sábado, 5 de junio de 2021

Prof. Dra. Elisa Loncon Antileo constituyente: “Si queremos que la nación Mapuche siga existiendo tiene que ejercer su autonomía, porque la Convención también es un ejercicio de justicia”


Prof. Dra. Elisa Loncon Antileo constituyente: “Si queremos que la nación Mapuche siga existiendo tiene que ejercer su autonomía, porque la Convención también es un ejercicio de justicia”

Por Javier García Bustos, escritor y periodista  



Su nombre se repite para que presida la Convención Constituyente. Al igual que la machi Francisca Linconao, trabajará para que se produzca la devolución de tierras. “Si hoy no se repara serán las futuras generaciones quienes seguirán demandando esa justicia”, dice la profesora de mapudungun e inglés, experta en educación intercultural, doctora en Literatura y Lingüística y académica de la Usach.

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Su mamá llegó hasta tercero básico y su papá no fue al colegio. “Éramos siete hermanos y una familia sin un salario fijo”, comenta Elisa Loncon Antileo, quien nació en Lefweluan, comunidad Mapuche de la comuna de Traiguén, Región de la Araucanía en 1963.

“Teníamos un sistema de economía de subsistencia”, dice, y relata que su madre era sembradora de hortalizas y que su padre fabricaba muebles y aprendió a leer a los 17 años. “Él valoró altamente el sistema escolar. Escribía a máquina en su ruca, masticaba las palabras, y nos leía y nos compraba libros”, agrega quien el pasado fin de semana salió elegida, con más de 11 mil votos, entre los siete escaños reservados para el Pueblo Mapuche, lo que le permitirá redactar la nueva Constitución de Chile.

La machi Francisca Linconao, Natividad Llanquileo, Rosa Catrileo, Adolfo Millabur, Victorino Antilef y Alexis Caiguan acompañarán en el Palacio Pereira a Elisa Loncon, quien es una de las constituyentes favoritas para presidir la histórica Convención.

“Me enteré a las tres de la mañana que había salido electa. Creo que la gente estaba poco informada sobre los candidatos y en nada y poco ayudaron el Ministerio de Desarrollo Social, la Conadi y el Servel. Yo hice trabajo de terreno y se creó una relación con la gente de Coquimbo y el Maule, pero el fuerte de mi voto fue en la Región Metropolitana”, afirma quien ahora es parte de los 155 constituyentes.  

“Dos hitos marcan la Convención chilena: paridad de género e inclusión de pueblos originarios. Quién presida la Convención debería reunir ambas características, además de currículum, trayectoria y apego al diálogo democrático. Para mí esa persona es la académica Elisa Loncon”, señaló tras las elecciones el escritor y periodista Pedro Cayuqueo.


¿Le gustaría presidir la Convención Constituyente?
Elisa Loncon es profesora de Estado de la Universidad de la Frontera, ha enseñado mapudungun e inglés, es experta en educación intercultural, doctora en Lingüística de la Universidad de Leiden, Holanda, doctora en Literatura de la Universidad Católica y actualmente es académica de la Universidad de Santiago (Usach).

-Nosotros actuamos por voluntad colectiva. Sí se decide, colectivamente, no tengo ningún problema. Sería una base para aceptar otro desafío. Históricamente la política ha sido patriarcal. Es fundamental visibilizar a la mujer en política y nosotras como Mapuches poco es lo que hemos sido visibles. La verdad es que yo sí me siento capacitada si tuviese que asumir la presidencia de la Convención. Y es importante que se entienda nuestro mensaje, nosotros no estamos llamando a establecer fronteras ni producir guerras, sino a dialogar con el otro. Queremos establecer la dignidad humana para todos los chilenos. 

“Históricamente la política ha sido patriarcal. Es fundamental visibilizar a la mujer en política y nosotras como Mapuches poco es lo que hemos sido visibles”.

El augurio del cambio

Elisa recuerda que tenía nueve o 10 años para el golpe de Estado de 1973. Desde el campo había llegado a estudiar al colegio de Traiguén. Sus compañeros la discriminaban: le decían “La india”.

Por esos años, la pequeña Elisa tenía una profesora llamada Cristina Lagos, quien la marcó para siempre. “Nosotros le teníamos mucha estima a Cristina y lloramos toda una mañana porque nos sacaron a nuestra profesora, cuando ocurrió el golpe de Estado. Ella era socialista y su marido del MIR”, cuenta Elisa.  

“Un día estábamos en clases de castellano y una de las palabras que trabajamos era la ‘abeja’ y yo con mi conocimiento de campo sabía que la abeja daba la miel, que era importante para la salud. Cristina Lagos leyó la frase que yo había escrito y dijo ‘Aquí hay una frase inteligente’ y es de la niña Loncon y me destacó en el grupo. Y eso a mí me sirvió para salir de la invisibilización y del sufrimiento que me estaban dando mis compañeros por ser Mapuche”, dice Elisa.  

¿Cree que la discriminación y los estigmas hacia los Mapuches continúan?

-A mí desde pequeña me dijeron que me iban a discriminar, que me iban a decir india. Por otra parte, hay una ideología política poco sana instalada en el Estado y reproducida por todas las instituciones -educativas, de salud, por los medios de comunicación, el sistema jurídico- donde nosotros somos aminorados en derecho. Tenemos menos derechos que el resto de los chilenos. Se instaló un maltrato político permitido y que nosotros, los discriminados, lo llevamos en el cuerpo. Ahora, cuando fueron las elecciones, incluso los vocales de mesa nos contaban: ‘Mira, vinieron dos Mapuches y le pasamos la papeleta verde y la rechazaron’. Eso se repitió, por un lado, por un problema de desinformación, pero también son 500 años de colonialismo, donde se combatió al originario como a un ser bárbaro, salvaje, borracho y hoy se dice hasta narcotraficante. Entonces, la autonegación se internalizó y por eso mucha gente prefiere no sentirse Mapuche. Pero, por otro lado, hay un orgullo muy instalado porque este pueblo nunca ha dejado de resistir.        

“A mí desde pequeña me dijeron que me iban a discriminar, que me iban a decir india. Por otra parte, hay una ideología política poco sana instalada en el Estado y reproducida por todas las instituciones -educativas, de salud, por los medios de comunicación, el sistema jurídico- donde nosotros somos aminorados en derecho. Tenemos menos derechos que el resto de los chilenos. Se instaló un maltrato político permitido y que nosotros, los discriminados, lo llevamos en el cuerpo.

En su campaña señaló “queremos instalar una Constitución Plurinacional de los derechos colectivos del Pueblo Mapuche”. ¿Es lo mismo que cuando se habla de “Estado plurinacional”?

-Son dos maneras de decir lo mismo. Una Constitución Plurinacional, que incorpore la participación de las naciones originarias con sus derechos y que asuma la preexistencia de todos sus derechos. La nación Mapuche también tiene derecho a la autonomía y la autodeterminación, a la tierra y al territorio como todas las naciones del mundo. Si queremos que la nación Mapuche siga existiendo tiene que ejercer su autonomía, es la capacidad de decidir su futuro. Además, que la Convención Constituyente también es un ejercicio de justicia.

La machi Francisca Linconao señaló que trabajará en la devolución de tierras Mapuches…

-Claro que sí. Me parece muy bien. Aunque nunca la tierra será suficiente. Vamos a tener menos tierras que antes de la ocupación de la Araucanía, en el siglo XIX. La Constituyente tiene que garantizar derechos tanto individuales como colectivos. En un momento de la historia, a nosotros el Estado de Chile nos aplicó una política genocida como lo hicieron en Canadá, Australia y Nueva Zelanda, y esa política frente a una nación tiene que ser reparada en algún momento. Si hoy no se repara serán las futuras generaciones quienes seguirán demandando esa justicia porque se atentó contra una nación. Por ejemplo, en Australia se reconoció la política de genocidio. En Canadá y en Nueva Zelanda se respetó la autonomía frente al gobierno oficial. ¿Por qué Chile no puede asumir estándares internacionales?      

El conflicto que hoy prevalece en el sur de Chile: ¿Es producto de la ineficiencia de un Estado o de otros factores como el surgimiento de nuevas organizaciones con otras motivaciones?

-Es un proceso histórico, político y social, pero los Mapuches tenemos una historia que tiene que ver con creer en la palabra del otro. Y con el regreso de la democracia, la Concertación y luego la Nueva Mayoría se comprometieron a resolver el problema del Estado con las naciones originarias, y los Mapuches hicieron pactos, incluso votaron por esos gobiernos en los años 1990. Mientras, paralelamente, 140 Mapuches eran encarcelados por asociación ilícita, donde lo ilícito era la organización territorial. Hubo entonces promesas que no se cumplieron. Los políticos se coludieron con el sistema neoliberal y los empresarios, y en vez de avanzar en la recuperación de los territorios, esos políticos votaron a favor de represas, de mineras y de la entrega del borde costero. Por esos años surgieron generaciones de Mapuches que definitivamente no creen en la promesa de la política. Además, de darse cuenta de la evidente persecución hacia el Pueblo Mapuche.

“En Australia se reconoció la política de genocidio. En Canadá y en Nueva Zelanda se respetó la autonomía frente al gobierno oficial. ¿Por qué Chile no puede asumir estándares internacionales?”

Pero, históricamente: ¿Los Mapuches se sienten más identificados con la izquierda o con la derecha?

-Esta dicotomía entre dos extremos es una manera muy reduccionista de entender la política. Como decía Nicanor Parra “La izquierda y la derecha unida jamás serán vencidas”. Y en cierto modo, es verdad, porque responden a un mismo paradigma: el eurocéntrico. Los pueblos originarios vemos de otra manera el mundo. Y la crisis que hoy día afecta al mundo tiene que ver, justamente, con esa visión eurocéntrica. Debemos cambiar de paradigma, hacer un ejercicio afectivo para superar esa dicotomía y no podemos entrar a la discusión constituyente con ese reduccionismo. El llamado es a ampliar los límites para construir un Chile diferente.

¿Qué opina que entre los 155 constituyentes estén presentes nombres como Marcela Cubillos o Cristián Monckeberg?

-De ser sincera, hubiese preferido que no estuviese Marcela Cubillos, porque representa una élite política empresarial que mucho daño le ha hecho a los pueblos originarios. Ella y también Cristián Monckeberg son personas de privilegios que no se merecían estar en la Convención. Llegaron donde están por una muy buena campaña económica. Nosotros, en nuestra campaña, no teníamos dinero. Y ese mundo de desigualdad es el que nos tiene condenados a la miseria y la pobreza y que ellos justifican. De seguro estarán en la Convención para defender sus intereses, que son minoritarios y no colectivos, y de seguro lo harán en el nombre de Dios como siempre lo hacen.

“Hubiese preferido que no estuviese Marcela Cubillos, porque representa una élite política empresarial que mucho daño le ha hecho a los pueblos originarios. Ella y también Cristián Monckeberg son personas de privilegios que no se merecían estar en la Convención”.

¿Cómo interpreta la cosmovisión Mapuche todos estos cambios, desde la pandemia hasta la política nacional?

-Está volviendo la fuerza de la tierra. Nosotros tenemos una manera de ver el mundo que está articulado con la observación de la naturaleza. Para nosotros el tiempo no es un tiempo lineal, donde el futuro deja atrás el pasado. Nuestro tiempo es cíclico porque estamos siempre regidos por la naturaleza. Por ejemplo, ahora pronto llegará el año nuevo Mapuche (entre el 21 y el 24 de junio) y yo creo que el proceso constituyente comenzará con el Wvñol Xipantv. Será el augurio del cambio. La espiritualidad siempre está conectada con la tierra, cuando por estos días, lamentablemente, todos estamos conectados virtualmente por Zoom, entre máquinas y computadoras. La pandemia es un desequilibrio. Debemos volver a la tierra. Somos hijos de la tierra.     

“Yo creo que el proceso constituyente comenzará con el Wvñol Xipantv. Será el augurio del cambio”.

Mujer, pobre y Mapuche: La jurista Rosa Catrileo Arias, la abogada que busca la autodeterminación de su pueblo en la CC.

La constituyente electa por escaños reservados cree que se deben asegurar estatutos de garantía para que el Estado materialice el cumplimiento de los derechos contenidos en el Convenio 169 de la OIT. Además, advierte que la plurinacionalidad del Estado debe implicar la autodeterminación de sus pueblos, si no, es sólo "un reconocimiento folclórico que no nos sirve".

Por Catalina Marchant

 Mi nombre es Rosa Elizabeth Catrileo Arias (39), tengo mi origen familiar en el sector de Tromen Huichucon de la comuna de Temuco, Región de La Araucanía, y de profesión soy abogada. Tengo un diplomado en Derechos Humanos y pueblos indígenas, y soy egresada del magíster en Derecho de la Universidad de Chile.

Principalmente me he abocado al trabajo con comunidades y personas Mapuche. También este último tiempo he estado relacionada con la defensa y promoción de los derechos educativos lingüísticos, trabajando en consultorías con educadoras de lengua y cultura indígena no solamente Mapuche, sino que también aymara, quechua y licanantai. Eso me ha permitido conocer la realidad de otros pueblos originarios del país.

He vivido en persona la represión por parte del Estado. Mi pareja y padre de mis tres hijos, Julio Matrileo, es una de las primeras personas condenadas por Ley de Seguridad Interior del Estado. Estuvimos por 14 años con una condena que implicó firmas y restricciones para poder trabajar. Vivimos en primera persona lo que son las demandas y problemáticas del Pueblo Mapuche.

Mi candidatura a la Convención Constitucional no fue una decisión tan individual. Yo iba en dupla con Benito Cumilaf, mi compañero candidato paritario, porque sabíamos que existía la posibilidad que cualquiera de los dos pudiera llegar a la CC. Somos independientes; no tuvimos la posibilidad ni el acceso a grandes medios de comunicación. Pero no es que nosotros hayamos aparecido de la nada. Los dos teníamos un trabajo previo de muchos años, pero de manera silenciosa. Esos vínculos que nosotros llevamos por más de 10 años, en mi caso, nos sirvieron para poder tener contacto con las comunidades. No esperábamos una tan alta votación (10.448 votos), pero sabíamos que teníamos posibilidades de llegar a la convención por lo que habíamos hecho anteriormente.

Yo inicialmente quería ser profesora de Historia porque me gustaba mucho leer cuando estaba en la educación media. Sin embargo, influyó mucho en mí un profesor de Historia que vio un potencial. Además, me interesaba desde pequeña el tema de los derechos del Pueblo Mapuche, tenía muy fortalecida mi identidad, y mi profesor justamente estudiaba Derecho. Empezamos a conversar sobre la temática y cómo yo podía aportar más a mi pueblo desde la mirada jurídica, porque ese tiempo no había tantos abogados Mapuche y menos abogadas. Cumplía con tres características que me iban a permitir hacer de mejor manera hartas cosas: el hecho de ser mujer, de ser pobre y de ser Mapuche.

La reciente muerte del sargento de Carabineros en Collipulli y las declaraciones del ministro del Interior, Rodrigo Delgado, -quien aseguró que iban a encontrar a los responsables tal como lo ocurrido con el cabo Naín y la detención de Luis Tranamil- da cuenta del actuar de este gobierno y también de los anteriores. Porque en todos los casos, cuando sucede algo de la contingencia en La Araucanía, surge este lado prejuicioso, racista y discriminador, en que sin esperar investigación alguna, se interpela y se hace responsable al Pueblo Mapuche en general y a personas también pertenecientes a nuestro pueblo en particular.

Y el problema ahí es que cuando hay una autoridad de la envergadura del ministro Delgado realizando estas declaraciones, vociferando la culpabilidad de alguien e imputando un delito que tribunales aún no ha sancionado, nos surge la duda de cómo se garantiza un juicio justo contra esta persona. Aunque fuera absuelto, él ya figura como culpable de un hecho que todavía esta en proceso de investigación.

Pero el ministro sí acertó en algo. Efectivamente este es un problema de Estado, no de gobierno. Y el Estado no se ha hecho cargo de la problemática que tenemos nosotros acá en La Araucanía. Pero, ¿cuál ha sido el problema? Que el Estado no ha tomado las medidas para materializar el Convenio 169 ni ha otorgado la garantía para que lo podamos ejercer. Y el primer derecho que surge es precisamente el tema de tierras y territorio. Entonces cuando no se aborda la temática de fondo, que son los derechos colectivos, tierras y territorios, y no podemos decidir sobre nuestros propios asuntos, y se aborda este problema mediante la represión estatal, esto va en una escalada de violencia que nosotros no compartimos.

Chile tiene ratificado el Convenio 169, el tratado internacional de Derechos Humanos de los pueblos indígenas. Y uno de los límites de la convención es que no pueden alterar los tratados. ¿Por qué decimos que debe haber un Estatuto de Garantía? Porque Chile se ha negado a implementar y garantizar la materialización de los derechos que se contienen en el convenio. Entonces, la Constitución no sería ningún beneficio si es que ésta se limitara a repetir los derechos que están contenidos en una norma que está vigente en nuestro ordenamiento. ¿Y cuál es el avance que proponemos? Que en el Estado se establezca la obligación de tomar medidas para materializarlos.

La temática de la plurinacionalidad es transversal a varias candidaturas, pero cuando empezamos a analizar los conceptos o qué se está entendiendo por éste, va a depender de qué es lo que se interprete. Si es una plurinacionalidad que busca dar cuenta de la realidad de que en el país existen varios pueblos indígenas y que se va a reconocer sus derechos culturales, es un acto de declaración simbólico que puede ser relevante. Pero no tiene sentido si no lo acompañamos también desde la parte de que no queremos que las sociedades indígenas se subsuman en una sociedad estatal mayor, sino que estos pueblos puedan seguir existiendo de manera diferenciada con el resto de la sociedad: cultural, social, espiritual y políticamente. Si hablamos de plurinacionalidad, lo vinculamos inmediatamente con la autodeterminación. Si no, estamos hablando de un reconocimiento folclórico que a nosotros no nos sirve.

En la Convención esperamos contar con el apoyo en las temáticas indígenas. Nosotros ser la cabeza y contar con el apoyo de los demás convencionales, y así también nosotros apoyaremos las otras temáticas transversales como la protección de los recursos naturales. Pero en el caso de los constituyentes de Chile Vamos, por ejemplo, hay una contradicción en la ideología. No sé qué tipo de alianza podríamos hacer con aquellos que lo que más les importa es el desarrollo económico, cuando nosotros tenemos el principio del respeto por todas las formas de vida, y eso implica no devastar para “apropiarse de”.

No es que no podamos conversar, pero desde ya siento que no hay mucha sintonía. Misma situación con quienes son parte de la ex Concertación o Nueva Mayoría. Ambas coaliciones han actuado muy parecido para enfrentar las demandas del Pueblo Mapuche. Matías Catrileo muere en el gobierno de Michelle Bachelet, y la investigación que ahí se hizo fue muy deficiente y parecida a como está actuando el ministro Delgado. No hay aquí una sintonía ni con uno ni con otro.

Vamos a la Convención con esa legítima desconfianza con ambas coaliciones por el actuar que han tenido hasta hoy día con el Pueblo Mapuche. Vemos más sintonía con los independientes, los sociales, los excluidos, los invisibilizados. Porque esa es la condición en que estamos nosotros.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.



Reflexión de militantes socialistas: Militantes socialistas y Daniel Jadue.


Reflexión de militantes socialistas: Militantes socialistas y Daniel Jadue.

Por Nilda Rojas M.

Sin ningún temor a equivocarme, creo que somos decenas de miles los socialistas que hace muchos años ingresamos al Partido Socialistas porque compartíamos su línea y su acción política; compartíamos y hacíamos nuestras las luchas de nuestro pueblo y la de otros pueblos del mundo, en especial de nuestra América latina. Somos muchos miles los socialistas que ingresamos al Partido por convicciones políticas e ideológicas, teniendo como base fundamental de orientación teórica política, la visión de los trabajadores. Entonces, nos educábamos -y forma parte de nuestra formación- con el marxismo, como métodos científicos de analizar la sociedad e interpretar el mundo, para elaborar y desarrollar bases teóricas fundamentales para nuestra práctica política.

El partido se fundó con ese objetivo: construir una sociedad mejor, una sociedad socialista, de acuerdo a la realidad histórica, cultural, política de nuestro país, de nuestro pueblo. El socialismo, como organización social superior, más justa, no como la simplificación absurda, caricaturesca  e  indecente con que es presentado incesantemente por  los enemigos del pueblo, sean estos los capitalistas chilenos o sus amos imperialistas.

El Partido creció, se desarrolló y fue uno de los referentes fundamentales de la acción política en nuestro país. Contábamos para esta gigantesca tarea, con el líder indiscutidos, histórico y de dimensiones universales, el camarada Dr. Salvador Allende Gossens.  Muchos tuvimos el privilegio de trabajar en su acción, en su campaña y en su gobierno.

En virtud de sus elevadísimas características políticas, humanas, morales, camarada Dr. Salvador Allende  Gossens fue elegido Presidente de la República. El alcance de sus obras, su extraordinaria grandeza, su reconocida consecuencia y su compromiso absoluto con la causa de un Chile mejor, hacen del camarada Dr. Salvador Allende Gossens una de las figuras más importante de nuestra historia patria. Y obviamente, del Partido.

De ahí, lo violento que nos resulta a los miles y miles de militantes que asumimos el compromiso partidario, la reacción de personeros de la actual directiva PS, como también de otros representantes que tienen acceso privilegiado a los medios de difusión de la derecha, respecto a las declaraciones de Daniel Jadue, alcalde comunista de Recoleta –reelecto con amplísima mayoría- y candidato presidencial del Partido Comunista, que sostiene que se siente depositario del legado del camarada Dr. Allende Gossens.

Porqué nos es violento las declaraciones de esos “representantes”? Pues, porque la vida deja en evidencia, sin misericordia, la realidad.  Y esa realidad nos muestra a un Partido Socialista desideologizado, con militantes-fichas-amigos-funcionarios. Una Dirección partidaria que fue abandonando sostenida y sistemáticamente sus posiciones revolucionarias, su condición de Partido de los trabajadores, de su ideología marxista. Es un Partido que ingresó soterradamente a la internacional socialdemócrata, que ha resultado un exitoso plan de la CIA estadounidense y de los servicios secretos alemanes y demás países de europa occidental.  A esos enemigos, comandados por el imperio estadounidense, les ha sido mucho más eficaz destruir o  desarmar a los partidos, como el nuestro, con estos medios de penetración ideológica o con el dinero duro, que destruyéndolos físicamente, y hacer de ellos dóciles instrumentos de dominación. No se trata de ficción conspirativa, sino de una triste realidad, aclarada con meridiana transparencia, por los documentos  desclasificados de la CIA o del propio Departamento de Estado estadounidense.


Podríamos mostrar muchas evidencias de esta claudicación del PS de su contenido revolucionario. La historia nos está demostrando que la directivas el PS han traicionado al Partido. Y al camarada Dr. Allende Gossens. Y a la memoria y al sacrificio de tantos mártires y héroes que dieron su vida por el PS, por Chile y su futuro, como a otros que sufrieron torturas, cárceles, exilio, mutilaciones, como también aquellos que pasaron hambre y angustias  en la clandestinidad.

¿Qué es el camarada Dr. Allende Gossens sino lucha constante por la democracia? ¿Qué es Allende Gossens sino la lucha permanente por la unidad del pueblo? ¿Qué es el camarada Dr. Allende Gossens sino la solidaridad, la solidaridad entre los trabajadores y entre los pueblos del mundo? ¿Qué es el camarada Dr. Allende Gossens sino la tarea de educación y pedagogía permanente de la población? ¿Qué es el camarada Dr. Allende Gossens sino el trabajo diario de crear conciencia, organización y disciplina en el pueblo?  ¿Qué es el camarada Dr. Allende Gossens sino la lucha permanente contra el capitalismo salvaje?  ¿Qué es el camarada Dr. Allende Gossens sino la lucha y la denuncia contra el imperialismo? ¿Qué es el camarada Dr. Allende Gossens sino la lucha de otros pueblos contra el imperialismo y otras formas de dominación imperial? ¿Qué es el camarada Dr. Allende Gossens sino el estudio y el reconocimiento de la realidad nacional profunda para aplicar adecuada y correctamente las políticas para sumar fuerzas en la lucha por una sociedad mejor? ¿Qué es el camarada Dr. Allende Gossens sino el llamado a la confianza en los trabajadores, apoyarlos y orientarlos en sus demandas? Qué es el camarada Dr. Allende Gossens sino el llamado a integrarse con pasión y cariño a las tareas de nuestro pueblo por un futuro mejor para todos?.

Pues, todo eso que es el camarada Dr. Allende Gossens, ha sido abandonado por las direcciones de esta organización desde hace ya muchos años.  En consecuencia, son esas las razones por las que nosotros, socialistas, dejamos de ser los depositarios de lo que el PS proclamó y el camarada Dr. Allende Gossens llevó consecuentemente a la práctica. Fueron las directivas socialistas actuales y las que se han apoderado del PS en las últimas décadas los que dejaron ser legítimos depositarios del legado del camarada Dr. Allende Gossens. Nosotros, por nuestra parte, somos profundamente allendistas.

No es que Jadue o el Partido Comunistas se tomen ese espacio de orientar y dirigir a nuestro pueblo hacia un Chile mejor y más justo, sino que fue el abandono de esas tareas por parte de las sucesivas direcciones del Partido Socialista lo que hizo necesario ocupar ese espacio amplio y profundo que representa el camarada Dr. Allende Gossens. Este espacio ha sido ocupado progresivamente por quienes coherentemente estuvieron impulsando las tareas que nosotros estábamos llamados a cumplir. Son millones de chilenos los que claman por esas tareas. Somos miles de socialistas los que nos sentimos traicionados por estas direcciones partidarias.

No es un error o una autodesignación del allendismo por los comunistas lo que lleva a Jadue a proclamarse heredero del legado del camarada Dr. Allende Gossens. Ha sido la incapacidad política y la traición de las direcciones del PS lo que hizo necesario ocupar ese espacio por quienes se han mostrado y han actuado coherentemente con los postulados del Presidente Allende. Por lo demás, camarada Dr. Allende Gossens es  ideario, es símbolo, es guía, es ejemplo, es propiedad del pueblo chileno y de los revolucionarios del mundo. El camarada Dr. Allende Gossens es parte integrante de las reivindicaciones de los pueblos originarios, en especial de los Mapuches. El. camarada Dr. Allende Gossens está en esos millones de jóvenes que hoy se organizan en diversos referentes populares, territoriales, como también en aquellos que  reconocen filas en los diferentes grupos del Frente Amplio, en Independientes, en ecologistas. El camarada Dr. Allende Gossens –en consecuencia-  no es propiedad de un grupo de militantes que, por casualidades históricas aún no definidas, han formado parte de las direcciones partidaria en las últimas décadas.  Esa arrogancia es desfachatez.

También tenemos culpa nosotros en esta incapacidad y en esta traición de las direcciones partidarias, porque somos decenas de miles de militantes, militantes que tenemos experiencia, que hemos sabido de derrotas, de victorias, de dolores y sacrificios y de grandes e históricas batallas y que fuimos contemplando cómo, burocráticamente, esas direcciones decidía cupularmente sobre políticas, muchas veces  antagónicas con los que los socialistas debíamos elaborar y aplicar por el bien de Chile.

Era vergonzoso ver cómo parlamentarios socialistas votaban leyes que favorecían a las empresas trasnacionales o cómo se elaboraban leyes lesivas al pueblo trabajador; cómo dirigentes nuestros dejaban de lado tareas impostergables  que habíamos acordado ejecutar al recuperar la democracia, tales como terminar con las isapres, las afp, con la educación en manos de sostenedores que lucraban con ella. Sin consecuencia  de ningún tipo, quedó la tarea -demandada por todo Chile- de terminar con la Constitución del tirano Pinochet, tarea dejada al olvido en algún escritorio  de un salón presidencial.

Cuesta creerlo o aceptarlo: Era demasiado grave observar al  PS condenando a países hermanos, como Cuba y Venezuela, que eran –y son-  victima de la criminal agresión imperialista y que ahora –hasta el propio gobierno yanqui- pretende “corregir” esa forma de agresión.  Otros, por su parte, calificaban,  a través de la prensa burguesa, de fumadores de opio a quienes queríamos una nueva Constitución elaborada por una Asamblea Constituyente y sancionada soberanamente por el pueblo.

Entonces, ese espacio político de ser herramienta práctica y orientadora de nuestro pueblo en sus luchas por un país más justo, no la cumplimos. Se privilegió alianzas con partidos de clara definición anticomunista, con el ánimo de administrar bien el aparato de gobierno, en vez de definirse por los objetivos estratégicos que siempre nos habíamos planteado  los socialistas. Y lo colectivo se hizo individual Los objetivos históricos estratégicos, se tornaron objetivos de grupos y personales.

La desfachatada y deshonesta reacción de los dirigentes socialistas sobre las palabras de Daniel Jadue, esconden estos hechos indesmentibles, lo ocultan, lo que es  deshonesto. El camarada Dr. Allende Gossens proclamaba y enseñaba siempre, y se ha demostrado en la práctica, que las grandes transformaciones que Chile requiere, son posibles sólo con la unidad del pueblo, en especial la unidad de los partidos de los trabajadores, de los partidos que representan a los que sustentan nuestra sociedad, a los que crean la riqueza, a los trabajadores. Esos partidos son el Partidos Socialista y el Partido Comunista. Y los Socialistas teníamos la virtud de presentarnos como articuladores de alianzas más amplias, capaces de  llegar a espacios a los cuales los comunistas tienen más limitaciones. Sin embargo, nada de eso fue comprendido correctamente por las direcciones socialistas de los últimos años.

Por todo lo anterior, y por muchos otros argumentos que nos ha mostrado la vida política partidaria, muchos miles de militantes, como nosotros, se han ido alejando de la organización. Pero, sin embargo, seguimos en la lucha por un Chile mejor, como el que nos mostraba y quiso construir el camarada Dr. Salvador Allende Gossens. Muchas y muchos militantes han muerto siguiendo su ejemplo y compartiendo esos ideales. Tenemos una obligación moral y de respeto por todos ellos.

Por eso estamos con Jadue. Por eso apoyaremos a los comunistas, en la medida en que comprometan el cumplimiento de las tareas comunes que son necesarias para una vida más justa. Lo apoyaremos y esperamos que la lucha y el cumplimiento de las tareas sea real, unitaria, sin sectarismos. Por eso privilegiamos la unidad con los comunistas, como también apoyaremos el trabajo con otras fuerzas que estén comprometidas con la lucha histórica de nuestro pueblo, que son las mismas banderas de lucha que, en otro tiempo, enarboló al camarada Dr. Allende Gossens y que -de acuerdo a las condiciones históricas actuales- han continuados hasta ahora, otros hombres. Una demostración de ello, es el estallido social de octubre del 2019.

Nos llenamos de satisfacción por gran el triunfo obtenido por la izquierda en la jornada electoral, como con la estrepitosa derrota de la derecha, y de las derechas en todas sus manifestaciones y niveles, porque esas derechas también están presentes en nuestro propio sector. Por eso crecen las esperanzas de una transformación del Chile actual, elaborando una Constitución más democrática. Por eso seguiremos aportando por este Chile nuevo que recupera ánimo, que tiene nuevas y juveniles energías, que nos sorprende a todos con esa fuerza  y esa luminosidad de un amanecer, para comenzar, definitivamente,  a transitar por esas anchas alamedas por donde pase el ser humano libre.

Por eso, miles y miles de socialistas estamos hoy con Jadue y con las fuerzas de izquierda que luchan por un Chile mejor y más justo. ¡!!!

Lo subrayado es nuestro.


martes, 1 de junio de 2021

La abstención es mayoría absoluta/ más del 60%, en las elecciones del Chile virtual, con un estrepitoso descalabro para el régimen piñerista sofofo y la coalición de la derecha y un triunfo de la oposición….

 


La abstención es mayoría absoluta/ más del 60%, en las elecciones del Chile virtual, con un estrepitoso descalabro para el régimen piñerista sofofo y la coalición de la derecha y un triunfo de la oposición….


Juan Pablo Cárdenas S. escritor, analista internacional, comunicador social, Semanario SurAndino / Addhee. Ong.

Parece ser que a los analistas políticos ya no les llama la atención que bastante más de la mitad de los ciudadanos no concurra a sufragar (58 por ciento). Si en el pasado, Chile se ufanaba de ser un país de alto espíritu cívico, con esta concurrencia la verdad es que quedamos muy al debe al respecto. Sobre todo si en los últimos comicios los chilenos tuvieron por primera vez dos días para votar y podían marcar opción por los varios miles de candidatos que se postularon a constituyentes, gobernadores, alcaldes y concejales. Fiesta de la Democracia en realidad no hubo, aunque para millones de chilenos por varios meses confinados en sus hogares por la pandemia, salir a la calle fue un verdadero respiro y motivo de júbilo. Lo más relevante de esta jornada fue la elección de los 155 integrantes del Consejo Constituyente que tendrán la misión de redactar una nueva Constitución Política del Estado.

Una entidad que se hará cargo de definir cada artículo de nuestra nueva Carta Magna siempre y cuando sean aprobados por los dos tercios o más de sus miembros. Un quórum tramposo impuesto por el Congreso Nacional y la clase política para impedir que los constituyentes elegidos democráticamente, y de forma paritaria, pudieran determinar lo que les parezca, como remover las bases del actual y cuestionado orden institucional heredado de la dictadura cívico militar y sacralizado por las tres décadas de los gobiernos y parlamentos que la administraron. Con los resultados de los comicios se aprecia, ahora, la escasa posibilidad de que la derecha pueda vetar las decisiones mayoritarias, al no obtener un tercio de los constituyentes sino una cifra que solo podrían ver reforzada con los votos de algunos ex concertacionistas y uno que otro independiente que se descubran renuentes a cambiar el orden institucional establecido por la Constitución de 1980. Sabemos que la Alianza por Chile saldrá a seducir a estos concejales y que varios de éstos podrían perfectamente ceder a su influjo. Los balances indican que fueron los candidatos independientes los grandes ganadores de esta jornada electoral, los que estarán representados por una bancada de 48 escaños en la Convención Constitucional.

En su mayoría personas que, habiendo tenido militancia partidaria, terminaron por desencantarse de estas agrupaciones y de la conducta de sus mandamases. Por lo que en ningún caso se trata de personas desideologizadas o erráticas. El prestigio, entre ellos, de un Benito Baranda, por ejemplo, nos ahorra mayores comentarios. Triunfantes deben sentirse también en el Frente Amplio con sus diversas y muchas veces mal avenidas denominaciones. Enseguida, debe ser el Partido Comunista el que celebre haber llegado a la conducción de varios municipios, pero muy especialmente al de Santiago, que hasta aquí fue bastión de la derecha, y donde resultara derrotado un alcalde de apellido Alessandri, para mayor tragedia del conservadurismo criollo. Justo es destacar, además, la consolidación de un referente nuevo como el Partido del Pueblo que eligió a 22 concejales.

Un fenómeno realmente inesperado y que le da representación a varios líderes que se destacaron en el llamado Protesta Social del 18 de octubre del 2019.

Si la anécdota principal de los comicios fue el improperio de la diputada Jiles al Jefe de Estado enfrente de los medios de comunicación que transmitían en vivo, en la noche de los escrutinios deben haber sido muchísimos los derechistas que usaran gruesos garabatos, también, para referirse a la responsabilidad de La Moneda y de Piñera en su desastre electoral. Por su débil elección de concejales y en la pérdida de numerosos municipios, además del de Santiago. Pocos habrían imaginado que la propia alcaldía de Viña del Mar pasara de la derecha al Frente Amplio y que su candidata a la Gobernación de la Capital llegara tercera y no alcanzara siquiera a llegar a la segunda vuelta que ahora va a ser entre un disminuido candidato de la Democracia Cristiana y una líder de izquierda emergente progresista como Karina Oliva. Más allá de guarismos que van a manipular los partidos políticos para aminorar la derrota común de Chile Vamos y de la ex Concertación, muchos celebran la derrota personal de personajes como Gonzalo Blumel, el ministro del Interior de Piñera, y de otros como Carlos Ominami y Mariana Aylwin, viejos concertacionistas disfrazados de independientes para distraer a los sufragantes. Asimismo, y a pesar de que resultaron elegidos varios ―rostros‖ de la televisión, hay que celebrar la derrota de varios otros actores y figuras del espectáculo, como la exuberante Marlene Olivari, reclutadas por la derecha nada más que para que le sumaran algunos votos mediante sus rutinas televisivas o sobre las tablas. En relación a las próximas elecciones presidenciales, difícil parece que prospere un acuerdo entre social cristianos, social demócratas y las expresiones más vanguardistas, cuyos penosos liderazgos creen estar signados para derrotar al candidato del oficialismo.

Pero como los resultados obtenidos por la derecha y la ex Concertación fueron tan magros, ya no se piensa necesariamente en la unidad de la oposición para darle un nuevo gobierno a Chile. El epicentro de la política se va a desplazar desde el gobierno y el Congreso Nacional a la Convención Constituyente.

Muy pronto a pocos le va a importar los integrantes de los curules legislativos y las casi cotidianas y majaderas intervenciones del Jefe de Estado. Bueno sería que éstos fueran abandonando sus cargos y, con ello, desahogar el presupuesto público. Debe ser desde La Convención Constituyente que se construya una alternativa para Chile, con nuevos líderes, ideas frescas y en la voluntad de convocar a los que no votaron.

Muchos de los cuales se abstuvieron por la rutina electoral del desencanto y el más de lo mismo... sin calcular lo que finalmente se ha producido: la posibilidad de que se inaugure un nuevo escenario político que defina una nueva Carta Magna, pero al mismo tiempo exija allí y en las calles las reformas económicas y sociales por tan largo tiempo demandadas. Entre ellas las más urgentes como el término de las AFPs, el impuesto a la riqueza de los millonarios y las utilidades de las grandes empresas. Así como la recuperación de nuestras reservas estratégicas y un salario mínimo digno para todos los trabajadores. Saludable ha sido observar a los grandes empresarios después de las elecciones.

Da gusto verlos preocupados o más bien desencajados por lo acontecido. Que reconozcan que se está inaugurando una nueva era en la que los trabajadores deben ser los protagonistas, que deben cesar los abusos patronales y la explotación saqueo  de los recursos naturales. En primer lugar, debe proponerse el bienestar del pueblo y el respeto al medio ambiente. Un tiempo en que se prohíba el lucro en la educación, la salud y otras áreas de la actividad nacional. Y en el que los ahorros previsionales, por supuesto, sean administrados por el Estado y los propios cotizantes. Debe ser aspiración de un nuevo texto constitucional, restablecer el voto obligatorio, que exija y vele por la diversidad informativa, soporte tan fundamental de la una genuina democracia. A fin de que los que deciden el presente y el porvenir sean mejor informados y para que los millones de chilenos que hoy se abstienen se hagan parte de las transformaciones que también anhelan.

Lo subrayado/interpolado, es nuestro.

LOS PARASITOS SOCIALES Y POLITICOS. UNA FORMA DE VIVIR SIN PRODUCIR SIN TRABAJAR. SIN GOBERNAR. En el nuevo orden mundial del capitalismo salvaje: los primeros en adaptarse.

LOS PARASITOS SOCIALES Y POLITICOS. UNA FORMA DE VIVIR SIN PRODUCIR SIN TRABAJAR. SIN GOBERNAR. En el nuevo orden mundial del capitalismo salvaje: los primeros en adaptarse.

Por Mariano Sierra S.,  escritor, jurista, analista internacional, El SurAndino/Addhee.Ong/


Desde la Patria  ocupada y maltratada del jurista  Eliacer Gaytán, el sacerdote revolucionario Camilo Torres Restrepo, padre de la Teología de la Liberación en Latinoamérica,  y del maestro  Gabriel García Márquez: ¡siempre presentes!

Como perversión y contagio a la salud social y política el parasitismo vive a expensas de otros, más que al trabajo y servicio de ellos mismos.

Un enemigo diabólico recorre el mundo. Su finalidad se hace impredecible debido a las múltiples formas como incursiona, posesionándose cual batallones de sanguijuelas. Muestranse pacíficos cual corderos, ovejas mansas, pero son lobos con apariencia solidaria, llenos de beneficios atractivos con la seguridad de atrapar sin saña en sus redes ambiciosas, engañosas que asedian sin piedad. Estos parásitos son elementos detractores que carcomen en la naturaleza y en la sociedad donde se ensañan sin generar ningún resultado útil donde operan.

Resulta que estas plagas que viven sin producir son altamente abundantes contaminan por igual, pero sus fines y efectos son iguales, esto es viven a costillas del pueblo, reciben, pero no dan. Otro hecho notorio de estas plagas humanas es que en cuanto más se desarrolla un país y sus instituciones, surgen nuevas formas de expandirse creciendo por doquier las onerosas pérdidas económicas en donde conviven, aumenta la corrupción y con ella la violencia, haciéndose difícil su eliminación pues se aparejan con tacto y fuerza ya en las huestes públicas o las privadas, haciéndose inmunes a todo toxico. De allí su reproducción sin control.

 Su alimento es el puesto de trabajo burocrático con esplendidas remuneraciones, aunque a veces, derogan su sustento de prebendas y negociados turbios donde se lucran en gran medida. Acaso no son sus sitios preferidos todo tipo de instituciones, pero generalmente en el estado es donde se aposentan cómodamente. Unos y otros se valen de ciertas leyes y decretos por medio de los cuales, de frente al pueblo, lo despojan utilizando cobros de sanciones e impuestos inexistentes o camuflados que se convierten en floreros de Llorente durante los paros sociales.

Estos parásitos surgen del esfuerzo de otros, atendiendo al poder donde se alojan. Sus cargos están encapsulados, casi sin responsabilidad, haciendo de sus cargos manejos sociales o lobistas. Con base a estas generalidades, reflexionemos sobre los más clásicos parásitos, y su biología social.

Tenemos los parásitos que se atrincheran debido a la posición económica... Se dice que, durante el esclavismo, estos parásitos tuvieron auge pues dependían de otras personas que les pertenecían. Estos vampiros en doble vía son verdaderos chupa sangre humana. Están también camuflados que la sociedad no lo nota, pero los efectos económicos resultan demasiado onerosos, improductivos e inadecuados. El parasitismo en general tiene sus raíces en la economía, en el estado en la sociedad. Distintas voces consideran que el parasitismo social y político ha tomado formas banalizadas con énfasis en la perversión, la degradación, sin consonancia responsable con gozo, acción y disfrute

Estas raíces indican que el parasitismo ha sido una aparición del pasado que hoy se volvió actual en las distintas esferas del tejido social y político. La tormenta parasitaria nos hace sordos, ciegos y hasta mudos, incapaces de percibirlos ya que acceden el ambiente social algorítmicamente como mercancía o como un cáncer que devora, impidiendo reacciones de exterminio. Desde Marx el parasitismo fue de interés dentro de los procesos e investigaciones económicas y sus efectos con la interrelación humana empezando por los tejidos dominantes.

Occidente ante este transito se encuentra en una encrucijada. El parasitismo se precisa una verdadera simbiosis muy unida a diferentes sectores, instituciones públicas y privadas de la sociedad. La interrelación simbiótica origina cortocircuitos sociopolíticos con afectación negativa. Por la simbiosis social se debe buscar una concientización comunitaria para erradicar todo daño tomando las acciones propias. Como parásitos también tenemos países dominantes que bajo las figuras del neoliberalismo y la globalización ejercen dominios y explotaciones de envergadura.

Por su condición económicas, estos países con sus enormes reservas de capital, conforman naciones que ante su poder económico ejercen control y manejo sobre los países débiles. Viven a costas de ellos donde también resaltan préstamos a altas tasas, ventas de mercancías con aranceles altos, mientras que las compras que les hacen a los países débiles, se hacen con precios sin aranceles o con determinadas condiciones económicas, además de imponerles algunos acuerdos como es el caso de la OCDE que impone conductas laborales, de impuestos, de pensiones, de competencias entre otras.

Otro fenómeno a fin al anterior se presenta frente a empresas multinacionales donde las operaciones comerciales se miden bajo índices de precios altos, acordes con el valor de las monedas de estos países. Diremos entonces que la fuerza de los capitales domina los precios del mercado y las condiciones de las negociaciones, haciendo más critica la posición financiera, los acuerdos de pago, los intereses y la regulación de los precios. Esta estructura parasitaria rompe todo esquema solidario entre países, sin que se vislumbren metodologías claras que sean capaces de revisar alternativas de cooperación mundial.

El mundo gira   bajo estados de gobernanza que ya se han llamado en calificar Estados profundos, donde parasitan grupos de dominio de orden económico, de la banca y las comunicaciones que determinan condiciones a seguir. Los estados profundos se alinean a cualquier expresión democrática, que como parásitos violan todo tipo de derechos, desconocen leyes, acuerdos bajo el principio de la doble moral por aquello que perfilan normas oscuras en detrimentos de los países débiles. El mayor generador de parasitismo en la historia ha sido el capitalismo desbordado que toma todo sin retribuir nada, que ambiciona con egoísmo, con poder, con posesión y posicionista.

Los efectos del parasitismo sean cual fuere la institución donde se mueve, en su desastre monumental, es del orden económico, de la prestación efectiva de los servicios y del ambiente social que genera ante la angustia comunitaria con afectación a la salud mental. Por lo regular el parasitismo convive en organizaciones sociopolíticas donde prolifera mucha actividad humana, donde se viven gestiones de formación educativa, formativa, de dirección y de diversas otras naturalezas comunitarias, como lo son las fuerzas del estado. El mayor escenario parasitario

Decimos que son parásitos algunos tipos de administradores del estado y de lo privado. Y lo son porque en su mandato ejercen aplicación, manejo, control y gestión desbordando las facultades, desborde que acribilla al usuario por mal servicio violando los principios constitucionales. En el ejercicio de las facultades se aplican actos de corrupción, dolo, y violaciones al principio de autoridad y poder, cayendo en una dictadura clara con visos de fascismo. Todos los parásitos en el país han cogido tan fuerza que se encuentran institucionalizados, los que los hacen unos villanos maltratadores de la dignidad humana, con licencia para operar dentro de la legalidad.

Si hablamos de parásitos, jamás podremos olvidar al Imperio español que sometió, saqueo y aniquilo sin piedad al pueblo indígena. Lo que perduro hasta la era de la Republica y que ha proseguido hasta la fecha por muchos en cuerpo ajeno. Romper el pasado, cuyo recuerdo se encalló con las esfinges de tantos de los que conquistaron el territorio, es un acto de defensa del pueblo étnico y afro.

Y es que el parasitismo genera violencia de distintas naturalezas, sin distinción de afectación. La historia humana ha sido una cadena de conflictos, cuyas odiseas transforman cualquier realidad que el olvido o perdón no puede borrar, La sociedad civil se abre paso desencadenando contiendas represadas. Con paso firme y resistente guiaremos los pensamientos hacia aquello hemos soñado. Ese caminar con actos de justicia, lucha contra los juegos de los parásitos públicos y privados, para un bienestar social tal como lo ordena un principio constitucional. Esta corriente reflexiva se cruza con la memoria histórica, verdad de apuño que no tiene reversa, con las esfinges parasitas que se quieran interponer, de unos próceres que insulsamente las han proclamado con crasa decisión.

El país ha sido invadido por la violencia y otros malestares sociales que parásitos políticos, terratenientes, gobernantes, y jerarquías diversas lo han venido aniquilando. Todos nuestros pueblos viven bajo el silencio de sus muertos y en llanto de las víctimas. Parásitos de las guerras sociales han querido dar un orden mediante sus actos de oprobio con efectos infecundos. La guerra parasita cruza montañas. Valles, ciudades, sin envejecer y contrario sensu rejuvenecen en medio del dolor, en una lucha donde se invierten los valores.

En su accionar los parásitos mantienen la contienda tormentosa donde cada agente parasita sin asumir responsabilidad alguna y, por el contrario, su esfuerzo es la manipulación y el engaño a otros. Sin conciencia de patria gobiernan, actúan, proceden, se mueven, profanando toda actividad, practican justicia impune, administran y educan bajo la irrealidad, profanan a Hipócrates, legislan casi en la clandestinidad de sus curules, pisan a la sombra de sus ejércitos. Pero también están aquellos que maquillan los evangelios y las prácticas religiosas, hacen de la religión una mercancía de consumo, otros deshumanizan el trabajo, violan las normas laborales, acosan las leyes para su improductividad y desarrollo, perdiendo el trabajo su esencia y valor, desconociendo la defensa del trabajador. El parasitismo vuelve al hombre un inepto, un títere de su propia sombra.

Hay organismos de control del Estado que se convierten en parásitos, violan sus funciones como la fiscalía que actúa como juez de mármol, hay pérdida de identidad del servicio, pues parece que no existieran. Por eso como esfinges mueren en los conflictos, perdiéndose como si nunca existieron. Todos estos órganos del parasitismo son propios de gobiernos inestables, sin estructuras sólidas, retóricos, fuertes con los débiles y mansos con los fuertes. Para nadie es un misterio que el parasitismo se presta para que se dé rienda suelta a las mermeladas.

Sea cual fuese la práctica del parasitismo y su entendimiento, no puede haber aceptación de este flagelo. Reflexionemos todos sobre la materia, evitando cualquier mala interpretación o desvío. El parasitismo llega a altos grados de degradación como un paroxismo que se clava en el seno de la comunidad, produciendo todo tipo de dolor y desgracia social y política.  La reflexión conduce a propiciar una educación- formación del mundo de los sentidos que nos fuerza a liberarnos de cualquier esclavitud y es que el parasitismo en una esclavitud que por el hombre mismo esclaviza a otros con su proceder del poder y los hechos que quieren hacer el mal.

Con precisión un educador acierta diciéndonos....... que quien libera a los demás de la esclavitud, logra tener significado y sentido cuando cumple con la función de enseñar al otro. Porque la educación tiene un poder estructurador para entender la realidad creando un orden social y político…los parásitos que se nutren con el neoliberalismo ante una sociedad en la miseria, es un capitalismo que va y viene cual leviatán que no permite que llegue a la realidad social del bien común, acorde a la justicia social del servir y del amar.

Frente al tema del parasitismo ya hemos llegado a los límites. Es un imperativo que se desmonte el dominio ilógico de estos parásitos que, sin caer en despropósitos, hoy casi que nos gobiernan, operan en muchos estamentos e instituciones del país con los agravantes que ello conlleva. Estos parásitos bloquean el orden social y político, incrementan la corrupción y el correcto manejo de la gestión pública y privada como una afrenta a la democracia. Por todo lo dicho en esta reflexión, una revolución social, es la forma de emanciparnos de este flagelo que está llevando a la descomposición de nuestras instituciones públicas y privadas y de muchos actores de la sociedad. 

MARIANO SIERRA

Lo subrayado/interpolado, es nuestro.