jueves, 7 de mayo de 2026

Proceso de origen y desarrollo de la Corte Penal Internacional/CPI






Chile ratifica adhesión al Tribunal Penal Internacional

El Director de Asuntos Jurídicos de la Cancillería, Claudio Troncoso, el Diputado Gabriel Ascencio, el Embajador Heraldo Muñoz y el Ministro Secretario General de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, presentes en el acto de ratificación del TPI.

Constituyendo un hecho histórico en el compromiso de nuestro país con los Derechos Humanos, ayer, 29 de junio de 2009, se depositó el instrumento de ratificación del Tribunal Penal Internacional, lo que convierte a Chile en el 109° Estado que se incorpora a esta Corte.

En la ceremonia realizada en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el Ministro Secretario General de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, acompañado del Embajador Heraldo Muñoz, Representante Permanente de Chile ante la ONU; del Director de Asuntos Jurídicos de la Cancillería, Claudio Troncoso, y del Diputado Gabriel Ascencio,depositó el instrumento de ratificación de Chile a la Corte Penal Internacional, que conforme a las disposiciones del Tratado que la constituye,entrará en vigor para nuestro país el 1 de septiembre próximo.

Con esto,Chile confirma su voluntad de que los autores de graves crímenes tipificados por el Estatuto de este Tribunal, como el genocidio, los crímenes de guerra y de lesa humanidad sean juzgados debidamente, contribuyendo con ello a evitar la impunidad.

Al respecto, el Ministro de Relaciones Exteriores,Mariano Fernández, quien se encontraba en Nicaragua en la reunión extraordinaria del Grupo de Río, puntualizó que "con esto Chile puede presentar un juez a la Corte,lo que nos parece muy importante. Tenemos varias personas con gran experiencia internacional en Derechos Humanos y la Presidenta tendrá que decidir a quién presenta como candidato."

Luego de la ratificación efectuada ayer, se procederá a la promulgación del Estatuto en nuestro país y posteriormente a su publicación en el Diario Oficial.

El Tribunal Penal Internacional (también conocido como Corte Penal Internacional) tiene su sede en La Haya, Países Bajos, y es el único órgano que tiene jurisdicción en el mundo con carácter permanente para juzgar los crímenes antes mencionados y que contribuye al mismo tiempo a garantizar el respeto de los derechos humanos. Es de carácter autónomo y está regido por el Estatuto de Roma. Entró en plena vigencia en julio de 2002,tras ser ratificado por los sesenta países requeridos para ese efecto.

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Ley 20.352 REFORMA CONSTITUCIONAL QUE AUTORIZA AL ESTADO DE CHILE PARA RECONOCER EL ESTATUTO DE ROMA, QUE CREA LA CORTE PENAL INTERNACIONAL MINISTERIO SECRETARÍA GENERAL DE LA PRESIDENCIA

Fecha Publicación: 30-MAY-2009 |

Fecha Promulgación: 26-MAY-2009

Tipo Versión: Única

De : 30-MAY-2009

Url Corta: https://bcn.cl/3l0rh

 

REFORMA CONSTITUCIONAL QUE AUTORIZA AL ESTADO DE CHILE PARA RECONOCER EL ESTATUTO DE ROMA, QUE CREA LA CORTE PENAL INTERNACIONAL

 

    Teniendo presente que el H. Congreso Nacional ha dado su aprobación al siguiente proyecto de reforma constitucional, que tuvo su origen en un Mensaje del Presidente de la República, que fue refundido con una Moción del Honorable Senador señor Jaime Naranjo Ortiz y del ex Senador señor José Antonio Viera-Gallo Quesney.

 

    Proyecto de Reforma Constitucional:

 

    Artículo único.- Introdúcese la siguiente disposición transitoria VIGÉSIMOCUARTA, nueva, en la Constitución Política de la República:

 

    "VIGÉSIMOCUARTA. El Estado de Chile podrá reconocer la jurisdicción de la Corte Penal Internacional en los términos previstos en el tratado aprobado en la ciudad de Roma, el 17 de julio de 1998, por la Conferencia Diplomática de Plenipotenciarios de las Naciones Unidas sobre el establecimiento de dicha Corte.

    Al efectuar ese reconocimiento, Chile reafirma su facultad preferente para ejercer su jurisdicción penal en relación con la jurisdicción de la Corte. Esta última será subsidiaria de la primera, en los términos previstos en el Estatuto de Roma que creó la Corte Penal Internacional.

    La cooperación y asistencia entre las autoridades nacionales competentes y la Corte Penal Internacional, así como los procedimientos judiciales y administrativos a que hubiere lugar, se sujetarán a lo que disponga la ley chilena.

    La jurisdicción de la Corte Penal Internacional, en los términos previstos en su Estatuto, sólo se podrá ejercer respecto de los crímenes de su competencia cuyo principio de ejecución sea posterior a la entrada en vigor en Chile del Estatuto de Roma.".

 

    Y por cuanto he tenido a bien aprobarlo y sancionarlo; por tanto promúlguese, llévese a efecto como Ley de la República y ténganse por incorporadas sus disposiciones a la Constitución Política de la República, de conformidad con lo dispuesto en el inciso final del Artículo 129 de este cuerpo constitucional.

    Santiago, 26 de mayo de 2009.- EDMUNDO PÉREZ YOMA, Vicepresidente de la República.- José Antonio Viera-Gallo Quesney, Ministro Secretario General de la Presidencia y de Relaciones Exteriores (S).

    Lo que transcribo a Ud. para su conocimiento.- Saluda atentamente a Ud., Edgardo Riveros Marín, Subsecretario General de la Presidencia.


NI VERDAD, NI JUSTICIA, NI REPARACIÓN DIGNA

NI VERDAD, NI JUSTICIA, NI REPARACIÓN DIGNA


Porque la Justicia es un Derecho del Ser Humano, que dice relación con el equilibrio entre la moral y el Derecho. Rechazamos la agudeza/ la argucia de  la Justicia en la medida de lo posible”, porque no hay justos en la medida de lo posible, no hay verdades a medias, ni reconciliación, ni amor, mesurados por el metro de lo que se puede. Lo que es posible, para los individuos corruptos, de la clase empresarial farisea sofofa, de la taifa corrupta castrense y de los politicastros corruptos, que sobreviven del lucro, de la explotación, de la Clase Trabajadora, de la depredación del Entorno Ecológico, etc, no es necesariamente valido o legítimo para un Pueblo consecuente y culto, es decir, Digno, Libre y Solidario.

A pesar de la vergüenza, de ser Chile –la Arcadia mercurial de la alegría de la sofofa-, un país regido por una Constitución/ Artilugio/ 1980, impuesto por la dictadura fascista Cívica militar, y de existir cientos de casos de desaparecidos por la dictadura de marras sin aclarar y otros cientos sin verdad, justicia ni reparación digna, los medios mediáticos mercuriales de (in) comunicación globalizado y la clase politicastra machacan diariamente sobre la” Justicia” existente en Chile, la defensa de los Derechos Humanos y del Entorno Ecológico.  Como si toda esta suma de desaguisados fuera poca, el régimen cesarista Piñerista, retira de tramitación – el proyecto de ley que, “otorga un aporte único” a las víctimas de la dictadura terrorista cívico militar,  que ya había sido aprobado por la Comisión de Derechos Humano y PP OO-, “esta limosna-a pagar en cuotas- de carácter reparatorio para las víctimas” de prisión política y tortura, reconocidas por el Estado de Chile”: “a confesión de parte, relevo de pruebas”. Este aporte para nada corresponde a lo reconocido por los estándares del Derecho Internacional. ¡Que inhumanidad, que salvajada!

En la medida que la Justicia va consagrando los Derechos Humanos, surgen los deberes que son su complemento natural. Puesto que las personas no viven aisladas, es deber de cada una concurrir a todo esfuerzo que tienda al mejoramiento de su  Pueblo desempeñando con eficacia las funciones apropiadas a sus actitudes. El individuo que elude el deber social,  es nocivo a su gente y a la Humanidad. El sentimiento del deber, es siempre individual y en él, se refleja la conciencia moral de la sociedad, pero cuando el Estado o la  autoridad no es expresión legítima, de la conciencia social, el deber consiste en la desobediencia ciudadana, aun a precio de la vida misma.

 La fórmula de la Justicia Social, es garantizar al ciudadano todos sus derechos, la fórmula de la Dignidad individual es cumplir con todos los deberes que corresponden.  Quien siempre habla de nuestros derechos, sin recordar nuestros deberes, traiciona a la Justicia, pero mancilla nuestra Dignidad, quien predica deberes que no son la consecuencia natural de los Derechos efectivamente ejercitados.

Con esperanza y memoria: ¡Sapere Aude!

Prof. Moreno Peralta / IWA

Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG

miércoles, 6 de mayo de 2026

Un Hitler de dos cabezas

 




Un Hitler de dos cabezas 



Por Boaventura De Sousa Santos*/ académico, escritor y analista internacional/ADDHEE.ONG:

Uno, el que propone negociaciones y planes de paz (Trump) y dos, el que los boicotea e intensifica la guerra (Netanyahu).

En el que quizá sea el mejor libro sobre Hitler, Allan Bullock escribió en Hitler: a study in tyranny que la filosofía de Hitler es la filosofía “natural” de los albergues para personas sin hogar, una filosofía que aprendió viviendo en esos albergues de Viena durante un tiempo. Por supuesto, Bullock se olvidó de pedir perdón a las personas sin hogar porque entre ellas hay más de una filosofía y, sobre todo, hay filosofías contrarias a la que él identifica. Pero la que él identifica no es menos verdadera por ello. Tal y como se desprende de Mein Kampf y de los discursos y prácticas posteriores de Hitler, los elementos principales de dicha filosofía son los siguientes:

1. La idea de la lucha es tan antigua como la vida misma, pues la vida solo se preserva porque otros seres vivos perecen a través de la lucha. En esta lucha, los más fuertes, los más capaces, vencen, mientras que los menos capaces, los débiles, pierden.

2. En esta lucha, cualquier truco o artimaña, por muy inescrupulosa que sea, el uso de cualquier arma u oportunidad, por muy traicionera que sea, están permitidos.

3. Cualquier objetivo que los humanos hayan alcanzado se debe a su originalidad unida a su brutalidad.

4. La astucia es crucial: la capacidad de mentir, distorsionar, engañar y adular.

5. La eliminación del sentimentalismo o la lealtad en favor de la crueldad. Estas fueron las cualidades que permitieron a los humanos ascender. Y, sobre todo, la fuerza de voluntad.

6. Nunca confiar en nadie, nunca comprometerse con nadie, nunca admitir ninguna lealtad.

7. La falta de escrúpulos debe sorprender incluso a aquellos que se enorgullecen de su falta de escrúpulos.

8. Mentir con convicción y disimular con franqueza.

9. La desconfianza debe ir acompañada de desprecio.

10. Las personas se mueven por el miedo, la codicia, la sed de poder, la envidia, a menudo por motivos mezquinos e insignificantes. La política es el arte de saber cómo utilizar esas debilidades para sus propios fines.

11. Despreciar a las masas: las masas existen para ser manipuladas por el político capaz.

12. Los demócratas, en particular los socialdemócratas, envenenan la mente popular y explotan cínicamente el sufrimiento de las masas para sus propios fines. Los agentes de este envenenamiento son los judíos.

La historia no se repite y Hitler murió. Pero su filosofía está presente en dos políticos que dominan la actualidad política internacional. Esos políticos son Benjamin Netanyahu y Donald Trump. Está presente de diferentes maneras y por eso el Hitler de hoy tiene dos cabezas. Netanyahu es la cabeza del horror de la guerra, mientras que Trump es la cabeza del horror de la paz. Se dirá que no tiene sentido hablar de equivalencia con Hitler porque el núcleo central de su filosofía era el antisemitismo y los «Hitlers» de hoy, uno es judío sionista y el otro está incondicionalmente de su lado. La relación entre el sionismo y el judaísmo es muy compleja. Dada la intoxicación de la opinión pública que impera sobre este tema y la severa censura de las voces disidentes, no es fácil abordar esta cuestión. De ahí que abordarla sea muy importante para la supervivencia del pensamiento crítico al que, por cierto, el judaísmo europeo está íntimamente ligado y al que tanto deben los intelectuales críticos.

Sionismo y judaísmo

El historiador Yakov Rabkin resumiría así las contradicciones entre el sionismo y el judaísmo:

El sionismo fue, en sus inicios, un movimiento marginal. La oposición a la idea sionista se manifestaba tanto a nivel espiritual y religioso como a nivel social y político. La mayoría de los judíos practicantes, tanto ortodoxos como reformistas, rechazaban el sionismo, refiriéndose a él como un proyecto y una ideología que entraba en conflicto con los valores del judaísmo. Los judíos que se adhirieron a diversos movimientos socialistas y revolucionarios veían el sionismo como un ataque a la igualdad y como un intento de desviar a la mayoría judía de la búsqueda del cambio social. Por último, aquellos que, gracias a la Emancipación, se habían integrado en la sociedad en general y se habían convertido en liberales convencidos estaban convencidos de que el sionismo era, tan gravemente como el antisemitismo, una amenaza para su futuro. El nacionalismo judío fue, por tanto, rechazado porque se consideraba un peligro no solo para el judaísmo, sino también para el estatus social y los valores políticos de los judíos emancipados (What is Modern Israel? Londres: Pluto Press, 2016, p. 122).

A continuación se detallan algunas de las razones que han enfrentado a judíos y no judíos al sionismo1.

El sionismo es una forma de nacionalismo que contradice la idea de la diáspora. El fundador del sionismo, Theodor Herzl, consideraba que, al pretender la expulsión o la emigración de los judíos, los antisemitas eran los amigos y aliados más fieles del sionismo. El sionismo tiene su origen en la experiencia de los judíos de Europa del Este, sobre todo tras los pogromos de Rusia de 1881 que provocaron la emigración de los judíos hacia Occidente, creando tensiones entre los judíos orientales y los occidentales. El sionismo refuerza la idea de separación del pueblo judío, cuando este siempre ha luchado por integrarse en las sociedades en las que vivía con autonomía para poder practicar libremente su religión, ya que el judaísmo es una religión y nada más.

La esencia del sionismo es el antisemitismo”...

El escritor y publicista judío austriaco Karl Kraus consideraba que la esencia del sionismo era el antisemitismo. El sionismo sirvió a los intereses del imperialismo europeo (británico) para controlar el acceso a los recursos naturales de Oriente Medio. El Estado de Israel fue concebido como una colonia europea de poblamiento que garantizaría el acceso a los recursos naturales y la libertad de comercio con Oriente. En su libro publicado en 1896, Der Judenstaat (El Estado judío), Theodor Herzl afirma:

Suponiendo que Su Majestad, el Sultán, nos concediera Palestina, podríamos, a cambio, encargarnos de administrar todas las finanzas de Turquía. Formaríamos allí una parte de la muralla de Europa contra Asia, un puesto avanzado de la civilización frente a la barbarie. Como Estado neutral, mantendríamos contacto con toda Europa, que tendría que garantizar nuestra existencia (The Jewish State, Londres, 1946: 30).

El sionismo fue promovido por antisemitas, como Arthur Balfour, que querían deshacerse de los judíos de Europa. En 1850, no habría más de 9700 judíos en Palestina. El sionismo judío se combina hoy con el sionismo cristiano, que se basa en las ideas de la supremacía racial y la extrema derecha, ideas contra las que los judíos han luchado con gran tenacidad y sacrificio en los últimos cien años. El sionismo cristiano es una forma encubierta de antisemitismo. El sionismo fundamentalista que domina hoy la política de Israel es el principal responsable del aumento del antisemitismo en el mundo, incluso por la forma en que critica a los judíos antisionistas. Todos estos argumentos refuerzan la posición de que el sionismo, lejos de servir a la causa de la religión judía en el mundo, puede suponer, a la larga, un duro golpe contra ella.

Benjamin Netanyahu/Benzion Mileikowsky, el horror de la guerra

La lógica del exterminio preside la filosofía securitaria y expansionista de Israel. La guerra contra el islam es religiosa y, como tal, solo puede terminar con la extinción o la rendición incondicional del más débil. El enemigo a abatir debe inventarse sin cesar, desde Palestina hasta Siria, desde Irán hasta el Líbano. Por encima de todo, el enemigo no puede renacer de sus cenizas, de ahí que sea crucial asesinar a mujeres y niños. La paz es anatema. El expansionismo se basa en un elemento mesiánico cuyos orígenes pueden encontrarse en la obra de Moses Hess, Roma y Jerusalén (1862). Es inminente la victoria de la idea judía, el «Sabbath de la historia», como él la denomina. Cuenta hoy a su servicio con un nuevo instrumento mesiánico, la inteligencia artificial, la nueva divinidad tan irresponsable como los dioses, incluso cuando comete el escandaloso error de confundir una escuela con un cuartel militar, como ocurrió recientemente en Irán.

Al igual que Hitler, Netanyahu tiene prisa y es incapaz de detenerse. Al igual que Hitler, inventa o dramatiza agresiones para justificar la continuidad de la guerra y hacerla cada vez más violenta. Un poco de historia ayuda a aclarar las cosas.

Fue la prisa de Hitler la que dictó el inicio de la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia. Militares y diplomáticos se manifestaban en contra de esa prisa. Göring advertía que la economía ya se estaba viendo afectada por el esfuerzo exigido por la preparación de la guerra. Por no hablar de los ingleses de Chamberlain, que no tenían otra estrategia que las negociaciones de paz, Mussolini, socio del Eje, envió a Hitler el 30 de mayo de 1939 un memorándum secreto en el que pedía el aplazamiento del inicio de la guerra (si esa fuera la decisión) hasta finales de 1942. Hitler no respondió y su silencio fue interpretado por Mussolini como un asentimiento. Pero mientras fingía estar a favor de las negociaciones, Hitler exhortaba a sus comandantes el 22 de agosto: «Cerrad vuestros corazones a la piedad. Actuad con brutalidad».

Proponía un tratado de paz con Polonia que no era más que la capitulación total de Polonia. Celebró un pacto de no agresión con su declarado «enemigo irreconciliable», la Unión Soviética, solo para ganar tiempo, ya que su objetivo era conquistar Lebensraum (espacio vital) en el Este y, por lo tanto, un pacto para violar tan pronto como le conviniera, es decir, un año después. Definió la invasión de Polonia como una blitzkrieg, una guerra que duraría poco tiempo, y la justificó con la invención de una supuesta agresión polaca.

En un acto de bandera falsa, las SS atacaron la emisora de radio de la pequeña ciudad alemana de Gleiwitz, junto a la frontera polaca, vistieron a delincuentes alemanes con uniformes militares polacos y los mataron a continuación. Se había puesto en escena otra fatal agresión polaca. El 1 de septiembre, Hitler invadió Polonia. A continuación, se sucedieron seis años de carnicería que comenzaron contra combatientes enemigos para terminar contra los millones de civiles inocentes víctimas del holocausto.

Donald Trump: el horror de la paz

Donald Trump es a la vez el aliado incondicional de Netanyahu y el autoproclamado ángel de la paz. Solo en su segundo mandato, Trump se jacta de haber promovido 10 tratados de paz o alto el fuego: entre Israel y el Líbano, entre Israel y Hamás, entre Armenia y Azerbaiyán, entre la República Democrática del Congo y Ruanda, entre India y Pakistán, entre Israel e Irán, entre Camboya y Tailandia, entre Serbia y Kosovo, entre Egipto y Etiopía. La realidad nos dice que toda esta actividad en pro de la paz ha sido un espectáculo político. No ha logrado ningún resultado permanente y, en el mejor de los casos, solo ha permitido treguas temporales. Asia Occidental está en llamas o en ruinas.

Pero lo más grave es que, cuando está en juego uno de dos objetivos —el acceso a los recursos naturales o los intereses de su aliado incondicional, Israel—, las propuestas de paz de Trump significan, al igual que las de Hitler, la capitulación de la «otra parte», el eufemismo para designar al «enemigo irreconciliable». En lugar de una propuesta de paz, hay un ultimátum, la «paz fuerte» de la que habla Netanyahu en sus escritos2, que no es más que la paz del más fuerte, la paz del fait accompli. Se trata, pues, de una paz violenta. Una paz horrible al servicio de una guerra horrible.

¿Por qué las dos cabezas de Hitler?

Si analizamos con atención los discursos y las prácticas políticas de Netanyahu y Trump, verificamos que los doce puntos de la ideología de Hitler están muy presentes. Pero están presentes de manera diferente y, sobre todo, con estilos diferentes, y esa diferencia no es casual. Pretende reforzar la eficacia de ambos. Mientras que Hitler se encargaba él solo (con Ribbentrop, Göring y otros) de proponer negociaciones de paz y de boicotearlas cuando le convenía, siempre con el objetivo de intensificar la guerra, hoy existe una división del trabajo entre dos “Hitlers”: el que propone negociaciones y planes de paz (Trump) y el que los boicotea e intensifica la guerra (Netanyahu).

Solo por ingenuidad se puede pensar que no están compinchados o que, al menos, no existe entre ellos un pacto para aceptar todo lo que hace el otro siempre que sirva al objetivo común de destruir a los pueblos islámicos de Oriente Medio para controlar los recursos naturales y neutralizar a China. La tragedia (y la comedia) de nuestro tiempo es que se necesitan dos “Hitlers” para hacer un Hitler. Un Hitler de dos cabezas, el monstruo de nuestro tiempo.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

El manifiesto de Palantir, un plan para forjar/imponer un Occidente tecnofascista para el imperio estadounidense...



El manifiesto de Palantir, un plan para forjar/imponer un Occidente tecnofascista para el imperio estadounidense...

Por Red Latina sin fronteras

Enred Sin fronteras

ADDHEE.ONG

Prolegómenos:

Una Republica tecnológica/tecnofascista de vigilancia militar, civil, generalizada, en el contexto de la egida del dólar, y la dirección de una nueva elite gobernante para la arcadia imperial estadounidense.

Palantir una copia actualizada del manifiesto de A. Hitler, Mein Kampf

Estimados amigos asociados de América Latina y Europa. Conmovido con el documento que les adjunto sobre el manifiesto fascista de Palantir de la clase empresarial plutócrata oligarca estadounidense, frente a una nueva tragedia del fascismo ad porta. Esta taifa de mercachifles fascistas, arrogantes convocan al Pueblos Estadounidense y a los Pueblos Europeos “a seguir su ejemplo de resistencia contra la tentación superficial del pluralismo democrático vacíos y sin sentido. Concluyen que la democracia es un mito y una aberración de los trastornos políticos que están padeciendo. Es incompetente y corrupta y debe ser sustituida del impotente Estado democrático”...

Frente a la tragedia del fascismo, la mayoría de las gentes enajenadas por la tele basura/internet el consumismo desenfrenado, las drogas del narcotráfico del peloteo del mundial, frivolizan o no reaccionan frente al manifiesto fascista palantir de los ideólogos fascistas del imperialismo estadounidense...

Cuando esta gente sientan el terror de estar sobreviviendo el fascismo ya transmutadas en guarismos orwellianos, será demasiado tarde. Recuerden la experiencia del Pueblo Alemán y Europeos con Hitler. El olvido es señal de menosprecio. “Quien no aprende las lecciones que le da la historia, esta condenado a repetirlas”. Se lo escuche, al querido e inolvidable compañero presidente Dr. Salvador Allende Gossens, asesinado por orden del régimen de estados  unidos y ejecutado por la dictadura cívico militar fascista pinochetista...

Prof. Moreno Peralta/IWA.

Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG

22 tesis para la dominación global/imperial tecnofascista:

El gigante tecnológico fundado por Peter Thiel y dirigido por Alex Karp acaba de publicar 22 tesis virales sobre el futuro de Estados Unidos y Occidente. Traducimos y comentamos línea por línea este texto que los ideólogos neorreaccionarios han calificado como «el plan para forjar un Occidente tecnofascista».

En la galaxia tecno-cesarista, el director general de Palantir ocupa una posición singular.

A diferencia de Peter Thiel, su socio y cofundador de Palantir, que desde 2009 pugna por la separación entre libertad y democracia, o de Curtis Yarvin, que teoriza explícitamente sobre un orden posdemocrático basado en la figura del director general-monarca, Alex Karp parece mantenerse ostensiblemente en el horizonte republicano, sin proponer ni una ruptura frontal ni una salida evidente del marco institucional estadounidense.

Su proyecto se presenta incluso como una «República tecnológica» —título de su libro publicado en febrero de 2025— y propone una reformulación interna del poder ante los nuevos retos del espacio digital y la rivalidad geopolítica.

La aparente moderación del líder de un coloso, que está reconfigurando en profundidad la relación entre el poder público y la capacidad militar en Estados Unidos, no debe llevarnos por mal camino.

Porque, tras el vocabulario republicano, se despliega una estrategia que puede resumirse en una fórmula: transformar el Estado en una filial de su propia infraestructura digital, vaciando así la soberanía de su dimensión democrática. El proyecto de Karp es claramente un posliberalismo tecnológico.

Nacida en 2003 de una inversión de In-Q-Tel —el fondo de capital riesgo de la CIA— y desarrollada en colaboración con sus analistas, Palantir ha invertido sistemáticamente la relación de fuerzas que la vio nacer. Su método, al que denomina «land and expand», consiste en penetrar en una organización mediante un contrato inicial modesto (una libra esterlina para el NHS durante la pandemia), para luego afianzar a sus ingenieros en la agencia cliente e imponer su ontología propietaria como estructura de datos, hasta hacer imposible cualquier extracción, lo que se conoce como «vendor lock-in».

Este contexto industrial debe tenerse en cuenta al leer este manifiesto, publicado en X el 18 de abril de 2026 por la cuenta oficial de Palantir1, que releva lo esencial [del libro] La República TecnológicaHard Power, Soft Belief, and the Future of the West (Crown Currency, 2025)El manifiesto – que se asemeja además extrañamente a un resumen del libro realizado por IA-  presenta en 22 puntos, la visión tecnopolítica de su director general.

Más aún, las palabras de Alex Karp —doctor en filosofía, quien ha reivindicado en varias ocasiones una filiación con Jürgen Habermas y el pensamiento de la Escuela de Fráncfort— deben leerse con precaución. En palabras de Strauss, Karp mantiene en el nivel exotérico el lenguaje de la democracia, al tiempo que reserva a un registro implícito —esotérico— la determinación efectiva del contenido, es decir, una voluntad de reforma completa del Estado estadounidense.

Publicamos, por tanto, la traducción íntegra de este manifiesto, acompañada de un comentario que pretende restituir sus presuposiciones implícitas: las realidades industriales, los efectos políticos y la dimensión ideológica.

Para refutar a Karp, hay que leer lo que escribe, es decir, hacer explícito lo que el texto, por su propia construcción, se cuida de decir.

 

PALANTIR

I.

Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su ascenso. La élite de la ingeniería de Silicon Valley tiene la obligación positiva de participar en la defensa de la nación.

Comentario de Miranda y Gressani: El patriotismo y la defensa nacional son ahora valores reivindicados por las grandes empresas del sector digital, cuando antes se trataba de representaciones casi tabúes. Se trata de una victoria hegemónica para Palantir, su director general, Alex Karp, y su principal financiador, Peter Thiel. Y es que, desde sus inicios, el gigante estadounidense se ha construido en contra de un consenso antimilitarista: creada en 2003 con capital inicial de In-Q-Tel (el fondo de inversión de la CIA), la empresa nunca ha tratado de ocultar su vocación militar: su herramienta estrella, Gotham, se utilizó ya en Irak y Afganistán para la detección de artefactos explosivos improvisados. Cabe destacar que el argumento de la «deuda» transforma un modelo de negocio (los contratos públicos representan más de la mitad de la facturación de Palantir) en una obligación moral.

Se trata también de un retorno a los orígenes de Silicon Valley, que surgió en la década de 1940 bajo el impulso del gobierno estadounidense, con fines militares. 2 De hecho, es a partir de esta idea que Karp abre su libro, The Technological Republic3 considerando que «Silicon Valley se ha descarriado»: «La dependencia inicial de Silicon Valley respecto al Estado-nación —y en particular del ejército estadounidense— ha quedado prácticamente en el olvido, borrada de la historia de la región como un hecho incómodo y discordante, en contradicción con la imagen que Silicon Valley tiene de sí misma, según la cual debe su éxito únicamente a su capacidad de innovación».

II.

Debemos rebelarnos contra la tiranía de las aplicaciones. ¿Es el iPhone realmente nuestro mayor logro creativo, si no nuestro mayor logro como civilización? El objeto ha cambiado nuestras vidas, pero también podría, a partir de ahora, limitar y coartar nuestro sentido de lo posible.

Comentario de Miranda y Gressani: Este pasaje retoma el argumento de Peter Thiel en Zero to One4 según el cual Silicon Valley ha abandonado el «progreso vertical» (zero to one) en favor del «progreso horizontal» (1 to n). El progreso vertical supone innovaciones radicales, que pasan por la creación de nuevos monopolios, mientras que el progreso horizontal equivale a conquistar cuotas de mercado en un espacio ya constituido. En este sentido, Thiel ya lamentaba los efectos perversos del smartphone, que empujaba a los ingenieros a desarrollar aplicaciones, en lugar de esforzarse por inventar tecnologías disruptivas. El smartphone encarna, para Thiel y Karp, el estancamiento disfrazado de innovación: «Los teléfonos inteligentes no solo nos distraen de nuestro entorno, sino también del hecho mismo de que este último está extrañamente anticuado: solo lo digital y la comunicación han experimentado cambios notables desde hace medio siglo». 5

Desde esta perspectiva, Palantir se presenta, por el contrario, como un progreso vertical: Thiel y Karp pretenden crear un nuevo monopolio, el de la vigilancia militar y civil generalizada. Este modelo supone una reforma total del funcionamiento del Estado, concebido como un modelo obsoleto.

III.

El correo electrónico gratuito no basta. La decadencia de una cultura o de una civilización, y de hecho de su clase dirigente, solo será perdonada si dicha cultura es capaz de generar crecimiento económico y seguridad para la ciudadanía.

Comentario de Miranda y Gressani: La referencia de este extracto es directamente Habermas: «Como sugirió Jürgen Habermas, el hecho de que los dirigentes no cumplan las promesas implícitas o explícitas hechas al público puede provocar una crisis de legitimidad para un gobierno. Cuando las tecnologías emergentes, generadoras de riqueza, no sirven al interés general, a menudo surgen dificultades. En otras palabras, la decadencia de una cultura o una civilización, e incluso de su clase dirigente, solo será perdonada si dicha cultura es capaz de garantizar el crecimiento económico y la seguridad de la ciudadanía. En este sentido, la voluntad de las comunidades científicas y técnicas de acudir en ayuda de la nación ha sido vital, no solo para la legitimidad del sector privado, sino también para la perennidad de las instituciones políticas en todo Occidente». Esta frase resume la influencia straussiana presente en Peter Thiel y Alex Karp: una élite solo se legitima a través de la liberación —crecimiento, seguridad, poder—.

Cuando la gratuidad (Gmail, Instagram) es el único fruto visible del capitalismo cognitivo, la clase dirigente tecnológica merece su deslegitimación. La palabra «decadencia» no es anodina: delata el imaginario reaccionario en el que se mueve Karp, para quien la élite democrática es incompetente y corrupta y debe ser sustituida por una nueva élite más eficaz. En The Diversity Myth6 que Thiel coescribió con David Sacks (hoy enviado especial del presidente estadounidense para la IA y las criptomonedas), critica a Stanford desde el punto de vista de una élite que antepone la postura moral al resultado. 7 La tesis de Alex Karp sobre la jerga aclara este pasaje y el siguiente: la jerga —incluida la jerga progresista de Silicon Valley— es, para él, una estrategia agresiva de distinción social, que enmascara la ausencia de producción real.

IV.

Los límites del soft power, de la retórica brillante por sí sola, son hoy evidentes. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para imponerse exige algo más que un llamado moral. Exige hard power, y el hard power de este siglo se basará en el software.

Comentario de Miranda y Gressani: El eslogan interno de Palantir, «tu software es el sistema de armas»,Ver la página web de Palantir en X.» href=»https://legrandcontinent.eu/es/2026/04/21/el-manifiesto-de-palantir-para-la-dominacion/#easy-footnote-bottom-8-96901″>8 pone de manifiesto la disolución de la frontera entre lo civil y lo militar, y se entiende a partir de la fórmula que resume la propuesta de valor de Palantir: «el hard power de este siglo se basará en el software». Las plataformas Gotham, Foundry y AIP se presentan como la infraestructura de un nuevo tipo de poder cinético. En concreto, esto significa la fusión, en tiempo real, de datos satelitales, datos procedentes de drones, inteligencia humana y logística, al servicio de un ciclo de selección de objetivos acelerado.

V.

La cuestión no es si se fabricarán armas basadas en la IA, sino quién las fabricará y con qué fin. Nuestros adversarios no se detendrán a enzarzarse en debates teatrales sobre las ventajas del desarrollo de tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad nacional y militar. Seguirán adelante.

Comentario de Miranda y Gressani: Esta tesis pretende descalificar de antemano cualquier debate democrático sobre la IA militar al situarlo del lado de los «adversarios». Históricamente reacia a colaborar con la industria de la defensa, Silicon Valley ha estrechado considerablemente sus lazos con el Pentágono, con una clara aceleración desde enero de 2025. Bajo la nueva administración de Trump, de la que los gigantes tecnológicos son partidarios y miembros (desde OpenAI hasta Anduril, pasando por Palantir y Meta), la integración de la inteligencia artificial en los sistemas militares estadounidenses se acelera.

Este pasaje revela también claramente la mecánica retórica de cualquier forma de antiliberalismo tecnológico. La aceleración tecnológica se presenta como irrefutable, sobre todo porque estaría en el centro de una futura confrontación imperial con China.

VI.

El servicio militar debería ser un deber universal. Como sociedad, deberíamos plantearnos seriamente alejarnos de una fuerza totalmente voluntaria y solo librar la próxima guerra si todos compartimos el riesgo y el costo.

Comentario de Miranda y Gressani: A través de este pasaje, Karp pretende demostrar que su proyecto es verdaderamente republicano, es decir, que tiene como objetivo el bien común de toda la nación estadounidense. Esta postura es, por tanto, más moderada que las de Curtis Yarvin, cuyo formalismo pretende deshacerse de toda forma de legitimación republicana.

VII.

Si un marine estadounidense pide un mejor rifle, deberíamos fabricarlo; y lo mismo ocurre con el software. Deberíamos ser capaces, como país, de seguir debatiendo la pertinencia de una acción militar en el extranjero sin dejar de ser inflexibles en nuestro compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que se pongan en peligro.

Comentario de Miranda y Gressani: Esta postura se inscribe en una crítica recurrente a los ciclos de adquisición militar, considerados demasiado lentos y burocráticos: el tiempo de producción de un rifle —o de un software— se convierte en un indicador de soberanía operativa. La idea central es que la superioridad estratégica se basa menos en la perfección del material que en la rapidez de iteración, según una lógica tomada del desarrollo de software (builddeployupdate) aplicada al ámbito militar. Desde esta perspectiva, negarse a acelerar la producción equivaldría a exponer innecesariamente a los soldados, manteniendo una brecha entre las necesidades sobre el terreno y la capacidad industrial para responder a ellas.

VIII.

Los servidores públicos no tienen por qué ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que remunerara a sus empleados como el gobierno federal remunera a los servidores públicos, tendría dificultades para sobrevivir.

Comentario de Miranda y Gressani:Las posiciones de Karp van más allá de la retórica republicana para sumarse a las fantasías libertarias y neorreaccionarias de privatización del Estado. La burocracia pública se considera ineficaz y, por lo tanto, debe ser eliminada, como sugiere Curtis Yarvin con su plan RAGE (Retire All Government Employees), o el proyecto del DOGE (Department of Government Efficiency, cuyo objetivo inicial era reducir a la mitad el presupuesto federal). Karp defiende otro modelo para sustituir a esta burocracia: Palantir actúa como un parásito que, al hacerse más indispensable para el Estado que sus propios servicios, los condena a la desaparición.

IX.

Deberíamos mostrar mucha más indulgencia (gracia) hacia quienes se han sometido a la vida pública. La erradicación de todo espacio de perdón —el rechazo de toda tolerancia hacia las complejidades y contradicciones de la psique humana— podría dejarnos una galería de personajes al mando de los que nos arrepentiremos.

Comentario de Miranda y Gressani: Este llamado a la «gracia» se inscribe en el contexto de la lectura girardiana que Peter Thiel hace de la sociedad contemporánea: la «cancel culture» sería el retorno del mecanismo sacrificial, que produce chivos expiatorios para desactivar las rivalidades miméticas. Interpretada de esta manera, esta tesis protege estructuralmente a los grandes empresarios, a los dirigentes y a los fundadores, es decir, a aquellos que están «en el punto de mira».

X.

La psicologización de la política moderna nos desvía. Aquellos que recurren a la arena política para alimentar su alma y su sentido del yo, que confían demasiado en su vida interior, encontrando su expresión en personas a las que quizá nunca lleguen a conocer, se sentirán decepcionados.

Comentario de Miranda y Gressani: Esta crítica a la psicología y a la introspección, concebidas como formas débiles y decadentes, se ha convertido en un tópico de la derecha tecnológica estadounidense. El pasado mes de marzo, Marc Andreessen afirmaba con orgullo que no practicaba la introspección, para no estar volcado en el pasado, sino en la acción. En 2024, al criticar la contracultura hippie en el podcast de Joe Rogan, Thiel también se expresó en este sentido: «Hemos dejado de proyectarnos hacia el espacio lejano porque hemos empezado a volvernos hacia el espacio interior».

XI.

Nuestra sociedad tiene cada vez más prisa, y a menudo alegría, por la desaparición de sus enemigos. Derrotar a un adversario es un momento para hacer una pausa, no para regocijarse.

Comentario de Miranda y Gressani: Este pasaje reafirma la necesidad absoluta de la conflictividad. Se inscribe directamente en la línea de las posiciones de Thiel, que se apoyan en las tesis de Carl Schmitt y René Girard. En «El momento straussiano»,  «Le Moment straussien», 2007.» href=»https://legrandcontinent.eu/es/2026/04/21/el-manifiesto-de-palantir-para-la-dominacion/#easy-footnote-bottom-9-96901″>9 Thiel recurre a estos dos pensadores para defender el relanzamiento político de Occidente frente al riesgo de estancamiento que implicaría la fantasía de una paz mundial.

Llamada al asesinato de los enemigos: aquí se observa un eco directo de la teoría mimética de René Girard. El júbilo ante el enemigo derrotado es el momento en que la violencia se revela, y en que el grupo se recompone a costa del chivo expiatorio.

XII.

La era atómica llega a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, llega a su fin, y una nueva era de disuasión, basada en la IA, está a punto de comenzar.

Comentario de Miranda y Gressani: Esta es la tesis geopolítica central del libro y también una de las que tienen un mayor interés comercial. Palantir se posiciona como la infraestructura fundamental de un nuevo orden estratégico, recodificando la disuasión mediante la IA. Vuelve a tomar el control del espectro.

Esta idea también es recurrente en Peter Thiel, quien considera que la era atómica ha tendido una trampa a Occidente: la amenaza de la destrucción total (Armagedón) justifica la regulación de toda innovación (Anticristo). El fin de esta era atómica permitiría así relanzar la aceleración tecnológica (katechon).

XIII.

Ningún otro país, en la historia del mundo, ha impulsado más los valores progresistas que este. Estados Unidos está lejos de ser perfecto. Pero es fácil olvidar cuántas más oportunidades existen en este país – para quienes no pertenecen a las élites hereditarias- que en cualquier otra nación del planeta.

Comentario de Miranda y Gressani:Karp, hijo de padre afroamericano y madre judía, encarna personalmente este relato meritocrático, que sin embargo se encuentra en el centro de la crisis estadounidense. En el plano retórico, este pasaje sirve para desarmar la crítica de la izquierda: no se puede rechazar la defensa de un país que es en sí mismo el vector de los valores progresistas; el progresismo queda así nacionalizado.

XIV.

El poder estadounidense ha hecho posible una paz extraordinariamente prolongada. Son demasiados los que han olvidado, o quizá dan por sentado, que en el mundo ha prevalecido casi un siglo de paz, sin conflictos militares entre grandes potencias. Al menos tres generaciones —miles de millones de personas, sus hijos y ahora sus nietos— nunca han conocido una guerra mundial.

Comentario de Miranda y Gressani: La tesis de la Pax Americana 10 es, evidentemente, controvertida: la paz entre las grandes potencias ha venido acompañada de guerras subsidiarias (Corea, Vietnam, América Latina, Medio Oriente), cuyo costo humano se cuenta por millones. El argumento sirve para naturalizar la hegemonía estadounidense como un bien público mundial más que como un proyecto hegemónico. Funciona sobre todo como premisa de lo siguiente: si la paz depende del poder estadounidense, entonces debilitar ese poder —mediante la negativa tecnológica a colaborar con el Pentágono— equivale a poner fin a la paz.

Este pasaje también sirve para sugerir la amenaza de un enfrentamiento imperial con China y, por lo tanto, para acelerar las inversiones en la industria de las tecnologías militares.

XV.

La neutralización de Alemania y Japón tras la guerra debe ser revertida. El desarme de Alemania fue una corrección excesiva, por la que Europa paga hoy un alto precio. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japonés, si se mantiene, amenazará también con alterar el equilibrio de poderes en Asia.

Comentario de Miranda y Gressani: Esta tesis tiene un gran peso político: Karp aboga por la remilitarización de las dos potencias derrotadas en 1945, en un contexto en el que varias figuras destacadas de la administración —J. D. Vance, Elon Musk— han pedido en repetidas ocasiones la normalización de la extrema derecha alemana y un reinicio. Cabe señalar, sin embargo, que, en la práctica, el movimiento ya ha comenzado: el Zeitenwende de Scholz en 2022, el presupuesto récord de defensa japonés para 2026, de 58.000 millones de dólares. Palantir tiene un interés directo en ello: la empresa ha abierto oficinas en Tokio y Fráncfort y firmó en 2024 una importante colaboración con la Bundeswehr.

XVI.

Deberíamos aplaudir a quienes intentan construir allí donde el mercado no ha sabido actuar. La cultura casi se burla del interés de Musk por las grandes narrativas, como si los multimillonarios debieran limitarse a quedarse en su ámbito, que consiste en enriquecerse… Cualquier curiosidad o interés auténtico por el valor de lo que ha creado se descarta esencialmente, o tal vez se esconde bajo un desprecio apenas velado.

La defensa de Elon Musk es aquí una autodefensa. Karp, Thiel y Musk comparten su pertenencia a la «mafia de PayPal» y la idea de que los emprendedores tecnológicos son una clase dirigente legítima para dirigir la sociedad. Thiel sistematiza esta postura en Zero to Onelos monopolios creativos (SpaceX, Tesla, Palantir) benefician a todos porque pueden pensar a largo plazo, a diferencia de las empresas atrapadas en la competencia. Los multimillonarios visionarios se convierten en una categoría social productiva.

En Zero to One, Thiel llega incluso a identificar a los emprendedores geniales con «chivos expiatorios», es decir, con figuras a la vez odiadas y veneradas, que se distinguen así del resto de la humanidad para adquirir un estatus casi divino.

XVII.

Silicon Valley debe desempeñar un papel en la lucha contra la delincuencia violenta. Muchos políticos, en Estados Unidos, se han limitado básicamente a encogerse de hombros ante la delincuencia violenta, abandonando cualquier esfuerzo serio por abordar el problema, o arriesgarse ante sus votantes o donantes en la búsqueda de soluciones y experiencias en lo que debería ser un intento desesperado por salvar vidas.

Comentario de Miranda y Gressani: Como reveló una investigación de The Verge, el contrato entre Nueva Orleans y Palantir (2012-2018) sirvió de laboratorio para la «policía predictiva» con una «risk assessment database», que se centraba en el 1% de la población. El ayuntamiento no había sido informado. La investigación de la ACLU concluyó que el programa amplificaba los sesgos raciales existentes en lugar de «salvar vidas». Una importante investigación de Richardson, Schultz y Crawford, Dirty data, bad predictions, 2019.» href=»https://legrandcontinent.eu/es/2026/04/21/el-manifiesto-de-palantir-para-la-dominacion/#easy-footnote-bottom-11-96901″>11 publicada en 2019, demostró que los sistemas predictivos se centran en la presencia policial más que en la delincuencia real: operan un bucle de retroalimentación que vigila en exceso los barrios ya de por sí sobrevigilados.

Este pasaje justifica el uso de Palantir con fines de seguridad interior. Vemos aquí la obsesión neorreaccionaria por el uso de tecnologías eficaces de gestión de la delincuencia frente a la impotencia del Estado democrático.

XVIII.

La exposición despiadada de la vida privada de los personajes públicos ahuyenta a demasiados talentos del servicio gubernamental. La arena pública —y los ataques superficiales y mezquinos contra quienes se atreven a hacer otra cosa que enriquecerse— se ha vuelto tan implacable que la república se encuentra con una cantidad significativa de cascos vacíos e ineficaces, cuya ambición se perdonaría si hubiera la más mínima convicción verdadera escondida en su interior.

Comentario de Miranda y Gressani: La ironía de este pasaje es considerable cuando se lee a la luz del modelo de Palantir: la empresa construye precisamente la infraestructura que hace posible la «exposición despiadada» de cualquier vida, mediante la agregación de datos entre agencias que revende a los Estados. ImmigrationOS, según la documentación contractual de ICE, ofrece una «visibilidad casi en tiempo real» sobre las personas en proceso de deportación, cruzando expedientes de pasaportes, datos fiscales del IRS, lectura de matrículas y datos telefónicos. La tesis implícita es, por tanto, asimétrica: opacidad para los dirigentes, transparencia para los gobernados.

También se encuentra, de forma implícita, una crítica mordaz a la democracia liberal. La responsabilidad de los dirigentes ante la opinión pública sería una de las fuentes de la ineficacia del Estado, porque disuadiría a las élites de tomar decisiones impopulares pero necesarias.

XIX.

La prudencia que fomentamos involuntariamente en la vida pública es corrosiva. Quienes no dicen nada malo, a menudo no dicen gran cosa en absoluto.

Comentario de Miranda y Gressani: En Teoría de la acción comunicativa,12 Habermas distingue entre la acción estratégica, orientada al éxito, y la acción comunicativa, cuyo telos es la intercomprensión (Verständigung): en ella, los participantes coordinan sus acciones, no por cálculo egocéntrico, sino por la búsqueda de un acuerdo racionalmente motivado. La democracia habermassiana se basa, por tanto, en una deliberación racional sin coacción, estructurada por exigencias de justificación universalizables, basadas, sin embargo, en una ética de la discusión. Karp formula una crítica internalista: el objetivo de una deliberación corre el riesgo de producir formas vacías, un consenso sin conflictividad real. En otras palabras, donde Habermas ve una condición de posibilidad de la democracia, Karp sugiere una patología: un discurso «sin asperezas» que neutraliza lo social en lugar de estructurarlo.

XX.

La intolerancia hacia las creencias religiosas, omnipresente en ciertos círculos, debe combatirse. La intolerancia de las élites hacia las creencias religiosas es quizás uno de los signos más reveladores de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos en su seno pretenden.

Comentario de Miranda y Gressani: Tesis importante en el ecosistema de Peter Thiel, cristiano declarado, que describe el progresismo como una religión secular privada de su fuente, y financia en gran medida la trayectoria de J. D. Vance, el primer vicepresidente católico de Estados Unidos. Karp, él mismo judío, adopta una postura menos teológica, pero simétrica: el secularismo militante de las élites es un cierre que se ignora a sí mismo.

XXI.

Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Todas las culturas serían ahora iguales. La crítica y los juicios de valor estarían prohibidos. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas, y, de hecho, ciertas subculturas […] han producido maravillas. Otras han resultado mediocres y, lo que es peor, regresivas y nocivas.

Comentario de Miranda y Gressani: Este pasaje revela una vez más el carácter antiliberal, incluso reaccionario, del proyecto de Karp. Este no se limita a afirmar un excepcionalismo estadounidense, sino que defiende claramente la existencia de desigualdades esenciales entre las culturas. En el contexto de la derecha estadounidense contemporánea, este pasaje es un dog whistle que sugiere la superioridad de la cultura blanca europea.

XXII.

Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sentido. Nosotros, en Estados Unidos, y más ampliamente en Occidente, hemos resistido durante el último medio siglo la definición de culturas nacionales en nombre de la inclusión. Pero ¿la inclusión en qué?

Comentario de Miranda y Gressani: Esta aparente inscripción enmascara un cambio más profundo. La tesis concluyente de Karp adopta la forma de un retorno a la «sustancia»: frente al multiculturalismo, hay que reintroducir la unidad cultural. Este retorno a la sustancia evoca sin duda el bien común, defendido por los posliberales católicos, como Adrian Vermeule. Sin embargo, a diferencia de estos últimos, Karp se resiste a una interpretación estrictamente religiosa. Su proyecto es más bien el de un posliberalismo tecnológico, guiado por la eficacia y el poder, e inseparable de la perspectiva de una confrontación con China.

 

Notas al pie

  1. «The Technological Republic, in brief», post en la cuenta de X de Palantir, 18 de abril de 2026.
  2. Ver al respecto Margaret O’Mara, The Code: Silicon Valley and the Remaking of America, Nueva York, Penguin Press, 2019.
  3. Alexander C. Karp con Nicholas W. Zamiska, The Technological Republic: Hard Power, Soft Belief, and the Future of the West, Crown Currency, 2025.
  4. Peter Thiel con Blake Masters, Zero to OneNotes on Startups, or How to Build the Future, Crown Currency, 2014.
  5. Ibid.
  6. Peter Thiel con David Sacks, The Diversity MythMulticulturalism and the Politics of Intolerance at Stanford, The Independent Institute, 1995.
  7. La tesis de Alex C. Karp se titula Aggression in der Lebenswelt, bajo la dirección de Karola Brede, publicada en 2002.
  8. Ver la página web de Palantir en X.
  9. Peter Thiel, «Le Moment straussien», 2007.
  10. Gilford John Ikenberry, Power, Order, and Change in World Politics, Nueva York, Cambridge University Press, 2014.
  11. Rashida Richardson, Jason M. Schultz, Kate Crawford, Dirty data, bad predictions, 2019.
  12. Jürgen Habermas, Theorie des kommunikativen Handelns, 2 t. (1981).

Tecnofascismo: Entre la lógica del control y la política del miedo (Estado y Sociedad)
de Donatella di Cesare (Autor), Lara Cortés Fernández (Traductor)
Donatella Di Cesare, una de las filósofas más influyentes del pensamiento político europeo, diagnostica en Tecnofascismo la inédita forma de totalitarismo que amenaza hoy a las democracias: la alianza entre tecnocracia y etnocracia, entre la lógica del control y la política del miedo.

Un siglo después del nacimiento del fascismo, una nueva forma de totalitarismo avanza bajo el mando de la técnica y la ley del linaje.

Donatella Di Cesare traza en Tecnofascismo el mapa de un presente inquietante, donde la política ha cedido su lugar a la gestión técnica y la democracia se reduce a una fachada. En este nuevo orden social, la tecnocracia global y la etnocracia local se entrelazan: mientras una élite controla las redes del poder económico y digital, los pueblos son gobernados mediante la exclusión, el miedo y la apelación a la identidad.

Desde los laboratorios de biopolítica y la guerra hasta las fronteras donde se levantan muros étnicos, Di Cesare examina la deriva autoritaria que define a la nueva derecha mundial y, con su lucidez filosófica y su mirada política, revela cómo la democracia puede vaciarse desde dentro y convertirse en un régimen neototalitario que promete seguridad a cambio de libertad.

https://www.planetadelibros.com/libro-tecnofascismo/447004

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