Estados Unidos y la carroña mediática se ceban en Venezuela.
No aporto nada nuevo si digo que el 3 de enero de 2026
marcó un punto de inflexión en la historia de Venezuela. El problema surge de
las diferentes interpretaciones que de ese acontecimiento se han estado
haciendo. Y ahora, casi seis meses después, otro hecho estremecedor impacta la
vida de los venezolanos. En uno y otro, la muerte ha visitado el hogar de
decenas de ciudadanos.
Una de las diferencias más notables es que antes del 3
de enero, la responsabilidad de la gestión del país era ejercida por el
gobierno constitucional de Venezuela, mientras que Estados Unidos ponía todo su
potencial económico, militar, financiero, científico, político y diplomático en
función de destruir al Estado venezolano para apropiarse de sus riquezas.
Pero, ahora, una vez consumado el 3 de enero e
instalado un protectorado de carácter irregular en el país, según la definición
de Charles Rousseau en su libro “Derecho Internacional Público” que establece que este status “implica una
distribución de competencias entre los dos Estados interesados”, esa situación
ha cambiado. En esa medida, tras el terremoto del 24 de junio, el gobierno
venezolano se abocó de inmediato a actuar -acorde sus capacidades- para hacer
frente al terrible designio de la naturaleza.
Pero la otra parte no ha cumplido su función. En
primera instancia, no fue capaz de evitar que todo el mundo se volcara caótica
y desordenadamente a La Guaira a partir de un sentimiento noble, propio del Pueblo
Venezolano. Al contario, sus instrumentos comunicacionales y sus redes -en
Venezuela y el extranjero- fomentaron ese caos. El gobierno actuando con
celeridad y orden tomó medidas inmediatas: estableció un centro de registro y
control unificado en el Poliedro de Caracas para organizar a los voluntarios y
vehículos de asistencia humanitaria, militarizó el estado La Guaira para
facilitar las operaciones de rescate y despejó las vías para facilitar
la llegada de la ayuda.
De esta manera, mostró una capacidad operativa en el
terreno que la potencia “protectora” no tiene. Así, se fueron generando
condiciones para desplegar la natural e intrínseca solidaridad del Pueblo Venezolano
que se ha multiplicado como nunca y como siempre.
Contrario a lo que los buitres de la comunicación se
han encargado de decir no faltan insumos en los hospitales que se abastecieron
de inmediato con las reservas que se tienen para estas contingencias. El Dr.
Mauro Herrera, cardiólogo y jefe del servicio de hemodinamia del Hospital José
M. Vargas de Caracas me refirió que “estamos trabajando bastante y
afortunadamente no tenemos problemas de insumos que es lo más importante”. En
este marco se activaron todos los centros de salud pública para atender a la
población afectada a nivel nacional con especial énfasis en los estados con
mayor incidencia. Así mismo, se firmó un convenio entre el Estado y la
Asociación de Clínicas Privadas de la región Capital para labores de triaje,
evaluación y hospitalización de víctimas del sismo, a cargo de estas
instituciones privadas mientras el Estado asume los costos de los tratamientos.
Estados Unidos no ha hecho nada de esto porque no
tiene capacidad. Mientras las instituciones están trabajando sin reflectores,
los “pollitos” de Washington propician y general el caos a través de
influencers y tiktokeros que tratan de ir a La Guaira a sacarse fotos como el
funcionario de una empresa privada holandesa que se le escucha decir “sácame la
foto” mientras entrega UNA botella de agua. Es el gobierno nacional el que
tiene capacidad de control y manejo de la situación , lo cual es un dato
importante para enfrentar y resolver la contingencia pero también para tener
presente en las luchas futuras que sobrevendrán cuando se creen las condiciones
propicias para sacudirse el protectorado.
La fuerza de la naturaleza manifestada esta vez como
un hecho inédito de dos sismos casi simultáneos que han golpeado con fuerza al
país y han puesto a prueba su sistema defensivo territorial a partir de la
acción mancomunada de la fuerza armada, la policía, la milicia y las organizaciones
populares, comunales y sociales de base a través de las Regiones y Zonas de
Defensa Integral que se han movilizado para dar respuesta al desastre.
Se ha hecho evidente que Estados Unidos, la potencia
protectora solo vino a robar los recursos de Venezuela. Así lo ha hecho saber
su presidente: “Están
ganando más dinero del que jamás hayan ganado, nunca han ganado el dinero que
están ganando ahora. Aparte del terremoto, la gente está feliz bailando en las
calles”. No se puede pedir más a un pedófilo, administrador de prostíbulos y
asesino de niños.
El cálculo de los daños estimados por el Programa de
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) asciende a $6.700 millones de dólares aunque la
institución advierte
que el costo total de una catástrofe suele calcularse entre 1,5 y 3 veces el
valor de los daños directos
Al
día de hoy, 1° de julio la información oficial señala que la cifra de
fallecidos es de 2.295 y se cuentan para el momento 11.267 heridos. Otras 12.841
personas damnificadas. También se informó que 855 edificios presentan daños, de
los cuales 189 sufrieron un colapso total y 666 registran colapso parcial o
afectaciones estructurales graves.
Trump
ha prometido 300 millones de dólares para Venezuela. Eso, además de los 500
millones que han entregado desde enero representan solo el 10% de lo que se han
robado desde comienzos de año, lo cual se suma a una cifra que varía entre
4.000 y 22.000 millones de dólares de activos venezolanos retenidos o
incautados en el exterior dependiendo del tipo de contabilidad que se haga,
incluyendo en ello los fondos bloqueados por sanciones.
También
se ha sabido que Trump envió 900 militares, pero de ellos solo 300 son
rescatistas. Así mismo llegaron a Venezuela dos barcos de guerra: el USS Fort
Lauderdale y el USS Billings, dotados de gran poder de fuego pero sin ninguna
capacidad de enfrentar desastres de la naturaleza del que ha afectado a
Venezuela. Nadie ha visto a los rescatistas estadounidenses, su única
manifestación pública fue para entorpecer las acciones de los que si están
trabajando, lo cual obligó a la intervención directa del ministro del interior
Diosdado Cabello. En realidad la acción intervencionista de Estados Unidos se
vincula al esfuerzo de apropiación y control del aeropuerto Simón Bolívar y el
puerto de La Guaira.
Paralelamente,
han hecho efectiva la presencia de la 82ava. División Aerotransportada que
junto a la 101 División configuran la principal fuerza intervencionista de
Estados Unidos en el mundo y cuyo historial evidencia que han actuado
militarmente en República Dominicana, Honduras, Panamá y Haití además de
Vietnam, Afganistán, Irak, Bosnia y Kosovo entre otros países, ninguno de los
cuales recibió ayuda humanitaria sino plomo y metralla. Su única experiencia en
el manejo de desastres en sus 109 años de existencia fue en Florida durante el
huracán Andrew en 1992 y en 2005 después del huracán Katrina en Nueva Orleans,
es decir que es la primera vez que sale formalmente del territorio de Estados
Unidos a una misión distinta de una invasión a otro país, lo cual cuando menos,
es sospechoso, dados sus antecedentes.
Por
otro lado, se supo que arribó a Venezuela un “cuerpo de rescate” israelí que
debería ser expulsado inmediatamente del territorio nacional si el gobierno
tuviera potestad para hacerlo. Nadie puede suponer que los que transformaron
Gaza en una ciudad bajo escombros por la fuerza de sus bombas y que han
asesinado más de 30 mil niños palestinos, libaneses e iraníes tengan interés en
salvar niños venezolanos y ayudar a recuperar al país. Esos malditos asesinos
sionistas no deben ser bienvenidos en Venezuela porque no vienen a nada bueno.
En
otro ámbito, como es natural a la condición humana, mientras una gran masa se
dedica a construir, otros se proponen destruir el trabajo de la mayoría. Una
red de medios de engaño masivo (como los definió el presidente Putin) cuales
carroñeros que se alimentan de la putrefacción, mienten impúdicamente sobre el
desastre de Venezuela solo para aumentar las ventas de publicidad.
Es
notorio como el periódico fascista español ABC propagandista de la dictadura de
Franco y adulador extremo del propio Hitler pretenden señalar la razón y la
verdad. Mientras tanto, el “liberal“ New York Times se tiñe de amarillo para
desinformar. Está acostumbrado a eso. No importa cuál sea la orientación
política del gobierno: el 2 de septiembre de 2005 después de Katrina titularon
“Críticas a Bush por su respuesta a la tormenta” y el 12 de marzo de 2012: “Los
críticos sostienen que el desastre en Japón era inevitable”. Estos sabelotodo,
que se ponen por encima de la humanidad y cuya única preocupación es ganar
dinero a partir del sufrimiento humano, son parte de la basura mediática
moderna y de la lacra perniciosa que se propone contaminar las mentes de las
personas para después dominarlas.
La verdad está en los hechos. Los
venezolanos tenemos presente las palabras de nuestro Libertador Simón Bolívar
Palacios y Blanco tras el terremoto del 26 de marzo de 1812 que destruyó
toda la Guaira y buena parte de la Caracas de entonces. Ese día, tras recorrer
los escombros en el centro de la ciudad, Bolivar dijo: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y
haremos que nos obedezca”, aún si -como dicen algunos- en este caso, la acción
de la naturaleza estuvo motivada en el desarrollo del programa de investigación
High-Frequency Active Auroral Research Program (HAARP) de las fuerzas armadas
de Estados Unidos, cuyo objetivo es provocar sequías, huracanes, inundaciones y
terremotos como nueva arma de destrucción masiva a ser utilizada por la
política intervencionista de Estados Unidos en el mundo.
Lo
subrayado/interpolado es nuestro.





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