jueves, 21 de marzo de 2024

China no acepta disciplinamientos


China no acepta disciplinamientos

Por Jorge Elbaum/Escritor, periodista, analista internacional/El Salto/ Prensa Mare Argentina/ Xinhua, Other News, Sputnik, RT, Publico.es,  La Jornada de México, Red latina sin fronteras. Sur, ACHEI, Utopía, Argentina Indymedia/ADDHEE.ONG: 

La confrontación estructural que genera la actual Guerra Fría es el resultado de la incapacidad de Occidente para aceptar la soberanía plena de China y Rusia y su respectiva influencia sobre el resto del mundo. En el relato que Washington pretende difundir, a través de sus propaladoras de sentido, Beijing es una autocracia que desafía su hegemonía global y Moscú es un actor geoestratégico, que debe ser fragmentado y/o aislado. El G7, la OTAN y el AUKUS –creado en 2021– se articulan para reducir el liderazgo de los BRICS, demonizar a quienes desafían las actualizaciones del Consenso de Washington y sabotear las capacidades chinas de desarrollo económico, científico y tecnológico.

El 4 de marzo se inició en el Gran Salón del Pueblo, frente a la Plaza Tienanmen, el cónclave anual conocido como el de las Dos Sesiones, en el que se reúnen, por el lapso de una semana, los representantes de la Asamblea del Pueblo y quienes integran el Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política (CCPPC), un órgano asesor integrado por colectivos territoriales, profesionales, sindicales y militares. Durante el encuentro, se hace un balance respecto al año que finalizó y se plantean los objetivos del futuro inmediato.

El primer ministro Li Qiang (foto) fue el encargado de leer el informe frente a los tres mil delegados. Los ejes de su exposición se orientaron a impulsar “un mundo multipolar igualitario y ordenado” y “una globalización económica inclusiva”, en clara oposición al modelo pretendido por la OTAN y el G7, quienes insisten en imponer un modelo basado en reglas unilaterales sustentadas en prácticas “hegemónicas e intimidatorias”. El posicionamiento que Li Qiang detalló en su presentación prevé una mayor presencia de China a nivel internacional, promoviendo cambios en la gobernanza global.

El planteo de Li Qiang –segundo hombre de importancia después de Xi Jinping– incluyó observaciones respecto de la situación de Taiwán y el Mar de la China, ejes prioritarios de la política exterior de Beijing. El ministro de Exteriores Qin Gang advirtió recientemente que “si Estados Unidos no pisa el freno y sigue acelerando en el camino equivocado, no habrá barandillas suficientes para prevenir el descarrilamiento, que devendrá en un situación muy conflictiva”. Las palabras de los referentes chinos coincidieron en abordar tres ejes de la confrontación global, que se desarrollan en forma simultánea: el conflicto de Medio Oriente (con sede en Gaza, Israel Líbano, Siria, Irak, Irán y Yemen), el enfrentamiento bélico en Europa Oriental, y las provocaciones de Washington en el sudeste asiático.

El 15 de septiembre de 2021, Washington, Canberra y Londres formaron un triángulo militar denominado AUKUS (acrónimo de las iniciales en inglés de cada uno de sus tres miembros) con el objetivo de limitar y arrinconar a la República Popular China. En 2022, Nueva Zelanda y Canadá expresaron su intención de sumarse al AUKUS para profundizar las capacidades de defensa de los tres fundadores. La Alianza está abocada a facilitar la adquisición de cinco submarinos nucleares por parte de Canberra, dos Vanguard de origen británico y tres Virginia estadounidenses. Además planifican fabricar para 2030 uno prototipo denominado AUKES en territorio australiano.

Dos semanas atrás, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Mao Ning, acusó a Washington de promover el belicismo al impulsar una “Ucrania hoy, y un Taiwán mañana”. Wang Wenbin, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, advirtió que la transferencia de tecnología nuclear acordada por el AUKUS solo impulsará una carrera armamentista en la región. La razón de fondo de la provocación de Washington y Londres se debe a la doble estrategia que ha implementado Beijing: por un lado la asociatividad comercial –basada en la ingeniería reversa y la aplicación científico-tecnológica–, y por el otro la financiación del desarrollo de las regiones abandonadas (y despreciadas) por el Occidente opulento. Mientras los organismos internacionales (como el FMI o el Banco Mundial) se dedicaron a otorgar créditos leoninos para disciplinar a las economías en desarrollo –con el único objeto de hacerlas compatibles con las exigencias de las trasnacionales, los fondos de inversión y Wall Street–, China se abocó a financiar infraestructuras asociadas a la ruta de la seda y a diferentes países africanos, así como de América Latina y del Caribe.

La nueva Guerra Fría, que puede transformarse imprevistamente en nuclear, se desarrolla mediante formatos híbridos (informáticos, comunicacionales, satelitales y de promoción de informaciones falsas) y a través de los denominados conflictos bélicos subsidiarios (formatos proxy), que permiten utilizar territorios extrínsecos para emplazar operaciones militares. La guerra desatada por la OTAN contra la Federación Rusa tuvo a Kiev como títere. La Guerra Fría en el sudeste asiático tiene a Australia como su gestor. La crisis de la hegemonía de Occidente viene con ecos de guerra. 

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

La farsa judicial contra Julian Assange: ¿Y los Derechos Humanos, y el periodismo y la libertad de prensa?.


La farsa judicial contra Julian Assange: ¿Y los Derechos Humanos, y el periodismo y la libertad de prensa?.


Por Fabian Scheidler/ escritor, periodista y analista internacional/El Salto/ Prensa Mare Argentina/ Xinhua, Other News, Sputnik, RT, Publico.es,  La Jornada de México, Red latina sin fronteras. Sur, ACHEI, Utopía, Argentina Indymedia/ADDHEE.ONG: 

Nuestro prolegómeno: ¡Basta ya de eufemismos!

“Los Derechos Humanos y los Derechos de la Madre Naturaleza, son dos nombres y una sola dignidad” Maestro Eduardo Galeano de la Patria Continente, América Latina y el Caribe. Quien a conculcado, pisoteado la Dignidad y los Derechos del ser humano como Estados Unidos durante toda su historia, no tiene autoridad alguna para hablar en su nombre.

Los Derechos Humanos se plasman porque el ser humano – hombres, mujer – sintiendo su esencia de ser libres han luchado por ello. Porque la mujer y el hombre quieren y desean vivir, no solo una existencia biológica sino “vivir humanamente con Dignidad”, y con sus derechos reconocidos y respetados frente al Estado.

Concluyo que los derechos Humanos son limites exteriores de existencia, la base del devenir humano, y al saber que estos no serán violados, la mujer y el hombre luchan con Libertad y Dignidad para alcanzar su plena realización humana.

Sin el respeto por la Dignidad y los Derechos del ser humano, ni la certeza del derecho de cada ciudadano ante la ley, no hay justicia ni Estado de Derecho...

El periodismo y la Libertad de prensa:

Sin prensa libre definitivamente no existe la Democracia. Porque las opiniones al alcance del Pueblo están controladas hasta la uniformidad como ocurre en el sistema capitalista, la tiranía más despótica, perversa, desalmada e inmoral que imponen los plutócratas empresarios dueños de la Celestina Universal desde el Club Bilderberg.

Cuando la verdad se deforma para ser ajustada rigurosamente al punto de vista oficial. es decir, de los dueños de la Celestina Universal y quienes infringen la norma corran riesgos en sus libertades personales y profesionales y otras formas de persecución, la Dignidad Humana brilla por su flagrante ausencia y esta negada de hecho la vida democrática.

Todo esta dicho pero como nadie hace caso hay que volver a repetirlo.

Con esperanza y memoria. En tiempos infames como el actual en que reina la mentira, la corrupción, el narco trafico, el tartufismo y la impunidad, decir la versas es un acto revolucionario como lo sostienen Julian Assange y Pablo Gonzales periodistas por la Libertad de Prensa.

Prof. Moreno Peralta/IWA.

Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG

El periodista de investigación más importante de su época está siendo criminalizado y privado de libertad. Si EE.UU. consigue condenarlo, será más difícil y peligroso sacar a la luz la sórdida realidad de las guerras.

“Los que dicen la verdad necesitan un caballo rápido”, reza un proverbio estadounidense. O necesitan una sociedad que proteja la verdad y a sus mensajeros. Pero esta protección, que deberían ofrecer nuestras democracias, está en peligro. Como periodista, Julian Assange ha publicado cientos de miles de archivos que documentan crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos y sus aliados en Afganistán, Irak, Libia, Guantánamo y otros lugares. La autenticidad de los documentos es incuestionable. Sin embargo, ninguno de los responsables ha sido llevado ante la justicia ni condenado. En cambio, el mensajero lleva cinco años encarcelado en una prisión de alta seguridad en Londres, con problemas de salud que ponen en riesgo su vida, tras haber pasado siete años encerrado en la embajada ecuatoriana. No ha sido acusado de ningún delito en el Reino Unido, en ningún país de la Unión Europea ni en su país de origen, Australia. El único motivo de su rigurosa privación de libertad es que el Gobierno de Estados Unidos ha iniciado un proceso de extradición al acusar al periodista de espionaje, apelando a una ley que se remonta más de cien años, a la Primera Guerra Mundial: la Ley de Espionaje.

Nunca se había acusado a un periodista al amparo de esta ley. El proceso de extradición, por lo tanto, sienta un precedente peligroso. Si sale adelante, todos los periodistas del mundo que revelen crímenes de guerra de Estados Unidos habrían de temer que les depare el mismo destino que a Assange. Eso supondría el fin de la libertad de prensa tal como la conocemos. Porque se basa en poder sacar a la luz el lado oscuro del poder sin miedo a represalias. Si se acaba con esta libertad, no solo muere la libertad de los periodistas, sino la libertad de todos nosotros: la que nos libra de la arbitrariedad del poder. PUBLICIDAD

Solo por este motivo, los tribunales de un sistema jurídico funcional nunca deberían aceptar el proceso de extradición. Julian Assange no hizo de espía en modo alguno, sino de periodista, y como tal, está sujeto a protección especial. Casualmente, el testigo clave en la acusación de espionaje era el conocido estafador y pedófilo convicto Sigurdur Ingi Thordarson, que admitió en 2021 haber mentido por el FBI y haber conseguido inmunidad judicial.

Assange no hizo de espía en modo alguno, sino de periodista, y como tal, está sujeto a protección especial

Imaginemos el caso con los roles invertidos: pongamos que un periodista australiano hubiera publicado crímenes de guerra cometidos por las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia rusos y buscase protección en un país europeo occidental. ¿Considerarían seriamente los tribunales el procedimiento de extradición a Moscú por espionaje, máxime cuando el testigo clave es un delincuente condenado?

Assange se enfrenta a una sentencia descabellada de 175 años en Estados Unidos. Es de temer que no sobreviva a las durísimas condiciones del infame sistema penitenciario estadounidense. Por eso, el Tribunal de Magistrados de Londres detuvo en primera instancia su extradición en 2021. El Gobierno de Estados Unidos, entonces, publicó unos documentos que afirmaban que no someterían a Assange a régimen de aislamiento. Pero según Amnistía Internacional, esas declaraciones “son papel mojado”, porque la nota diplomática no vinculante reserva el derecho del Gobierno estadounidense a cambiar de postura en cualquier momento.Al Tribunal de Apelaciones, no obstante, le pareció suficiente el documento para dar vía libre a la extradición: una tergiversación de la justicia, como apunta Amnistía.

La audiencia, que se celebró el 20 y 21 de febrero en el Tribunal Superior de Londres y cuyo veredicto se espera en marzo, es la última oportunidad de Assange de recurrir la decisión de extradición. Sin embargo, existe un riesgo muy alto de que le vuelvan a dar la vuelta a las leyes otra vez. Según indica la plataforma de investigación Declassified UK, uno de los dos jueces, Jeremy Johnson, trabajó previamente para los servicios secretos británicos del MI6, estrechamente vinculados con la CIA y cuyas actividades ilegales se dieron a conocer gracias al trabajo de Julian Assange.

Para Julian Assange, el propio juicio ya se ha convertido en un castigo. En abril de 2020, el Relator Especial de la ONU sobre Torturas, Nils Melzer, concluyó tras minuciosas investigaciones que Assange llevaba años sometido a tortura psicológica sistemática. El hecho de que Estados Unidos estuviera preparado para ir todavía más allá salió a la luz en septiembre de 2021: según informaciones de The Guardian, altos cargos de inteligencia, incluido el entonces director de la CIA y posteriormente secretario de Estado Mike Pompeo, planearon secuestrar y asesinar a Assange en 2017. Pongámonos en antecedentes: Wikileaks había publicado documentos aquel año que se dieron a conocer como “Vault 7”. Estos revelan la ingente actividad de la CIA en el campo de la guerra cibernética y demuestran que los servicios secretos intervienen sistemática y exhaustivamente en navegadores web, sistemas informáticos de automóviles, smart TV y smartphones, incluso cuando están apagados. Fue una de las revelaciones de Wikileaks que más sensación causaron desde las filtraciones de Edward Snowden, que destapó la vigilancia ilegal y descomunal que ejercía la Agencia de Seguridad Nacional. La CIA no iba a perdonarle el golpe a Assange y no tardaron en clasificar Wikileaks de “servicio de inteligencia hostil no gubernamental”, un neologismo trascendental que permitía declarar a periodistas enemigos del Estado. Cuando Pompeo se convirtió en secretario de Estado en 2018, el Gobierno de Estados Unidos inició el proceso de extradición. Esta jugada sustituía el plan original de Pompeo de secuestro y asesinato, pero el objetivo seguía siendo el mismo: acabar con un periodista inoportuno.

Altos cargos de inteligencia en EE.UU. planearon secuestrar y asesinar a Assange en 2017



Las revelaciones de informantes como Edward Snowden y Chelsea Manning y periodistas como Julian Assange han demostrado que, a la sombra de la denominada guerra al terrorismo, ha surgido un vasto universo paralelo en las últimas décadas que está obsesionado con el espionaje ilegal a sus propios ciudadanos y el encarcelamiento, torturas y asesinato arbitrarios de adversarios políticos. Ese mundo se escapa en gran medida al control democrático, es más, está socavando el orden democrático desde dentro.

Sin embargo, el desarrollo de los acontecimientos no es del todo nuevo. En 1971, unas filtraciones revelaron un programa secreto del FBI para espiar movimientos de derechos civiles y en contra de la guerra, infiltrarse en ellos y reventarlos, conocido como COINTELPRO. Ese mismo año, The New York Times publicó “Los archivos del Pentágono”, filtrados por el informante Daniel Ellsberg, que demostraban que cuatro administraciones consecutivas de Estados Unidos habían mentido sistemáticamente a sus ciudadanos acerca del alcance y la motivación de la guerra de Vietnam y de los cuantiosos crímenes de guerra cometidos por el ejército estadounidense. En 1974, Seymour Hersh reveló los programas secretos de la CIA para perpetrar magnicidios contra dirigentes de Estado extranjeros y la operación encubierta para espiar a cientos de miles de opositores a la guerra, que operaron con el nombre en clave de Operación CAOS. Empujado por estas informaciones, el Congreso de Estados Unidos convocó en 1975 el Comité Church, que llevó a cabo un análisis exhaustivo de las operaciones secretas y condujo a un mayor control parlamentario de los servicios.

Portada de The New York Times en la que Seymour Hersh desveló los programas secretos de la CIA contra disidentes, el 22 de diciembre de 1974.

Julian Assange forma parte de esta venerable tradición periodística y ha contribuido de manera determinante a su renovado florecer. Sin embargo, hay una diferencia importante con los años setenta: hoy, el periodista de investigación más importante de su generación está siendo abiertamente perseguido, criminalizado y privado de libertad. Cuando los Estados declaran delictiva la investigación de crímenes, la sociedad cae en una peligrosa espiral, al final de la cual pueden surgir nuevas formas de totalitarismo. Ya en 2012, Assange señalaba en relación con el aumento del dominio de las tecnologías de vigilancia: “Tenemos todos los ingredientes para un Estado totalitario y carcelero”.

Si las autoridades estadounidenses consiguen condenar a un periodista por revelar crímenes de guerra, habría otra consecuencia grave. En el futuro, sería todavía más difícil y peligroso sacar a la luz la sórdida realidad de las guerras, sobre todo de las guerras que a los gobiernos occidentales les gusta vender como misiones civilizadoras con la ayuda de periodistas adheridos a la causa. Si no conocemos la verdad de las guerras, resulta mucho más sencillo librarlas. La verdad es la herramienta más importante para la paz.

Si no conocemos la verdad de las guerras, resulta mucho más sencillo librarlas

Julian Assange todavía no ha sido extraditado ni condenado. A lo largo de los años, se ha creado un movimiento internacional extraordinario para su liberación y la defensa de la libertad de prensa. Muchos parlamentarios en todo el mundo también se están pronunciando. El Parlamento australiano, por ejemplo, apoyado por el primer ministro Anthony Albanese, aprobó una resolución por amplia mayoría que exigía la liberación de Assange. Un grupo de más de ochenta miembros del Parlamento alemán se han unido. Aun así, el Gobierno alemán todavía se niega a ejercer ningún tipo de presión significativa sobre el Gobierno de Joe Biden, que continúa persiguiendo a Assange. La ministra de Asuntos Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock, que como candidata a canciller del Partido Verde se había manifestado a favor de liberar a Assange, evita constantemente preguntas sobre el tema desde que se unió al Gobierno. Su Ministerio se pasa meses sin contestar las preguntas de los diputados sobre el caso, para luego limitarse a formular excusas retóricas y esquivas. Los políticos destacados de la coalición de gobierno alemana, que gustan de presentarse a bombo y platillo como los guardianes de la democracia y del estado de derecho, tienen que tomar cartas de una vez por todas en este asunto de justicia política y exigir inequívocamente la liberación de Julian Assange antes de que sea demasiado tarde. Pero claro, eso requeriría superar la actitud medrosa hacia el padrino en Washington y defender de verdad los valores tan cacareados de la democracia.

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Traducción de Ana González Hortelano.

Polonia: Pablo González: “Aquí no existen los Derechos Humanos…”, ¡Tampoco la libertad de prensa!

Pablo González (preso en Polonia): El Salto/ Prensa Mare Argentina/ Xinhua, Other News, Sputnik, RT, Publico.es,  La Jornada de México, Red latina sin fronteras. Sur, ACHEI, Utopía, Argentina Indymedia/ADDHEE.ONG:  “Aquí no existen los Derechos Humanos, ni la UE, ni nada de nada”

“Para mi no existe mundo más allá del bloque de prisión en el que estoy, y del que no he salido desde mediados de julio”

“Hacen que perdamos todo contacto con la realidad. Castigados a un montón de niveles antes incluso de ser juzgados”

“No pido ningún trato especial […] simplemente que se dejen de sus mierdas y falsedades. Que a juicio, y si no hay, pues que me suelten y sigan con sus simulaciones de investigar ¡ya sin mi entre rejas. Que esto no tiene justificación alguna!”

Juanjo Basterra, kazetaria eta m. soziala * E.H

Sare Antifaxista ha tenido acceso a tres extractos de la última carta de cuatro páginas que el periodista vasco Pablo González envió a su compañera e hijos desde la prisión polaca. En ellos comenta sus sentimientos y la situación que padece, sin saber de lo que se le acusa y sin prueba alguna. La escribió el 11 de diciembre y a su destino llegó el 26 de febrero, tres meses después.

Hoy Pablo González cumple 744 días en una prisión de Polonia. Más de dos años en situación preventiva. No conoce realmente de lo que se le acusa y de forma continuada en ocho ocasiones se ha prorrogado su encarcelamiento, que vulnera los derechos humanos básicos de la Unión Europea, mientras el Gobierno español y el de la UE miran a otro lado o se preocupan más de otras situaciones de fuera de suelo europeo, que de lograr que el ciudadano europeo Pablo González disponga de todos sus derechos. El primero saber de qué se le acusa para poder defenderse después de dos largos años en prisión, con sólo dos visitas de su compañera y sin poder hablar con sus tres hijos. 

 

Como ya adelantamos en la última entrevista a su compañera, Oihana Goiriena, lo más difícil para ella es la actitud del Gobierno español, en concreto del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Dice de él que “no está haciendo nada, nada para ayudar, está haciendo lo contrario” y afirma con crudeza que “ha faltado ya a la presunción de inocencia diciendo que los cargos son graves o muy graves y, además, es que ha mentido y engañado a la opinión pública” con el único fin de “desactivar” el apoyo hacia Pablo González. Esa es la realidad.

Al contrario de lo que el ministro español Albares se atreve a decir en el Congreso español, Pablo González recuerda que donde está prisionero “no existen los Derechos Humanos, ni la UE, ni nada de nada”. Y añade, cuando escribió la carta en diciembre, que “para mi no existe mundo más allá del bloque de prisión en el que estoy y del que no he salido desde mediados de julio” y precisa que “sólo existen dos recuentos al día, un registro (al menos), luces cada hora, esposas por detrás para todo, guardias y la penosa existencia de esta tierra basada en la envidia, odio y cobardía”.

En la misiva explica que “creo que ya os dije, pero estoy cada vez más encerrado en mi mismo” y añade que “todo me parece irreal y lejano, de otra vida. Parece ya un poco mentira que alguna vez fui libre, que tenía algún derecho (y no lo que le apetezca dar a los asquerosos de la fiscalía polaca). Sé que es normal, que un montón de gente se ha sentido así antes, se siente ahora y por desgracia se sentirá luego. Hacen que perdamos todo contacto con la realidad. Castigados a un montón de niveles antes incluso de ser juzgados”.

En otro de los extractos de la carta señala que “sé que hay que aguantar, que esta mierda se les está acabando y deben pasar por el aro de la justicia real y el respeto a los derechos humanos. Precisamente la fiscalía nacional es la peor, y han escrito un montón de artículos al respecto sobre la urgente necesidad de lustración [en la política de Europa Central y Oriental la lustración es una política que implica la destitución sistemática y la exclusión política de los funcionarios de todos los niveles] y limpieza”.

Por lo que añade que “no pido ningún trato especial, simplemente que se dejen de sus mierdas y falsedades estirando tiempo. Que a juicio, y si no hay, pues que me suelten y sigan con sus simulaciones de investigar ¡ya sin mi entre rejas. Que esto no tiene justificación alguna!”.

 

Oihana Goiriena (compañera Pablo González): “El ministro español Albares ha mentido y engañado a la opinión pública”

https://sareantifaxista.blogspot.com/2024/02/oihana-goiriena-companera-pablo.html

Escribe a Pablo a la prisión

 

Dia osadzoniego:

 

Pablo González Yagüe, s. Alexeia

 

A. S. Radom

 

ul. Wolanowska 120

 

26-600 Radom 

 

Polonia /Polska

Lo subrayado es nuestro.

miércoles, 20 de marzo de 2024

LA POLÍTICA EXTERIOR DE EUROPA HA SIDO INTERVENIDA Y LAS CONSECUENCIAS SON NEFASTAS


LA POLÍTICA EXTERIOR DE EUROPA HA SIDO INTERVENIDA Y LAS CONSECUENCIAS SON NEFASTAS

Thomas Palley* – CTXT/ El Salto/ Prensa Mare Argentina/ Xinhua, Other News, Sputnik, RT, Publico.es,  La Jornada de México, Red latina sin fronteras. Sur, ACHEI, Utopía, Argentina Indymedia/ADDHEE.ONG: 

Por Los intereses del neoconservadurismo estadounidense han impulsado a la Unión Europea a tomar decisiones que provocan enormes daños autoinfligidos y solo benefician a Estados Unidos

La política exterior europea ha sido intervenida y apresada por los intereses neoconservadores estadounidenses. Este apresamiento supone una grave amenaza tanto para la democracia europea como para la seguridad mundial. La amenaza a la seguridad mundial se debe a que actualmente Europa es prisionera de la guerra neoconservadora de EEUU contra China y Rusia. La amenaza a la democracia reside en que, de manera progresiva, el electorado europeo va intuyendo que ha sido vendido, lo que ayuda a explicar que se haya vuelto en contra de la clase política dirigente.

Las consecuencias de esta injerencia son simples y nefastas, pero revelarlas es difícil. Se privilegia el statu quo y hay resistencia a reconocer hechos desagradables. Este artículo expone esos hechos.

¿Qué es el neoconservadurismo y quiénes son los neoconservadores?

Hay que empezar por entender el neoconservadurismo y a los neoconservadores. El primero es una doctrina política estadounidense que se impuso en la década de 1990. Sostiene que nunca más volverá a haber una potencia extranjera, como la antigua Unión Soviética, que desafíe la hegemonía mundial estadounidense. Esta doctrina otorga a EEUU el derecho a imponer su voluntad en cualquier parte del mundo, lo que explica que tenga más de 750 bases en 80 países alrededor tanto de Rusia como de China.

Inicialmente, esta doctrina se extendió entre republicanos intransigentes como Dick Cheney y Donald Rumsfeld, y posteriormente fue adoptada por demócratas como Hillary Clinton y Barack Obama. Eso la hace aún más peligrosa, ya que se ha apoderado de los dos partidos políticos estadounidenses. Además, ahora, los demócratas le otorgan una engañosa legitimidad al afirmar que la motivación de EEUU es proteger la democracia y los derechos humanos.

La Guerra Fría, el modelo Lovestone y el Partido Verde alemán

EEUU tiene una larga historia de intrusión política. Quizá el incidente europeo más famoso ocurrió durante las elecciones italianas de 1948, que algunos sostienen que se decidieron gracias al enorme apoyo financiero encubierto que los democristianos recibieron de EEUU.

Sin embargo, lo que arroja mucha más luz sobre la situación actual es la historia de injerencia estadounidense en el movimiento sindical europeo durante la Guerra Fría. Esta historia queda reflejada en la carrera de Jay Lovestone, sindicalista estadounidense y agente de la CIA, de quien se dice que fue una de las cinco personas más importantes dentro de la estructura de poder oculta de la Guerra Fría. Lovestone dirigió una operación encubierta de intrusión que consiguió ejercer una significativa influencia dentro de los movimientos sindicales europeos e internacionales, y es probable que aún queden rastros de ella.

El modelo de Lovestone proporcionó un patrón operativo para infiltrarse en el movimiento obrero, pero hay razones para creer que también puede haber sido empleado para hacerlo en el Partido Verde de Alemania. Los Verdes tienen sus raíces políticas en el movimiento pacifista de la década de 1970 que se opuso al despliegue de armas nucleares tácticas estadounidenses en Alemania. Sin embargo, en la actualidad, bajo el liderazgo de Annalena Baerbock, el Partido Verde se ha convertido en el principal partido de la guerra y en un aliado destacado de los intereses neoconservadores estadounidenses. Además, como se expone más adelante, esa alianza ha provocado graves daños medioambientales, lo que es totalmente contrario al propósito político de los Verdes.

La mecánica de la intrusión

Hoy en día, el proceso de intrusión funciona a través del Gobierno de EEUU y sus aliados corporativos, que tratan de inclinar la balanza a su favor en los resultados políticos de los países extranjeros. Lo hacen ayudando a aliados políticos y promocionando a periodistas y académicos adeptos. Los intereses políticos afines se benefician del apoyo financiero y mediático. Los profesionales de la comunicación se ven recompensados con ascensos laborales y salarios más elevados acompañados de un mayor acceso, visibilidad y respaldo de la clase dirigente.

Los laboratorios de ideas son una herramienta fundamental. Proporcionan una referencia y un escenario para los políticos y tertulianos profesionales, y desarrollan las narrativas políticas que alimentan la gran cámara de eco de la sociedad. También proporcionan la credibilidad intelectual que legitima el relato neoconservador y a sus autores. Entre los laboratorios de ideas más conocidos se encuentran el German Marshall Fund, el National Endowment for Democracy, el Council on Foreign Relations, el Carnegie Endowment for International Peace, el Atlantic Council y la Hoover Institution de la Universidad de Stanford.

Los honorarios de los conferenciantes y las consultorías también desempeñan un papel fundamental. Los políticos en activo se ven recompensados con conferencias bien remuneradas y segundos empleos extracurriculares. Los políticos que se han retirado temporalmente del ruedo reciben contratos laborales aún más cómodos que suponen una inversión de futuro. También se recurre a los servicios de exdirigentes con honorarios disparatados por conferencias y trabajos de asesoramiento ad hoc.

Estas prácticas son especialmente evidentes en la política británica. Los honorarios y la remuneración varían en función del valor percibido, y el sistema está abierto a políticos de distinto signo. Entre los beneficiarios figuran estrellas como Tony Blair y Boris Johnson, pero también perfiles más bajos como Theresa MayGordon Brown y Liz Truss. Al parecer, Keir Starmer tiene una prometedora perspectiva de futuro si tenemos en cuenta su respaldo a la política estadounidense respecto a Ucrania y Oriente Próximo. En Alemania, el antiguo líder del Partido Verde, Joschka Fischer, se beneficia del sistema y se ha declarado firme partidario de la postura estadounidense respecto a Ucrania y Rusia.

Las pruebas de la injerencia

La mecánica de la injerencia es una parte de la historia. La otra son las pruebas de la misma, que inevitablemente se niegan. La injerencia no se anuncia y no hay manera de demostrarla. En su lugar, lo único que se puede hacer es presentar los argumentos e investigarlos en busca de veracidad, coherencia lógica y motivaciones. El proceso es como un juicio con jurado y puede fracasar fácilmente. Sacar a la luz la verdad requiere un proceso justo y un jurado con la mente abierta.

El rasgo más llamativo de la política exterior europea es el enorme daño autoinfligido. Europa ha impulsado políticas que han ido en su contra y a favor de EEUU. Ese es el sello clásico de la injerencia.

1. La política en Oriente Próximo

La política europea en Oriente Próximo revela el calado y los costes de la injerencia estadounidense. Esa política es responsable de múltiples conflictos en los que Europa no ha tenido nada que ganar y sí mucho que perder. En particular, han desencadenado flujos masivos de refugiados que han desestabilizado la política europea. Por el contrario, EEUU no ha visto prácticamente nada de ese conflicto, ya que está protegido por el Atlántico y el Pacífico.

El rasgo más llamativo de la política exterior europea es el enorme daño autoinfligido

Un ejemplo del fracaso de esta política es la participación europea en la invasión ilegal de Irak en 2003 liderada por EEUU. La invasión se justificó con la falsedad de que Irak tenía armas de destrucción masiva (ADM). La verdadera motivación fue el agravio que suscitó en EEUU la independencia de Saddam Hussein, su amistad con Rusia y su amenaza de aceptar el pago del petróleo con moneda distinta al dólar. Eso amenazaba la hegemonía del dólar, pilar del poder económico y geopolítico estadounidense.

La guerra de Irak propició la guerra civil siria de 2011, que EEUU fomentó y en la que posteriormente ha participado. Esa guerra inundó Europa de refugiados sirios, mientras el Atlántico protegía de nuevo a EEUU. Si bien Europa no tenía intereses vitales en Siria, los neoconservadores estadounidenses veían el régimen sirio de Assad como una grave amenaza para la hegemonía estadounidense en Oriente Próximo debido a su alianza con Rusia.

Algo similar ocurre con la participación europea en la intervención militar en Libia liderada por EEUU en 2011. Al igual que en Irak, la motivación fue el agravio que suscitó en EEUU la independencia de largo recorrido de Gadafi, su amistad con Rusia y la posibilidad de aceptar el pago del petróleo con moneda distinta al dólar. Esa realidad se encubrió con llamamientos a la opinión pública para que se castigara el atentado de 1988 contra el vuelo 103 de Pan Am sobre Lockerbie auspiciado por Libia, a pesar de que ya había pagado indemnizaciones y el principal responsable había sido condenado años antes. Una vez más, las consecuencias migratorias fueron enormes para Europa e inexistentes para EEUU. Libia era una barrera para la migración africana y su destrucción abrió las compuertas.

En resumen, los tres conflictos han ido en contra de los intereses de Europa y a favor de los intereses neoconservadores de EEUU. Sin embargo, Europa los ha facilitado o ha participado en todos ellos.

2. Expansión y transformación de la OTAN/Occidente.

La OTAN es un canal fundamental a través del cual se ha fiscalizado la política exterior europea. La organización está dominada por EEUU, que se ha servido de su posición para injerirse en la política militar y exterior de Europa, de modo que ha arrastrado a la Unión a apoyar políticas que benefician a EEUU a pesar de perjudicarse a sí misma.

La historia de la OTAN tiene dos dimensiones: expansión y transformación. Esta última ha pasado desapercibida, pero también es importante.

EEUU se ha servido de su posición en la OTAN para injerirse en la política militar y exterior de Europa

La expansión de la OTAN hacia el este es ampliamente conocida. El proceso se inició casi inmediatamente después del final de la Guerra Fría e incumplió el compromiso estadounidense de no expandirse que acordó con el presidente Gorbachov. George Kennan, autor de la doctrina de la contención durante la Guerra Fría, señaló las consecuencias agresivas y peligrosas de este incumplimiento en un artículo de opinión de 1997 publicado en The New York Times.

Para los neoconservadores estadounidenses la expansión de la OTAN es perfectamente comprensible. Rusia no había sufrido ninguna derrota militar ni había sido obligada a rendirse sin condiciones (como Alemania y Japón), y los neoconservadores la consideraban una amenaza continua para la hegemonía mundial de EEUU. La expansión de la OTAN reforzó la posición militar de EEUU y debilitó la de Rusia.

Sin embargo, para Europa todo fueron inconvenientes. Los nuevos miembros de la OTAN añadían poca capacidad defensiva, al tiempo que aportaban múltiples hostilidades y amenazas de conflicto preexistentes. También carecían de una cultura política compartida. Y lo que es más importante, cualquier conflicto se libraría dentro de Europa. En consecuencia, Europa se llevaría la peor parte, lo que ofrecía a los neoconservadores estadounidenses incentivos para aumentar su agresividad respecto a Rusia.

La otra cara de la historia de la OTAN es su transformación, pues pasó de ser una alianza defensiva regional (Atlántico Norte) a ser una agresiva organización intervencionista a escala mundial. Esa transformación comenzó con el bombardeo de Belgrado por parte de la OTAN en 1999, se profundizó con la participación de la OTAN en la invasión de Afganistán liderada por EEUU en 2001, y se cimentó con la intervención en Libia en 2011, que se inició bajo el auspicio de la OTAN.

Al igual que con la expansión, desde el punto de vista neoconservador, la transformación de la OTAN es fácilmente comprensible. EEUU tiene una agenda para alcanzar la hegemonía mundial, y la transformación de la OTAN significó que otros países compartieran la carga de esa agenda. También sirvió para dar cobertura multilateral a EEUU. Sin embargo, una vez más, no había nada para Europa, que no tiene una agenda equivalente.

En resumen, la expansión y transformación de la OTAN constituyen una señal evidente de injerencia.

3. La guerra de Ucrania: Los ganadores y los perdedores.

El discurso sobre la guerra de Ucrania es el que se ha manipulado más exhaustivamente, lo que hace que sea el más difícil de desentrañar. El mejor punto de partida es quién ha ganado y quién ha perdido económicamente con la guerra. Ahí, las cuentas están claras. EEUU ha sido el gran ganador, mientras que Europa Occidental (y especialmente Alemania) ha sido la gran perdedora. Los trabajadores alemanes han sido los más perjudicados.

EEUU ha salido ganando al acabar con la dependencia que tenían Alemania y Europa Occidental de la energía rusa. Es más, la energía rusa ha sido sustituida por energía cara suministrada por EEUU. Esto constituye un triple beneficio para EEUU: ha debilitado a Rusia, ha aumentado la dependencia de Europa Occidental con respecto a EEUU y ha beneficiado a los productores estadounidenses. EEUU también ha salido ganando porque el aumento de la producción de armas ha supuesto un importante estímulo fiscal para su industria manufacturera. Esta configuración global ayuda a explicar que EEUU haya evitado una recesión. El único gran inconveniente fue el aumento temporal de la inflación provocado por el estallido de la guerra.

Europa Occidental, y especialmente Alemania, ha sido la gran perdedora. La barata energía rusa ha sido sustituida por la costosa energía estadounidense. Esto ha socavado la competitividad productiva de Alemania y ha contribuido a aumentar aún más la inflación europea. Europa también ha perdido el enorme mercado ruso, en el que vendía productos manufacturados. Asimismo, ha dejado de beneficiarse del gasto desmesurado de la élite rusa. Esta combinación explica el debilitamiento de la economía europea. Es más, el futuro económico de Europa se ha visto gravemente comprometido, ya que los cambios parecen permanentes.

Los trabajadores alemanes se han visto aún más afectados por la llegada masiva de refugiados ucranianos. Eso ha aumentado una competencia salarial a la baja y ha creado una escasez de viviendas que ha incrementado los alquileres. También ha provocado la saturación de las escuelas y los servicios sociales. En menor medida, lo mismo afecta a todos los trabajadores europeos.

Desde el punto de vista medioambiental, el cambio de suministro energético ha sido desastroso

Por último, desde el punto de vista medioambiental, el cambio de suministro energético ha sido desastroso. El gas procedente del fracking de EEUU (Texas) es uno de los más sucios del mundo, a lo que hay que añadir la contaminación del transporte marítimo. La guerra también ha sido una fuente directa de enormes daños medioambientales y climáticos. Eso explica la injerencia en el Partido Verde alemán.

La justificación de la clase dirigente europea para rechazar cualquier avenencia es que Rusia representa una amenaza existencial para Europa. Ese es el argumento de los laboratorios de ideas que defienden autores neoconservadores como Anne Applebaum y Timothy Garton Ash, de la Hoover Institution.

El argumento neoconservador apela a prejuicios heredados de la Guerra Fría, está plagado de lagunas y carece de contenido. Ignora la realidad de la expansión de la OTAN hacia el este, la amenaza que supone para la seguridad de Rusia y los conflictos dentro de la sociedad civil ucraniana, que incluyen la opresión de las personas de origen étnico ruso. Y lo que es más importante, afirmar que existe una amenaza rusa para Europa no cuadra.

Rusia se encuentra en descenso demográfico y carece de recursos para restablecer su hegemonía en Europa central. Su debilidad ha quedado demostrada en el campo de batalla, donde Ucrania la ha puesto en jaque con tan solo una modesta ayuda armamentística por parte de la OTAN. De hecho, esa debilidad da legitimidad a la necesidad rusa de una Ucrania desmilitarizada que haga de parachoques. La realidad es que el proyecto neoconservador estadounidense se beneficia de la continuación de la guerra, que desgasta a Rusia y debilita su posición internacional.

En resumen, Europa ha perdido económicamente con la guerra, mientras que EEUU se ha beneficiado. Del mismo modo, geopolíticamente el conflicto beneficia a EEUU, pero no a Europa. A pesar de ello, el establishment europeo ha abrazado la guerra. En 2022, Gran Bretaña torpedeó un acuerdo de paz negociado poco después del inicio de la guerra. Además, en su discurso de dimisión de 2023, el primer ministro británico Boris Johnson instó abiertamente a que el Reino Unido “se mantuviera cerca de EEUU”. Una vez más, las huellas de la injerencia son claramente visibles.

4. China

Por último, tenemos la política europea respecto a China, una cuestión incipiente que los neoconservadores estadounidenses pretenden torpedear también. Consideran que China es la mayor amenaza para la hegemonía mundial de EEUU. Esa amenaza es económica, geopolítica y militar. La economía de China podría superar significativamente a la de EEUU en tamaño, lo que le permitirá desafiar la influencia diplomática mundial de EEUU y su hegemonía militar en Extremo Oriente.

Europa no se enfrenta a tal desafío y mantiene una sólida colaboración económica con China. Las empresas europeas se benefician de las inversiones en China y de la exportación de bienes de inversión a este país, que China retribuye con bienes de consumo.

El mundo de los laboratorios de ideas estadounidenses presenta a China como un enemigo de Europa. Parte del argumento es que China apoya a Rusia, y Rusia es enemiga de Europa. Ergo, China es el enemigo de Europa. Una vez fiscalizada la política europea respecto a Rusia, esa brecha se utiliza para manipular la política europea respecto a China.

Asimismo, los laboratorios de ideas neoconservadores presentan de forma ficticia a China como parte de un eje autoritario involucrado en una guerra mundial contra la democracia. La realidad es que China está siendo atacada por los neoconservadores estadounidenses, que reivindican su derecho a la hegemonía mundial. EEUU tiene un largo historial de política exterior intervencionista violenta y apoya a los autoritarios que aceptan la hegemonía estadounidense. Si China hubiera aceptado la hegemonía estadounidense, habría sido aceptada como socia. Lo mismo puede decirse de Rusia.

La realidad es que China está siendo atacada por los neoconservadores estadounidenses

En resumen, la política europea respecto a China es un caso incipiente de injerencia. Al desvincular a Europa de China, EEUU se beneficia de dos formas. En primer lugar, perjudica a China. En segundo lugar, hace a Europa más débil y dependiente de EEUU. Sin embargo, no hay ningún beneficio para Europa ni para la democracia.

Las consecuencias de la injerencia

Las consecuencias inmediatas de la injerencia son dobles y nefastas. En primer lugar, el apresamiento neoconservador de la política exterior europea pone en peligro la seguridad mundial. Esto se debe a que los neoconservadores creen que EEUU tiene derecho a detentar la hegemonía mundial, lo que hace peligrar la seguridad internacional al crear, inevitablemente, conflictos con China y Rusia.

China y Rusia consideran que la intervención estadounidense en sus fronteras y los esfuerzos por cambiar sus regímenes internos son amenazas a la seguridad nacional. Las intervenciones fronterizas son también una invasión de sus esferas regionales de influencia. El resultado es un ciclo de desafío y respuesta que, inexorablemente, conduce al conflicto.

En segundo lugar, la injerencia en la política exterior europea pone en peligro la democracia europea a medida que las consecuencias se filtran a la sociedad. Eso está ocurriendo con Ucrania. Los votantes de la clase trabajadora poco a poco van intuyendo que los han vendido, y están soportando enormes costes económicos en nombre de un conflicto que no les interesa. Con la implicación de los dos bandos de la clase política dirigente y una izquierda que sufre de rigor mortis, la extrema derecha es el único lugar al que esos votantes pueden acudir.

Conclusión: el reto que tenemos por delante

Hay pruebas contundentes de que la política exterior europea ha sido intervenida en beneficio de los neoconservadores estadounidenses. Las injerencias no pueden repararse hasta que se reconocen. Por desgracia, no hay método para probarlas y el debate es denso. Además, existe el peligro persistente de perder el hilo. Cuando estalla un conflicto, los medios de comunicación de la clase dirigente presentan la historia como si empezara en ese momento y hacen caso omiso de todo lo que ha ocurrido anteriormente. Lo que se logra así es centrar la atención en el conflicto inmediato e ignorar las causas, lo que mantiene la intervención en su sitio. Arreglarlo no será fácil, pero fracasar sería desastroso. La tarea empieza por sacar a la luz el problema. 29/02/2024

Lo subrayado interpolado es nuestro.

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*Thomas Palley es doctor en Economía y máster en Relaciones Internacionales por la Universidad de Yale. Fue economista jefe de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad EEUU-China. Este artículo se publicó originalmente en inglés en thomaspalley.com. Traducción de Paloma Farré.