De Dignidad y
de miserables imperialistas sionistas genocidas...
Aclaración.
Los que suscriben la presente no consideran correcto
discriminar por razas, colores de piel, religiones ni otros. Sin embargo,
podemos aseverar que somos descendientes de semitas, en particular de
libaneses. Una cultura que ha aportado tanto a las ciencias que hoy se
consideran de occidente.
Miserables imperialistas sionistas genocidas...
La expresión: “…morirá
una civilización…” encubre el hecho de que: no iba/va a “morir” una
civilización, sino que iba/va a ser asesinada. Y, por ende, pretende ocultar a
los genocidas, representados en los siniestros personajes de: D. Trump y B.
Netanyahu.
Estos dos últimos, sumados a sus: súbditos-coristas
(como el patético caso de Milei en Argentina), son solidariamente responsables
y esperamos que nadie ose escudarlos en preceptos asimilables a la
fatídica y nefasta “obediencia debida y punto final”. Todos ellos se suman a
los genocidas para los cuales no debe existir olvido ni perdón, ¡Jamás!
Equivalente rasero debiera caberles a todos aquellos
medios mediaricos -incluso los pseudo-progresistas o pseudo-opositores-
que enarbolan tristes parodias de la igualmente nefasta “teoría de los dos
demonios”. Esto sucede, al referirse a los pueblos árabes, de Venezuela y otros
empleando los términos-conceptos: “terroristas”, “extremistas”, “régimen” y
otras que solo debieran proferirse en referencia a quienes pretenden dominar
por el terror y sucesivos actos de violencia, es decir: Trump, USA, Netanyahu,
Israel y a los intereses imperiales a los que representan.
Todos los medios y comunicadores a los que les “quepa
el sayo”, así como a los timoratos, a los que temen perder la pauta publicitaria
y por ende callan u omiten adrede, sepan que representan la miseria más
profunda del ser humano frente a la dignidad de los pueblos que no únicamente
no temen perder sus trabajos, sino que ofrendan su propia vida para defenderse
del poder imperial.
Pero, hablamos de Imperio y por supuesto -como no
puede ser de otro modo- del carácter antihumano. Hablamos entonces, de voceros
al servicio del imperialismo y del desparpajo con el que livianamente reparten
pretendidas escusas (más bien: engaños) y prorrumpen venablos para arengar a la
turba de fanáticos sedientos de sangre ajena. Pero… ¿de quién hablamos?
Hablamos de los intereses económicos y por ende geopolíticos representados en
Israel, USA y la OTAN.
¿Acaso estamos siendo exagerados al hablar así de dos
“países”: USA e Israel? revisemos solo algunos puntos de la historia y
rápidamente:
1-
USA reconocía
las independencias de las nuevas naciones de nuestramérica, solo para
impedir el regreso del dominio de España, Inglaterra y Francia, esto es expresamente
reconocido en el mensaje de despedida de Washington: “Contra los insidiosos
artificios de la influencia extranjera – os conjuro, ciudadanos, a que me deis
crédito- el celo de un pueblo libre debe estar constantemente alerta, puesto
que la historia y la experiencia demuestran que la influencia extranjera es uno
de los enemigos más perniciosos del gobierno republicano […]”[1].
Ello, sumado a la doctrina Monroe, constituye la postura hipócrita con
la que -realmente- pretende seguir dominando y expoliando a los pueblos de nuestramérica.
2-
Herzl planteaba
-en su libro “El Estado judío”- ¿cuál sería el mejor lugar para dicho fin? Encontrando
dos alternativas: Palestina o Argentina. Por cuestiones geopolíticas en las que
no vale redundar, se decantaron por Palestina. Pero… ¿Qué pensaba el autor
respecto de esta empresa acometida por el movimiento sionista y cómo
consideraba a los pobladores de Asia? Con sus propias palabras huelgan
agregados: “Para Europa formaríamos allí un baluarte contra el Asia; estaríamos
al servicio de los puestos de avanzada de la cultura contra la barbarie. En
tanto que Estado neutral, mantendríamos relación con toda Europa, que tendría
que garantizar nuestra existencia. Respecto”[2].
3-
“En 1907, un
dirigente sionista, Isaac Epstein, planteó el problema: “sobre todos los
temas debatimos -dijo-, pero de una cosa nos olvidamos: que hay en nuestra
tierra querida un pueblo entero que se aferra a ella hace cientos de años y
nunca se le ocurrió abandonarla”.”[3]
[en referencia al Pueblo Palestino]. Quedando así, aunque implícita, más que
clara, la intención de expulsarlos o exterminarlos.
4-
Desde antes del
mayo de 1948 se sucedieron asedios, persecuciones, masacres y sendos delitos de
lesa humanidad contra el Pueblo Palestino, a manos del sionismo
colonialista israelí. Todo ello, enmascarado en mentiras que siguen
siendo repetidas hasta el día de hoy (2026). Mentiras del ente sionista
que -en sus inicios, incluso- fueron desmentidas por el mediador -enviado por
la Liga de las Naciones- Conde Bernadotte. Cabe destacar que este último fue
asesinado por los mismos sionistas.
5-
En 1974,
Rodolfo Walsh reportaba para el diario argentino Noticias: “Otra vez los
rockets de los Phantom se han abatido sobre las aldeas del Líbano, un país
pequeño que no tiene ejército ni aviación y cuyo pecado es dar refugio a
300.000 palestinos, una décima parte de los expulsados de su patria por los
israelíes. Nuevamente los campamentos de refugiados son descriptos como “bases”
guerrilleras. Visité uno de esos campamentos, el de Nabatiyeh, al día siguiente
de su casi total destrucción por los aviones israelíes, el 16 de mayo de este
año. Vi las pequeñas casas arrasadas como por una enorme topadora, los utensilios
de cocina desparramados, ropa de mujer colgando de los árboles calcinados. Eso
no era una base.”[4] Nuevamente,
con mentiras y cinismo el régimen sionazi ataca Líbano, pretendiendo una
limpieza étnica. Ese mismo año y ante la presión de la embajada de Israel en
Argentina, la editorial del diario sostenía -entre otras-: “La descripción
objetiva de la injusticia histórica que ha venido soportando el Pueblo
Palestino sólo con malicia puede interpretarse como una actitud antisemita o
persecutoria de la comunidad judía de nuestro país.”[5]
6-
Jean Genet
también reportaba acerca de la matanza de los refugiados palestinos en Sabra y
Chatila[6]
a manos de los sionistas y los “falangistas” libaneses. Esta última
agrupación fascista, fue apoyada y abastecida por los mismos EE.UU. e Israel.
Pero, cuando la matanza aconteció, las fuerzas israelíes habían ocupado parte
de Beirut (capital del Líbano), supuestamente incumpliendo el “acuerdo”
obtenido por el mediador enviado por los Estados Unidos. Cualquier similitud
con los “incumplimientos” de Israel de hoy día no es una coincidencia sino una
continuidad coherente y consecuente de los poderes imperiales.
7-
Como lo
reflejaba Gregorio Selser: “… Yair Klein, presidente de la empresa de asesoría
militar Spearhead (Punta de Lanza), quien personalmente adiestró a unidades de
combate antiterroristas y de guardaespaldas en Sudáfrica y Sudamérica, explicó
para ahorrar equívocos: “Lo único que diré acerca de mis clientes es que nos
aseguramos de que no sean ni árabes ni comunistas. La extrema derecha es okey
(sic), pero no la izquierda”.”[7]
8- Como corolario podemos simplemente
tomar las palabras de Moshe Menuhin -escritor religioso judío-: “Los nacionalistas ‘judíos’ son nazis
‘judíos’ y yo siento vergüenza que me identifiquen con ellos y con sus causas
herejes”.[8]
Como podemos exponer, desde el mismo origen de ambos
países en cuestión, se reafirman caracteres de dominación imperial y de
superioridad racial al entenderse enviados para eliminar la “barbarie”. En
ello, las circunstancias históricas hacen que los dichos del libertador
Simón Bolívar Palacios y Blanco. “… Y los Estados Unidos, que parecen
destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la
libertad…”[9]
se queden cortas, puesto que EE.UU. junto
a Israel parecen creerse destinados a plagar de miseria y muerte a todo el
planeta.
A todo lo anterior, se suma la eterna “doble vara”. El
país que ha usado la bomba atómica contra población civil, no una sino dos
veces (a saber y hasta ahora), es decir: Estados Unidos (EE.UU. o USA) puede y
es avalado para desarrollar armas nucleares, al tiempo que este mismo país: a)
ocupa un lugar en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas
(pareciera un chascarrillo de mal gusto); y, b) exige a otros países que no las
desarrollen, por considerarlos naciones “bárbaras”, “extremistas”, etc. y por
ende: peligrosas (más que una broma de mal gusto, una real “tomada de pelos”).
Siendo que, es el mismo EE.UU. el que posee fuerzas militares de
invasión/ataque, secuestra presidentes electos democráticamente, impone
bloqueos genocidas y acusa de peligrosos a los que solo se defienden; bastaría
contabilizar cuantos países ha invadido y cuantas guerras y dictaduras ha
organizado USA. Además, la misma Organización de Naciones Unidas (ONU), antes
de nacer como tal, es decir desde que fuera la “Liga de las Naciones” ya había
propugnado por la existencia del Estado judío de Israel; por lo que no se debe
ser muy despierto para darse cuenta por qué la ONU también juega
“diplomáticamente” con esa “doble vara” y para quién baraja las cartas
ganadoras.
De Dignidad...
Hoy está más vigente que nunca la idea del
comandante Dr. Ernesto Guevara de la Serna: ser capaces de sentirse indignados ante cualquier injusticia, en
cualquier lugar del mundo y luchar para que ella acabe. Hoy, esa lucha
contra la injusticia se encuentra representada en las banderas: de Irán, de
Palestina, del Líbano, de Yemen, de Irak, de Cuba, de Venezuela, y de todos los
pueblos que se niegan a someterse a la bota del imperio… todos ellos
representan la verdadera dignidad del ser humano y porqué no, la posibilidad
del anhelado “hombre nuevo”, el ser humano integral
Sin embargo, el imperio sigue conspirando, se rearma,
se toma el tiempo para reaprovisionar su arsenal; insta a sus aliados de la
OTAN a empobrecer y hambrear a sus pueblos para:
a)
Redireccionar
los fondos hacia la inversión en la industria militar;
b)
Emplear a su
población -por necesidad de trabajo o forzándolos con nuevas leyes- en las
filas de su ejército.
A su tiempo, sus bastas redes de difusión distorsionan
la realidad. A veces solo repitiendo, a ratos disfrazándose de oposición con
destino a cualquier desinformada persona de buena voluntad. Así lo hacen los
periodistas cómplices; la maquinaria de Hollywood que crea enemigos y
aliados a su antojo, mientras que aún existe aquel público “desprevenido”
víctima de los sentidos comunes impuestos por el imperio, que acuden a
los cines detrás de las supuestas piezas críticas, como “Barbie”, disfrazados y
confundidos con y en la masa informe e irracional (donde tal vez algún pseudo
progre decide no vestirse de rosado pero oculta alguna prenda u objeto del
mismo color para “no quedar del todo fuera”).
Si bien la
victoria de Irán es la victoria renovada de la Dignidad de un pueblo, también
lo es de un pueblo común: iraníes, yemeníes, palestinos, libaneses… unidos. Y, por más que nadie puede dudar de
que se trata de una gran victoria, al mismo tiempo constituye una batalla más
en el camino a la victoria final, que se suma a las libradas por Cuba, Vietnam,
la U.R.S.S., entre tantas que demuestran que el “Imperio” no descansa y que no
se le puede dar tregua alguna.
El “alto al fuego” es un eufemismo o treta tan
remanida que ya no sorprende el incumplimiento por parte de USA e Israel; resultando
una actuación -que solo un tonto puede creer- lo de hablar de que uno u otro
atacó “sin avisar”. Luego, sirve para permitirle a EE.UU. no admitir su
flagrante derrota, al tiempo que se arroba ser “gestor de paz”; mientras
apuesta al desgaste natural de la movilización social, a la pasividad de los Estados
“disidentes” y a que Israel -supuestamente de modo autónomo e inconsulto-
desgaste militarmente a sus víctimas, mientras el Imperio (del que ambos: EE.UU.
e Israel son parte) se prepara para arremeter con más fuerza.
El Imperio es manejado por arteros prestidigitadores
de títeres como Trump y Milei. Así: exigen el desarme mientras aceleran su
carrera armamentista, llaman al diálogo y bombardean/atacan a traición mientras
transcurren las “negociaciones”, imponen leyes internacionales ¡pero! solo para
que las cumplan los demás mientras ellos incumplen todo tratado internacional
que estorbe a sus planes imperiales, etc. Pero no es que el Imperio tenga una
doble moral, son fieles a la moral genocida y terrorista propia del
imperialismo.
Poesía de Roque Dalton:
Las leyes son para que las cumplan
los pobres.
Las leyes son hechas por los ricos
para poner un poco de orden a la
explotación.
Los pobres son los únicos
cumplidores de leyes
de la historia.
Cuando los pobres hagan las leyes
ya no habrá ricos.
Por todo ello, podríamos adelantar que no son
confiables y entonces, reflexionemos:
a)
Si no existe
confianza ¿se puede estar tranquilo mientras el Imperio esté intacto?
b)
Si la moneda
estadounidense -el “dólar”- y por ende la moneda de sus secuaces, no depende de
una reserva en metálico, sino de su valor “fiduciario” forzado por medio del
control del petróleo (no olvidemos los “petrodólares”) y en la gestación continua
de guerras; entonces: ¿a EE.UU. le conviene la paz? Y, por ende: ¿Puede existir
verdadera paz si el Imperio existe?
La respuesta está en la historia o mejor, en el
historial delictivo del imperialismo con sede en USA e Israel. Ambos con bombas
nucleares y un largo prontuario de: países invadidos, presidentes asesinados,
entre otros.
No nos engañemos, esto no es una cuestión de
religiones, es una cuestión de dominio colonial “remozado”. Debemos decir no
más nazis, no más ukronazis, no más sionazis y, por lo
tanto: no más Imperio.
Para nosotros y para todos los pueblos que se
pretendan libres y que ostenten la libre determinación, el imperialismo puede
proveernos una sola paz -la única que conoce-: la de los cementerios.
Queremos recordar las palabras de Carlos Quijano:
“Desde su origen -puede decirse- Estados Unidos ha
sido un gran factor de desequilibrio y desorden. A medida que el imperio y la
conquista se extendían, se extendían también los males y peligros. Fue ya,
desde la Primera Guerra Mundial, el centro del capitalismo. La Segunda Guerra
Mundial consolidó su hegemonía. Todos los vicios del capitalismo se
concentraron en él. Desde hace más de medio siglo; el mundo vive para cargar
las culpas de Estados Unidos; dictan la ley; tienen el monopolio de la verdad y
la virtud; invaden países; deponen gobiernos; instalan otros; ordenan lo que se
puede hacer y lo que no; constriñen a todos, merced al dólar convertido en
única moneda internacional; a que les paguen sus ocios, sus despilfarros y sus
crímenes. Maniqueístas, han dividido al mundo en buenos y réprobos; ávidos y
sórdidos, han pretendido hacer de los demás sus siervos. El mundo solo
respirará en libertad cuando el Imperio se derrumbe, cuando los países, todos
los países, recuperen su capacidad de decisión.”
De este modo; con estas palabras pronunciadas en 1971,
en Montevideo (Uruguay) y publicadas en “en Marcha” (N°1542); no pretendemos
refrendar sino demostrar una vez más: lo antiguo de la estratagema imperial y
su moral genocida fundada en el latrocinio. Y entonces, preguntarnos
finalmente: ¿somos conscientes de lo bajo que hemos caído como humanidad si
pretendemos la paz del y con el Imperio? La solución está a la vista.
D.S. Lic. Eugenio Rolón (h)
[1] SELSER, G. (1994). Cronología de las Intervenciones Extranjeras
en América Latina (1776-1990). (1ª ed.) México: UACM.
[2] HERZL, T. (2004). EL ESTADO JUDÍO. (2ª ed.) Buenos Aires: Organización
Sionista Argentina.
[4] WALSH, R.
(2006). LA REVOLUCIÓN PALESTINA. Rosario: Kolectivo Editorial “Ultimo
Recurso”.
[5] Ibidem. 4.
[6] GENET, J. (1982).
4 horas en Chatila.
[7] SELSER, G. (1988). Israel exporta su obsesión nacional. (miércoles
14 de diciembre de 1988, pp.15) Buenos Aires: Página 12.
[8] Ibidem. 4.
[9] Ibidem. 1.




















