Cipayos y paniaguados del Escudo de las América$ y la Doctrina de la Seguridad Imperial estadounidense
Por Pablo Ruiz
Espinoza/escritor, periodista y analista internacional:
Prolegómenos:
“No somos parte de
ningún patio trasero”, según el Ministro de Defensa chileno Fernando Barros
Tocornal… a los hechos nos remitimos…
Se ha conocido por estos días que el gobierno de los Estados Unidos
pretende operar una Fuerza Operativa Conjunta del Hemisferio Occidental la que
estaría compuesta por los 18 estados miembros de la Coalición Contra los
Cárteles de las Américas, el otro nombre que tiene el Escudo de las Américas,
creada por el presidente Donald Trump, en marzo pasado, en Miami, y donde Chile
es uno de los países miembros junto a Argentina, Bolivia, Costa Rica, República
Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay, y ahora también
Perú y Colombia, entre otros.
Esta instancia estará capitaneada por el general de división, del cuerpo
de Marines estadounidense, Kevin Jarard, y será el “brazo operativo del
Southcom” y se prevé que refuerce el intercambio de inteligencia, amplíe el
entrenamiento combinado, mejore la interoperabilidad y capacidades de las
fuerzas militares participantes, como, al mismo tiempo, apoye los esfuerzos de
interceptación marítima y, cuando sea necesario, para brindar asistencia
humanitaria y respuesta ante desastres naturales.
Esta Fuerza conjunta, como escribimos, será liderada por el mismo
Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos responsable de una serie de
ataques y asesinatos extrajudiciales, a supuestas embarcaciones de
narcotraficantes, y responsable también del secuestro, en enero pasado, del
presidente Nicolás Maduro y de su esposa en Venezuela, situaciones
reñidas con el derecho internacional y que si bien por ahora pueden pasar
impunes, por la falta de poder y vaciamiento de los organismos
internacionales, algún día tendrán que rendir cuentas.
Los Estados Unidos, nuevamente, insiste en que las Fuerzas Armadas de
América Latina se involucren en temas de seguridad interior como es el combate
y desarticulación de organizaciones narcotraficantes que es un área designada
históricamente a los cuerpos policiales. En contraste, en Estados Unidos la ley
Posse Comitatus Act de 1878, prohíbe que el ejército actúe en tareas
policiales, control de drogas, dentro del territorio nacional.
En el mismo sentido, el Proyecto de Ley en el Congreso chileno que
pretende darle atribuciones a las FFAA para realizar controles de identidad y
la continua presencia de las Fuerzas Armadas en la Zona Mapuche como en
el control de migrantes, en la frontera norte, son situaciones negativas, que
alejan a las FFAA de su misión y propósito, amenazan el respeto a los derechos
humanos, como seguirán erosionando el respeto y la unidad que debiera tener la
población con sus FFAA la que, como sabemos, ya su reputación está muy dañada
por su actuación durante la dictadura cívico-militar y en la misma rebelión social
del 2019 donde militares también cometieron graves violaciones a los
derechos humanos.
Así mismo, las intenciones del gobierno, expresadas por el ministro de
Seguridad Pública, Martín Arrau, de “combatir, junto a las Fuerzas Armadas,
graves alteraciones de la seguridad pública con un foco especial en zonas
dominadas por redes de narcotráfico y crimen organizado” -como informara
Cooperativa- es un peligro mayor que puede tener consecuencias muy graves.
Las Fuerzas Armadas no deben ser usadas, por la clase política, en
materias y operaciones de seguridad interior y nunca más deben reprimir las
protestas sociales del mismo pueblo que juran defender.
El “enemigo interno”
Como sabemos, fue en la Escuela de las Américas, del Ejército de los
EEUU, donde se inoculó a los militares chilenos y latinoamericanos la Doctrina
de la Seguridad Nacional que creó el fantasma y figura del “enemigo interno”
atribuida entonces a “comunistas y revolucionarios” y ahora, en estos nuevos
tiempos, a organizaciones criminales y terroristas. Siempre EEUU busca
pretextos para que las Fuerzas Armadas se involucren en temas de seguridad
interior lo que muchas de las veces han conducido a la represión y un baño de
sangre de la población civil. Esto es beneficioso para la potencia del norte,
transforma a las Fuerzas Armadas en gendarmes de su propia nación distrayéndose
del verdadero tema donde debieran enfocar sus esfuerzos qué es la defensa de
nuestra soberanía territorial hoy en disputa en un escenario convulso e
inestable donde seguir apostando y apoyando a una potencia en declive y
criminal, como son los EEUU, traerá consecuencias en el presente y en futuro.
La menoscabada soberana chilensis:
En tal sentido, el Estado chileno en su conjunto debería reflexionar
sobre todos los componentes que conforman nuestra menoscabada soberanía
y que se deben proteger y resguardar estratégicamente para nuestro país y no
más para el usufructo de potencias extranjeras. Seguimos esperando ver una
clase política que no sea tan “vende patria” y que cuide de Chile y de todos
sus habitantes.
Vale la pena recordar las claras palabras de la ex ministra de defensa
de Argentina, Nilda Garré, que el 2006 retiró a las tropas argentinas del
entrenamiento en EEUU, quien señaló que “La Escuela de las Américas ha hecho
mucho mal y aún sigue intentando impulsar dentro de las Fuerzas Armadas las
hipótesis de la ‘lucha contra el narcotráfico, y lucha contra el terrorismo”.
Nosotros, por nuestra legislación interna, decimos que narcotráfico y
terrorismo son hipótesis que deben ser combatidas desde las fuerzas de
seguridad y no desde las Fuerzas Armadas, para no volver al tema de que las
FFAA se involucren en temas de política interior y empiecen a perseguir, entre
comillas, a ‘terroristas y narcotraficantes’, desplegados en el territorio y
metiéndose con la población civil”.
El tema del narcotráfico y aumento de organizaciones criminales,
caballos de troya para desestabilizar a nuestras naciones, es un asunto
complejo. El país con el mayor consumo de drogas, entre otros, es Estados
Unidos ante la ineficacia (o complicidad) de sus fuerzas policiales y la DEA
que no logran desarticular a las organizaciones criminales dentro de su país.
Es curioso, por decirlo menos, que teniendo los Estados Unidos diversas
agencias de inteligencia, aparatos policiales, tecnología, y muchos otros
recursos, no logran poner fin a la venta de drogas. Mientras no se ponga fin a
la demanda de drogas en EEUU y en Europa, lejos estamos todos de que este
problema se resuelva.
En ningún caso en Chile, con más estados de excepción, con más represión, con más cárceles, se podrá terminar con esta problemática sino con inteligencia como con políticas públicas que fortalezcan la prevención y recuperación de jóvenes drogadictos. Tristemente, no hay inteligencia, no hay fondos públicos, ni interés, para que tantos jóvenes se rehabiliten y tengan educación gratuita y verdaderas oportunidades para hacer mejor sus vidas. Como siempre, un problema social se quiere resolver con la fuerza y la represión hijos de la Doctrina de la Seguridad Nacional.
* Pablo Ruiz es periodista egresado de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Es coordinador del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas en Chile (organización afiliada a World BEYOND War y a la International Peace Bureau). Es editor de la Revista El Derecho de Vivir en Paz www.derechoalapaz.org
Lo subrayado/interpolado es nuestro.




No hay comentarios:
Publicar un comentario