sábado, 21 de febrero de 2026

Sahara: la cultura es un espacio de resistencia y de memoria: “El saharaui lleva la cultura en su mente y en su comportamiento”

Sahara: la cultura es un espacio de resistencia y de memoria: “El saharaui lleva la cultura en su mente y en su comportamiento”

La cultura, otro campo de batalla en la ocupación del Sáhara por Marruecos.

Laura Casielles

La administración marroquí es consciente de la importancia política de las prácticas culturales saharauis, cuya potencia intenta neutralizar a través de distintas estrategias.

Después de las protestas populares saharauis de Gdeim Izik, en El Aaiún, en noviembre de 2010 –otro aniversario que se cumple en esta temporada–, la represión por parte de la administración marroquí fue dura. Tras un desmantelamiento de la movilización marcado por la violencia, se estima que alrededor de 200 personas fueron detenidas, 19 de las cuales siguen en prisión. Pero ocurrió algo más, en apariencia mucho menor, pero simbólicamente muy poderoso: desde entonces, en los territorios ocupados está prohibido instalar jaimas.

La tienda tradicional de las tribus nómadas había sido el elemento distintivo de aquella movilización, con más de 6.500 organizadas en un campamento que se considera el precursor de los que en los meses siguientes tomarían muchas ciudades del mundo. Pero en El Aaiún prohibirlas iba mucho más allá de una cuestión policial.

Y es que los elementos culturales también son importantes en la ocupación de un territorio. «Cuando un país ataca a otro, lo primero que intenta es hacer que se disuelva. Y para que se disuelva un país lo primero que hay que usurpar es su identidad, lo que le hace singular», explica Tiba Chagaf, miembro de la representación del Frente Polisario en España. Si hablar de la cultura como campo de batalla es en nuestros días prácticamente un lugar común, en el caso del Sáhara Occidental la expresión se convierte en literal. La administración marroquí es consciente de la importancia política de las prácticas culturales saharauis, cuya potencia intenta neutralizar a través de distintas estrategias que van desde el borrado hasta la apropiación. Mientras, para los y las saharauis, la cultura es un espacio de resistencia y de memoria, fundamental para la identidad y la construcción nacional de un país despojado de su tierra.

La estrategia del borrado

Ziba Chagaf, que ha trabajado durante décadas en el ámbito de la política cultural, apunta a una particularidad de este caso: «Los saharauis no tenemos una cultura milenaria caracterizada por construcciones o yacimientos culturales o mezquitas enormes donde uno pueda ir y empaparse de esa cultura. Al contrario. El saharaui lleva la cultura en su mente y en su comportamiento». Por eso, es precisamente a las mentes y a los comportamientos adonde apunta el borrado que intenta llevar a cabo la ocupación.

Además de a las jaimas, este tipo de política afecta por ejemplo a la vestimenta tradicional, prohibida en lugares públicos como las escuelas, o incluso a algunos nombres propios que no se permite inscribir en el registro civil o en el libro de familia. Como señala el investigador en sociología Brahim Aaila, algo que hace especialmente esquivo este tipo de prohibiciones es que no se llevan a cabo a través de medios legales. «Las autoridades ocupantes marroquíes prohíben diversas expresiones culturales de manera ilegal, sin ninguna base», explica. «Por eso, es difícil documentar estas medidas, porque no se basan en una normativa, sino más bien en medidas arbitrarias y en el uso de la fuerza».

En otros casos, los mecanismos son más sutiles. Por ejemplo, como señala Ziba Chagaf, a día de hoy no hay ninguna universidad en la zona ocupada del Sáhara. «No es porque no tengan presupuesto», apunta. «Es algo intencionado para que los jóvenes saharauis se vean obligados a ir al norte. En las universidades, por cada saharaui hay tres marroquíes, y se ven obligados a alterar su habla, su vestimenta, sus costumbres…».

Hay ámbitos en los que la aniquilación es menos evidente en su intención, pero al mismo tiempo muy material y fácilmente rastreable. Uno de los que Aaila ha estudiado es la destrucción de yacimientos arqueológicos. La zona es rica en enclaves con pinturas rupestres y otros restos prehistóricos de hasta 80.000 años de antigüedad. Una riqueza que apenas ha podido ser investigada y que se ha visto dañada en las últimas décadas por la guerra, por la actividad de expoliadores y por las actividades de extracción de recursos. Uno de los casos más destacados es el del yacimiento de Al-Asli: según explica Aaila, se concedió licencia a una empresa marroquí para convertirlo en una cantera. La presión social y mediática fue tan fuerte que el Estado se vio obligado a revocar el permiso, pero otros casos no han corrido tanta suerte. Por ejemplo, los que quedaron aplastados por la construcción del muro militar que delimita los territorios ocupados: hay pinturas rupestres bajo las alambradas y las minas.

Un elemento transversal que se diluye muy eficazmente bajo este tipo de políticas culturales es la lengua. El uso del hasanía, que es la variante del árabe hablada por los saharauis, también se intenta diluir lo más posible en los territorios ocupados. No se venden publicaciones en hasanía, ni siquiera diccionarios. «No está presente en ninguna institución, ni en la calle, ni en el trato profesional, ni en el mercado… El único entorno donde se puede conservar es en el seno de la familia», señala Chagaf. Y ni siquiera ahí es fácil, como continúa explicando: «En las generaciones nacidas en el exilio, nuestros hijos hablan español y un poco de hasanía, y nuestros sobrinos bajo la ocupación hablan dariya –la variante marroquí del árabe– o francés. Son familias fracturadas».

La estrategia de la apropiación

Aunque en la situación lingüística también se refleja una paradoja. Mientras en los territorios ocupados se produce ese borrado, también ocurre que el hasanía es una de las lenguas que Marruecos incluyó en la reforma de la Constitución de 2011 como «parte integral de la identidad cultural marroquí», dentro de un discurso de multiculturalidad del Estado. Esta maniobra es un ejemplo claro de la otra estrategia con la que la ocupación lleva a cabo la batalla cultural: la apropiación.

La investigadora estadounidense Joanna Allan ha estudiado cómo se trata de mecanismos diferentes que se van alternando o sucediendo para un mismo fin. En un artículo reciente publicado en la revista State Crime Journal, repasa la cronología de estas prácticas. Según su análisis, la «opresión violenta genocida de la cultura saharaui» en los primeros años de la ocupación dejó paso a un «intento de apropiación cultural que no engañó a nadie» a principios de la década de 1990, momento de elaboración del censo del prometido referéndum de autodeterminación. Luego llegaría la folklorización del legado para atraer al turismo, y finalmente el actual «proceso de muticulturización» de Marruecos, en el que se apropia elementos culturales de pueblos disidentes como el saharaui o el rifeño mientras trata de neutralizar su contenido político. En esta última estrategia, «lo saharaui se etiqueta como una identidad provincial dentro de una nación marroquí unida», explica Allan en ese artículo.

En lo práctico, esa estrategia se concreta sobre todo en la música y la poesía, dos de las disciplinas más nucleares dentro de la cultura saharaui. Editoriales marroquíes han publicado diversas antologías y libros de poesía en hasanía en la última década; mientras que festivales en los territorios ocupados y también en regiones marroquíes limítrofes con el Sáhara a menudo incluyen a artistas y grupos que ponen en escena música tradicional saharaui.

Tiba Chagaf cuenta que, cada año, en uno de los festivales más conocidos, el de Tan Tan, se montan más de cien jaimas: esas mismas jaimas que están prohibidas en los territorios ocupados. «Todo es folklórico», apunta. En ese sentido, estos festivales también tienen otro efecto sobre el patrimonio: la apropiación de objetos tradicionales. «Cada dos por tres hay un alza en la compra de objetos singulares que acaba por hacerlos desaparecer».

«Incluso esas bandejas de té antiguas, que son amarillas y espesas, de bronce… Con la desesperación y la necesidad, la gente acaba vendiéndolas», apunta, con una comprensión que extiende también a los y las artistas que participan en esos espacios. «Algunos son colonos, otros son promarroquíes, pero también hay poetas saharauis, porque, como en todos los países, por más avanzados que sean, de la cultura nunca es fácil vivir. Entonces, cuando a un poeta se le da un incentivo, se puede cuestionar muchas cosas. Pero no sabe que en el fondo está haciendo un genocidio cultural, falsificando su identidad».

El otro lado de la historia: la cultura como resistencia

Pero si hablamos de una batalla cultural es porque no todo es ataque. Del otro lado, los y las saharauis también han encontrado en las prácticas culturales un campo fundamental para la lucha y la resistencia. Como ocurre también en otros Estados despojados de su tierra, como el palestino –o en comunidades exiliadas o migrantes–, la cultura se convierte en un espacio clave para mantener viva la identidad y la cohesión nacional.

Así, en los campamentos de personas refugiadas saharauis de Tinduf  la política cultural es clave. La música, la poesía y el teatro han sido desde el comienzo del exilio herramientas utilizadas para la sensibilización y la concienciación de la lucha nacionalista, pero también de cuestiones mucho más cotidianas, relativas por ejemplo a la higiene o la salud.

Algunos logros parecen de hecho un espejo de las carencias que Chagaf y Aalia explicaban respecto a la zona ocupada. En los territorios liberados existe desde 2012 una universidad, la de Tifariti, en la que se enseñan las carreras de enfermería, magisterio, informática y periodismo. La promoción de la lengua hasanía también es una prioridad, que ahora se lleva a cabo no solo mediante los programas educativos, sino también a través de series y vídeos que pasan de móvil en móvil hasta convertirse en un «trending jaima», como lo llama Chagaf. En la wilaya de Rabuni, donde se concentran los servicios de los campamentos de refugiados, hay un Museo de la Resistencia que exhibe documentos históricos y creaciones de arte.

Muchos esfuerzos que responden a una misma idea, que resume así: «La cultura es el trasfondo del conflicto. De nada nos sirve que el día de mañana nos independicemos si volvemos mitad cubanos, mitad argelinos, mitad españoles. Si se coloniza la mente, la tierra ya es un hecho consumado».

Este reportaje se publicó originalmente en El Periscopio, el suplemento cultural de La Marea, cuyo último número se dedicó íntegramente a la cultura saharaui. Puedes conseguir la revista aquí o suscribirte para apoyar el periodismo independiente.

DDHH: La represión imperial estadounidense a Francesca Albanese le impone sanción de grado terrorista junto con los jueces de la Corte Penal internacional/CPI.

Las empresas tecnológicas estadounidenses pidieron a su gobierno que impusiera sanciones después de que el funcionario de derechos humanos de la ONU enviara “cartas amenazantes” advirtiéndoles de complicidad en el genocidio en Gaza.

https://thecradle.co/

Funcionarios del régimen estadounidense han utilizado “sanciones de grado terrorista” contra funcionarios de la Corte Penal Internacional (CPI) y la relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, congelando activos e interrumpiendo las investigaciones de crímenes de guerra, informó Reuters el 6 de febrero

Según entrevistas que la agencia de noticias realizó a funcionarios estadounidenses y de la ONU y a individuos sancionados, su régimen está buscando penalizar a la CPI por las investigaciones sobre crímenes de guerra estadounidenses e israelíes.

El intento de atacar a la ONU y a la CPI surgió en respuesta a solicitudes de al menos dos empresas tecnológicas estadounidenses involucradas en el genocidio de los palestinos en Gaza por parte de Israel.

Reuters escribió que las empresas se acercaron al régimen estadounidense después de recibir cartas de Francesca Albanese advirtiendo que estaban contribuyendo a “graves violaciones de los derechos humanos” por parte de Israel en Gaza y la Cisjordania ocupada.

Las empresas identificadas por Francesca Albanese incluyen Alphabet, Amazon, Caterpillar, Chevron, Hewlett-Packard, IBM, Lockheed Martin, Microsoft y Palantir...

Las empresas tecnológicas han ayudado al ejército israelí con servicios en la nube e inteligencia artificial genocida para operar sistemas de armas, incluida la elección de objetivos para bombardear, como miembros de bajo nivel de Hamás y sus esposas, hijos y vecinos que viven en el mismo edificio.

En noviembre de 2024, la CPI emitió órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, por crímenes de guerra en Gaza, incluido el uso del hambre como arma.

En julio, el régimen estdounidense respondió a las cartas “amenazadoras” de Albanese colocándola a ella y a algunos funcionarios de la CPI en la lista de sanciones de Nacionales Especialmente Designados del Departamento de Estado de Estados Unidos, que tradicionalmente está reservada para individuos involucrados en terrorismo, tráfico de narcóticos y proliferación de armas.

La ONU afirma que Francesca Albanese goza de inmunidad diplomática y que las sanciones son ilegales. Exigió la revocación de la decisión, advirtiendo que podría socavar el sistema internacional de derechos humanos en su conjunto.

Unos meses después de incluir al relator especial de la ONU y al personal de la CPI en la lista de sanciones, funcionarios estadounidenses eliminaron a funcionarios sirios de la misma lista, incluidos el autoproclamado presidente sirio Ahmad al-Sharaa y el ministro del Interior Anas al-Khattab.

La designación de terrorista fue retirada de Sharaa, el ex comandante de Al Qaeda y el Estado Islámico en Irak (ISI), conocido por ordenar atentados suicidas contra civiles chiítas y grupos minoritarios, en preparación para su visita a Estados Unidos en noviembre pasado.

Canciller de Austria se retracta de ataques a Francesca Albanese.

 Francesca Albanese, relatora especial de la ONU para Palestina, ha sido atacada por numerosos países de Europa y estados Unidos, acusándola de la difusión de discursos de odio. Sin embargo, la ministra de Asuntos Exteriores de Austria, Beate Meinl-Reisinger eliminó de su cuenta en X dicha acusación y asumió que su opinión se fundamentaba en una “información engañosa”. No obstante, Shoura Zehetner-Hashemi, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Austria, confirmó que Meinl-Reisinger eliminó su comentario, pero señaló que faltaban las disculpas por levantar tal injuria en contra de Albanese, quien ha debido sufrir diferentes tipos de persecuciones por el solo hecho de haber presentado un informe objetivo, acerca de la horrendo masacre ejecutada por el Estado de Israel. 

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

Petrificación civilizacional: de Cuba, al Chile allendista, a Irán, a Venezuela y a Gaza..

Petrificación civilizacional: de Cuba, al Chile allendista, a Irán, a Venezuela y a  Gaza..



Por Prof. Boaventura De Sousa Santos*/ académico, escritor, historiador y analista internacional/ADDHEE.ONG:

Menandro: «las cosas se pudren por males que les son propios».

Hay períodos en la historia en los que el concepto de civilización capta la atención de historiadores y científicos sociales. Hace aproximadamente un siglo, Oswald Spengler, Arnold Toynbee y Pitirim Sorokin fueron los nombres que más se distinguieron en este ámbito. A finales del siglo pasado, los estudios poscoloniales y Samuel Huntington, con su Choque de civilizaciones, supusieron el retorno del interés por la idea de civilización, aunque con propósitos opuestos: los estudios poscoloniales, criticando el eurocentrismo; Huntington, defendiéndolo contra las amenazas china e islámica. Estos estudios, a pesar de todas las divergencias, tenían en común una idea central: la competencia, la rivalidad y la sucesión entre civilizaciones. Y Occidente siempre estuvo en el centro de atención.

En tiempos más recientes, el tema de la civilización surgió en un nuevo contexto: en la forma en que la civilización, sea cual sea, define sus relaciones con la madre naturaleza. Este es sin duda el tema del presente y del futuro. Y hasta hace pocos años estábamos convencidos de que, dado el inminente colapso ecológico, la presencia de este tema era irreversible. Pero, de repente, gracias al síntoma Donald Trump y a todo lo que lo convierte en la noticia de apertura de todos los noticiarios de gran parte del mundo, el tema de las relaciones entre civilización y naturaleza volvió a desaparecer y, en su lugar, el tema de la rivalidad entre civilizaciones volvió a la agenda política bajo diferentes denominaciones, como rivalidades entre imperialismos, conflicto entre EE.UU. y China, lucha entre democracias y autocracias. En este texto, no pretendo entrar en el debate civilizacional en todas sus dimensiones. Me limito a un problema específico.

Nuestra época abre un período civilizatorio que denomino, inspirándome en la obra de Arnold Toynbee, petrificación. Se trata de un debate occidental. La petrificación es un período de prolongado declive en el que una determinada civilización deja de responder a los retos, pierde energía creativa y espiritual y adopta formas rígidas de jerarquía. La petrificación puede retrasar incluso el momento de la desintegración y la disolución.

Aun admitiendo que, en el pasado, cada civilización, siguiendo su curso de nacimiento, crecimiento, madurez, desintegración y disolución, acabó siendo sustituida por un enemigo externo que denominó barbarie, creo que lo que se denomina civilización occidental se encuentra hoy en un estado de petrificación. Se trata de un estado que, aunque parece dominado por un ritmo vertiginoso, es, de hecho, un período de estancamiento. El estancamiento no es el resultado de la inmovilidad. Es más bien el resultado de una feroz lucha entre las energías civilizatorias que aún resisten y las energías bárbaras que la propia civilización ha creado. Es decir, el declive no se debe a un enemigo externo que, en el pasado, se denominaba generalmente barbarie. Se debe más bien a una barbarie interna que, como un cáncer, libra una lucha sin cuartel contra la vida de la civilización. La mejor definición de este tipo de petrificación la da el dramaturgo de la Antigua Grecia Menandro, cuando afirmó: «Las cosas se pudren por males que les son propios».

Liquidar toda posibilidad de innovación civilizacional

La petrificación de la civilización occidental tiene una forma específica. La barbarie interna consiste en no dar la más mínima oportunidad a cualquier energía innovadora o creativa que surja en su seno, siempre que la minoría en el poder lo vea como una amenaza. Cuanto más pequeña es la minoría, más propensa es a ver grandes amenazas en acciones que no lo son, o, si lo son, son desafíos a los que una civilización no petrificada respondería de forma creativa.

Limitándome al período más reciente, los siguientes casos tienen algo en común: Cuba (1959-), Chile (1970-1973), Irán (1979-), Venezuela (1999-) y Gaza (2006-2026). En todos estos países ha habido intentos, unos más audaces que otros, de construir una alternativa a la ortodoxia capitalista neoliberal, tanto en términos económicos como políticos. En todos ellos, esos intentos fueron neutralizados, boicoteados y reprimidos por fuerzas externas hostiles.

Cuba

Cuba comenzó siendo una alternativa revolucionaria democrática y rápidamente se transformó en una alternativa socialista e internacionalista. Los pueblos de África, sobre todo Angola y Mozambique, nunca podrán pagar la deuda que tienen con Cuba, tanto por la conquista de la independencia (Angola, batalla de Cuito Canavale) como por la formación de generaciones de jóvenes educados para continuar la tarea de la independencia (Mozambique y los cientos de niños pobres que asistieron a la Isla de la Educación en Cuba). Cuba nunca pudo desarrollar su propuesta política y social sin intentos de asfixia por parte de Estados Unidos. Las primeras sanciones datan de 1962, prohibiendo casi todo el comercio y las transacciones financieras. Se endurecieron a lo largo de las décadas, con la Ley Torricelli (1992) y la Ley Helms-Burton (1996), que ampliaron el carácter extraterritorial de las sanciones.

Hubo varios intentos de invasión. El principal intento de invasión de Cuba fue la fallida invasión de Bahía de Cochinos (abril de 1961), una operación de la CIA con exiliados cubanos para derrocar a Fidel Castro. Hubo cientos de intentos de asesinato de Castro, algunos con puros envenenados, trajes de buceo infectados con tuberculosis, bolígrafos explosivos. En ocasiones se reclutó a la mafia para llevar a cabo el asesinato, que siempre fracasó. Como todo ha fracasado siempre, el imperialismo estadounidense quiere ahora hacer imposible la vida en la isla, condenando a sus habitantes a la oscuridad, el hambre y la muerte por enfermedades evitables mediante un bloqueo total que incluye el suministro de petróleo. Esto significa la asfixia total de la isla, una nueva Riviera en perspectiva, esta vez compitiendo con Miami, en la que los cubanos que queden estarán condenados a ser esclavos del narcotráfico y la prostitución infantil de los hoteles de cinco estrellas y los condominios de lujo.

Nunca podremos conocer el potencial de desarrollo del innovador proyecto de Cuba, que en sus orígenes se inspiró en la Conferencia de Bandung y en el Movimiento de Países No Alineados (ni capitalismo occidental ni socialismo soviético). Cuba lleva más de setenta años viviendo bajo el más duro sistema de sanciones y embargos, que solo se alivió durante la época de Barack Obama.

Chile: “Si la revolución está en el sufragio libre y secreto, la causa es revolucionaria”. Lic. José Martí Pérez. “Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen, los procesos sociales ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los Pueblos”... Compañero presidente Salvador Allende Gossens/11 septiembre 1973.

Chile (1970-1973) fue otra innovación de gran alcance en América Latina. Mientras que en Cuba la toma del poder había sido violenta y mediante la lucha armada, en el Chile de Salvador Allende el proyecto socialista llegó al poder por vía democrática, ganando las elecciones. Si la ideología liberal estadounidense fuera sincera, no habría nada que objetar, ya que el proyecto socialista chileno llegó al poder por vía electoral. Significaba que la lucha armada no era la única forma posible de concretar la resistencia contra la injusticia y la desigualdad.

Pero el problema no era la democracia, era el control de los recursos naturales, sobre todo del cobre. Por eso, Henri Kissinger prometió en ese momento que, ante el acto de desobediencia de Chile, Estados Unidos «haría gritar a la economía chilena». Y así lo hicieron, con boicots y embargos, con la doctrinación de los militares, con infiltraciones de la CIA que promovieron huelgas, en particular la de los camioneros que paralizó el país. Como el presidente Allende no tenía mayoría en el Parlamento, recurrió a las leyes de la breve democracia socialista de 1932 (nacionalización de las minas de cobre). Ante tales ataques internos y externos, el presidente Allende no pudo ejecutar su programa. Derrocado, fue asesinado el 11 de septiembre de 1973.

Irán

En 1979, Irán se liberó del monarca títere Sha de Persia (Reza Pahlavi), instalado en el poder por un golpe de la CIA contra Mossadegh en 1952. Fue una revolución popular que puso en el poder a un líder religioso, el ayatolá Jomeini. Sea cual sea la valoración de esta revolución política, lo importante es destacar que, desde el primer momento, fue objeto de embargos y sanciones por parte de los Estados Unidos, que limitaron en gran medida las posibilidades de desarrollo de esta innovación política a finales del siglo XX. La teocracia iraní no eliminó totalmente las elecciones (a diferencia de los Estados del Golfo Pérsico), promovió el desarrollo científico y tecnológico y trató de crear zonas de influencia fuera de Irán por vía religiosa (la corriente islámica chiíta).

A lo largo de los años, ha habido varios movimientos, sobre todo por parte de las mujeres, para profundizar la democracia y eliminar la discriminación sexual. Pero todas las protestas fueron aprovechadas y, en parte, provocadas por agentes de los servicios secretos extranjeros: el MI6 del Reino Unido, la CIA de los Estados Unidos y el MOSSAD de Israel. Los disturbios más recientes, debidos a un ataque especulativo intencionado contra la moneda iraní, constituyeron formas legítimas de protesta que fueron aprovechadas e intensificadas por fuerzas políticas externas.

Hoy se sabe que muchas de las muertes de manifestantes fueron provocadas por agentes del M16, del MOSSAD y de la CIA. Nada de esto impidió que la Unión Europea, de forma frívola y servil, declarara a la Guardia Revolucionaria de Irán como organización terrorista. Una vez más, los mecanismos de evolución interna de las innovaciones fueron bloqueados o infiltrados para impedir cualquier evolución creativa de la propuesta iraní. No es necesario estar de acuerdo con ella para desear que su evolución se debiera a dinámicas internas y no a infiltraciones externas.

Venezuela

El comandante Hugo Chávez Frías fue el responsable de la innovación política más progresista e internacionalista en América Latina a finales del siglo XX y principios del XXI. Tras un intento de golpe de Estado en 1992, Chávez fue elegido presidente de Venezuela en 1998 y gobernó el país hasta 2013. Durante ese período, Chávez no solo llevó a cabo políticas que mejoraron significativamente la vida de la gran mayoría de la población (las misiones), sino que también alteró la geopolítica de la región, haciéndola más independiente de los Estados Unidos, apoyando a regímenes hostigados por los Estados Unidos (como el suministro de petróleo a Cuba) y creando instituciones de cooperación regional, como la CELAC, la UNASUR, el ALBA, el Banco del Sur y Telesur. Además, fue un firme defensor de la cooperación Sur-Sur, abriendo América Latina a relaciones más intensas con África, China y Rusia. Intentó combinar la democracia representativa con la democracia participativa, a través del poder comunal.

Una vez más, no es necesario estar de acuerdo con todas las innovaciones, y mucho menos con las que siguieron a “la muerte de Chávez Frías”. Yo mismo las critiqué en su momento. Lo importante sería dejar que los venezolanos desarrollaran medidas para corregir los posibles excesos del régimen. Y, de hecho, se creó una oposición democrática que, entretanto, Estados Unidos trató de dividir para beneficiar a las corrientes más extremistas y menos soberanistas, como había hecho en Siria y en tantos otros países. Llegaron a proclamar como presidente legítimo de Venezuela a un diputado que decidió autoproclamarse como tal en una plaza de Caracas. Y, para sorpresa de los demócratas liberales convencidos, este «nombramiento» fue ratificado por la Unión Europea.

Sobre todo tras “la muerte de Hugo Chávez Frías”, Venezuela fue objeto de múltiples sanciones económicas que le costaron al país la emigración de millones de venezolanos. Una vez más, las dinámicas internas de evolución del régimen se vieron pervertidas por la influencia externa. Sin ninguna preocupación por la democracia venezolana, por la suerte de los emigrantes dispersos por el continente, Donald Trump ordenó arrestar al presidente legítimo de un país soberano y llevarlo preso a Nueva York para ser juzgado allí, según las leyes estadounidenses. Fue la forma más rápida que encontró para controlar el petróleo y los minerales de Venezuela y, así, impedir que China tuviera acceso a ellos.

Gaza

Las elecciones parlamentarias palestinas de 2006 fueron ganadas por Hamás (74 de los 132 diputados del Consejo Legislativo Palestino). Todo el mundo atento a la causa palestina conocía la corrupción de la Autoridad Palestina controlada por Fatah. Las elecciones fueron consideradas libres y legítimas por los observadores internacionales. Pero pronto el llamado Mundo Occidental, bajo la presión de Israel y Estados Unidos, se movilizó para impedir que Hamás asumiera el poder. La historia es conocida. Poco tiempo después, Hamás se vio reducido al control de la Franja de Gaza, convertida en el mayor campo de concentración del mundo. Si analizamos el programa político de Hamás, no es muy diferente del programa de las socialdemocracias europeas. Eran propuestas políticas que sin duda mejorarían las condiciones de vida de los palestinos.

No fue posible ponerlas en práctica porque Israel condicionaba hasta el más mínimo detalle de la vida en la Franja de Gaza, quién entraba y salía, qué entraba y qué salía. Llegaron a definir la «dieta mínima humanitaria» (humanitarian minimum diet), en la que se calculaban las calorías que los habitantes de Gaza necesitaban para sobrevivir. Muchos objetos de consumo habitual en Israel estaban prohibidos en la Franja de Gaza. El desempleo juvenil alcanzaba el 60 %. Para ellos, que eran la mayoría de la población de Palestina, no había ni presente ni futuro.

Ante este escándalo, los medios mediáticos globalizados de comunicación de todo el mundo guardaban un completo silencio. Solo se hablaba de la normalización de las relaciones de Israel con los países árabes a través de los Acuerdos de Abraham. Nadie hablaba del campo de concentración de Gaza. Sabemos que Hamás ponía en tela de juicio la existencia del Estado de Israel. Pero, ¿qué demócrata convencido puede defender hoy la existencia del Estado de Israel tras el genocidio de Gaza? Al fin y al cabo, el Estado de Israel fue creado para existir en pie de igualdad con el Estado palestino, que, por cierto, albergaba a la mayoría de la población de Palestina. A la luz del derecho internacional y del derecho de la guerra, el Estado de Israel es hoy un Estado paria responsable de genocidio y limpieza étnica, documentado por la muerte intencionada de miles de niños, que serían el futuro de Palestina.

¿Qué tienen en común casos tan distintos?

Lo que tienen en común es la imposibilidad de que cualquiera de estas innovaciones políticas ponga en práctica sus propuestas sin interferencias externas adversas. Repito, no tenemos por qué estar necesariamente de acuerdo con ellas. Pero tampoco podemos estar en desacuerdo con ellas porque, de hecho, nunca se han puesto en práctica. Las minorías dominantes en el mundo, a las que yo llamo imperialistas, comenzaron muy pronto su labor de boicot y represión, anunciando a una opinión pública complaciente que la experiencia fracasaría. Y, obviamente, tenía que fracasar, teniendo en cuenta todo lo que hicieron para que fracasara. Las minorías imperiales siempre tienen razón porque (casi) siempre tienen el poder de transformar la realidad para que les dé la razón.

Las políticas difieren, pero los resultados son convergentes. ¿Cuál es la diferencia entre arrasar los edificios de Gaza y asesinan a los palestinos, y hacer la vida imposible en Cuba, asesinando de hambre a los cubanos u obligándolos a lanzarse al mar con el gran riesgo de morir ahogados?

La represión de cualquier innovación que represente una amenaza para las minorías que dominan el mundo crea la rigidez a la que he llamado, siguiendo a Toynbee, petrificación. Podemos decir que la petrificación se agravó exponencialmente tras el fin de la Unión Soviética. Por mucho que les cueste aceptarlo a los anticomunistas primarios y a los guerreros de la Guerra Fría, la existencia de la URSS fue durante ochenta años la garante de la vitalidad de la civilización occidental. Con su fin, la petrificación de la llamada civilización occidental se intensificó de tal manera que ella misma puede colapsar. Cuando los empresarios de la petrificación no logren petrificar todo lo que identifican como amenaza, terminarán petrificados ante sí mismos. Ese será el momento de la desintegración y la disolución. Si para ello es necesaria una Tercera Guerra Mundial, es una cuestión abierta.

*Prof. Boaventura de Sousa Santos es una referencia mundial en el campo de la ciencia social. Ha escrito y publicado exhaustivamente en las áreas de sociología del derecho, sociología política, epistemología, estudios poscoloniales, movimientos sociales, globalización, democracia participativa, reforma del Estado y derechos humanos.

Lo subrayado/interpolado es nuestro

Testimonio en favor de Cuba:



Testimonio en favor de Cuba:
“Una agresión contra Cuba es una agresión a la tierra, a la sangre y a la historia de América Latina... Dr. Salvador Allende Gossens, presidente del Senado de la Republica de Chile/Julio 1960...



Por Prof. Juan Pablo Cárdenas S./académico, escritor, periodista y analista internacional/ADDHEE.ONG

Como muchos de mis lectores pueden recordar, durante la dictadura cívico militar pinochetista fui varias veces encarcelado y procesado por los tribunales civiles y militares. En estos procesos fui absuelto, aunque estuve preso en diversas cárceles de la Capital y de Valparaíso. Sin embargo, en uno de ellos fui condenado por un juez abyecto a 541 días de reclusión nocturna, sentencia que cumplí íntegramente. Un deber de conciencia me obliga testimoniar ahora que luego de esta arbitraria condena recibí una invitación del Gobierno de Cuba para que visitara la Isla con mi esposa y mis seis hijos, advirtiéndome de parte del Comandante Fidel Castro que esta condena no solo tendría que haberme afectado a mí sino también a todo mi núcleo familiar...

“Cuba que linda y solidaria es Cuba, quien te defiende, te quiere más”...

De esta forma es que estuvimos unos quince días en La Habana atendidos magníficamente y cumpliendo con un plan turístico que nos permitió conocer mejor los avances innegables de la Revolución y la calidez de todos los cubanos que estuvieron dedicados a nuestro cuidado y procuraban darnos las mejores vacaciones de nuestras vidas. Se trató de un acto de solidaridad más de un régimen político y un pueblo hospitalario, lo que también pudieron comprobar los centenares de chilenos que salían de las cárceles y de los campos de concentración de nuestro país, la mayor de las veces luego de ser torturados y vejados de mil formas por lo que conocimos como terrorismo de estado.

Durante estos días en Cuba no nos fue posible siquiera agradecerle en persona a quienes nos habían invitado. No hubo reuniones políticas ni actos correspondientes. Se trataba de que solo descansáramos y viviéramos en familia unos días placenteros con la más plena libertad para desplazarnos a donde quisiéramos. Por lo mismo es que pudimos hasta ahora guardar el recuerdo de un proceso de cambios exitoso a la luz de una población que satisfacía sus derechos esenciales, alimentaba convenientemente a sus habitantes y les aseguraba trabajo, salud, vivienda y educación a todos.

De otra manera no podría Cuba exhibir tan alto número de medallistas deportivos, las evidentes ventajas de su sistema sanitario gratuito y de calidad, como los miles de establecimientos escolares en todo su territorio. Se habían terminado en Cuba los analfabetos, las listas de espera hospitalarias y el turismo florecía pese al implacable bloqueo estadounidense. Lo que siempre le causó severos daños a la economía cubana, pero nada que pudiera quitarle el mérito a Cuba de ser el país caribeño y latinoamericano con el mejor estándar promedio de vida del continente. Con la más justa distribución del ingreso y que permitiera el lujo, además, de formar en sus universidades a miles de jóvenes de todo el mundo que en sus países no tenían acceso a ese derecho. Ciertamente no apreciamos en nuestra visita ni barrios lujosos, ni grandes tiendas ni otra suerte de privilegios, pero sí vimos a la gente bien vestida, alimentada y contenta, porque allí comprendimos mejor eso de que es la escandalosa desigualdad, más que la pobreza, la que causa los principales trastornos en la convivencia humana. 

Aunque la revolución cubana no adoptó nunca la aparente democracia de muchas de nuestras naciones, pudimos darnos cuenta de que sus ciudadanos sí tenían organización popular y deberes cívicos para decidir, legislar y criticar a las autoridades. Por cierto, mucho más que bajo nuestros regímenes hipócritas cuyas poblaciones carecen de formación cívica para bien decidir, expuestos sobre todo a la influencia del dinero y la propaganda electoral. Así como a padecer la corrupción, la bochornosa concentración mediática y la impunidad de los poderosos: los que se burlan hasta de las “leyes del mercado”, se coluden para estafar a los consumidores y se someten a los dictados del poder imperial y de los inversionistas extranjeros dueños hasta de los servicios básicos como el agua potable, la luz y el transporte. Porque, además, cuentan con la lenidad de los jueces, la voracidad de los grandes empresarios y militares, junto a la arbitrariedad de sus sistemas policiales.

Enfrentados en estos días a la peor etapa del bloqueo, los cubanos no pueden acceder al petróleo que sigue todavía alimentando las centrales de electricidad, moviendo las industrias y garantizando el funcionamiento de las viviendas, hospitales y hoteles. Provocando, con ello, una crisis que podría igualarse a la posibilidad de que a Chile se le prohibiera extraer y vender su cobre, recurso que constituye nuestro principal ingreso. O que a Argentina se le privara de comerciar en el mundo los recursos de la agricultura y la ganadería. Y aunque sabemos que algunos países pueden refugiarse aún en la exportación de estupefacientes, esa es una actividad de la cual siempre ha estado libre Cuba, según reconocimiento universal.

Estimo que no es el momento de impugnar los logros de la Revolución Cubana. Que quienes lo hacen demuestran sobre todo su ignorancia, como la que ostentan los periodistas y rostros de nuestra monótona y superflua televisión. Aunque lo peor de todo es el silencio cómplice de esa inmensa cantidad de izquierdistas que en su hora disfrutaron de la solidaridad cubana, pero que ahora les encanta coincidir en su oportunismo con los más reaccionarios y papagayos adiestrados por el régimen y el Departamento de Estado estadounidense. ¡Qué lejos están de practicar la gratitud, de seguro la más excelsa virtud del amor y la decencia!

Y no fui nunca marxista leninista, socialista o comunista. Pero quienes tenemos convicciones religiosas, valoramos una enorme realización revolucionaria que acercó a millones de cubanos a una vida digna, además de abrazar los ideales también evangélicos de la igualdad y fraternidad. Cuestión que fuera reconocida por los últimos pontífices romanos, por la Teología de la Liberación y muchos regímenes del mundo de distinto signo y latitud. Los cuales hoy, ojalá no sea muy tarde, se movilizan para una inmensa cruzada de justicia y gratitud hacia Cuba y en contra del demonio instalado en la Casa Blanca que amenaza al mundo entero, como a la supervivencia misma del Planeta. Que busca, al igual que las guerras, matar de hambre a los niños, acribillar a las naciones inermes, destruir ciudades y gastar millonarias sumas en discurrir y acumular armas de destrucción masiva.

Imagino que todo esto debiera avergonzar a tantos que tanto le deben a Cuba, encantados con la democracia que antes estimaban “burguesa”, los horrores del imperialismo yanqui, poniéndose a tono con los Trump, Milei y sus dominios adláteres en todos los continentes. En la idea siempre de seguir agregando estrellas a su pabellón nacional tejido por las mortíferas guerras, las invasiones y campos de concentración y exterminio, como el de Guantánamo.

Qué ejemplo nos da una vez más México y su presidenta Claudia Sheinbaum, demostrando un coraje del que carecen muchos gobernantes y políticos auto considerados vanguardistas.

Mientras escribo estas líneas recorro los nombres y rostros de los vociferantes de ayer, hoy devenidos en lacayos y cómplices activos o silenciosos frente a la agresión contra un pueblo que de seguro va a reemprender una vez más su heroico destino.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

viernes, 20 de febrero de 2026

LA ÉLITE CRIMINAL, DEGENERADA EXPUESTA EN LOS ARCHIVOS EPSTEIN ESTÁ OCULTANDO LA VERDAD:


La Élite Criminal, DEGENERADA Expuesta en los Archivos Epstein está Ocultando la Verdad:

¡Género Humano, “Porque un día de repente sentiste el terror de ser”, frente a la Sodoma y Gomorra de Estados Unidos e Israel!...

Por Jonathan Cook*/ Voces del Mundo*/escritor y analista internacional:

Si les cuesta lidiar con la incesante presión de comunicarse en un mundo cada vez más conectado/censurado/controlado, piensen en el serial del difunto pedófilo Jeffrey Epstein.

La avalancha de tres millones de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos durante el fin de semana confirma que Epstein dedicó una cantidad desmesurada de tiempo a comunicarse con la enorme red de conocidos poderosos que había llegado a desarrollar.

Tan sólo enviar correos electrónicos parece haber sido casi un trabajo de tiempo completo para él, y en realidad lo fue.

La atención personalizada que dedicó a sibaritas, drogadictos y degenerados multimillonarios dueños de la celestina universal/el dólar, miembros de la realeza, líderes políticos, estadistas, celebridades, académicos y élites mediáticas fue la forma en que se mantuvo en el centro de esta vasta red de poder.

Su agenda de contactos era un quién es quién de aquellos que moldean nuestra idea de cómo debería gobernarse el mundo. Pero también fue crucial para atraer a algunas de estas mismas figuras poderosas a su círculo más íntimo, a un mundo de grupos privados depravados y explotadores en Nueva York y su isla caribeña.

Al parecer, hay otros tres millones de documentos aún retenidos. Su contenido, debemos suponer, es aún más condenatorio para la élite global cultivada por Epstein.

Cuantos más documentos salen a la luz, más se perfila la imagen de cómo Epstein se protegió de las consecuencias de su propia depravación gracias a esta red de aliados que, o bien consintieron en sus delitos, o bien participaron activamente en ellos.

El modus operandi de Epstein se parecía sospechosamente al de un jefe mafioso, que exige que los iniciados participen en un golpe antes de convertirse en miembros de pleno derecho de la mafia. La complicidad es la forma más segura de garantizar una conspiración de silencio.

Red de poder

No se trata sólo de que el difunto pedófilo financiero se escondiera a plena vista durante décadas. Su red de amigos y conocidos se escondía con él, asumiendo todos que eran intocables.

Su abuso de mujeres jóvenes y niñas no fue sólo un delito personal. Después de todo, ¿para quién estaban él y su proxeneta, Ghislaine Maxwell, llevando a cabo todo este tráfico sexual?

Precisamente por eso, muchos de los millones de documentos publicados han sido cuidadosamente censurados, no para proteger principalmente a sus víctimas, que al parecer son identificadas con demasiada frecuencia, sino para proteger a los círculos depredadores a los que servía que se sigue protegiendo.

Lo destacable de la última tanda de archivos de Epstein es lo sugestivos que son de una cosmovisión asociada con los “teóricos de la conspiración”. Epstein estaba en el centro de una red global de figuras poderosas de ambos lados de una supuesta —pero en realidad, en gran medida performativa— división política entre la izquierda y la derecha.

El pegamento que parece haber unido a muchas de estas figuras fue su trato abusivo a mujeres jóvenes y niñas vulnerables.

De igual manera, las fotos de hombres ricos con mujeres jóvenes sugieren que Epstein acumuló, formal o informalmente, kompromat (pruebas incriminatorias) que presumiblemente le sirvieron como posible dominio sobre ellas.

Al más puro estilo masónico, su círculo de iguales parece haberse protegido mutuamente. El propio Epstein sin duda se benefició de un trato muy preferencial en Florida en 2008. Terminó encarcelado por sólo dos cargos de prostitución —el menos grave entre una serie de cargos de tráfico sexual— y cumplió una corta condena, gran parte de ella en libertad condicional.

Y el misterio de cómo Epstein, un contable glorificado, financió su estilo de vida increíblemente lujoso —cuando su agenda parece haber estado dominada por el correo electrónico, las tareas domésticas y la organización de fiestas sexuales— se vuelve un poco menos misterioso con cada nueva revelación.

Su trato con los superricos y sus secuaces, y las invitaciones para ir a su isla a pasar tiempo con mujeres jóvenes, todo recuerda a la tradicional trampa de seducción empleada por las agencias de espionaje. Lo más probable es que Epstein no estuviera financiando todo esto él mismo.

Las huellas de Israel

Esto no debería sorprendernos. Una vez más, las huellas de los servicios de inteligencia, en particular las de Israel, se encuentran en la última filtración de archivos. Pero las pistas ya estaban ahí desde mucho antes.

Por supuesto, existía su insólito vínculo íntimo con el proxeneta Maxwell, cuyo padre, un magnate de los medios, quedó expuesto como agente israelí tras su muerte. Y el mejor amigo de Epstein durante mucho tiempo, Ehud Barak, exjefe de la inteligencia militar israelí que posteriormente ejerció de primer ministro, debería haber sido otra señal de alerta.

Esa asociación ocupó un lugar destacado en una serie de artículos publicados por Drop Site News el otoño pasado, a partir de una publicación anterior de los archivos de Epstein. Estos mostraban a Epstein ayudando a Israel a negociar acuerdos de seguridad con países como Mongolia, Costa de Marfil y Rusia.

Un oficial de la inteligencia militar israelí en activo, Yoni Koren, fue huésped recurrente del apartamento de Epstein en Manhattan entre 2013 y 2015. Un correo electrónico también muestra a Barak pidiéndole a Epstein que transfiriera fondos a la cuenta de Koren.

Pero la última publicación ofrece pistas adicionales. Un documento desclasificado del FBI cita a una fuente confidencial que afirma que Epstein estaba muy “cerca” de Barak y que “se entrenó como espía bajo su mando”.

En un intercambio de correos electrónicos entre ambos en 2018, antes de una reunión con un fondo de inversión cataríEpstein le pide a Barak que disipe las posibles preocupaciones sobre su relación: “Deberías dejar claro que no trabajo para el Mossad.)”.

Y en un audio recién publicado y sin fecha, Epstein aconseja a Barak que investigue más sobre la firma estadounidense de análisis de datos Palantir y que conozca a su fundador, Peter Thiel. En 2024, Israel firmó un acuerdo con Palantir para obtener servicios de inteligencia artificial que ayudarían al ejército israelí a seleccionar objetivos en Gaza.

Como era de esperar, estas revelaciones apenas están teniendo eco en los medios de comunicación tradicionales, los mismos medios cuyos multimillonarios propietarios y entregados editores cortejaron a Epstein en su día.

En cambio, los medios parecen estar mucho más absortos en pistas menos convincentes que sugieren que Epstein también podría haber tenido conexiones con los servicios de seguridad rusos.

Pacto fáustico

Hay una razón por la que la demanda de los archivos de Epstein ha sido tan clamorosa que incluso el presidente estadounidense Donald Trump tuvo que ceder, a pesar de las vergonzosas revelaciones que también le afectaron. Gran parte de lo que vemos en nuestra política, cada vez más degradada y corrupta, parece desafiar cualquier explicación racional, y mucho menos moral.

Las élites occidentales llevan dos años conspirando activamente en la masacre de Gaza —ampliamente identificada por los expertos como genocidio— y luego etiquetando cualquier oposición como antisemitismo o terrorismo.

Esas mismas élites se quedan de brazos cruzados mientras el planeta arde, negándose a renunciar a su enriquecedora adicción a los combustibles fósiles, incluso cuando una encuesta tras otra muestran que las temperaturas globales suben sin cesar hasta el punto de que el colapso climático es inevitable.

Una serie de guerras de agresión occidentales, imprudentes e ilegales, en Oriente Medio, así como la prolongada incitación de la OTAN a Rusia para que invada Ucrania, no sólo han desestabilizado el mundo, sino que corren el riesgo de provocar una conflagración nuclear.

Y a pesar de las advertencias de los expertos, la inteligencia artificial se está implementando apresuradamente sin apenas pensar en los impredecibles y probablemente masivos costes para nuestras sociedades, desde la destrucción de gran parte del mercado laboral hasta la alteración de nuestra capacidad para evaluar la verdad.

Los archivos de Epstein ofrecen una respuesta. Lo que parece una conspiración, sugieren, es efectivamente una conspiración impulsada por la avaricia. Lo que siempre hemos tenido ante nuestros ojos podría ser cierto: para ser aceptado en la pequeña élite del poder de Occidente hay que pagar un alto precio, e implica dejar de lado cualquier sentido de moralidad. Requiere descartar la empatía hacia cualquiera que no pertenezca al grupo.

Tal vez una élite desalmada y carnívora a cargo de nuestras sociedades sea menos caricaturesca de lo que parece. Quizás los archivos de Epstein tengan tanto impacto en nuestra imaginación porque nos enseñan una lección que ya sabíamos, confirmando una historia con moraleja que precede incluso al canon literario occidental.

Hace más de 400 años, el escritor inglés Christopher Marlowe, contemporáneo de William Shakespeare, se inspiró en cuentos populares alemanes para escribir su obra Doctor Fausto sobre un erudito que, a través de Mefistófeles, acepta vender su alma al diablo a cambio de poderes mágicos.

Así nació el pacto fáustico, mediado por la figura de Mefistófeles, similar a la de Epstein. El gran escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe retomaría este relato 200 años después en su obra maestra en dos partes: Fausto.

Lógica degenerada

Sin embargo, quizá no sea sorprendente que el ruido mediático sobre los archivos de Epstein esté sirviendo principalmente para acallar una historia más veraz que lucha por emerger.

La misma élite que una vez valoró a Epstein como su maestro de ceremonias intenta ahora desviar nuestra atención de su complicidad en sus delitos para dirigirla hacia unos pocos individuos selectos, en particular en el Reino UnidoAndrew Mountbatten-Windsor y Peter Mandelson.

Es difícil considerar a esta pareja como chivos expiatorios. No obstante, cumplen el mismo propósito: saciar el creciente apetito del público por el castigo.

Mientras tanto, el resto de su círculo o bien niega las sólidas pruebas de su amistad con Epstein o, si se les acorrala, se disculpan rápidamente por un breve lapsus de juicio, antes de correr a esconderse.

Se trata de un cálculo erróneo. Los archivos de Epstein no sólo nos muestran las decisiones oscuras de unos pocos individuos poderosos. Más importante aún es que ponen de relieve la lógica degenerada de las estructuras de poder que hay detrás de estos individuos.

Las poderosas figuras que tomaron el Lolita Express de Epstein para ir a su isla; que recibieron “masajes” de mujeres y niñas jóvenes víctimas de trata; y que bromeaban despreocupadamente sobre los abusos que sufrían esas jóvenes, son las mismas personas que ayudaron discretamente a Israel a cometer una matanza masiva en Gaza y, en algunos casos, defendieron con vehemencia su derecho a hacerlo.

¿Nos sorprende que quienes no expresaron ni un ápice de oposición al asesinato y la mutilación de decenas de miles de niños palestinos, y a la hambruna de cientos de miles más, fueran quienes también consintieron los rituales de abuso contra niñas, o los toleraron, mucho más cerca de casa?. Hoy se pretende construir en Gaza el gran burdel mediterráneo el negocio que le quita el sueño al convicto presidente de Estados Unidos Trump y su cómplice el primer ministro del nazisionismo Netanyahu.  

Estas son las personas que exigían a cualquiera que aspirara a alzar la voz en defensa de los niños de Gaza que dedicara su tiempo a condenar a Hamás. Estas son las personas que intentaron a toda costa desacreditar el creciente número de muertes infantiles atribuyéndolas al “Ministerio de Sanidad de Gaza, dirigido por Hamás”.

Estas son las personas que negaron que Israel atacara los tan necesarios hospitales para tratar a los niños heridos y enfermos de Gaza, e ignoraron la hambruna masiva que Israel inflige a toda la población. Y estas son las personas que ahora fingen que el continuado asesinato y tortura de los niños de Gaza por parte de Israel equivale a un “plan de paz”.

Neoliberalismo y nazisionismo

Dejemos a un lado, de momento, su pedofilia. Epstein fue la personificación definitiva de las dos ideologías corruptas del neoliberalismo capitalista y el sionismo que dominan las sociedades occidentales. Esa es razón suficiente para que sobresaliera durante tanto tiempo en sus altas esferas.

El destino final de esas ideologías iba a conducir siempre a un genocidio en Gaza y, en los próximos años o décadas, a menos que se detenga, a un holocausto nuclear o al colapso climático a escala planetaria.

Epstein podría servir de advertencia saludable de lo que está tan profundamente mal en la cultura política y financiera de Occidente. Pero la llamada de atención que representa se está viendo ahora tan atenuada en su ausencia como lo estaba en vida.

La celestina universal/el dólar un siniestro instrumento al igual que el neoliberalismo para masifica, enajenar, y explotar al ser humano.

El neoliberalismo es la búsqueda del dinero y el poder por sí mismo, desvinculado de cualquier propósito superior o bien social. Durante el último medio siglo, se ha alentado a las sociedades occidentales a venerar a la clase multimillonaria —pronto billonaria— como el símbolo supremo del crecimiento económico y el progreso, en lugar del indicador definitivo de un sistema que se ha podrido desde dentro.

Como era de esperar, los superricos y sus seguidores se han sentido atraídos por los defensores del “largoplacismo”, un movimiento que justifica las graves desigualdades e injusticias actuales del mundo y se resigna a un apocalipsis climático y ambiental inminente a medida que se agotan los recursos del planeta.

El largoplacismo argumenta que la salvación de la humanidad no reside en reorganizar nuestras sociedades política y económicamente en el aquí y ahora, sino en intensificar esas desigualdades para lograr el éxito a largo plazo mediante una clase de Übermensch nietzscheanos, o seres superiores  dueños de la celestina universal/el dólar.

Una pequeña élite financiera necesita libertad absoluta para amasar más riqueza en busca de soluciones —mediante innovaciones tecnológicas, por supuesto— que permitan superar las dificultades de sobrevivir en nuestro frágil planeta. El resto de nosotros somos un impedimento para que los superricos puedan encontrar un rumbo hacia la seguridad.

Los hombres, mujeres y niños normales y corrientes marginados, enajenadas deben quedarse en el barco que se hunde, mientras los multimillonarios requisan los botes salvavidas. En palabras de uno de los gurús del largoplacismo, Nick Bostrom, filósofo de la Universidad de Oxford, lo que nos espera es “una masacre gigantesca para el hombre, un pequeño paso en falso para la humanidad”.

Tomando prestado un término de los videojuegos, los miembros de la élite neoliberal nos ven al resto como personajes no jugadores o como personajes de relleno generados en un juego para servir de fondo a los jugadores reales. Visto desde esta perspectiva más amplia, ¿qué importa si los niños sufren, ya sea en Gaza o en las mansiones de un multimillonario?

Sin excepciones morales

Si esto se parece mucho al colonialismo tradicional de la “carga del hombre blanco”, actualizado para una supuesta era poscolonial, es porque lo es. Esto ayuda a explicar por qué el neoliberalismo  capitalista determinista se complementa tan bien con otra ideología colonial depravada: el sionismo.

El nazisionismo ganó cada vez más legitimidad tras la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que conservó con descaro durante la posguerra la misma lógica depravada de los nacionalismos étnicos europeos que habían culminado anteriormente en el nazismo.

Israel, el hijo bastardo del sionismo, no sólo reflejó la supremacía aria, sino que hizo respetable su propia versión: la supremacía judía. El sionismo, al igual que otros nacionalismos étnicos repugnantes, exige la unidad tribal contra el Otro, valora el militarismo por encima de todo y busca constantemente la expansión territorial, o Lebemsraum.

¿Sorprende acaso que fuera Israel quien, durante muchas décadas, revirtiera los avances de un sistema jurídico internacional creado precisamente para evitar que se repitieran los horrores de la Segunda Guerra Mundial?

¿Sorprende acaso que fuera Israel quien perpetrara un genocidio a la vista del mundo, y que Occidente no sólo no lo detuviera, sino que participara activamente en la matanza masiva?

¿Sorprende acaso que, a medida que a Israel le ha resultado más difícil ocultar la naturaleza criminal de su empresa, Occidente se haya vuelto más represivo y autoritario a la hora de aplastar la oposición a su proyecto?

¿Sorprende acaso que los sistemas de armas, las innovaciones en materia de vigilancia y los mecanismos de control demográfico que Israel ha desarrollado y perfeccionado para utilizarlos contra los palestinos lo conviertan en un aliado tan preciado para la clase multimillonaria occidental que busca utilizar las mismas innovaciones tecnológicas en su propio país?

Por eso, el ministro del Interior del Gobierno británico, que apoyó con fuerza el genocidio en Gaza y calificó la oposición al mismo como terrorismo, quiere ahora revivir la idea del siglo XVIII de la prisión panóptica, una forma de encarcelamiento que todo lo ve, pero en una versión de inteligencia artificial. En palabras de Shabana Mahmood, su panóptico garantizaría que “los ojos del Estado/el gran hermano puedan estar sobre ti en todo momento”.

Hace casi dos décadas, quedó claro que Jeffrey Epstein era un depredador. En los últimos años, se ha vuelto imposible mantener la idea de que era un caso moral atípico. Él destiló y canalizó, a través de formas depravadas de gratificación sexual, una cultura corrupta más amplia que cree que las reglas no se aplican a las personas especiales, a los elegidos, a los Übermensch. Para querer la libertad, la democracia y la justicia son medios exclusivos para obtener ventajas de ellas... Club Bilderberg – Foro económico Mundial de Dallas. Se cambia el nombre del organismo explotador para demostrar que las cosas cambian.

Un puñado de sus aliados más desechables serán sacrificados para satisfacer nuestra sed de rendición de cuentas. Pero no se dejen engañar: la cultura Epstein sigue vigente.

*Jonathan Cook es autor de tres libros sobre el conflicto palestino-israelí. Ha ganado el Premio Especial de Periodismo Martha Gellhorn. Vivió en Nazaret durante veinte años, de donde regresó en 2021 al Reino Unido. 

*Artículo originalmente publicado en Middle East Eye. Traducido del inglés por Sinfo Fernández.

Rusia condena vínculo de las élites de occidente/Estados Unidos, Unión Europea/OTAN, Inglaterra Canadá y Japón con red de Epstein

La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, denunció que los mismos actores responsables de las atrocidades descritas en los archivos del pederasta Jeffrey Epstein, son quienes proveen recursos militares a Ucrania “para la matanza de los niños”.

Para la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, el trato que estas élites brindan a la infancia, incluyendo a sus propios familiares, es un reflejo directo de su política exterior y de su apoyo al Gobierno de Kiev.

La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, criticó las cúpulas de poder en Occidente tras la reciente difusión de documentos vinculados al caso de Jeffrey Epstein. Según la funcionaria, la información revelada en estos archivos no solo expone una red de abusos contra menores, sino que también explica la naturaleza ética de quienes actualmente financian el conflicto en Ucrania.

Zajárova sostuvo que los materiales, que incluyen millones de registros, evidencian cómo sectores influyentes de la sociedad occidental habrían participado durante décadas en la corrupción y violencia contra menores de edad.

Para la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, el trato que estas élites brindan a la infancia, incluyendo a sus propios familiares, es un reflejo directo de su política exterior y de su apoyo al régimen de Kiev.

En su declaración, la funcionaria denunció que los mismos actores responsables de las atrocidades descritas en los archivos son quienes proveen “recursos colosales para la matanza de los niños y la población civil”.

«¿Qué se puede esperar de quienes llevaban años, décadas, sometiendo a los niños a abusos, corrompiéndolos, y lo hacían de manera sistemática, incluyendo tanto a nuevas víctimas de abuso sexual en forma de menores de edad como a adultos, motivándolos con ascensos en sus carreras políticas?”, preguntó.

El delincuente sexual estadounidense Jefrrey Epstein fue arrestado en julio de 2019 en Nueva York. De acuerdo con las investigaciones de la Fiscalía, el pederasta habría coordinado durante años el traslado de decenas de menores a su residencia en Manhattan con fines de explotación sexual, un esquema que habría operado con mayor intensidad entre 2002 y 2005.

El círculo social de Epstein destacaba por su gran influencia global, integrando a figuras de alto perfil que incluían desde empresarios prominentes y celebridades hasta mandatarios y funcionarios públicos de diversos países. Dentro de esta red de contactos destacaron nombres como el del expresidente Bill Clinton y el del actual mandatario estadounidense, Donald Trump.

Tras el suicidio de Epstein en su celda el 10 de agosto de 2019, el proceso judicial en su contra fue interrumpido. No obstante, el caso dejó al descubierto los vínculos de poder que el financiero mantuvo con las esferas políticas y económicas más altas del mundo.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.