jueves, 11 de enero de 2024

Doscientos años de la Doctrina Monroe, en el patio trasero latinoamericano/ estadounidense/yanqui, un sinfín de sufrimientos para América Latina


Doscientos años de la Doctrina Monroe, en el patio trasero latinoamericano/ estadounidense/yanqui, un sinfín de sufrimientos para América Latina

Por: Xinhua/desde Latinoamérica/Panamá, prensa Mare Argentina, Other News, Sputnik, RT, La Jornada de México, Red latina sin fronteras. Sur, ACHEI, Utopía, Argentina Indymedia/ADDHEE.ONG:



Tras más de 300 años de dominio colonial europeo, América Latina, una tierra rica y fértil, había visto el amanecer de la independencia nacional a principios del siglo XIX, antes de convertirse en un manjar en boca de su vecino, Estados Unidos.

En abril de 2009, durante la V Cumbre de las Américas, el entonces presidente de Venezuela, Comandante Hugo Chávez Frías, entregó a su homólogo estadounidense, Barack Obama, un libro titulado "Las venas abiertas de América Latina", en el que su autor, el maestro Eduardo Galeano, de la Patria continente América Latina y el Caribe, afirma que "el subdesarrollo de América Latina proviene del desarrollo ajeno y continúa alimentándolo".

Tras más de 300 años de dominio colonial europeo, América Latina, una tierra rica y fértil, había visto el amanecer de la independencia nacional a principios del siglo XIX, antes de convertirse en un manjar en boca de su vecino, Estados Unidos.

En diciembre de 1823, el quinto presidente estadounidense, James Monroe, pronunció un discurso ante el Congreso proclamando una "América para los americanos". Desde entonces, Estados Unidos ha abrazado la Doctrina Monroe para practicar el hegemonismo y el intervencionismo, lanzando invasiones, dando golpes de Estado, imponiendo sanciones y realizando infiltraciones e injerencias contra América Latina una y otra vez.

Hoy en día, la hoja hegemónica de la Doctrina Monroe sigue punzando profundamente en "las venas" de los pueblos latinoamericanos, causando graves daños a la seguridad política, al desarrollo económico, a la estabilidad social y a la vida cotidiana de la región.

Invasiones 

La madrugada del 20 de diciembre de 1989, en Ciudad de Panamá, una violenta explosión puso nerviosa a Trinidad Ayola. Se preocupó por la seguridad de su marido, quien estaba asignado a la defensa del Aeropuerto de Paitilla ubicado en la capital panameña.

Sus peores miedos se hicieron realidad. "Cuando lo fueron a identificar, yo no pude, no tuve fortaleza para identificar, toda la espalda estaba llena de huecos", dijo.

Ese día, Estados Unidos. lanzó una operación militar denominada "Causa Justa" para invadir Panamá y derrocar al Gobierno de Manuel Noriega. Durante la invasión, un gran número de casas y edificios fueron destruidos, y aunque el Pentágono cifró en 500 el número de fallecimientos de soldados y civiles panameños, la cifra real de muertos y heridos sigue siendo un misterio.

Como presidenta de la Asociación de Familiares y Amigos de los Caídos el 20 de diciembre, Ayola ha trabajado durante años para sacar a la luz la verdad sobre esta invasión. A su juicio, lo ocurrido dejó un trauma aún no superado por muchos panameños.

"La Causa Justa eran ellos detrás de sus intereses, para nosotros, no. Fue una gran injusticia lo que vivimos", apuntó.

El mejor largometraje documental ganador de los Óscar de 1992, "El engaño de Panamá", reveló las razones por las que Estados Unidos. lanzó esta invasión: dejar que el Ejército estadounidense permaneciera desplegado a largo plazo, instalar un nuevo Gobierno que defendiera los intereses de Estados Unidos., salvaguardar los intereses de los consorcios estadounidenses, y ocupar de forma permanente el Canal de Panamá.

Durante los últimos 200 años, Estados Unidos. ha consolidado su posición hegemónica en América Latina mediante invasiones militares directas o intervenciones indirectas para lograr una serie de objetivos, como anexionarse territorios, derrocar a Gobiernos y obtener derechos de uso de los canales. Por ejemplo, lanzó la guerra entre Estados Unidos y México, en la que México perdió alrededor del 55 por ciento de su territorio; ocupó militarmente Haití y saqueó su riqueza nacional; invadió Granada y derrocó al Gobierno; envió buques de guerra para "supervisar" las elecciones de la República Dominicana, etc.

Según un estudio de la Universidad de Tufts, Estados Unidos ha lanzado casi 400 intervenciones militares en todo el mundo desde su independencia en 1776 hasta 2019, el 34 por ciento de las cuales se dirigieron contra países de América Latina y el Caribe.

"Desde sus inicios, la Doctrina Monroe se basó en la idea de que Estados Unidos tendría la excepcionalidad de ser el pueblo elegido para dirigir a los demás, aunque ello supusiera intervenciones militares, golpes de Estado y colonialismo", comentó Lucas Leite, profesor asociado de Relaciones Internacionales en la FAAP, una reconocida institución académica de Brasil.

Por su parte, Euclides Tapia, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Panamá, opinó que la esencia de la Doctrina Monroe es lograr el control de Estados Unidos sobre todo el Continente Americano y colocarlo dentro de su esfera de influencia.

"Lo que se llama los coronarios de la Doctrina Monroe, significan los instantes, los momentos, las circunstancias en que ella muta para adaptarse a las circunstancias del momento, pero es la misma su esencia a través de la historia", apuntó.

Golpes de Estado: Contra el gobierno chileno del Presidente Dr. Salvador Allende Gossens. Asesinado por los militares asaltantes al Palacio de la Moneda, por orden de Pinochet.

La mañana del 11 de septiembre de 1973, Radio Magallanes transmitió a la audiencia la voz tranquila pero potente del entonces presidente chileno, Dr. Salvador Allende Gossens: "¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo".

Rodeado de tanques y bombardeado por aviones de combate, el presidente Allende dirigió a la guardia presidencial en una lucha desesperada contra las fuerzas golpistas, muriendo finalmente durante el cumplimiento de su deber.

Ese día, una comisión de la junta militar encabezada por el comandante en jefe del Ejército, Augusto Pinochet, ordenó al `resodemte Allende que dimitiera de inmediato y entregara el poder a los militares. En los últimos momentos de su vida, Allende reveló al público, a través de la radio, que este golpe había sido iniciado por la connivencia del capital extranjero, el imperialismo/yanqui y las fuerzas reaccionarias, empresariales, financiera-bancaria/agrícola monopolista y politicastra/castrense.

Este golpe de Estado, coincidieron varios medios de comunicación internacionales, fue uno de los episodios más oscuros de la historia chilena. Según el diario británico The Guardian, "las manos de Estados Unidos están manchadas con la sangre de los chilenos", ya que el país estadounidense instigó y financio a este golpe para evitar el surgimiento de una "segunda Cuba" en América Latina.

De acuerdo con el diario estadounidense The New York Times, el entonces Gobierno estadounidense había destinado 815.000 dólares para crear divisiones dentro del Gobierno popular del presidente Allende, y, entre 1970 y 1973, la Agencia Central de Inteligencia gastó más de ocho millones de dólares en Chile, la mayor parte de los cuales se utilizaron para financiar huelgas y grupos fascistas terroristas, como “patria y libertad”, y manifestaciones organizadas por grupos de oposición de derechas.

Durante los últimos 200 años, Estados Unidos ha manipulado con frecuencia golpes de Estado en países latinoamericanos y ha perseguido a líderes de partidos políticos de izquierda latinoamericanos. Según un estudio de la Universidad de Harvard, entre 1898 y 1994, en menos de 100 años, el Gobierno estadounidense planeó y llevó a cabo al menos 41 golpes de Estado en América Latina, lo que equivale a uno cada 28 meses.

En los últimos años, la Doctrina Monroe ha recurrido a los golpes judiciales de manera más secreta. Con la connivencia entre los servicios judiciales y de inteligencia de Estados Unidos. y de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, el entonces candidato presidencial más popular, fue incriminado y encarcelado en la Operación "Lava Jato" y perdió la habilitación para participar en las elecciones presidenciales.

Mientras tanto, líderes de izquierda de Argentina, Bolivia, Ecuador y otros países, también han enfrentado repetidamente las amenazas de golpes judiciales y se han convertido en víctimas de los mismos.

Según la revista estadounidense Foreign Policy, Estados Unidos ha apoyado repetidamente golpes de Estado en países latinoamericanos, sofocando la democracia y provocando innumerables actos de violencia y corrupción. Citando al congresista estadounidense Greg Casar, "la política exterior de Estados Unidos ha contribuido, con demasiada frecuencia, a la inestabilidad en América Latina".

En opinión de Leite, a pesar de que han pasado 200 años desde el nacimiento de la Doctrina Monroe, la intervención estadounidense en América Latina nunca ha cesado. "Los estadounidenses han intervenido, y siguen haciéndolo, en los procesos electorales y políticos de varios países latinoamericanos, desde la financiación de grupos hasta la presión directa a los Gobiernos", afirmó.

De acuerdo con Pável Alemán Benítez, investigador del Centro de Investigaciones de Política Internacional de Cuba (CIPI), mediante la Doctrina Monroe, Estados Unidos. trata de generar inestabilidad política en América Latina y sustituir a corto plazo a gobernantes que cuestionen la relación de subordinación que ha impuesto el país norteamericano a América Latina y el Caribe.

Sanciones

El 14 de febrero de 2019, en un edificio residencial de la populosa parroquia El Valle, ubicada en el sureste de Caracas, capital de Venezuela, el taxista Ramón de la Hoz estaba preparando el almuerzo con su esposa. La comida era muy sencilla: caldo, arroz y jugo de naranja.

Debido a las sanciones de Estados Unidos., Venezuela se enfrenta a una difícil situación de falta de atención médica y medicamentos. Esto ha inquietado a De la Hoz, que padece diabetes y tiene que inyectarse insulina todos los días.

"El tema de salud es tremendo" y la situación ha hecho que "nos cueste mucho conseguir las medicinas", señaló De la Hoz.

En cuanto a la supuesta "ayuda humanitaria" que Estados Unidos. presta a la oposición venezolana cuando, al mismo tiempo, impone sanciones al país latinoamericano, De la Hoz dijo que a la hegemonía del país norteamericano no le preocupa el humanitarismo, sino inmiscuirse en los asuntos internos de Venezuela usándolo como pretexto.

Durante los últimos 200 años, Estados Unidos. ha adoptando una serie de políticas unilateralistas hacia los países latinoamericanos, tales como sanciones económicas, embargos comerciales y tecnológicos, congelación de activos, cancelación de visas, restricciones de entrada y confiscación de bienes contra funcionarios y empresarios latinoamericanos desobedientes.

Los embargos y las sanciones a largo plazo impuestos por Estados Unidos. no solo han asestado un duro golpe a los sistemas económicos de los países latinoamericanos, sino que también han desencadenado una grave crisis humanitaria. Cuba, Venezuela y algunos otros países son los más afectados.

Desde 1962, Estados Unidos. ha impuesto un embargo económico, comercial y financiero contra Cuba. Los bloqueos han abarcado casi todos los aspectos, desde el combustible, los alimentos y las medicinas, hasta otros artículos de necesidad diaria, provocando que Cuba se enfrente a una grave escasez de bienes a largo plazo.

A pesar de que la Asamblea General de la ONU ha adoptado durante 31 años consecutivos resoluciones que piden a Estados Unidos. el fin de su embargo contra Cuba, la potencia norteamericana no ha cedido.

Según estadísticas oficiales de Cuba, desde 1962, el embargo estadounidense le ha ocasionado pérdidas acumuladas de más de 154.200 millones de dólares, o unos 1,4 billones de dólares si se tiene en cuenta la depreciación del dólar estadounidense frente al precio del oro en el mercado internacional.

En caso de Venezuela, Estados Unidos. ha impuesto sanciones a la nación latinoamericana desde 2006 y, en los últimos años, no ha cesado de redoblar sus esfuerzos para ejercer una presión extrema sobre ella, incluida la prohibición de importar crudo venezolano y la congelación de sus activos en el país norteamericano.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, reveló que su país dejó de percibir 232.000 millones de dólares de divisas y hubo un daño económico al Producto Interno Bruto (PIB) por encima de 630.000 millones de dólares debido a las sanciones estadounidenses.

Para el excanciller boliviano Fernando Huanacuni, dicha estrategia solo ha tenido "consecuencias catastróficas" para la región, en lo que ha constituido "una historia negra del neocolonialismo".

Señaló que América Latina se ha dado cuenta de que los "200 años de aplicación de la Doctrina Monroe en América Latina no han traído ningún beneficio" y exhortó a que no se "repita nunca más la imposición imperial de Estados Unidos. y de Occidente, porque la historia, las consecuencias de la historia, nos muestran que ese no es el camino".

Infiltraciones

La tarde del 4 de febrero de 2020, cuando el entonces presidente de Estados Unidos., Donald Trump, pronunció el discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso, presentó a un invitado especial a los congresistas.

"Esta noche está aquí un hombre muy valiente que lleva consigo las esperanzas, los sueños y las aspiraciones de todos los venezolanos. Nos acompaña en la Galería el verdadero y legítimo presidente de Venezuela, Juan Guaidó", dijo Trump.

Ya en 2005, Guaidó, como "líder estudiantil" venezolano, recibió capacitación sobre "insurrección" financiada por el Fondo Nacional para la Democracia de Estados Unidos. Después del entrenamiento, Guaidó regresó a su país para promover ideas de extrema derecha con el fin de influir en los jóvenes, y planeó una serie de actividades políticas callejeras violentas.

Después de que Maduro ganara con éxito la reelección en los comicios venezolanos de 2018, el Gobierno estadounidense comenzó a apoyar a Guaidó, entonces presidente del Congreso venezolano y autoproclamado "presidente interino", en un intento por derrocar al Gobierno de Maduro.

Bajo la coerción de Estados Unidos., más de 50 países y la Unión Europea reconocieron sucesivamente el llamado "estatus presidencial legítimo" de Guaidó.

A juicio de Jesús Marcano, analista político venezolano, la existencia del "presidente interino" Guaidó se sostenía "por la voluntad y financiamiento estadounidense, y era la Casa Blanca quien decidía, de acuerdo a sus intereses, hasta cuándo se sostenía la farsa".

Mediante exportar productos culturales, vender la "democracia estadounidense" y difundir información falsa, Estados Unidos. ha instrumentalizado la ideología y manipulado las percepciones de los pueblos latinoamericanos, allanando así el camino para interferir en los asuntos internos de los países latinoamericanos e incluso incitar a "revoluciones de color".

Abundan los ejemplos: producir obras cinematográficas y musicales para propaganda anticomunista, instigar la "revolución del hip-hop" para intentar derrocar al Gobierno en Cuba, establecer redes sociales para difundir información falsa e ideas de extrema derecha, difundir rumores que sacuden el apoyo público del Gobierno de Arbenz de Guatemala y del Gobierno de Allende de Chile, entre otros.

Las agencias de inteligencia estadounidenses también han establecido un gran número de organizaciones para realizar infiltración cultural e ideológica en América Latina e incluso en el mundo, incluidas la Agencia para el Desarrollo Internacional y la Fundación para la Democracia, convirtiéndolas en "intermediarios" para exportar ideología y "guantes blancos" para encubrir las maldades del Gobierno estadounidense.

A ojos del historiador venezolano Amílcar Figueroa, la intervención de Estados Unidos. en los países latinoamericanos no se limita a medios militares, sino que "hubo una combinación de lo que llamaban el poder blando con el poder duro".

"Allí hubo una variedad en la política, una aparente variedad, pero conservando la misma esencia supremacista y hegemonista de toda la historia de Estados Unidos.", comentó.

A lo largo de los 200 años pasados, los pueblos latinoamericanos se han vuelto cada vez más conscientes del intento intervencionista de los estadounidenses y se han vuelto cada vez más fuertes los llamados a que los países latinoamericanos se integren y se unan, así como los llamados a que Estados Unidos. deje de interferir en los asuntos latinoamericanos.

Como instó William Jones, jefe de la Oficina de Washington de la revista estadounidense Executive Intelligence Review, uno debería relegar la Doctrina Monroe a su lugar apropiado en los anales de la historia y dejar de pretender que tiene alguna relevancia para el mundo de hoy, un mundo de Estados soberanos independientes, en las Américas y más allá.

“El mejor homenaje que podemos rendir a la memoria del compañero presidente Dr. Salvador Allende Gossens, por su legado histórico y su heroico ejemplo, es el de luchar con energía, lealtad, honradez y tenacidad por el advenimiento de la justicia social con dignidad y con Libertad Plena, en la cual creyó y por la que ofrendo heroicamente su vida”... Prof. Moreno Peralta/IWA. Secretario Ejecutivo Codeh-Codes/Chile /Berlín/DDR/11.09.177.

Lo subrayado es nuestro

miércoles, 10 de enero de 2024

EL FIN DEL OCCIDENTALISMO: DOBLE MORAL, CINISMO Y NARRATIVAS FOSILIZADA




EL FIN DEL OCCIDENTALISMO: DOBLE MORAL, CINISMO Y NARRATIVAS FOSILIZADAS

Por Máriam Martínez Bascuñán/ Other News, Xinhua, Sputnik, RT, La Jornada de México, Red latina sin fronteras. Sur, ACHEI, Utopia, Argentina Indymedia/ADDHEE.ONG:

El discurso occidental de los derechos humanos choca con su apoyo a Israel en la guerra de Gaza. Mientras, la arquitectura de paz que nació tras la II Guerra Mundial hace agua

Berlín es una ciudad cargada de memoria, llena de placas recordatorias de nuestra historia reciente, o al menos de algunos de sus capítulos más trágicos. Pero la memoria europea es algo más que Alemania. Al este, a más de 2.000 km, en Durrës, un pequeño pueblo de Albania, toma la forma de una estatua de inspiración soviética que se alza sobre varios escalones de hormigón. Es un soldado no identificado, un partisano que mira al Adriático con el fusil apuntando hacia Italia. Es el monumento marxista a la resistencia de Albania frente a la invasión fascista durante la Segunda Guerra Mundial. Estatuas y placas de frío bronce de dos ciudades distantes nos aleccionan sobre la historia de nuestro continente aunque, estando a la vista de todos, casi no nos detengamos a mirarlas.

La memoria es un asunto complejo. La escritora y ensayista Masha Gessen ha descrito recientemente cómo opera la política de la memoria en las calles berlinesas, en un controvertido texto publicado en The New Yorker donde compara Gaza con un gueto nazi. El atrevimiento casi le ha valido la cancelación del galardón que la fundación alemana de pensamiento político Heinrich Böllle había otorgado: nada menos que el premio Hannah Arendt. La imagen de la estatua partisana aparece en un texto publicado en la revista El Grand Continent por la pensadora y escritora Lea Ypi, autora de uno de los fenómenos literarios del año, su novela Libre, que va precisamente de memorias.

Los crímenes contra la humanidad se suceden mientras abandonamos el multilateralismo: Ordedn mundial multipolar y la mundialización

Ambas son nombres destacados de este 2023 que termina, y ambas apuntan a un fenómeno que quizá resuma lo que ocurre en Occidente, donde las narrativas sobre lo que somos inspiran hoy nuevas herejías. El artículo de Gessen es un ejemplo de que salirse de la ortodoxia puede tener sus costes. A este respecto, Samantha Rose Hill, una de las mayores expertas internacionales en la obra de Hannah Arendt, ha descrito en The Guardian la trágica paradoja de que el premio que lleva su nombre no se concedería hoy a Hannah Arendt. ¿La razón? Su posición política sobre Israel y sus opiniones sobre el sionismo, una herejía que sacudiría, hoy como ayer, el statu quo de la opinión europea respecto a la política bélica de Israel. Hill explicaba, por ejemplo, que tratar el Holocausto como una excepción histórica tiene el extraño efecto de situarlo fuera de la historia, un fenómeno que permite al regimen socialdemócrata alemán dar un apoyo incondicional a Israel en sus crímenes de lesa humanidad contra la población de Gaza, especialmente niños y mujeres, sin responsabilizarse de lo que ese apoyo significa.

Pero traslademos el ejemplo de la narrativa alemana sobre la memoria del Holocausto a todo Occidente, y pensemos sobre nuestra narrativa, esa que dice que los valores democráticos y la voluntad de concordia son lo que nos define frente al mundo, la razón que nos permite arrogarnos una suerte de liderazgo internacional natural sobre la universalidad de los derechos humanos, al igual que Alemania dicta lecciones sobre cómo interpretar la Shoah. Hoy, cabría preguntarse si nuestros relatos justificativos funcionan como grillete reflexivo, dificultándonos entender el mundo en el que vivimos.

Convirtiendo nuestros valores en dogma, ¿nos hemos hecho menos porosos a la realidad? Solidificamos nuestra memoria plasmándola en piedra o en metal, o afirmándola categóricamente como razón de Estado, como ha hecho el vicecanciller verde Robert Habeck, pero eso no nos vuelve más permeables al mundo. ¿No hay matiz posible al tan mencionado derecho de Israel a defenderse? ¿Qué caminos de solución ofrece nuestro apoyo incondicional? Gessen se ha atrevido a mencionar al elefante en la habitación: en algún momento, el voluntarioso esfuerzo alemán por mantener viva la memoria “empezó a parecer estático, acristalado, como si se tratara de un esfuerzo no solo por recordar la historia, sino también por garantizar que solo se recordará esta historia en particular, y solo de esta manera”. Algo que habría firmado la mismísima Arendt.

¿Cuántas renuncias está dispuesta a hacer la Unión Europea para convertirse en un bloque geopolítico?

Alemania es el ejemplo paradigmático de un síntoma que, en cierto modo, vemos reflejado en el desequilibrio de la guerra de Israel contra Hamás y la posición europea ante esta insoportable tragedia. La forma en la que las democracias occidentales nos atrevimos a abordar las injusticias históricas que han sucedido con nuestra aquiescencia, como el colonialismo o el imperialismo, mirando de frente nuestros crímenes (“nuestro peor yo”, de nuevo en palabras de Gessen), parece haberse marchitado. Fuimos nosotros quienes decidimos que la imposibilidad de cambiar el pasado generaba en el presente la responsabilidad política de encauzarlo como memoria, y lo hicimos a través de una narrativa que construía un sentido de comunidad: Europa como casa común, como espacio de derechos y libertades. Pero al solidificarla así, nuestra memoria se ha convertido en un grillete mental que nos impide entender el presente. No es casualidad que, en un momento de crisis política, presupuestaria y diplomática, y con la ultraderecha en alza, Alemania se agarre a su memoria como salvaguarda de su propio sentido nacional. Tampoco lo es que, al perder influencia sobre el mundo, en Occidente nos agarremos a la narrativa sobre nuestros valores, algo que nos dota de identidad, pero que nos impide ver cómo, a ojos externos, nuestra posición resulta contradictoria, incoherente e interesada.

Desde el autodenominado Sur Global, esa parte del planeta que aún miramos con desconfianza como alteridad, nos dicen que mientras nos hacemos pasar por férreos defensores del derecho internacional en Ucrania, nuestra defensa casi numantina de la alianza con Israel muestra nuestro verdadero rostro. Es el efecto de la errática diplomacia, casi cantonal, que estamos desplegando desde Occidente frente a la guerra en Gaza y Cisjordania. “Doble rasero”, señalan, y aciertan, aunque lo hagan (ellos también) con más cinismo que principios. ¿Qué países del Sur Global apoyan realmente a Palestina? ¿Qué alternativa democrática proponen para la gobernanza global?

Mientras en Europa aceleramos la ampliación más arriesgada de nuestra historia y nos autoconvencemos de la necesidad de hablar el lenguaje del poder, de ser realmente un bloque geopolítico, Israel nos muestra a las claras las consecuencias de renunciar a una política genuinamente kantiana. Porque es Kant y su paz perpetua la narrativa desvencijada por la que transitamos y desde la que miramos al mundo, aunque operemos políticamente de forma distinta según nos convenga. Poco Kant y demasiada Realpolitik. Los principios filosóficos fundacionales que aparentemente mantienen unido nuestro orden político se han transformado en meros fetiches, en objetos de una política onanista que ha perdido su permeabilidad para entender el presente. ¿De verdad promovemos el respeto a los derechos humanos y el cumplimiento de la legalidad internacional? En lugar de apoyar, con medios y presión diplomática, una solución para Israel y Palestina, optamos por el Conflict Management(gestión de conflictos), como si el lenguaje corporativo fuera algo más que cáscaras vacías. Como si no hubiese vidas en juego. En lugar de apostar por el multilateralismo y el derecho internacional, Occidente ha elegido las razones de Estado, la ley de la selva y el apartheid.

En el último Consejo Europeo del año, hemos sido testigos, en riguroso directo, de la elocuente contradicción entre lo que afirmamos ser y lo que hacemos. ¿El protagonista? El astuto Viktor Orbán, quien no pudo evitar la apertura de conversaciones para la entrada de Ucrania y Moldavia en la UE, pero sí bloquear una ayuda de 50.000 millones de euros a Kiev al ausentarse durante la votación sobre la adhesión. Lo más formidable del asunto es que, para forzarle a elegir entre la UE o Putin, la Comisión Europea se resignó a liberar 10 de los 30.000 millones de euros asignados a Budapest y bloqueados por sus violaciones del Estado de derecho. ¿Cuántos sobornos y renuncias está dispuesta a hacer la UE para convertirse en bloque geopolítico? ¿Cuántas veces se impondrán las decisiones geoestratégicas sobre la salvaguarda de la limpieza democrática? Todo esto, además, ocurre en un momento de brutalización del orden internacional, cuando más necesaria es la defensa decidida de un marco multilateral representada en una ONU adaptada a los nuevos actores y equilibrios globales. La alternativa es la ley del más fuerte, y se está imponiendo en muchos contextos. Miren la propuesta de Nicolás Maduro de organizar un referéndum para anexionarse Guyana, similar al camino trazado por Putin en 2014. Sin pretender simetría alguna, la anexión de Crimea y la ocupación del Donbás recuerdan a la pretensión aniquiladora de Israel respecto a la Franja para anexionársela saltándose toda legalidad internacional. “La Gran Rusia y el Gran Israel” hermanados, como ha dicho Lluís Bassets.

¿Qué países del Sur Global apoyan realmente a Palestina? ¿Qué alternativa democrática proponen?

El triángulo de la brutalización lo completa el gran conflicto olvidado dentro del perímetro euromediterráneo, el de la provincia de Nagorno-Karabaj, en Azerbaiyán, vaciada en escasas semanas de su mayoría armenia mediante una limpieza étnica de libro. Los crímenes de guerra y contra la humanidad se suceden mientras dejamos marchitarse el multilateralismo, la premisa de un orden global basado en reglas racionales y éticas. Porque Occidente y el Sur Global no encuentran el modo de entenderse, pero mientras algunos hablan del cuestionamiento de la arquitectura de la paz posterior a 1945 como un síntoma claro de nuestro declive, de la desoccidentalización del planeta, ¿no sería más útil verlo como el descubrimiento de nuestra posición relativa en el mundo? Tal perspectiva nos obligaría a escuchar y abrirnos a la crítica, a mirar de frente nuestro doble rasero sin renunciar a liderar o defender un orden global basado en principios democráticos.

Convertir en fetiche las narrativas políticas tiene, además, otra derivada: el intento desesperado por aferrarse a algo, dice Wendy Brown, es siempre reaccionario, pues abre el paso a la melancolía. Atrapados en el pasado, nos vemos incapaces de imaginar el futuro y construirlo juntos. Pero mientras sigamos comportándonos así, la ultraderecha y la reacción seguirán creciendo dentro y fuera de nuestras blindadas fronteras. Nuestro juicio político está preso de la ansiedad por lo que creemos estar perdiendo: por eso nuestra respuesta es regresiva. Alemania y Europa, acaso sin saberlo, actúan así, empujadas por esta corriente de fondo. Es el epítome de un Occidente medroso que se resiste a explorar fuera de las líneas trazadas por sus propias verdades políticas, cuando, paradójicamente, ese es el único camino ético para seguir pareciéndonos a lo que somos.

Lo subrayado interpolado es nuestro.

Humanismo necesario

 

Humanismo necesario

Por Fernando Buen Abad/ Other News, Xinhua, Sputnik, RT, La Jornada de México, Red latina sin fronteras. Sur, ACHEI, Utopia, Argentina Indymedia/ADDHEE.ONG:

México está en condiciones de liderar un Movimiento Humanista de Paz. Una Revolución de la Conciencia por la Igualdad, con Dignidad y Justicia Social. Tenemos las bases de nuestras civilizaciones prehispánicas y los motores históricos de la Cuarta Transformación.

Nada menos. Entendemos con el maestro José Martí Pérez que “Patria es la humanidad” y anhelamos que la especie humana se pertenezca a sí misma. ¿Qué nos falta?

Por difícil que resulte para algunos pesimismos, no es absurdo exigir que el poder de la praxis humanista sea capaz de consolidarse como “sentido común” irrefutable o como motor moral y ético avalados por la comunidad de sentido pacifista, crítico y transformador.

Es decir, por una Revolución Permanente de la Conciencia Humanista. Nada menos. Porque, mientras tanto, la industria bélica, es decir el negocio de la guerra, de la muerte, es la actividad productiva más dinámica del planeta, para los dueños de la Celestina Universal.

Insistamos, el Humanismo Revolucionario debe ser una moral y una ética de la solidaridad en un campo de batalla plagado con emboscadas mercantilistas, individualistas, moralejas del bienestar de sectas gracias a la tragedia de mayorías; el vicio de los lujos, de las drogas, del narcotráfico, gracias a las penurias de los desposeídos… en fin, el desprecio de una clase encumbrada en los poderes militares, económicos e ideológicos contra esa parte de la especie humana que aporta el trabajo. Uno no abandona a un compañero.

El Humanismo Revolucionario no se queda contemplando los fulgores idealistas de ciertas interpretaciones con resabios “renacentistas” ni adormecido en brazos de élites culteranas. El Humanismo que nos convence y moviliza, se nutre con las raíces indígenas prehispana, y con todas las raíces profundas de las civilizaciones conocidas, y preferentemente de su carácter y savia independentistas que han sido maduradas por los pueblos en sus luchas emancipadoras.

No nos interesa un Humanismo sólo de libros, de conferencias…de congresos, o de colecciones de arte y menos como entretenimiento intelectual. Nos compromete y afilia un Humanismo para transformar el mundo con un programa revolucionario incluso desde la ética.

No inhibe a esta toma de posición el hecho de que múltiples “plumas” hayan abordado el estudio y la práctica del Humanismo con suerte magnífica. Aquí no se tolera ni el arribismo ni el oportunismo. Al menos en la perspectiva que aquí se esboza, el Humanismo Revolucionario está llamado a superar toda acotación puramente geográfica para impulsarse, desde sus raíces de lucha social histórica, como una corriente filosófica de praxis que reconoce las diversidades y les ofrece respeto irrestricto con base en un programa de igualdad (no de uniformidad, ni menos resignación) y praxis dignificadora.

En todas sus categorías filosóficas el Humanismo Revolucionario implica contrastación concreta y siempre dinámica con la realidad objetiva y subjetiva. No extraviarse en abstracciones o misticismos alejados de las condiciones objetivas en que se debate la especie humana y no con lógica tuerta ante el saqueo, la explotación y los negocios genocidas.

Asumimos que los seres humanos, ellos y ellas, hacen su propia historia, nunca de forma libre, o con la posibilidad de escoger las oportunidades y las condiciones. Por el contrario, las circunstancias que se imponen provienen de otras voluntades -o por el pasado- que, por cierto, suelen oprimir, objetiva y subjetivamente, la vida de las personas.

Y recurrentemente cuando hay iniciativas transformadoras, con acentos revolucionarios, aparecen los emisarios materiales e ideológicos del pasado, se disfrazan y fabrican emboscadas a granel, con frases, ropajes e histrionismos variopintos para fingir una “nueva” escena de la historia, siempre con moraleja inhumana.

Queremos un Humanismo Revolucionario como fuente inagotable de Paz para aferrarnos a la verdad a toda costa porque la verdad siempre es revolucionaria. NO la “verdad” de unos cuantos poderosos dueños de la Celestina Universal. NO la “verdad” sin escrutinio colectivo. NO la “verdad” ambigua de silogismos místicos. NO la “verdad” mercantilizada que sirve para esconder los hechos crudos.

Pensamos un Humanismo Revolucionario rico por su capacidad de multiplicación. Como no es un dogma, para crecer sólo se necesita que poseamos una esperanza activa y práctica, honda y sincera, por la salvación de la especie humana y el planeta. No histrionismos, no escándalo. Es una convicción militante con programa.

Sabemos bien que hay pesimismos, resignaciones, intoxicados con tristeza. Que a muchos les resulta inaceptable cualquier confianza en la especie humana. Que cuesta mucho fincar la comprensión del humanismo en las evidencias de las luchas humanas en todas sus expresiones. Que no se rinde. El Humanismo Revolucionario es una pulsión de vida. Una rebelión contra toda humillación y cuya praxis conduce directamente a las antípodas del pesimismo y la resignación.

No filantropía. Es comprensión del desarrollo humano como conciencia de especie independentista, revolucionaria, anticapitalista y antiimperialista. Humanidad pegada a la tierra por la tierra y para la tierra. Si nuestro mundo es capaz de alimentar a 12.000 millones de personas y sólo vivimos 8.000 millones mientras casi 1.000 no comen lo suficiente ni en cantidad ni en calidad eso es absolutamente inhumano.

El Humanismo Revolucionario debe consolidarse como praxis necesaria de nuestros tejidos sociales nuevos. Contra el cierto síndrome de inmunodeficiencia semiótica o la carencia de anticuerpos ante la dominación cultural. En un mundo que reclama Paz e Igualdad, donde es preciso cuidar al planeta y defender sus riquezas, sólo la Revolución de la Conciencia será capaz de afianzar a nuestro Humanismo floreciente. Y esto no es un delirio utópico, es una necesidad, es un desafío del ser humano al cual nadie puede negarse.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

jueves, 4 de enero de 2024

NACIÓN Y PATRIA COMÚN


NACIÓN Y PATRIA COMÚN

Prof. Juan Pablo Cárdenas S./ Escritor, periodista, analista internacional/ Other News, Xinhua, Sputnik, RT, La Jornada de México, Red latina sin fronteras. Sur, ACHEI, Utopia, Argentina Indymedia/ADDHEE.ONG:

Historiadores, sociólogos, cientistas políticos y otros especialistas  nunca se han puesto de acuerdo respecto del concepto  “nación”. Algunos enfatizan que ésta debe estar constituida por quienes tienen un mismo idioma, asumen valores semejantes o viven en un mismo territorio. Sin embargo, hoy sabemos que se consideran parte de una nación individuos que habitan en distintas latitudes y que no todos los que comparten un territorio se sienten integrando una nación. Es cosa de observar lo sucedido con los judíos, los kurdos y los pueblos originarios que prefieren reconocerse a miles de kilómetros de distancia antes que adoptar la nacionalidad hegemónica. Así como hay países  (Suiza, por ejemplo) en que sus poblaciones hablan hasta en cuatro lenguas distintas.

Parece ser que Ortega y Gasset  fue certero al asegurar que los integrantes de una nación son los que hacen suyo un común proyecto o destino. En buena forma, el llamado “sueño de Bolívar” habría asumido este propósito cuando  llamó a los diversos pueblos hispanoamericanos  a formar una patria común en el camino que había que recorrer juntos. Aspiración que hasta hoy no prospera en el Continente, donde seguimos tensionados, incluso, por los más miopes nacionalismos y resquemores históricos.

Cuando las izquierdas del Continente Americano propician nuestra hermandad regional  e invitan a superar nuestras fronteras políticas, no solo están invocando a la gesta común de nuestros libertadores, sino propiciando un destino colectivo en la cooperación y maximización de nuestras enormes potencialidades. Además de proponerse restringir al mínimo nuestros insensatos y agraviantes presupuestos militares a fin de reorientarlos a superar nuestras graves inequidades,  erradicar  la pobreza, la miseria y relacionarnos conjuntamente con el mundo. Al mismo tiempo que hacer  frente a las abusivas empresas transnacionales empoderadas sobre nuestros recursos naturales y consolidar un enorme y hasta autosuficiente mercado común.

En la diversidad cultural, con profundas asimetrías socioeconómicas, así como en el fresco recuerdo de sus horrendas  guerras, Europa pudo consolidar un mercado y un parlamento común, junto con un solo pasaporte y hasta un sistema integrado de defensa. Con más razón nuestros países podrían mancomunarse si no fuera por la obtusa acción de nuestros patrioterismos, el desdén de las castas militares a toda forma de integración y los bien aceitados engranajes de los intereses foráneos que digitan a nuestros políticos.

Por el contrario, al interior de nuestros países se puede apreciar el disenso que reina en nuestras poblaciones y que muchas veces propicia o explica tantas formas de segregación. La falta de identidad que existe, por ejemplo,  entre los propios chilenos;  divididos, como estamos, por las abismales diferencias  en el ingreso, por el desprecio a nuestros pueblos originarios y la arrogante postura de los sectores dominantes que llegan a oponerse, incluso, a una educación y un sistema de salud más igualitarios. Contrarios a aceptar hasta las gráciles reformas propiciadas por la actual Mandataria, acosada como está por la radicalidad política que alienta nuestro sistema desigual, con una Constitución y un régimen económico y social apenas retocado en los 30 años de pos-dictadura cívico militar.

En el reconocimiento de nuestro destino común, es decir,  del orteguiano ingrediente del concepto nación, es que hay tantos que prefieren  sobreponer su  identidad latinoamericana a la nacionalidad chilena,  boliviana o  peruana, abominando de los insensatos litigios que ventilamos ante la Corte Internacional de la Haya. Escandalizados, asimismo, de que por un pedazo de territorio de tres hectáreas, nuestras cancillerías y gobiernos se muestren los dientes y desestimen las enormes oportunidades que ganaríamos  si  nos abriésemos a una frontera común para la explotación  de nuestros recursos naturales y energéticos del Desierto. Donde las que ejercer soberanía efectiva son  aquellas empresas foráneas que capturan nuestro cobre, exterminan la fauna marina y hasta optan por ideas tan desatinadas  como llevar electricidad desde la Patagonia al Norte. Antes que proponerse compartir nuestros abundantes y limpios recursos que la naturaleza dispone en beneficio fraterno.

__


 

 

NACIÓN Y PATRIA COMÚN.

Prof. Juan Pablo Cárdenas S.

Nación, Patria, educación pública y Justicia Plena” Por Prof. Moreno Peralta/IWA, Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG:

Estimados amigos asociados:

Entiendo la Patria  como una comunidad de esperanzas, de anhelos grandes, decididos a realizarlos en su beneficio. La Patria está implícita en la solidaridad de un Pueblo y no  en la confabulación de  mercachifles, financieros-bancarios/agiotistas, agrícolas monopolistas y sus testaferros burgueses politicastros/castrenses corruptos, vende patrias que medran  a su sombra.  Cuando no hay Patria no puede haber sentimientos colectivo de nacionalidad, inconfundible con la falacia patriotera chovinista impuesta por la clase oligarca empresarial testaferra del capital  buitre foráneo  en el saqueo de las riquezas naturales del país y de las arcas fiscales.

La Nación, conjunto de personas, supone comunidad de origen, ensambla miento histórico, semejanza de costumbres y creencias con sujeción a un mismo gobierno democrático soberano de la mayoría con respeto  por las minorías.  La Nación no alcanza su plena consciencia de sí misma  ni puede dar  a sus ciudadanos y extranjeros  una imagen de su ser, sino mediante una educación pública, formadora libertaria de calidad y gratuita. Los países son expresiones geográficas y los Estados son formas de equilibrio político...

La Nación, la Patria de la vida social,  comienza en la Justicia Plena,  y se sostiene de ella.  No vive sin ella. En su aplicación no cabe demora alguna. El que dilata su cumplimiento, la vuelve contra si...

El patriotismo nacional surge de la afinidad entre los miembros de la Nación. Este sentimiento civil tiene un fondo moral en que se funden anhelos de espíritu por engrandecer la Nación. Es convergencia en la aspiración de la Justicia Plena, en el deber del trabajo creador en la capacidad  de amar a todo un Pueblo, de honrarla con sus obras, de orientarla con sus ideales.

La Patria tiene intermitencias, como en Chile,  de larga data, cincuenta años de saqueo de sus riquezas naturales  y de las arcas fiscales. Su unidad moral desaparecida,  reina  la corrupción, la impunidad y el narcotráfico. Se destruye cualquier afán de educación y cultura y se enseñorean los viles apetitos de mando y de enriquecimiento ilegal de la clase politicastra y castrense. No hay Patria. Cuando no hay Patria, no puede haber sentimiento colectivo de nacionalidad.

El Chile virtual de la clase empresarial CMPC/Sofofa carece de una Patria  en el contexto de su política bajuna impuesta por la dictadura cívico militar pinochetista junto  con la constitución/artilugio de 1980, nadie piensa, todos lucran, consumen, todos roban. Lo que antes era signo de infamia o cobardía tornase título de astucia, de gestores lobbistas al servicio  de los saqueadores del país, de la clase politicastra y castrense corrupta, apátridas. Ajenos en la sociedad que sobreviven, no pueden concebirla, sólo el ser humano digno y libre puede tener patria.  Mientras un país no es Patria, sus habitantes no constituyen una Nación.  La Patria es un elemento de la Humanidad.  El anhelo de la dignificación nacional  debe ser   un aspecto de nuestra fe en la  dignificación humana.

Cuando los intereses venales se sobreponen a los ideales de los espíritus educados, cultos que constituyen el alma de una Nación, el sentimiento nacional degenera y se corrompe, la Patria es explotada, saqueada y sus  ciudadanos enajenados por la educación privada por y para el lucro y la telebasura/internet.

Reitero una vez más, cuando las miserias morales asolan a un país,  culpa es de todos, los que por falta de educación, cultura e ideales no han sabido amarlo como patria. Especialmente de la clase oligarca empresarial. Financiera-bancaria/ agiotista, agrícola monopolista y sus testaferra clase burguesa politicastra castrense corrupta al servicio del régimen de Estados Unidos y su  adláteres de la Comunidad Europea del  agonizante sistema capitalista salvaje.

“No hay persona ni ser humano sin Patria ni Libertad”, como en el Chile virtual  de  la CMPC/Sofofa.  La Libertad Plena la entiendo como la superación del síndrome de la enajenación.

Con esperanza y memoria, que otro Chile digno, libre, culto y soberano es posible sin los ocupantes, saqueadores de la Patria del General Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme y del compañero Presidente Dr. Salvador Allende Gossens.

Prof. Moreno Peralta /IWA

Secretario ejecutivo Addhee. Ong.

“LA LIBERTAD PLENA, LA RAZON REBELDE DEL SER HUMANO COMO DERECHO NATURAL”...

 

“LA LIBERTAD PLENA, LA RAZON REBELDE DEL SER HUMANO COMO DERECHO NATURAL”...

Con el recuerdo siempre presente, para mis queridos e inolvidables profesores/ maestros: Prof. Casimiro Allegaret, Prof. Mario Ahumada Leoncini, Prof. Dr. Carlos Aldunate Lyon S.J., Prof. Dr. Luis Bisquertt Susarte, Prof. Dra. María Elena Moll Sureva , Prof. José Donoso Phillips S.J., Prof. Dr. Viterbo Osorio Santelices,  Prof. Dr. Antonni Mirabet I. Mullol.

La Libertad Plena, la Democracia Plena y la Justicia Plena son valores permanentes, consustanciales con el ser Humano.  No se les puede menoscabar sin que resulte lesionado lo más noble y característico del Ser Humano. Entiéndase por tal, la persona capaz de sentir la injusticia ajena como propia.  Las grandes luchas de todos los tiempos han versado sobre  estos valores esenciales, permanentemente conculcados, violados.  Hoy, más que nunca la lucha – “Luchar es vivir. Sólo merecen la libertad y la vida quienes cada día las conquistan” - , que viene librándose en nuestro desgraciado planeta,  en especial,  en el patio trasero latinoamericano del  imperialismo capitalista estadounidense/yanqui habrá de afectar al desenlace de tan sustancial cuestión, ya que decidirá  si la Libertad Plena, como condición básica de la sociedad, sale victoriosa, desalineada con una  convivencia más humana socialista marxista o continuaremos hundiéndonos en la barbarie del sistema capitalista salvaje agonizante, la tiranía  más despótica, perversa,  desalmada e inmoral que imponen los empresarios plutócratas dueños de la celestina universal del Club Bilderberg.

El perverso sistema capitalista salvaje con su imposición al género humano en el orden  económico, social y político ha constituido el verdadero problema de la Libertad Plena, por su sórdido, avaro e inmoral y desvergonzado maquiavelismo en que el fin justifica los medios.

Nacemos iguales por orden  de la Madre Naturaleza que equivale  a nacer libres.

El gran problema de la Libertad Plena de la persona  frente a las demás personas tiene su raíz filosófica en el hecho natural de que  todos nacemos iguales y  con los mismos derechos y deberes – los que no se imponen, sino respetan -, porque nacer iguales, reitero una vez más, equivale a nacer libres,  ya que  ser libre significa no estar sometido por ningún tipo de determinismo,  pues éste sometimiento implica  desigualdad entre él que domina y el dominado, entre el que manda y él que obedece... Inversamente, ser libres  equivale a ser iguales, porque consiste en gozar  de la libertad plenamente y  en todos sus aspectos, de modo que todos los seres humanos disfruten de ella en igual grado, sin  diferencia, que de existir significarían que quienes son libres en menor grado no lo son realmente...

Preciso, que de ser iguales en el sistema capitalista no equivale  a ser libres,  porque  cabe ser iguales en el sometimiento,  debido a que los individuos están sujetos a un modelo de sociedad consumista como la del capitalismo salvaje,  a un régimen burgués testaferro,  en el mismo grado de sujeción para la mayoría, lo que quiere decir, que  ésta  es igualdad en la esclavitud, pero no libres.  Porque  la sociedad, el Estado, el régimen burgués son meras abstracciones. Estar sometido al Estado no significa estar sometido a un ente distinto de individuo, sino  a los individuos que lo manejan y son dueños del Estado. Entonces,  la supuesta igualdad de la mayoría en la esclavitud consiste en una radical desigualdad entre los individuos, que bajo la máscara del Estado ejercen el despotismo y explotan y enajenan a la mayoría. En el sistema capitalista son libres los dueños de la celestina universal, la clase oligarca plutócrata empresarial- financiera/bancaria/agiotista, agrícola monopolista, el 1% de la población mundial, y sus testaferros  burgueses politicastros, castrenses corruptos, quienes constituyen  dos clases privilegiadas. La mayoría son esclavos.  No puede haber, pues igualdad en el sometimiento,  sino igualdad en la Libertad Plena.  La bellaquería del perverso sistema capitalista globalizado es que les impuso a sus   satrapías, satélites,  “una  justicia, una democracia y una libertad en la medida de lo posible”,  especialmente en el patio trasero latinoamericano estadounidense/yanqui. Esto constituye una argucia, una agudeza que imponen los déspotas tiranos opresores en el contexto de su política bajuna a través de la clase  burguesa politicastra.

Preciso, una vez más, que la Libertad Plena, por consiguiente es un derecho innato del ser Humano. Corresponde por igual, en el mismo grado, a todos los seres humanos.  Si la Libertad Plena no es concebida de esta forma, no es realmente Libertad.  Porque una de dos; o se la considera como algo que corresponde al Ser Humano por el hecho mismo de su nacimiento y  forma parte esencial de su ser sin que nadie tenga facultad legítima para condicionarla, limitarla y menos suprimirla, o se la estima como una  concepción graciosa de algún poder superior a la  persona humana,  sea una pretendida casta religiosa. militar o política determinista, etc., sea  una  abstracción como la sociedad, el Estado, etc.  En el segundo caso,  no es tal libertad, sino  una mera tolerancia de quien puede permitir o negar, ampliar o restringir su concesión. La Libertad Plena no puede ser concebida, pues, sino como un derecho natural de la persona y del ser humano, es decir, como un derecho que le asiste por su propio naturaleza.

La Libertad Plena es un derecho completo e integral. Además de un derecho, es una plenitud, Abarca y afecta a todos los aspectos y manifestaciones de la personalidad, sin excluir a las de  índole económico.  Tanto es así, que incluso puede afirmarse que el derecho a la Libertad Plena en lo económico debe figurar en primer término, porque antes que el Derecho natural a la Libertad Plena está el derecho natural a la vida, el cual implica, a su vez, como condición sine qua non y esencial, el derecho de acceso igual y libre a la naturaleza para la obtención de los recursos vitales. Junto con el derecho a la educación, la cultura, la atención médica, el trabajo digno, la vivienda digna, etc.

Concluyo que la Libertad Plena es indivisible, es ilimitable, es incondicionable porque en cuanto se la restringe o se la condiciona – “la libertad en la medida de lo posible” -, deja de ser Libertad Plena.  Como colofón,  preciso que la Libertad Plena y la Paz son inseparables.

La Libertad Plena no se puede circunscribir a determinadas actividades y suprimirla en otras. Semejante  cercenamiento no puede ser ejecutado, sino por un abusivo empleo especialmente castrense, sin legítimo derecho para ello.  Además, la discriminación por el atentado liberticida no puede basarse sino sobre  el mero capricho irracional o  el simple arbitrismo, uno y otro resultado, por lo general de la ignorancia y del dogmatismo para imponer un totalitarismo, una dictadura fascista cívico militar tan comunes en el patio trasero latinoamericano estadounidense/yanqui.

Lo habitual  en el sistema capitalista salvaje es negar la Libertad, hipócritamente en lo económico, por presión de la clase empresarial, financiera, bancaria/agiotista, agrícola monopolista, dueña de la celestina universal. No debe olvidarse que lo económico influye poderosamente sobre todo lo demás, que la estructura de las actividades productoras de riquezas termina  por imponerse a las demás. De ahí que se  elimina a la libertad en el campo económico fatalmente concluye por desaparecer en lo político, educacional, cultural o viceversa, si a pesar de todo,  se insiste en  respetar la libertad política, ésta  acaba  por rescatar la libertad económica y abolir las limitaciones en este campo.  Lo que   no es posible y nunca lo ha sido, es conciliar la carencia de la libertad en lo económico con la vigencia de la libertad en los demás órdenes.

Pero así como los atentados  en el capitalismo a cualquier aspecto de la libertad ha repercutido perniciosamente  sobre la Libertad Plena en general, así también  la defensa de la libertad es uno de sus aspectos o manifestaciones contribuye eficazmente al fortalecimiento de la Libertad Plena. Por ello, cuando luchamos por la Libertad Plena de la Dignidad, los Derechos del Ser Humano,  especialmente el derecho a la vida, a elegir, a organizarse, a opinar,  a la educación, a la cultura, a el trabajo digno, a la atención médica, a la vivienda digna, etc.,  nuestra organización ADDHEE. ONG está segura de que está contribuyendo al mejor arraigo y extensión de toda la Libertad Plena.

 Como colofón, preciso, que no puedo haber efectivo progreso humano en los aspectos estrictamente sociales, económicos, técnicos sin ser guiados y alimentados por el espíritu  de la Libertad Plena. Estas reflexiones están dirigidas a los seres humanos del patio trasero  latinoamericanos estadounidense/yanqui, de los  dignos Pueblos Palestino y Polisario,  resueltos con su lucha revolucionaria a conquistar la Libertad Plena, porque representa el valor de la vida. Así lo afirmó  y mantiene su vigencia histórica el genio universal Dr. W. Goethe que precisó,  que “Luchar es vivir, y sólo merece la Libertad Plena y la vida quienes cada día las conquistan, Luz, más luz....”

Dedico este ensayo a los jóvenes chilenos y mapuches del Movimiento Social, Popular, Rebelde, 18 de octubre y en especial a las víctimas de la represión policial/castrense del régimen cesarista del inefable Sebastián Piñera Echeñique.

Prof. Moreno Peralta / IWA

Secretario Ejecutivo ADDHEE. ONG