miércoles, 26 de agosto de 2026

Canadá responderá «dólar por dólar» contra la guerra comercial de Trump

Canadá responderá «dólar por dólar» contra la guerra comercial de Trump

-      Estados Unidos - Canadá: Fin del Tratado T-MEC. Análisis editorial La Jornada de México

Prolegómeno: Es la hora de la Patria Continente América Latina y Caribe.

La decadencia, agonía y muerte de Estados Unidos con su proyecto hegemónico capitalista determinista globalizado imperialista. El Sur Socialista marxista No alineado y la mundialización del Nuevo Orden multipolar, asume una convergencia histórica en el marco del legado del General Libertador Simón Bolívar Palacios y Blanco, una federación de Pueblos Latinoamericanos y Caribeños con una solidaridad militante fundada en semejanza de origen, de intereses, idioma, sentimientos, costumbres y aspiraciones desde Río Bravo a la Antártida…

Lo fundamental es que ha llegado la hora de nuestra América Latina y Caribeña. Este hecho trascendente exige una condición sine qua non: junto al fallecimiento /desaparición del perverso sistema capitalista determinista globalizado deben desaparecer la clase empresarial, financiera/bancaria/ agiotista, agrícola monopolista y su testaferra la clase burguesa politicastra/castrense corrupta: ambas parásitas, sibaritas y vende patria. El ser humano latinoamericano y caribeño tiene consciencia de ello y está dispuesto a afrontar las responsabilidades consecuentes de este histórico desafío. Porque es la única alternativa revolucionaria para zanjar el dilema aún no resuelto: “socialismo marxista o capitalismo determinista salvaje”. Los caminos intermedios socialdemócratas corresponden a la antesala de la traición…

Con esperanza y memoria que los pueblos dignos, libres y soberanos hacen la verdadera historia consecuentemente, que, “sólo merecen la libertad y la vida quienes luchan por un nuevo mundo socialista marxista donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres: Luz, más luz”…

Prof. Moreno Peralta/IWA

Secretario ejecutivo ADDHEE.ONG

Berlín, 20 de agosto de 2026

Por: Marcelo Solervicens/escritor, periodista y analista internacional/ADDHEE.ONG:



Canadá se retiró de las negociaciones con los representantes de la administración Trump. El Primer Ministro de Canadá Mark Carney prometió responder “dólar por dólar” para defender a los trabajadores y las empresas ante la guerra comercial de Estados Unidos. Mark Carney denunció que el equipo de Trump agregó puntos inaceptables para Canadá, como, la eliminación del control de productos agrícolas, cuestiones relativas a la identidad cultural bilingüe de Canadá e incluso un compromiso de no establecer tratados comerciales con otras naciones afectando la soberanía canadiense, precisamente cuando Canadá busca diversificar sus relaciones comerciales. Carney constató públicamente que EUA no está interesado en una verdadera asociación económica con Canadá…

Es así como, desde la madrugada del sábado 22 de agosto, la administración Trump impuso nuevas tarifas aduaneras de 50% a exportaciones canadienses hacia EUA por un valor de 28 mil millones de dólares canadienses. La larga lista incluye productos manufacturados, entre otros, con acero, para automóviles, electrónicos, además de ropa, muebles, cemento, hasta productos para hockey.

Aunque el aumento de las tarifas aduaneras concierne sólo el 5% de los 596 millones de CAD de exportaciones del principal socio comercial de EUA, su impacto en el sector manufacturero de las provincias de Quebec, Ontario y Columbia Británica es enorme. Un estudio prevé la eliminación de 90 mil empleos. Ello obliga a los gobiernos federal y provinciales a revivir préstamos y subvenciones semejantes a las de la pandemia, para ayudar empresas manufactureras y trabajadores.

¡Canadá el 51° Estado de Estados Unidos ya!

Se trata del cuarto ataque comercial de Donald Trump contra Canadá desde que iniciara su segundo mandato en enero de 2025. Se agregan a las fuertes tarifas contra la industria automotriz, el acero y el aluminio. Todo ello en medio de amenazas de transformar Canadá en el 51º Estado de EU. Hasta ahora Canadá ha respondido, cada vez, con sus propias contramedidas al constatar que la firma de Donald Trump es con lápiz carbón.

El contexto es importante: producto de su geografía Canadá comparte una frontera de 9 mil kilómetros, es el principal socio comercial de EUA, a quien destina 72% de sus exportaciones. No es por nada que el antiguo Primer Ministro Pierre Elliot Trudeau, en 1969, explicaba que ser vecino de EUA equivalía a “dormir con un elefante”. Una situación que recuerda la célebre frase atribuida a Porfirio Díaz “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”, y recordada por AMLO en 2021.

En 1989, comenzó a regir un acuerdo de libre comercio bilateral con Estados Unidos. En 1994, fue extendido a México bajo el TLCAN (NAFTA). Años más tarde, durante su primer mandato, Donald Trump impuso cambios y el acuerdo pasó a llamarse T-MEC en español (CUSMA, en inglés, ACEUM, en francés). Trump anunció el 1 de julio (última fecha para hacerlo) que no renovaba el T-MEC, pero no anunció que lo rompía, con ello, a pesar de revisiones anuales, el T-MEC sigue vigente, hasta 2035.

Canadá sigue abierto a renegociar el T-MEC, pero algunos consideran que ya está muerto, por lo menos bajo Trump. Ciertamente, Canadá puede apelar, como lo establece el T-MEC, ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), pero esa gestión demora meses o años y no es seguro que Trump acepte la decisión.

Tras la experiencia de los tratados de libre comercio regionales en América del Norte, muchos dudan hoy sobre el éxito de la apuesta canadiense de 1989, bajo el gobierno de Brian Mulroney. Entonces, en el marco de la globalización la integración regional aparecía como la mejor manera de asegurar el desarrollo económico. Lo cierto es que en el nuevo contexto de fin de la globalización y retorno de bloques multilaterales, por la actitud del régimen estadounidense, ya no es viable.

Mark Carney en su célebre discurso en el foro en Davos, afirmó: “no se vive una transición, sino que se asiste a una ruptura del orden mundial, sus normas e instituciones. Canadá, como potencia intermedia, para sentarse en la mesa de la geopolítica mundial y no ser parte del menú debe, para sobrevivir al neocolonialismo estadunidense propio de la doctrina Monroe, vuelve a plantearse, como en los años 70, la diversificación de su economía estrechando lazos con Europa y otras regiones, fortaleciendo los lazos económicos entre las provincias de la federación para fortalecer el mercado interno y transformarse en una potencia energética.

Es por esta política pragmática, ante las amenazas de Donald Trump, que Carney ganó las elecciones en abril de 2025. Aunque todavía se está lejos del objetivo, la ruptura de negociaciones es mayoritariamente apoyada por los canadienses en las encuestas. Y es que, la respuesta de Mark Carney ante la guerra comercial desatada por el actual inefable emperador Trump, lo habría transformado en el líder de los insumisos frente a Trump. Mark Carney argumenta que Canadá está preparado para defenderse: sigue creciendo, hay grandes proyectos de infraestructura por 500 mil millones de dólares, está lista fiscalmente, está unido y está realizando el viraje hacia una economía diversificada abriendo nuevos destinos para sus exportaciones.

Por lo pronto, Donald Trump, demoró en responder, insistiendo en que Canadá quiere tener los beneficios de un Estado de EUA, sin serlo y que no habrá más concesiones. Algunos, como el exlíder del NPD, Tom Mulcair, esperan que vuelvan las negociaciones antes del 8 de septiembre próximo, cuando Canadá amenaza con aplicar sus contramedidas.

Lo cierto es que lo que ocurra sigue siendo impredecible. No debe olvidarse que la apuesta de Mark Carney se basa en un creciente consenso de que Donald Trump ha perdido fuerza por la ausencia de los “deals” prometidos en política internacional y nacional. Incluso su estrategia de las “beautiful” tarifas aduaneras, ha sido rechazada por la Corte Suprema debiendo recurrir ahora a otra ley de 1930, que también sería rechazada por el poder judicial. El colapso de las negociaciones entre Canadá y EUA aparece como un nuevo contratiempo para el emperador Trump, en su camino hacia elecciones de medio mandato. Las encuestas apuntan a que, al igual que otros presidentes, perdería el control del Congreso, tanto de la Cámara de representantes como del Senado.

EU-Canadá: ¿fin del T-MEC?

Editorial / Análisis – La Jornada/Other News/ ADDHEE.ONG:

Tras rubricar su derrota estratégica ante Irán con la amenaza de una “operación económica devastadora” contra ese país, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, resucitó la hostilidad hacia Canadá al imponer aranceles generalizados de 50 por ciento a las importaciones de su vecino del norte, luego de que fracasó su empeño por obtener ventajas excesivas en el comercio bilateral. La respuesta del primer ministro Mark Carney no se hizo esperar: puso fin a las negociaciones y advirtió que su país “igualará los nuevos aranceles de Estados Unidos dólar por dólar, con el fin de proteger a los trabajadores, agricultores, familias y empresas canadienses”. Asimismo, reveló que “a principios de esta semana creíamos que avanzábamos hacia un acuerdo mutuamente beneficioso”, pero que a última hora “el equipo estadunidense propuso nuevas condiciones económicamente inviables e injustas” e intentó restringir “nuestra capacidad de firmar nuevos acuerdos comerciales”.

Ambas partes emplean ya abiertamente la expresión “guerra comercial” y en su más reciente réplica, el régimen de Trump amagó ayer, por boca de su secretario de Transporte, Sean Duffy, con provocar un “impacto devastador” en la economía canadiense y con el pronóstico de que Ottawa volverá “muy, muy pronto” a la mesa de negociaciones. El inefable ocupante de la Casa Blanca, de su lado, no dudó en recurrir de nuevo a la ofensiva idea de que Canadá debe convertirse en el estado 51 de su país. “Quiere los beneficios de ser un estado sin serlo”, escribió en su red Truth Social.

Tanto Canadá como México han señalado la necesidad de renovar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) “lo antes posible” a fin de dar certidumbre a empresas y trabajadores de Norteamérica, como lo acordaron en una llamada telefónica el jueves pasado. Sin embargo, el régimen estadounidense se ha empecinado en mantener negociaciones bilaterales separadas con sus socios del norte y del sur, y en el caso canadiense las tratativas fracasaron y derivaron en una confrontación arancelaria que, de mantenerse, significará el fin del libre comercio entre esos dos países y, por ende, del T-MEC.

Es ya proverbial la tendencia de Trump a elevar el tono de sus amenazas y su inclinación por la violencia –no sólo la verbal– cuando se encuentra acorralado, y en el momento actual ciertamente tiene motivos para estarlo: al desastre militar que él mismo provocó en el golfo Pérsico se suman el mal desempeño de la economía y, de la mano de ambos asuntos, la caída en picada de su popularidad, justo en vísperas de las elecciones legislativas de noviembre, por no mencionar los reveses políticos y judiciales que ha venido experimentando. Por otra parte, a ojos de socios, aliados y adversarios por igual, el régimen de Estados Unidos ha dejado de ser un interlocutor confiable, propenso a poner sobre la mesa exigencias de última hora para luego dar una patada al tablero y acusar a la contraparte del fracaso del diálogo; en ese sentido, lo ocurrido en el ámbito comercial entre Canadá y Estados Unidos no difiere en mucho de los fallidos intentos para lograr un alto el fuego definitivo y estable entre Estados Unidos e Irán…

Lo cierto es que para México no es una buena noticia la guerra de aranceles entre Estados Unidos y Canadá, no sólo porque ello significaría la muerte del T-MEC, que tan beneficioso ha sido para los tres países que lo integran, sino porque el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum tendría que hacer frente a una negociación en solitario con un socio voluble, tramposo y dado a practicar la extorsión y a jugar con la incertidumbre. Pero si ese es el escenario inevitable, será preciso afrontarlo con serenidad, con espíritu constructivo y, sobre todo, con cohesión y unidad nacional.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

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