El
manifiesto de Palantir, un plan para forjar/imponer un
Occidente tecnofascista para el imperio estadounidense...

Por Red Latina sin fronteras
Enred Sin fronteras
ADDHEE.ONG
Prolegómenos:
Una
Republica tecnológica/tecnofascista de vigilancia militar, civil, generalizada,
en el contexto de la egida del dólar, y la dirección de una nueva elite
gobernante para la arcadia imperial estadounidense.
Palantir
una copia actualizada del manifiesto de A. Hitler, Mein Kampf
Estimados
amigos asociados de América Latina y Europa. Conmovido con el documento que les
adjunto sobre el manifiesto fascista de Palantir de la clase empresarial plutócrata
oligarca estadounidense, frente a una nueva tragedia del fascismo ad porta. Esta
taifa de mercachifles fascistas, arrogantes convocan al Pueblos Estadounidense
y a los Pueblos Europeos “a seguir su
ejemplo de resistencia contra la tentación superficial del pluralismo democrático
vacíos y sin sentido. Concluyen que la democracia es un mito y una aberración de
los trastornos políticos que están padeciendo. Es incompetente y corrupta y debe
ser sustituida del impotente Estado democrático”...
Frente
a la tragedia del fascismo, la mayoría de las gentes enajenadas por la tele
basura/internet el consumismo desenfrenado, las drogas del narcotráfico del
peloteo del mundial, frivolizan o no reaccionan frente al manifiesto fascista
palantir de los ideólogos fascistas del imperialismo estadounidense...
Cuando
esta gente sientan el terror de estar sobreviviendo el fascismo ya transmutadas
en guarismos orwellianos, será demasiado tarde. Recuerden la experiencia del Pueblo
Alemán y Europeos con Hitler. El olvido es señal de menosprecio. “Quien no
aprende las lecciones que le da la historia, esta condenado a repetirlas”. Se lo
escuche, al querido e inolvidable compañero presidente Dr. Salvador Allende
Gossens, asesinado por orden del régimen de estados unidos y ejecutado por la dictadura cívico militar
fascista pinochetista...
Prof.
Moreno Peralta/IWA.
Secretario
Ejecutivo ADDHEE.ONG
22 tesis para la dominación global/imperial
tecnofascista:
El gigante tecnológico fundado por Peter Thiel y dirigido
por Alex Karp acaba de publicar 22 tesis virales sobre el futuro de Estados
Unidos y Occidente. Traducimos y comentamos línea por línea este texto que los
ideólogos neorreaccionarios han calificado como «el plan para forjar un
Occidente tecnofascista».
En la galaxia tecno-cesarista, el director general de
Palantir ocupa una posición singular.
A diferencia de Peter Thiel, su socio y cofundador de
Palantir, que desde 2009 pugna por la separación entre libertad y democracia, o
de Curtis
Yarvin, que teoriza explícitamente sobre un orden posdemocrático
basado en la figura del director general-monarca, Alex Karp parece mantenerse
ostensiblemente en el horizonte republicano, sin proponer ni una ruptura
frontal ni una salida evidente del marco institucional estadounidense.
Su proyecto se presenta incluso como una «República
tecnológica» —título de su libro publicado en febrero de 2025— y propone una
reformulación interna del poder ante los nuevos retos del espacio digital y la
rivalidad geopolítica.
La aparente moderación del líder de un coloso, que está
reconfigurando en profundidad la relación entre el poder público y la capacidad
militar en Estados Unidos, no debe llevarnos por mal camino.
Porque, tras el vocabulario republicano, se despliega una estrategia
que puede resumirse en una fórmula: transformar el Estado en una filial de su
propia infraestructura digital, vaciando así la soberanía de su dimensión
democrática. El proyecto de Karp es claramente un posliberalismo tecnológico.
Nacida en 2003 de una inversión de In-Q-Tel —el fondo de
capital riesgo de la CIA— y desarrollada en colaboración con sus
analistas, Palantir ha
invertido sistemáticamente la relación de fuerzas que la vio nacer. Su método,
al que denomina «land and expand», consiste en penetrar en una
organización mediante un contrato inicial modesto (una libra esterlina para el
NHS durante la pandemia), para luego afianzar a sus ingenieros en la agencia
cliente e imponer su ontología propietaria como estructura de datos, hasta
hacer imposible cualquier extracción, lo que se conoce como «vendor lock-in».
Este contexto industrial debe tenerse en cuenta al leer este
manifiesto, publicado en X el 18 de abril de 2026 por la cuenta oficial de
Palantir1, que releva lo esencial [del libro] La República
Tecnológica. Hard Power, Soft Belief, and the Future of the
West (Crown Currency, 2025). El manifiesto – que se
asemeja además extrañamente a un resumen del libro realizado por IA-
presenta en 22 puntos, la visión tecnopolítica de su director general.
Más aún, las palabras de Alex Karp —doctor
en filosofía, quien ha reivindicado en varias ocasiones una
filiación con Jürgen Habermas y el pensamiento de la Escuela de Fráncfort—
deben leerse con precaución. En palabras de Strauss, Karp mantiene en el nivel
exotérico el lenguaje de la democracia, al tiempo que reserva a un registro
implícito —esotérico— la determinación efectiva del contenido, es decir, una
voluntad de reforma completa del Estado estadounidense.
Publicamos, por tanto, la traducción íntegra de este
manifiesto, acompañada de un comentario que pretende restituir sus
presuposiciones implícitas: las realidades industriales, los efectos
políticos y la dimensión ideológica.
Para refutar a Karp, hay que leer lo que
escribe, es decir, hacer explícito lo que el texto, por su propia construcción,
se cuida de decir.
PALANTIR
I.
Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo
posible su ascenso. La élite de la ingeniería de Silicon Valley tiene la
obligación positiva de participar en la defensa de la nación.
Comentario de Miranda y Gressani: El patriotismo
y la defensa nacional son ahora valores reivindicados por las grandes empresas
del sector digital, cuando antes se trataba de representaciones casi tabúes. Se
trata de una victoria hegemónica para Palantir, su director general, Alex
Karp, y su principal financiador, Peter Thiel. Y es que, desde
sus inicios, el gigante estadounidense se ha construido en contra de un
consenso antimilitarista: creada en 2003 con capital inicial de In-Q-Tel (el
fondo de inversión de la CIA), la empresa nunca ha tratado de ocultar su
vocación militar: su herramienta estrella, Gotham, se utilizó ya en
Irak y Afganistán para la detección de artefactos explosivos improvisados. Cabe
destacar que el argumento de la «deuda» transforma un modelo de negocio (los
contratos públicos representan más de la mitad de la facturación de Palantir)
en una obligación moral.
Se trata también de un retorno a los orígenes de Silicon
Valley, que surgió en la década de 1940 bajo el impulso del gobierno
estadounidense, con fines militares. 2 De hecho, es a
partir de esta idea que Karp abre su libro, The Technological Republic, 3 considerando que
«Silicon Valley se ha descarriado»: «La dependencia inicial de Silicon Valley
respecto al Estado-nación —y en particular del ejército estadounidense— ha
quedado prácticamente en el olvido, borrada de la historia de la región como un
hecho incómodo y discordante, en contradicción con la imagen que Silicon Valley
tiene de sí misma, según la cual debe su éxito únicamente a su capacidad de
innovación».
II.
Debemos rebelarnos contra la tiranía de las aplicaciones.
¿Es el iPhone realmente nuestro mayor logro creativo, si no nuestro mayor logro
como civilización? El objeto ha cambiado nuestras vidas, pero también podría, a
partir de ahora, limitar y coartar nuestro sentido de lo posible.
Comentario de Miranda y Gressani: Este pasaje
retoma el argumento de Peter Thiel en Zero to One, 4 según el cual
Silicon Valley ha abandonado el «progreso vertical» (zero to one) en
favor del «progreso horizontal» (1 to n). El progreso vertical supone
innovaciones radicales, que pasan por la creación de nuevos monopolios,
mientras que el progreso horizontal equivale a conquistar
cuotas de mercado en un espacio ya constituido. En este sentido, Thiel ya
lamentaba los efectos perversos del smartphone, que empujaba a los ingenieros a
desarrollar aplicaciones, en lugar de esforzarse por inventar tecnologías disruptivas.
El smartphone encarna, para Thiel y Karp, el estancamiento disfrazado de
innovación: «Los teléfonos inteligentes no solo nos distraen de nuestro
entorno, sino también del hecho mismo de que este último está extrañamente
anticuado: solo lo digital y la comunicación han experimentado cambios notables
desde hace medio siglo». 5
Desde esta perspectiva, Palantir se presenta, por el
contrario, como un progreso vertical: Thiel y Karp pretenden crear un nuevo
monopolio, el de la vigilancia militar y civil generalizada. Este
modelo supone una reforma total del funcionamiento del Estado, concebido como un
modelo obsoleto.
III.
El correo electrónico gratuito no basta. La decadencia de
una cultura o de una civilización, y de hecho de su clase dirigente, solo será
perdonada si dicha cultura es capaz de generar crecimiento económico y
seguridad para la ciudadanía.
Comentario de Miranda y Gressani: La referencia
de este extracto es directamente Habermas: «Como sugirió Jürgen
Habermas, el hecho de que los dirigentes no cumplan las promesas implícitas
o explícitas hechas al público puede provocar una crisis de legitimidad para un
gobierno. Cuando las tecnologías emergentes, generadoras de riqueza, no sirven
al interés general, a menudo surgen dificultades. En otras palabras, la
decadencia de una cultura o una civilización, e incluso de su clase dirigente,
solo será perdonada si dicha cultura es capaz de garantizar el crecimiento
económico y la seguridad de la ciudadanía. En este sentido, la voluntad de las
comunidades científicas y técnicas de acudir en ayuda de la nación ha sido
vital, no solo para la legitimidad del sector privado, sino también para la
perennidad de las instituciones políticas en todo Occidente». Esta frase resume
la influencia straussiana presente en Peter Thiel y Alex Karp:
una élite solo se legitima a través de la liberación —crecimiento, seguridad,
poder—.
Cuando la gratuidad (Gmail, Instagram) es el único fruto
visible del capitalismo cognitivo, la clase dirigente
tecnológica merece su deslegitimación. La palabra «decadencia» no es
anodina: delata el imaginario reaccionario en el que se mueve Karp, para
quien la élite democrática es incompetente y corrupta y debe ser
sustituida por una nueva élite más eficaz. En The Diversity Myth, 6 que Thiel
coescribió con David Sacks (hoy enviado especial del presidente estadounidense
para la IA y las criptomonedas), critica a Stanford desde el punto de vista de
una élite que antepone la postura moral al resultado. 7 La
tesis de Alex Karp sobre la jerga aclara este pasaje y el siguiente:
la jerga —incluida la jerga progresista de Silicon Valley— es, para él, una
estrategia agresiva de distinción social, que enmascara la ausencia de
producción real.
IV.
Los límites del soft power, de la retórica brillante por sí
sola, son hoy evidentes. La capacidad de las sociedades libres y democráticas
para imponerse exige algo más que un llamado moral. Exige hard power,
y el hard power de este siglo se basará en el software.
Comentario de Miranda y Gressani: El eslogan
interno de Palantir, «tu software es el sistema de armas»,Ver la página
web de Palantir en X.»
href=»https://legrandcontinent.eu/es/2026/04/21/el-manifiesto-de-palantir-para-la-dominacion/#easy-footnote-bottom-8-96901″>8 pone
de manifiesto la disolución de la frontera entre lo civil y lo militar, y se
entiende a partir de la fórmula que resume la propuesta de valor de Palantir: «el
hard power de este siglo se basará en el software». Las plataformas Gotham, Foundry y AIP se
presentan como la infraestructura de un nuevo tipo de poder cinético. En
concreto, esto significa la fusión, en tiempo real, de datos satelitales,
datos procedentes de drones, inteligencia humana y logística, al
servicio de un ciclo de selección de objetivos acelerado.
V.
La cuestión no es si se fabricarán armas basadas en la IA,
sino quién las fabricará y con qué fin. Nuestros adversarios no se detendrán a
enzarzarse en debates teatrales sobre las ventajas del desarrollo de
tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad nacional y militar.
Seguirán adelante.
Comentario de Miranda y Gressani: Esta tesis
pretende descalificar de antemano cualquier debate democrático sobre la
IA militar al situarlo del lado de los «adversarios». Históricamente
reacia a colaborar con la industria de la defensa, Silicon Valley ha
estrechado considerablemente sus lazos con el Pentágono, con una clara
aceleración desde enero de 2025. Bajo la nueva administración de Trump, de
la que los gigantes tecnológicos son partidarios y miembros (desde OpenAI hasta
Anduril, pasando por Palantir y Meta), la
integración de la inteligencia artificial en los sistemas militares
estadounidenses se acelera.
Este pasaje revela también claramente la mecánica retórica
de cualquier forma de antiliberalismo tecnológico. La aceleración
tecnológica se presenta como irrefutable, sobre todo porque estaría en el
centro de una futura confrontación imperial con China.
VI.
El servicio militar debería ser un deber universal. Como
sociedad, deberíamos plantearnos seriamente alejarnos de una fuerza totalmente
voluntaria y solo librar la próxima guerra si todos compartimos el riesgo y el
costo.
Comentario de Miranda y Gressani: A través de
este pasaje, Karp pretende demostrar que su proyecto es verdaderamente
republicano, es decir, que tiene como objetivo el bien común de toda la nación
estadounidense. Esta postura es, por tanto, más moderada que las de Curtis
Yarvin, cuyo formalismo pretende deshacerse de toda forma de legitimación
republicana.
VII.
Si un marine estadounidense pide un mejor rifle, deberíamos
fabricarlo; y lo mismo ocurre con el software. Deberíamos ser capaces, como
país, de seguir debatiendo la pertinencia de una acción militar en el
extranjero sin dejar de ser inflexibles en nuestro compromiso con aquellos a
quienes hemos pedido que se pongan en peligro.
Comentario de Miranda y Gressani: Esta postura
se inscribe en una crítica recurrente a los ciclos de adquisición militar,
considerados demasiado lentos y burocráticos: el tiempo de producción de un
rifle —o de un software— se convierte en un indicador de soberanía operativa.
La idea central es que la superioridad estratégica se basa menos en la
perfección del material que en la rapidez de iteración, según una lógica tomada
del desarrollo de software (build, deploy, update)
aplicada al ámbito militar. Desde esta perspectiva, negarse a acelerar la
producción equivaldría a exponer innecesariamente a los soldados, manteniendo
una brecha entre las necesidades sobre el terreno y la capacidad industrial
para responder a ellas.
VIII.
Los servidores públicos no tienen por qué ser nuestros
sacerdotes. Cualquier empresa que remunerara a sus empleados como el gobierno
federal remunera a los servidores públicos, tendría dificultades para
sobrevivir.
Comentario de Miranda y Gressani:Las posiciones de
Karp van más allá de la retórica republicana para sumarse a las fantasías
libertarias y neorreaccionarias de privatización del Estado. La burocracia
pública se considera ineficaz y, por lo tanto, debe ser eliminada, como sugiere
Curtis Yarvin con su plan RAGE (Retire All Government Employees), o el
proyecto del DOGE (Department of Government Efficiency, cuyo objetivo
inicial era reducir a la mitad el presupuesto federal). Karp defiende otro
modelo para sustituir a esta burocracia: Palantir
actúa como un parásito que, al hacerse más indispensable para el Estado que sus
propios servicios, los condena a la desaparición.
IX.
Deberíamos mostrar mucha más indulgencia (gracia)
hacia quienes se han sometido a la vida pública. La erradicación de todo
espacio de perdón —el rechazo de toda tolerancia hacia las complejidades y
contradicciones de la psique humana— podría dejarnos una galería de personajes
al mando de los que nos arrepentiremos.
Comentario de Miranda y Gressani: Este llamado a
la «gracia» se inscribe en el contexto de la lectura girardiana que
Peter Thiel hace de la sociedad contemporánea: la «cancel culture» sería
el retorno del mecanismo sacrificial, que produce chivos expiatorios para
desactivar las rivalidades miméticas. Interpretada de esta manera, esta
tesis protege estructuralmente a los grandes empresarios, a los dirigentes y a
los fundadores, es decir, a aquellos que están «en el punto de mira».
X.
La psicologización de la política moderna nos desvía.
Aquellos que recurren a la arena política para alimentar su alma y su sentido
del yo, que confían demasiado en su vida interior, encontrando su expresión en
personas a las que quizá nunca lleguen a conocer, se sentirán decepcionados.
Comentario de Miranda y Gressani: Esta crítica a
la psicología y a la introspección, concebidas como formas débiles y
decadentes, se ha convertido en un tópico de la derecha tecnológica
estadounidense. El pasado mes de marzo, Marc Andreessen afirmaba
con orgullo que no practicaba la introspección, para no estar volcado en el
pasado, sino en la acción. En 2024, al criticar la contracultura hippie en el
podcast de Joe Rogan, Thiel también se expresó en este sentido:
«Hemos dejado de proyectarnos hacia el espacio lejano porque hemos empezado a
volvernos hacia el espacio interior».
XI.
Nuestra sociedad tiene cada vez más prisa, y a menudo
alegría, por la desaparición de sus enemigos. Derrotar a un adversario es un
momento para hacer una pausa, no para regocijarse.
Comentario de Miranda y Gressani: Este pasaje
reafirma la necesidad absoluta de la conflictividad. Se inscribe directamente
en la línea de las posiciones de Thiel, que se apoyan en las tesis de Carl
Schmitt y René Girard. En «El momento straussiano», «Le Moment
straussien», 2007.» href=»https://legrandcontinent.eu/es/2026/04/21/el-manifiesto-de-palantir-para-la-dominacion/#easy-footnote-bottom-9-96901″>9 Thiel
recurre a estos dos pensadores para defender el relanzamiento político de
Occidente frente al riesgo de estancamiento que implicaría la fantasía de una
paz mundial.
Llamada al asesinato de los enemigos: aquí se observa un eco
directo de la teoría mimética de René Girard. El júbilo ante el enemigo
derrotado es el momento en que la violencia se revela, y en que el grupo se
recompone a costa del chivo expiatorio.
XII.
La era atómica llega a su fin. Una era de disuasión, la era
atómica, llega a su fin, y una nueva era de disuasión, basada en la IA, está a
punto de comenzar.
Comentario de Miranda y Gressani: Esta es la
tesis geopolítica central del libro y también una de las que tienen un mayor
interés comercial. Palantir se posiciona como la infraestructura
fundamental de un nuevo orden estratégico, recodificando la disuasión
mediante la IA. Vuelve a tomar el control del espectro.
Esta idea también es recurrente en Peter Thiel, quien
considera que la era atómica ha tendido una trampa a Occidente: la
amenaza de la destrucción total (Armagedón) justifica la regulación de toda
innovación (Anticristo). El fin de esta era atómica permitiría así relanzar
la aceleración tecnológica (katechon).
XIII.
Ningún otro país, en la historia del mundo, ha impulsado más
los valores progresistas que este. Estados Unidos está lejos de ser perfecto.
Pero es fácil olvidar cuántas más oportunidades existen en este país – para
quienes no pertenecen a las élites hereditarias- que en cualquier otra nación
del planeta.
Comentario de Miranda y Gressani:Karp, hijo de padre
afroamericano y madre judía, encarna personalmente este relato meritocrático,
que sin embargo se encuentra en el centro de la crisis estadounidense. En el
plano retórico, este pasaje sirve para desarmar la crítica de la izquierda: no
se puede rechazar la defensa de un país que es en sí mismo el vector de los
valores progresistas; el progresismo queda así nacionalizado.
XIV.
El poder estadounidense ha hecho posible una paz
extraordinariamente prolongada. Son demasiados los que han olvidado, o quizá
dan por sentado, que en el mundo ha prevalecido casi un siglo de paz, sin
conflictos militares entre grandes potencias. Al menos tres generaciones —miles
de millones de personas, sus hijos y ahora sus nietos— nunca han conocido una
guerra mundial.
Comentario de Miranda y Gressani: La tesis de la
Pax Americana 10 es, evidentemente,
controvertida: la paz entre las grandes potencias ha venido acompañada de guerras
subsidiarias (Corea, Vietnam, América Latina, Medio Oriente), cuyo
costo humano se cuenta por millones. El argumento sirve para naturalizar la
hegemonía estadounidense como un bien público mundial más que
como un proyecto hegemónico. Funciona sobre todo como premisa de lo siguiente:
si la paz depende del poder estadounidense, entonces debilitar ese poder
—mediante la negativa tecnológica a colaborar con el Pentágono— equivale a
poner fin a la paz.
Este pasaje también sirve para sugerir la amenaza de un
enfrentamiento imperial con China y, por lo tanto, para acelerar las
inversiones en la industria de las tecnologías militares.
XV.
La neutralización de Alemania y Japón tras la guerra debe
ser revertida. El desarme de Alemania fue una corrección excesiva, por la que
Europa paga hoy un alto precio. Un compromiso similar y altamente teatral con
el pacifismo japonés, si se mantiene, amenazará también con alterar el
equilibrio de poderes en Asia.
Comentario de Miranda y Gressani: Esta tesis
tiene un gran peso político: Karp aboga por la remilitarización de las
dos potencias derrotadas en 1945, en un contexto en el que varias figuras
destacadas de la administración —J. D. Vance, Elon Musk— han pedido en
repetidas ocasiones la normalización de la extrema derecha alemana y un
reinicio. Cabe señalar, sin embargo, que, en la práctica, el movimiento ya ha
comenzado: el Zeitenwende de Scholz en 2022, el presupuesto
récord de defensa japonés para 2026, de 58.000 millones de dólares. Palantir
tiene un interés directo en ello: la empresa ha abierto oficinas en Tokio y
Fráncfort y firmó en 2024 una importante colaboración con la Bundeswehr.
XVI.
Deberíamos aplaudir a quienes intentan construir allí donde
el mercado no ha sabido actuar. La cultura casi se burla del interés de Musk
por las grandes narrativas, como si los multimillonarios debieran limitarse a
quedarse en su ámbito, que consiste en enriquecerse… Cualquier curiosidad o
interés auténtico por el valor de lo que ha creado se descarta esencialmente, o
tal vez se esconde bajo un desprecio apenas velado.
La defensa de Elon Musk es aquí una autodefensa. Karp, Thiel
y Musk comparten su pertenencia a la «mafia de PayPal» y la idea de que
los emprendedores tecnológicos son una clase dirigente legítima para dirigir la
sociedad. Thiel sistematiza esta postura en Zero to One: los
monopolios creativos (SpaceX, Tesla, Palantir) benefician a todos
porque pueden pensar a largo plazo, a diferencia de las empresas
atrapadas en la competencia. Los multimillonarios visionarios se
convierten en una categoría social productiva.
En Zero to One, Thiel llega incluso a
identificar a los emprendedores geniales con «chivos expiatorios», es decir,
con figuras a la vez odiadas y veneradas, que se distinguen así del resto de la
humanidad para adquirir un estatus casi divino.
XVII.
Silicon Valley debe desempeñar un papel en la lucha contra
la delincuencia violenta. Muchos políticos, en Estados Unidos, se han limitado
básicamente a encogerse de hombros ante la delincuencia violenta, abandonando
cualquier esfuerzo serio por abordar el problema, o arriesgarse ante sus
votantes o donantes en la búsqueda de soluciones y experiencias en lo que
debería ser un intento desesperado por salvar vidas.
Comentario de Miranda y Gressani: Como reveló
una investigación de The Verge, el contrato entre Nueva Orleans y
Palantir (2012-2018) sirvió de laboratorio para la «policía predictiva» con una
«risk assessment database», que se centraba en el 1% de la población. El
ayuntamiento no había sido informado. La investigación de la ACLU concluyó que
el programa amplificaba los sesgos raciales existentes en lugar de «salvar
vidas». Una importante investigación de Richardson, Schultz y Crawford, Dirty
data, bad predictions, 2019.» href=»https://legrandcontinent.eu/es/2026/04/21/el-manifiesto-de-palantir-para-la-dominacion/#easy-footnote-bottom-11-96901″>11 publicada
en 2019, demostró que los sistemas predictivos se centran en la presencia
policial más que en la delincuencia real: operan un bucle de
retroalimentación que vigila en exceso los barrios ya de por sí sobrevigilados.
Este pasaje justifica el uso de Palantir con fines de
seguridad interior. Vemos
aquí la obsesión neorreaccionaria por el uso de tecnologías eficaces de gestión
de la delincuencia frente a la impotencia del Estado democrático.
XVIII.
La exposición despiadada de la vida privada de los
personajes públicos ahuyenta a demasiados talentos del servicio gubernamental.
La arena pública —y los ataques superficiales y mezquinos contra quienes se
atreven a hacer otra cosa que enriquecerse— se ha vuelto tan implacable que la
república se encuentra con una cantidad significativa de cascos vacíos e
ineficaces, cuya ambición se perdonaría si hubiera la más mínima convicción
verdadera escondida en su interior.
Comentario de Miranda y Gressani: La ironía de
este pasaje es considerable cuando se lee a la luz del modelo de Palantir: la
empresa construye precisamente la infraestructura que hace posible la
«exposición despiadada» de cualquier vida, mediante la agregación de datos
entre agencias que revende a los Estados. ImmigrationOS, según la documentación
contractual de ICE, ofrece una «visibilidad casi en tiempo real» sobre las
personas en proceso de deportación, cruzando expedientes de pasaportes, datos
fiscales del IRS, lectura de matrículas y datos telefónicos. La tesis implícita
es, por tanto, asimétrica: opacidad para los dirigentes, transparencia
para los gobernados.
También se encuentra, de forma implícita, una crítica mordaz
a la democracia liberal. La responsabilidad de los dirigentes ante la opinión
pública sería una de las fuentes de la ineficacia del Estado, porque disuadiría
a las élites de tomar decisiones impopulares pero necesarias.
XIX.
La prudencia que fomentamos involuntariamente en la vida
pública es corrosiva. Quienes no dicen nada malo, a menudo no dicen gran cosa
en absoluto.
Comentario de Miranda y Gressani: En Teoría
de la acción comunicativa,12 Habermas distingue
entre la acción estratégica, orientada al éxito, y la acción
comunicativa, cuyo telos es la intercomprensión (Verständigung): en
ella, los participantes coordinan sus acciones, no por cálculo egocéntrico,
sino por la búsqueda de un acuerdo racionalmente motivado. La democracia
habermassiana se basa, por tanto, en una deliberación racional sin coacción,
estructurada por exigencias de justificación universalizables, basadas, sin
embargo, en una ética de la discusión. Karp formula una crítica internalista:
el objetivo de una deliberación corre el riesgo de producir formas vacías, un
consenso sin conflictividad real. En otras palabras, donde Habermas ve una
condición de posibilidad de la democracia, Karp sugiere una patología: un
discurso «sin asperezas» que neutraliza lo social en lugar de estructurarlo.
XX.
La intolerancia hacia las creencias religiosas, omnipresente
en ciertos círculos, debe combatirse. La intolerancia de las élites hacia las
creencias religiosas es quizás uno de los signos más reveladores de que su
proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que
muchos en su seno pretenden.
Comentario de Miranda y Gressani: Tesis
importante en el ecosistema de Peter Thiel, cristiano declarado, que describe
el progresismo como una religión secular privada de su fuente, y financia en
gran medida la trayectoria de J. D. Vance, el primer vicepresidente
católico de Estados Unidos. Karp, él mismo judío, adopta una postura menos
teológica, pero simétrica: el secularismo militante de las élites es un cierre
que se ignora a sí mismo.
XXI.
Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen
siendo disfuncionales y regresivas. Todas las culturas serían ahora iguales. La
crítica y los juicios de valor estarían prohibidos. Sin embargo, este nuevo
dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas, y, de hecho, ciertas
subculturas […] han producido maravillas. Otras han resultado mediocres y, lo
que es peor, regresivas y nocivas.
Comentario de Miranda y Gressani: Este pasaje
revela una vez más el carácter antiliberal, incluso reaccionario, del proyecto
de Karp. Este no se limita a afirmar un excepcionalismo estadounidense, sino que
defiende claramente la existencia de desigualdades esenciales entre
las culturas. En el contexto de la derecha estadounidense contemporánea, este
pasaje es un dog whistle que sugiere la superioridad de la
cultura blanca europea.
XXII.
Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo
vacío y sin sentido. Nosotros, en Estados Unidos, y más ampliamente en
Occidente, hemos resistido durante el último medio siglo la definición de
culturas nacionales en nombre de la inclusión. Pero ¿la inclusión en qué?
Comentario de Miranda y Gressani: Esta aparente
inscripción enmascara un cambio más profundo. La tesis concluyente de Karp
adopta la forma de un retorno a la «sustancia»: frente al multiculturalismo,
hay que reintroducir la unidad cultural. Este retorno a la sustancia evoca
sin duda el bien común, defendido por los posliberales católicos, como Adrian
Vermeule. Sin embargo, a diferencia de estos últimos, Karp se resiste a una
interpretación estrictamente religiosa. Su proyecto es más bien el de un
posliberalismo tecnológico, guiado por la eficacia y el poder, e inseparable de
la perspectiva de una confrontación con China.
Notas al pie
- «The
Technological Republic, in brief», post en la cuenta de X de Palantir,
18 de abril de 2026.
- Ver
al respecto Margaret O’Mara, The Code: Silicon Valley and the
Remaking of America, Nueva York, Penguin Press, 2019.
- Alexander
C. Karp con Nicholas W. Zamiska, The Technological Republic: Hard
Power, Soft Belief, and the Future of the West, Crown Currency, 2025.
- Peter
Thiel con Blake Masters, Zero to One, Notes on
Startups, or How to Build the Future, Crown Currency, 2014.
- Ibid.
- Peter
Thiel con David Sacks, The Diversity Myth, Multiculturalism
and the Politics of Intolerance at Stanford, The Independent
Institute, 1995.
- La
tesis de Alex C. Karp se titula Aggression in der Lebenswelt,
bajo la dirección de Karola Brede, publicada en 2002.
- Ver la página web de Palantir en X.
- Peter
Thiel, «Le
Moment straussien», 2007.
- Gilford
John Ikenberry, Power, Order, and Change in World Politics,
Nueva York, Cambridge University Press, 2014.
- Rashida
Richardson, Jason M. Schultz, Kate Crawford, Dirty
data, bad predictions, 2019.
- Jürgen
Habermas, Theorie des kommunikativen Handelns, 2 t. (1981).

Tecnofascismo: Entre la lógica del
control y la política del miedo (Estado y Sociedad)
de Donatella di Cesare (Autor), Lara Cortés Fernández (Traductor)
Donatella Di Cesare, una de las filósofas más influyentes del pensamiento
político europeo, diagnostica en Tecnofascismo la inédita forma de
totalitarismo que amenaza hoy a las democracias: la alianza entre tecnocracia y
etnocracia, entre la lógica del control y la política del miedo.
Un siglo después del nacimiento del fascismo, una nueva
forma de totalitarismo avanza bajo el mando de la técnica y la ley del linaje.
Donatella Di Cesare traza en Tecnofascismo el mapa de un
presente inquietante, donde la política ha cedido su lugar a la gestión técnica
y la democracia se reduce a una fachada. En este nuevo orden social, la
tecnocracia global y la etnocracia local se entrelazan: mientras una élite
controla las redes del poder económico y digital, los pueblos son gobernados
mediante la exclusión, el miedo y la apelación a la identidad.
Desde los laboratorios de biopolítica y la guerra hasta las
fronteras donde se levantan muros étnicos, Di Cesare examina la deriva
autoritaria que define a la nueva derecha mundial y, con su lucidez filosófica
y su mirada política, revela cómo la democracia puede vaciarse desde dentro y
convertirse en un régimen neototalitario que promete seguridad a cambio de
libertad.
https://www.planetadelibros.com/libro-tecnofascismo/447004
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Lo
subrayado/interpolado es nuestro.