LA COMPLEJA COSMOSINTESIS DE LA PROBLEMATICA HUMANA.
TODO FLUYE... HERACLITO.
Por Dr. Mariano Sierra S., escritor, filósofo jurista y analista internacional/ ADDHEE.ONG
Vivir y dejar vivir, una filosofía
social que se encarna en un mundo complejo donde unos pocos quieren gobernar
y dominar el mundo, llenos de codicias incapaces de ofrecer posibilidades cognitivas,
en la ley del dar y recibir, pero siempre en el dar, como principio dinámico
del universo, aprendiendo a pensar como buen aprendiz de sabio...
Razones y sinrazones, pesos y
contrapesos entre puntos de inflexión, son presupuestos de la existencia, alucinantes
que se interponen en un ser ilimitadamente, a las también ilimitadas
deliberaciones de flujos y reflujos, todo en un inútil pensar la vida, haciendo
acopio de ideologías, dogmas y filosofías sociales del ayer, del presente y a
futuros inciertos, que galopan cual devenires de emociones sin sentido, en un
gran lio que busca encontrar la panacea que nadie ha encontrado, pues digerir
este bocado ocasiona un gran vomitivo de pésima glotonería.
La codicia, es el obstáculo
para la lampara de Aladino o la linterna de Diógenes, como para todo saber que
quiera destruir esa codicia, anemia perniciosa de los poderes dominantes,
gestores del embrollo bio social. Por ahora no filosofemos, sino como decía Marx,
vamos a construir un mundo mejor,
explorando unidos, interrelacionando saberes productivos para hallar la verdad
que represente la democracia con un enfoque humanista, sorteando
fetichismos que pretendan imponer realidades capitalistas deterministas,
contrarias al orden progresista y a la justicia social...
La sociedad se resignó a
pensar, perdió la brújula, nada le inspira, solo vive entre contradicciones y
oposiciones sin sentido, en un conocimiento histórico utópico, que se le olvido
digerir los saberes para vivir entre placeres como únicos relatos validos que
desmitifican el desarrollo. Pan y circo hace olvidar las tiranías y toda explotación
seductora a una sociedad que vive la esperanza de las falsas utopías o del
futuro incierto y mágico, del olvido que seremos si aun continuamos en tragedia
griega.
La persona libre piensa haciendo
del saber una reflexión por/para la vida. Quien no genera amen y sentido
social es un transgresor de la justicia, es un sicario del poder, es un genocida
del amor. El cambio social progresista nos transforma permitiendo una
trazabilidad de la realidad cuyo proceso alude a asegurar una potencial
biodiversidad sin límites, dejando como resultado las huellas de la felicidad
integral para unos pueblos que vienen precedidos de pensamientos llenos de
esperanza e ilusiones.
Huir de la verdad, del no
pensar, es como solo sentir la mera tentación del existir. La trazabilidad une
capitales de toda naturaleza que convergen en una unidad plural/popular crítica
con la propia energía social para la defensa de la vida. La historia nos
conecta con los hechos reales e irreales, con lo evidente para abanicar las
brechas sociales, proformas para destruir las fuerzas adversas que proliferan
en nuestros pueblos. Mientras que el feudalismo siga articulando las políticas
negacionistas del trabajo social y el
nuevo humanismo, el desarrollo seguirá restringido y los dramas humanos crecerán
sin más, bajo una democracia comodín, trompo quiñador reinante de las derechas
belerofontes, monstruos de las cavernas, ladrones de la política pública.
Pulsiones políticas y sociales
son la degeneración y el absurdo cuando caen en manos de los escépticos de la
verdad y la justicia que por su glotonería codiciosa proliferan en medio de la
barbarie perniciosa de una política de la mentira y el engaño que junto a los
poderes imperiales hacen sombra al mundo civilizado y justo, impidiendo ver la
luz de la paz. Vida sin políticas, sin principios conducen al apoliticismo, a
la indiferencia, al rechazo de todo sentido de la vida, a la negación de pensar
y comprender el mundo. “El apoliticismo es una forma de hacer política, la más
nefasta”...
Hanna Arendt en sus reflexiones
nos empujó a mirar las formas de comprensión y el choque de las relaciones del
pensar con la realidad y como ello nos lleva a organizar la política para
construir un mundo mejor, procurando enderezar el sentido político pues ella,
la política, forma y deforma ante la feroz conceptualización que le imprimen
los políticos del horror en su relación social, que la han roto por su desmedida
aptitud draconiana, que trascendió para patentar un legado social para las luchas populares.
Todo esto, porque el mismo ser
humano se ha convertido en enemigo de sí mismo, y la política es un detonante
perturbador, para el desconcierto leproso, donde una sociedad agobiada está a
la deriva, sin que medie ningún propósito de vida. Así como el cuerpo posee un
ADN, la sociedad, el mundo, la política también lo posee en su debida
naturaleza, como esencia, como estructura para conocer las distintas patologías
y de esta manera emprender procesos y diagnósticos de cambio. La visión que
hasta ahora se han dado en esta conflictividad social, es que tenemos un
sistema económico perturbador, sugerente como causante primario, cuyo poder
impide cualquier solución, salvo una revolución sugestiva, equitativa y
progresista.
Hitos históricos han estructurado
ideas, pensamientos, procesos sociales bien intencionados cuyos propósitos catalizadores enfocan transformaciones para
cambiar el mundo, pero las contradicciones del capitalismo con la anuencia de ciertos movimientos y
actores de la política y la intelectualidad abrasiva, draconianos sin
fundamento, transbordan sus doxas creando escepticismo e incredulidad con el advenimiento
de una ignorancia crasa, a fin de impedir con estorbos codiciosos evoluciones
plausibles, como protestas para oponerlos a la deshumanización y enajenación del hombre,
cuyo concepto nuevo transfiera al mundo una concepción histórica libre, sin
disparidades legislativas rebosadas por poderes perratas.
El mundo ante esta encrucijada,
no se libera del limbo social, político, cultural y económico, absorbido por un
capitalismo determinista globalizado voraz donde la humanización se ha
comprimido al asombro de elementos abrasivos, limitados a cosas fácticas a las
cuales se ha llevado a incursar el hombre, que lo han despojado de su identidad
de ser para convertirlo en una cosa, materia prima para construir una vil codicia.
La vida evoluciona, nada la
detiene, nos une y proyecta a través del amor social que da sentido, verdad y sabiduría
por medio de una praxis concisa dentro de un desarrollo material de la
existencia. Y la desune la apatía de un pueblo y un gobierno ladino que se
vulgariza con la política de la oligarquía empresarial plutócrata que
solo proclama desventuras seductoras desconociendo al poder popular, sueño de
liberaciones e ilusiones emancipadoras. Y
de un trabajo creador para un nuevo humanismo catalizador.
Todos nuestros pueblos deben
estar conectados por fuerzas convergentes inspiradas en interludios de vida,
donde se conviva sin miedos, sin temores, solo asista el querer productivo y el
ánimo sin escépticos pensamientos, donde se destaque un vitalismo cósmico
emancipador que acceda a razones y reflexiones filosóficas plenas de individuos
creativos que sepan llenar los vacíos de las incertidumbres, pensando entre lo
divino y lo humano para la realización de la vida y su existencia.
La epifanía política le hace un
llamado al mundo como un estilo de hacer política digna. Esta epifanía llega
ante el trastorno mundial que se debate entre ideologías confusas frente al
modo social de las actuaciones humanas, creador del trabajo colectivo esto es, la
transformación del proceso laboral, en un proceso de producción, donde el individuo
actúa en libertad orientada a las necesidades humanas. Implica ello buscar la redefinición
de una ética en la esfera pública, alineada a producir cambios, donde se
reconozca la persona como fundamento de solidaridad, equidad, regulación
transformadora, con los nexos históricos que hablaron el lenguaje discursivo social.
La experiencia de la libertad es
la verdad, es el sentir la naturaleza del amor en la revolución de Cristo
Libertario, para la realización de la vida humana en un pacto por la vida
contra las tiranías, los fanatismos y las resignaciones. Somos de la generación
del capitalismo determinista icónico que se limitó a procesar seducción
para capturar adeptos como medios para alcanzar ilimitadas codicias sin
fronteras, desconociendo al ser de la historia, el de la problemática humana,
el de la cosmosintesis trágica de la vida, el de las utopías de lo implícito y
lo explicito, el ser de los propósitos que se une al existencialismo vivencial
del sentir filosófico sustentado por la convivencia humana en un fluir amoroso,
donde el corazón tiene razones que la razón ignora.
Hoy estamos también ante una epifanía
social, que es el nuevo sentir de una toma de conciencia cosmológica que
impulsa el pensar emancipador, tutelado por la soberanía de los pueblos, que claman
la praxis del legado del amor y la convergencia de pactos por la vida que
enfrenten toda amenaza contra la construcción de nuestra propia historia. La
vida siempre está en juego político que se aparta del orden social, haciéndonos
vivir una taxidermia política, que no es otra cosa que preservarnos de ideas artificiales
plagadas de manipulaciones y discursos cuya obsolescencia las llevo a la prescripción
y a la decadencia de sus autores, Como lo señalo Vargas Vila al ser despojado
de su patria, por decir la verdad ascendiendo a los umbrales libres.
Lo
subrayado/interpolado es nuestro





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