martes, 15 de septiembre de 2026

Ladrillo a ladrillo: Desmantelar la Corte Penal Internacional y el Estado de Derecho…

Ladrillo a ladrillo: Desmantelar la Corte Penal Internacional y el Estado de Derecho…

Por L. Michael Hager* – Voces del Mundo/Other News/ADDHEE.ONG:

Prolegómenos: “La impunidad del imperio estadounidense globalizado, la tiranía mas despótica, degenerada, y desalmada de los plutócratas empresarios oligarcas dueños de la celestina universal el dólar, el narcotráfico y la inteligencia artificial genocida, no es eterna, porque existe la Justicia Plena” …

Prof. Moreno Peralta/IWA

Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG

Las denuncias del secretario de Estado Marco Rubio contra la Corte Penal Internacional (CPI) no son más que las últimas amenazas de Estados Unidos contra ese órgano judicial. En junio y julio de 1998, Estados Unidos participó en la redacción del Estatuto de Roma, por el que se creó la CPI. Sin embargo, Estados Unidos se negó a ratificar el Estatuto cuando entró en vigor en 2002. Estados Unidos sigue sin ser miembro de la Corte…

La jurisdicción de la CPI se limita a los delitos que entran dentro de una de las cuatro categorías especificadas: genocidio, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y agresión (el uso de la fuerza armada contra la soberanía o la independencia política de otro Estado). Cabe señalar también que la CPI juzga a personas físicas, mientras que la jurisdicción de su tribunal homólogo, la Corte Internacional de Justicia (CIJ, «Corte Mundial»), solo admite casos interpuestos contra Estados…

El presidente Trump y sus predecesores han temido que la soberanía de EE. UU. se viera menoscabada si un fiscal de la CPI pudiera actuar contra un ciudadano estadounidense en virtud de la disposición territorial del artículo 12 del Estatuto de Roma. De hecho, la Corte ya ha comenzado a investigar posibles crímenes de guerra cometidos por miembros del ejército estadounidense en Afganistán.

Debe señalarse que cualquier gobierno puede eludir la jurisdicción de la CPI si juzga al acusado en sus propios tribunales.

Ningún funcionario estadounidense ha arremetido contra la Corte Penal Internacional con tanta dureza como Marco Rubio. A mediados de julio de este año, Rubio amenazó en diversos foros con «desmantelar la CPI, ladrillo a ladrillo, si es necesario».  Tras tachar a la Corte de «farsa» y de institución «corrupta y fatalmente politizada», en agosto impuso nuevas sanciones económicas contra la presidenta de la Corte, la jueza Tomoko Akane, y el abogado principal Abdoulaye Seye.

Esas sanciones, ya impuestas a 12 funcionarios de la Corte, bloquean la mayoría de las transacciones financieras personales, el uso de tarjetas de crédito y el acceso a cualquier activo ubicado en EE. UU. Además, la presión de la administración Trump sobre los Estados miembros ha provocado que al menos dos de los 125 miembros (Chad y Venezuela) se hayan retirado de la Corte.

El artículo 12 del Estatuto de Roma es el motivo principal de la furia de Rubio.  En efecto, dicho artículo define la denominada «competencia territorial» como la que otorga a la Corte la autoridad para enjuiciar a ciudadanos individuales de un Estado no miembro si los presuntos delitos se cometieron en un Estado miembro. Esta fue la base jurídica que permitió al fiscal de la CPI emitir órdenes de detención contra el primer ministro Benjamin Netanyahu y su exministro de Defensa, Yoav Gallant, por crímenes de guerra en Gaza; y contra los líderes de Hamás (asesinados ya) por la masacre de civiles perpetrada el 7 de octubre en Israel.

A pesar de sus enérgicas objeciones a la CPI, la política de EE. UU. ha sido algo incoherente. Ha prestado un apoyo limitado a la CPI en algunos casos concretos, como la investigación de la Corte sobre la invasión del presidente Putin de Ucrania.

Si las personas objeto de una orden de detención de la CPI pueden ser detenidas en un país miembro, dicho país está obligado a ejecutar la orden de detención y a remitir al acusado a juicio en La Haya.

Aunque algunos juristas aceptan la postura de EE. UU. que limita la jurisdicción territorial del Estatuto de Roma, la mayoría de los Estados (principalmente los 123 Estados miembros actuales) no lo hacen. Cada uno de ellos está dispuesto a ceder una parte de su soberanía nacional a cambio de que se exijan responsabilidades a las personas que cometen crímenes atroces que son ignorados por los tribunales de su propio país.

La CPI ha logrado algunos éxitos notables a la hora de exigir responsabilidades penales a personas por atrocidades cometidas. Por ejemplo, la Corte ha procesado a personas de la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda (niños soldado y crímenes contra la humanidad), Malí (destrucción de lugares del patrimonio cultural y religioso) y Sudán (atrocidades en Darfur).

Incluso jefes de Estado (entre ellos Putin, de Rusia; Omar al-Bashir, de Sudán, y Netanyahu) han sido objeto de órdenes de detención de la CPI. La importancia de estos y otros procesos de la CPI radica en el precedente jurídico que sientan a la hora de exigir responsabilidades. El Estatuto de Roma no prevé ninguna exención para los líderes gubernamentales.

La actuación de EE. UU. contra la CPI es reflejo de un ataque más amplio contra las organizaciones internacionales. A pesar del papel protagonista de Estados Unidos en la creación de muchas de ellas, el presidente Trump firmó el 7 de enero de 2026 un decreto ejecutivo por el que Estados Unidos se retiraba de 31 organismos de la ONU y de 35 organizaciones ajenas a la ONU.

Las retiradas de Estados Unidos de las Naciones Unidas incluyeron la Convención sobre el Cambio Climático («Acuerdo de París»), el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la Comisión de Derecho Internacional y varias comisiones económicas regionales.

Aunque Estados Unidos sigue siendo miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), ha tomado medidas para debilitar su autoridad en materia de cumplimiento (por ejemplo, bloqueando los nombramientos para su órgano de apelación) y cada vez hace menos caso de las normas fundamentales de la OMC (por ejemplo, en materia de aranceles y pago de cuotas).

Una de las primeras medidas de Trump en su segundo mandato fue desmantelar casi por completo la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el principal instrumento de la ayuda económica estadounidense a los países en desarrollo.  La interrupción brusca de sus programas contra el VIH y de ayuda alimentaria en África ha provocado un número incalculable de muertes en Sudáfrica, Sudán y otros lugares.

Como parte de sus ataques contra las organizaciones ajenas a la ONU que defienden el Estado de derecho a escala mundial, Trump retiró la adhesión de larga data de Estados Unidos a la Organización Internacional para el Derecho del Desarrollo (IDLO, por sus siglas en inglés) en Roma, un organismo que yo mismo cofundé y dirigí durante 17 años.

La política del «América first» de Trump ha privado a Estados Unidos no solo de participar en las instituciones creadas tras la Segunda Guerra Mundial —en cuya creación contribuyó—, sino también de desempeñar un papel en la configuración del nuevo orden mundial.

Los ataques implacables de Marco Rubio contra la CPI reflejan su desdén (y el del presidente Trump) hacia las organizaciones internacionales en general y hacia el Estado de derecho en particular. Sin embargo, la mayoría de los países, incluidos los miembros de la CPI, reconocen la importancia de contar con salvaguardias internacionales que protejan los derechos humanos.

Cuando los Estados no logran enjuiciar a sus ciudadanos por los graves delitos mencionados anteriormente, solo la CPI puede garantizar la responsabilidad individual y promover el respeto global por el Estado de derecho.

*Cofundador y exdirector general de la Organización Internacional de Derecho para el Desarrollo, con sede en Roma.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.



El ocaso de Estados Unidos…


El ocaso de Estados Unidos…



Por Prof. Dr. Joseph E. Stiglitz/Sur Andino/Other News/ADDHEE.ONG:


Prolegómenos: colofón del sistema capitalista determinista globalizado, no constituía un destino viable para la Humanidad.

Con esperanza y memoria, por un Nuevo Orden Mundial multipolar donde “todos seamos socialmente iguales humanamente diferentes y totalmente libres”

Prof. Moreno Peralta/IWA

Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG

Reflexiona Prof. Dr. Joseph E. Sriglitz

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha anunciado un “Día D económico”, por el que Estados Unidos amenaza con aumentar la presión sobre Irán mediante la imposición de sanciones a los países que sigan comerciando con los iraníes, pero en vez de obligarlos a sumarse a sus intentos de aislar a la república islámica, la administración Trump, con su acumulación de errores, está acelerando la transición hacia un orden mundial posestadunidense.

Es comprensible que los “aliados” de Estados Unidos no quieran sumarse a la costosa y mal planeada guerra electiva del presidente Donald Trump. Nadie los consultó antes de lanzarla y, obviamente, no quieren involucrarse ahora que Estados Unidos no consiguió derribar el régimen iraní ni tiene un plan B. Además, ¿qué motivos tendrían para acudir en ayuda de un gobierno que se pasa humillando a amigos y socios, amenaza con apoderarse de sus territorios (Groenlandia y Canadá) y les impone aranceles punitivos? Hay dos modos de ejercer influencia sobre otros: la persuasión y la intimidación. Pero en el caso de Trump, no funciona ni lo uno ni lo otro. Es acertada la apreciación de Aaron David Miller (Fundación Carnegie para la Paz Internacional) cuando señala que “Día D”, en este caso, significa “día de la desesperación”.

La persuasión requiere credibilidad. El resto del mundo debe creer que el gobierno tiene objetivos alcanzables y medios para lograrlos. Pero Trump tiene fama –y bien ganada– de mentiroso, así que nadie le cree una palabra. En junio de 2025, dijo que había “eliminado total y completamente” la capacidad nuclear de Irán, y en marzo declaró que Estados Unidos había “eliminado literalmente” a las fuerzas armadas iraníes. Una guerra que se suponía que iba a durar cuatro semanas (tal vez un poco más) ya entró en su séptimo mes. Y todo el mundo (desde los iraníes hasta los canadienses) sabe que cualquier acuerdo que firme Trump será tan sólido como la gelatina.

Se suponía que Bessent era el miembro más creíble del gabinete, pero ahora dilapidó su credibilidad con sus recientes intentos fallidos de influir en los mercados de bonos y divisas. Es casi seguro que su motivo verdadero fue mostrarle a su jefe que está “haciendo algo”. Pero, ¿qué sentido tiene hacerle un favor a Trump si al día siguiente se te puede echar en contra como hizo con casi todos sus secuaces anteriores? Descartada pues la persuasión, la alternativa de Trump es la que prefiere de cualquier modo: intimidación y bravuconadas, pero aquí hay un problema: ni él ni Bessent parecen darse cuenta de que Estados Unidos ya no tiene el poder que antes tuvo sobre el resto del mundo. Trump tampoco comprende cómo están cambiando la naturaleza de la guerra moderna y el papel de Estados Unidos en la economía global. Se quedó en el pasado y no se da cuenta de que la participación de Estados Unidos en el PIB mundial (en términos de paridad de poder adquisitivo) se redujo a la mitad desde el final de la Segunda Guerra Mundial (de más o menos 30 por ciento a poco menos de 15 por ciento en 2025). Y sobre todo, Estados Unidos perdió el control de herramientas estratégicas clave. Los chips avanzados que se usan en la mayoría de las tecnologías de vanguardia se fabrican en Taiwán; China domina la producción y el procesamiento de imanes y tierras raras. En estos casos, hasta Trump entiende que Estados Unidos ya no juega con las mejores cartas. Puede tratar de cortar los ingresos petroleros de la república islámica atacando a los compradores, pero China adquiere 90 por ciento del petróleo que exporta Irán y conserva el as de triunfo de las tierras raras.

La participación de Estados Unidos en el PIB mundial (en términos de paridad de poder adquisitivo) se redujo a la mitad desde el final de la Segunda Guerra Mundial (de más o menos 30 por ciento a poco menos de 15 por ciento en 2025).

Las respuestas a las agresiones de Trump son reflejo de este contexto económico cada vez más desfavorable. Viendo, cómo a Estados Unidos bajo Trump el poder se le escapa de las manos, el primer ministro canadiense, Mark Carney, decidió que ya era suficiente. Se niega a ceder la soberanía económica de su país al «rey loco» estadunidense: un hombre que ni siquiera puede ganarle a Irán.

Es probable que el resto del mundo esté aprendiendo la misma lección. Nadie tiene por qué tolerar los maltratos de Trump. Nadie tiene por qué capitular ni seguir dependiendo de Estados Unidos.

Un panorama económico mundial cambiante ofrece oportunidades de diversificación en abundancia. Cuanto antes comprendan Bessent y Trump la debilidad de su posición, mejor será para Estados Unidos y para el mundo.

Si China y otros países se resisten a las últimas exigencias de Trump (como parece probable), no se derrumbarán ni sufrirán la clase de costos que Estados Unidos espera infligirles.

La guerra mundial económica anunciada por Bessent terminaría en un atasco muy parecido al del estrecho de Ormuz. Una vez más, Estados Unidos pagará un alto precio, y los costos que imponga a otros dañarán todavía más su reputación y poder blando.

Estados Unidos era en otros tiempos un modelo digno de imitar, defensor de la democracia, de las oportunidades económicas y de otros valores atractivos para muchos países. Ahora es un ejemplo de lo que no hay que hacer: un cuento con moraleja sobre la desigualdad extrema, la erosión de la democracia, la corrupción y la división social. El resto del mundo debe devolver a la cooperación y al Estado de derecho el valor que les corresponde en las escalas nacional e internacional.

Un mundo que se libere del liderazgo estadunidense (al menos por ahora) promete más estabilidad, seguridad y prosperidad para todos.

* Premio Nobel de Economía, ex economista principal del Banco Mundial y ex presidente del consejo de asesores económicos de la presidencia de Estados Unidos, es profesor distinguido en la Universidad de Columbia y autor de The Road to Freedom: Economics and the Good Society (W. W. Norton & Company, Allen Lane, 2024).

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

El emperador Trump/secuestrador del imperio estadounidense globalizado/hegemónico, esperando a los narcos terroristas y la elección legislativa…


El emperador Trump/secuestrador del imperio estadounidense globalizado/hegemónico, esperando a los narcos terroristas y la elección legislativa…

Por Dr. Lautaro Rivara/Escritor, comunicador social y analista internacional/Other News/ADDHEE.ONG:

Prolegómenos: Pueblo de Estados Unidos: “Un Pueblo enajenado es un instrumento ciego de su propia destrucción” …General Libertador Simón Bolívar Palacios y Blanco

A los electores les llamó a votar estén o no estén registrados. A hacer trampas con tal de ganar la elección. Si ganamos los republicanos les garantizo un bono – no confundir con cohecho-, de cinco mil dólares a cada elector. “El fin justifica los medios”: En esta elección está en juego “el sueño americano/ American way of life. Fundado en el privilegio del despilfarro al que sólo acceden la minoría de mercachifles oligarcas plutócratas dominantes dueños de la celestina universal/el dólar, el narcotráfico y la “inteligencia artificial” genocida …

A partir del fin de la segunda maldita guerra mundial, la arcadia de la felicidad estadounidense, American way of life, gracias a las drogas del narcotráfico, las malditas guerras, bajo la égida de la celestina universal/ el dólar, desde el club Bildenberg quedó preceptuado, “que la libertad, la democracia y la justicia deben ser deseables, aunque sólo una minoría de mercachifles oligarcas plutócratas obtengan ventajas de ellas”. Decisión profundizada desde el Foro Mundial de Davos/Suiza, cada año…

Colofón: sí el protectorado Venezolano pago al secuestrador Trump con el petróleo del Pueblo Venezolano Bolivariano el secuestro del presidente Maduro y de su esposa Celia Flores, diputada, ¿Por qué aún ambos continúan presos en Estados Unidos?. Para garantizar el saqueo de ésta y de todas las riquezas de propiedad del Pueblo Venezolano Bolivariano…

- El presidente de Chile, Dr. Salvador Allende Gossens, el 11 de septiembre de 1973, demostró con las armas en las manos como se defiende la Dignidad, Soberanía, el Estado de Derecho, y las riquezas del Pueblo chileno frente a la agresión imperialista estadounidense, llevada a cabo por la clase oligarca empresarias CPC/SOFOFA y las fuerzas armadas, vendepatrias: “tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales, ni con el crimen ni con la fuerza, la historia es nuestra y la hacen los pueblos”…

- Pueblo de Estados Unidos, porqué un día despertaste al sentir el terror de ser estadounidense, asumiendo que otro mundo es posible, porque “bajo el sistema capitalista determinista globalizado no hay destino viable para la Humanidad” … Dr. Karl Marx.

- Ciudadanos estadounidenses están despertando, si saben lo que tienen que hacer y no lo hacen, entonces están peor que antes…

“Luz, más luz, Sapere aude” … sólo merecen la Libertad y la Vida, quienes cada día las conquistan…

Prof. Moreno Peralta /IWA

Reflexiona Dr. Rivara:

Esperando a los narco-terroristas

Primero fue un concepto dudoso. Ahora resulta poco más que una invectiva peligrosa. El vocablo «terrorista», o su declinación del régimen estadounidense, la de “narco-terrorista”, sirve hoy para todo o casi todo. Niños palestinos, periodistas de oficio, defensores de la naturaleza, sindicalistas organizados, activistas humanitarios, presidentes en funciones, todo ellos pueden ser rotulados con tan temible categoría.

El exabrupto lingüístico, el adefesio conceptual, no sería tan grave si no pudiera conllevar, en la propia legislación estadounidense, penas muy reales de hasta 20 años de prisión por brindar “apoyo financiero” a estos grupos, o si no pudiera resultar, en una madrugada cualquiera, en el bombardeo de una capital latinoamericana y en la “extracción”/secuestro de su máxima autoridad ejecutiva. El narco-terrorista es el nuevo indeseable, como lo fue ayer el guerrillero, el comunista, el moro, el idólatra o el salvaje.

El antiterrorista, su presunto reverso moral, es por tanto el nuevo cruzado de la civilización occidental, liberal y judeo-cristiana –cada vez más exasperado ante el huntingtoniano “choque de civilizaciones”–, aunque su moral trastabille demasiado seguido, como lo demuestra el truculento novelón del caso Cerimedo, sus granjas de bots, su largo historial de estafador y falsario, y la investigada tentativa de homicidio contra Nadie Beller.

Pero como en Esperando a los bárbaros, ya sea en el clásico poema de Constantino Kavafis, o en la celebrada novela homónima del premio nobel sudafricano J. M. Coetzee, los bárbaros nunca llegan. Su función no es otra que reforzar, de manera paranoide, las alicaídas fronteras físicas y espirituales de una civilización decadente, incapaz de sobrevivir sin azuzar los muñecos de paja de enemigos imaginarios, y el peligro inminente de invasiones inexistentes que puedan conjurar la disgregación total de sociedades profundamente anómicas. Desde el país imaginario de Cavafis y Coetzee hasta el anime Shingeki no Kyojin, las murallas, todas las murallas, sirven siempre para atajar a los de adentro y nunca para repeler a los de afuera.

Los terroristas de verdad, como los que arrasaron Gaza y evaporaron los cuerpos de miles de personas con armas termobáricas, o los que hoy construyen cárceles y patíbulos con puestos de observación privilegiados, o los que volaron con buzos tácticos el Nord Stream II o asesinaron en su casa al Ayatolá Alí Jameneí y toda su familia, estos, lejos de ser criminalizados, ocupan importantes cargos en el Pentágono y el Departamento de Estado. Los narcotraficantes reales, convictos y confesos como el ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández, gozan del perdón oficial, y resultan amnistiados, o lavan sus narco-dólares en las guaridas fiscales convenientemente distribuidas por el capital a lo largo y ancho del planeta.

Mucho se ha hablado en estos meses de las estrategias gemelas de los Estados Unidos –y algo hemos escrito sobre ello–; la de “defensa nacional” y la de “seguridad nacional”. Pero poco se habló de la existencia de una tercera, denominada la “estrategia nacional para la lucha contra el terrorismo”. Lo dicho: sin un conveniente chivo expiatorio, es imposible justificar los presupuestos cada vez más elásticos del complejo militar industrial, esos mismos que rebasaron –y con mucho– los gastos de la administración civil a fines de los años 60, dando inicio a lo que el dominicano Juan Bosch supo llamar el “pentagonismo” y la “sociedad pentagonizada”.

Esta estrategia tiene muchos déficits alarmantes, pero como en las anteriores, lo más grave no es lo que se expresa, sino lo que se calla; no se dice en ella una sola palabra sobre el sistema internacional, el multilateralismo, los derechos humanos, las garantías procesales, el principio de proporcionalidad y distinción, las políticas de prevención o el Estado de derecho.

La ambigüedad constitutiva del constructo “terrorista” no es nueva, pero se desquició completamente con el lanzamiento de la “Guerra Global contra el Terror” de George W. Bush tras el atentado del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas, y se institucionalizó con la publicación de la ONU en 2006 de la primera Estrategia Global contra el Terrorismo.

Pero el debate es mucho más antiguo; en todas las revoluciones históricas, pasando por la francesa, la haitiana, las hispanoamericanas o la rusa, el debate sobre el terror como instrumento legítimo o ilegítimo para alcanzar ciertos fines políticos fue una constante. Pero más allá del intrincado debate sobre violencia, política e insurgencia, la elasticidad del concepto llega al ridículo cuando se aplica a iniciativas militantes que hacen profesión de fe de su carácter pacífico, no armado y no violento, como las flotillas humanitarias y los convoyes terrestres a Gaza.

El “terrorismo”, incluso si tomamos la definición del propio FBI, implica “el uso ilegal de la fuerza o la violencia contra personas o propiedades para intimidar o coaccionar a gobiernos, a la población civil o un segmento de la misma, en la persecución de objetivos sociales o políticos”. La definición le calza sin una tirantez, sin una arruga, tanto a las cacerías humanas del ICE, como al asalto de las bases trumpistas al Capitolio, como a las demostraciones de fuerza de los supremacistas blancos del Patriot Front en las calles de Washington el pasado 4 de julio.

Para la definición de terrorista tampoco puede cegarnos al hecho de que todo terror es instrumento de otra cosa, y nunca es una sustancia químicamente pura. Lo que está claro es que el terrorismo fue siempre un fenómeno político, conceptual y materialmente diferente del narcotráfico y la criminalidad; pero la “estrategia” de los Estados Unidos los confunde y los revuelve adrede, sin establecer ninguna distinción precisa entre grupos terroristas y bandas criminales, reservando a unos y otros tratamientos idénticos. En todos los casos se trata de la aplicación de procedimientos arbitrarios, y en ocasiones letales, como sucedió con las más de 200 personas asesinadas en el Gran Caribe en el marco de la llamada Operación Lanza del Sur.

La mencionada “estrategia” clasifica las “amenazas” en tres grandes rubros o categorías “narcoterroristas y pandillas trasnacionales”, “organizaciones terroristas islámicas tradicionales” y “extremistas violentos de izquierda”. Además, propone expresamente el derecho de intervención imperial y sugiere dejar en suspenso el principio de soberanía: propone actuar con gobiernos locales cuando haya colaboración (una colaboración subalterna y vasalla, como la que se expresa de manera unilateral en la articulación ultra conservadora y ultra alineada del Escudo de las Américas), pero se reserva el derecho de intervenir de manera unilateral y discrecional cuando no la haya, es decir violando la soberanía de nuestras Repúblicas.

¿Esto significa que el terrorismo no exista? No, el problema es quiénes son sindicados e investigados como tales. Hace algunas décadas el antropólogo mexicano Gilberto López y Rivas hablaba del “terrorismo de Estado trasnacional”, precisamente para referirse a esta etapa abierta a comienzos de siglo con el recrudecer y la trasnacionalización de la “lucha anti-terrorista”. Hoy el terrorismo de Estado trasnacional refuerza su carácter colonial y se rearticula con antiquísimas narrativas imperiales como la Doctrina Monroe, el Destino Manifiesto, el Gran Garrote, la diplomacia de las cañoneras y un anticomunismo cada vez más histérico y extemporáneo, pasadas tres décadas y media desde la disolución de la Unión Soviética.

Nuestra hipótesis es la siguiente: más allá de sus evidentes, preocupantes y mortíferas consecuencias externas, el objetivo de estas estrategias tiende también –y quizás fundamentalmente– al disciplinamiento de la propiedad sociedad estadounidense, como lo demuestra la criminalización del movimiento Antifa, del sindicato de trabajadores de Amazon, o el retorno a las listas negras del macartismo y la CIA. Sin narco-terroristas, los ciudadanos de los Estados Unidos podrían despertar un día consternados y repetir aquellas palabras del poeta griego:

[…] se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.

Algunos han venido de las fronteras

y contado que los bárbaros no existen.

¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?

Esta gente, al fin y al cabo, era una solución.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Ada Lovelace y la inteligencia artificial: máquinas, poder y desigualdad…


Ada Lovelace y la inteligencia artificial: máquinas, poder y desigualdad…

Por Profesor Ingeniero Vicente Zapata Valenzuela/académico, escritor y analista internacional/El Sur Andino/Other News/ADDHEE.ONG:

Prolegómenos: El Sur Socialista Marxista no alineado y la mundialización del Nuevo Orden Mundial Multipolar:

· La ciencia al servicio de la liberación y realización del ser humano mujer y hombre…

· La ciencia marxista no es sólo la filosofía de nuestro tiempo, es su sentido en la lucha en contra del perverso sistema capitalista determinista globalizado…

· “Bajo el sistema capitalista determinista no hay destino viable para la Humanidad”:

“La historia de todas las sociedades que han existido/existen hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases. Mujeres y hombres libres y esclavos, opresores y oprimidos se han enfrentado siempre. Mantuvieron/mantienen una lucha constante, velada unas veces y otras, franca y abierta. Lucha que ha terminado siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes” … Dr. Karl Marx

Colofón:

La Dra. Rosa Luxemburgo es la mente más genial y Friedrich Engels entre los herederos científicos del Dr. Karl Marx. “El futuro sólo puede ser resuelto por el resultado de la lucha de clases, podemos ir hacia una sociedad desalineada con una convivencia más humana, el socialismo marxista, donde todo seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres, o podemos continuar hundiéndonos en la barbarie del capitalismo determinista globalizado, un dilema histórico todavía no resuelto…

Con esperanza y memoria “sólo merecen la libertad y la vida quienes cada día las conquistan” …

Prof. Moreno Peralta /IWA

Secretario ejecutivo ADDHEE.ONG

Berlín, 30 de septiembre de 1990

Reflexiona el Prof. Zapata Valenzuela:

En el corazón de la revolución digital que vivimos, donde la inteligencia artificial promete transformarlo todo, emerge la figura de Ada Lovelace como un símbolo que ilumina no solo el origen de la computación, sino también las contradicciones sociales que atraviesan el desarrollo tecnológico. Su historia nos recuerda que la tecnología nunca ha sido ni será neutral: es un producto humano moldeado por las relaciones de poder, las clases sociales y el género…

Ada vivió en la Inglaterra victoriana, una sociedad profundamente desigual en la que las mujeres eran sistemáticamente excluidas de la educación científica. Sin embargo, logró no solo comprender el potencial de la máquina de Babbage, sino también imaginar posibilidades que excedían ampliamente el cálculo matemático.

La doble opresión: clase y género en la vida de Ada

Ada Byron nació en la cúspide de la aristocracia británica, hija del poeta Lord Byron y de Annabella Milbanke, quien poseía una sólida formación matemática. Esta posición privilegiada le permitió acceder a una educación que, a la inmensa mayoría de las mujeres, e incluso a muchos hombres de las clases populares, les era negada. Su trayectoria demuestra que el talento individual no surge al margen de las condiciones materiales: Ada pudo desarrollar sus capacidades porque, excepcionalmente, tuvo acceso a espacios de conocimiento reservados para una minoría.

Sin embargo, incluso siendo condesa, sufrió el peso del sexismo de su época. Su madre, aunque le proporcionó una educación científica, buscó mediante ella controlar su imaginación y alejarla de la supuesta “locura” que asociaba a Lord Byron. Esta oposición entre razón e imaginación reflejaba también una concepción profundamente marcada por el género, en una sociedad donde la capacidad intelectual y científica era considerada fundamentalmente masculina.

Ada fue educada para convertirse en una excepción dentro de ese sistema, no para transformar las condiciones que mantenían a la mayoría de las mujeres alejadas del conocimiento científico.

Desde una perspectiva materialista, la ciencia y la tecnología son producto del trabajo humano realizado bajo condiciones históricas concretas. En el capitalismo determinista industrial del siglo XIX, ese trabajo estaba profundamente dividido: mientras los hombres de las clases privilegiadas podían dedicarse a la ciencia y al pensamiento, las mujeres eran relegadas principalmente al ámbito doméstico y los trabajadores manuales eran tratados como ejecutores antes que como productores de conocimiento. Ada logró atravesar parcialmente esas fronteras, pero su propia historia evidencia hasta qué punto el acceso al saber está condicionado por la clase y el género.

La objeción de Lady Lovelace: ¿puede una máquina emanciparnos?

En 1833, Ada Lovelace conoció al matemático e inventor Charles Babbage, quien se encontraba desarrollando la Máquina Analítica, un diseño precursor de las computadoras modernas. Ada se interesó profundamente en el funcionamiento de esta máquina y comenzó a colaborar con Babbage, aportando una visión que iba más allá de los cálculos matemáticos. A partir de este trabajo, desarrolló ideas sobre cómo la máquina podía seguir una secuencia de instrucciones para resolver problemas, lo que posteriormente llevó a que fuera reconocida como una de las primeras personas en concebir un programa para una computadora.

Ada escribió una frase que posteriormente sería conocida como la “Objeción de Lady Lovelace”: “La Máquina Analítica no tiene pretensiones de originar nada. Puede hacer cualquier cosa que sepamos cómo ordenarle que ejecute”. Con esta afirmación estableció un límite fundamental: las máquinas son producto de la actividad humana y no existen independientemente de quienes las diseñan y utilizan.

Esta idea admite una lectura especialmente vigente. El capitalismo determinista tiende a presentar la tecnología como una fuerza autónoma que transforma inevitablemente la sociedad, ocultando las relaciones sociales que determinan su desarrollo y utilización. Algo similar ocurre hoy con la inteligencia artificial, muchas veces presentada como un “ente” que piensa, crea o decide por sí mismo, cuando detrás de ella existen programadores, trabajadores, empresas, Estados e intereses económicos concretos. La reflexión de Ada permite devolver la tecnología a su dimensión material: detrás de cada máquina existe trabajo humano.

Durante siglos, las contribuciones de las mujeres al conocimiento fueron invisibilizadas, minimizadas o atribuidas a figuras masculinas. Recordar que detrás de cada avance tecnológico existen personas implica también preguntarse quiénes tienen acceso a producir conocimiento, quiénes reciben reconocimiento por hacerlo y quiénes quedan excluidos de esos procesos.

Hoy, la inteligencia artificial tampoco escapa a estas relaciones sociales. Los sistemas algorítmicos pueden reproducir desigualdades de género, clase o raza cuando son desarrollados a partir de datos y estructuras provenientes de sociedades donde esas desigualdades ya existen. Por ello, analizar críticamente la IA exige mirar no solo sus capacidades técnicas, sino también las condiciones sociales bajo las cuales es creada…

La visión de Ada: una máquina para ampliar la creatividad humana

Uno de los aspectos más revolucionarios del pensamiento de Ada fue comprender que las máquinas no tendrían por qué limitarse al cálculo numérico. Imaginó que podrían manipular símbolos, producir gráficos e incluso trabajar con estructuras musicales. Su visión anticipó, en cierta medida, algunos de los principios que hoy asociamos a la computación moderna y a la inteligencia artificial generativa. Pero existe una diferencia importante entre imaginar la máquina como una ampliación de las capacidades humanas y utilizarla exclusivamente como mecanismo de sustitución del trabajo.

En el capitalismo determinista contemporáneo, una parte importante de la automatización responde a incentivos económicos asociados a la reducción de costos y al aumento de la productividad. En ese proceso, distintos trabajos —desde labores administrativas hasta actividades vinculadas con la traducción, el diseño, la programación o la producción artística— pueden verse transformados o desplazados por sistemas automatizados.

Esta transformación tampoco afecta a todas las personas de la misma manera. Las mujeres siguen teniendo una fuerte presencia en numerosos trabajos precarizados, administrativos, de servicios y de cuidados, mientras continúan subrepresentadas en muchos de los espacios donde se diseñan y controlan las nuevas tecnologías. De esta forma, la automatización puede reproducir o profundizar desigualdades existentes si su desarrollo no está acompañado de una transformación de las relaciones sociales que las producen.

El sur socialista no alienado y la “inteligencia artificial”…

Desde una perspectiva socialista, la respuesta no consiste en rechazar el progreso tecnológico, sino en disputar su orientación. Una sociedad emancipada podría utilizar la inteligencia artificial y la automatización para reducir las jornadas laborales, eliminar trabajos repetitivos, ampliar el acceso al conocimiento y liberar tiempo para el cuidado, la educación, la creación artística y la participación social.

Ada como símbolo de la mujer en la ciencia y de las desigualdades de clase Ada Lovelace se ha convertido en un símbolo feminista no simplemente por haber sido una “mujer excepcional”, sino porque su historia permite observar las barreras que históricamente impidieron que innumerables mujeres desarrollaran sus capacidades científicas. Su trayectoria demuestra que el talento no pertenece a un género determinado, pero también evidencia que las oportunidades necesarias para desarrollarlo están distribuidas de manera profundamente desigual.

Esta tensión continúa presente en el desarrollo tecnológico contemporáneo. Gran parte de la infraestructura, los datos y los recursos necesarios para desarrollar inteligencia artificial se encuentran concentrados en un número reducido de grandes empresas y países. Al mismo tiempo, numerosos procesos necesarios para sostener estos sistemas —desde la producción de dispositivos electrónicos hasta la clasificación y moderación de datos— dependen de cadenas globales de trabajo distribuidas de manera profundamente desigual.

Por eso, la discusión sobre una inteligencia artificial ética no puede limitarse exclusivamente a mejorar algoritmos. También debe preguntarse quién controla la infraestructura tecnológica, quién decide sus objetivos, quién obtiene sus beneficios y quién soporta sus consecuencias.

La transparencia de los algoritmos, la democratización del conocimiento y la participación social en las decisiones tecnológicas son, por tanto, cuestiones profundamente políticas.

Recuperar el legado de Ada para el futuro

Ada Lovelace fue una mujer adelantada a su tiempo, pero también fue producto de las contradicciones de ese mismo tiempo. Su posición de clase le permitió acceder a espacios intelectuales inaccesibles para la mayoría, mientras que su condición de mujer limitó el reconocimiento y las posibilidades que encontraba dentro de ellos. Precisamente por eso su historia sigue siendo relevante.

Hoy, frente al rápido desarrollo de la inteligencia artificial, enfrentamos una nueva encrucijada: podemos permitir que estas tecnologías se desarrollen principalmente según las necesidades de acumulación y rentabilidad del capital, o podemos disputar colectivamente su orientación para ponerlas al servicio de necesidades sociales. Recuperar el espíritu de Ada no significa celebrar a una heroína aislada, sino reconocer la capacidad humana que existe detrás de toda tecnología y luchar para que esa capacidad pueda desarrollarse colectivamente. La verdadera emancipación tecnológica no consiste en reemplazar a las personas por máquinas, sino en utilizar las máquinas para ampliar la libertad humana, democratizar el conocimiento y reducir las desigualdades.

El desafío, entonces, no es detener el futuro tecnológico, sino disputarlo.

Ada Lovelace pudo acceder a un conocimiento que estaba vedado para la enorme mayoría de las mujeres de su tiempo. Su historia recuerda que el problema nunca ha sido la falta de capacidad de las mujeres, sino las condiciones sociales que determinan quién puede estudiar, crear y ser reconocido. Mientras esas desigualdades persistan en la producción tecnológica, también estarán presentes, de una forma u otra, en las tecnologías que construimos.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

viernes, 11 de septiembre de 2026

EL MAGNICIDIO DEL PRESIDENTE DE CHILE DR. SALVADOR ALLENDE GOSSENS.


EL MAGNICIDIO DEL PRESIDENTE DE CHILE DR.  SALVADOR ALLENDE GOSSENS.

El presidente de Chile Dr. Salvador Allende Gossens fue asesinado. Rematado con un disparo en la frente por el General Javier Palacios Ruhmann. Evidencia forense del Dr. Luis Ravanal Zepeda. Congreso Mundial de Medicina Forense 2004, Tokio, Japón.

Por casi cinco décadas la conciencia de la Humanidad exige verdad y justicia en este alevoso crimen de lesa humanidad.  La investigación por el magnicidio del Presidente Allende Gossens, Comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, la Corte suprema, en el marco de “la Justicia en la medida de lo posible, de la dictadura cívico militar”, la cerró con una sentencia prevaricadora, un sobreseimiento total existiendo diligencias pendientes….

Prof. Hugo Moreno Peralta/IWA, Secretario Ejecutivo Addhee. Ong., Querellante.

El 11 de septiembre se cumplirán 52 años del golpe militar fascista de las Fuerzas armadas de Chile – “jamás vencidas” - que por orden del régimen  de los Estados Unidos y de la oligarquía empresarial CPC/Sofofa, financiera- bancaria/agiotista, agrícola monopolista llevaron a cabo. La dictadura cívico militar fascista, produjo  desde esa infausta fecha la más grande tragedia de la historia del Pueblo Chileno y  la más salvaje. Se divide en Pueblo de Lautaro, del General Libertador Bernardo O'Higgins Riquelme, del Compañero Presidente Allende Gossens, de Gabriela Mistral, de Pablo Neruda, etc., en: el Chile de los ganadores: la oligarquía empresarial CPC/Sofofa, y de la de sus epígonos la clase burguesa politicastra/castrense, corrupta, testaferros concertacionistas,  y el Chile de los perdedores que tendrán que sobrevivir al margen de la “sociedad de la alegría” de la celestina universal, imperialista/el dólar, del consumismo desenfrenado, las drogas del narcotráfico, el exitismo y la autocomplacencia, etc.  Las consabidas sin razones de la “guerra sucia”, de la salvación de la Patria y de los valores occidentales y católicos, constituyen un  patético recuerdo. En nombre de la “ seguridad nacional”, miles de seres humanos,  mayoritariamente jóvenes y hasta adolescentes fueron bestialmente secuestrados, torturados, apresados y desaparecidos, sin que, hasta nuestros días el Estado de Derecho haya asumido su responsabilidad de investigar exhaustivamente, estos crímenes de lesa humanidad cometidos por la barbarie militar fascista, por orden del régimen de Etsados Unidos y de la oligarquía empresarial CPC/SOFOFA.

“La Paz fundada en la Justicia Social”...

Para recuperar el Chile libre, democrático, soberano, culto y solidario, para construir una paz duradera y alcanzar la reconciliación,  es imprescindible  verdad, justicia y reparación digna para todas las víctimas de la dictadura cívico militar. Aclarar el crimen de lesa humanidad, el magnicidio del presidente constitucional de chile Dr. Salvador Allende Gossens, conforme a la documentación forense del Dr. Luis Ravanal Zepeda.  El montaje de “El suicidio” del presidente Dr. Allende Gossens, lo creen las fuerzas armadas cipayas/mercenarias, traidoras/corruptas, la oligarquía empresarial CPC/SOFOFA  y sus  tartufos epígonos y testaferros concertacioncitas, y una mengua de intelectuales renovados/renegados oportunistas, vende patria,  de utilería y diuréticos, que consumen horas de tazas de café y cigarrillos criticando al Presidente Allende Gossens, culpándole de  errores que ellos cometieron, pero lo que más les duele es que  el Presidente mártir los ignoró en su último mensaje y no los dejó como sus herederos. Como les duele las palabras del compañero presidente Dr. Salvador Allende Gossens, del 11 de septiembre de 1973:“Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que por lo menos será una lección moral que castigara la felonía, la cobardía y la traición: ¡Viva Chile, viva el Pueblo, vivan los trabajadores!. Otros hombres superaran este momento gris y amargo en que la traición pretende imponerse…”

La memoria histórica, la lucha prometeana del compañero presidente Dr. Salvador Allende Gossens, su pensamiento socialista marxista, su ética revolucionaria y su indoblegable ejemplo de lucha revolucionaria heroica por la vida y por su Pueblo, continúan vivos, entrañablemente vivos. Las nuevas generaciones no le olvidan. Con esperanza y memoria, que más temprano que tarde recuperaremos nuestro Chile libre, democrático, culto, solidario y soberano, porque la historia la hacen los Pueblos, dignos que luchan por la libertad y la vida…

Prof. Hugo Moreno Peralta/IWA

Secretario ejecutivo Addhee.Ong

Querellante Causa 77-2011 por el magnicidio del presidente de Chile Dr. Salvador Allende Gossens.