miércoles, 15 de julio de 2026

Ayatola Jamenei: Sayyed Ali Hoseini Jamenei incrustado en el corazón del Pueblo Iraní...

Ayatola Jamenei: Sayyed Ali Hoseini Jamenei incrustado en el corazón  del Pueblo Iraní...



Por Pablo Jofré Leal/escritor, periodista y analista internacional/ADDHEE.ONG:


En homenaje a una de las figuras más importantes de Asia Occidental, entrego una trilogía de textos como expresión de admiración. En idioma español, cuando queremos traer al presente a un ser amado, al que hemos perdido físicamente, pero cuya presencia trasciende y ha dejado una profunda influencia en nuestra vida, solemos recurrir al concepto de recordar.

La palabra, de origen latino, deriva de recordari, es decir, “volver a pasar por el corazón” no representa sólo un mero acto cognitivo, sino una experiencia integral del ser. No simplemente «traemos a la mente», sino que permitimos que transiten nuevamente por nuestro centro emocional. El corazón como símbolo vivo. Por ello, al entender este órgano, más allá de su función fisiológica, lo reconocemos como:

“REPOSITORIO DE AFECTOS

CENTRO DE INTUICIÓN Y ESPIRITUALIDAD

SEDE DE LA MEMORIA EMOCIONAL”...

Recordar, entonces, es un acto de amor continuado. No es resignación ante la ausencia, sino un tejido vivo de presencia: aquello que perdemos físicamente permanece en el latido de nuestros sentimientos, en cada evocación que nos estremece. Esta comprensión transforma el dolor en un acto de fidelidad emocional. La persona amada no se va completamente mientras persista en nuestro corazón. 

Y así percibo a un ser humano memorable, de enorme trascendencia , más allá de su país y de la región de Asia Occidental, para ser hoy un nombre referencial para el conjunto de la humanidad. Me refiero a Seyed Ali Hoseini Jamenei, líder religioso de la República Islámica de Irán hasta el día de su martirio. Las ceremonias fúnebres oficiales del mártir Jamenei, asesinado el 28 de febrero de 2026 al inicio de una nueva guerra contra el pueblo iraní, 

Ese mismo día 28 de febrero se cometió también el alevoso crimen contra 168 pequeñas estudiantes de una escuela primaria en la ciudad de Minab, en la provincia de Hormozgan, se efectuarán entre el 4 y el 9 de julio de 2026.  Las exequias de Seyed Ali Jamenei habían sido postergadas debido a la intensa agresión militar contra la República Islámica de Irán por parte de la alianza genocida imperial sionista colonialista estadounidense...

El mártir Jamenei, quien condujo el país desde 1989 hasta su asesinato el 28 de febrero, dejó un legado político, religioso y estratégico de alcance regional y global. Sus mensajes dirigidos a la juventud mundial dieron cuenta de un alto nivel intelectual y de una visión estratégica sobre los desafíos que enfrenta el mundo contemporáneo (1)

Esa dimensión de su liderazgo no puede reducirse a la administración del poder. Jamenei fue, ante todo, un intérprete de la historia iraní reciente: comprendió que la independencia de la República Islámica no era una consigna abstracta, sino una condición de supervivencia nacional frente a un orden internacional dispuesto a castigar cualquier proyecto que desafiara la subordinación determinista política, económica, militar y cultural. En ese sentido, su figura adquiere la densidad de un sabio político-religioso: alguien que no separó la fe de la responsabilidad histórica ni la espiritualidad de la defensa concreta de la patria, de su Pueblo...

Su sabiduría se expresó en la paciencia estratégica, en la lectura de largo plazo de los procesos regionales y en la convicción de que la Dignidad de un pueblo no se negocia bajo amenaza. No fue la sabiduría retirada del mundo, sino aquella que se prueba en el conflicto, en el asedio y en la necesidad de preservar la unidad nacional cuando el enemigo apuesta por la fractura interna.

Ali Hoseini Jamenei se presenta, en la comprensión de su figura, como un guía político y religioso cuya influencia excede ampliamente los límites institucionales del Estado. Su conducción se expresa en tres dimensiones inseparables: la defensa de su país y de Asia Occidental frente a la injerencia externa; la formación de una juventud consciente de su papel histórico; y la cohesión de la sociedad iraní en torno a una idea de Dignidad, Independencia y Resistencia. 

Esa influencia explica por qué Irán no solo resistió décadas de sanciones y amenazas, sino que también ha logrado proyectarse como referente geopolítico para pueblos que enfrentan formas diversas de dominación, en cada uno de los continentes (2)

A lo largo de su liderazgo, Jamenei entendió que una parte decisiva de la disputa geopolítica se libraba en el plano cultural, comunicacional y generacional. Por ello, sus mensajes a la juventud pueden leerse como piezas políticas orientadas a preservar la identidad revolucionaria iraní y, al mismo tiempo, a interpelar a las nuevas generaciones de Occidente.

A los jóvenes de Irán les exigió salvaguardar los principios de la Revolución Islámica de 1979 frente al choque cultural externo. En sus discursos, la resistencia interna, el desarrollo científico propio y la autosuficiencia nacional aparecieron como caminos indispensables, para así romper el cerco de las sanciones internacionales y sostener la independencia del país.

En relación con la juventud iraní, los llamados de Jamenei pueden interpretarse como una pedagogía de responsabilidad histórica. No se trataba únicamente de exhortaciones religiosas, sino de una convocatoria a estudiar, crear, defender el conocimiento propio y asumir que la independencia nacional requiere ciencia, cultura, disciplina social y conciencia política. 

En esa línea, Jamenei buscó formar generaciones capaces de resistir la colonización cultural, comprender el sentido profundo de la Revolución Islámica y sostener un proyecto nacional bajo condiciones de presión externa permanente.

Pero también dirigió sus palabras a la juventud de Europa occidental y de Estados Unidos, letras en las cuales los convocó a estudiar el islam desde sus fuentes originales y no desde los filtros de los grandes medios de comunicación. Sus cartas abiertas, redactadas en momentos de crisis global, buscaron cuestionar el doble rasero de los gobiernos occidentales, denunciar la opresión histórica ejercida sobre el mundo islámico y abrir un diálogo directo con una generación menos atada a los relatos oficiales.

Alí Jamenei no fue solo un gobernante. Representó la articulación entre autoridad religiosa, conducción política y estrategia de Estado en la República Islámica. Durante casi cuatro décadas, consolidó el concepto del Eje de la Resistencia frente a la hegemonía occidental (3) y convirtió a Irán en una potencia asimétrica capaz de desafiar la presión de Estados Unidos e Irán. Su muerte  física en Teherán marcó el cierre de una etapa histórica; sin embargo, las exequias programadas en Teherán, Qom y Mashhad evidencian que su influencia religiosa, política y simbólica continúa proyectándose más allá de las fronteras iraníes...

Alí Jamenei debe ser comprendido, menos como una figura aislada del poder clerical y más como el conductor de una etapa histórica marcada por la defensa de la soberanía iraní frente a la presión combinada de Estados Unidos, Israel y sus aliados europeos. Jamenei encarna la continuidad política de la Revolución Islámica de 1979, encabezada por el Imam Joneini, al cual sucedió, pero también la adaptación de Irán a un escenario de guerra híbrida, sanciones económicas, cerco mediático, sabotajes, asesinatos selectivos y amenazas militares permanentes.

La figura de Jamenei se proyecta sobre la noción de “defensa sagrada”, concepto que remite a la guerra impuesta contra Irán en la década de 1980 y que, en el presente, vuelve a adquirir centralidad frente a las agresiones externas. Bajo esa interpretación, su liderazgo no se agota en la dimensión religiosa: representa una doctrina de resistencia nacional, una pedagogía política orientada a mantener cohesionada a la sociedad iraní y una estrategia de largo plazo para impedir la fragmentación territorial, el sometimiento económico o la subordinación diplomática de la República Islámica.

Desde esta mirada, Seyed Ali Jamenei debe ser entendido como un guía integral: religioso por su condición de autoridad islámica, pero profundamente político por su capacidad de leer el movimiento de la historia, anticipar amenazas y orientar al Pueblo Iraní en medio de escenarios límites...

En esa condición de guía, Jamenei representó una síntesis entre memoria, doctrina y acción. Su voz no operó únicamente como mandato institucional, sino como una forma de orientación moral frente a la agresión. Para amplios sectores del Pueblo Iraní y de los movimientos que observan en Irán un ejemplo de autodeterminación, su figura encarnó la certeza de que defender la patria no consiste solo en proteger fronteras, sino también en resguardar una civilización, una identidad y una voluntad colectiva de no rendirse.

Su autoridad no descansó solo en el cargo que ocupó, sino en la función simbólica de ofrecer dirección, serenidad y sentido colectivo ante la guerra, el bloqueo, la demonización mediática y la incertidumbre regional. En la sociedad iraní, esa figura operó como punto de referencia para articular fe, memoria revolucionaria, defensa nacional y proyecto.

Ali Jamenei fue una pieza rectora en la consolidación del llamado Eje de la Resistencia, entendido como una arquitectura política, militar y simbólica que articula a Irán con fuerzas regionales contrarias a la hegemonía estadounidense e israelí (4) Por ello impulsó una política exterior basada en la disuasión asimétrica, el fortalecimiento científico-tecnológico, la autonomía militar y el respaldo a causas consideradas estratégicas, especialmente Palestina y Líbano. Esa línea explica por qué Irán logró transformar su aparente inferioridad convencional en una capacidad de presión regional capaz de alterar los cálculos de Estados Unidos y del régimen nazi sionista colonialista israelí.

Desde esa perspectiva, la enorme influencia de Jamenei en Asia Occidental no puede entenderse solo como resultado del poder militar iraní, sino como consecuencia de una conducción doctrinaria capaz de unir soberanía, espiritualidad y estrategia. El autor de este ensayo ha subrayado que la Revolución Islámica transformó a Irán en un actor que desafió la arquitectura regional diseñada por Estados Unidos e Irán, y que Jamenei dio continuidad a esa orientación al respaldar la causa palestina, la resistencia libanesa y los procesos de autodeterminación de los pueblos de la región. Su liderazgo operó como una brújula política para una zona históricamente sometida a guerras, ocupaciones y proyectos de fragmentación (5)

Otro elemento recurrente en las reflexiones de Jamenei fue la crítica al tratamiento mediático occidental sobre Irán. Más allá de su propia figura, su análisis se concentró en el país, la sociedad, la región y el mundo, lo que refleja una concepción política alejada de la vanidad personal y centrada en la defensa de un proyecto histórico.

A su juicio, los grandes medios mediáticos en poder de los dueños de la celestina universal/el dólar no describen al país persa desde categorías neutrales, sino desde una narrativa de demonización que busca presentar toda política de defensa iraní como amenaza global, mientras minimiza o justifica la presencia militar extranjera, las sanciones unilaterales y los ataques contra infraestructura o dirigentes iraníes.

Por ello, la figura de Jamenei aparece asociada también a una batalla comunicacional: disputar el relato, defender la legitimidad de la resistencia y denunciar el doble rasero de quienes invocan el derecho internacional solo cuando favorece a sus intereses.

Así, al profundizar en la figura de Alí Jamenei, emerge la imagen de un líder histórico cuya importancia no radica únicamente en la conducción del Estado iraní, sino también en haber dado continuidad a una visión antihegemónica, soberanista y multipolar. En esta lectura, Jamenei se convierte en símbolo de una época en la que Irán dejó de ser un actor cercado para transformarse en referencia de resistencia política, moral, militar y cultural para amplios sectores del Sur Global. 

El magnicidio del líder religioso de la República Islámica de Irán constituye un hecho imposible de olvidar o perdonar desde la perspectiva de quienes lo consideramos una agresión directa contra la soberanía iraní. Se trata, además, de una grave violación del derecho internacional y de un episodio inscrito en una estrategia más amplia de desestabilización contra Irán.

“El maldito imperialismo estadounidense les impone a sus satrapías, el maldito habito, olvidar para negar”...

Su martirio, lejos de clausurar esa historia, la desplazó hacia una etapa más intensa. Al intentar eliminar al conductor espiritual y político de la República Islámica, Estados Unidos y su proxy regional como es la entidad judío sionista israelí, no solo atacaron a un ser humano, sino a la arquitectura moral y estratégica que había permitido a Irán resistir durante décadas. Por ello, su asesinato redefinió el curso de la guerra: convirtió la defensa de Irán en una causa aún más cargada de memoria, legitimidad y obligación histórica

Desde entonces, la confrontación dejó de ser interpretada únicamente como una disputa militar o geopolítica. Pasó a ser leída, por millones de personas, como una prueba histórica entre la voluntad de sometimiento imperial y la decisión de un pueblo de permanecer de pie. En esa transformación simbólica reside una de las consecuencias más profundas de su muerte: Jamenei, mártir de su patria, se convirtió en un factor de cohesión, en una bandera de continuidad y en una medida moral del conflicto.

La figura de Jamenei trasciende así, como un símbolo de la ética de la resistencia en la historia contemporánea de Asia Occidental. A las puertas de un funeral que proyecta congregar a millones de fieles y delegaciones regionales, su simbolismo se consolida en el imaginario de este Sur que requiere trabajar por su definitiva autodeterminación de aquellas “potencias hegemónicas y arrogantes”. 

Por ello, recordar a Ali Hoseini Jamenei no implica solo rendir homenaje a un dirigente caído. Significa reconocer la trayectoria de un hombre que asumió la defensa de su patria como deber sagrado, que leyó con lucidez la naturaleza de la agresión contra Irán y que, al morir bajo el fuego enemigo, terminó por condensar en su propio martirio el sentido de una guerra que ya no puede entenderse sin su nombre, su doctrina y su ejemplo.

Su hijo y sucesor, Mojtaba Jamenei, asume la conducción del Estado bajo el mismo estandarte trazado por su padre: el rechazo al dictado de Occidente, la defensa de la soberanía nacional y la vigencia de un mensaje de resistencia que echó raíces en la juventud islámica y en sectores amplios de la sociedad internacional.

Referencias utilizadas para el desarrollo del texto

1.    Pablo Jofré Leal, “Carta de Líder iraní: Los jóvenes como luz de esperanza”, HispanTV, 30 de noviembre de 2015. De este artículo se extrajeron las ideas relativas a las cartas de Seyed Ali Jamenei dirigidas a la juventud occidental, la crítica a la islamofobia, el papel de los medios en la demonización del islam y el llamado a conocer el islam desde sus fuentes originales.

2.    Pablo Jofré Leal, “Irán: Firmeza ante la alianza imperial sionista – Parte I”, HispanTV, 18 de abril de 2026. De esta lectura se tomaron los conceptos de “guerra impuesta”, “defensa sagrada”, soberanía iraní, resistencia frente a la agresión externa y continuidad histórica de la Revolución Islámica.

3.    Pablo Jofré Leal, “Irán: Ejemplo de Soberanía, Valentía, Dignidad y Hermandad”, HispanTV, 10 de abril de 2026. Esta fuente respalda las ideas sobre la conducta soberana de Irán, la firmeza frente a Estados Unidos e Israel, la dignidad nacional y la proyección de Irán como ejemplo político para Asia Occidental y el Sur Global.

4.    Pablo Jofré Leal, “Eje de la Resistencia: Soberanía, Dignidad y Autodeterminación”, HispanTV, 5 de agosto de 2024. De este artículo se incorporaron las ideas sobre el Eje de la Resistencia como articulación regional, su papel en Asia Occidental, la defensa de la soberanía de los pueblos y la lucha contra la hegemonía estadounidense e israelí.

5.    Entrevista a Pablo Jofré Leal, “Irán emerge como referente geopolítico en Asia Occidental”, HispanTV, 24 de mayo de 2026. Esta entrevista fue utilizada para reforzar la idea de Irán como actor clave y referente político en Asia Occidental pese a décadas de sanciones, presiones y conflictos regionales.

En uno de mis viajes a la República Islámica de Irán, tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Qom, ubicada a 150 kilómetros al sur de Teherán. Considerada una de las urbes más importantes del país y el corazón espiritual del islam chií, alberga el mausoleo de Fátima Masuma, hermana del Imam Reza.

Menciono esta ciudad santa porque allí se encuentra el Seminario Teológico de Qom, institución donde Seyed Ali Jamenei estudió entre los años 1958 y 1964. Durante su formación, coincidió con destacadas personalidades del mundo islámico, tales como el Imam Jomeini, el Ayatolá Buruyerdi, el Sheij Murtada Haeri y el sabio Allamah Tabatabai.

Fue precisamente durante mi estadía en Qom donde fui honrado con la entrega de un libro que hoy atesoro de manera especial: “Las memorias más bellas del líder de la Revolución Islámica de Irán”, de Yavar Hamze, publicado por la editorial Elhame Shargh (1). Tras los acontecimientos que marcaron la vida y el deceso de Seyed Ali Jamenei, el valor de esta obra ha adquirido para mí una dimensión aún más profunda, pues consigna tres elementos centrales de la vida: memoria, resistencia y legado.

En la introducción del libro se recoge una reflexión atribuida al Imam Jomeini sobre Seyed Ali Jamenei: “No podéis encontrar a nadie como el noble Jamenei, tan comprometido con el islam y tan decidido a servir a su pueblo con todo el corazón. Hace muchos años que lo conozco”.

Invito a leer estas memorias. Se trata de una obra biográfica de gran valor histórico que permite conocer las vivencias de un ser humano desde sus primeros años en su ciudad natal de Mashhad, así como los testimonios de personas cercanas y testigos privilegiados de su trayectoria.

La niñez de Seyed Ali Jamenei transcurrió en Mashhad, ubicada en el noreste de Irán, muy cerca de las fronteras con Afganistán y Turkmenistán. Es la segunda ciudad más grande y poblada del país (después de Teherán) y un importante centro de peregrinación religiosa dentro del islam chiita.

El mártir Jamenei creció en el seno de una familia profundamente religiosa, de recursos modestos pero rica en conocimientos y con una rigurosa formación intelectual. Desde temprana edad, se dedicó al estudio de la filosofía y del islam chiita. Su formación lo llevó por distintos centros religiosos de Irán e Irak, incluyendo Mashhad, Nayaf y Qom.

Desde temprana edad, Seyed Ali Jamenei se dedicó al estudio de la filosofía y de la jurisprudencia chiita. Su formación académica y espiritual se desarrolló en destacados centros religiosos de Irán e Irak, tales como Mashhad, Nayaf y Qom. Fue precisamente en Qom donde recibió la influencia teológica y política de figuras clave como Seyed Muytaba Nawab Safavi y el Imam Jomeini. Estos mentores despertaron en él una conciencia revolucionaria frente a las políticas impulsadas por el régimen monárquico de Mohamed Reza Shah Pahlavi, las cuales eran consideradas contrarias a los principios del islam.

Alí Jamenei con su padre, Seyed Javad Jamenei, un clérigo

religioso de renombre de Mashhad tras la revolución.

Durante dieciséis años, el extinto líder religioso iraní participó activamente en la oposición clandestina contra la dinastía Pahlavi. Como consecuencia de sus actividades políticas, el futuro Líder Supremo fue detenido en numerosas ocasiones, sometido a interrogatorios y forzado a cumplir períodos de exilio.

En septiembre de 1971, a la edad de 32 años, fue arrestado por la SAVAK, la policía secreta del Shah, y confinado a un estricto régimen de aislamiento. Al rememorar las precarias condiciones de su detención, Jamenei describió la celda de la siguiente manera:

«Nunca había visto una habitación tan pequeña hasta ese día. Tenía forma cuadrada, de un metro y medio por cada lado. Carecía de aberturas y la oscuridad absoluta la envolvía. Los ocupantes estábamos privados de ver la luz del día, a menos que se abriera la puerta de la celda o que un guardia quisiera hablar con un preso a través de la mirilla».

En el artículo titulado A Review of Khamenei Memoirs of Shah’s Prisons, el escritor Hedayatollah Behboudi detalla el posterior traslado de Jamenei a un complejo subterráneo tan lúgubre que le impedía ver sus propias manos. En dicho lugar, fue sometido a flagelaciones y torturas sistemáticas que buscaban tanto su quiebre psicológico como la obtención de una confesión.

El registro histórico de Behboudi describe la dureza de los interrogatorios físicos de la siguiente forma: «Perdió el equilibrio, pero pronto volvió a la posición anterior cuando llegó un segundo golpe que lo arrojó sobre la cama contigua. Intentó levantarse, pero uno de los oficiales le gritó: «¡Quédate ahí, estás en el lugar indicado!». Acto seguido, le ataron las piernas a la estructura metálica. Frente a él, los látigos colgaban de la pared. Uno de los torturadores tomó un látigo y comenzó a golpear las plantas de sus pies. Cuando este se cansó, un segundo individuo continuó con el castigo. Un tercero y un cuarto se turnaron sucesivamente. Todos en la habitación tuvieron la oportunidad de descansar y recuperar el aliento, a excepción de Jamenei. Incluso, algunos de ellos mojaban el látigo para intensificar el daño sobre el cuerpo del prisionero».

En 1974, Jamenei fue arrestado nuevamente en Mashhad por sus discursos a favor de Jomeini y llevado a la sede del Comité Conjunto Anti-sabotaje en Teherán. Las memorias describen con detalle la actuación de la SAVAK, la policía secreta del régimen de los Pahlavi, y las difíciles condiciones que enfrentaron quienes participaron en la resistencia revolucionaria. Uno de los relatos explicitado en el libro de Hamze titulado Celda N.º 20, donde el martirizado ex presidente Mohammad Ali Rayai señala respecto a Seyed Ali Jamenei : “Pese a las torturas y presiones, jamás lograron conocer ninguno de sus secretos ni dominarlo de algún modo”. 

El libro presenta esta etapa como un período de firmeza, sacrificio y compromiso inquebrantable con la causa revolucionaria. Recordemos que el mártir Jamenei fue el tercer presidente de Irán (1981-1989) tras el asesinato de Rayai la muerte de Rayai y tras la muerte del Imam Jomeini se desempeñó como el Líder Supremo de la Revolución Islámica desde 1989 hasta su martirio en febrero de 2026.

Ali Jamenei fue también blanco de ataques terroristas.  El 27 de junio de 1981, cuando pronunciaba un discurso después de las oraciones del mediodía en la mezquita de Abuzar, situada en el sur de Teherán, capital iraní, el ayatolá Seyed Ali Jamenei resultó gravemente herido como consecuencia de una bomba. Como resultado de este intento de asesinato por parte del grupo terrorista Muyahidín Jalq (MKO) cuya sede actual se encuentra en Pris, la capital francesa y su campo de entrenamiento militar en las cercanías de Tirana la capital de Albania. El martirizado líder iraní resultó gravemente herido en pecho, brazos y su mano derecha.

La dimensión humana

Más allá del dirigente político y religioso, la obra retrata aspectos íntimos de la personalidad de Jamenei. A través de testimonios de figuras como el Ayatolá Hasanzadah, el Ayatolá Gulpaigani y el mártir Mutahari, se reconstruye una imagen marcada por la sencillez, la austeridad y la cercanía humana.

Capítulos como La sencillez y Las dulces sonrisas muestran episodios cotidianos que permiten comprender la dimensión personal de quien posteriormente asumiría una de las mayores responsabilidades políticas y religiosas de la República Islámica. Narraciones que emociona en cuanto a la manera de vivir, comportarse familiar y socialmente. La manera en que se solicitó la mano de la también mártir, Zahra Haddad-Adel, esposa del actual líder religioso Mojtaba Jamenei. 

Me permito reseñar uno de esos relatos que muestran esa vida de sencillez del mártir Ali Jamenei en las amplias aristas de su vida. El relato lleva por título “La vajilla de cristal” y señala que, en un viaje a Corea, Seyed Alí Jamenei había recibido como obsequio, un juego de vajilla de cristal . Luego de un tiempo le dieron un plato de aquel juego para que lo use, sin embargo, al verlo, dijo con convicción: “llévense estos platos de cristal , ya que, si nosotros comenzamos a utilizar este tipo de vajilla en nuestra casa, mañana desearemos alfombras y muebles de este tipo. Es decir , este juego de vajillas servirá como una introducción para crear un cambio en nuestro estilo de vida”

Uno de los pasajes más significativos del libro corresponde al proceso de sucesión tras el fallecimiento del Imam Jomeini. Seyed Ali Jamenei relata: “Cuando la Cámara de Expertos tuvo su primera reunión, yo participé de la misma pues era miembro de la Asamblea. Tratamos el tema de la persona que ocuparía el cargo de liderazgo supremo y surgió mi nombre. Discutieron un rato, hasta que se pusieron de acuerdo en ponerme a mí, alguien tan insignificante y débil, en un cargo tan desafiante y pesado” (3) Estas palabras reflejan una imagen de humildad frente a una responsabilidad histórica que marcaría el futuro de Irán durante décadas.

Martirio, resistencia y soberanía

Una parte importante de la obra está dedicada al concepto de martirio (shahadat) y a la llamada Defensa Sagrada, nociones fundamentales dentro del pensamiento político y religioso de la Revolución Islámica.

Para Jamenei, el martirio no constituía una derrota, sino la máxima expresión de compromiso con una causa considerada justa. Representaba la expresión más alta de fe, sacrificio y entrega en el camino de Dios. Lo concebía no como una derrota, sino como un triunfo espiritual y una herramienta vital para la supervivencia y dignidad de las naciones islámicas frente a la opresión

Recuerdo con admiración su afirmación respecto al hecho que quienes esfuerzan en el camino de Dios asestan muchos golpes a los enemigos antes de ser martirizados. Esto significa, sostenía Seyed Ali Jamenei que “cuando luchas en el camino de Dios, no se trata de ofrecer tu vida al enemigo y decir: «Mátame». No es así. También le haces daño. Nuestros guardias fronterizos, mártires en las zonas fronterizas, han asestado muchos golpes al enemigo” (4)

Miembros del Pueblo Iraní que les han impedido a esos enemigos “infiltrarse, urdir sus complots e implementar sus medidas corruptas. Antes de ser martirizados, nuestros jóvenes, que mueren en tal o cual país extranjero intentando resistir al DAESH y proteger los santuarios de los Imames (la paz sea con ellos), les asestan un sinfín de golpes. Antes de ser martirizados, les impiden avanzar, frustran sus objetivos y les crean una situación desastrosa”

Esta visión se encuentra estrechamente vinculada a la política de resistencia y entrega a toda prueba desarrollada por la República Islámica frente a las presiones externas. Desde esta perspectiva, la soberanía nacional, la independencia política y la capacidad de resistir sanciones económicas son elementos esenciales para preservar la dignidad de los pueblos.

El legado atribuido a Jamenei se articula en torno a varios principios fundamentales: la defensa de la soberanía nacional, la autosuficiencia económica, la resistencia frente a las sanciones internacionales y el apoyo a las causas que Irán considera estratégicas dentro de su política exterior.

La denominada “economía de resistencia” aparece como una herramienta destinada a fortalecer la autonomía del país frente a las restricciones impuestas desde el exterior. Del mismo modo, la combinación de diplomacia, desarrollo tecnológico y capacidades defensivas constituye uno de los pilares del modelo estratégico iraní. Para quienes comparten esta visión, la experiencia iraní demuestra que un país puede preservar su independencia política y desarrollar capacidades propias incluso bajo condiciones de presión internacional prolongada.

Reflexión final

Las memorias de Seyed Alí Jamenei permiten aproximarse no solo a la vida de un ser humano, líder religioso y político, sino también a una forma particular de comprender la historia, la resistencia y la soberanía.

A través de sus recuerdos, testimonios y experiencias, emerge la figura cuya trayectoria quedó profundamente ligada a los principales acontecimientos de la República Islámica de Irán. Más allá de las distintas interpretaciones políticas que pueda suscitar su legado, la obra constituye un valioso documento para comprender una parte fundamental de la historia contemporánea iraní y de los debates que siguen marcando el destino de Asia Occidental.

La República Islámica de Irán, bajo la guía de Seyed Alí Jamenei, no evitó la confrontación directa contra las «potencias hegemónicas y arrogantes», incluyendo a la entidad israelí. Las enfrentó desde su concepción estratégica, sustentada en la fuerza de su ejército y su Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, pero, sobre todo, en la capacidad de resistencia de la sociedad iraní.

La política exterior heredada de Jamenei sitúa a Irán como el escudo principal del «Eje de la Resistencia». Su legado político, militar y económico —ahora magnificado bajo la condición de su martirio— representa el ejemplo más claro de que los pueblos del Sur Global pueden sostener con éxito un proyecto soberano independiente frente a la hegemonía occidental.

Este fenómeno invita a examinar cómo la narrativa del martirio y la resistencia trasciende las fronteras de Asia Occidental, para integrarse en el debate contemporáneo sobre la multilateralidad. La experiencia de la Revolución Islámica de irán, plasmada en las memorias de su líder, plantea un quiebre con la epistemología eurocéntrica de las relaciones internacionales, demostrando que la soberanía no se reduce a la autarquía económica, sino a la construcción de una identidad cultural y espiritual inquebrantable. Así, el análisis de su legado no debe limitarse al estudio de la disuasión militar, sino expandirse hacia la comprensión de cómo el Sur Global articula nuevas redes de solidaridad y contrapeso geopolítico en un orden mundial en plena transición.

1.    Hamze Yafar. “Las memorias más bellas del Líder de la Revolución Islámica de Irán”. Publicado por Editorial Elhame Shargh. Primera edición 2015.

2.    Afirma Seyed Ali Jamenei respecto a la elección del líder supremo “yo hice muchas gestiones uy me opuse a toda costa, no por una cuestión de protocolo, sino que realmente me opuse. Dios sabe qué es lo que sucedía en mi corazón.  Me paré allí y dije “señores, esperen, permítanme (todo esto grabado ewn, tanto en imagen como en audio) y comencé a exponer mis argumentos para no ser elegido. Insistí demasiado pero no aceptaron. Los sabios y jurisprudentes presentes refutaron todos mis argumentos…yo estaba determinado a no aceptar el cargo, pero vi que no tenía otra opción. Hamze Yafar “ las memorias más bellas del Líder de la revolución islámica de irán”. Editorial Elhame Shargh. República islámica de irán. 2015. Capítulo 8. Página 81

3.    El paraíso es el precio más alto por entregar la vida por la causa de Dios. El martirio significa hacer un pacto con Dios: un pacto mutuo y libre de ansiedad con Alá el Exaltado. Y el producto y su precio son claros. El producto es la propia vida. La vida es el principal recurso de todo individuo en este mundo material. Este es el producto que ofreces a Dios en tu pacto con Él. ¿Qué recibes a cambio? A cambio, recibes la dicha eterna y la vida eterna en un mundo de las mejores bendiciones divinas. https://english.khamenei.ir/news/6521/11-statements-by-Imam-Khamenei-about-martyrdom

4.    https://english.khamenei.ir/news/6521/11-statements-by-Imam-Khamenei-about-martyrdom

En esta última entrega de la trilogía dedicada al mártir líder de la República Islámica de Irán, Seyed Ali Jamenei refiero como este ser humano “el escalón más alto del ser humano” como solía definir el “Che” a aquellos seres humanos, que trascienden en función de su entrega a la humanidad. Un hombre que consolidó la identidad geopolítica de Irán este país bajo principios de resistencia y soberanía frente a la influencia occidental. Y, con ello, influir en la dignidad y soberanía de los pueblos en resistencia 

La figura del ayatolá Seyed Ali Jamenei, líder supremo de la República Islámica de Irán, no puede comprenderse bajo los estándares de la política convencional. Tras su muerte en el magnicidio perpetrado el 28 de febrero de 2026 durante la operación militar conjunta de Estados Unidos y el régimen sionista, su legado trasciende las fronteras de Asia Occidental para consolidarse como un símbolo de resistencia del Sur Global. La vida de Jamenei representa el choque histórico entre dos corrientes antagónicas: la «arrogancia» hegemónica —encarnada por el eje Estados Unidos-Tel Aviv— y la «resistencia» soberana.

Nacido en Mashhad en el seno de una familia chiita de escasos recursos, Jamenei fue forjado en la disciplina teológica de Qom. Bajo el magisterio del Imam Jomeini, adoptó la doctrina del Velayat-e faqih (tutela del jurisconsulto islámico), un principio que guiaría su visión de un Estado autónomo. Su juventud estuvo marcada por la persecución bajo la monarquía Pahlavi, influenciado por pensadores que, como Sayyid Qutb, rechazaban de plano la hegemonía occidental. Sus llamados a combatir el sionismo y sobre todo su oposición frontal al régimen Pahlavi le costos arrestos, exilio interno, torturas.

La trayectoria de Jamenei fue una constante prueba de fuego. En 1981, sobrevivió a un atentado del grupo prooccidental Muyahidines del Pueblo (MKO), que le provocó la parálisis del brazo derecho. Esta firmeza se consolidó durante su presidencia, donde su presencia constante en los frentes de la «Guerra Impuesta» contra Irak cimentó su imagen de líder que, no solo dirige desde el púlpito, sino que acompaña en la trinchera. 

Jamenei: El arquitecto de la resistencia asimétrica

Bajo el liderazgo del ayatolá Seyed Ali Jamenei (1989-2026), Irán abandonó la dependencia militar convencional, superada tecnológicamente por Occidente, para edificar una sofisticada arquitectura de poder asimétrico. A través de la Fuerza Quds y en alianza estratégica con el general Qasem Soleimani, Jamenei logró institucionalizar el «Eje de la Resistencia». Esta red, que integra a Hezbolá en el Líbano, fuerzas en Siria, milicias en Irak como Al Hashad al Shabi y Ketaeb Hezbolá, junto al movimiento Ansarolá en Yemen, ha permitido a Irán proyectar soberanía frente a décadas de sanciones y bloqueos económicos.

Esta estructura no es una simple alianza militar, sino una respuesta necesaria ante el asedio permanente, que ha permitido a Irán ser capaz de «convertir la amenaza en oportunidad», utilizando su capacidad de disuasión no para una expansión territorial agresiva, sino como un escudo ante la agresión neocolonial. La genialidad estratégica de Jamenei reside en haber entendido que el poder ya no se mide únicamente por el tamaño de los ejércitos regulares, sino por la capacidad de movilizar voluntades a través de una identidad ideológica compartida que trasciende fronteras nacionales.

La «dignidad» en la visión de Jamenei no es un concepto abstracto, sino un ejercicio político: es el derecho inalienable de un pueblo a no subordinarse. La imagen “negativa” fabricada por los medios occidentales es, en esencia, parte de una «guerra híbrida» diseñada para fragmentar cualquier proyecto de autonomía en Asia Occidental. Proyecto que en estos 48 años de Revolución Islámica tiene, precisamente a Irán y la figura señera de Seyed Ali Jamenei, como su principal referente.

Un aspecto clave de la resistencia iraní bajo Jamenei ha sido la autosuficiencia tecnológica. Al desarrollar sus propios drones y misiles balísticos (capaces de golpear con precisión sin depender de suministros externos), Irán rompió el monopolio del «mercado de armas» global. Esto otorga a nuestros pueblos, los del Sur Global un modelo replicable de soberanía técnica: si un país puede fabricar su propia defensa, el chantaje económico pierde gran parte de su eficacia.

Otro punto fundamental de los años de liderazgo de Seyed Ali Jamenei es haber hecho colapsar la narrativa que era imposible derrotar al régimen sionista israelí y a Estados Unidos en una guerra de envergadura (recordemos que ya la resistencia libanesa había derrotado al sionismo el año 2000 y en la guerra de junio del 2006). La resistencia asimétrica ha servido para demostrar que el poder hegemónico tiene pies de barro. 

La capacidad de Irán y su Eje para resistir y contraatacar directamente ha destruido el mito de la invulnerabilidad militar del sionismo. Esto ha cambiado la psicología regional; ya no se percibe a Israel como una potencia inalcanzable, sino como un actor vulnerable que depende enteramente del respaldo externo para mantener su postura expansionista. Sin Estados Unidos y países como Alemania, Israel es simplemente una entidad posible de eliminar.

En última instancia, el legado de Jamenei se consolida en la transición hacia un mundo multipolar. La resistencia asimétrica iraní ha dejado de ser solo un mecanismo de supervivencia para convertirse en la columna vertebral de un nuevo bloque regional que desafía el orden unipolar, posicionándose como el último baluarte que impide que la hegemonía estadounidense e israelí se consolide definitivamente en Asia Occidental.

El ataque de 2026, interpretado por la comunidad internacional alineada con el bloque multilateral —incluyendo a Rusia y China— como un intento de «decapitar» la soberanía iraní, ha tenido el efecto contrario a las expectativas de sus agresores. El martirio de Jamenei ha actuado como un catalizador de cohesión nacional y regional.

Al ser martirizado, en vísperas del mes sagrado de Ramadán, su figura ha sido elevada, con toda justicia,  al estatus de líder político a símbolo espiritual de la resistencia transnacional., con un impacto geopolítico innegable. Su martirio ha cohesionado el fervor de amor por la patria al Pueblo Iraní y reafirmado su determinación de Irán de seguir siendo el núcleo de un bloque que desafía la hegemonía occidental.

Irán es la vanguardia de la resistencia

El rol de la República Islámica de Irán en el escenario global actual, y la profunda huella legada por el martirizado liderazgo de Seyed Ali Jamenei, trascienden las fronteras de Asia Occidental para consolidarse como una vanguardia política y moral. En la cosmovisión del «Sur Global», la nación persa no es sólo un actor estatal de relevancia estratégica, sino el símbolo vivo de una dignidad inquebrantable: ha demostrado, en los hechos, que la subordinación a los dictados de las potencias hegemónicas no es una fatalidad histórica, sino una opción que puede y debe ser revertida.

Siguiendo la herencia de Jamenei, la República Islámica de Irán se ha erigido como el principal garante de la autodeterminación frente a los embates del neocolonialismo y el supremacismo del siglo XXI. La supuesta “amenaza” que Irán representa para las potencias occidentales “hegemónicas y arrogantes” no reside en sus capacidades materiales: económicas, energéticas, militares, nucleares, sino en su propia existencia como proyecto autónomo. 

Su sola y necesaria presencia desafía el esquema de dependencia que las potencias imperiales —lideradas por Estados Unidos y su socio estratégico, como es el régimen sionista israelí— pretenden imponer sobre los países del Sur, convirtiendo a Teherán en un referente insoslayable para todos aquellos que buscan rescatar su soberanía nacional.

El asesinato del líder supremo, ejecutado por la alianza entre Estados Unidos y su proxy regional, no sólo representa un acto de agresión sin precedentes, sino que acelera una dinámica que sus perpetradores parecen subestimar: la radicalización de la resistencia. Lejos de desarticular el proyecto revolucionario, la eliminación de figuras clave —una política de «máxima presión» que ha cobrado las vidas de líderes como Qasem Soleimani, científicos nucleares, civiles y víctimas inocentes de tragedias como la de la escuela en Minab— se ha convertido en el catalizador de una voluntad colectiva que no admite el olvido ni la rendición.

Una política de hostilidad que responde a una lógica estructural que busca evitar el surgimiento de cualquier polo que altere la hegemonía estadounidense. Sin embargo, este crimen, que ha generado un rechazo profundo en vastos sectores de la conciencia pública global, no sólo ha fracasado en sus objetivos de sumisión, sino que ha reforzado la legitimidad de Irán como un pilar fundamental en la lucha contra el sionismo y el intervencionismo. 

La República Islámica, en su inquebrantable postura, se mantiene como la frontera última donde se decide si el derecho de los pueblos a su autodeterminación prevalecerá sobre la hegemonía de un orden mundial que, cada vez más, se muestra incapaz de ofrecer una alternativa que no sea la imposición y el caos.

En conclusión, la vida de Seyed Ali Jamenei —desde su origen humilde hasta su muerte trágica— como he intentado retratar en esta trilogía de artículo, define un arco narrativo de resistencia. Su legado no es solo el de un teólogo o un estadista, sino el de un estratega que transformó la «dignidad» en un pilar institucional, desafiando a las superpotencias y dejando una huella indeleble en la compleja cartografía política del siglo XXI.

 

A finales de junio de 2026, la situación entre Estados Unidos e Irán se caracteriza por una tregua extremadamente frágil marcada por la desconfianza mutua y continuos episodios de tensión militar, a pesar de los esfuerzos diplomáticos en curso. 

Aquí los puntos clave para entender el panorama actual:

El Memorando de Entendimiento (MOU) de Islamabad

El 18 de junio de 2026, ambas naciones suscribieron un memorando de catorce puntos para intentar frenar el conflicto iniciado a finales de febrero de ese año. Este documento no es un tratado de paz, sino una hoja de ruta diseñada para: 

-Cesar las hostilidades durante un periodo de 60 días. 

-Reabrir el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz. 

-Establecer un marco para futuras negociaciones sobre el programa nuclear iraní, misiles balísticos y el levantamiento de sanciones. 

 Una tregua bajo fuego

Aunque el acuerdo existe sobre el papel, en la práctica se ha visto socavado por intercambios militares constantes: 

-Incidentes en el Estrecho de Ormuz: A finales de junio se han reportado nuevos ataques y escaramuzas, lo que ha generado una gran inestabilidad y preocupación en los mercados energéticos. 

-Contradicciones diplomáticas: Mientras el presidente Donald Trump ha anunciado la intención de celebrar conversaciones de alto nivel en Doha, fuentes oficiales iraníes han mostrado posturas contradictorias, a veces negando planes de reuniones técnicas inmediatas, lo que refleja divisiones internas dentro del régimen iraní sobre cómo proceder. 

-Intereses contrapuestos: Irán busca desesperadamente la liberación de activos congelados en el extranjero para aliviar su situación económica, mientras que Estados Unidos presiona por garantías sobre el control del Estrecho de Ormuz y la limitación de la influencia regional iraní.

El papel de los mediadores

La estabilidad de este proceso depende en gran medida de terceros actores. Catar y Pakistán han sido fundamentales para facilitar el diálogo indirecto. A finales de junio, delegaciones estadounidenses se encontraban en la región para tratar de mantener el proceso a flote, aunque insistiendo en que no se han producido reuniones directas con los representantes iraníes desde la firma del memorando.

En resumen, aunque el canal diplomático está abierto, la desconfianza es profunda y el riesgo de una nueva escalada sigue latente ante cada nuevo incidente militar en el Golfo Pérsico.-

La República Islámica de Irán y Estados Unidos, así como sus aliados en la guerra actual, declaran, desde la firma del presente protocolo de acuerdo, el fin inmediato y definitivo de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano, y se comprometen a no emprender en lo sucesivo ninguna acción hostil entre sí, así como a abstenerse de la amenaza o el uso de la fuerza entre sí. El acuerdo definitivo confirmará las disposiciones del presente artículo y de los demás artículos.

-La República Islámica de Irán y Estados Unidos se comprometen a respetar la soberanía y la integridad territorial de cada uno, y a abstenerse de cualquier injerencia en los asuntos internos del otro.

-La República Islámica de Irán y Estados Unidos se comprometen a negociar y alcanzar un acuerdo definitivo en un plazo máximo de 60 días, prorrogable de común acuerdo.

-Inmediatamente tras la firma del presente protocolo de acuerdo, Estados Unidos levantará el bloqueo naval e impedirá cualquier interferencia u obstrucción contra la República Islámica de Irán, y restablecerá el tráfico, en un plazo máximo de 30 días, a su plena capacidad; el tráfico marítimo será proporcional al volumen de tráfico anterior a la guerra por parte de la República Islámica de Irán. Estados Unidos se compromete asimismo a retirar sus fuerzas de las zonas circundantes en los 30 días siguientes al acuerdo definitivo.

-Desde la firma del presente protocolo de acuerdo, la República Islámica de Irán adoptará de inmediato medidas para garantizar que la circulación de buques mercantes desde el Golfo Pérsico hacia el mar de Omán, y viceversa, se restablezca en un plazo de 30 días al volumen anterior a la guerra, teniendo en cuenta la necesidad de que Irán elimine los obstáculos técnicos y neutralice las minas.

Los Guardianes de la Revolución anunciaron ya el 28 de febrero el cierre del estrecho de Ormuz. Tal y como hemos documentado en nuestro Observatorio de la batalla de Ormuz, desde el inicio de la guerra contra Irán el 28 de febrero, al menos 37 buques civiles (petroleros, portacontenedores y otros cargueros) han sido atacados en el estrecho de Ormuz, lo que ha provocado una caída histórica del tráfico marítimo: de 160 buques que transitaban por el estrecho el 27 de febrero a una media de 11 al día durante el mes de abril. Desde el 13 de abril, el ejército estadounidense aplicaba un bloqueo marítimo en el mar de Arabia a los buques que partían o llegaban a los puertos iraníes, con la excepción del tráfico en el golfo Pérsico y el golfo de Omán, en un intento de contrarrestar una de las consecuencias de la guerra: desde el 28 de febrero, Teherán ha podido mantener sus exportaciones de crudo —destinadas principalmente a China— e incluso beneficiarse de la subida de los precios en los mercados mundiales.

-Estados Unidos se compromete, junto con sus socios regionales, a elaborar un plan global acordado por ambas partes para la rehabilitación y el desarrollo económico de la República Islámica de Irán, garantizando al mismo tiempo una financiación de al menos 300 mil millones de dólares. El mecanismo de aplicación de este plan, en el marco del acuerdo definitivo, se definirá en un plazo de 60 días.

-Estados Unidos se compromete a poner fin, según un calendario que se acordará en el marco del acuerdo definitivo, a todo tipo de sanciones a las que se enfrenta actualmente la República Islámica de Irán, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y del Consejo de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), así como todas las sanciones unilaterales estadounidenses, tanto primarias como secundarias.

-La República Islámica de Irán reafirma que nunca fabricará armas nucleares. La República Islámica de Irán y los Estados Unidos han acordado que el destino del material enriquecido y el de todas las demás cuestiones relacionadas con el ámbito nuclear acordadas mutuamente, incluidas las necesidades nucleares de Irán, se abordarán adecuadamente en un acuerdo definitivo; el acuerdo definitivo confirmará las disposiciones del presente artículo.

-La República Islámica de Irán y Estados Unidos acuerdan que, a la espera de un acuerdo definitivo, mantendrán el statu quo: Irán mantendrá el statu quo en lo que respecta a su programa nuclear, y Estados Unidos no impondrá nuevas sanciones a Irán ni reforzará sus fuerzas en la región.

-Estados Unidos se compromete a que, inmediatamente después de la firma del presente memorando de entendimiento y hasta la fecha en que se levanten las sanciones, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos conceda exenciones para las exportaciones de petróleo crudo iraní, productos petroquímicos y sus derivados, así como para todos los servicios relacionados, incluidos los bancarios, de seguros, de transporte y similares.

-Estados Unidos se compromete a que, a la luz del avance de las negociaciones hacia un acuerdo definitivo, los fondos y activos congelados o sujetos a restricciones de la República Islámica de Irán se desbloqueen y queden plenamente disponibles. Dichos fondos, ya se mantengan en la cuenta principal o se hayan transferido, se utilizarán para cualquier pago al beneficiario final designado por el Banco Central de la República Islámica de Irán y estarán plenamente disponibles para su uso. Estados Unidos se compromete a expedir todas las autorizaciones y licencias necesarias sobre esta base.

-La República Islámica de Irán y Estados Unidos acuerdan que se establecerá un mecanismo de aplicación para supervisar la correcta ejecución del acuerdo definitivo y el cumplimiento futuro del mismo.

-Tras la firma del presente memorando de entendimiento, y tan pronto como se reciban garantías sobre el inicio de la aplicación de los artículos 4, 5, 10 y 11 del presente memorando de entendimiento, así como sobre la continuación de la aplicación de dichas medidas, la República Islámica de Irán y los Estados Unidos entablarán negociaciones con vistas a alcanzar un acuerdo definitivo que se refiera únicamente a los artículos restantes.

-El acuerdo definitivo se aprobará mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

 Lo subrayado/interpolado es nuestro.






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