LA UNIDIMENCIONALIDAD HUMANA, EN UN MUNDO UNIDIMENCIONAL
Por.
Dr. Mariano Sierra S./escritor, filosofo, jurista y analista
internacional/ADDHEE.ONG:
El
individuo unidimensional difunde lo superficial donde la profundidad se
pierde entre matices oscuros y el simplismo sin sentido, perdiendo si capacidad
crítica y la praxis que lo define de la actividad productiva y la realidad histórica.
Una
sociedad obsesionada por el consumismo, la drogadicción, la seducción y
la inteligencia artificial se subsume en una sociedad inauténtica, liquida,
pasiva que obedece a todo mandato, pasando al mundo del yo, lejos de la esfera pública.
Este paso la ubica dentro del esclavismo moderno como instrumento del horror,
de la incapacidad, de una oposición marginal que pierde todo sentido de juicio,
de objetividad, de crítica, bajo el caparazón de un espíritu vacío,
vulgarizando su devenir de libertad, para alinearse en un dejar pasar,
confinado a ser en solitario parte del ejercito social del sistema, ajeno a la transformación
del ser, sin un perfil fenomenológico.
La
fenomenología de la sociedad moderna vive una carencia de identidad y
participación social, cuya idea genera variables que deslucen por su
incoherencia que le ofrece el devenir historico.Seres enigmáticos construyen pensamientos
de su propio mundo, en medio de las múltiples proyecciones provenientes de una
realidad asfixiante que se llama nuda vida, llena de indiferencia y
abstracciones, cuyos egos despliegan indecisiones.
Necesitamos
ser nosotros, más allá de nosotros mismos que nos hagamos un solo mundo para
luchar juntos en medio de una realidad que no podemos aislar. Hoy nuestra
sociedad vive un gran desnivel social, esto es, que se evoluciona desatendiendo
la historia y sus visiones que nos hacen indiferentes. Convivimos en una esfera
privada donde el egoísmo se concentra a vivir en contextos codiciosos unidimensionales,
mientras las catástrofes subsumen la vida.
La
unidireccionalidad humana, desde siempre ha traspasado las barreras de un
espectro donde la irracionalidad hace olvidar los ideales que han dejado en su
paso patologías cuyos matices que las avivan de las semejanzas, visualizan
otros asimétricos umbrales que sobresalen sobre sus siquis. Somos dados a
manejar con voracidad nuestra una dimensión que nos deprime al unísono de una filosofía
de la vida que dejo expandir tiranías en un yo que naufraga sin esperanza.
Saberes
enseñan que los errores y horrores que se apoderan del destino fraguando actos
de convivencia colonial, nos aleja de nuestra soberanía y nuestro convivir como
sociedad de paz, rompen la dicotomía absurda que impide seguir creciendo como
una patria del conocimiento, la verdad y la justicia., bajo la concepción de una
conciencia que nos identifica con el quehacer social y político de la revolución
del cambio, que desafecte los nudos imaginarios de una libertad engañosa.
Un
mundo unidimensional es aquel donde pervive el individualismo, propio creador
de metas y falsas ilusiones que se juntan para crear pilares de oposición, bajo
señales de injerencia social. Esto es, que otros dominios nos controlen bajo la
estela de manipulación política y social entretejiendo entrampamientos propios de
culturas políticas de terror que aplican compulsiones de muerte. Y quienes
ejercen todo tipo de compulsiones son aquellos desadaptados que no pueden
controlar sus emociones. Bien lo dice un estudioso de estos seres…según la raíz
del delito queda siempre sumergida en el misterio del origen del ser humano…Este
es un enigma en lo social y en lo político, por ello debemos estar precisos en
quien nos va a gobernar.
La
sociedad unidimensional rompe con los principios de avanzada. Creando falsas
expectativas de libertad y bienestar, al tenor de perder la capacidad de pensar
y de controlar sus emociones por demás llenas de engaños y mentiras. Un mundo unidimensional,
es un mundo donde pervive un individualismo represivo, creador de seducciones y
falsas ilusiones que se caracterizan por carecer de sentido crítico, por
contener pilares de opresión, alimentando la indignación social y el caos
espiritual.
Por
lo general convive en unidades cerradas, bajo planos ideológicos donde priman
las diferencias irracionales. La unidimencion humana conlleva a presentntar
facetas de personalidad agresivas bajo esquemas artificiales de vida, al
entorno de opulencias que oprimen predominando estados conflictivos dando vida
a un totalitarismo. El unidimencionalismo es una categoria de ser que carece de
profundidad humana, cuyo proceso evolutivo se estanca en su devenir, perdiendo
toda capacidad de ideas, falta de motivaciones, al tenor que no cohabita
ninguna gestión productiva. Solo un fascismo destructor.
Por
encima de emociones y pasiones desenfrenadas llenas de epítetos acres, está el
dialogo con quienes profesan y mantienen un orden social para confrontar las desavenencias
y allegar la mano y el pensar de la esperanza en un mundo donde la fragilidad
no se detiene, quedando solo el compromiso de un mundo donde la filosofía del
amor rompe toda ideología en contraste, porque carece de principios donde la naturaleza
humana busca procesos de transformación. Bien lo decía el pensador…. La tierra
ofrece lo suficiente como para satisfacer lo que la persona necesita......
Pero hoy la necesidad es la codicia que desde inmemoriales tiempos ha venido sembrando
odios, corrupción, divisionismo y destrucción.
Lutero
y Calvino en su lucha por desatar nudos de indiferencia, ahondaron en sendos
procesos, insistiendo que la maldad del individuo determina el oscurantismo
político, social y religioso. Fueron estas personas sabias quienes le
abrieron los ojos al mundo, alzando su voz acerca de la maldad humana. El
camino de la vida ha sido un trasegar de rutas para encontrar la verdad en el
otro y en el amor al prójimo. Se hace plural que la persona solo se le considere
una superstición social y de estado, una expoliación lo invade, una herejía que
separa y se enfrenta a la naturaleza y al individuo mismo, donde la
falsa doctrina lidera nocivos verticales actos de disociación, que instrumentalizan
los bienes de la naturaleza, bajo leyes corruptas de saqueo, que ponderan en manifiestos
de propiedad sin títulos, creciendo el fortín codicioso producto de la invasión
como medio adquisitivo.
Bajo
equinoccios cósmicos el mundo ha venido dentro de una Genesis esquizofrénica de
procesos multiculturales, donde dualidades de conductas, de deseos, de
acuerdos, de manifiestos de gobierno crean un complejo de acertijos sin visos
de gobernabilidad y mucho menos distantes de las realidades, que hacen que el
mundo social y político vaya a la deriva. La incoherencia se bifurca y como se
dice, vamos de Herodes a Pilatos o del timbo al tambo, cual brújula sin péndulos.
Este gobernar perfilando odios, amenazas, es señal de un entramado mental,
donde se pierde la lucides y la estabilidad emocional, permitiendo que se
aviven toda clase de esclavismos, condición despreciable para un mundo donde la
justicia debe marcar el paso firme. Cuando las virtudes están fuera de la
voluntad humana, el individuo engrandece su crueldad, inclinadose a los
placeres donde las brutales políticas potencializan sus actos de gobierno, y la
justicia queda a la deriva de la condición humana y el derecho deja de ser la
convivencia y la práctica de lo justo. Todo lo contrario, la legislación, las
magistraturas y la filosofía de la justicia se abruma en los vicios de la
criminalidad.
Un
pueblo no puede ser víctima de su propio gobierno, de sus estructuras débiles
como un terremoto, pues ellas están para salvaguardar la vida, la honra, la soberanía
y la justicia social con sus bienes materiales y espirituales. Un contraste a
una magnitud tan apocalíptica, un poder omnívoro así, solo le aviene una valiente
y generosa manifestación de acción militar de obligación humana, si entendemos
que las milicias están tan bien para ejercer la defensa del pueblo, sin
importar de donde llega el ataque o conflicto.
Aquellos
pensamientos y voluntades desenfrenadas vienen inspiradas por vacíos políticos
que no entienden, pues sus intereses están por fuera de los límites de la
gobernabilidad, inusuales del orden en la ejecución de la gestión social, esto
es la antítesis cultural de la civilización y la geopolítica del mundo, que nos
conduce sin propuestas en una mezcla simbólica de revolución y contrarrevolución,
sin rutas de una política pública de choque. Solo las emociones fantoches
acatando ordenes externas cual Sancho Panza en el mundo mágico del Quijote.
El
pensamiento con sus ideas y la filosofía de la vida se hallan desenfrenados a raíz
de la acción humana que no ha sabido comprender el mundo, y se deja llevar por
sus percepciones codiciosas que endiosa con su proceder autónomo, dejando el
orden institucional a la deriva a un no nacer como antítesis cultural del desarrollo.
Con esta fenomenología, no es difícil entender como los valores se invierten en
cuanto al manejo del estado y su poder político, dejando en claro la falta de comunicación
con el pueblo. Dícese del metaverso dado a la democracia radical cuyos
argumentos son tesis de la irracionalidad de la razón, confundiendo contradicciones
con nuevos ordenes de contención social, para aplicar la justicia social que dé
respuesta al pueblo para atender sus necesidades.
En
los tiempos presentes de vivencia geopolítica, presa de los desvíos de los
actos de los poderes imperiales, donde la convivencia nunca ha sido, esto es, está
fuera de los acuerdos, de allí que la comunidad asuma su poder constitucional,
expresando el ejercicio de la desobediencia civil. Esta apreciación es un
argumento de primera línea que convoca así, para atendender la gestión pública,
que el régimen desvía de la realidad y del marco de la función pública donde
también apremia el latir de la excepción,
El
país, Colombia, clama de la acción de la justicia, de la democracia, que
han sido sustituidas por el gobierno del narcotráfico y el paramilitarismo,
cuya observancia es evidente. Por ello cabe el deber de la desobediencia civil
y otros argumentos para no atender la ley, en un régimen donde las libertades y
la democracia perdieron su esencia. Pues la violación de los derechos, la invasión,
una nueva colonización, despierta el interés de gobernar, entregando la
soberanía por una presidencia, obtenida con fraude, robo, manipulación y todo
tipo de vejámenes políticos, que por envergadura traspasa los limites humanos, hacen
parte en su sentir, de un orden satanico-politico.
Desviar
la mirada de minerva, asoma una Colombia al borde de la decadencia bajo el
fardo de derroches fantasiosos, cumulo de incongruencias que se contradicen de
la filosofía de la gobernabilidad del orden institucionalidad de nuestra
siempre soberana democracia que vive vulnerada en medio compulsiones que salpica el devenir de
tal manera la vida humana, que se hace un imposible cósmico describir la
crueldad del mundo y más aún lograr entender que al decir de saberes, el
desarrollo de un país se mide por la administración de su justicia. Entonces,
como en tiempos presentes, podemos lograr ese desarrollo, si no hay justicia,
si ella está al servicio de la impunidad, impunidad que traspasa fronteras.
El
individuo como evolución trasciende, tiene esencia, razón, cognición,
piensa pues está dotado de la naturaleza humana que lo aviva, que lo convoca a
reaccionar ante los conflictos del mundo para emprender soluciones a los
pueblos. Esto quiere decir que no podemos se inmunes frente a la dicotomía
existencial. Por ser personas de acción social y política, estamos para
hacer unidad social ser humano y naturaleza y así llegar a dos
alternativas el humanismo y la humanidad. Actuar y pensar pervive hacia el carácter
humanista y la relación social, combatientes de la represión, donde se veta la
sociedad, se le domina con injustos procederes, con contradicciones que obligan
a actuar al pueblo con su impulso de poder democrático en defensa de sus
derechos. Hoy el pueblo no se encuentra representado, pues una ficción de
gobierno se ha apoderado del mismo por
encima de la ley violando todo un ordenamiento legitimo.
Hoy,
como pueblo en ejercicio de poder, estamos ante los barbaros de la
inconsciencia social y sus cadenas de ilusiones. Este carácter conduce a que el
pueblo actúe ante esas elites de su existencia social, expresiones de derecha
que llevan implícitos los intereses del individuo, poseyendo una
naturaleza humana hostil. La tarea no es otra cosa que una simple denuncia,
sino transformar el mundo y sus ideologías, desafiando revolucionariamente todo
ideal traicionado.
Lo
subrayado/interpolado es nuestro.




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