La civilización, ese cordón umbilical de la historia trae
consigo unas diversas consideraciones que dan luces para juzgamientos humanos
que encierran verdades de convivencia geopolítica. Así como la actividad
política cuya conducta atraviesa la causa de la llegada del colonialismo al
Continente Americano. La memoria histórica nos enseña la evolución de ideas
emancipadoras que simbolizan la vida de los pueblos conducidos por vertientes
esclavistas que entorpecieron el desarrollo de la nueva República, de los
nuevos pueblos, ávidos de codicias y mezquinas ambiciones propias del caos.
A la vista de todos, fluye un mundo en transformación,
entre sujetos coloniales e imperios, migraciones que se han convertido en
sujetos de la gran geopolítica degeneradora de la raza humana afligida por el
genocidio a gran escala. El gran pecado del prójimo es la insensibilidad, clave
para entender la relación con el entorno, entorno que no es otro que señalar
que la patria es el mundo, y de allí parte la querencia humana. Conocer la
patria es principio de rigor histórico que empieza con el despertar de la
conciencia histórica. Intento para construir identidad y razón de un modelo de
país donde tratamos de unir la relación con el otro, ese otro, parte entrañable
de lo nuestro. Ese otro que vive en un mundo simbólico. Un mundo interpretado,
un mundo programado, lleno de ecuaciones y algoritmos que no nos deja vivir la
finitud, ser como somos y queremos ser, por poseer la estirpe de la libertad y
la justicia social.
Ascendemos, descendemos dentro de divergentes planos
filosóficos, explorando la identidad humana en un dialogo absurdo pues vivimos
en torres de babel, donde no hacemos unión del amor con la dinámica social de
un lenguaje prístino. Orbitamos entre realidades que desconocemos dentro del
complejo mundo conductual que solo inspira capacidades que eludimos, pues nos
movemos dentro de la horizontalidad y la verticalidad, que nos convierte en una
nueva monarquía.
Un problema de línea hoy es luchar contra la desigualdad
que conforma el mayor núcleo problemático social. Ello exige que la sociedad
como tal vaya al cambio con voluntad para romper hábitos y contextos
ancestrales para que afronte nuevos modos de eliminar el divisionismo social,
hacia una equidad, un conocimiento, una cooperación y un humanismo pleno con
fuerza espiritual. Pero también exige el apoyo de la política estructural en
una compenetración transformadora en unidad y sin codicia, ponderando el amor
núcleo central de la vida, fuerza para transformar.
Estamos sordos ante
las voces solitarias de los pueblos que claman en un mundo en llamas que
colapsa por la corrupción boyante. Es el hombre
una pasión que vive buscando la praxis de la finitud entre el tiempo y el
espacio, contrario sería la nada o el vacío que vivimos buscando. Todo ello
implica la finitud de estar en el mundo y sus realidades. Dice el pensador...
Hay que escribir como se habla y sobre lo que vemos.... Es el ensayo donde la
realidad y lo efímero llegan a tener la finitud para que fluya la verdad sin
límites, sin el despropósito del falso fluir de falacias aceptadas.
La vida se nos presenta dentro del mayor horror genocida
como un desliz de angustias. Cada día el mundo cambia su historia. Los imperios
no descansan con su ejército destructor donde prima la instrumentalización. La
sociedad trata de interrelacionarse, pero fuerzas oscuras oprimen buscando que
los hechos se desvíen en medio de una política incorrecta con mensajes en
contravía a la luz de un canibalismo sesgado generado por los egos de los
poderes codiciosos y por la desconexión de una sociedad que logrando recibir el
beneficio para sus necesidades vitales, niega el progresismo.
Sociedad y todo actor del mundo se confabulan entre
emociones y pasiones que perviven al unísono de impulsos irracionales forzando
la condición humana para accionar y tomar decisiones con energías que
precipitan. El hombre devora al hombre en medio de una gastronomía política,
canibalismo heredado que ruge al acecho. La sindéresis, un juzgar con apremio,
un pensar sin voluntad, viaja hacia el autoritarismo fabricando pulsiones
asimétricas, mientras una naturaleza asoma con figuras diversas, toda una
perfección de vida asociada al sentir de la existencia que hace perder todo
rumbo, porque sabe amar y gobernar con pulcritud y verdad.
La vida de los pueblos evoluciona A la luz del
conocimiento, aun en medio de fuerzas hostiles enemigos del orden que rechazan
su desarrollo. Pensares humanistas sofocan a aquellos detractores que solo
aspiran una vida díscola, flácida, fácil de controlar, como enemigos que son de
la cultura y de la educación. Hechos recurrentes de los imperios preponderantes,
generan para los pueblos y el mundo, incoar acciones que constituyen el umbral
para llevar a cabo transformaciones bajo medidas de diáfana trazabilidad, en un
decidir, donde somos un fin para las migraciones narcóticas.
La vida en su praxis enseña un existir vacío porque la
existencia de dioses fuera de la espiritualidad, son los que venden el vulgo
profanador, que la condición humana hace posible al retornar la pedagogía
interpretativa lejos de apariencias, dando lugar a sentimientos con un fin
social humanista, altruista, lleno de filosofía universal-
Nadie siente como las víctimas, la existencia explotada,
ni los hechos violentos ni el marginamiento destructor de vidas. Razón le cabe
al politólogo Edgar Morin cuando señala...Se requiere un nuevo tipo de política
que reoriente el progreso y se ponga al servicio de la humanidad... Estamos y no estamos, los imperios nos
invaden, nos programan desde todos los campos del ser, no hay libertad, solo un
relativismo conducente. No se nos permite ser lo que queremos, todo es
seducción, hasta el sexo delira. Nuestra vulnerabilidad nos hace esclavos de
todo. Por ello no podemos decir como Neruda....Confieso que he vivido. Pero también
nos inspiramos a brindar por la dulce vita, con la amarga cicuta, por la
ingratitud del mundo, un mundo ancho y ajeno que gira al unísono de la razón y
el pensamiento, evitando que la vida nos niegue el sentido de amar, para que no
seamos seres unidimensionales, carentes de sensibilidad social, aprendiendo que
vivir es un permanente nacer para nacer.
La vida no se detiene, ella va dándonos avisos de vida, conciliándonos
en una globalidad de pasiones activas que exhortan a razonar con sentido común
y una ética que nos permite respetar, reconocer, entender y dignificar al otro,
nuestro otro yo.
No obstante, el control ideológico y la politización
aberrante, como comunidad no nos permite estar ocultos. ni propiciar asonadas a
la personalidad. La identidad del que quiere el cambio y lucha por él ser, debe
tener la firmeza espiritual sin apasionamientos. Elías Canetti hombre social y
de percepción humana frente a la comunidad enseño que la masa y el poder conforman
elementos de acción para enfrentar y defender los derechos que la razón simboliza
con la historia de los pueblos que construyen la libertad con justicia social….
Con este devenir vamos buscando un vivir en un mundo incierto, que solo lo
salva la resistencia y el quiebre al tiempo,
EL ser es por lo que quiere ser. Lo devoran sus
instintos, así el mundo también lo condicione a ser, lo que aquel quiere. El
tiempo nos conduce, nos moldea, nos lleva por sus espacios a veces invisibles.
Donde moran los recuerdos, fijando esperanzas. Vivimos auras de poder positivo
y negativo, es la voz de la conciencia que siempre habla en el silencio,
tomando rumbos cuyo giro provoca pasiones que se enfrentan a la cosmosintesis
del obrar dejando huellas, plasmando caminos de superación o de odio, o de
codicia genocida que vulnera los derechos humanos.
Es la puerta de la vida un libro abierto, por donde
penetra el ser humano, siempre nos dice algo atinando a comprender y nos
deprime cuando la revolución nos es adversa y creemos que nuestro interior nos
engaña, pero no, pues el espíritu que lo mueve la fe alimentada con amor se
realza para servir. Cuando animamos la palabra que es vida en acción, invocamos
la conciencia que es el libro que previene tempestades. El conocimiento es
vivir, no hacerlo nos lanza a la oscuridad cósmica, donde podemos sucumbir ante
fuerzas visibles e invisibles de un inexistente ocaso, porque muere ante la revolución
que arrolla la tiranía colonialista fugaz y sin identidad objetiva.
Y esos visibles e invisibles, somo todos los que entre
paradojas vamos marcando conductas que contrastan con la condición humana,
valor visible prodigo de pasiones con fe, mística y un poder natural para
enseñarnos a vivir como poéticos de nuestro vivir. Como invisibles marginales
somos muchas veces comodines del mundo atrofiados por odios compulsivos que
vagando con las venas abiertas queremos hallar un espacio donde no prolifere la
codicia que merodea en los avernos de los ultramundos, y en el fascismo
constructor de odios y de políticas sin destino.
Los invisibles han perdido el retorno acosado por los
perjuicios borrascosos que los llevan hacia el pantanal de los esclavismos, reducto
que fluye en el mundo de los sátrapas, y los ácratas, laberintos sin salida que
confina bajo espacios fascistas, terrenos que describen el revés del mundo como
aquellos sepulcros blanqueados del destino, indiferentes que existieron en la
historia con el espíritu pasivo y apático.
Pero surge siempre la Fe, ese obrar invisible, que, si no
se vive, se enfría, se precisa parca y por ello el fuego de la vida es a veces
tiránico, impidiendo que un fuego apague otro fuego, pero esa fe en nosotros
forja nuestro viacrucis salvador. Siempre vivimos, nunca morimos, la nada no
nos puede vencer. Los actos genocidas y el perfilar de voces mundanas hacen
vibrar el sentir pascual de que no sabemos lo que decimos, ni lo que hacemos ni
tampoco nos damos cuenta de que el crimen del Gólgota es un pasado, que sigue
viviendo bajo los oscuros instintos de una comunitaria ceguera eclipsante,
rumiando entre restas y sumas una esperanza mesiánica. Como nos lo propone la
filosofía social, la filosofía de la desobediencia civil pacífica.
Hoy proliferan oscuras dimensiones de perros guardianes
que merodean el destino incierto bajo parámetros irracionales al son de una
libertad irresponsable que permite que la sociedad se vuelva un sin fin de
esclavitudes condicionadas por el despotismo y la ignorancia crasa, cercenadora
de conciencias y razones. La condición
humana que llevamos dentro nos hace ver realidades, para determinarnos que vivir
muchas veces es un retroceso que solo es vencido por la esperanza.
Hemos exiliado pro tempore a la historia para sentir el
candor humanista que romperá este presente ruinoso con un realismo de entereza
ante voluntades indiferentes y unas voluntades criminales enceguecidas para
asirse al tiempo y a la indiferencia, materia inerte que ahoga pero que sigue
siendo parte de un presente de lucha. El individuo siempre ha querido desdoblar
con la codicia la identidad humana, pero somos seres del olimpo radical y como
tal mantendremos la espiritualidad ardiente para cambiar, no para descomponer
ni hacer trizas a nadie, pues sabemos esculpir en el tiempo.
Todo acontecer humano busca responder con la verdad
haciendo acopio de una praxis cuyo sentir real son los cambios hacia el pueblo
sufrido, tomando partido, esto es, existir, ser ciudadano de corazón, rebelde
en el amor contra lo que obstruye, contra el que lo quiere aniquilar. Gramsci
dijo...Quien abdica de su voluntad, deja de hacer, deja que se aten los nudos
que luego la espada o el jaguar pueden cortar, deja promulgar leyes que después
la revuelta puede derogar, dejar subir a los hombres que luego solo un motín podrá
derrocar…. El motín del estallido emancipador. El retorno del amor.
Con aparente sentir en este viaje de la vida, seguimos
como pueblos en la pendiente llenos de pulsiones de lucha, dadas por el devenir
florido que siempre marcha con el recio vigor del amor y el propósito firme de
las instituciones democráticas que viven en las oposiciones con el objetivo de
desentrañar las ficciones y los relatos de la imaginación aventurera convertida
en procesos mentales, escepticismos aparecidos de la infecunda podredumbre humana
que asocian a sus comandos todo un ejército de mercenarios que se identifican
por aparecer en los grandes prontuarios judiciales. Y esos son los que van a
gobernar. Vamos hacia una nueva colonización genocida.
Lo subrayado/interpolado es nuestro.





No hay comentarios:
Publicar un comentario