sábado, 29 de agosto de 2026

De cómo los medios de (in)comunicación globalizados venden el genocidio del Pueblo Palestino Gaza, Cisjordania y Jerusalén, se es genocida por acción u omisión…

De cómo los medios de (in)comunicación globalizados venden el genocidio del Pueblo Palestino Gaza, Cisjordania y Jerusalén, se es genocida por acción u omisión…

Por Chris Hedges — Voces del Mundo/escritor, periodista y analista internacional/ADDHEE.ONG/OTHER NEWS:

Prolegómenos, Chile: el oráculo mercurial de la CPC/SOFOFA y la corrupción del lenguaje. la subordinación de los medios mediáticos de (in)comunicación globalizados, la otra aparte del plan del control social del régimen en la arcadia de la alegría.

La corrupción del lenguaje está diseñada para defender lo indefendible. Si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento… George Orwell

Pasó casi desapercibida la decisión de cortar el financiamiento al Fondo de Estudios sobre el Pluralismo en el Sistema Informativo Nacional por parte del régimen, finalizando la labor de una instancia que analizaba la concentración de los medios y la desinformación, cuestión que evidentemente, tiene un claro sesgo ideológico, aunque disfrazado bajo la ficción de recorte económico.

La operación forma parte del programa mayor que busca el control total de la sociedad, para lo cual, Kast y el régimen, necesitan el dominio mediático absoluto. En tal sentido, el empresariado y la derecha, y por ende La Moneda, disponen del apoyo de la mayoría, por no decir la totalidad, del aparato mediático nacional o, al menos, este no desarrolla una acción opositora o de autonomía, por el contrario, no existe crítica alguna a su gobierno y ciertas opiniones, a veces divergentes, son muestra del espectáculo circense de algún payaso de matinal, que empujado por un estímulo egocéntrico, dispara en contra de algún funcionario o una política específica, pero que se transforma en remedo de independencia para la galería.

La propiedad de los medios, es esencial para el control social y el rechazo al programa económico no se transforme en descontento abierto. Así, se complementan medidas represivas con el argumento que consolida la criminalización de la protesta social, asociándola con la delincuencia, o sea, metiendo en un mismo saco la movilización de la ciudadanía por sus derechos con la acción del crimen organizado, especialmente en los jóvenes. Hoy, todos los medios están con el sistema, pero no les basta, el orden autoritario, nostálgico de la dictadura cívico militar pinochetista, necesita del control total, llegar hasta el último confín del país, intervenir en los hogares y, tras dicho propósito, el dominio a través del relato reconfigurado según el interés empresarial, es fundamental. Ante tan patetica situación, los sectores populares no tienen otra alternativa que construir su propio aparato mediático y disputar el universo simbólico al empresariado que impone sus ideas, estableciendo como obvios los fundamentos que justifican el capitalismo determinsita. Históricamente, el movimiento obrero dio lecciones de cómo disputar a los patrones el sentido común mediante múltiples instrumentos, destacando la prensa, el teatro, la poesía y el canto popular.

Es hora de retomar tal camino, aprovechando las oportunidades que entregan las nuevas tecnologías, pero, sobre todo, acudiendo a la creatividad del pueblo…

Lo subrayado es nuestro

Reflexiona Chris Hedges

Los medios de comunicación occidentales fomentan el consenso en favor del genocidio. Normalizan la ocupación militar y el apartheid que Israel lleva practicando desde hace décadas. Ocultan las flagrantes violaciones del derecho internacional por parte de Israel. Perpetúan la falacia de que Israel es la víctima. Traicionan, desacreditan y demonizan el trabajo de los periodistas y profesionales de los medios de comunicación palestinos en Gaza, de los cuales al menos 220 han sido asesinados por Israel entre el 7 de octubre de 2023 y agosto de 2025. Aceptan pasivamente la draconiana censura israelí. Se conforman con tibias cartas de protesta ante la negativa de Israel a permitir la entrada de periodistas extranjeros en Gaza —un intento de Israel por enmascarar sus crímenes de guerra—. Amplifican las mentiras israelíes, desde bebés decapitados hasta agresiones sexuales generalizadas contra mujeres israelíes el 7 de octubre, para ocultar la verdad.

Cuando se escribe sobre Gaza, los verbos están en voz pasiva. No hay sujeto. Nadie rinde cuentas. El genocidio, al parecer, es un acto de Dios. No es diferente de un terremoto o un tsunami. Los clichés y los adjetivos opacos, como el «ciclo de violencia» o los «enfrentamientos», distorsionan y falsifican la realidad.

«Si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento», advirtió George Orwell.

Términos como «genocidio», «atrocidad», «limpieza étnica» y «territorios ocupados» desaparecen por arte de magia de los informes de los medios de comunicación sobre los palestinos, cuya resistencia se describe habitualmente como «salvaje» y «bárbara». Los editores dan instrucciones a los periodistas del New York Times para que eviten términos como «Palestina», «genocidio», «carnicería», «campo de refugiados» o «matanza» y «masacre» en referencia a los palestinos.

Los medios de comunicación repiten servilmente lo que Israel les proporciona. Los bombardeos intensivos se convierten en «ataques aéreos quirúrgicos». El uso de la hambruna como arma por parte de Israel se convierte en una «escasez de alimentos». El asesinato de civiles desarmados —incluidos niños— se convierte en «enfrentamientos». Los recintos de los colonos judíos, situados en lo alto de las colinas y con aspecto de fortalezas, se convierten en «barrios». El asesinato extrajudicial de un periodista o un médico se convierte en «fallecimiento».

El genocidio, al que se hace referencia como la «guerra entre Israel y Hamás», se justifica como «autodefensa», parte del mantra del «derecho de Israel a defenderse». Cuando se destruyen escuelas, hospitales, clínicas, ambulancias, mezquitas, iglesias y otros objetivos civiles, se les tilda de «centros de mando de Hamás» o se les ataca porque Hamás está «utilizando a civiles como escudos humanos» —algo que Israel hace habitualmente, cuando el ejército ata a los palestinos detenidos y les obliga a entrar en edificios y túneles que podrían contener trampas explosivas, por delante de las tropas israelíes—.

Cuando los israelíes son retenidos por Hamás, son «rehenes», incluso si prestan servicio en el ejército. Cuando los palestinos —incluidos los niños— son retenidos sin cargos ni juicio y desaparecen en centros de detención israelíes, donde la tortura es «generalizada» y «sistemática», son «prisioneros».

Los ataques con misiles contra campamentos de tiendas de campaña u hospitales se achacan a grupos armados palestinos que lanzan cohetes errantes. Si Israel reconoce los ataques —lo cual ocurre muy raramente—, se describen como un «trágico error».

Las instituciones civiles de Gaza se califican como «dirigidas por Hamás» para poner en duda la veracidad de sus informaciones. El New York Times suele matizar los comunicados del Ministerio de Sanidad de Gaza señalando que «no distingue entre civiles y combatientes», ocultando así la matanza de decenas de miles de civiles.

El resultado son algunos de los textos más enrevesados de la historia del periodismo, como el titular del New York Times del 5 de noviembre de 2023 que reza: «Las explosiones que, según los habitantes de Gaza, fueron un ataque aéreo, dejan numerosas víctimas en un barrio densamente poblado».

«Cuando los periodistas de Middle East Eye Mohamed Salama y Ahmed Abu Aziz, junto con el fotoperiodista de Reuters Hussam al-Masri y los independientes Moaz Abu Taha y Mariam Dagga —que habían trabajado con varios medios de comunicación, incluida Associated Press— fueron asesinados en un ataque de ‘doble golpe’ —diseñado para acabar con los equipos de primera intervención que acudían a atender a las víctimas de los ataques iniciales— en el Complejo Médico Nasser, ¿cómo respondieron las agencias de noticias occidentales?» Lo pregunté en mi columna «La traición a los periodistas palestinos».

«El ejército israelí afirma que los ataques contra el hospital de Gaza tenían como objetivo lo que, según ellos, era un cámara de Hamás», informó Associated Press.

«Las Fuerzas de Defensa de Israel afirman que el ataque al hospital iba dirigido contra un cámara de Hamás», anunció la CNN.

El cámara pertenecía a Reuters, que afirmó que Israel era «plenamente consciente» de que la agencia de noticias estaba grabando desde el hospital.

«Cuando el corresponsal de Al Jazeera, Anas Al Sharif, y otros tres periodistas fueron asesinados el 10 de agosto en su tienda de prensa cerca del hospital Al Shifa, ¿cómo se informó de ello en la prensa occidental?», pregunté.

«Israel mata a un periodista de Al Jazeera del que afirma que era un líder de Hamás», tituló Reuters su noticia, a pesar de que Al Sharif formaba parte de un equipo de Reuters que ganó un Premio Pulitzer en 2024.

El periódico alemán Bild publicó en portada una noticia titulada: «Matan en Gaza a un terrorista disfrazado de periodista».

«Las piruetas lingüísticas empleadas por los medios llegaron hasta el punto de redefinir palabras, vaciándolas de significado», escribe Assal Rad en «No digas Palestina: cómo los medios fabricaron el consentimiento para el genocidio»:

Los medios de comunicación dominantes no describieron las repetidas infracciones del alto el fuego por parte de Israel utilizando el lenguaje propio de una violación. En su lugar, la cobertura siguió los mismos patrones de racionalizar los ataques de Israel y repetir acríticamente las afirmaciones de Israel para justificar sus acciones. Mientras se seguía matando a palestinos —durante un «alto el fuego»— y el flujo de ayuda no alcanzaba el nivel de necesidad ni lo acordado, los medios occidentales enmarcaron estas violaciones flagrantes como «pruebas» o «desafíos» a un «alto el fuego inestable». Mientras organizaciones líderes en derechos humanos como Amnistía Internacional advertían de que el genocidio, de hecho, no había terminado, los medios de comunicación tradicionales siguieron presentándolo como una guerra con un «alto el fuego frágil».

Las palabras importan. Las palabras justifican las acciones. Si no hay genocidio, si Israel se está defendiendo en una guerra, Estados Unidos y los aliados europeos de Israel tienen derecho a proporcionar decenas de miles de millones de dólares en ayuda militar. Si se trata de una guerra iniciada por Hamás el 7 de octubre, entonces es posible lamentar la destrucción de Gaza y la matanza masiva perpetrada por Israel como el desafortunado resultado del ataque de Hamás.

Esta corrupción del lenguaje está diseñada, como señaló Orwell, para defender lo indefendible:

Cosas como la perpetuación del dominio británico en la India, las purgas y deportaciones rusas, el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Japón, pueden defenderse, sin duda, pero solo con argumentos demasiado brutales como para que la mayoría de la gente los afronte, y que no concuerdan con los objetivos declarados de los partidos políticos. Por ello, el lenguaje político tiene que consistir en gran medida en eufemismos, argumentos circulares y una vaguedad totalmente confusa. Se bombardean desde el aire pueblos indefensos, se expulsa a los habitantes al campo, se ametralla al ganado y se incendian las chozas con balas incendiarias: a esto se le llama «pacificación». A millones de campesinos se les arrebatan sus granjas y se les obliga a caminar penosamente por las carreteras con nada más que lo que pueden llevar encima: a esto se le llama «traslado de población» o «rectificación de fronteras». Se encarcela a personas durante años sin juicio, se les dispara por la nuca o se les envía a morir de escorbuto a los campamentos madereros del Ártico: a esto se le llama «eliminación de elementos poco fiables».

Adam Johnson, en «How to Sell a Genocide: The Media’s Complicity in the Destruction of Gaza (Cómo vender un genocidio: la complicidad de los medios de comunicación en la destrucción de Gaza)», analizó más de 12.000 artículos de The New York Times, The Washington Post, CNN.com, Politico, Axios, USA Today y The Associated Press, además de 5.000 segmentos televisivos emitidos en la CNN y la MSNBC. Su libro, fruto de una minuciosa investigación, es una acusación contundente contra la justificación del genocidio por parte de los medios de comunicación «liberales».

La CNN y The New York Times dieron instrucciones a sus editores y periodistas de que los ataques solo podían atribuirse a Israel después de la confirmación por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y las coordenadas GPS. Johnson cita a una fuente de la CNN:

Ya fuera en la redacción o sobre el terreno, no podíamos atribuir nada a Israel a menos que cumpliéramos con este requisito imposiblemente exigente de tener que llamarlo «explosión», hasta que geolocalizáramos el lugar de la explosión, enviáramos las coordenadas a los israelíes y les pidiéramos un comentario.

Puedes ver una entrevista con Johnson sobre su libro en The Electronic Intifada aquí.

Los periodistas de la CNN que informan sobre Israel y Palestina deben enviar sus trabajos para su revisión a la oficina de la cadena en Jerusalén antes de su emisión. La oficina de la CNN, al igual que todas las oficinas de noticias en Israel, está obligada a acatar las restricciones impuestas por los censores militares israelíes.

A los muy pocos palestinos que aparecen en la CNN y otros medios de comunicación tradicionales se les pregunta sistemáticamente —por lo general, incluso antes de que se les permita salir en antena— si «condenan» a Hamás. A los invitados que expresan siquiera una crítica moderada hacia Israel se les pregunta si Israel «tiene derecho a existir».

A nadie se le pregunta jamás si condena el sionismo, el apartheid, la limpieza étnica, el genocidio o la guerra de 100 años de Israel contra Palestina. Tampoco se les pregunta si los palestinos tienen derecho a defenderse —lo cual, según el derecho internacional, sí tienen, incluso con armas—.

Nuestros periodistas y medios de comunicación domesticados son, como señaló Robert Fisk, «prisioneros del lenguaje del poder». Repiten obedientemente el léxico oficial. Esto los convierte no solo en propagandistas, sino en cómplices del genocidio.

A quienes protestan contra el genocidio, incluidos los estudiantes en los campus universitarios —muchos de los cuales son judíos—, se les tacha de «partidarios de Hamás» y «antisemitas». Los periodistas buscan a los estudiantes sionistas, que suelen encontrarse refugiados en las casas Hillel de los campus, y que afirman «temer por su seguridad» a causa de las protestas. Los medios de comunicación prestan poca atención al aumento de la intolerancia antimusulmana o a la represión ejercida contra los estudiantes manifestantes, que incluye no solo la brutalidad policial y 3.000 detenciones y arrestos, sino también suspensiones, períodos de prueba, expulsiones, la retención de títulos y el despido de profesores solidarios.

Las consignas que reclaman la liberación de Palestina —entre ellas «Desde el río hasta el mar, Palestina será libre»— junto con la bandera palestina, se han tipificado como delito.

El mensaje es claro: las vidas judías importan. Las vidas palestinas, no.

«Los informes de los organismos de la ONU, de observadores de derechos humanos respetados, de revistas médicas y de personal médico profesional suelen ser tratados con respeto y se les da protagonismo en los medios de comunicación dominantes», escribe el historiador Rashid Khalidi en la introducción del libro de Robin Anderson, The Complicit Lens: US Media Coverage of Israel’s Genocide in Gaza:

No es así en esta guerra: por el contrario, si es que se citan tales fuentes, los medios de comunicación otorgan el mismo tratamiento a las escandalosas calumnias y difamaciones contra estas organizaciones y personas, difamaciones que producen en abundancia la legión de propagandistas profesionales de Israel y su miríada de defensores en EE. UU. Además de difamar a los críticos del genocidio de Israel tachándolos de partidarios de Hamás o simpatizantes del terrorismo, el arma principal de su arsenal de difamación es el uso indebido, sistemático y escandaloso de la acusación letal de antisemitismo.

La fuga masiva de lectores y espectadores de los medios de comunicación convencionales hacia las plataformas de redes sociales —que no filtran las noticias a través del lobby israelí, el Gobierno de EE. UU. o las grandes empresas— es un claro indicador de la bancarrota de los medios. La respuesta a esta fuga ha sido el «plataformicidio»: el uso de algoritmos, el «shadow banning», la restricción de las funciones de retransmisión en directo y el cierre de cuentas por parte de gigantes de las redes sociales como Facebook, Instagram, X, YouTube y TikTok, para reducir drásticamente el alcance de la información sobre Palestina.

Esta censura forma parte de un esfuerzo coordinado para ocultar al público el horror del genocidio.

Al hacer referencia constantemente al 7 de octubre, los medios occidentales sacan de contexto el genocidio. Ignoran el asedio de Gaza por parte de Israel, que dura ya 19 años. En los medios occidentales, el 7 de octubre se presenta como un acto «sin provocación previa». Se ignoran las masacres perpetradas por Israel contra palestinos desarmados en Gaza durante los inviernos de 2008 y 2009, así como sus ataques contra Gaza en 2012, 2014 y durante la Gran Marcha por el Retorno en 2018 y 2019.

Rara vez se menciona la Nakba de 1948 —cuando los sionistas europeos se apoderaron de más del 78% de la Palestina histórica, expulsaron violentamente a 750.000 palestinos, destruyeron más de 530 pueblos palestinos y mataron a 15.000 palestinos—. El 70% de los que fueron expulsados de sus hogares en 1948 se vieron obligados a refugiarse en Gaza.

El proyecto sionista se basa en fomentar la amnesia histórica.

«Una vez que Hamás quedó instituido como un grupo terrorista brutal cuyos miembros torturaban, desmembraban y decapitaban a bebés con regocijo y sin escrúpulos, no se necesitó ninguna explicación adicional», escribe Anderson en su libro. «Los medios de comunicación simplemente evitaron informar sobre el historial de violencia de Israel y, como resultado, los medios del establishment también ignoraron las condiciones de la vida cotidiana de los palestinos».

La ficción de que actualmente existe un alto el fuego en Gaza —Israel ha matado al menos a 1.286 palestinos y ha herido a 4.257 desde que supuestamente entró en vigor— se ha convertido en la excusa utilizada por los medios de comunicación occidentales para dar la espalda a Gaza. Esta negación del genocidio ha caracterizado la cobertura informativa desde sus inicios. Enmascara no solo los crímenes de Israel, sino también la intención declarada de Israel de llevar a cabo una limpieza étnica de todos los palestinos de Gaza. Neutraliza de hecho el derecho internacional. Y convierte en una burla la profesión del periodismo.

Cuando se produzca el último acto de limpieza étnica, los medios de comunicación occidentales, estoy seguro, seguirán bombardeándonos con propaganda israelí, eufemismos y clichés.

Y justificarán el genocidio hasta el final.

*Escritor y periodista independiente que trabajó durante casi dos décadas como corresponsal extranjero para The New York Times, la National Public Radio y otros medios en Latinoamérica, Oriente Medio y los Balcanes. Formó parte del equipo de reporteros de The New York Times que ganó un Premio Pulitzer por su cobertura del terrorismo global. Hedges es miembro del Nation Institute y autor de numerosos libros, entre ellos War is a Force That Gives Us Meaning.

*Artículo originalmente publicado en The Chris Hedges Report. Traducido del inglés por Sinfo Fernández.

“Los libertarios” y el manejo de la información: de la red Atlas de Estados Unidos a Cerimedo…

“Los libertarios” y el manejo de la información: de la red Atlas de Estados Unidos a Cerimedo…

“La corrupción del lenguaje esta diseñada para defender lo indefendible. Sí el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento”… George Orwell.

Por Aram Aharonian/Escritor, periodista, comunicólogo y analista internacional/ Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)/Other News/ ADDHEE.ONG:

Prolegómenos: La política bajuna del inefable emperador Trump consiste en cambiar el nombre a las cosas para mostrar que éstas cambian: cada pueblo se da el régimen/gobierno que merecen…

Estados Unidos la hegemonía imperialista globalizada, la tiranía más despótica y desalmada del 1% de los plutócratas empresarios dueños de la celestina universal/el dólar, el narcotráfico y la “inteligencia artificial genocida IAG”.  La defensa de sus sórdidos y avaros intereses en el contexto de su desvergonzado maquiavelismo su fría avaricia y su profunda inmoralidad, el fin justifica los medios, lo que no pueden destruir lo frivolizan, se apropian cambiándole los nombres. Se apropiaron del nombre del Continente Americano. El cartógrafo alemán Martin Waldseemüller al publicar su mapa del Continente Americano en 1507, en homenaje a Américo Vespucio le dio el nombre de América. La oligarquía empresarial plutócrata estadounidense en forma irreflexiva y reiterativa se lo apropió. Este plagio es una distorsión geográfica, histórica y social. En esta patética realidad, sin prensa libre no existe la democracia – el gobierno del pueblo para /por el Pueblo Soberano, de la mayoría ciudadana con respeto por las minorías, en el sistema capitalista determinista, es todo lo contrario, las opiniones al alcance del pueblo están controladas hasta la uniformidad. La verdad deformada para ser ajustada rigurosamente al punto de vista del régimen oligarca/cesarista de turno de los empresarios, financieros-bancarios/ agiotistas, agrícolas monopolistas dueños de la celestina universal, el dólar y de los medios mediáticos de (in)comunicación globalizados. Quien infringe la norma impuesta corre el riesgo de sus libertades personales y otras formas de persecución.  La Dignidad brilla por su flagrante ausencia y está negada de hecho la vida democrática y la Justicia Plena…

Todo está dicho, pero como nadie hace caso hay que volverlo a repetir…

Con esperanza y memoria, que el Pueblo Estadounidense de repente despierte al sentir al terror de estar sobreviviendo en la arcadia de la felicidad/America Way of life, orwelliana sociedad y se sacuda de ella…

Prof. Moreno Peralta /IWA

Secretario ejecutivo Addhee.Ong

El director de CLAE Aharonian reflexiona sobre la corrupción del lenguaje:

El escándalo del «asesor comunicacional» argentino Fernando Cerimedo puso en tapete la existencia de la internacional capitalista/determista, que moviliza el movimiento libertario de extrema derecha y, obviamente, está muy bien financiada: funciona a través de un inmenso conglomerado de gobiernos, fundaciones, institutos, ONG, centros y sociedades unidos entre sí por hilos poco detectables, entre los que se destaca la Atlas Economic Research Foundation, o la Red Atlas de Estados Unidos.

Había pasado inadvertida durante mucho tiempo, hasta que, en el Foro Latinoamericano de la Libertad de la Red Atlas, en mayo de 2017 (nueve años atrás), en  Buenos Aires, con presencia del entonces presidente argentino Mauricio Macri y el escritor peruano-español Mario Vargas Llosa, se debatió cómo derrotar al socialismo en todos los niveles, desde las batallas campales en los campus universitarios hasta la movilización de un país para abrazar la destitución de un gobierno constitucional, como en Brasil.

Atlas cuenta con 450 fundaciones, ONG y grupos de reflexión y presión, con un presupuesto operativo básico de 2016 de cinco millones de dólares, aportados por sus fundaciones «benéficas, sin fines de lucro» asociadas. Atlas Network es una organización fundada en 1981 en Estados Unidos, en homenaje a la escritora Ayn Rand, autora de la novela La liberación de Atlas, devenida en biblia de los ultraliberales, autodenominados en el mundo anglosajón como libertarians. La Red comunica en su portal que posee 447 socios a nivel internacional, en 95 países. Dentro de Latinoamérica dicen contar con 99 socios.

Su financiamiento proviene también de grandes empresas interesadas en maximizar sus ganancias mediante la reducción impositiva. Entre sus más importantes aportantes figuran los multimillonarios ultraconservadores Charles y David Koch, y Sheldon Adelson (el máximo financista de la campaña electoral de Donald Trump en 2016). Una de las tesis que prologa los documentos de la Red fue acuñada por James McGill Buchanan —economista de la Universidad de Chicago—: «Para que prospere el capitalismo, hay que ponerle cadenas a la democracia».

Los think tanks asociados a Atlas son financiados por el Departamento de Estado, la USAID (Agencia del Desarrollo Internacional de EE. UU.) y la National Endowment for Democracy (Fundación Nacional para la Democracia), brazo crucial del poder blando estadounidense.

De Bannon y Thiel a Cerimedo

El caso de Fernando Cerimedo y del español Javier Negre, socios en La Derecha Diario y asesores de gobiernos de ultraderecha en Sudamérica, se repetirá si los gobiernos no se deciden poner un hasta aquí a la élite mundial que busca, a través de las plataformas digitales y la Inteligencia Artificial (IA), imponer sus discursos de odio y de extremismo para desarticular los derechos humanos, la Democracia, la verdad y la Paz fundada en la Justicia Social...

Los hombres más influyentes y ricos del mundo, como Steve Bannon, el provocador mediático de derecha que dirigió Breitbart News y luego fue estratega de Donald Trump en campaña y en la primera administración del republicano como Presidente, o Peter Thiel, el multimillonario libertario de Silicon Valley y apoyador de Trump, además de organizaciones como Atlas Network, una agencia internacional de ultraderecha con sede en Washington, que mediante desinformación combate el avance de gobiernos de izquierda, seguirán ganando la batalla y colocando a peones –como Cerimedo– para desestabilizar gobiernos e imponer a los candidatos de ultraderecha a nivel global.

«Cerimedo dice que trabaja con el equipo de comunicación de Donald Trump, él te dice que te hará Presidente, pero lo único es que no se puede tocar a Israel. Hace algo que le gusta mucho a Estados Unidos: lamerle las botas a Trump, aunque en EEUU nadie lo toma en cuenta», dijo el mexicano Julián Macías:  «El problema no es el quién sino el qué, que es global, donde lo importante es llenar todo de mentiras y odio, llenar todo de mierda», destacó.

La detención de Cerimedo, asesor del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, y colaborador del argentino Javier Milei, entre otros mandatarios y dirigentes, ha supuesto un duro golpe para las fuerzas de derecha y ultraderecha de América Latina. Cerimedo es acusado del intento de feminicidio de su expareja Nadia Beller –el lunes pasado, en la ciudad boliviana de Santa Cruz– y la justicia le dictó prisión preventiva durante 180 días.

Milei intentó en las últimas horas tomar distancia de Cerimedo, aunque, a la vez, difundió mensajes que buscaban exculpar al consultor argentino del ataque con sicarios que sufrió Beller. También La Derecha Diario, el medio de comunicación que fundó Cerimedo y que opera como usina de desinformación ultraderechista en la región, con apoyo de capitales españoles y estadounidenses, aseguró que el asesor acaba de desvincularse de la empresa.

“Es alguien que no forma parte del espacio y que no tiene vínculo con nosotros de ningún tipo. Nos dejamos de vincular en el 2023”, afirmó Milei este sábado, cuando en una entrevista radial fue consultado sobre su relación con Cerimedo. De acuerdo con los registros oficiales que reveló la prensa local, Cerimedo visitó la Casa Rosada, sede del Gobierno, al menos 13 veces desde que asumió Milei, en diciembre de 2023. La última visita identificada tuvo lugar en junio de 2024.

A Milei e le ocurrió que el caso Cerimedo podría ser parte de una conspiración regional. “No descartemos que detrás de esto esté toda la runfla de Pagano [Marcela, legisladora nacional], Bindi [Franco, empresario y pareja de Pagano], Evo Morales [expresidente boliviano], el castrochavismo, Lula… Es parte de todo el mismo entramado”, dijo. Luego, insistió en acusar al Gobierno de Brasil, cuando la relación diplomática  atraviesa una crisis inédita, después de que Lula da Silva retirara a su embajador en Buenos Aires por los insultos de Milei en su contra: lo acusó de impulsar una “campaña antiargentina” y de “interferir en los procesos electorales de toda la región”. Para Milei, se trata de una “banda de delincuentes castrochavista que opera en la región y que hace verdaderamente desastres”.

La semana pasada, Milei republicó en sus redes sociales mensajes de otros usuarios que ponían en duda el intento de matar a la expareja de Cerimedo. Algunos mensajes cuestionaban la veracidad de las heridas que sufrió Beller y otros consideraban incompatible con un atentado a balazos que la víctima hablara con los medios pocas horas después. Los mismos argumentos presentó la defensa de Cerimedo: su abogada Margarita Arce dijo que se trató de “un autoatentado” para “desestabilizar al gobierno” boliviano.

Nadia Beller denunció que Cerimedo quiso matarla por las pruebas que tiene de una supuesta red delictiva que operaba con los gobiernos de Bolivia y Argentina. El consultor no tuvo cargo formal en lel gobnierno de Rodrigo Paz, pero trabajó muy cerca del mandatario boliviano. “Tenía una oficina en el piso 23 de la Casa de Gobierno de Bolivia, al lado del presidente”, dijo Beller, en una entrevista con el canal TN.

Cerimedo tampoco fue designado en el gobierno argentino, pero su esposa sí: Natalia Basil fue nombrada en mayo de 2024 como directora nacional de Apoyos y asignaciones económicas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). Renunció al cargo en noviembre de aquel año, cuando estalló el escándalo por sobornos y desvío de fondos de Andis, hoy bajo investigación judicial, con altos funcionarios y empresarios procesados. Los detalles de las irregularidades en Andis se conocieron gracias a la difusión de supuestas conversaciones telefónicas del exdirector de la Agencia, Diego Spagnuolo, entonces abogado personal de Milei. Beller declaró que Cerimedo le dijo que fue Basil quien hizo circular aquellas grabaciones

«Envolvedor, mitómano, mentiroso y camaleónico»

Fernando Cerimedo atravesó sus últimas semanas en Bolivia en una situación personal que, según la información que reconstruyó la periodista Natalia Volosin  de la editorial Perfil, estuvo marcada por problemas de salud, nostalgia y cuestionó versiones sobre sus antecedentes profesionales y académicos, como supuestos vínculos con Harvard, los Navy SEALs y Barack Obama. “Un tipo que aparentemente no estudió nunca nada, pero muy inteligente, autodidacta, envolvedor, mitómano, mentiroso y camaleónico”, resaltó.

El escándalo ya repercute en otras partes de la región donde actuó Cerimedo, a quien la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, señaló como parte de «redes de la derecha internacional que busca influir en todos los países».En Brasil, el Supremo Tribunal Federal lo investigó como presunto integrante de una organización creada para atacar al sistema electoral y realizar acusaciones falsas de fraude en 2022, pero finalmente esas acusaciones no se transformaron en una imputación formal

En Brasil el interés trasciende la investigación penal y se dirige hacia la trayectoria política de Cerimedo, especialmente a sus relaciones con la familia Bolsonaro, que adquirieron notoriedad durante las elecciones de hace cuatro años. Ganó protagonismo después de la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva, cuando difundió la transmisión titulada “Brasil fue robado”, utilizada por sectores bolsonaristas para cuestionar la legitimidad de los comicios y la confiabilidad de las urnas electrónicas.

Su relación con uno de los hijos del exmandatario, Eduardo Bolsonaro, ha sido pública y volvió a adquirir visibilidad este año, cuando ambos participaron en actividades y transmisiones relacionadas con el sistema electoral.En febrero, durante un evento celebrado en Mar-a-Lago, Florida, Eduardo presentó a Cerimedo y participó en la entrega de un reconocimiento al consultor, a quien elogió por su actuación durante la crisis electoral brasileña y cuyos cuestionamientos a las urnas defendió.

A su vez, el argentino habló entonces de sus experiencias en campañas latinoamericanas y mencionó operaciones en Bolivia y Honduras. También agradeció el apoyo de operadores estadounidenses y sostuvo que el trabajo de los consultores debía ir más allá de ganar elecciones.  En julio, la conexión con Brasil volvió a hacerse visible cuando Eduardo realizó una transmisión junto a Cerimedo para cuestionar nuevamente el sistema electoral, apenas dos días después de que Flávio Bolsonaro difundiera ante diplomáticos una información falsa sobre las urnas.

La Revista Fórum puso el foco en las conexiones empresariales y políticas de Cerimedo con el lobista argentino-estadounidense Damián Merlo, a quien identifica como operador de la ultraderecha latinoamericana en Washington y socio del consultor argentino. La publicación relacionó esa estructura con campañas de Javier Milei, Nayib Bukele y con el entorno de Flávio Bolsonaro. A su vez, el sitio Intercept Brasil calificó a Cerimedo como una suerte de “Steve Bannon latino” y vinculó su trayectoria con estrategias digitales de la extrema derecha regional, incluidas las del bolsonarismo y sus esfuerzos por cuestionar las urnas brasileñas.

ICL Notícias, en tanto, situó el caso dentro de una red internacional que conecta a operadores de la derecha de Argentina, Brasil, Honduras, Estados Unidos e Israel y alertó sobre sus conexiones con Eduardo Bolsonaro. Cerimedo no aparece solamente como un consultor investigado en Bolivia, sino como un operador conectado públicamente a figuras centrales del bolsonarismo y a redes políticas transnacionales. Siempre bien financiadas.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

miércoles, 26 de agosto de 2026

Matar, expulsar y ocupar, el proyecto para Gaza que Ben Gvir ya defiende desde el régimen sionista colonialista israelí

Matar, expulsar y ocupar, el proyecto para Gaza que Ben Gvir ya defiende desde el régimen sionista colonialista israelí

Por Clara Montealba /escritora, comunicadora social, analista internacional/Diario Sabemos/Other News/ADDHEE.ONG:

Cuando el ministro nazisionista israelí Gvir reclama matar – entiéndase “el matar” por asesinar, semánticamente - cada noche a decenas de palestinos, expulsar población y reconstruir asentamientos en Gaza, una retórica de deshumanización pronunciada desde el interior del Ejecutivo de Netanyahu.

Hay palabras que en política internacional no pueden despacharse como una provocación verbal, una extravagancia personal o el exceso calculado de un dirigente radical. Cuando el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, propone asesinar de forma selectiva a entre 30 y 40 personas cada noche en Gaza, la gravedad no reside únicamente en la brutalidad de la frase. Reside también en el lugar desde el que se pronuncia.

Ben Gvir forma parte del Gobierno de Benjamin Netanyahu. Supervisa la Policía y el sistema penitenciario israelí y representa una de las expresiones más radicales de una extrema derecha que ha dejado de ocupar los márgenes de la política del país para instalarse en su Consejo de Ministros. Sus últimas declaraciones permiten comprobar hasta qué punto determinadas ideas que hace años habrían resultado difícilmente asumibles en el discurso institucional israelí han adquirido carta de naturaleza dentro del poder.

El ministro defendió en una conversación con Rom Braslavski, antiguo rehén en Gaza, que Israel debería efectuar ataques selectivos cada noche y acabar con entre 30 y 40 personas. Fue todavía más lejos al sostener que no se refería exclusivamente a quienes representasen una amenaza inmediata y al negar, en términos deshumanizadores, el derecho a la vida de otras personas en la Franja.

La deshumanización no constituye aquí un detalle retórico. Es el presupuesto necesario para convertir la muerte de seres humanos en una cifra administrativa. Treinta hoy, cuarenta mañana. Una cantidad expresada con la frialdad de quien establece un objetivo de producción.

La propuesta adquiere una dimensión todavía más grave cuando se acompaña del resto del proyecto defendido por Ben Gvir. El dirigente nazisionista ultraderechista reclama la reconstrucción de asentamientos israelíes en Gaza, desmantelados en 2005, y vuelve a plantear la salida masiva de palestinos del territorio. En la misma intervención sostuvo que considera Gaza territorio israelí y defendió fomentar la emigración de su población.

Las tres ideas forman una secuencia política que conviene observar conjuntamente. Asesinar, expulsar y ocupar. Reducidas a su significado material, las palabras del ministro dibujan un proyecto para Gaza en el que una población pierde primero su condición humana, después su derecho a permanecer en su tierra y finalmente la propia tierra.

Ben Gvir no dirige el Ejército israelí y, por tanto, sus palabras no constituyen una orden militar. Esa precisión resulta indispensable. También lo es recordar que sus planteamientos han chocado en esta ocasión con la reducción de las operaciones militares impulsada por Netanyahu ante la presión internacional para avanzar en el plan estadounidense sobre Gaza. El ministro reprocha precisamente al primer ministro haber rebajado la intensidad de los ataques.

Pero limitar el análisis a las competencias formales de Ben Gvir sería perder una parte fundamental del problema. Quien habla no es un activista situado fuera del sistema, sino un ministro de uno de los regímenes más ultraderechistas de la historia de Israel.

Su trayectoria tampoco comenzó con la guerra. Ben Gvir fue condenado en 2007 por incitación al racismo y apoyo a una organización terrorista. Durante años estuvo situado en los márgenes de la política israelí por su vinculación ideológica con el kahanismo, hasta que el desplazamiento del sistema político hacia la derecha radical terminó convirtiéndolo en una pieza necesaria para las mayorías de Netanyahu.

Ese recorrido explica mejor que cualquier discurso la transformación experimentada por Israel. El problema ya no consiste únicamente en la existencia de una extrema derecha radical, fenómeno presente en numerosas democracias. La cuestión es qué sucede cuando esa extrema derecha deja de presionar al Gobierno desde fuera y obtiene capacidad institucional para condicionarlo desde dentro. Gaza ofrece la respuesta más dolorosa.

Las autoridades sanitarias de la Franja sitúan ya por encima de 73.000 el número de palestinos muertos desde el comienzo de la ofensiva israelí posterior a los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. Las Naciones Unidas recogían ya el 10 de junio 72.991 fallecidos comunicados por el Ministerio de Salud de Gaza y más de 173.000 heridos, precisando que las cifras más recientes todavía no habían sido verificadas individualmente por la organización.

Los crímenes cometidos por Hamás aquel 7 de octubre, con alrededor de 1.200 muertos y 251 personas tomadas como rehenes, forman parte indispensable del origen de esta guerra y no admiten relativización alguna. Pero ningún crimen concede a un Estado un derecho ilimitado sobre la población civil del territorio desde el que fue atacado, ni convierte en aceptable la idea de establecer cuotas de personas que deberían morir cada noche. Ahí reside una frontera moral y jurídica que la comunidad internacional lleva demasiado tiempo viendo erosionarse.

Las declaraciones de Ben Gvir resultan especialmente relevantes porque la retórica de dirigentes israelíes ya ha aparecido en el debate jurídico internacional sobre Gaza. Associated Press recuerda que anteriores expresiones del ministro han sido utilizadas ante la Corte Internacional de Justicia como elementos relacionados con las acusaciones de intención genocida, unas acusaciones que Israel rechaza.

Por eso sería un error tratar estas palabras como otra salida de tono destinada al consumo de una base electoral ultranacionalista. Israel celebrará elecciones legislativas en octubre y la derecha radical compite también por definir qué debe significar la victoria después de años de guerra. Ben Gvir ofrece una respuesta extraordinariamente explícita. Su Gaza futura tendría menos palestinos y más asentamientos israelíes.

La responsabilidad última, sin embargo, no termina en Ben Gvir. Netanyahu lleva años dependiendo políticamente de fuerzas que han convertido la anexión territorial, el desplazamiento de palestinos y el rechazo de un Estado palestino en elementos centrales de su proyecto. Presentar después a esos dirigentes como cuerpos extraños al Gobierno permite eludir la cuestión esencial de quién les ha proporcionado poder.

La comunidad internacional tampoco puede fingir sorpresa cada vez que uno de ellos formula con crudeza aquello que lleva tiempo defendiendo. Los gobiernos democráticos poseen instrumentos diplomáticos, comerciales y políticos para señalar los límites que consideran incompatibles con el derecho internacional. La relación con Israel no puede consistir en expresar preocupación ante cada nueva declaración y recuperar después la normalidad hasta la siguiente.

Porque algo se deteriora profundamente cuando un ministro puede hablar de asesinar seres humanos por decenas, negarles su condición de personas y reclamar después la tierra en la que viven. El lenguaje no sustituye a las bombas, pero puede preparar el terreno moral para que resulten más fáciles de lanzar.

Cisjordania y el colonialismo de asentamiento acelerado

Por profesora Gianna Rosciolesi/ escritora, periodista y analista internacional/ADDHEE.ONG:

Prolegómeno: Desastroso aumento de los huérfanos en Gaza

Según el ministerio de Sanidad de Gaza, más de 50 mil niños vieron asesinar a sus padres por el fuego israelí, mientras que a 6 mil les asesinaron a sus madres y, cerca de 3 mil perdieron a ambos progenitores, con un total de 60 mil 737 menores gazatíes sin madre o sin padre. Todo ello, producto del genocidio provocado por las Fuerzas de Defensa de Israel, FDI, en el transcurso del periodo comprendido entre octubre del 2023 a la fecha. Desde otra dimensión, 2.276 núcleos familiares fueron aniquilados totalmente.

Las horrendas cifras, demuestran que la política de exterminio del régimen sionista colonialista israelí, pasa por el sistemático infanticidio, que no se refiere solo a la muerte de niños, sino que también a la degradación de la vida de quienes sobreviven, ya sea con el desproporcionado aumento de la orfandad, como en la destrucción del sistema educativo y, especialmente, de la infraestructura de enseñanza. Se trata de aniquilar el futuro de una nación ante los ojos de todo el mundo, con regímenes que prefieren refugiarse en cálculos y conveniencias, evitando comprometerse con una solución humanitaria.

Sindéresis de la condición humana…

 

Sindéresis de la condición humana…



Por Dr. Mariano Sierra S./jurista, escritor, filósofo y analista internacional/ADDHEE.ONG:



Razón reguladora de la condición humana. Su influjo emocional constituye un intento en medio de saberes políticos que se dirigen a relacionarnos con la actividad existencial, vida en esencia donde habla la razón y los contrapesos de las circunstancias, donde tomamos caminos distintos, caminos de indiferencia, caminos que nos alejan de la finitud, bajo contextos contradictorios, de dudas escépticas, ante un radicalismo sobornable,  donde la tiranía, el fanatismo,  y una oposición irracional se convierten en contextos fuera de control,  en habladuría de oídas, ya que las razones perdieron su sentido, convertidas  en inconclusas tragicomedias politiqueras.

La civilización, ese cordón umbilical de la historia trae consigo unas diversas consideraciones que dan luces para juzgamientos humanos que encierran verdades de convivencia geopolítica. Así como la actividad política cuya conducta atraviesa la causa de la llegada del colonialismo al Continente Americano. La memoria histórica nos enseña la evolución de ideas emancipadoras que simbolizan la vida de los pueblos conducidos por vertientes esclavistas que entorpecieron el desarrollo de la nueva República, de los nuevos pueblos, ávidos de codicias y mezquinas ambiciones propias del caos.

A la vista de todos, fluye un mundo en transformación, entre sujetos coloniales e imperios, migraciones que se han convertido en sujetos de la gran geopolítica degeneradora de la raza humana afligida por el genocidio a gran escala. El gran pecado del prójimo es la insensibilidad, clave para entender la relación con el entorno, entorno que no es otro que señalar que la patria es el mundo, y de allí parte la querencia humana. Conocer la patria es principio de rigor histórico que empieza con el despertar de la conciencia histórica. Intento para construir identidad y razón de un modelo de país donde tratamos de unir la relación con el otro, ese otro, parte entrañable de lo nuestro. Ese otro que vive en un mundo simbólico. Un mundo interpretado, un mundo programado, lleno de ecuaciones y algoritmos que no nos deja vivir la finitud, ser como somos y queremos ser, por poseer la estirpe de la libertad y la justicia social.

Ascendemos, descendemos dentro de divergentes planos filosóficos, explorando la identidad humana en un dialogo absurdo pues vivimos en torres de babel, donde no hacemos unión del amor con la dinámica social de un lenguaje prístino. Orbitamos entre realidades que desconocemos dentro del complejo mundo conductual que solo inspira capacidades que eludimos, pues nos movemos dentro de la horizontalidad y la verticalidad, que nos convierte en una nueva monarquía.

Un problema de línea hoy es luchar contra la desigualdad que conforma el mayor núcleo problemático social. Ello exige que la sociedad como tal vaya al cambio con voluntad para romper hábitos y contextos ancestrales para que afronte nuevos modos de eliminar el divisionismo social, hacia una equidad, un conocimiento, una cooperación y un humanismo pleno con fuerza espiritual. Pero también exige el apoyo de la política estructural en una compenetración transformadora en unidad y sin codicia, ponderando el amor núcleo central de la vida, fuerza para transformar.

Estamos sordos ante las voces solitarias de los pueblos que claman en un mundo en llamas que colapsa por la corrupción boyante. Es el hombre una pasión que vive buscando la praxis de la finitud entre el tiempo y el espacio, contrario sería la nada o el vacío que vivimos buscando. Todo ello implica la finitud de estar en el mundo y sus realidades. Dice el pensador... Hay que escribir como se habla y sobre lo que vemos.... Es el ensayo donde la realidad y lo efímero llegan a tener la finitud para que fluya la verdad sin límites, sin el despropósito del falso fluir de falacias aceptadas.

La vida se nos presenta dentro del mayor horror genocida como un desliz de angustias. Cada día el mundo cambia su historia. Los imperios no descansan con su ejército destructor donde prima la instrumentalización. La sociedad trata de interrelacionarse, pero fuerzas oscuras oprimen buscando que los hechos se desvíen en medio de una política incorrecta con mensajes en contravía a la luz de un canibalismo sesgado generado por los egos de los poderes codiciosos y por la desconexión de una sociedad que logrando recibir el beneficio para sus necesidades vitales, niega el progresismo.

Sociedad y todo actor del mundo se confabulan entre emociones y pasiones que perviven al unísono de impulsos irracionales forzando la condición humana para accionar y tomar decisiones con energías que precipitan. El hombre devora al hombre en medio de una gastronomía política, canibalismo heredado que ruge al acecho. La sindéresis, un juzgar con apremio, un pensar sin voluntad, viaja hacia el autoritarismo fabricando pulsiones asimétricas, mientras una naturaleza asoma con figuras diversas, toda una perfección de vida asociada al sentir de la existencia que hace perder todo rumbo, porque sabe amar y gobernar con pulcritud y verdad.

La vida de los pueblos evoluciona A la luz del conocimiento, aun en medio de fuerzas hostiles enemigos del orden que rechazan su desarrollo. Pensares humanistas sofocan a aquellos detractores que solo aspiran una vida díscola, flácida, fácil de controlar, como enemigos que son de la cultura y de la educación. Hechos recurrentes de los imperios preponderantes, generan para los pueblos y el mundo, incoar acciones que constituyen el umbral para llevar a cabo transformaciones bajo medidas de diáfana trazabilidad, en un decidir, donde somos un fin para las migraciones narcóticas.

La vida en su praxis enseña un existir vacío porque la existencia de dioses fuera de la espiritualidad, son los que venden el vulgo profanador, que la condición humana hace posible al retornar la pedagogía interpretativa lejos de apariencias, dando lugar a sentimientos con un fin social humanista, altruista, lleno de filosofía universal-

Nadie siente como las víctimas, la existencia explotada, ni los hechos violentos ni el marginamiento destructor de vidas. Razón le cabe al politólogo Edgar Morin cuando señala...Se requiere un nuevo tipo de política que reoriente el progreso y se ponga al servicio de la humanidad...  Estamos y no estamos, los imperios nos invaden, nos programan desde todos los campos del ser, no hay libertad, solo un relativismo conducente. No se nos permite ser lo que queremos, todo es seducción, hasta el sexo delira. Nuestra vulnerabilidad nos hace esclavos de todo. Por ello no podemos decir como Neruda....Confieso que he vivido. Pero también nos inspiramos a brindar por la dulce vita, con la amarga cicuta, por la ingratitud del mundo, un mundo ancho y ajeno que gira al unísono de la razón y el pensamiento, evitando que la vida nos niegue el sentido de amar, para que no seamos seres unidimensionales, carentes de sensibilidad social, aprendiendo que vivir es un permanente nacer para nacer.

La vida no se detiene, ella va dándonos avisos de vida, conciliándonos en una globalidad de pasiones activas que exhortan a razonar con sentido común y una ética que nos permite respetar, reconocer, entender y dignificar al otro, nuestro otro yo.

No obstante, el control ideológico y la politización aberrante, como comunidad no nos permite estar ocultos. ni propiciar asonadas a la personalidad. La identidad del que quiere el cambio y lucha por él ser, debe tener la firmeza espiritual sin apasionamientos. Elías Canetti hombre social y de percepción humana frente a la comunidad enseño que la masa y el poder conforman elementos de acción para enfrentar y defender los derechos que la razón simboliza con la historia de los pueblos que construyen la libertad con justicia social…. Con este devenir vamos buscando un vivir en un mundo incierto, que solo lo salva la resistencia y el quiebre al tiempo,

EL ser es por lo que quiere ser. Lo devoran sus instintos, así el mundo también lo condicione a ser, lo que aquel quiere. El tiempo nos conduce, nos moldea, nos lleva por sus espacios a veces invisibles. Donde moran los recuerdos, fijando esperanzas. Vivimos auras de poder positivo y negativo, es la voz de la conciencia que siempre habla en el silencio, tomando rumbos cuyo giro provoca pasiones que se enfrentan a la cosmosintesis del obrar dejando huellas, plasmando caminos de superación o de odio, o de codicia genocida que vulnera los derechos humanos.

Es la puerta de la vida un libro abierto, por donde penetra el ser humano, siempre nos dice algo atinando a comprender y nos deprime cuando la revolución nos es adversa y creemos que nuestro interior nos engaña, pero no, pues el espíritu que lo mueve la fe alimentada con amor se realza para servir. Cuando animamos la palabra que es vida en acción, invocamos la conciencia que es el libro que previene tempestades. El conocimiento es vivir, no hacerlo nos lanza a la oscuridad cósmica, donde podemos sucumbir ante fuerzas visibles e invisibles de un inexistente ocaso, porque muere ante la revolución que arrolla la tiranía colonialista fugaz y sin identidad objetiva.

Y esos visibles e invisibles, somo todos los que entre paradojas vamos marcando conductas que contrastan con la condición humana, valor visible prodigo de pasiones con fe, mística y un poder natural para enseñarnos a vivir como poéticos de nuestro vivir. Como invisibles marginales somos muchas veces comodines del mundo atrofiados por odios compulsivos que vagando con las venas abiertas queremos hallar un espacio donde no prolifere la codicia que merodea en los avernos de los ultramundos, y en el fascismo constructor de odios y de políticas sin destino.

Los invisibles han perdido el retorno acosado por los perjuicios borrascosos que los llevan hacia el pantanal de los esclavismos, reducto que fluye en el mundo de los sátrapas, y los ácratas, laberintos sin salida que confina bajo espacios fascistas, terrenos que describen el revés del mundo como aquellos sepulcros blanqueados del destino, indiferentes que existieron en la historia con el espíritu pasivo y apático.

Pero surge siempre la Fe, ese obrar invisible, que, si no se vive, se enfría, se precisa parca y por ello el fuego de la vida es a veces tiránico, impidiendo que un fuego apague otro fuego, pero esa fe en nosotros forja nuestro viacrucis salvador. Siempre vivimos, nunca morimos, la nada no nos puede vencer. Los actos genocidas y el perfilar de voces mundanas hacen vibrar el sentir pascual de que no sabemos lo que decimos, ni lo que hacemos ni tampoco nos damos cuenta de que el crimen del Gólgota es un pasado, que sigue viviendo bajo los oscuros instintos de una comunitaria ceguera eclipsante, rumiando entre restas y sumas una esperanza mesiánica. Como nos lo propone la filosofía social, la filosofía de la desobediencia civil pacífica.

Hoy proliferan oscuras dimensiones de perros guardianes que merodean el destino incierto bajo parámetros irracionales al son de una libertad irresponsable que permite que la sociedad se vuelva un sin fin de esclavitudes condicionadas por el despotismo y la ignorancia crasa, cercenadora de conciencias y razones.  La condición humana que llevamos dentro nos hace ver realidades, para determinarnos que vivir muchas veces es un retroceso que solo es vencido por la esperanza.

Hemos exiliado pro tempore a la historia para sentir el candor humanista que romperá este presente ruinoso con un realismo de entereza ante voluntades indiferentes y unas voluntades criminales enceguecidas para asirse al tiempo y a la indiferencia, materia inerte que ahoga pero que sigue siendo parte de un presente de lucha. El individuo siempre ha querido desdoblar con la codicia la identidad humana, pero somos seres del olimpo radical y como tal mantendremos la espiritualidad ardiente para cambiar, no para descomponer ni hacer trizas a nadie, pues sabemos esculpir en el tiempo.

Todo acontecer humano busca responder con la verdad haciendo acopio de una praxis cuyo sentir real son los cambios hacia el pueblo sufrido, tomando partido, esto es, existir, ser ciudadano de corazón, rebelde en el amor contra lo que obstruye, contra el que lo quiere aniquilar. Gramsci dijo...Quien abdica de su voluntad, deja de hacer, deja que se aten los nudos que luego la espada o el jaguar pueden cortar, deja promulgar leyes que después la revuelta puede derogar, dejar subir a los hombres que luego solo un motín podrá derrocar…. El motín del estallido emancipador. El retorno del amor.

Con aparente sentir en este viaje de la vida, seguimos como pueblos en la pendiente llenos de pulsiones de lucha, dadas por el devenir florido que siempre marcha con el recio vigor del amor y el propósito firme de las instituciones democráticas que viven en las oposiciones con el objetivo de desentrañar las ficciones y los relatos de la imaginación aventurera convertida en procesos mentales, escepticismos aparecidos de la infecunda podredumbre humana que asocian a sus comandos todo un ejército de mercenarios que se identifican por aparecer en los grandes prontuarios judiciales. Y esos son los que van a gobernar. Vamos hacia una nueva colonización genocida.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.