sábado, 1 de agosto de 2026

Cuba, legado y Revolución: ¡Patria o muerte, venceremos!... quien tenga patria que la defienda, quien no la tenga que la conquiste...

Cuba, legado y Revolución: ¡Patria o muerte, venceremos!... quien tenga patria que la defienda, quien no la tenga que la conquiste...


Por Dannys Díaz Domínguez/escritor, periodista y analista internacional:

La historia de Cuba durante la segunda mitad del siglo XX estuvo marcada por uno de los procesos políticos y sociales más trascendentes de América Latina: la Revolución Cubana. Aunque el triunfo revolucionario ocurrió el 1 de enero de 1959, sus raíces se encuentran en acontecimientos previos que expresaban el descontento de amplios sectores de la sociedad cubana ante la situación política, económica y social existente. Entre esos acontecimientos destaca el asalto al Cuartel Moncada, ocurrido el 26 de julio de 1953, considerado el punto de partida de un movimiento de liberación nacional que, tras varios años de lucha, desembocaría en una revolución de carácter popular.

El asalto al Moncada constituyó mucho más que una acción militar fallida. Representó el surgimiento de una nueva generación política que buscaba transformar las estructuras del país mediante la lucha contra la dictadura instaurada por Fulgencio Batista tras el golpe de Estado de 1952. A partir de ese momento comenzó a configurarse un movimiento que integró diversas corrientes sociales y políticas, unidas por la aspiración de recuperar la soberanía nacional, restaurar el orden constitucional y promover profundas reformas sociales.

El contexto histórico y el surgimiento del Movimiento

Para comprender el significado histórico del asalto al Cuartel Moncada resulta necesario analizar las circunstancias que atravesaba Cuba a comienzos de la década de 1950. El golpe militar encabezado por Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952 interrumpió el proceso electoral previsto para ese año y puso fin al orden constitucional establecido por la Constitución de 1940. La suspensión de las garantías democráticas generó una creciente oposición entre sectores estudiantiles, obreros, profesionales e intelectuales. Al mismo tiempo, la sociedad cubana enfrentaba profundas desigualdades económicas. Aunque el país mostraba indicadores de desarrollo superiores a los de muchas naciones latinoamericanas, amplios sectores rurales vivían en condiciones de pobreza, con limitadas oportunidades de empleo, educación y acceso a la tierra. La concentración de la propiedad agraria, la dependencia económica respecto al mercado estadounidense y los problemas estructurales vinculados al monocultivo azucarero constituían desafíos permanentes para el desarrollo nacional. En este contexto surgió un grupo de jóvenes que consideró insuficientes las vías tradicionales de oposición política. Entre ellos se encontraba Fidel Castro Ruz, joven abogado que había intentado impugnar jurídicamente el golpe de Estado sin obtener resultados. Convencidos de que era necesario emprender una acción directa contra la dictadura, comenzaron a organizar un movimiento clandestino cuyo objetivo inicial consistía en desencadenar un levantamiento popular que restaurara la legalidad constitucional.

El plan se materializó el 26 de julio de 1953 mediante el ataque al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, y al Cuartel Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo. Aunque la operación fracasó desde el punto de vista militar y muchos de sus participantes fueron asesinados, encarcelados o perseguidos, el acontecimiento tuvo una enorme repercusión política. Lejos de significar el fin del movimiento, el Moncada se convirtió en un símbolo de resistencia frente al régimen y en el punto de partida de una nueva etapa de lucha revolucionaria.

De la derrota militar a la reorganización revolucionaria

Tras el fracaso del asalto al Cuartel Moncada, el gobierno de Batista desplegó una intensa represión contra los participantes de la acción. Numerosos combatientes fueron capturados y ejecutados extrajudicialmente, mientras otros enfrentaron largos procesos judiciales. Sin embargo, la dureza de la respuesta gubernamental contribuyó a despertar simpatías hacia los jóvenes rebeldes en diversos sectores de la población, que comenzaron a percibirlos como representantes de una causa nacional frente a la arbitrariedad del régimen.

La historia me absorberá”...

Entre los detenidos se encontraba Fidel Castro Ruz, quien asumió su propia defensa durante el juicio celebrado en Santiago de Cuba. Su alegato final, posteriormente conocido como La historia me absolverá, trascendió el marco judicial para convertirse en un programa político. En aquel documento se exponían los principales problemas que afectaban a la sociedad cubana y se proponían medidas dirigidas a transformar la realidad nacional. La reforma agraria, la ampliación del acceso a la educación, la protección de los trabajadores y la recuperación de la soberanía económica aparecían entre los objetivos fundamentales planteados por el movimiento...

Condenado a prisión junto a otros participantes de la acción, Fidel Castro fue trasladado al Presidio Modelo de la Isla de Pinos. Durante su estancia en la cárcel, los integrantes del movimiento aprovecharon el tiempo para fortalecer su preparación política y consolidar los vínculos organizativos que más tarde resultarían esenciales para la continuidad de la lucha. La prisión no significó una interrupción del proyecto revolucionario, sino una etapa de reorganización y maduración estratégica. En 1955, como resultado de una amnistía impulsada por la presión de distintos sectores de la opinión pública, los moncadistas recuperaron la libertad. Poco después, comprendiendo las limitaciones existentes para desarrollar sus actividades en Cuba, varios de sus principales dirigentes partieron hacia México. Desde el exilio comenzaron a reorganizar las fuerzas opositoras y a preparar una nueva fase de la lucha contra la dictadura.

La estancia en México resultó decisiva para el futuro del movimiento. Así la Generación del Centenario del Natalicio del Maestro libertario José Martí Pérez, nombre del grupo de jóvenes que asaltaron el Moncada, se convertiría en el Movimiento 26 de Julio (M-26-7), en memoria de aquella fecha que marcó el comienzo de todo un movimiento de liberación nacional. Allí se incorporaron nuevos combatientes procedentes de diferentes experiencias políticas y sociales. Entre ellos destacó Ernesto Guevara de la Serna, joven médico argentino que compartía la convicción de que los problemas latinoamericanos estaban estrechamente vinculados a las estructuras de dependencia económica y dominación política existentes en la región. Su incorporación contribuyó a enriquecer el carácter internacionalista que posteriormente adquiriría la Revolución Cubana. Durante esos meses se desarrolló un intenso proceso de preparación militar y organizativa. El objetivo consistía en regresar a Cuba para iniciar una lucha armada que permitiera crear las condiciones necesarias para un levantamiento popular más amplio. Esta estrategia se apoyaba en la idea de que la resistencia armada podía convertirse en el núcleo de un movimiento capaz de aglutinar a campesinos, obreros, estudiantes y otros sectores descontentos con el régimen.

“El que tenga Patria que la defienda, quien no la tenga que la conquiste”... desembarco del Granma, 2 diciembre 1956...

La materialización de esos planes ocurrió el 25 de noviembre de 1956, cuando ochenta y dos expedicionarios partieron desde el puerto mexicano de Tuxpan a bordo del yate Granma. A pesar de las dificultades de la travesía y de los reveses sufridos tras el desembarco en las costas orientales de Cuba, la expedición marcó el inicio de una nueva etapa en el proceso revolucionario. La lucha dejaba de ser un proyecto clandestino limitado a pequeños grupos urbanos para transformarse en una guerra de liberación nacional que encontraría en las montañas de la Sierra Maestra su principal escenario de desarrollo.

De esta manera, el período comprendido entre 1953 y 1956 representó la transición entre el impulso inicial del Moncada y la consolidación de un movimiento revolucionario organizado. Lo que comenzó como una acción armada aislada terminó convirtiéndose en una fuerza política con capacidad para desafiar al régimen de Batista y proyectar una alternativa de transformación para la sociedad cubana.

La guerra revolucionaria y el camino hacia el triunfo de 1959

El desembarco del Granma el 2 de diciembre de 1956 estuvo lejos de desarrollarse según lo planificado. Las fuerzas expedicionarias fueron detectadas rápidamente y sufrieron importantes pérdidas durante los primeros enfrentamientos con el ejército. Sin embargo, un pequeño grupo de sobrevivientes logró reagruparse en la Sierra Maestra, región montañosa del oriente cubano que se convertiría en el principal escenario de la lucha revolucionaria durante los años siguientes. Desde sus inicios, la guerrilla enfrentó enormes dificultades materiales y militares. El ejército gubernamental contaba con una superioridad considerable en armamento, efectivos y recursos logísticos. No obstante, los rebeldes encontraron en las zonas rurales un espacio favorable para reorganizarse y establecer vínculos con la población campesina. La relación construida entre la guerrilla y numerosos habitantes de la Sierra Maestra resultó fundamental para la supervivencia y posterior expansión del movimiento.

A medida que avanzaba la lucha, el Movimiento 26 de Julio fue ampliando su influencia más allá de las montañas orientales. En las ciudades, diversos grupos clandestinos desarrollaban actividades de propaganda, sabotaje y organización política destinadas a debilitar al régimen. Estudiantes, trabajadores, profesionales e intelectuales participaron de distintas formas en la oposición a Batista, contribuyendo a convertir la lucha revolucionaria en un fenómeno de alcance nacional. Durante los años 1957 y 1958, la situación política del régimen comenzó a deteriorarse progresivamente. Las denuncias sobre la represión, la corrupción administrativa y las limitaciones de las libertades públicas erosionaron su legitimidad ante amplios sectores de la sociedad. Paralelamente, los éxitos militares de la guerrilla fortalecieron la imagen del movimiento revolucionario y aumentaron su capacidad de convocatoria.

Un momento decisivo ocurrió en el verano de 1958, cuando el ejército lanzó una gran ofensiva contra las posiciones rebeldes en la Sierra Maestra. El objetivo era destruir definitivamente a la guerrilla y poner fin a la insurrección. Sin embargo, la operación no logró alcanzar sus propósitos. Los combatientes revolucionarios resistieron los ataques y, posteriormente, pasaron a la ofensiva. Este cambio en la correlación de fuerzas marcó el inicio de la fase final de la guerra.

En los últimos meses de 1958, las columnas rebeldes extendieron sus operaciones hacia diferentes regiones del país. La lucha dejó de concentrarse exclusivamente en Oriente y adquirió una dimensión nacional. Las victorias obtenidas por las fuerzas revolucionarias, junto con el creciente aislamiento político del gobierno, aceleraron el proceso de descomposición del régimen batistiano. La situación alcanzó su desenlace durante los últimos días de diciembre de 1958. Diversas ciudades fueron ocupadas por las fuerzas rebeldes y el control gubernamental comenzó a derrumbarse. Ante la imposibilidad de revertir el avance revolucionario, Fulgencio Batista abandonó Cuba en la madrugada del 1 de enero de 1959. Con la huida del dictador, llegó a su fin el régimen instaurado tras el golpe de Estado de 1952.

El triunfo revolucionario fue recibido con amplias manifestaciones de apoyo popular. Para numerosos sectores de la sociedad cubana, aquel acontecimiento representaba la posibilidad de construir un país más justo, soberano y democrático. La victoria militar no significó únicamente el reemplazo de un gobierno por otro, sino la apertura de un profundo proceso de transformaciones políticas, económicas y sociales que modificaría de manera significativa la historia nacional y tendría repercusiones en toda América Latina.

De este modo, el movimiento iniciado con el asalto al Cuartel Moncada en 1953 culminó una primera etapa de su desarrollo con el triunfo revolucionario de 1959. Lo que comenzó como la acción de un reducido grupo de jóvenes opositores terminó convirtiéndose en un amplio movimiento de liberación nacional capaz de movilizar a diversos sectores de la sociedad cubana y transformar el rumbo histórico del país.

La Revolución Cubana

El proceso revolucionario cubano constituye uno de los acontecimientos más relevantes de la historia latinoamericana contemporánea. Su origen puede situarse en el asalto al Cuartel Moncada del 26 de julio de 1953, acción que, aunque militarmente derrotada, logró convertirse en el símbolo fundacional de un movimiento de liberación nacional que canalizó las aspiraciones de cambio de amplios sectores de la sociedad cubana. Desde entonces, la lucha contra la dictadura de Batista evolucionó hacia un proyecto político de transformación profunda que culminó con el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959.

La Revolución Cubana fue el resultado de un complejo proceso histórico en el que confluyeron factores políticos, económicos y sociales. La oposición al régimen dictatorial, las demandas de justicia social, la búsqueda de una mayor independencia económica y el anhelo de soberanía nacional se combinaron para dar forma a un movimiento capaz de movilizar a campesinos, obreros, estudiantes, intelectuales y otros sectores de la población. Esta amplia participación popular explica, en gran medida, la capacidad de resistencia y crecimiento que caracterizó al movimiento revolucionario desde sus inicios hasta la victoria final.

Tras el triunfo de 1959, el nuevo gobierno impulsó una serie de transformaciones orientadas a modificar las estructuras heredadas del pasado. Las reformas agrarias, la expansión de la educación, las campañas de alfabetización, el fortalecimiento de los servicios de salud y la ampliación del acceso a diversos derechos sociales formaron parte de un programa de cambios que buscó reducir las desigualdades históricas existentes en el país. Al mismo tiempo, la Revolución redefinió el papel de Cuba en el escenario internacional, proyectando una política exterior basada en la defensa de la soberanía nacional y la solidaridad con otros movimientos de liberación.

El legado histórico de este proceso ha trascendido las fronteras cubanas. Para numerosos movimientos sociales y políticos de América Latina, África y otras regiones del mundo, la experiencia revolucionaria cubana se convirtió en una referencia de lucha contra la dependencia, el colonialismo y las distintas formas de dominación externa. La figura de sus principales dirigentes y los acontecimientos vinculados a la Revolución adquirieron una dimensión internacional que influyó en los debates políticos del siglo XX y continúan siendo objeto de estudio e interpretación en la actualidad.

Su victoria modificó el panorama político de América Latina y convirtió a la isla en un referente para numerosos movimientos de liberación nacional durante la segunda mitad del siglo XX. Como señala Sergio Guerra Vilaboy, la historia latinoamericana ha estado marcada por una permanente búsqueda de integración, soberanía y resistencia frente a las distintas formas de dominación externa, ideales que hunden sus raíces en el pensamiento del general libertador Simón Bolívar Palacios y Blanco, del maestro libertario José Martí Pérez y otros líderes independentistas.

En ese contexto, el triunfo revolucionario de 1959 fue interpretado por amplios sectores del continente como la demostración de que era posible desafiar estructuras políticas consideradas dependientes y promover proyectos nacionales basados en la autodeterminación. Durante las décadas de 1960 y 1970, diversas organizaciones revolucionarias y movimientos de liberación encontraron en la experiencia cubana una fuente de inspiración política e ideológica. Paralelamente, el gobierno cubano brindó apoyo de distinta naturaleza —político, diplomático y, en algunos casos, militar— a procesos revolucionarios y anticoloniales en América Latina y África, convirtiéndose en un actor de relevancia en el escenario internacional de la Guerra Fría.

Desde una perspectiva histórica, la Revolución Cubana fortaleció también la idea de una América Latina unida por una historia común de luchas por la independencia, la justicia social y la soberanía. El concepto de América Latina expresa precisamente esa comunidad histórica de pueblos hermanados por sus luchas anticoloniales, anticapitalistas y antiimperialistas, así como por la aspiración de construir un destino común.

Por ello, el legado de la Revolución Cubana trasciende los cambios ocurridos dentro de la isla. Su influencia se manifestó en los debates políticos, en el desarrollo de movimientos sociales y revolucionarios y en la consolidación de un pensamiento latinoamericanista que continuó reivindicando la integración regional y la defensa de la soberanía de los pueblos. Aunque sus resultados históricos han sido objeto de diversas interpretaciones, su impacto en la historia de América Latina resulta incuestionable y constituye uno de los fenómenos políticos más significativos del siglo XX.

Asimismo, la Revolución Cubana dejó una profunda huella en la identidad nacional. Más allá de las diversas valoraciones que existen sobre sus resultados y evolución histórica, constituye un fenómeno inseparable de la historia contemporánea de Cuba. Su impacto se refleja en la cultura, la educación, la memoria colectiva y en la manera en que varias generaciones han comprendido conceptos como independencia, soberanía y justicia social.

En definitiva, el asalto al Cuartel Moncada marcó el comienzo de un proceso que transformó radicalmente la realidad cubana. Lo que inició como la acción de un grupo de jóvenes comprometidos con la restauración del orden constitucional terminó convirtiéndose en una revolución popular que modificó las estructuras políticas y sociales del país y proyectó su influencia más allá de las fronteras nacionales. Por ello, el Moncada no solo representa el inicio de una lucha revolucionaria, sino también el punto de partida de un acontecimiento histórico cuyo legado continúa ocupando un lugar central en la historia de Cuba y de América Latina.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

Temporales desnudan su pobreza y la miseria real

Chile, exitista y autocomplaciente:

Temporales desnudan su pobreza y la miseria real...


Por Prof. Juan Pablo Cárdenas Squella/académico, escritor, periodista y analista internacional:


Prolegómenos: “Un pueblo sin memoria histórica y dignidad nada dignifica ni nada valen”...

Cuando las miserias morales asolan a un país, culpa es de todos los que por falta de educación/cultura y de ideales no han sabido amarlo como Patria. De todos los parásitos, vende patria/CPC/SOFOFA, que han vivido de ella sin trabajar, por y para ella...

Prof. Moreno Peralta

Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG

Reflexiona el Prof. Cárdenas Squella

Con los terremotos, temporales y otras calamidades, los canales de televisión compiten en difundir imágenes de las tragedias, así como del dolor de quienes las padecen. Todo lo más sórdido es lo que pasa a protagonizar sus noticiarios

Pero de pronto todo el país puede enterarse de las precarias condiciones en que viven millones de personas y de cómo los afectan particularmente estos desastres naturales. De cómo cinco o seis días de lluvias y vientos pueden acabar con sus viviendas, arrasar con sus escuelas, hospitales, plazas, caminos, puentes y carreteras. Esto es, quebrar con la conectividad de sus pueblos echar al suelo sus enseres, emprendimientos, cultivos y crianza de animales para su sostenimiento. Además de perder servicios fundamentales como la luz eléctrica y el agua potable. 

Cierto es que la última emergencia climática ha sido inédita, desmedida, y que igualmente habría provocado serios trastornos en nuestro territorio, pero todo se vio agravado por la precariedad de las viviendas en que habita el 17,3 por ciento de chilenos, esto es 3 millones 500 mil personas. Además del 6 por ciento de indigentes que no logran superar la extrema miseria, que viven en las calles, centros religiosos de acogida, de allegados o guarecidos por las estaciones de autobuses o edificios públicos.

Condiciones muy similares a las de esas mil 200 familias que pueblan los más de mil 400 campamentos “irregulares” a lo largo y ancho de Chile, y que el Estado democrático se encuentra demoliendo y erradicando a sus moradores para cumplir con la demanda de sus propietarios y el “sacrosanto” derecho de propiedad consagrado en la Constitución/artilugio de  1980.

Dificulto que quien haya seguido las trasmisiones de la televisión puedan pensar que Chile es un país pudiente, que estaría dando pasos relevantes en ponerle fin a la pobreza, cuando centenares de viviendas populares y miles de personas se incorporan abruptamente a la miseria al quedarse sin nada. Con suerte solo con sus mascotas. 

Damnificados esta vez por los temporales que han acabado con sus trabajos y fuentes de ingreso, pasando automáticamente a incrementar la cifra de ese 10 por ciento de trabajadores desempleados. Que, por cierto, son muchos más si se considera el empleo estacional y solo por horas. En los últimos días una voz oficial ha confirmado que los que encuentran empleo irregular son más si se compara con los contratados con sus derechos previsionales, horas de trabajo, vacaciones y otros. Afectando sobre todo a las mujeres.

La patética ley de reconstrucción nace propiciada por el régimen de los ricos!

Pero mientras la lluvia se hacía copiosa y se extendía al norte del país de geografía desierta, el Parlamento no suspendía sus afanes para que los parlamentarios pudieran visitar sus regiones y tomar debida cuenta del desastre, cuando próximamente tengan que discutir y aprobar una nueva ley de presupuesto. Por el contrario, siguieron apoltronados en sus cómodos y calientitos curules para aprobar, y muchos lamentar, la miscelánea ley de Reconstrucción Nacional propiciada por el Gobierno. Un conjunto de medidas que, en lo fundamental, significan rebajarle los impuestos a los más ricos y rebajar los recursos destinados a los más pobres y de clase media. Una iniciativa que ha dejado meridianamente claro que estamos ante un gobierno de los ricos, que se humilla ante los inversionistas extranjeros, desprecia los derechos de los trabajadores y carece de sensibilidad para conmoverse, siquiera, frente los terribles efectos sociales de los cataclismos. 

Cuando todavía estamos lejos de cumplir con las víctimas de los terremotos, sunamis, incendios y avalanchas sucedidas durante los gobiernos de Michelle Bachelet y Gabriel Boric, poco se puede confiar en la promesa de La Moneda de ir al rescate de las nuevas víctimas y comprometerse a la edificación de sus viviendas en lugares que no estén expuestos a recibir los embates de la naturaleza.

Paradojalmente, son estos desastres naturales y las imágenes televisivas las que nos desnudan la realidad de un país precario, de escandalosa inequidad social y ese arrogante sentido de superioridad respecto de tantos países próximos o lejanos. Con una democracia tan frágil como nuestra naturaleza y un sistema económico que pone la esperanza de los pobres en manos de las ganancias de los millonarios.  Que históricamente lo único que señala es la ilimitada voracidad de los ricos y el amargo devenir de los que menos tienen. 

En efecto, estas graves condiciones ambientales han hecho crecer el número de pobres en cientos de miles. Aunque, por otro lado, hay otros que aseguran que la tragedia se constituye en una gran oportunidad para las grandes empresas constructoras y habitacionales.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

 

miércoles, 29 de julio de 2026

La crisis del orden social en Chile exige una salida estructural...

 



La crisis del orden social en Chile exige una salida estructural...




Por Prof. Juan Pablo Cárdenas S./académico, escritor, periodista u analista internacional/ADDHEE.ONG/OTHER NEWS:


La oposición chilena ha quedado atónita con el voluntarismo del gobierno de Kast y, en especial, de su ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en su empeño por lograr una profunda reforma al sistema tributario. El Ejecutivo está confiando en aprobar su proyecto con solo los 26 votos de la derecha que controla en el Senado de la República. Apenas dos o tres sufragios más de los que suman los opositores.

La intransigencia oficial y sus oídos sordos a las posiciones opositoras se fundamentan en que esta iniciativa obedece a la promesa del actual gobierno de rebajarle considerablemente los impuestos a las empresas más ricas del país. Esto es del 27 por ciento que hoy tributan solo al 23; lo que, sin mucha certeza, podría atraer millones de dólares en inversiones y con ello, generar muchas plazas de trabajo, al tiempo de mejorar las alicaídas cifras de nuestra economía, bla, bla, bla...

A nadie debiera causarle sorpresa que fue ese puñado de multimillonarios nacionales y extranjeros los que financiaron la onerosa campaña presidencial de José Antonio Kast como de los candidatos a parlamentarios de toda la derecha. Se trata, entonces, de un pacto de sangre de La Moneda con el gran empresariado, por lo cual el oficialismo está dispuesto a imponer esta importante reforma, aunque sea por un solo voto más, como han advertido algunas de sus destacadas figuras parlamentarias. Sobre todo, si ella incluye la cláusula de la invariabilidad tributaria que le daría a los potenciales inversionistas la seguridad de que hasta por 15 o 20 años ningún otro gobierno o parlamento les cambie las reglas del juego. Algo completamente iluso, por supuesto, salvo que la derecha que hoy gobierna se mantuviera por ese mismo tiempo en el gobierno. Más ingenuo, aún, si se considera la práctica cupular de la “alternancia en el poder “ que tanto caracteriza a nuestra peculiar democracia...

En las cifras, el Estado dejaría de recaudar ingentes recursos, por lo que quienes hoy nos gobiernan están procurando restringir el gasto fiscal y suprimir muchos de aquellos aportes fiscales destinados a los más pobres e indigentes, a la cultura y a los municipios, ávidos siempre de contar con los recursos demandados por sus hospitales y establecimientos educacionales, como financiar sus gastos vinculados a la protección del medio ambiente. Temas que no sensibilizan mayormente a las derechas cavernarias de la edad de piedra.

Por lo demás, los que hoy nos gobiernan piensan que la oposición no constituye más que una montonera de referentes de centro y de izquierda incapaces de ponerse de acuerdo tan siquiera para oponerse a un mega proyecto monstruoso que nos pondría nuevamente a la cabeza de los países más ultra neoliberales del Planeta y dispuesto a entregar a dominio extranjero lo que queda de nuestros recursos naturales, empresas públicas, yacimientos y concesiones marítimas. Incluso la posibilidad de privatizar Codelco, la principal minera estatal que, para beneficio de este cometido, ha demostrado una pésima administración, se ha convertido en la alcancía de los gobiernos en el poder y ha sido ampliamente sobrepasada por la gestión de las grandes mineras privadas.

A pocos días u horas de la votación en el Parlamento de esta iniciativa, el Gobierno está demostrando que, además de sus votos, podría sumar a los parlamentarios descolgados del llamado socialismo democrático. Concretamente con el PPD, el ministro Quiroz y la Presidenta del Senado se ufanaron el fin de semana con un acuerdo con legisladores de esta colectividad, con lo cual sumarían más voluntades, dándole visos de mayor legitimidad a su ley miscelánea. Habrá que investigar cuánto le habrá costado al Ejecutivo lograr de estos parlamentarios del PPD cambien su posición. Sin embargo, una trampa del ministro Quiroz en la redacción posterior del texto, deja hasta ahora en duda si los senadores PPD van a mantener finalmente su pacto con el Ejecutivo.

Asimismo, fue público y bullado el encontronazo público entre algunos senadores socialistas y la presidenta del Partido, Paulina Vodanovic, al denunciar los primeros una secreta negociación de ésta y otros parlamentarios con algunos legisladores oficialistas, destinado a conseguir algunas reformas en el Proyecto que faciliten su aprobación más amplia en el Poder Legislativo. 

El tono verbal de esta controversia fue extremo y lleva a pensar que más temprano que tarde se produzca un quiebre en el Partido del presidente Allende Gossens y la dificultad de consolidar acuerdos o pacto con comunistas y frenteamplistas, hasta aquí férreamente dispuestos a oponerse al proyecto gubernamental e, incluso, a recurrir al Tribunal Constitucional para demostrar la inconstitucionalidad del mismo. 

Todo lo anterior sucede, por cierto, a nivel cupular, al grado que hasta las militancias partidarias han quedado aisladas de los debates y los vergonzosos dimes y diretes que provoca la voluntariosa decisión del Gobierno de aprobar una ley de alta connotación y consecuencias económicas, sociales y políticas. 

Ciertamente, ya no se le puede confiar a las cúpulas la organización de una amplia movilización social que detenga el desarrollo de la ideología ultraderechista e impida sus despropósitos en el poder. Ya sería hora que la clase política dejara de atesorar cargos y prebendas para su propio usufructo y se proponga la consolidación de un proyecto histórico nacional y popular, como aquellos de Frei Montalva y de la Unidad Popular. Una propuesta de cambios que sea capaz de conmover al pueblo para efectivamente consolidar democracia y abrirle las puertas del poder. Evitando que nuestros millones de jóvenes, pobres y chilenos de diversa condición abandonen la idea de que en los proyectos derechistas y ultra capitalistas puede haber alguna esperanza de justicia social y progreso.

Lo subrayado/interpolado es nuestro



Conferencia Mundial sobre “Inteligencia Artificial” 2026, Shanghai/China

Para: Excelentísimo Señor  Xi Jinping, Presidente de la República Popular China

De: Prof. Dr. Hugo Moreno Peralta, Secretario ejecutivo  Asociación por la Dignidad, los Derechos del Ser Humano y del Entorno Ecológico. Addhee.Ong...

Asunto: Su conferencia sobre “La Inteligencia Artificial” 2026. Sanghai/China. Una sobresaliente, pertinente y necesaria Clase Magistral, digna y meritoria de una promoción/doctorado habilitación académica...  Solicitamos copia completa de ella.

Excelentísimo Señor Presidente Xi Jinping:

Distinguidos académicos y científicos, y estudiantes de la Universidad de Humboldt, Berlín/Alemania;  de Lomonosov de Moscú, Rusia; de la UNAM/Universidad Autónoma Nacional de México, Ciudad de México; de la Columbia University NY/USA, de Barcelona, España, de Universidad de Humboldt Nueva York/USA, de la Universidad de La Habana, Cuba y de la Universidad  Jacksonville/USA, y del Secretariat de la Unesco/ Paris, Francia, se han dirigido  a nuestra  Organización  No Gubernamental, solicitándonos la copia de su Conferencia al rubro señalado para promoverla, habilitarla, académicamente...

Durante la maldita guerra de 1914, la masificación, la enajenación nacional y política determinista había alcanzado su punto culminante del  que no estuvo  ausente la ciencia, un ser humano sabio, académico,  Emilio Fischer, en la Academia de la Ciencia, preciso: “ Nada pueden hacer ustedes señores, la ciencia es  y seguirá siendo internacional “... Fue en vano. Las academias  habían traicionado durante la maldita guerra el sagrado bien que se les había confiado: La ciencia al servicio  del ser humano. Más aún  se destruyó la Asociación Internacional de Academias. Lo que ocurre con la ciencia en nuestros días  hay más comparaciones que diferencias. La ciencia al servicio de la destrucción del ser humano, ¡si quieres la paz prepárate para la guerra! El imperialismo estadounidense y sus testaferro el régimen sionista israelí continúa con el genocidio del Pueblo Palestino asesinando mujeres y niños...

Nuestro admirado presidente  Xi Jinping en su Clase Magistral 2026,  en Sanghai, levanta su voz en defensa de la Ciencia al servicio del ser humano y de la Paz fundada en la Justicia social, frente a los pueblos domesticados, enajenados, resignados que callan por cobardía u oportunismo, porque  el ideal de la ciencia es la verdad, de la moral, el bien común concluyendo en una apretada síntesis sobre “ la inteligencia artificial”, que la competencia internacional sobre ésta ya no se limita al desarrollo del algoritmos, modelos fundacionales o semiconductores. La verdadera disputa se extiende hacia la definición de las reglas internacionales que gobernarán el uso de esta tecnología, la creación de instituciones multilaterales, la fijación de estándares técnicos y éticos, y la capacidad de atraer aliados mediante cooperación tecnológica. En este contexto, China intenta presentarse no sólo como una potencia tecnológica capaz de competir con Estados Unidos, sino también como un  proveedor de  gobernanza global y de un defensor de un orden internacional multipolar...

Con la mediación del Presidente XI Jinping, llena de  tacto y guía por  intereses puros e impulsados por el bien común del género humano,  y el verdadero camino siempre repetido, nunca dominar, sino servir, por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres, con esperanza y memoria, le reiteramos los sentimientos de nuestra más alta consideración y estima. 

Prof. Moreno Peralta /IWA

Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG

Berlín, 26/julio/2026

CC: SS. Papa León XIV, Vaticano.

Adjuntamos copia de documento adhoc. 

viernes, 24 de julio de 2026

China Socialista: propiedad y control social de medios de producción...


China Socialista: propiedad y control social de medios de producción...


Por Luis Lizama Barrientos/ Cidecon/Sur andino/ADDHEE.ONG


En un mundo marcado por crisis económicas recurrentes, guerras prolongadas, desigualdad creciente y deterioro ambiental, China se ha convertido en una anomalía histórica difícil de ignorar. Mientras gran parte de Occidente enfrenta estancamiento productivo, polarización política y pérdida de cohesión social, China mantiene un crecimiento sostenido, estabilidad interna y una capacidad de transformación económica y tecnológica que ha alterado el equilibrio global.  La pregunta, entonces, es inevitable: ¿estamos ante el éxito de una lógica socialista o simplemente frente a una sofisticada forma de capitalismo de Estado?

La respuesta no es menor. Tiene implicancias estratégicas para quienes buscan alternativas viables al capitalismo determinista en el siglo XXI. Si China ha logrado construir un modelo eficaz de desarrollo bajo conducción estatal, su experiencia podría estar reabriendo un debate que muchos dieron por cerrado tras la caída de la Unión Soviética. Si se revisa el pensamiento de Vladimir Lenin en El Estado y la Revolución, y las bases teóricas de Karl Marx, se entiende que el socialismo nunca fue concebido como un punto de llegada definitivo, sino como una fase de transición entre capitalismo determinista y comunismo, entiéndase por comunismo la sociedad sin clases. En esa etapa pueden persistir desigualdades y contradicciones heredadas, pero existe una diferencia esencial: desaparece la apropiación privada de los medios fundamentales de producción. En otras palabras, los sectores estratégicos de la economía dejan de responder a los intereses de una élite capitalista y pasan a estar subordinados al interés colectivo.

Pero Lenin fue claro en advertir que la mera nacionalización no basta. Estatizar empresas sin desarrollar la capacidad productiva solo reproduce escasez. El verdadero núcleo del socialismo radica en la expansión de las fuerzas productivas: aumentar la riqueza material, la productividad y la capacidad tecnológica. Solo sobre esa base es posible construir una sociedad capaz de distribuir según las necesidades y no únicamente según el trabajo aportado.

Y es precisamente ahí donde China ofrece el caso más interesante del siglo XXI.

Desde las reformas iniciadas en 1978 bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, China ha protagonizado el proceso de modernización más rápido de la historia contemporánea. Pasó de ser una economía predominantemente rural, pobre y periférica, a convertirse en la segunda economía del mundo y en muchos indicadores — como paridad de poder adquisitivo— la primera. Lo decisivo es que ese crecimiento no fue abandonado al mercado, sino orientado por el Estado.

Aunque la apertura introdujo mecanismos de mercado y permitió el surgimiento de un dinámico sector privado, el Estado nunca perdió el control de los sectores estratégicos: banca, energía, telecomunicaciones, transporte, infraestructura y defensa siguen bajo conducción pública. Las grandes empresas estatales continúan siendo el corazón del sistema económico. Y sobre todo, el Partido Comunista Chino mantiene la dirección política del proceso. Esto marca una diferencia sustancial con el capitalismo liberal determinista: en China, el mercado es una herramienta; no el soberano. Deng entendió algo que transformó la praxis socialista: la pobreza no podía ser romantizada. “La pobreza no es socialismo”, afirmó, en una frase que redefinió el debate ideológico. Bajo esa lógica, la igualdad inmediata dejó de ser la prioridad absoluta. Primero había que crear riqueza; después, distribuirla mejor. Esa reinterpretación permitió combinar planificación estatal con mecanismos de mercado, sin abandonar la conducción política central./Estado.

Sin embargo, el llamado “milagro chino” no puede entenderse sin reconocer el papel previo de Mao Zedong. Su período a la cabeza del Estado chino dejó la infraestructura social básica que hizo posible el despegue posterior: alfabetización masiva, salud pública universal, industrialización básica y una estructura estatal sólida. Deng aceleró el desarrollo; Mao construyó las bases.

Otro elemento central es la planificación económica. Mientras en Occidente las economías son arrastradas por ciclos financieros, especulación y decisiones fragmentadas del capital privado, China sigue estructurando su crecimiento mediante planes quinquenales. Estos no solo fijan metas económicas, sino objetivos en innovación tecnológica, transición energética, reducción de emisiones, desarrollo regional y bienestar social.

Eso significa que la economía china no está sometida al caos del mercado, sino subordinada a una visión estratégica nacional. Y quizás el aspecto más decisivo hoy sea la apuesta por la ciencia y la tecnología. China comprendió tempranamente que la soberanía del siglo XXI no depende solo de recursos naturales o poder militar, sino de innovación. La inversión masiva en inteligencia artificial, telecomunicaciones, energías renovables y exploración espacial es parte de esa lógica. Lo que antes era monopolio tecnológico occidental hoy es terreno de disputa abierta.

El punto más complejo sigue siendo la desigualdad. Sería ingenuo negar que las reformas económicas ampliaron brechas sociales durante décadas. Pero el fenómeno debe ser leído en perspectiva histórica. A diferencia de muchas economías capitalistas donde la desigualdad crece junto al estancamiento de las mayorías, en China esa desigualdad coexistió con una mejora generalizada del nivel de vida. Cientos de millones salieron de la pobreza extrema, en la mayor reducción de pobreza registrada en la historia humana.

Hoy, bajo la política de “prosperidad común”, el Estado chino busca corregir esos desequilibrios y avanzar hacia una distribución más equilibrada. Todo esto lleva a una conclusión incómoda para muchos analistas occidentales: China no encaja fácilmente en las categorías tradicionales. No es el socialismo clásico del siglo XX, pero tampoco es restauración del capitalismo determinista. Es una síntesis propia, adaptada a sus condiciones históricas y nacionales.

Y quizás allí radique su mayor importancia.

En momentos en que el capitalismo determinista global muestra señales evidentes de agotamiento estructural, China emerge como una alternativa histórica concreta. Su combinación de planificación estatal, control estratégico de la economía, uso instrumental del mercado y apuesta tecnológica plantea un modelo que desafía la idea de que no existe alternativa.

La gran disputa del siglo XXI no será solo geopolítica o comercial. Será, en esencia, una disputa entre modelos de organización económica y social. Y en ese terreno, China ya no es solo un actor: es el laboratorio vivo de una nueva forma de socialismo.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

LA FILOSOFIA SOCIAL: UN NUEVO HUMANISMO PARA DEFENDER LA VIDA, ENSEÑAR Y APRENDER A VIVIR CON AMOR TRNSFORMANDO EL MUNDO...

LA FILOSOFIA SOCIAL: UN NUEVO HUMANISMO PARA DEFENDER LA VIDA, ENSEÑAR Y APRENDER A VIVIR CON AMOR TRNSFORMANDO EL MUNDO...


Por Dr. MARIANO SIERRA S./escritor, filósofo, jurista y analista internacional/ADDHEE.ONG:

Un recorrido por el pensamiento espiritual ante una genealogía de la historia surge en conjunción del epistolario propio de la naturaleza y del sentir la filosofía de la esperanza y la mística de su identidad política. La filosofía como un gran saber va conformando pensamientos, conceptos que se unen a los lazos humanos y a la interacción social en un andar y desandar al encuentro del otro para conocer más la vida, para enfrentarla sobre lo humano y lo no humano, bajo trazos de hermandad.

La filosofía más allá de las fronteras y las disciplinas del ser humano aborda la gran problemática como materia prima de la acción investigadora, estableciendo porqués, conceptos y razones para el buen vivir, para el saber vivir de los cambios y la razón constructora de un mejor mundo. Salió Zaratustra de su cueva y le hablo a la multitud diciéndole...El ser humano ha nacido para ser superado…. Cuando se funden las virtudes, se desmorona el mundo, hasta la misma naturaleza virginal pierde la razón y su sentido propio. Contra el cielo surgen los políticos y todos los que se han cegado contra la justicia social, llevando en sus hombros las cargas de los desaciertos, buscando la paz del alma. Pero los pecados callan en la ambivalencia de la vida filosofal y esos injustos huéspedes del forno, los vio Dante en sus ardientes cupulas cargados de viciosas ironías, suplicantes ya sin atributos, ardiendo en el fuego de sus propias culpas.

El intelecto ha desviado su sentido de ser para convertirse en un instrumento imperfecto.  He allí porque el individuo es enemigo de sí mismo. El mundo este teñido con la sangre del desamor, llora Cristo con la profundidad del Gólgota, mientras el tiempo nos hace recordar las desgracias que fueron y han sido propio de la codicia que no descansa en su narrativa salvaje donde la libertad muere con el amor y la soberbia quema las virtudes dejando las culpas del pecado cabalgando   su felonía, huyéndole a la verdad. Mientras la esperanza ausente se da golpes de pecho. Mientras él ser humano no aprenda a beber con la sed de su hermano, no aprenderá a conocer las necesidades humanas. Dícese que cuando se tiene todo, se desconocen los sufrimientos, las necesidades y las angustias ajenas.

Zaratustra nunca dejó a su pueblo solo, sus palabras de lucha resonaban llenas de clamor diciendo... quien da de comer al hambriento conforta su propia alma.... Quien aprende el sentido de su existencia y aquel que tiene el conocimiento del mundo, lo enseña, lo trasciende en amor y verdad... El caminar por el siglo de las luces en compañía de la sabiduría filosófica, nos enseña como cuando empezó la evolución, lo primero fue un gran paraíso y con él el individuo en medio de la mentira y el engaño. Y hoy, que estamos viendo pasar, un mundo desolado, enjuto, movido por una violencia donde la injusticia y la desigualdad cobran vidas bajo genocidios sin límite y un encreciendo una civilización que supera todos los vicios de la cultura, la tecnología cabalga en un mundo moderno que pierde su sentido de la historia, menos superando el vicio de la muerte y el silencio de las victimas genocidas.

Así como vamos, la ruta es Josafat, donde el gran tribunal tiene preparado el juicio del pecado social, de la política de la indiferencia y del genocidio universal que gobierna el mundo y solo la sentencia justa de la condena hará justicia. Mientras el mundo se sigue destruyendo por quienes buscan apoderarse de él, la existencia no tiene razón de ser y será la fuerza de un pueblo quien exija reconocer el nuevo humanismo.

Mientras los pueblos del mundo sigamos destruyéndonos bajo signos de muerte, la existencia deja de ser, se derrocha la vida, la espiritualidad y toda quimera humana contra la dispersión. Ascender con discursos raquíticos sin sentido, colapsa todo principio, acelera los genocidios sempiternos, todo se reduce a dogmas rotos, a formas de virginidad bucólicas, donde la belleza pierde su excelsa gracia por infiel, entrelazando silencios de horror cósmico. Toda conciencia magra, vaga por laberintos sin salida, donde solo se hallan ligeras grietas que esconden cualquier visión de retorno humanista, laberintos nacientes que apoyan con injerencia genocida.

El mundo se desplaza entre auroras boreales y otros fenómenos en un ambiente de fiesta galáctica multicolor que le da a los desastres del planeta formas y tonalidades de un sentir celestial mostrando la grandeza de la creación, fuerza de cambio en la contemplación del poder, del orden cósmico que absorbe el orden fantasmal del mundo terrestre. Cuando se habla de cambio no es algo folclórico, es el paso para despojar la forma de un orden mundial que acude a concentrar apoyos a fin de crear cerrojos económicos y militares. El cambio hoy es una nueva versión que merece hacerle una descripción muy particular dadas las condiciones socio políticas:

Cambio, implica conformar plataformas de renovación revolucionaria. Vivir una constante vida humanista, es estar en un nuevo Genesis resistiendo tentaciones, traiciones y mucho respeto a los sujetos intervinientes en busca de lo fundamental, mirando en estudio el interior y el exterior de los grupos constituyendo soluciones con compromiso y verdad. Si no hay amor social, gobierno de cambio y servicio, difícilmente se ejercerá transformación y el sentido común sucumbe.

El mundo perdió la inspiración en toda acción social. Infelizmente en toda tarea humana la verdad adolece, se soporta en posturas traicioneras, cunde el incumplimiento de acuerdos, la oposición dispara todos sus dardos obstaculizando tareas de gobierno, negando leyes sociales. Estos aspectos Nietzsche los puntualizo como tragedias propias en contra del pensar humano. Quien aprende el sentido de la filosofía de la vida, su existir diáfano, aprenderá que el conocimiento del mundo precisa amar la paz como un medio para enfrentar nuevas guerras, y a su vez nos conduce a vivir de acuerdo con la condición humana, esto es, pensando, sintiendo, actuando, amando, porque solo el amor defiende y transforma. La guerra nunca...

Mantenemos el dedo en la llaga dentro de esa constelación de gravitaciones sudorosas que Odiseo fraguo dejando la semejanza de las tragedias colombianas, cuyos caminos tejieron aquellos guerreros en pos de la independencia, señalando hechos que hundieron sus raíces en el proceso histórico que hoy al paso del tiempo solo deja nefastos recuerdos para la   comprensión de las luchas que afrontamos en un acontecer de la defensa de la vida, despojándonos de las emociones tristes.

Pero hoy no hablamos de una lucha interna, la lucha es global pues los sucesos que ocurren en el planeta también nos atañen, hacen parte de la historia humana. Colombia es el mundo y el mundo es Colombia, el ser humano es universal y en tal medida su grandeza al decir del poético...está en ser un puente y no un fin.... Entonces podemos afirmar que filosofía es humanidad, es reflexión, es pensamiento, son ideas, son conocimiento, son ese medio que está dispuesto a darnos el sentido de la vida, ella nos hace sentir en su gran universo todo aquello que el mundo niega, en medio del cierto y el incierto soportándonos en medio de narrativas con contexto y su  presencia genera calma, pero a su vez se dispone a  mostrarnos  razones y sin razones, pesos y contrapesos que inspiran, creando espacios donde nada existe, sino la dimensión humana que subyace en un pasado, en un presente y un futuro donde la esperanza suple todo vacío, esperando lo menos, pero amar mucho más.

Pareciera exagerado tanto aforismo filosófico que hasta la critica la ensalza pues ella mismo sale airosa venciendo toda incontingencia. Investigando saberes de distintas inquietudes, no dudan en decirnos que la filosofía nos ayuda como mínimo a adquirir un poco de conocimiento del mundo en donde vamos a desarrollar nuestra existencia, mundo sabio que es Dios, abarcando el mundo. De allí que por su cósmica trascendencia no pierde su esencia interior, sino que fecunda todo cambio social.

El mundo se mueve entre contrastes que altruísticamente coadyuva   a la unidad de los pueblos para vencer todo enclave que obstaculiza toda masa crítica que se enfrentara a quienes hacen oposición por ejecutar acciones sociales.  Tal cual Jesús Radical, entiéndase por radical, “es ir a la raíz y ésta, la constituye el ser humano” que se enfrenta a religiosos, políticos y gobernantes en diversas circunstancias, venciéndolos para dejarnos su manifiesto cumbre, social y político del Sermón de la Montaña como guía para la vida futura. Vamos contra la nueva colonización de cuatreros sátrapas, apátridas, de la pandilla Trump y los impostores del país.

Una sociedad busca su resistencia según la firmeza de las estructuras. La filosofía envuelve un vivir buscando triunfar en su esencia rebelde que viene de una subversión de pasados dominado por poderes perpetuos de muerte. Apoyados por Icaro ante un retorno. Grecia nos permite llegar esa filosofía del ayer, pletórica de su sabiduría, su inteligencia y su justicia, ante el raudal sapiensal, icono de su eterna grandeza.

Hoy ante un mundo en destrozo por el mismo individuo, salen alternativas para el cambio. En esta reflexión puede que la propuesta no sea la indicada teniendo en cuenta el contraste que vive el mundo. Si, hay sensatez humana lo humano, lo espiritual y lo poético coadyuvan como alternativas de transformación, , siempre el Amor arrastra imposibles, que dentro del principio esperanza, todo es posible.

Arrastrar de tajo los distintos poderes encapsulados en los poderes públicos y privados, en los partidos, en organismos del Estado, en órganos de administración que se han blindado usando la Constitución, enriqueciendo vidas, destruyendo el país, impulsan al pueblo a promover radicalmente bajo subversión y rabia toda acción legal y democrática. Ir contra toda guerra absurda que viole derechos, que atente contra la vida, honra, bienes y demás provocaciones sociales que afecta al pueblo, no es escatimar esfuerzos y compromisos que inspiren la naturaleza humana estará dispuesto a la lucha revolucionaria, cuya inspiración es un manifiesto de amor.

Como país demócrata, estamos por fuera de toda ortodoxia violenta. La filosofía ha nacido sobre estamentos sociales y políticos. De cómo se imagina un mundo donde se practica la defensa de la vida, la evolución y la consolidación de una ideología del amor para el pueblo indiferente, asaltado por regímenes carentes de progreso, que hoy se alza con dignidad en defensa de los derechos humanos y la justicia social. Este proceso es propio de una cultura social de paz, cristalización del sueño democrático. En medio de oposiciones que solo actúan bajo esquema de violencia y traición, ante la tutela de una filosofía de la vida revolucionaría, ideario para un mundo cambiante.

Una ortodoxia filosófica del legado Bolivariano nos dice como se generó la lucha contra la cultura invasora y la penosa lucha contra los ciudadanos, lucha odiosa que perdura en la placenta del olvido. Pero un renacer inspira a la pasión, la alienta con un pensar elogioso, con el ardor incansable por una sacra existencia vertiente de propuestas emancipadoras.  Se nos enseñó que los enemigos del ser humano son el demonio, el mundo y la carne dentro del marco oscurantista de la religión. No obstante, tomare este registro solamente para retomar el demonio y el mundo, que gravitan por nuestra esfera planetaria en mi entendido de que es el hombre nuestro mayor enemigo, quien desde su evolución se engendró como la bestia criminal.

No es forzoso decir que el individuo en declive camina más por la senda del mal como creador autónomo. Y en este interregno hoy convivimos en nuestro país  y en nuestra América latina con ese demonio disfrazado de libertador y lo más despreciable es que a él se le están uniendo políticos, intelectuales y otras especies humanas del pueblo que han hecho presencia en nuestras estructuras institucionales para dirigir al país, demiurgos también que en su momento saquearon a la nación, para hacerla trizas, para dar muerte a la oposición progresista, como se afirmó en toda su campaña electoral y hoy gallardean de una victoria pírrica, porque somos más los dignos, los que abanderamos la paz, la justicia social y el amor social. Vamos pues dispuestos a pensar el mundo y la vida y el que hacer   ante la manada de cafres que juegan a la ruleta con insumos corruptos.

Por ello, nos corresponde hacer fila en bloque férreo o en unidad rebelde contra el ejército mercenario del Satán y su plan de gobierno. No hay mal que dure y es nuestro querer enfrentar el presente con la fuerza de la revolución del cambio, con la filosofía de la vida y la ortodoxia política, en defensa para no claudicar ante las brechas vencidas por la paz y la justicia social. El libertador Bolívar ante los reveces que enfrento nos dejó una marca indeleble que debemos entender y comprender... “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”...

Lo subrayado/interpolado es nuestro.