lunes, 24 de agosto de 2026

“Inteligencia artificial”, sometimiento y dependencia en la capitalización de la industria digital en occidente...

“Inteligencia artificial”, sometimiento y dependencia en la capitalización de la industria digital en occidente…


Por Profesora
Silvia Ribeiro/Profesora, comunicadora social y analista internacional/Sur Andino/Other News/ADDHEE.ONG:


Prolegómenos:

“El feudalismo tecnológico capitalista determinista, la era digital, la telebasura, el celular y la inteligencia artificial genocida/IAG, con su único objetivo, anular la Dignidad del ser Humano… George Orwell/1984, la apocalipsis del sistema capitalista determinista…”

Prof. Moreno Peralta/IWA

Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG

Berlín 26 de febrero 2026.

“La inteligencia artificial”, actualmente el motor de capitalización de la industria digital, necesita inmensas cantidades de energía y agua para funcionar. Si esa demanda se listara como un país, estaría entre los 10 mayores consumidores de energía, lo cual también conlleva gran uso de agua y suelos. Detallé esto en un artículo anterior, con base en un estudio reciente de Naciones Unidas (https://tinyurl.com/4makd7zm).

No se puede separar el uso de la inteligencia artificial (IA), especialmente la IA generativa, de la proliferación de infraestructura que la sostiene, como los centros de datos a hiperescala. Son esos centros, la inferencia de la IA y su uso masivo, los que generan la enorme demanda energética e hídrica. El estudio advierte que la huella ambiental no disminuirá aún si se crean sistemas más eficientes, por la “paradoja de Jevons”: los modelos más eficientes y su abaratamiento causan mayor consumo y la demanda total de energía y agua aumenta.

Además el crecimiento de esta industria es extremadamente desigual. Los países donde se extraen los recursos y los que reciben la basura –una nueva clase de residuos tóxicos y peligrosos– están en el Sur Global y no obtienen ningún beneficio, se repite un crudo esquema colonial. Un reporte anterior de la Organización Mundial de la Salud da cuenta del impacto de la basura electrónica en la salud de mujeres y niños que separan materiales en los inmensos tiraderos electrónicos que crecen en esos países. (https://tinyurl.com/ewaste-OMS)

Antes de apoyar la expansión de la industria digital y las aplicaciones de inteligencia artificial se deben evaluar y tener en cuenta los graves impactos ambientales, hídricos, en salud y en territorios, entre otros. Pese a que el avance de esta industria es arrollador, prácticamente no se realizan y tampoco hay regulación, salvo tímidas normativas sobre privacidad de datos en sólo algunas regiones del mundo.

Siendo graves, los anteriores son apenas una parte de los impactos del capitalismo determinista digital. Estamos ante una era de nuevas formas de dominación y control; la extracción de energía, agua y recursos va paralela a la extracción masiva y robo de información de cada aspecto de nuestras vidas y a la erosión de nuestras capacidades creativas, sociales, de pensamiento crítico.

Actualmente, las 10 mayores empresas tecnológicas del planeta (Nvidia, Apple, Alphabet (Google), Microsoft, Amazon, TSMC, Broadcom, Meta (Facebook), Tesla y SpaceX) tienen un valor bursátil conjunto de cerca de 23 por ciento del PIB global. A su vez, los ocho hombres más ricos del planeta, fundadores y directores de esas empresas, acaparan juntos más fortuna personal que la mitad más pobre de todos los habitantes del planeta, según Oxfam. La desigualdad social es un rasgo que define esta era.

Cecilia Rikap, economista argentina, jefa de investigación del Instituto de Innovación y Propósito Público del University College de Londres, plantea que estamos antes una época de nuevos monopolios, tanto intelectuales como tecnológicos y empresariales. En su libro Teoría de la dependencia digital, Rikap plantea que ahora están en el centro las gigantes tecnológicas (junto con transnacionales de otros rubros, que también trabajan con las primeras) y que están permanentemente asegurándose la permanencia de la dependencia de las periferias, que no son sólo geográficas. (Caja Negra editora, 2026, https://tinyurl.com/35wn3t6h)

Es común pensar en estas gigantes tecnológicas como las dueñas de redes electrónicas y plataformas digitales. Pero, sobre todo, explica Rikap, lo que venden son formas de gobernanza. Desde cómo gobernar nuestra vida cotidiana (correos electrónicos, mensajería, calendarios) a la gestión de economías y rubros industriales enteros y a la propia gestión de gobiernos en salud, educación, gestión política, vigilancia, control de población, aparato militar, guerras, entre otros.

Amazon, Google y Microsoft controlan dos tercios del negocio de las nubes informáticas, donde la mayoría de los gobiernos de América Latina colocan cada vez más aspectos de la gestión de sus países. Estas nubes no son sólo “depósitos”. Los gobiernos dependen de las tecnologías de las empresas para acceder y manejar su propia información, con programas de código cerrado que los gobiernos no controlan y a los que las empresas pueden negar el acceso.

Las gigantes tecnológicas han inventado así la forma de extraer cantidades masivas y continuas de datos (personales, institucionales y gubernamentales, sobre recursos, naturaleza, infraestructuras y más), basándose en conocimientos que son públicos y/o colectivos de la humanidad y privatizarlos de tal modo que la monetización y capitalización de estos datos llegue solamente a un grupo minúsculo. Un extractivismo paralelo de recursos materiales y de conocimientos locales, incluso tecnológicos, que no redunda en ninguna mejora para las poblaciones ni los países, sólo genera la ilusión de estar cerca del progreso y la comunicación global. El robo y la dependencia no se solucionan con instalar centros de datos en nuestros países. Al contrario, al permitirlos y seguir atados a las nubes de las empresas, aumenta la dependencia, al tiempo que se sacrifican comunidades y territorios para ganancia exclusiva de los más ricos del mundo.

Lo subrayado/interpolado es nuestro



Cipayos y paniaguados del Escudo de las América$ y la Doctrina de la Seguridad Imperial estadounidense

Cipayos y paniaguados del Escudo de las América$ y la Doctrina de la Seguridad Imperial estadounidense

Por Pablo Ruiz Espinoza/escritor, periodista y analista internacional:

Prolegómenos:
“No somos parte de ningún patio trasero”, según el Ministro de Defensa chileno Fernando Barros Tocornal… a los hechos nos remitimos…

Se ha conocido por estos días que el gobierno de los Estados Unidos pretende operar una Fuerza Operativa Conjunta del Hemisferio Occidental la que estaría compuesta por los 18 estados miembros de la Coalición Contra los Cárteles de las Américas, el otro nombre que tiene el Escudo de las Américas, creada por el presidente Donald Trump, en marzo pasado, en Miami, y donde Chile es uno de los países miembros junto a Argentina, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay, y ahora también Perú y Colombia, entre otros.

Esta instancia estará capitaneada por el general de división, del cuerpo de Marines estadounidense, Kevin Jarard, y será el “brazo operativo del Southcom” y se prevé que refuerce el intercambio de inteligencia, amplíe el entrenamiento combinado, mejore la interoperabilidad y capacidades de las fuerzas militares participantes, como, al mismo tiempo, apoye los esfuerzos de interceptación marítima y, cuando sea necesario, para brindar asistencia humanitaria y respuesta ante desastres naturales.

Esta Fuerza conjunta, como escribimos, será liderada por el mismo Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos responsable de una serie de ataques y asesinatos extrajudiciales, a supuestas embarcaciones de narcotraficantes, y responsable también del secuestro, en enero pasado, del presidente Nicolás Maduro y de su esposa en Venezuela, situaciones reñidas con el derecho internacional y que si bien por ahora pueden pasar impunes, por la  falta de poder y vaciamiento de los organismos internacionales, algún día tendrán que rendir cuentas.

Los Estados Unidos, nuevamente, insiste en que las Fuerzas Armadas de América Latina se involucren en temas de seguridad interior como es el combate y desarticulación de organizaciones narcotraficantes que es un área designada históricamente a los cuerpos policiales. En contraste, en Estados Unidos la ley Posse Comitatus Act de 1878, prohíbe que el ejército actúe en tareas policiales, control de drogas, dentro del territorio nacional.

En el mismo sentido, el Proyecto de Ley en el Congreso chileno que pretende darle atribuciones a las FFAA para realizar controles de identidad y la continua  presencia de las Fuerzas Armadas en la Zona Mapuche como en el control de migrantes, en la frontera norte, son situaciones negativas, que alejan a las FFAA de su misión y propósito, amenazan el respeto a los derechos humanos, como seguirán erosionando el respeto y la unidad que debiera tener la población con sus FFAA la que, como sabemos, ya su reputación está muy dañada por su actuación durante la dictadura cívico-militar y en la misma rebelión social del 2019 donde militares también cometieron graves  violaciones a los derechos humanos.

Así mismo, las intenciones del gobierno, expresadas por el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, de “combatir, junto a las Fuerzas Armadas, graves alteraciones de la seguridad pública con un foco especial en zonas dominadas por redes de narcotráfico y crimen organizado” -como informara Cooperativa- es un peligro mayor que puede tener consecuencias muy graves.

Las Fuerzas Armadas no deben ser usadas, por la clase política, en materias y operaciones de seguridad interior y nunca más deben reprimir las protestas sociales del mismo pueblo que juran defender.

El “enemigo interno”

Como sabemos, fue en la Escuela de las Américas, del Ejército de los EEUU, donde se inoculó a los militares chilenos y latinoamericanos la Doctrina de la Seguridad Nacional que creó el fantasma y figura del “enemigo interno” atribuida entonces a “comunistas y revolucionarios” y ahora, en estos nuevos tiempos, a organizaciones criminales y terroristas. Siempre EEUU busca pretextos para que las Fuerzas Armadas se involucren en temas de seguridad interior lo que muchas de las veces han conducido a la represión y un baño de sangre de la población civil. Esto es beneficioso para la potencia del norte, transforma a las Fuerzas Armadas en gendarmes de su propia nación distrayéndose del verdadero tema donde debieran enfocar sus esfuerzos qué es la defensa de nuestra soberanía territorial hoy en disputa en un escenario convulso e inestable donde seguir apostando y apoyando a una potencia en declive y criminal, como son los EEUU, traerá consecuencias en el presente y en futuro.

La menoscabada soberana chilensis:

En tal sentido, el Estado chileno en su conjunto debería reflexionar sobre todos los componentes que conforman nuestra menoscabada soberanía y que se deben proteger y resguardar estratégicamente para nuestro país y no más para el usufructo de potencias extranjeras. Seguimos esperando ver una clase política que no sea tan “vende patria” y que cuide de Chile y de todos sus habitantes.

Vale la pena recordar las claras palabras de la ex ministra de defensa de Argentina, Nilda Garré, que el 2006 retiró a las tropas argentinas del entrenamiento en EEUU, quien señaló que “La Escuela de las Américas ha hecho mucho mal y aún sigue intentando impulsar dentro de las Fuerzas Armadas las hipótesis de la ‘lucha contra el narcotráfico, y lucha contra el terrorismo”. Nosotros, por nuestra legislación interna, decimos que narcotráfico y terrorismo son hipótesis que deben ser combatidas desde las fuerzas de seguridad y no desde las Fuerzas Armadas, para no volver al tema de que las FFAA se involucren en temas de política interior y empiecen a perseguir, entre comillas, a ‘terroristas y narcotraficantes’, desplegados en el territorio y metiéndose con la población civil”.

El tema del narcotráfico y aumento de organizaciones criminales, caballos de troya para desestabilizar a nuestras naciones, es un asunto complejo. El país con el mayor consumo de drogas, entre otros, es Estados Unidos ante la ineficacia (o complicidad) de sus fuerzas policiales y la DEA que no logran desarticular a las organizaciones criminales dentro de su país. Es curioso, por decirlo menos, que teniendo los Estados Unidos diversas agencias de inteligencia, aparatos policiales, tecnología, y muchos otros recursos, no logran poner fin a la venta de drogas. Mientras no se ponga fin a la demanda de drogas en EEUU y en Europa, lejos estamos todos de que este problema se resuelva.

En ningún caso en Chile, con más estados de excepción, con más represión, con más cárceles, se podrá terminar con esta problemática sino con inteligencia como con políticas públicas que fortalezcan la prevención y recuperación de jóvenes drogadictos. Tristemente, no hay inteligencia, no hay fondos públicos, ni interés, para que tantos jóvenes se rehabiliten y tengan educación gratuita y verdaderas oportunidades para hacer mejor sus vidas. Como siempre, un problema social se quiere resolver con la fuerza y la represión hijos de la Doctrina de la Seguridad Nacional.


* Pablo Ruiz es periodista egresado de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.  Es coordinador del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas en Chile (organización afiliada a World BEYOND War y a la International Peace Bureau). Es editor de la Revista El Derecho de Vivir en Paz www.derechoalapaz.org

Lo subrayado/interpolado es nuestro.



Comandante Fidel Castro Ruz, tu nombre es Revolución, PRESENTE HOY Y SIEMPRE…

 



Comandante Fidel Castro Ruz, tu nombre es Revolución, PRESENTE HOY Y SIEMPRE…

Por Emir Sader/Escritor y analista internacional/ADDHEE.ONG:

Berlín 13 agosto 2026.

Hasta la Revolución Cubana, la revolución y el socialismo eran conceptos lejanos para nosotros en Brasil y en toda Latinoamérica. Se asociaban con Lenin y Mao, un fenómeno asiático distante.

La Revolución Cubana nos tomó a todos por sorpresa. Estaba aquella foto de unos hombres barbudos posando como un equipo de fútbol, ​​que habían derrotado a un dictador en Centroamérica (el Caribe aún no existía como tal para los medios).

Primero, hubo una euforia generalizada. Una de las mezquitas, de Estadão, estuvo en uno de los primeros grupos que viajaron a la isla para celebrar la victoria de la democracia sobre la dictadura. Pronto el proceso comenzó a tomar forma, volviéndose primero antiimperialista, luego socialista, y la izquierda revolucionaria aquí se identificó cada vez más con ese proceso.

El debate entre reforma y revolución, liderado aquí por el PCB (Partido Comunista Brasileño) por un lado y por grupos revolucionarios por el otro (Polop, PC do B, AP, en orden de aparición, a partir de 1961), encontró su respuesta en el triunfo de Fidel, Che y sus compañeros. Mientras que los proyectos reformistas se agotaron aquí —y los nuestros se agotarían poco después, cinco años después de la victoria cubana—, el camino revolucionario se abrió a través de la guerra de guerrillas.

La primera medida de  la Revolución Cubana:

Los problemas que no se resolvieron aquí, o que solo se abordaron parcialmente, fueron resueltos de la manera más radical y profunda por la Cuba revolucionaria. La primera medida revolucionaria que nos impactó profundamente fue la consulta con los estudiantes sobre si querían suspender el año escolar e ir a enseñar a leer y escribir a la población cubana, concentrada principalmente en el campo. Y así, Cuba resolvió el problema del analfabetismo de la manera más radical y popular.

Al mismo tiempo, en el primer año de la revolución, se fundó la Casa de las Américas, que comenzó a reunir a intelectuales latinoamericanos. Más tarde, Antonio Cándido diría que solo conoció la literatura latinoamericana a través de Cuba, a través de la Casa de las Américas. Antes de eso, a lo sumo conocía la literatura argentina, (a lo sumo Borges). Se fundó el ICAIC, que impulsaría el cine revolucionario cubano.

Y, en el plano estructural de la sociedad cubana, se implementaron una reforma agraria, una reforma urbana y la nacionalización de las empresas azucareras. A partir de ahí, la confrontación con Estados Unidos se aceleró, y Cuba, marcando el camino revolucionario, pasó de su fase nacional y democrática a su fase antiimperialista, anticapitalista y socialista. “Revolución socialista o caricatura de revolución”, en palabras del comandante Ernesto Guevara de la Serna

En Brasil y Latinoamérica, fue el momento decisivo para la izquierda. Los partidos comunistas se sentían incómodos con el triunfo revolucionario en Cuba y la capacidad de captación de jóvenes que les brindaba la imagen de Fidel y el Che. Los movimientos de izquierda radical proliferaron y adoptaron la lucha armada a medida que se desarrollaba el golpe de Estado en Brasil, poniendo fin al poder hegemónico del PCB dentro de la izquierda brasileña.

Los discursos de Fidel se difundieron ampliamente a través de la edición internacional de Granma y otros canales, como los publicados en Uruguay o Argentina, que luego se transmitían en Cuba. En ocasiones, se veían imágenes de la Plaza de la Revolución repleta de millones de personas escuchando los discursos de Fidel, que duraban horas. “¡Patria o muerte, venceremos!” se hizo conocido por todos.

Fidel se convirtió en el líder de izquierda más importante del mundo en el siglo XX, proyectando la imagen de la Revolución Cubana a nivel mundial. Sus viajes, desde Estados Unidos hasta países de África, como Argelia, y Asia, como Vietnam, llevaron su discurso internacionalista por todo el mundo.

Tuvo que afrontar difíciles dilemas. Cuando el primer ciclo de movimientos guerrilleros —Venezuela, Perú, Guatemala— fue derrotado, Cuba quedó condenada al aislamiento, aún más porque los partidos comunistas tampoco eran un aliado importante. La muerte física del comandante Guevara de la Serna consolidó este aislamiento en el continente. Fidel, una vez más, tuvo la audacia de establecer una alianza estratégica con la URSS, dado que China había cerrado las puertas a esta posibilidad.

Con esto, Fidel aseguró el futuro de la revolución en un pequeño país caribeño, exportador de azúcar, rodeado por la mayor potencia imperialista de la historia. Pero tuvo que someter a la isla a la división del trabajo del bloque socialista, que no preveía la industrialización de Cuba, el sueño del comandante Guevara de la Serna cuando era ministro de Economía al inicio de la revolución. Sin embargo, Cuba garantizaba el suministro de petróleo, el armamento necesario y la seguridad de un mercado con buenos precios para su producción azucarera. Fue el período de mayor desarrollo económico en Cuba y de mayor mejora en las condiciones de vida de su población.

Fidel tuvo la oportunidad de ejercer su audacia revolucionaria de diversas maneras, por ejemplo, cuando envió tropas cubanas de élite para detener el avance de las tropas sudafricanas en Angola, hazaña que se logró con éxito. O cuando apoyó abiertamente a las fuerzas sandinistas, creyendo que la victoria era posible con Estados Unidos neutralizado.

Cuba tras seis meses de bloqueo petrolero: la crisis y el camino hacia la recuperación:

 La salida justa no es ni la capitulación ni el aislamiento es el fin del castigo colectivo y la cooperación internacional basada en la igualdad. Ese camino puede devolver la luz a Cuba al tiempo que preserva su derecho soberano a determinar su propio destino…

Por Vijay Prashad/ escritor, historiador, comunicador social y analista internacional/La India/ ADDHEE.ONG:

Durante más de seis décadas, los Estados Unidos ha intentado hacer que el Pueblo Cubano pague por su decisión de seguir un camino independiente soberano y socialista. La última fase de esta guerra económica ha apuntado a la arteria más vulnerable de la isla: su suministro energético. Seis meses después de que Estados Unidos intensificara la presión sobre los países y las empresas que suministran petróleo a Cuba, la política no ha traído democracia ni ha mejorado la vida de los cubanos de a pie. Ha provocado hogares más oscuros, autobuses inmovilizados, interrupciones en los hospitales y una mayor dificultad para transportar alimentos de las granjas a las ciudades.

La tarea inmediata es evitar un desastre humanitario. La tarea más amplia consiste en sustituir la coacción por la cooperación soberana y ayudar a Cuba a construir un sistema energético que no pueda volver a ser estrangulado por una potencia extranjera.

Seis meses de crisis cada vez más profunda

El 29 de enero de 2026, el presidente de los EEUU, Donald Trump, emitió una orden ejecutiva que establecía un mecanismo para imponer aranceles adicionales a los productos procedentes de cualquier país que suministrara petróleo, directa o indirectamente, a Cuba. El régimen estadounidense presentó la medida como una defensa de la seguridad nacional de los EEUU. Su propósito práctico era inequívoco: obligar a terceros países a elegir entre una pequeña nación caribeña en dificultades económicas y el acceso al enorme mercado estadounidense.

Las medidas arancelarias autorizadas en virtud de esta y otras órdenes de emergencia expiraron el 20 de febrero. Sin embargo, la emergencia declarada siguió vigente, al igual que el sistema de sanciones más amplio, las amenazas contra los proveedores y la incertidumbre en torno a los buques con destino a Cuba. El resultado se ha descrito como un bloqueo petrolero efectivo: no necesariamente una línea permanente de buques de guerra estadounidenses, sino un sistema de presión indirecta capaz de disuadir a gobiernos, bancos, aseguradoras, empresas navieras y comerciantes de realizar comercio legítimo con Cuba. El golpe recayó sobre una economía que ya se encontraba bajo una presión extraordinaria. Cuba había dependido durante mucho tiempo del petróleo importado, particularmente de Venezuela, mientras producía solo una parte de sus necesidades. Los envíos venezolanos disminuyeron tras el ataque de los Estados Unidos contra ese país el 3 de enero de 2026; los suministros mexicanos se vieron sometidos a la presión estadounidense, y Cuba carecía de las divisas necesarias para adquirir suficiente combustible en otros lugares. Las centrales térmicas obsoletas, el mantenimiento atrasado, los huracanes, la inflación y la pérdida de ingresos por turismo agravaron el daño.

La escasez de combustible se extendió a todos los ámbitos de la vida social. Las fallas técnicas en la frágil red eléctrica provocaron repetidamente apagones en toda la isla. Los cortes de electricidad detuvieron las bombas de agua, mientras que los refrigeradores dejaron de funcionar, echando a perder los escasos alimentos y medicamentos. Las familias se vieron obligadas a cocinar, estudiar y dormir bajo un calor extremo sin un suministro eléctrico confiable.

El transporte quedó igualmente paralizado. Circulaban menos autobuses públicos, las estaciones de servicio cerraron o racionaron el suministro, y los trabajadores tuvieron dificultades para llegar a sus puestos de trabajo. Cuando no hay diésel disponible, no es fácil cosechar los cultivos, y los alimentos no pueden transportarse desde los productores rurales hasta los consumidores urbanos. La recolección de basura y el saneamiento se deterioran. Las ambulancias, los hospitales y las clínicas deben racionar el combustible de los generadores, incluso mientras crece la escasez de medicamentos y suministros básicos. Se cancelaron o desviaron vuelos porque los aeropuertos cubanos no podían garantizar el combustible de aviación, lo que dañó aún más al turismo – una de las principales fuentes de divisas del país.

La carga es desigual. Los hogares con dólares a veces pueden obtener alimentos, transporte, baterías o equipos solares; los trabajadores y jubilados que dependen de los pesos tienen muchas menos opciones. Las mujeres asumen gran parte del trabajo adicional no remunerado de conseguir alimentos y agua, así como de cuidar a sus familiares. Las comunidades rurales, las personas con discapacidad y los pacientes que requieren medicamentos refrigerados enfrentan riesgos particulares. Las principales víctimas de la política de los Estados Unidos son todo el Pueblo Cubano.

Una salida basada en la paz, la soberanía y la reconstrucción: Naciones Unidas y los gobiernos libres/soberanos acuerdan establecer un corredor de combustible supervisado, un acuerdo humanitario en materia de energía para Cuba…

La salida debe comenzar con un acuerdo humanitario inmediato en materia de energía. Cuba requiere entregas predecibles, no cargamentos ocasionales que dependan de permisos políticos. Las Naciones Unidas, junto con los gobiernos de América Latina y el Caribe que estén dispuestos a colaborar, deberían establecer un corredor de combustible supervisado. Los envíos podrían destinarse a la generación de energía, los hospitales, el agua y el saneamiento, la producción de alimentos, el transporte público y la preparación para desastres.

Una exención carece de sentido si los bancos no procesan los pagos, las aseguradoras no cubren a los buques y las empresas navieras temen ser sancionadas. Los gobiernos participantes deben proporcionar garantías de pago, seguros y protección legal a los proveedores humanitarios. Los Estados Unidos debe emitir licencias generales y duraderas, en lugar de exenciones caso por caso.

En segundo lugar, la ayuda de emergencia debe abrir la puerta a una desescalada negociada. Estados Unidos y Cuba deben iniciar conversaciones estructuradas, con el apoyo, cuando sea pertinente, de la CARICOM, la CELAC, México y otros intermediarios de confianza. El principio debe ser la reciprocidad sin coacción. Los Estados Unidos debería suspender las medidas que penalizan el comercio con terceros países y establecer un cronograma verificable para el levantamiento de las sanciones. La negociación no puede significar exigir un cambio de régimen como precio para permitir que una población satisfaga sus necesidades básicas. Tampoco deberían las necesidades humanitarias quedar como rehenes de cada disputa no resuelta entre los dos gobiernos.

 

En tercer lugar, Cuba ya ha comenzado a diversificar sus proveedores y su sistema energético. Los contratos con varios productores, las compras conjuntas con socios caribeños y las reservas regionales de almacenamiento podrían reducir los costos y amortiguar las interrupciones repentinas. La cooperación técnica podría ayudar a estabilizar los equipos generadores antiguos mientras se construye nueva capacidad. A mediano plazo, la solución más duradera radica en la energía renovable y descentralizada. Cuba cuenta con abundante luz solar y un potencial significativo para la energía solar, la biomasa y la generación eólica cuidadosamente ubicada. Los sistemas solares instalados en los techos de clínicas, escuelas, granjas y edificios de apartamentos, junto con baterías, reducirían la demanda sobre la red eléctrica nacional. Las microrredes comunitarias podrían mantener en funcionamiento las bombas de agua, la refrigeración y las comunicaciones cuando falle una planta importante. El bagazo de la industria azucarera y los residuos agrícolas pueden contribuir a la generación de energía si los proyectos se gestionan de manera sostenible. Las energías renovables no deben convertirse en un eslogan que ignore las limitaciones materiales: los proyectos necesitan financiamiento, repuestos, técnicos capacitados, baterías y sistemas de reciclaje.

Para los países del Sur Global, la difícil situación de Cuba no es una disputa bilateral lejana. Las sanciones secundarias y las amenazas arancelarias establecen el peligroso principio de que un Estado poderoso puede dictar cuáles son los socios comerciales legítimos de cualquier otra nación. Defender el derecho de Cuba a adquirir energía forma, por lo tanto, parte de la defensa de un orden internacional democrático. El Sur Global debe oponerse a la coacción extraterritorial, apoyar los suministros humanitarios y la cooperación en materia de energía renovable, y colaborar con otros Estados para proteger el comercio legítimo de las sanciones unilaterales.

El Pueblo Cubano ha sobrevivido a seis décadas de presión gracias a la organización social, la solidaridad internacional y una resistencia extraordinaria. Sin embargo, esa resistencia no debe idealizarse. A ningún pueblo se le debería exigir que viva indefinidamente sin electricidad, transporte, alimentos o medicamentos confiables para demostrar su compromiso con la soberanía. La salida justa no es ni la capitulación ni el aislamiento. Es el fin del castigo colectivo y la cooperación internacional basada en la igualdad. Ese camino puede devolver la luz a Cuba al tiempo que preserva su derecho soberano a determinar su propio futuro.

*Historiador y periodista indio. Es autor de cuarenta libros, entre los que se incluyen Balas de Estados Unidos, Una estrella roja sobre el Tercer Mundo, Las naciones oscuras: una historia del Tercer Mundo; Las naciones pobres: una posible historia del Sur Global y How the International Monetary Fund Suffocates Africa, escrito con Grieve Chelwa. Es el director ejecutivo de Tricontinental: Instituto de Investigación Social, corresponsal jefe de Globetrotter, y el editor jefe de LeftWord Books (Nueva Delhi). 

Lo subrayado/interpolado es nuestro.


miércoles, 19 de agosto de 2026

Acuerdo de defensa mutuo de La Meca: Arabia Saudita, Pakistán y Turquía.

Acuerdo de defensa mutuo de La Meca: Arabia Saudita, Pakistán y Turquía.

 Colofón del monopolio de la seguridad estadounidense en el Medio Oriente   

China el garante último de la Paz fundada en la Justicia Social.


Por Alejandro Marcó del Pon/escritor, comunicador social y analista internacional. El Tábano Economista, OTHER NEWS, ADDHEE.ONG:

Prolegómenos: El Papa León XIV y del Presidente de la República de China Xi Jinping candidatos al Premio Nobel de la Paz por su defensa de la Paz fundada en la Justicia social…

Asumimos con esperanza y memoria esta candidatura y la reflexión histórica del Pueblo Indígena Cree de una de las Naciones más grande de Norteamérica: “sólo después de cortar los últimos árboles, después de envenenar el último río, lago y océano, después de pescar el ultimo pez, aprenderemos que el dinero/ el dólar- la celestina universal según el genio universal W. Shakespeare-, no es comestible”

Lo subrayado es nuestro.

Prof. Dr. Moreno Peralta /IWA

Secretario ejecutivo Addhee.Ong

Berlín, 13/8/2026

Imagine usted un tablero de ajedrez donde, durante cincuenta años, un solo jugador movía todas las piezas. Ese jugador era Estados Unidos. Ponía y quitaba reyes, decidía qué peones avanzaban y cuáles morían, y cobraba por cada movimiento una comisión llamada petrodólar. Ahora imagine que, una mañana de agosto de 2026, tres jugadores que antes movían sus piezas por separado se sientan juntos, y dicen: a partir de hoy, jugamos nosotros.

Acuerdo de la Meca de defensa conjunta entre Arabia Saudita, Pakistán y Turquía…

Eso es exactamente lo que ocurrió en La Meca el 7 de agosto de 2026. Arabia Saudita, Pakistán y Turquía firmaron un acuerdo de defensa conjunta que, sobre el papel, dice algo muy simple: si tocan a uno, nos tocan a todos. Pero debajo de esa frase aparentemente defensiva se esconde una nueva reconfiguración de poder en Oriente Medio desde la caída del Imperio Otomano.

Para entender por qué este acuerdo hace temblar los cimientos del orden mundial, hay que comprender una fórmula que los analistas militares llevaban décadas temiendo y que nadie había logrado materializar hasta ahora. Es una ecuación de tres variables que, sumadas, producen algo explosivo. La primera variable es el dinero/el dolar. Arabia Saudita tiene petróleo, reservas billonarias y la capacidad de financiar cualquier empresa militar durante generaciones sin pestañear. La segunda variable es el músculo. Pakistán tiene el sexto ejército más grande del mundo, experiencia de combate real en tres guerras contra la India, y algo que nadie más en el mundo islámico posee: ojivas nucleares. La tercera variable es la tecnología. Turquía, bajo el liderazgo de Erdogan, ha construido en quince años una industria militar que ya no envidia a nadie: drones que cambiaron la guerra en Nagorno-Karabaj, cazas de quinta generación en desarrollo, sistemas navales y de guerra electrónica de primer nivel.

Cuando usted suma capital saudí, músculo pakistaní y tecnología turca, no obtiene una alianza. Produce una superpotencia regional que no responde a ningún Estado occidental, que no necesita permiso de nadie para existir y que tiene alcance desde el Mediterráneo hasta el océano Índico. Es, si se me permiten la analogía, como si tres empresas medianas que competían entre sí decidieran fusionarse y, de la noche a la mañana, se convirtieran en un monopolio que hace irrelevante al antiguo líder del mercado.

Y aquí viene lo verdaderamente revolucionario: cada uno consigue algo que no podía obtener solo. Arabia Saudita gana un escudo. Durante años, Riad vivió con el terror de que un dron hutí o un misil iraní pudiera destruir una refinería, un aeropuerto, un proyecto turístico de la Visión 2030. Ahora, ese escudo ya no depende del humor del presidente de turno en Estados Unidos. Depende de divisiones paquistaníes y de enjambres de drones turcos que responden a una llamada directa desde La Meca.

Pakistán gana oxígeno. Su economía estaba al borde del colapso, mendigando préstamos al FMI y a China. Ahora recibe un flujo constante de petrodólares saudíes, energía subsidiada y tecnología militar turca que moderniza su ejército sin tener que pedirle nada a nadie. Y Turquía gana algo que Erdogan lleva veinte años buscando: un asiento en la mesa grande. Ya no es el socio incómodo de la OTAN al que le niegan cazas F-35. Ahora es el proveedor tecnológico del mundo islámico, el cerebro industrial de una alianza que abarca tres continentes.

Pero lo que este acuerdo demuestra, por encima de todo, es algo que Estados Unidos se negaba a aceptar: las potencias medias del mundo islámico ya no necesitan a Estados Unidos ni a Gran Bretaña para garantizar su supervivencia. Durante medio siglo, la doctrina fue simple. Nosotros les damos seguridad, ustedes nos dan petróleo barato y compran nuestros bonos del Tesoro. Ese trato se llamaba petrodólar y era el verdadero motor del poder estadounidense.

No era el portaaviones en el Golfo lo que sostenía al dólar como moneda de reserva. Era el pacto silencioso de 1974: yo te protejo, tú vendes en dólares. Si la protección ya viene de Islamabad y Ankara, el dólar pierde su razón de ser. Y sin el petrodólar, Estados Unidos pierde el privilegio de imprimir dinero sin consecuencias, de sancionar a medio mundo sin represalias, de financiar su deuda a tasas ridículamente bajas.

Estamos presenciando, y no es una exageración, el acta de defunción del monopolio de seguridad estadounidense en Oriente Medio. No murió de un golpe. Murió de irrelevancia después de los ataques iraníes. Murió porque sus antiguos clientes encontraron un proveedor mejor, más barato y sin condiciones políticas. Y cuando un monopolio muere, el antiguo monopolista no se retira elegantemente. Se enfurece. Castiga, sabotea. Y aquí es donde la cosa se pone peligrosa.

Colofón del monopolio de la seguridad estadounidense en el medio oriente.

Hay un actor que queda huérfano en este nuevo escenario, y ese actor es Israel. Piénsenlo con calma. Israel construyó toda su doctrina de seguridad sobre dos pilares. El primero, Estados Unidos me protege y me financia. El segundo, los árabes me necesitan como contrapeso contra Irán. Si Arabia Saudita ya tiene a Pakistán y a Turquía para disuadir a Teherán, ¿para qué necesita a Israel? Si el Golfo ya no depende del paraguas estadounidense, ¿por qué iba Riad a normalizar relaciones con Tel Aviv como moneda de cambio por armas que ya no necesita?

Israel impredecible constituye un desaguisado, el mayor peligro para la región…

Los Acuerdos de Abraham pierden su lógica. Israel se queda con su arsenal nuclear, con su tecnología de punta, con su ejército formidable, pero solo. Se convierte en una Esparta regional: temida, armada hasta los dientes, pero aislada, sin amigos, sin rutas de vuelo garantizadas, sin inteligencia compartida. Y un Israel aislado es un Israel impredecible, y un Israel impredecible es el mayor peligro para la estabilidad de toda la región.

Ahora bien, este nuevo bloque no existe en el vacío. Existe en un mundo donde hay otra superpotencia que observa todo con una sonrisa silenciosa. Esa superpotencia es China. Y China es, paradójicamente, la mayor beneficiaria de este acuerdo sin haber disparado una sola bala ni firmado un solo tratado. ¿Por qué? Porque China necesita tres cosas desesperadamente: energía barata, rutas comerciales seguras y un dólar débil. Y este acuerdo le entrega las tres en bandeja de plata.

Piensen en los corredores energéticos. El petróleo del Golfo tiene que pasar por dos cuellos de botella para llegar a Asia y Unión Europea: el estrecho de Ormuz y el estrecho de Bab el-Mandeb, en el Mar Rojo. Irán controla el primero. Los hutíes, aliados de Irán, controlan el segundo. Cualquier analista militar le dirá que, por muy poderoso que sea el nuevo bloque trilateral, no puede bombardear Ormuz sin destruir la economía mundial. No puede invadir Yemen sin desatar una guerra que nadie quiere. Entonces, ¿qué hacen Arabia Saudita, Turquía y los países del Golfo? Tienen que hablar con Irán. Tienen que negociar. Tienen que llegar a un entendimiento. Y ¿saben quién es el único país del mundo que tiene influencia simultánea sobre Irán, sobre Pakistán y sobre Arabia Saudita? China. Compra el petróleo de los tres. Beijing financia infraestructura en los tres. China tiene contratos de armas con los tres. China se convierte en el árbitro natural, en el notario de la paz, en el garante último de que los estrechos permanezcan abiertos...

Y eso es exactamente lo que China quiere. No necesita portaaviones en el Golfo. No necesita bases militares. Le basta con ser el cliente principal, el prestamista paciente y el mediador discreto. Mientras Estados Unidos gasta billones en bases militares que ya nadie necesita y fueron destruidas, Beijing construye puertos, ferrocarriles y oleoductos que todos necesitan. Es la diferencia entre un imperio que cobra por proteger y un imperio que cobra por conectar.

Los corredores energéticos quedan así cubiertos por una red de acuerdos. Arabia Saudita negocia con Irán porque necesita que sus petroleros pasen por Ormuz. Turquía negocia con Rusia porque necesita que el grano y el gas fluyan por el Mar Negro. Pakistán ofrece el puerto de Gwadar como alternativa logística. Y China, desde arriba, teje todos estos hilos en una sola red comercial que se llama la Nueva Ruta de la Seda. El resultado es que el flujo de energía ya no depende de la Quinta Flota estadounidense. Depende de una arquitectura de acuerdos regionales donde cada actor tiene algo que perder si dispara primero.

¿Y qué pierde Estados Unidos en todo esto? Pierde el Golfo, pierde el petrodólar, pierde la capacidad de sancionar unilateralmente, pierde la exclusividad de vender armas, pierde el monopolio de la inteligencia. Pero, sobre todo, pierde algo que no se recupera con dinero ni con misiles, pierde la narrativa. Pierde la historia que se contaba a sí mismo y al mundo de que era indispensable, de que sin él habría caos, de que su presencia era el precio de la paz. Esa historia se acabó. Y cuando una historia se acaba, no importa cuántos portaaviones tengas, el mundo ya no te mira igual.

Hay quien dirá que esto es una exageración, que Estados Unidos sigue teniendo la economía más grande, el ejército más poderoso, la tecnología más avanzada. Y es cierto. Pero la hegemonía no se mide solo en fuerza bruta. Se mide en relevancia. Se mide en si los demás te necesitan o no. Y la verdad incómoda de este agosto de 2026 es que, por primera vez en medio siglo, los países del Golfo, de Turquía y del subcontinente indio han decidido que no necesitan a Estados Unidos para sobrevivir. Han encontrado su propia fórmula. Y esa fórmula, por ahora, funciona.

El mundo que nace no es un mundo sin conflictos. Irán y Arabia Saudita seguirán desconfiando. India mirará con recelo a Pakistán reforzado. Israel hará algo desesperado. Turquía y Rusia chocarán en el Mar Negro. Pero será un mundo donde esos conflictos se resuelven, o al menos se gestionan, sin que solo Estados Unidos tenga la última palabra. Será un mundo más desordenado, sí. Pero también más honesto. Un mundo donde el poder se negocia entre muchos, en lugar de imponerse desde uno solo.

La historia no termina aquí. Nunca termina. Pero el 7 de agosto de 2026, en una ciudad sagrada del desierto arábigo, tres hombres firmaron un papel y, sin saberlo quizás, cerraron un capítulo de cincuenta años. El capítulo donde un solo país decidía quién vivía y quién moría en la región más energética del planeta. Ese capítulo se cerró. Y el siguiente, el que se está escribiendo ahora mismo, tiene muchos autores. Esa es la verdadera noticia. No que nazca un nuevo bloque. Sino que muera un monopolio. Y los monopolios, cuando mueren, nunca vuelven.

LO SUBRAYDO/INTERPOLADO ES NUESTRO

General libertador Bernardo O’Higgins Riquelme, Padre de la Patria chilena, presente hoy y siempre: 20 de agosto 2026, no en vano evocamos su heroico nombre y su legado histórico…

General libertador Bernardo O’Higgins Riquelme, Padre de la Patria chilena, presente hoy y siempre: 20 de agosto 2026, no en vano evocamos su heroico nombre y su legado histórico…

-     EL GENERAL LIBERTADOR BERNARDO OHIGGINS RIQUELME, PADRE DE LA PATRIA CHILENA, ESTADISTA CONSECUENTE, LEAL Y HONESTO. FUE TAN GRANDE EN DIGNIDAD, CORAJE, TALENTO Y NOBLEZA QUE NO SE HA APRECIADO AUN BIEN, NI POR SUS MÁS FERVIENTES HIJOS, SU HEROICA SERENIDAD, TRASCENDENCIA HISTORICA DE SU SINGULAR GRANDEZA: ¡NO EN VANO EVOCAMOS SU NOMBRE Y SU LEGADO LIBERTARIO!...

Cada 12 de Febrero  y cada día, los hijos bien nacidos, es decir, agradecidos, le recuerdan: el General Libertador vanguardia del Ejército de Los Andes. Después de la Batalla de Chacabuco se dirige a sus compatriotas: “El numen de la libertad, me restituye por fin al suelo patrio. Un patriota, digno, ejército, cuya sección primera tengo el honor de presidir, donde brilla, la lealtad, el orden, la disciplina y el denuedo, viene a sacarles de la esclavitud. Renazca entre ustedes el sagrado fuego de la libertad. Venguemos unidos los ultrajes, saqueos, latrocinios y padecimientos. Basta ya de  abatimiento vergonzoso. Arrojemos al grupo miserable de advenedizos que por años vulneran nuestro honor, detentan nuestros bienes e insultan con toda crueldad a todo chileno bien nacido que aman a su patria. Nuestra lucha nos ha enseñado a ser y a sostener este preciado don. Yo les juro liberarles o morir”. General Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme.

Hoy, la presencia del espíritu libertario, republicano del General Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme, está presente en la protesta social, popular del Pueblo Chileno, que  por casi cinco décadas  lucha por recuperar la patria enajenada transformada  en una  factoría/satrapía del imperialismo yanqui, por los colonos mentales de la oligarquía empresarial CMPC/Sofofa y su testaferra la clase burguesa politicastra/castrense corrupta.   A estos miserables apátridas nada les une y todo les separa del legado del héroe nacional de la Patria saqueada y desaparecida.

El genial poeta  del amor y la esperanza Pablo Neruda así recuerda al Padre de la Patria chilena: “Eres  Chile, hemos heredado tu firmeza, tu inalterable corazón callado. Estás hoy con nosotros, eres nuestro, Padre del Pueblo, inmutable soldado…”

“La celebración de la independencia de la capitanía general chilena 18/09/1810, un flagrante anacronismo”:

Los historiadores oficiales – con mucho cuento y poca historia-, epígonos del sistema capitalista determinista salvaje, colonos mentales, nada han escrito o dicho sobre la posición del joven Bernardo O’Higgins Riquelme sobre la cacareada declaración de la Independencia del 18 de septiembre de 1810. Una Junta de aristócratas sin la presencia del Pueblo Chileno, exigía el término de la ocupación de España, “la madre patria” por las tropas de Napoleón Bonaparte y la libertad de su rey Felipe VII. Me pregunto, ¿y la ocupación de Chile por parte del Imperio español?. Lo más miserable de dicha declaración es que se comprometía a seguir  siendo  una colonia del imperio español. La historia oficial se repite como falacia y después como tragedia: Chile satrapía del imperio inglés y hasta nuestros días del imperialismo yanqui: “no se tiene un país grande, ni un gran país, cuando su destino se define en otro país”…

Para entender el legado del Padre de la Patria chilena General Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme hay que estudiar su formación educacional en Chile, en un colegio franciscano con los hijos de los caciques del Pueblo Mapuche,  en Lima  en un colegio jesuita y en Londres como discípulo del genial General Precursor de la independencia del Continente Americano, Francisco de Miranda y Rodríguez. Maestro (a)- entiéndase como tal al formador del ser humano en general y de su  consciencia social en particular- y discípulo admiradores y fascinados por la lucha libertaria del Pueblo Mapuche, en especial de su genial Toqui Lautaro, crean   la Logia Lautarina, en Londres, después en Cádiz y más tarde en Latinoamérica, como instrumento fundamental en la lucha por la independencia de la Patria Continente América Latina y el Caribe.  Por el aporte a esta  lucha de liberación continental de la Compañía de Jesús tuvieron los jesuitas que pagar un alto precio en víctimas y finalmente con  la expulsión del Continente Americano, por parte del imperio español con la venia del Vaticano.

Asume el gobierno de Chile el Padre de la Patria Republicana con una clara política social, solidaria internacionalista con los Pueblos hermanos de la Patria Continente América Latina y el Caribe, y un odio de la  aristocracia/oligarquía terrateniente y citadina por su falta de apoyo a la declaración de la Junta  del 18 de septiembre de 1810 y de haber abolido los títulos de nobleza. Lo motejan de “el huacho Riquelme”, porque su padre, el  Virrey del Perú sólo lo reconoció en sus últimos días de vida, porque el imperio español les prohibía a sus  súbditos y en especial a sus autoridades contraer algún compromiso social con los habitantes  de las colonias…

El exilio – “el pago de Chile”- del padre de la Patria fue  una victoria  para  la aristocracia / oligarquía terrateniente y citadina, quienes  poco antes de la Batalla de Chacabuco habían suscrito el “acta de la traición” pronunciándose  contra la Independencia de Chile: la historia se repite, primero como falacia y después como tragedia.

El 11 de septiembre de 1973, los militares fascistas traidores corruptos por orden del régimen de Estados Unidos y de su testaferra la oligarquía  empresarial, financiera-bancaria/agiotista, agrícola monopolista CMPC/sofofa y la clase politicastra castrense /corrupta bombardean el Palacio de la Moneda y asesinan al compañero Presidente Dr. Salvador Allende Gossens, - su comandante en jefe, según la Constitución de 1925-, destruyen el texto original de la verdadera declaración de la Independencia de Chile, del 12 de febrero de 1817, firmada por el Padre de la Patria Bernardo O’Higgins Riquelme, después del triunfo de la batalla de  Chacabuco. En el marco ”del más alto ejemplo de heroísmo conocido”, el compañero Presidente Dr. Salvador Allende Gossens cayó  asesinado precisamente bajo el cuadro que reproduce  el acto solemne de la proclamación de la verdadera Independencia de Chile el 12 de febrero de 1817. Evidentemente, en esto hay mucho más que un simbolismo casual.

Ninguna convergencia histórica parece más natural que una federación de Pueblos Latinoamericanos, disgregados hace siglos por la incomunicación  profesada por  los generales libertadores Simón Bolívar Palacios y Blanco, José de San Martin Matorras  y Bernardo O’Higgins Riquelme, extendida desde el Rio Bravo hasta la Antártida. Posibilidad histórica que merece convertirse en ideal común, pues son comunes a todos los Pueblos latinoamericanos, la esperanza de progreso y los peligros de vasallaje.  Hora es de repetir que,  si no se llegara a cumplir tal destino,  sería inevitable la colonización por el imperialismo estadounidense/yanqui.  Demostrada en su firme voluntad expresada  en su decisión  de  tutelar, explotar, y enajenar a los Pueblos de nuestra América Latina transformándolos, en factorías/satrapías contando con el  rastrero e incondicional apoyo  de los colonos mentales apátridas de la oligarquía empresarial sofofa y su testaferra la burguesía politicastra /castrense corrupta. Frente a estas fuerzas inmorales del pasado y del presente, la esperanza  de acercarnos a una firme solidaridad para emprender nuestro  gran desafío desenvolviendo la Justicia Social en  la Patria Continente América Latina y el Caribe legada por los padres de la patria  Generales Libertadores  Simón Bolívar Palacios y Blanco, José de San Martin Matorras, Bernardo O’Higgins Riquelme, etc.

Con esperanza y memoria. que más  temprano que tarde el Pueblo Chileno recuperara su libertad, su dignidad, su educación / cultura, su soberanía y su solidaridad en el marco del legado  del Padre de la Patria General Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme, porque “la historia la hacen los pueblos dignos, libres, cultos, soberanos y solidarios” ….

Prof. Moreno Peralta / IWA

Secretario Ejecutivo Addhee. Ong

 

Berlín, 20 de agosto 2026.

Título del ensayo: “El general libertador Bernardo O’Higgins Riquelme Padre de la Patria chilena, estadista consecuente, leal y honesto. Fue tan grande en dignidad, talento, coraje y nobleza que no se ha apreciado a un bien, ni por sus más fervientes hijos, su heroica serenidad, trascendencia histórica de su singular grandeza."

Estimados amigos asociados:

“Los pueblos sin memoria nada significan y nada valen. Hay que honrar a aquellos seres humanos que dieron sus vidas, su existencia por dar contenido, forma y perfil a nuestras nacionalidades.....” En el marco de ésta sabia y siempre presente reflexión del compañero Presidente de Chile Dr. Salvador Allende Gossens, que asumimos plenamente, permítannos algunas reflexiones sobre lo que entendemos por Patria y País. Los países son expresiones geográficas y los Estados son formas de equilibrio político. Una Patria es mucho más y es otra cosa: sincronismo de espíritu y de corazones, temple uniforme para el esfuerzo y homogénea disposición para el sacrificio, simultaneidad en la aspiración de la grandeza, en el pudor de la derrota y en el deseo de gloria. Cuando falta ésta comunidad de esperanza, no hay Patria, no puede haberla...

La Patria esta implícita en la solidaridad ciudadana de un pueblo libre, digno, culto y soberano que lucha haciendo futuro, y no en la confabulación de mercachifles oligarcas al servicio del capital buitre foráneo y sus taifas burguesas testaferras politicastras/ castrenses corruptas que medran , saquean, latrocinan y depredan a su sombra los bienes del pueblo. No basta con acumular riquezas para crear una Patria. Cartago no lo fue con sus minas de oro, industrias y empresas. Era un país rico, una factoría/satrapía. Se necesitan ideales y educación/cultura para que en él haya patria. Se conculca el valor de éste concepto cuando se lo aplica a países que carecen de unidad moral, con una indigencia educacional/cultural, en el que reina la corrupción, el narcotráfico y la impunidad, constituyendo solo factorías/ satrapías de mercachifles agiotistas apátridas...

La Patria tiene intermitencia, su unidad moral desaparece en épocas de envilecimiento, menoscabo, cuando se oscurece, priva, todo afán de educación/cultura y se enseñorean viles apetitos de mandar, imponer, regir y de enriquecimiento. Cuando no hay Patria no puede haber sentimiento colectivo de la nacionalidad, inconfundible con la mentira patriotera, chovinista castrenses politicastra explotada en todos los países ocupados, oprimidos por regímenes de facto. Una Nación no alcanza plena consciencia de sí misma ni puede dar a sus ciudadanos y a extranjeros una imagen de su ser, sino por medio de la educación y la cultura. Todo está dicho, pero como nadie hace caso, hay que volver a repetirlo...

Con esperanza y memoria, que más temprano que tarde recuperaremos la Patria Digna, libre y soberana, legada por el General Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme, porque no hay ciudadano(a) libre sin Patria, ni Patria sin libertad y Justicia Plena.

Prof. Hugo Moreno Peralta /IWA Secretario Ejecutivo Addhee. Ong

Lo subrayado es nuestro.

Conferencias: El General Libertador Bernardo O´Higgins Riquelme, Padre de la Patria chilena, presente hoy y siempre.

Columbia University, institute of Latin Amerikan Studies N.York. USA. Professores: Ing. Enrique Kirberg Baltiansky y Dr. Hugo Moreno Peralta. 20 de agosto de 1978.-

Universidad de Humboldt, Facultad de Filosofía, Berlín, Republica Democrática Alemana, 20 de Agosto 1977.

Universidad de Lomonosov, Moscú, URSS, 20 de agosto 1979 Universidad de Bucarest, Facultad de Filosofía, 20 de agosto de 1976.

Traducción: tradujo al alemán, francés, ruso e inglés, la señora Gerda Bocher, directora de la Revista Latinoamérica