Ayatola Jamenei:
Sayyed Ali Hoseini Jamenei incrustado en el corazón del Pueblo Iraní...
La palabra, de origen latino, deriva
de recordari, es decir, “volver a pasar por el corazón” no
representa sólo un mero acto cognitivo, sino una experiencia integral del
ser. No simplemente «traemos a la mente», sino que permitimos que transiten
nuevamente por nuestro centro emocional. El corazón como símbolo vivo. Por
ello, al entender este órgano, más allá de su función fisiológica, lo
reconocemos como:
“REPOSITORIO DE AFECTOS
CENTRO DE INTUICIÓN Y ESPIRITUALIDAD
SEDE DE LA MEMORIA EMOCIONAL”...
Recordar, entonces, es un acto de
amor continuado. No es resignación ante la ausencia, sino un tejido vivo de
presencia: aquello que perdemos físicamente permanece en el latido de nuestros
sentimientos, en cada evocación que nos estremece. Esta comprensión transforma
el dolor en un acto de fidelidad emocional. La persona amada no se va
completamente mientras persista en nuestro corazón.
Y así percibo a un ser humano
memorable, de enorme trascendencia , más allá de su país y de la región de Asia
Occidental, para ser hoy un nombre referencial para el conjunto de la
humanidad. Me refiero a Seyed Ali
Hoseini Jamenei, líder religioso de la República Islámica de Irán hasta el día
de su martirio. Las ceremonias fúnebres oficiales del mártir Jamenei,
asesinado el 28 de febrero de 2026 al inicio de una nueva guerra contra el
pueblo iraní,
Ese mismo día 28 de febrero se cometió
también el alevoso crimen contra 168 pequeñas estudiantes de una escuela
primaria en la ciudad de Minab, en la provincia de Hormozgan, se efectuarán
entre el 4 y el 9 de julio de 2026. Las exequias de Seyed Ali Jamenei
habían sido postergadas debido a la intensa agresión militar contra la
República Islámica de Irán por parte de la alianza genocida imperial
sionista colonialista estadounidense...
El mártir Jamenei, quien condujo el
país desde 1989 hasta su asesinato el 28 de febrero, dejó un legado político,
religioso y estratégico de alcance regional y global. Sus mensajes dirigidos a
la juventud mundial dieron cuenta de un alto nivel intelectual y de una visión
estratégica sobre los desafíos que enfrenta el mundo contemporáneo (1)
Esa dimensión de su liderazgo no puede
reducirse a la administración del poder. Jamenei fue, ante todo, un intérprete
de la historia iraní reciente: comprendió que la independencia de la República
Islámica no era una consigna abstracta, sino una condición de supervivencia
nacional frente a un orden internacional dispuesto a castigar cualquier
proyecto que desafiara la subordinación determinista política,
económica, militar y cultural. En ese sentido, su figura adquiere la densidad
de un sabio político-religioso: alguien que no separó la fe de la
responsabilidad histórica ni la espiritualidad de la defensa concreta de la
patria, de su Pueblo...
Su sabiduría se expresó en la paciencia
estratégica, en la lectura de largo plazo de los procesos regionales y en la
convicción de que la Dignidad de un pueblo no se negocia bajo amenaza. No fue
la sabiduría retirada del mundo, sino aquella que se prueba en el conflicto, en
el asedio y en la necesidad de preservar la unidad nacional cuando el enemigo
apuesta por la fractura interna.
Ali Hoseini Jamenei se presenta, en la
comprensión de su figura, como un guía político y religioso cuya influencia
excede ampliamente los límites institucionales del Estado. Su conducción se expresa en tres dimensiones inseparables: la defensa
de su país y de Asia Occidental frente a la injerencia externa; la formación de
una juventud consciente de su papel histórico; y la cohesión de la sociedad
iraní en torno a una idea de Dignidad, Independencia y Resistencia.
Esa influencia explica por qué Irán no
solo resistió décadas de sanciones y amenazas, sino que también ha logrado
proyectarse como referente geopolítico para pueblos que enfrentan formas
diversas de dominación, en cada uno de los continentes (2).
A lo largo de su liderazgo, Jamenei
entendió que una parte decisiva de la disputa geopolítica se libraba en el
plano cultural, comunicacional y generacional. Por ello, sus mensajes a la
juventud pueden leerse como piezas políticas orientadas a preservar la
identidad revolucionaria iraní y, al mismo tiempo, a interpelar a las nuevas
generaciones de Occidente.
A los jóvenes de Irán les exigió
salvaguardar los principios de la Revolución Islámica de 1979 frente al choque
cultural externo. En sus discursos, la resistencia interna, el desarrollo
científico propio y la autosuficiencia nacional aparecieron como caminos
indispensables, para así romper el cerco de las sanciones internacionales y
sostener la independencia del país.
En relación con la juventud iraní, los
llamados de Jamenei pueden interpretarse como una pedagogía de responsabilidad
histórica. No se trataba únicamente de exhortaciones religiosas, sino de una
convocatoria a estudiar, crear, defender el conocimiento propio y asumir que la
independencia nacional requiere ciencia, cultura, disciplina social y conciencia
política.
En esa línea, Jamenei buscó formar
generaciones capaces de resistir la colonización cultural, comprender el
sentido profundo de la Revolución Islámica y sostener un proyecto nacional bajo
condiciones de presión externa permanente.
Pero también dirigió sus palabras a la
juventud de Europa occidental y de Estados Unidos, letras en las cuales los
convocó a estudiar el islam desde sus fuentes originales y no desde los filtros
de los grandes medios de comunicación. Sus cartas abiertas, redactadas en
momentos de crisis global, buscaron cuestionar el doble rasero de los gobiernos
occidentales, denunciar la opresión histórica ejercida sobre el mundo islámico
y abrir un diálogo directo con una generación menos atada a los relatos
oficiales.
Alí Jamenei no fue solo un gobernante.
Representó la articulación entre autoridad religiosa, conducción política y
estrategia de Estado en la República Islámica. Durante casi cuatro décadas,
consolidó el concepto del Eje de la Resistencia frente a la hegemonía occidental (3) y
convirtió a Irán en una potencia asimétrica capaz de desafiar la presión de Estados
Unidos e Irán. Su muerte física
en Teherán marcó el cierre de una etapa histórica; sin embargo, las exequias
programadas en Teherán, Qom y Mashhad evidencian que su influencia religiosa,
política y simbólica continúa proyectándose más allá de las fronteras iraníes...
Alí Jamenei debe ser comprendido, menos
como una figura aislada del poder clerical y más como el conductor de una etapa
histórica marcada por la defensa de la soberanía iraní frente a la presión
combinada de Estados Unidos, Israel y sus aliados europeos. Jamenei encarna la
continuidad política de la Revolución Islámica de 1979, encabezada por el Imam
Joneini, al cual sucedió, pero también la adaptación de Irán a un escenario de
guerra híbrida, sanciones económicas, cerco mediático, sabotajes, asesinatos
selectivos y amenazas militares permanentes.
La figura de Jamenei se proyecta sobre
la noción de “defensa sagrada”, concepto que remite a la guerra impuesta contra
Irán en la década de 1980 y que, en el presente, vuelve a adquirir centralidad
frente a las agresiones externas. Bajo esa interpretación, su liderazgo no se
agota en la dimensión religiosa: representa una doctrina de resistencia
nacional, una pedagogía política orientada a mantener cohesionada a la sociedad
iraní y una estrategia de largo plazo para impedir la fragmentación
territorial, el sometimiento económico o la subordinación diplomática de la
República Islámica.
Desde esta mirada, Seyed Ali Jamenei
debe ser entendido como un guía integral: religioso por su condición de
autoridad islámica, pero profundamente político por su capacidad de leer el
movimiento de la historia, anticipar amenazas y orientar al Pueblo Iraní en
medio de escenarios límites...
En
esa condición de guía, Jamenei representó una síntesis entre memoria, doctrina
y acción. Su
voz no operó únicamente como mandato institucional, sino como una forma de
orientación moral frente a la agresión. Para amplios sectores del Pueblo Iraní y de los movimientos que
observan en Irán un ejemplo de autodeterminación, su figura encarnó la certeza
de que defender la patria no consiste solo en proteger fronteras, sino también
en resguardar una civilización, una identidad y una voluntad colectiva de no
rendirse.
Su autoridad no descansó solo en el
cargo que ocupó, sino en la función simbólica de ofrecer dirección, serenidad y
sentido colectivo ante la guerra, el bloqueo, la demonización mediática y la
incertidumbre regional. En la sociedad iraní, esa figura operó como punto de
referencia para articular fe, memoria revolucionaria, defensa nacional y
proyecto.
Ali Jamenei fue una pieza rectora en la
consolidación del llamado Eje de la Resistencia, entendido como una
arquitectura política, militar y simbólica que articula a Irán con fuerzas
regionales contrarias a la hegemonía estadounidense e israelí (4) Por
ello impulsó una política exterior basada en la disuasión asimétrica, el
fortalecimiento científico-tecnológico, la autonomía militar y el respaldo a
causas consideradas estratégicas, especialmente Palestina y Líbano. Esa línea
explica por qué Irán logró transformar su aparente inferioridad convencional en
una capacidad de presión regional capaz de alterar los cálculos de Estados
Unidos y del régimen nazi sionista colonialista israelí.
Desde esa perspectiva, la enorme
influencia de Jamenei en Asia Occidental no puede entenderse solo como
resultado del poder militar iraní, sino como consecuencia de una conducción
doctrinaria capaz de unir soberanía, espiritualidad y estrategia. El autor
de este ensayo ha subrayado que la Revolución Islámica transformó a Irán en
un actor que desafió la arquitectura regional diseñada por Estados Unidos
e Irán, y que Jamenei dio continuidad a esa orientación al respaldar la
causa palestina, la resistencia libanesa y los procesos de autodeterminación de
los pueblos de la región. Su liderazgo operó como una brújula política para una
zona históricamente sometida a guerras, ocupaciones y proyectos de
fragmentación (5)
Otro elemento recurrente en las
reflexiones de Jamenei fue la crítica al tratamiento mediático occidental sobre
Irán. Más allá de su propia figura, su análisis se concentró en el país, la
sociedad, la región y el mundo, lo que refleja una concepción política alejada
de la vanidad personal y centrada en la defensa de un proyecto histórico.
A su juicio, los grandes medios mediáticos
en poder de los dueños de la celestina universal/el dólar no describen al
país persa desde categorías neutrales, sino desde una narrativa de demonización
que busca presentar toda política de defensa iraní como amenaza global,
mientras minimiza o justifica la presencia militar extranjera, las sanciones
unilaterales y los ataques contra infraestructura o dirigentes iraníes.
Por ello, la figura de Jamenei aparece
asociada también a una batalla comunicacional: disputar el relato, defender la
legitimidad de la resistencia y denunciar el doble rasero de quienes invocan el
derecho internacional solo cuando favorece a sus intereses.
Así, al profundizar en la figura de Alí
Jamenei, emerge la imagen de un líder histórico cuya importancia no radica
únicamente en la conducción del Estado iraní, sino también en haber dado
continuidad a una visión antihegemónica, soberanista y multipolar. En esta
lectura, Jamenei se convierte en símbolo de una época en la que Irán dejó de
ser un actor cercado para transformarse en referencia de resistencia política,
moral, militar y cultural para amplios sectores del Sur Global.
El magnicidio del líder religioso de la
República Islámica de Irán constituye un hecho imposible de olvidar o perdonar
desde la perspectiva de quienes lo consideramos una agresión directa contra la
soberanía iraní. Se trata, además, de una grave violación del derecho
internacional y de un episodio inscrito en una estrategia más amplia de
desestabilización contra Irán.
“El maldito imperialismo estadounidense les impone
a sus satrapías, el maldito habito, olvidar para negar”...
Su martirio, lejos de clausurar esa
historia, la desplazó hacia una etapa más intensa. Al intentar eliminar al
conductor espiritual y político de la República Islámica, Estados Unidos y su
proxy regional como es la entidad judío sionista israelí, no solo atacaron a un
ser humano, sino a la arquitectura moral y estratégica que había
permitido a Irán resistir durante décadas. Por
ello, su asesinato redefinió el curso de la guerra: convirtió la defensa de
Irán en una causa aún más cargada de memoria, legitimidad y obligación
histórica
Desde entonces, la confrontación dejó
de ser interpretada únicamente como una disputa militar o geopolítica. Pasó a
ser leída, por millones de personas, como una prueba histórica entre la
voluntad de sometimiento imperial y la decisión de un pueblo de permanecer de
pie. En esa transformación simbólica reside una de las consecuencias más
profundas de su muerte: Jamenei, mártir de su patria, se convirtió en un factor
de cohesión, en una bandera de continuidad y en una medida moral del conflicto.
La
figura de Jamenei trasciende así, como un símbolo de la ética de la resistencia
en la historia contemporánea de Asia Occidental. A las puertas de un funeral que
proyecta congregar a millones de fieles y delegaciones regionales, su
simbolismo se consolida en el imaginario de este Sur que requiere trabajar por
su definitiva autodeterminación de aquellas “potencias hegemónicas y
arrogantes”.
Por ello, recordar a Ali Hoseini
Jamenei no implica solo rendir homenaje a un dirigente caído. Significa
reconocer la trayectoria de un hombre que asumió la defensa de su patria como
deber sagrado, que leyó con lucidez la naturaleza de la agresión contra Irán y
que, al morir bajo el fuego enemigo, terminó por condensar en su propio
martirio el sentido de una guerra que ya no puede entenderse sin su nombre, su
doctrina y su ejemplo.
Referencias utilizadas para el
desarrollo del texto
1. Pablo Jofré Leal, “Carta de Líder iraní: Los
jóvenes como luz de esperanza”, HispanTV, 30 de noviembre de 2015. De este
artículo se extrajeron las ideas relativas a las cartas de Seyed Ali Jamenei
dirigidas a la juventud occidental, la crítica a la islamofobia, el papel de
los medios en la demonización del islam y el llamado a conocer el islam desde
sus fuentes originales.
2. Pablo Jofré Leal, “Irán: Firmeza ante la alianza
imperial sionista – Parte I”, HispanTV, 18 de abril de 2026. De esta lectura se
tomaron los conceptos de “guerra impuesta”, “defensa sagrada”, soberanía iraní,
resistencia frente a la agresión externa y continuidad histórica de la
Revolución Islámica.
3. Pablo Jofré Leal, “Irán: Ejemplo de Soberanía,
Valentía, Dignidad y Hermandad”, HispanTV, 10 de abril de 2026. Esta fuente
respalda las ideas sobre la conducta soberana de Irán, la firmeza frente a
Estados Unidos e Israel, la dignidad nacional y la proyección de Irán como
ejemplo político para Asia Occidental y el Sur Global.
4. Pablo Jofré Leal, “Eje de la Resistencia:
Soberanía, Dignidad y Autodeterminación”, HispanTV, 5 de agosto de 2024. De
este artículo se incorporaron las ideas sobre el Eje de la Resistencia como
articulación regional, su papel en Asia Occidental, la defensa de la soberanía
de los pueblos y la lucha contra la hegemonía estadounidense e israelí.
5. Entrevista a Pablo Jofré Leal, “Irán emerge como
referente geopolítico en Asia Occidental”, HispanTV, 24 de mayo de 2026. Esta
entrevista fue utilizada para reforzar la idea de Irán como actor clave y
referente político en Asia Occidental pese a décadas de sanciones, presiones y
conflictos regionales.
En uno de mis viajes a la República
Islámica de Irán, tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Qom, ubicada a
150 kilómetros al sur de Teherán. Considerada una de las urbes más importantes
del país y el corazón espiritual del islam chií, alberga el mausoleo de Fátima
Masuma, hermana del Imam Reza.
Menciono esta ciudad santa porque allí
se encuentra el Seminario Teológico de Qom, institución donde Seyed Ali Jamenei
estudió entre los años 1958 y 1964. Durante su formación, coincidió con
destacadas personalidades del mundo islámico, tales como el Imam Jomeini, el
Ayatolá Buruyerdi, el Sheij Murtada Haeri y el sabio Allamah Tabatabai.
Fue precisamente durante mi estadía en
Qom donde fui honrado con la entrega de un libro que hoy atesoro de manera
especial: “Las memorias más bellas del líder de la Revolución
Islámica de Irán”, de Yavar Hamze, publicado por la editorial
Elhame Shargh (1). Tras los acontecimientos que marcaron la vida y el deceso de
Seyed Ali Jamenei, el valor de esta obra ha adquirido para mí una dimensión aún
más profunda, pues consigna tres elementos centrales de la vida: memoria,
resistencia y legado.
En la introducción del libro se recoge
una reflexión atribuida al Imam Jomeini sobre Seyed Ali Jamenei: “No
podéis encontrar a nadie como el noble Jamenei, tan comprometido con el
islam y tan decidido a servir a su pueblo con todo el corazón. Hace muchos años
que lo conozco”.
Invito a leer estas memorias. Se trata
de una obra biográfica de gran valor histórico que permite conocer las
vivencias de un ser humano desde sus primeros años en su ciudad natal de
Mashhad, así como los testimonios de personas cercanas y testigos privilegiados
de su trayectoria.
La niñez de Seyed Ali Jamenei
transcurrió en Mashhad, ubicada en el noreste de Irán, muy cerca de las
fronteras con Afganistán y Turkmenistán. Es la segunda ciudad más grande y
poblada del país (después de Teherán) y un importante centro de peregrinación
religiosa dentro del islam chiita.
El mártir Jamenei creció en el seno de
una familia profundamente religiosa, de recursos modestos pero rica en
conocimientos y con una rigurosa formación intelectual. Desde temprana edad, se
dedicó al estudio de la filosofía y del islam chiita. Su formación lo llevó por
distintos centros religiosos de Irán e Irak, incluyendo Mashhad, Nayaf y Qom.
Desde temprana edad, Seyed Ali Jamenei
se dedicó al estudio de la filosofía y de la jurisprudencia chiita. Su
formación académica y espiritual se desarrolló en destacados centros religiosos
de Irán e Irak, tales como Mashhad, Nayaf y Qom. Fue precisamente en Qom donde
recibió la influencia teológica y política de figuras clave como Seyed Muytaba
Nawab Safavi y el Imam Jomeini. Estos mentores despertaron en él una conciencia
revolucionaria frente a las políticas impulsadas por el régimen monárquico de
Mohamed Reza Shah Pahlavi, las cuales eran consideradas contrarias a los
principios del islam.
Alí Jamenei con su padre, Seyed Javad
Jamenei, un clérigo
religioso de renombre de Mashhad tras
la revolución.
Durante dieciséis años, el extinto
líder religioso iraní participó activamente en la oposición clandestina contra
la dinastía Pahlavi. Como consecuencia de sus actividades políticas, el futuro
Líder Supremo fue detenido en numerosas ocasiones, sometido a interrogatorios y
forzado a cumplir períodos de exilio.
En septiembre de 1971, a la edad de 32
años, fue arrestado por la SAVAK, la policía secreta del Shah, y confinado a un
estricto régimen de aislamiento. Al rememorar las precarias condiciones de su
detención, Jamenei describió la celda de la siguiente manera:
«Nunca había visto una habitación tan
pequeña hasta ese día. Tenía forma cuadrada, de un metro y medio por cada lado.
Carecía de aberturas y la oscuridad absoluta la envolvía. Los ocupantes
estábamos privados de ver la luz del día, a menos que se abriera la puerta de
la celda o que un guardia quisiera hablar con un preso a través de la mirilla».
En el artículo titulado A Review of
Khamenei Memoirs of Shah’s Prisons, el escritor Hedayatollah Behboudi detalla
el posterior traslado de Jamenei a un complejo subterráneo tan lúgubre que le
impedía ver sus propias manos. En dicho lugar, fue sometido a flagelaciones y
torturas sistemáticas que buscaban tanto su quiebre psicológico como la
obtención de una confesión.
El registro histórico de Behboudi
describe la dureza de los interrogatorios físicos de la siguiente forma: «Perdió
el equilibrio, pero pronto volvió a la posición anterior cuando llegó un
segundo golpe que lo arrojó sobre la cama contigua. Intentó levantarse, pero
uno de los oficiales le gritó: «¡Quédate ahí, estás en el lugar indicado!».
Acto seguido, le ataron las piernas a la estructura metálica. Frente a él, los
látigos colgaban de la pared. Uno de los torturadores tomó un látigo y comenzó
a golpear las plantas de sus pies. Cuando este se cansó, un segundo individuo
continuó con el castigo. Un tercero y un cuarto se turnaron sucesivamente.
Todos en la habitación tuvieron la oportunidad de descansar y recuperar el
aliento, a excepción de Jamenei. Incluso, algunos de ellos mojaban el látigo
para intensificar el daño sobre el cuerpo del prisionero».
En 1974, Jamenei fue arrestado
nuevamente en Mashhad por sus discursos a favor de Jomeini y llevado a la sede
del Comité Conjunto Anti-sabotaje en Teherán. Las memorias describen con
detalle la actuación de la SAVAK, la policía secreta del régimen de los
Pahlavi, y las difíciles condiciones que enfrentaron quienes participaron en la
resistencia revolucionaria. Uno de los relatos explicitado en el libro de Hamze
titulado Celda N.º 20, donde el martirizado ex presidente Mohammad Ali Rayai
señala respecto a Seyed Ali Jamenei : “Pese a las torturas y
presiones, jamás lograron conocer ninguno de sus secretos ni dominarlo de algún
modo”.
El libro presenta esta etapa como un
período de firmeza, sacrificio y compromiso inquebrantable con la causa
revolucionaria. Recordemos que el mártir Jamenei fue el tercer presidente de
Irán (1981-1989) tras el asesinato de Rayai la muerte de Rayai y tras la muerte
del Imam Jomeini se desempeñó como el Líder Supremo de la Revolución Islámica
desde 1989 hasta su martirio en febrero de 2026.
Ali Jamenei fue también blanco de
ataques terroristas. El 27 de junio de 1981, cuando pronunciaba un
discurso después de las oraciones del mediodía en la mezquita de Abuzar,
situada en el sur de Teherán, capital iraní, el ayatolá Seyed Ali Jamenei
resultó gravemente herido como consecuencia de una bomba. Como resultado de
este intento de asesinato por parte del grupo terrorista Muyahidín Jalq (MKO)
cuya sede actual se encuentra en Pris, la capital francesa y su campo de
entrenamiento militar en las cercanías de Tirana la capital de Albania. El martirizado
líder iraní resultó gravemente herido en pecho, brazos y su mano derecha.
La dimensión humana
Más allá del dirigente político y
religioso, la obra retrata aspectos íntimos de la personalidad de Jamenei. A
través de testimonios de figuras como el Ayatolá Hasanzadah, el Ayatolá
Gulpaigani y el mártir Mutahari, se reconstruye una imagen marcada por la
sencillez, la austeridad y la cercanía humana.
Capítulos como La sencillez y Las
dulces sonrisas muestran episodios cotidianos que permiten comprender la dimensión
personal de quien posteriormente asumiría una de las mayores responsabilidades
políticas y religiosas de la República Islámica. Narraciones que emociona en
cuanto a la manera de vivir, comportarse familiar y socialmente. La manera en
que se solicitó la mano de la también mártir, Zahra Haddad-Adel, esposa del
actual líder religioso Mojtaba Jamenei.
Me permito reseñar uno de esos relatos
que muestran esa vida de sencillez del mártir Ali Jamenei en las amplias
aristas de su vida. El relato lleva por título “La vajilla de cristal” y señala
que, en un viaje a Corea, Seyed Alí Jamenei había recibido como obsequio, un
juego de vajilla de cristal . Luego de un tiempo le dieron un plato de aquel
juego para que lo use, sin embargo, al verlo, dijo con convicción: “llévense
estos platos de cristal , ya que, si nosotros comenzamos a utilizar este tipo
de vajilla en nuestra casa, mañana desearemos alfombras y muebles de este tipo.
Es decir , este juego de vajillas servirá como una introducción para crear un
cambio en nuestro estilo de vida”
Uno de los pasajes más significativos
del libro corresponde al proceso de sucesión tras el fallecimiento del Imam
Jomeini. Seyed Ali Jamenei relata: “Cuando la Cámara de Expertos
tuvo su primera reunión, yo participé de la misma pues era miembro de la
Asamblea. Tratamos el tema de la persona que ocuparía el cargo de liderazgo
supremo y surgió mi nombre. Discutieron un rato, hasta que se pusieron de
acuerdo en ponerme a mí, alguien tan insignificante y débil, en un cargo tan desafiante
y pesado” (3) Estas palabras reflejan una imagen de humildad
frente a una responsabilidad histórica que marcaría el futuro de Irán durante
décadas.
Martirio,
resistencia y soberanía
Una parte importante de la obra está
dedicada al concepto de martirio (shahadat) y a la llamada Defensa Sagrada,
nociones fundamentales dentro del pensamiento político y religioso de la
Revolución Islámica.
Para Jamenei, el martirio no constituía
una derrota, sino la máxima expresión de compromiso con una causa considerada
justa. Representaba la expresión más alta de fe, sacrificio y entrega en el
camino de Dios. Lo concebía no como una derrota, sino como un triunfo
espiritual y una herramienta vital para la supervivencia y dignidad de las
naciones islámicas frente a la opresión
Recuerdo con admiración su afirmación
respecto al hecho que quienes esfuerzan en el camino de Dios asestan muchos
golpes a los enemigos antes de ser martirizados. Esto significa, sostenía Seyed
Ali Jamenei que “cuando luchas en el camino de Dios, no se trata de
ofrecer tu vida al enemigo y decir: «Mátame». No es así. También le haces daño.
Nuestros guardias fronterizos, mártires en las zonas fronterizas, han asestado
muchos golpes al enemigo” (4)
Miembros del Pueblo Iraní que les han
impedido a esos enemigos “infiltrarse, urdir sus complots e implementar sus
medidas corruptas. Antes de ser martirizados, nuestros jóvenes, que mueren en
tal o cual país extranjero intentando resistir al DAESH y proteger los
santuarios de los Imames (la paz sea con ellos), les asestan un sinfín de
golpes. Antes de ser martirizados, les impiden avanzar, frustran sus objetivos
y les crean una situación desastrosa”
Esta visión se encuentra estrechamente
vinculada a la política de resistencia y entrega a toda prueba desarrollada por
la República Islámica frente a las presiones externas. Desde esta perspectiva,
la soberanía nacional, la independencia política y la capacidad de resistir
sanciones económicas son elementos esenciales para preservar la dignidad de los
pueblos.
El legado atribuido a Jamenei se
articula en torno a varios principios fundamentales: la defensa de la soberanía
nacional, la autosuficiencia económica, la resistencia frente a las sanciones
internacionales y el apoyo a las causas que Irán considera estratégicas dentro
de su política exterior.
La denominada “economía de resistencia”
aparece como una herramienta destinada a fortalecer la autonomía del país
frente a las restricciones impuestas desde el exterior. Del mismo modo, la
combinación de diplomacia, desarrollo tecnológico y capacidades defensivas
constituye uno de los pilares del modelo estratégico iraní. Para quienes
comparten esta visión, la experiencia iraní demuestra que un país puede
preservar su independencia política y desarrollar capacidades propias incluso
bajo condiciones de presión internacional prolongada.
Reflexión final
Las memorias de Seyed Alí Jamenei
permiten aproximarse no solo a la vida de un ser humano, líder religioso
y político, sino también a una forma particular de comprender la historia, la
resistencia y la soberanía.
A través de sus recuerdos, testimonios
y experiencias, emerge la figura cuya trayectoria quedó profundamente ligada a
los principales acontecimientos de la República Islámica de Irán. Más allá de
las distintas interpretaciones políticas que pueda suscitar su legado, la obra
constituye un valioso documento para comprender una parte fundamental de la
historia contemporánea iraní y de los debates que siguen marcando el destino de
Asia Occidental.
La República Islámica de Irán, bajo la
guía de Seyed Alí Jamenei, no evitó la confrontación directa contra las
«potencias hegemónicas y arrogantes», incluyendo a la entidad israelí. Las
enfrentó desde su concepción estratégica, sustentada en la fuerza de su
ejército y su Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, pero, sobre todo,
en la capacidad de resistencia de la sociedad iraní.
La política exterior heredada de
Jamenei sitúa a Irán como el escudo principal del «Eje de la Resistencia». Su
legado político, militar y económico —ahora magnificado bajo la condición de su
martirio— representa el ejemplo más claro de que los pueblos del Sur Global
pueden sostener con éxito un proyecto soberano independiente frente a la
hegemonía occidental.
Este fenómeno invita a examinar cómo la
narrativa del martirio y la resistencia trasciende las fronteras de Asia
Occidental, para integrarse en el debate contemporáneo sobre la
multilateralidad. La experiencia de la Revolución Islámica de irán, plasmada en
las memorias de su líder, plantea un quiebre con la epistemología eurocéntrica
de las relaciones internacionales, demostrando que la soberanía no se reduce a
la autarquía económica, sino a la construcción de una identidad cultural y
espiritual inquebrantable. Así, el análisis de su legado no debe limitarse al
estudio de la disuasión militar, sino expandirse hacia la comprensión de cómo
el Sur Global articula nuevas redes de solidaridad y contrapeso geopolítico en
un orden mundial en plena transición.
1. Hamze Yafar. “Las memorias más bellas del Líder de
la Revolución Islámica de Irán”. Publicado por Editorial Elhame Shargh. Primera
edición 2015.
2. Afirma Seyed Ali Jamenei respecto a la elección del
líder supremo “yo hice muchas gestiones uy me opuse a toda costa, no por una
cuestión de protocolo, sino que realmente me opuse. Dios sabe qué es lo que
sucedía en mi corazón. Me paré allí y dije “señores, esperen, permítanme
(todo esto grabado ewn, tanto en imagen como en audio) y comencé a exponer mis
argumentos para no ser elegido. Insistí demasiado pero no aceptaron. Los sabios
y jurisprudentes presentes refutaron todos mis argumentos…yo estaba determinado
a no aceptar el cargo, pero vi que no tenía otra opción. Hamze Yafar “ las
memorias más bellas del Líder de la revolución islámica de irán”. Editorial
Elhame Shargh. República islámica de irán. 2015. Capítulo 8. Página 81
3. El paraíso es el precio más alto por entregar la
vida por la causa de Dios. El martirio significa hacer un pacto con Dios: un
pacto mutuo y libre de ansiedad con Alá el Exaltado. Y el producto y su precio
son claros. El producto es la propia vida. La vida es el principal recurso de
todo individuo en este mundo material. Este es el producto que ofreces a Dios
en tu pacto con Él. ¿Qué recibes a cambio? A cambio, recibes la dicha eterna y la
vida eterna en un mundo de las mejores bendiciones divinas.
https://english.khamenei.ir/news/6521/11-statements-by-Imam-Khamenei-about-martyrdom
4. https://english.khamenei.ir/news/6521/11-statements-by-Imam-Khamenei-about-martyrdom
En esta última entrega de la trilogía
dedicada al mártir líder de la República Islámica de Irán, Seyed Ali Jamenei
refiero como este ser humano “el escalón más alto del ser humano” como
solía definir el “Che” a aquellos seres humanos, que trascienden en función de
su entrega a la humanidad. Un hombre que consolidó la identidad geopolítica de
Irán este país bajo principios de resistencia y soberanía frente a la
influencia occidental. Y, con ello, influir en la dignidad y soberanía de los
pueblos en resistencia
La figura del ayatolá Seyed Ali
Jamenei, líder supremo de la República Islámica de Irán, no puede comprenderse
bajo los estándares de la política convencional. Tras su muerte en el
magnicidio perpetrado el 28 de febrero de 2026 durante la operación militar
conjunta de Estados Unidos y el régimen sionista, su legado trasciende las
fronteras de Asia Occidental para consolidarse como un símbolo de resistencia
del Sur Global. La vida de Jamenei representa el choque histórico entre dos
corrientes antagónicas: la «arrogancia» hegemónica —encarnada por el eje Estados
Unidos-Tel Aviv— y la «resistencia» soberana.
Nacido en Mashhad en el seno de una
familia chiita de escasos recursos, Jamenei fue forjado en la disciplina
teológica de Qom. Bajo el magisterio del Imam Jomeini, adoptó la doctrina del
Velayat-e faqih (tutela del jurisconsulto islámico), un principio que guiaría
su visión de un Estado autónomo. Su juventud estuvo marcada por la persecución
bajo la monarquía Pahlavi, influenciado por pensadores que, como Sayyid Qutb,
rechazaban de plano la hegemonía occidental. Sus llamados a combatir el
sionismo y sobre todo su oposición frontal al régimen Pahlavi le costos
arrestos, exilio interno, torturas.
La trayectoria de Jamenei fue una
constante prueba de fuego. En 1981, sobrevivió a un atentado del grupo
prooccidental Muyahidines del Pueblo (MKO), que le provocó la parálisis del
brazo derecho. Esta firmeza se consolidó durante su presidencia, donde su
presencia constante en los frentes de la «Guerra Impuesta» contra Irak cimentó
su imagen de líder que, no solo dirige desde el púlpito, sino que acompaña en
la trinchera.
Jamenei: El
arquitecto de la resistencia asimétrica
Bajo el liderazgo del ayatolá Seyed Ali
Jamenei (1989-2026), Irán abandonó la dependencia militar convencional,
superada tecnológicamente por Occidente, para edificar una sofisticada
arquitectura de poder asimétrico. A través de la Fuerza Quds y en alianza
estratégica con el general Qasem Soleimani, Jamenei logró institucionalizar el
«Eje de la Resistencia». Esta red, que integra a Hezbolá en el Líbano, fuerzas
en Siria, milicias en Irak como Al Hashad al Shabi y Ketaeb Hezbolá, junto al
movimiento Ansarolá en Yemen, ha permitido a Irán proyectar soberanía frente a
décadas de sanciones y bloqueos económicos.
Esta estructura no es una simple
alianza militar, sino una respuesta necesaria ante el asedio permanente, que ha
permitido a Irán ser capaz de «convertir la amenaza en oportunidad», utilizando
su capacidad de disuasión no para una expansión territorial agresiva, sino como
un escudo ante la agresión neocolonial. La genialidad estratégica de Jamenei
reside en haber entendido que el poder ya no se mide únicamente por el tamaño
de los ejércitos regulares, sino por la capacidad de movilizar voluntades a
través de una identidad ideológica compartida que trasciende fronteras
nacionales.
La «dignidad» en la visión de Jamenei
no es un concepto abstracto, sino un ejercicio político: es el derecho
inalienable de un pueblo a no subordinarse. La imagen “negativa” fabricada por
los medios occidentales es, en esencia, parte de una «guerra híbrida» diseñada
para fragmentar cualquier proyecto de autonomía en Asia Occidental. Proyecto
que en estos 48 años de Revolución Islámica tiene, precisamente a Irán y la
figura señera de Seyed Ali Jamenei, como su principal referente.
Un aspecto clave de la resistencia
iraní bajo Jamenei ha sido la autosuficiencia tecnológica. Al desarrollar sus
propios drones y misiles balísticos (capaces de golpear con precisión sin
depender de suministros externos), Irán rompió el monopolio del «mercado de
armas» global. Esto otorga a nuestros pueblos, los del Sur Global un modelo
replicable de soberanía técnica: si un país puede fabricar su propia defensa,
el chantaje económico pierde gran parte de su eficacia.
Otro punto fundamental de los años de
liderazgo de Seyed Ali Jamenei es haber hecho colapsar la narrativa que era
imposible derrotar al régimen sionista israelí y a Estados Unidos en una guerra
de envergadura (recordemos que ya la resistencia libanesa había derrotado al
sionismo el año 2000 y en la guerra de junio del 2006). La resistencia
asimétrica ha servido para demostrar que el poder hegemónico tiene pies de
barro.
La capacidad de Irán y su Eje para
resistir y contraatacar directamente ha destruido el mito de la
invulnerabilidad militar del sionismo. Esto ha cambiado la psicología regional;
ya no se percibe a Israel como una potencia inalcanzable, sino como un actor
vulnerable que depende enteramente del respaldo externo para mantener su
postura expansionista. Sin Estados Unidos y países como Alemania, Israel
es simplemente una entidad posible de eliminar.
En última instancia, el legado de
Jamenei se consolida en la transición hacia un mundo multipolar. La resistencia
asimétrica iraní ha dejado de ser solo un mecanismo de supervivencia para
convertirse en la columna vertebral de un nuevo bloque regional que desafía el
orden unipolar, posicionándose como el último baluarte que impide que la hegemonía
estadounidense e israelí se consolide definitivamente en Asia Occidental.
El ataque de 2026, interpretado por la
comunidad internacional alineada con el bloque multilateral —incluyendo a Rusia
y China— como un intento de «decapitar» la soberanía iraní, ha tenido el efecto
contrario a las expectativas de sus agresores. El martirio de Jamenei ha
actuado como un catalizador de cohesión nacional y regional.
Al ser martirizado, en vísperas del mes
sagrado de Ramadán, su figura ha sido elevada, con toda justicia, al
estatus de líder político a símbolo espiritual de la resistencia
transnacional., con un impacto geopolítico innegable. Su martirio ha
cohesionado el fervor de amor por la patria al Pueblo Iraní y reafirmado su
determinación de Irán de seguir siendo el núcleo de un bloque que desafía la
hegemonía occidental.
Irán es la
vanguardia de la resistencia
El rol de la República Islámica de Irán
en el escenario global actual, y la profunda huella legada por el martirizado
liderazgo de Seyed Ali Jamenei, trascienden las fronteras de Asia Occidental
para consolidarse como una vanguardia política y moral. En la cosmovisión del
«Sur Global», la nación persa no es sólo un actor estatal de relevancia
estratégica, sino el símbolo vivo de una dignidad inquebrantable: ha
demostrado, en los hechos, que la subordinación a los dictados de las potencias
hegemónicas no es una fatalidad histórica, sino una opción que puede y debe ser
revertida.
Siguiendo la herencia de Jamenei, la
República Islámica de Irán se ha erigido como el principal garante de la
autodeterminación frente a los embates del neocolonialismo y el supremacismo
del siglo XXI. La supuesta “amenaza” que Irán representa para las potencias
occidentales “hegemónicas y arrogantes” no reside en sus capacidades materiales:
económicas, energéticas, militares, nucleares, sino en su propia existencia
como proyecto autónomo.
Su sola y necesaria presencia desafía
el esquema de dependencia que las potencias imperiales —lideradas por Estados
Unidos y su socio estratégico, como es el régimen sionista israelí— pretenden
imponer sobre los países del Sur, convirtiendo a Teherán en un referente
insoslayable para todos aquellos que buscan rescatar su soberanía nacional.
El asesinato del líder supremo,
ejecutado por la alianza entre Estados Unidos y su proxy regional, no
sólo representa un acto de agresión sin precedentes, sino que acelera una
dinámica que sus perpetradores parecen subestimar: la radicalización de la
resistencia. Lejos de desarticular el proyecto revolucionario, la eliminación
de figuras clave —una política de «máxima presión» que ha cobrado las vidas de
líderes como Qasem Soleimani, científicos nucleares, civiles y víctimas
inocentes de tragedias como la de la escuela en Minab— se ha convertido en el
catalizador de una voluntad colectiva que no admite el olvido ni la rendición.
Una política de hostilidad que responde
a una lógica estructural que busca evitar el surgimiento de cualquier polo que
altere la hegemonía estadounidense. Sin embargo, este crimen, que ha generado
un rechazo profundo en vastos sectores de la conciencia pública global, no sólo
ha fracasado en sus objetivos de sumisión, sino que ha reforzado la legitimidad
de Irán como un pilar fundamental en la lucha contra el sionismo y el
intervencionismo.
La República Islámica, en su
inquebrantable postura, se mantiene como la frontera última donde se decide si
el derecho de los pueblos a su autodeterminación prevalecerá sobre la hegemonía
de un orden mundial que, cada vez más, se muestra incapaz de ofrecer una alternativa
que no sea la imposición y el caos.
En conclusión, la vida de Seyed Ali
Jamenei —desde su origen humilde hasta su muerte trágica— como he intentado
retratar en esta trilogía de artículo, define un arco narrativo de resistencia.
Su legado no es solo el de un teólogo o un estadista, sino el de un estratega
que transformó la «dignidad» en un pilar institucional, desafiando a las
superpotencias y dejando una huella indeleble en la compleja cartografía
política del siglo XXI.
A finales de junio de 2026, la
situación entre Estados Unidos e Irán se caracteriza por una tregua
extremadamente frágil marcada por la desconfianza mutua y continuos
episodios de tensión militar, a pesar de los esfuerzos diplomáticos en
curso.
Aquí los puntos clave para entender el
panorama actual:
El Memorando de
Entendimiento (MOU) de Islamabad
El 18 de junio de 2026, ambas naciones
suscribieron un memorando de catorce puntos para intentar frenar el conflicto
iniciado a finales de febrero de ese año. Este documento no es un tratado de
paz, sino una hoja de ruta diseñada para:
-Cesar las hostilidades durante un periodo de 60
días.
-Reabrir el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz.
-Establecer un marco para futuras
negociaciones sobre el programa nuclear iraní, misiles balísticos y el
levantamiento de sanciones.
Una tregua
bajo fuego
Aunque el acuerdo existe sobre el
papel, en la práctica se ha visto socavado por intercambios militares
constantes:
-Incidentes en el Estrecho de Ormuz: A finales de junio se han
reportado nuevos ataques y escaramuzas, lo que ha generado una gran
inestabilidad y preocupación en los mercados energéticos.
-Contradicciones diplomáticas: Mientras el presidente Donald
Trump ha anunciado la intención de celebrar conversaciones de alto nivel en Doha,
fuentes oficiales iraníes han mostrado posturas contradictorias, a veces
negando planes de reuniones técnicas inmediatas, lo que refleja divisiones
internas dentro del régimen iraní sobre cómo proceder.
-Intereses contrapuestos: Irán busca desesperadamente la
liberación de activos congelados en el extranjero para aliviar su situación
económica, mientras que Estados Unidos presiona por garantías sobre el control
del Estrecho de Ormuz y la limitación de la influencia regional iraní.
El papel de los
mediadores
La estabilidad de este proceso depende
en gran medida de terceros actores. Catar y Pakistán han sido
fundamentales para facilitar el diálogo indirecto. A finales de junio,
delegaciones estadounidenses se encontraban en la región para tratar de mantener
el proceso a flote, aunque insistiendo en que no se han producido reuniones
directas con los representantes iraníes desde la firma del memorando.
En resumen, aunque el canal diplomático
está abierto, la desconfianza es profunda y el riesgo de una nueva escalada
sigue latente ante cada nuevo incidente militar en el Golfo Pérsico.-
La República Islámica de Irán y Estados
Unidos, así como sus aliados en la guerra actual, declaran, desde la firma del
presente protocolo de acuerdo, el fin inmediato y definitivo de la guerra en
todos los frentes, incluido el Líbano, y se comprometen a no emprender en lo
sucesivo ninguna acción hostil entre sí, así como a abstenerse de la amenaza o
el uso de la fuerza entre sí. El acuerdo definitivo confirmará las disposiciones
del presente artículo y de los demás artículos.
-La República Islámica de Irán y
Estados Unidos se comprometen a respetar la soberanía y la integridad
territorial de cada uno, y a abstenerse de cualquier injerencia en los asuntos
internos del otro.
-La República Islámica de Irán y
Estados Unidos se comprometen a negociar y alcanzar un acuerdo definitivo en un
plazo máximo de 60 días, prorrogable de común acuerdo.
-Inmediatamente tras la firma del
presente protocolo de acuerdo, Estados Unidos levantará el bloqueo naval e
impedirá cualquier interferencia u obstrucción contra la República Islámica de
Irán, y restablecerá el tráfico, en un plazo máximo de 30 días, a su plena
capacidad; el tráfico marítimo será proporcional al volumen de tráfico anterior
a la guerra por parte de la República Islámica de Irán. Estados Unidos se
compromete asimismo a retirar sus fuerzas de las zonas circundantes en los 30
días siguientes al acuerdo definitivo.
-Desde la firma del presente protocolo
de acuerdo, la República Islámica de Irán adoptará de inmediato medidas para
garantizar que la circulación de buques mercantes desde el Golfo Pérsico hacia
el mar de Omán, y viceversa, se restablezca en un plazo de 30 días al volumen
anterior a la guerra, teniendo en cuenta la necesidad de que Irán elimine los
obstáculos técnicos y neutralice las minas.
Los Guardianes de la Revolución
anunciaron ya el 28 de febrero el cierre del estrecho de Ormuz. Tal y como
hemos documentado en nuestro Observatorio de la batalla de Ormuz, desde el inicio de la guerra contra
Irán el 28 de febrero, al menos 37 buques civiles (petroleros,
portacontenedores y otros cargueros) han sido atacados en el estrecho de Ormuz,
lo que ha provocado una caída histórica del tráfico marítimo: de 160 buques que
transitaban por el estrecho el 27 de febrero a una media de 11 al día durante
el mes de abril. Desde el 13 de abril, el ejército estadounidense aplicaba un
bloqueo marítimo en el mar de Arabia a los buques que partían o llegaban a los
puertos iraníes, con la excepción del tráfico en el golfo Pérsico y el golfo de
Omán, en un intento de contrarrestar una de las consecuencias de la guerra: desde
el 28 de febrero, Teherán ha podido mantener sus exportaciones de crudo
—destinadas principalmente a China— e incluso beneficiarse de la subida de los
precios en los mercados mundiales.
-Estados Unidos se compromete, junto
con sus socios regionales, a elaborar un plan global acordado por ambas partes
para la rehabilitación y el desarrollo económico de la República Islámica de
Irán, garantizando al mismo tiempo una financiación de al menos 300 mil
millones de dólares. El mecanismo de aplicación de este plan, en el marco del
acuerdo definitivo, se definirá en un plazo de 60 días.
-Estados Unidos se compromete a poner
fin, según un calendario que se acordará en el marco del acuerdo definitivo, a
todo tipo de sanciones a las que se enfrenta actualmente la República Islámica
de Irán, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas y del Consejo de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía
Atómica (OIEA), así como todas las sanciones unilaterales estadounidenses,
tanto primarias como secundarias.
-La República Islámica de Irán reafirma
que nunca fabricará armas nucleares. La República Islámica de Irán y los
Estados Unidos han acordado que el destino del material enriquecido y el de
todas las demás cuestiones relacionadas con el ámbito nuclear acordadas
mutuamente, incluidas las necesidades nucleares de Irán, se abordarán
adecuadamente en un acuerdo definitivo; el acuerdo definitivo confirmará las
disposiciones del presente artículo.
-La República Islámica de Irán y
Estados Unidos acuerdan que, a la espera de un acuerdo definitivo, mantendrán
el statu quo: Irán mantendrá el statu quo en lo que respecta a su programa
nuclear, y Estados Unidos no impondrá nuevas sanciones a Irán ni reforzará sus
fuerzas en la región.
-Estados Unidos se compromete a que,
inmediatamente después de la firma del presente memorando de entendimiento y
hasta la fecha en que se levanten las sanciones, el Departamento del Tesoro de
Estados Unidos conceda exenciones para las exportaciones de petróleo crudo
iraní, productos petroquímicos y sus derivados, así como para todos los
servicios relacionados, incluidos los bancarios, de seguros, de transporte y
similares.
-Estados Unidos se compromete a que, a
la luz del avance de las negociaciones hacia un acuerdo definitivo, los fondos
y activos congelados o sujetos a restricciones de la República Islámica de Irán
se desbloqueen y queden plenamente disponibles. Dichos fondos, ya se mantengan
en la cuenta principal o se hayan transferido, se utilizarán para cualquier
pago al beneficiario final designado por el Banco Central de la República
Islámica de Irán y estarán plenamente disponibles para su uso. Estados Unidos
se compromete a expedir todas las autorizaciones y licencias necesarias sobre
esta base.
-La República Islámica de Irán y
Estados Unidos acuerdan que se establecerá un mecanismo de aplicación para
supervisar la correcta ejecución del acuerdo definitivo y el cumplimiento
futuro del mismo.
-Tras la firma del presente memorando
de entendimiento, y tan pronto como se reciban garantías sobre el inicio de la
aplicación de los artículos 4, 5, 10 y 11 del presente memorando de
entendimiento, así como sobre la continuación de la aplicación de dichas
medidas, la República Islámica de Irán y los Estados Unidos entablarán
negociaciones con vistas a alcanzar un acuerdo definitivo que se refiera
únicamente a los artículos restantes.
-El acuerdo definitivo se aprobará
mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas.
Lo subrayado/interpolado
es nuestro.






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