerra de Trump acelera la transición verde a nivel global, tendrá un importante aspecto positivo.

En cualquier caso, se ha añadido otro clavo más al ataúd del mundo pacífico y sin fronteras que nuestros antepasados intentaron construir tras la Segunda Guerra Mundial. Bajo el mandato de Trump, el país que sentó las bases de ese mundo hoy lo está desmantelando. Entre la nueva guerra fría con China y la aparente falta de resiliencia de las cadenas de suministro globales, hay pocos motivos para el optimismo. Y con la democracia en Estados Unidos en un estado tan debilitado, los errores humanos y sus consecuencias se acumulan a pasos acelerados...

Lo subrayado/interpolado es nuestro



China y Taiwán ¿nuevo acercamiento?

 


La visita de Cheng Li-wun a Beijing


China y Taiwán ¿nuevo acercamiento?




Por Luis Lizama Barrientos/


La visita de Cheng Li-wun, líder del principal partido de oposición de Taiwán, el Kuomintang, marca un gesto diplomático significativo entre una figura política taiwanesa y autoridades chinas, con implicaciones simbólicas y prácticas para las relaciones entre ambas orillas del estrecho.

Sin duda que este encuentro se ha transformado en un hecho de primer orden en el contexto actual de la política internacional. Lo sucedido se puede interpretar tanto por las posibilidades de reducir tensiones prácticas como por la posibilidad de provocar controversias políticas en el corto y mediano plazo. Su impacto dependerá de los temas negociados (técnicos vs. Políticos), la gestión comunicativa en Taiwán y la capacidad de Beijing para traducir la visita en ganancias simbólicas o presiones políticas. Un resultado estable y positivo exigirá transparencia, límites claros y salvaguardas legales por parte de Taiwán.

Los probables objetivos declarados se pueden sintetizar en cuestiones como: reducir tensiones, abrir canales de comunicación, tratar asuntos económicos y de personas (comercio, turismo, inversiones, asuntos consulares) y explorar mecanismos de gestión de crisis.

Esto conlleva riesgos como: reacciones domésticas en Taiwán (polarización), interpretaciones internacionales (sospechas sobre cesiones políticas), y la posibilidad de que Beijín obtenga importantes ganancias en el plano de búsqueda de entendimiento pacífico, en momentos de alta tensión y de enfrentamiento bélico en el mundo.

En el contexto político en Taiwán, la visita puede ser percibida como pragmática por sectores favorables al diálogo y como traición o alto riesgo por los partidarios de una línea dura con China. Dependiendo de la posición pública de Cheng dentro del espectro político, la visita afectará la dinámica entre partidos y la opinión pública.

En la República Popular China, se podrá aprovechar este encuentro para reforzar su narrativa de “una sola China” y mostrar disposición al diálogo condicionado a marcos políticos favorables a sus objetivos.

En el plano Internacional: Estados Unidos, Japón y actores regionales estarán muy atentos a señales de estabilidad o cambios en el equilibrio político; la visita puede incentivar llamados a mantener la paz y reforzar canales multilaterales de comunicación.

En los discursos del secretario general del Partido Comunista Chino, Xi Jinping, y la líder del Kuomintang, Cheng Li-wun, en la reunión que se realizó en el Gran Salón del Pueblo en Beijing, se dieron a conocer los lineamientos centrales y el interés que mueve a ambos líderes en la reafirmación de la política de “Una sola China”.

Xi Jing Pin expresó que busca reforzar los vínculos entre China y Taiwán, destacando la importancia de esta reunión entre el Partido Comunista de China y el Kuomintang tras una década. Se enmarca en un contexto internacional incierto y presenta este encuentro como clave para el futuro de las relaciones a través del estrecho.

El eje principal es la idea de una identidad nacional compartida, basada en raíces históricas, culturales y civilizatorias comunes. Enfatiza la unidad territorial y la continuidad de la civilización china como principios inalterables, sosteniendo que, pese a las divisiones políticas, los lazos entre ambos lados se han mantenido firmes.

Asimismo, plantea que existen tendencias históricas inevitables, como el ascenso de China, la revitalización nacional y una progresiva convergencia entre ambas partes. En este marco, la paz, el desarrollo y la cooperación aparecen como objetivos centrales. Fortalecer el diálogo político y los intercambios sociales, apoyándose en el Consenso de 1992 y en el rechazo a la independencia de Taiwán como bases fundamentales. Termina su discurso reafirmando que el futuro de la relación debe estar en manos del “pueblo chino”, legitimando una estrategia de integración gradual con fundamentos históricos, políticos y geopolíticos.

Por su parte Cheng Li-wun plantea una estrategia para reactivar y profundizar la cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista de China en un contexto global de tensiones e incertidumbre. Sostiene que, pese a sus diferencias, ambos comparten el objetivo del “gran renacimiento de la nación china”, incluyendo a las poblaciones de ambos lados del estrecho de Taiwán.

 Se enfatiza que la paz y la reconciliación deben ser la base para una integración más profunda, sustentada en valores culturales comunes, desarrollo económico y cooperación tecnológica. El progreso de China continental se presenta como una oportunidad para fortalecer estos vínculos.

La propuesta central es avanzar hacia una “comunidad de futuro compartido”, combinando respeto por sistemas distintos con cooperación en áreas clave como energía, salud e inteligencia artificial, junto con la institucionalización del diálogo basada en el Consenso de 1992 y el principio de una sola China.

En su discurso se destacan tres ejes: identidad cultural común, bienestar compartido mediante intercambios, y cooperación frente a desafíos globales. Finalmente, se plantean medidas concretas como fortalecer el diálogo, reactivar mecanismos de consulta, promover beneficios mutuos y ampliar la participación internacional de Taiwán bajo condiciones, con el objetivo de convertir el estrecho en un modelo de cooperación pacífica.

En resumen, en un contexto de alta tensión militar en el estrecho de Taiwán, la reunión proyecta una imagen de disposición al diálogo y gestión pacífica del conflicto.

Esto busca tranquilizar a mercados y actores internacionales, sin renunciar a los objetivos estratégicos de reunificación. El acercamiento busca contrarrestar la creciente relación entre Taiwán y Estados Unidos. Beijing intenta mostrar que existen alternativas a la alineación con Estados Unidos, promoviendo la integración pacífica, económica y cultural como vía de estabilidad, frente a la lógica de guerra y enfrentamiento permanente impulsado por EE. UU.

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