Dios, la Democracia y la
justicia en profundidad
Publicado
el 29 Octubre 2016 Diario El Clarín de Chile, “firme junto al Pueblo”
POR Prof. DR. HUGO MORENO PERALTA/IWA*
“Nuestro camino
será aquel construido a lo largo de nuestra experiencia. El consagrado por el Pueblo
Soberano en las elecciones, señalado en el Programa del Gobierno Popular. El
camino al Socialismo en Democracia, pluralismo y libertad”.
Estadio
Nacional, 5 de Noviembre de 1970. Dr. Salvador Allende Gossens, Presidente de
Chile.
No
voy a hacer una relación de las definiciones científicas y paracientíficas que
se han propuesto de la Democracia, sobretodo la que se ha escrito muchísimo y
se seguirá escribiendo y discutiendo, mientras los Seres Humanos convivan
políticamente, o sea, mientras existan, en el marco de un régimen político en
el que se pretende alcanzar la identificación entre gobernantes y gobernados.
La Democracia es el gobierno de la armonía social, por y para el Pueblo
Soberano y respeto por las minorías. La Constitución elaborada y
sancionada soberanamente por el Pueblo Soberano, las leyes, la Autonomía
Universitaria, son elementos fundamentales para la configuración del orden
democrático. Estas normas jurídicas resultan ineficaces cuando los individuos
no poseen consciencia democrática y en el país reina la injusticia, narcotráfico,
la corrupción y la impunidad…
Rechazo
de plano el uso que algunos tartufos burgueses pretenden darle a la Democracia,
la Libertad y la Justicia “en la medida de lo posible”. Estos exabruptos son
intolerables porque no existen las personas justas, los demócratas, los
libertarios “en la medida de lo posible”, esta reivindicación es una falacia
jurídica, moral y éticamente inaguantable para cualquiera consciencia ciudadana.
El Pueblo
Soberano, directamente o por medio de sus legítimos representantes, establece
las reglas del juego democrático. Lo que resulta intolerable e inaceptable y
antidemocrático, es la imposición de limitaciones a los derechos y libertades
esenciales por parte de la clase política gobernante en funciones sin el
respaldo soberano del Pueblo.
El
ordenamiento jurídico.
Acentúo,
que justicia, para el suscrito significa el fin de toda discriminación contra
la persona, el ciudadano, es decir, igualdad de derechos y oportunidades, en
síntesis, derecho a ser iguales en dignidad. Construir una sociedad basada en
estos valores irrenunciables para toda persona puede parecer una utopía,
pero es un esfuerzo, un desafío, que siempre valdrá la pena intentarlo.
Entiendo por utopía el desafío que se alcanza con el cambio que trae la
justicia social.
El
ordenamiento jurídico de algunos países, entre ellos Chile, son resabios de las
dictaduras fascista cívico-militar fascistas, cuya aplicación produce
delincuencia, impunidad, corrupción e injusticia social. ¿Debe el ciudadano
tener una actitud de respeto y acatamiento a tales preceptos y reglas jurídicas?
La
justicia democrática exige que las reglas en rigor hayan sido elaboradas y
aprobadas por un parlamento elegido por el Pueblo Soberano en su sufragio libre
y secreto. Las otras normas del ordenamiento jurídico carecen de fuerza
obligatoria, salvo que sean expresamente ratificadas por el Pueblo o por los
representantes elegidos por éste. Como colofón la justicia democrática, exige,
así mismo, que las normas válidas se apliquen con criterio que comportan los
destinatarios de las mismas.
La
autonomía del Poder Judicial exige terminar con la ratificación de los
ministros de la Corte Suprema por parte del Poder Legislativo después de haber
sido elegido por el pleno de dicha corporación y ratificados por la Presidencia
de la República. Como si todo esto fuera poco, los chilenos después de más de 50
años de dictadura cívico militar, por causa del “orden jurídico”, impuesto por
el fascismo cívico militar, no pueden gozar pacífica y ordenadamente de la
libertad, de una constitución elaborada y sancionada soberanamente por el
Pueblo, ni la Universidad de su Ley Fundamental, la Autonomía académica,
territorial y administrativa. Se da el desaguisado, que los amarres que la
dictadura de marras, el “Tribunal Constitucional”, entre otros -con jueces
designados a dedo-, invalidan leyes aprobadas por el Poder Legislativo y
Ejecutivo -¿Y la separación de los poderes en el Estado de Derecho?-, por no
ser del agrado de la oligarquía empresarial farisea Sofofa/CMPC y sus
testaferros políticos castrenses corruptos.
Como
colofón, acentúo que no se trata sólo de quitar una piedra del edificio
cesarista orwelliano impuesto por la dictadura fascista cívico militar, como lo
han propuesto y llevado a cabo los burgueses tartufos
privatizadores/depredadores hedonistas Patricio Aylwin, Sebastián Piñera y
Ricardo Lagos, sino que el tinglado debe ser demolido empezando por el
artilugio/1980, redactado por el Opus Dei, a petición de la oligarquía farisea Sofofa/CMPC.
La
tarea política pendiente, después de más de cuatro décadas soportando la infausta
herencia orwelliana de la dictadura fascista cívico militar, es darnos
una verdadera Democracia en profundidad con una constitución elaborada y
sancionada soberanamente por el Pueblo y con una Universidad Chilena con su
autonomía académica, territorial y administrativa recuperada.
Dios,
justicia e igualdad.
Si
el principio de la libertad favorece el predominio de quienes están en
condiciones económicas de hacer prevalecer su voluntad, el principio de
igualdad no corrige este desfase, sino que lo acentúa, cuando se traduce en un
trato igualitario, ante los tribunales de justicia, de quiénes comparecen en
condiciones reales de inferioridad, respecto a las consecuencias de una
aplicación indiscriminada de la norma.
Los
epígonos, los testaferros, y las mentirosas y manipuladoras encuestas del
capitalismo determinista salvaje globalizado/globalización del capital,
machacan en sus medios mediáticos mercuriales de (in)comunicación globalizados,
su divisa “el combate por la igualdad”, para terminar con la lacra de la
marginación, desigualdades sociales. Una mentira más de la corrupta oligarquía
empresarial farisea CMPC/SOFOFA y sus testaferros, los políticos corruptos. Ya
los genios griegos dejaron esto muy en claro. “Cuando se aplica la igualdad en los que están en desigualdad, lo único
que se consigue es profundizar la desigualdad”…
En
la globalización del capital, la tiranía más despótica y desalmada de la
celestina universal, se predica, machaca, de día y de noche, desfachatadamente
la igualdad entre los empresarios oligarcas y los explotados trabajadores. Para
el trabajador significa, cesantía, miseria, desahucio de su vivienda, tener que
emigrar a otra ciudad, condenando a su familia al desamparo. Para el empresario
fariseo capitalista sibarita, se trata solo de la necesidad de buscar mano de
obra más barata para abaratar los costos de producción/funcionamiento de la
empresa: “el fin justifica los medios”.
El Pueblo
Soberano y la justicia.
Durante
mucho tiempo, la justicia ha sido administrada “en nombre de Dios”. Para el
Pueblo la cosa ha sido cómoda, por llamarla de alguna manera. Se puede estar
con la justicia o contra la justicia, o desentenderse de ella, ¿por qué?,
porque no sabe que haya un dios. El problema en este caso tan discutido afirmo
que si hay un ser, su esencia exige existencia, en el caso de dios no conocemos
la esencia, por lo tanto, no existe. Los creyentes en dios precisan que la
existencia de éste puede ser probada filosóficamente mediante un argumento
metafísico. Concluyen que sólo dios da sentido a la experiencia moral,
religiosa del individuo creyente.
Empezar cualquier audiencia
judicial o encabezar una sentencia “en nombre del Pueblo Soberano”, es muy
inteligente y hábil como fórmula. Ella se respalda con el propósito de
confirmar la dependencia del ciudadano respecto al Poder Judicial que el Juez
representa. ¿Quién se atrevería a
discutir sus decisiones? A partir de esta fórmula se cree especialmente en los
países desarrollados que la sentencia es de responsabilidad de todos los ciudadanos,
en virtud de tal fórmula, valga la redundancia, la sentencia del juez
compromete al Pueblo Soberano, solo que, como el Derecho es una ciencia, el
Pueblo se sobreentiende delega en los jueces su facultades decisorias. Los jueces probos son llamados a expresar
en casos concretos la voluntad de justicia nacional de todo un Pueblo.
La
justicia, la organización judicial es una fuerza, algo muy importante con lo
que el poder político debe contar, en el marco del Estado de Derecho y la
independencia de los poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. Sin embargo,
puede, por razones de decencia ética, en resumen de imparcialidad, sentir la
tentación de confrontarse a las clases dominantes en la organización estatal.
Esta peculiaridad explica dos tendencias al parecer contradictorias pero que no
lo son, si se piensa en ello: De una parte, la tendencia a neutralizar la
independencia del Poder Judicial, y de la otra, envolver/cubrir de un manto de
inmunidad a los jueces. Dos tendencias igualmente nefastas para la justicia,
como valor, y para el Pueblo Soberano como protagonista y destinatario de ella.
Cuando
un sistema político tiende a ser una expresión de la soberanía del Pueblo
expresa esta creencia en todas las excepciones de la soberanía, o de ella. El Pueblo
Soberano, o a través de sus representantes legítimos, se da la ley. El Pueblo
Soberano, de un modo u otro controla al gobierno, al ejecutivo que, al menos
debe representar a la mayoría parlamentaria. Pero, en algunos países, como en
Chile, cuando se llega a la función de juzgar en el marco de la “justicia en la
medida de lo posible” se impone el poder de la celestina universal/el dólar que
controla la oligarquía empresarial farisea Sofofa/CMPC, y tenemos “la Justicia
en la medida de lo posible”.
En
Chile, la “justicia en la medida de lo posible” de larga data ha sido impartida
en el mayor misterio y secreto. La administración de justicia aparece como una
liturgia de la que el Pueblo, en el mejor de los casos, es el destinatario
pasivo, atemorizado y aterrorizado. Los jueces, sus sacerdotes, emisarios de un
orden invisible, pero omnipresente. Árbitro de un orden injusto e inhumano, se
hacen la ilusión de participar de un poder del que emana, prisioneros de él,
silencioso, aislados de la comunidad, se creen independientes, apolíticos y
neutrales cuando más desgajados del Pueblo. Usan un lenguaje misterioso y
hermético, concebido no para ser entendido, sino para ser acatado. Creen no
recibir órdenes de nadie, aunque en más de las veces, se anticipan a
ellas. Viven encerrados en una abstracción, el Derecho. Las cortes, los
juzgados constituyen su ghetto.
Cuando
las cosas empezaban a cambiar, la mayoría de los jueces con dificultad, con no
pocas vacilaciones, tanteando caminos, a regañadientes, aceptan las reformas
presentadas por el ejecutivo. Pero imponen su prevaricadora “media
prescripción” y en general “la justicia en la medida de lo posible, con y sin
corbata”. Con un país sumido en la esquizofrenia social causada por la
desprestigiada clase empresarial farisea Sofofa, y su testaferra clase burguesa
politicastra/castrense sumergidas en el narcotráfico, la corrupción y la
impunidad. La juventud y los trabajadores protestan en las calles por las
estafas de la AFP, la cesantía, la educación y la atención médica por y para el
lucro, etc. El régimen de turno, incapaz de resolver los problemas de las gentes
opta por endurecer “la mano dura” del aparato represivo policial, meter la
cabeza en la arena y profundizar las privatizaciones y la corrupción...
Los
grandes escándalos financieros: PENTA, Soquimich, Caval, Codelco, etc.
Los
abusos de la industria farmacéutica, la colusión del confort, los asesinatos y
prostitución de niños en el Sename, las Isapres y las AFP´s, etc., todo
esto representan, una agresión permanente contra la libertad, la seguridad y el
derecho a unas mejores condiciones de vida y del bienestar del ciudadano, que
se revela cada día en la fábrica, en la calle, en la Universidad, en la
población, en la escuela, etc. La consigna contra la clase oligarca farisea
sofofa/CMPC, y su testaferra clase politicastra castrense corrupta, “Que se
vayan todos”, exigiendo una nueva Constitución sancionada soberanamente por el
Pueblo, tuvo una sola respuesta de la clase politicastra corrupta:
Elecciones con voto obligatorio para que el ciudadano vuelva a elegir a los
corruptos políticos y así estos se aseguran el chollo, y que nada cambie...
La
asepsia política: La corrupción, la impunidad y el artilugio de 1980.
Los
problemas educacionales, los escándalos de las de las logreras/cicateras
AFPs, la corrupción, la impunidad, el narcotrafico etc., sólo podrán terminarse
con una nueva Constitución, basta ya de tantas maulerías, fraudes, engaños. La
asepsia política no es posible en el silogismo que toda sentencia comporta,
sobre todo cuando se trata de asumir el rol por el que la función judicial,
sustancialmente se ennoblece, que es el proteger al ciudadano frente a los
abusos del poder político. Siempre que
se entienda por Justicia, el fin de toda discriminación contra la persona, es
decir, igualdad de derechos y oportunidades, en síntesis, derecho a ser iguales
en dignidad.
Como
colofón, acentúo una vez más, que la crisis moral de la sociedad impuesta por
la dictadura fascista cívico militar, profundamente traumatizada, sumida en una
esquizofrenia social, el narcotráfico y la telebasura, que tiene como
apocalipsis/último suspiro la crisis del Estado de Derecho, en esta situación,
la justicia debe ser expresión de la soberanía que reside en el Pueblo, que ya
no deriva de Dios, sino se radica en éste: “En nombre del Pueblo se administra
justicia, y el Poder judicial recibe su sanción, teóricamente al menos, de la
soberanía que reside en éste”. Entonces,
el ciudadano cuenta con la protección de la Justicia.
En
la parafernalia del artilugio de 1980, impuesto por la dictadura fascista
cívico-militar de marras, las resoluciones traducen, no la voluntad del Pueblo,
sino de la oligarquía empresarial farisea sofofa/CMPC. Porque, en un
ejemplo, aunque en las estructuras políticas teóricamente se manifiesta
el respeto por la independencia del Poder Judicial, resulta que en la práctica,
no es así, el juez propuesto, en una terna a la presidencia de la República
para formar parte de la Corte Suprema, después de la ratificación del Poder
Ejecutivo, tiene que contar con el beneplácito de un 75% del Senado de la
República. ¿Y la independencia del Poder Judicial?
La
justicia democrática, en el marco de la Nueva Constitución soberanamente
elaborada y sancionada por el Pueblo, debe proclamar su voluntad de mantenerse
independiente de toda opción política concreta, de partido. Los móviles
de su acción son éticos, pero sucede que, en una “sociedad en crisis” como la
chilena, cualquier actitud ética asume una valoración política. Los
presupuestos de la justicia democrática son políticos en cuanto no concibe una
administración de justicia moderna, independiente, sino en el marco de un
Estado de Derecho y este requiere una situación democrática que garantice las
libertades políticas. La defensa de los valores de libertad y Democracia,
no constituye una acción política partidista, sino un supuesto indispensable
para la realización de la Justicia, patrimonio de toda una sociedad civilizada.
Concluyo
que: “Si no rechaza la Justicia, la
violencia de la injusticia que se comete en su nombre, esta no desvanece la
razón real de que es exceso”. Lic. José Martí Pérez/Maestro Libertador de la
Patria Continente América Latina y El Caribe.
Sólo
el ejercicio consecuente del Derecho, liberará a los Pueblos del dominio,
explotación y enajenación de los empresarios politicastros, oligarcas fariseos dueños
de la celestina universal/ el dólar, capitalistas salvajes, taifa de individuos
apátridas insaciables, codiciosos, usureros, cicateros, etc.
¿Qué
hacer frente a la crisis del capitalismo determinista globalizado/globalización
del capital? Esta es hija del consumismo, el narcotrafico, la corrupción, la
impunidad, la educación y la cultura, bienes de consumo por y para el lucro, la
prostitución infantil, etc. Esta hegemonía/ la tiranía más despótica y
desalmada de la celestina universal/el dolar, no ha podido convertir el caos
social en felicidad humana.
Con
esperanza y memoria...
Prof.
Hugo Moreno Peralta/IWA
Secretario
Ejecutivo ADDHEE.ONG
P.S:
Este ensayo lo escribí pensando en mi hijo alemán –de la Patria del Prof. Alexander
Von Humboldt, de la Dra. Rosa Luxemburgo, del Dr. Karl Marx, del Dr. W. Goethe,
etc.- Hugo Ernesto, un jurisconsulto –estudioso del Derecho- con vocación. 24
de Mayo del 2016.