Argentina: Basta Ya de violencia y despojo a las comunidades originarias…
SERPAJ Servicio Paz y Justicia 1974-2026/ Other News/ADDHEE.ONG:
La paz es fruto de la justicia: “La Paz fundada en la Justicia Social”
A 50 años de la Última
Dictadura: ¿Nunca Más! Memoria, Verdad y Justicia
¿HASTA CUÁNDO SEGUIRÁ LA VIOLENCIA CONTRA
LAS COMUNIDADES ORIGINARIAS?
Y por supuesto cuando
comenzó la gestión de Milei, la mencionada ley fue derogada rápidamente, con lo
que era de imaginar el acoso que se avecinaba contra los territorios indígenas.
Todo lo que vino después,
el RIGI, la Ley de Glaciares y la Ley de Inviolabidad a la Propiedad Privada,
de la que afortunadamente no pasó el tema de la extranjerización de la tierra y
de la ley de manejo del fuego, pero quedaron los desalojos express, el nuevo
Registro de la Propiedad Inmueble y el régimen de expropiaciones, nos convenció
del rechazo y el odio hacia el pueblo en general, pero hacia los derechos de
los pueblos originarios en particular. Todas las acciones que se han venido
tomando desde entonces, nos confirman que lo que el entonces candidato Milei
decía, que venia a destruir el Estado desde adentro, se iba a cumpliendo
indefectiblemente.
Así fue como una por una
fueron amenazadas y se produjeron desalojos en diferentes comunidades, algunas
de las cuales hasta tenían el reconocimiento institucional del Estado
Argentino, a través del INAI (Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas)
Entonces, estas amenazas y
desalojos ya no fueron casos aislados, sino parte de un plan sistemático de
hacer desaparecer las comunidades, y a sus habitantes, como partes de un pueblo
preexistente al Estado Nacional, con sus derechos reconocidos constitucional y
convencionalmente. Esto nos demuestra que ya no hay leyes que se respeten, que
sólo tiene valor lo dispuesto por los Poderes Ejecutivos y Judiciales, que
muchas veces resuelven casos de usurpación en complicidad con terratenientes o
empresas corporativas, inmobiliarias, o de actividades económicas extractivas,
etc.
Si no fuera por lo trágico
del caso, hasta daría gracia que acusen de usurpación a comunidades o pueblos
indígenas, asentados en sus territorios tradicionales desde muchos años atrás,
preexistentes incluso a la constitución del propio Estado Nacional. Pero claro,
aparece alguien que tiene un titulo, conseguido vaya a saber con qué artimañas,
para imponerse ante la posesión indígena.
Y si queremos dar
ejemplos, hay que fijarse en los casos que tuvieron lugar en los últimos meses:
·
25 de julio: Desalojo en Comunidad Mbya Guaraní,
Puerto Quemado II, en la Provincia de Misiones.
·
10 de agosto: Desalojo en Comunidad Santa Rosa
de Humahuaca, Jujuy.
·
7 de agosto: Amenaza de desalojo a la Comunidad
Paicil Antriao, de Villa La Angostura, Neuquén.
·
19 de agosto: Desalojo de la Lof Kinxikew, y
amenaza del Lof Melo, en Villa La Angostura, también Neuquén.
Riesgo de Desalojo a la
Comunidad Ocloya Las Capillas, en la Provincia de Jujuy.
Peligro de Desalojo de la
Comunidad Lule de Finca Las Costas, San Lorenzo, Provincia de Salta.
Riesgo de desalojo de la
Lof Kurache, de Cushamen, Chubut
Y con seguridad hasta fin
de año se van a agregar más casos. Entonces, ¿qué podemos esperar? Si la
mayoría de las veces estas acciones responden a los intereses de los poderosos,
a las ambiciones de quienes pretenden los territorios y sus recursos, y cuentan
también con el apoyo y despliegue de las policías y fuerzas especiales que
responden a los distintos poderes judiciales de las provincias.
Es importante tener en
cuenta, que cuando una comunidad es desalojada, no implica simplemente el
desplazamiento de su lugar, sino también abandonar el territorio que representa
su sustento de supervivencia material, su identidad, su cultura, su espiritualidad
y su organización comunitaria, por lo que se está afectando no solo el derecho
colectivo de la Comunidad, sino también el derecho de cada uno de sus miembros,
es decir mujeres, niñas, niños, hombres y personas adultas mayores que se
encuentran vulnerabilizados por la falta de respeto y garantia de sus derechos.
Por todo esto, el Servicio
de Paz y Justicia (SERPAJ) , junto con su presidente honorario. Adofo Pérez
Esquivel, expresa su indignación y repudia enérgicamente esta política
discriminadora, este accionar represivo y se solidariza con todas las
comunidades originarias, apelando al deseo de muchas de ellas y sus
organizaciones, y de las distintas organizaciones del Pueblo Argentino, a la
unidad en resistencia y lucha, pero una verdadera unidad en la acción, que es
con lo único que se podrá enfrentar una política entreguista y de despojo como
la que estamos viviendo.
Fundación Servicio Paz y Justicia, organización reconocida con el
Premio Mensajera de la Paz por Las Naciones Unidas y Educación para la Paz por
la UNESCO.
mail: secinstitucional@serpai.org.ar






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