Para: Excelentísimo Señor Xi Jinping, Presidente de la República Popular China
De: Prof. Dr. Hugo Moreno Peralta, Secretario ejecutivo Asociación por la Dignidad, los Derechos del Ser Humano y del Entorno Ecológico. Addhee.Ong...
Asunto: Su conferencia sobre “La Inteligencia Artificial” 2026. Sanghai/China. Una sobresaliente, pertinente y necesaria Clase Magistral, digna y meritoria de una promoción/doctorado habilitación académica... Solicitamos copia completa de ella.
Excelentísimo Señor Presidente Xi Jinping:
Distinguidos académicos y científicos, y estudiantes de la Universidad de Humboldt, Berlín/Alemania; de Lomonosov de Moscú, Rusia; de la UNAM/Universidad Autónoma Nacional de México, Ciudad de México; de la Columbia University NY/USA, de Barcelona, España, de Universidad de Humboldt Nueva York/USA, de la Universidad de La Habana, Cuba y de la Universidad Jacksonville/USA, y del Secretariat de la Unesco/ Paris, Francia, se han dirigido a nuestra Organización No Gubernamental, solicitándonos la copia de su Conferencia al rubro señalado para promoverla, habilitarla, académicamente...
Durante la maldita guerra de 1914, la masificación, la enajenación nacional y política determinista había alcanzado su punto culminante del que no estuvo ausente la ciencia, un ser humano sabio, académico, Emilio Fischer, en la Academia de la Ciencia, preciso: “ Nada pueden hacer ustedes señores, la ciencia es y seguirá siendo internacional “... Fue en vano. Las academias habían traicionado durante la maldita guerra el sagrado bien que se les había confiado: La ciencia al servicio del ser humano. Más aún se destruyó la Asociación Internacional de Academias. Lo que ocurre con la ciencia en nuestros días hay más comparaciones que diferencias. La ciencia al servicio de la destrucción del ser humano, ¡si quieres la paz prepárate para la guerra! El imperialismo estadounidense y sus testaferro el régimen sionista israelí continúa con el genocidio del Pueblo Palestino asesinando mujeres y niños...
Nuestro admirado presidente Xi Jinping en su Clase Magistral 2026, en Sanghai, levanta su voz en defensa de la Ciencia al servicio del ser humano y de la Paz fundada en la Justicia social, frente a los pueblos domesticados, enajenados, resignados que callan por cobardía u oportunismo, porque el ideal de la ciencia es la verdad, de la moral, el bien común concluyendo en una apretada síntesis sobre “ la inteligencia artificial”, que la competencia internacional sobre ésta ya no se limita al desarrollo del algoritmos, modelos fundacionales o semiconductores. La verdadera disputa se extiende hacia la definición de las reglas internacionales que gobernarán el uso de esta tecnología, la creación de instituciones multilaterales, la fijación de estándares técnicos y éticos, y la capacidad de atraer aliados mediante cooperación tecnológica. En este contexto, China intenta presentarse no sólo como una potencia tecnológica capaz de competir con Estados Unidos, sino también como un proveedor de gobernanza global y de un defensor de un orden internacional multipolar...
Con la mediación del Presidente XI Jinping, llena de tacto y guía por intereses puros e impulsados por el bien común del género humano, y el verdadero camino siempre repetido, nunca dominar, sino servir, por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres, con esperanza y memoria, le reiteramos los sentimientos de nuestra más alta consideración y estima.
Prof. Moreno Peralta /IWA
Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG
Berlín, 26/julio/2026
CC: SS. Papa León XIV, Vaticano.
Adjuntamos copia de documento adhoc.
Análisis de la intervención del presidente Xi Jinping en la
ceremonia de apertura de la Conferencia Mundial sobre Inteligencia Artificial
de 2026 y la Reunión de Alto Nivel sobre la Gobernanza Global de la IA.
Cedocon/SurAndino/Other News/ADDHEE.ONG:
El punto de partida
establece que la inteligencia artificial constituye una revolución tecnológica
comparable a la máquina de vapor, la electricidad o Internet, pero con
implicancias aún mayores para la economía, la seguridad y el poder mundial.
En consecuencia, quien defina las reglas internacionales de su desarrollo
ejercerá una influencia decisiva sobre la economía global y sobre la futura
distribución del poder entre las grandes potencias. Desde esta perspectiva, China sostiene que la gobernanza de la IA no
puede quedar monopolizada por un reducido grupo de países desarrollados, sino
que debe construirse mediante acuerdos multilaterales que reflejen los
intereses de toda la comunidad internacional.
Las cuatro propuestas presentadas en el discurso configuran
una estrategia geopolítica coherente.
La primera, basada en la apertura tecnológica, el código
abierto y la cooperación científica, busca contraponerse a las crecientes
restricciones impuestas por Estados Unidos sobre la exportación de semiconductores
avanzados, software y tecnologías críticas hacia China. Bajo el concepto de
"apertura mutuamente beneficiosa", China plantea un modelo de
innovación más inclusivo, destinado a evitar la fragmentación tecnológica del
mundo en bloques rivales y a preservar cadenas globales de innovación menos
condicionadas por criterios geopolíticos.
El segundo eje posee una dimensión claramente estratégica.
Aunque enfatiza la necesidad de desarrollar mecanismos internacionales para
controlar los riesgos asociados a la inteligencia artificial, el discurso
cuestiona explícitamente la utilización excesiva del concepto de seguridad
nacional para restringir el desarrollo tecnológico de otros países. Sin
mencionar directamente a Estados Unidos, el mensaje constituye una crítica
a la política estadounidense de "desacoplamiento tecnológico" y a los
controles sobre exportaciones de chips, equipos de fabricación y modelos
avanzados de IA. China plantea que la seguridad debe ser un bien colectivo y no
un instrumento para preservar ventajas tecnológicas nacionales.
El tercer principio incorpora una dimensión de poder blando.
Frente a la predominancia occidental en el desarrollo de plataformas digitales
y modelos de “inteligencia artificial”, China
propone que estas tecnologías respeten la diversidad de las civilizaciones y
los distintos modelos culturales. Esta idea forma parte de una narrativa
diplomática más amplia mediante la cual China cuestiona la universalidad
de los valores liberales occidentales y reivindica un orden internacional donde
coexistieran múltiples sistemas políticos, culturales y de desarrollo. En este
sentido, la inteligencia artificial aparece como un nuevo espacio de
competencia normativa, donde también se disputa la definición de los valores
que guiarán el progreso tecnológico.
La cuarta propuesta constituye el núcleo geopolítico del
documento. China defiende un multilateralismo centrado en Naciones Unidas y
plantea la creación de mecanismos internacionales para coordinar normas,
estándares técnicos y políticas de gobernanza de la inteligencia artificial.
Esta posición refleja la estrategia china de fortalecer instituciones
multilaterales donde el peso relativo de Estados Unidos sea menor y donde los
países en desarrollo puedan adquirir mayor influencia. Al mismo tiempo, China
busca presentarse como el principal
defensor de los bienes públicos globales frente a un contexto internacional
caracterizado por la rivalidad entre grandes potencias.
Un elemento especialmente significativo es la vinculación
permanente entre inteligencia artificial y desarrollo económico. El discurso
muestra la experiencia china como un ejemplo exitoso de articulación entre un
mercado dinámico y un Estado con fuerte capacidad de planificación estratégica.
Hay que destacar la referencia al XV Plan Quinquenal y a la estrategia
"IA+", pues evidencia que la inteligencia artificial constituye uno
de los pilares centrales de la modernización industrial china y de su objetivo
de convertirse en la principal potencia tecnológica del siglo XXI. Desde esta
perspectiva, el desarrollo tecnológico deja de ser únicamente un asunto
económico para transformarse en un componente esencial del poder nacional
integral.
La propuesta busca consolidar el liderazgo chino dentro del
Sur Global. La oferta de formar cinco mil especialistas de países en
desarrollo, crear centros internacionales de cooperación en regiones como
ASEAN, África, América Latina (CELAC), el mundo árabe, la Organización de
Cooperación de Shanghái y los BRICS, así como compartir infraestructura
tecnológica, constituye una estrategia de diplomacia científica destinada a
fortalecer la influencia de China entre los países emergentes. Más que
simples programas de asistencia, estas iniciativas buscan construir una
comunidad internacional que adopte estándares tecnológicos y mecanismos de
cooperación impulsados por China.
Especial importancia adquiere la creación de la Organización
Global de Cooperación en Inteligencia Artificial, presentada como una nueva
institución internacional destinada a coordinar el desarrollo y la gobernanza
de esta tecnología. Desde una perspectiva geopolítica, esta iniciativa puede
interpretarse como un intento de institucionalizar el liderazgo chino en un
sector estratégico, de manera semejante a otras instituciones promovidas por China
durante la última década, como el Banco Asiático de Inversión en
Infraestructura o los mecanismos de cooperación asociados a la Iniciativa de la
Franja y la Ruta. La nueva organización aspira a convertirse en un espacio
donde China ejerza capacidad normativa y liderazgo tecnológico global.
En resumen, el
discurso de Xi Jinping revela que la competencia internacional sobre la
inteligencia artificial ya no se limita al desarrollo de algoritmos, modelos
fundacionales o semiconductores. La verdadera disputa se extiende hacia la
definición de las reglas internacionales que gobernarán el uso de esta
tecnología, la creación de instituciones multilaterales, la fijación de
estándares técnicos y éticos, y la capacidad de atraer aliados mediante
cooperación tecnológica. En este contexto, China intenta presentarse no solo
como una potencia tecnológica capaz de competir con Estados Unidos, sino
también como un proveedor de gobernanza global y un defensor de un orden
internacional multipolar.
Desde una perspectiva estratégica, la intervención del
presidente chino refleja la evolución de la política exterior del gigante
asiático durante la última década: China ya no aspira únicamente a
integrarse en el sistema internacional existente, sino a participar activamente
en su transformación. La inteligencia artificial aparece, así, como uno de los
principales escenarios donde se definirá el equilibrio de poder del siglo XXI,
y el discurso constituye una declaración explícita de que China pretende
desempeñar un papel central en la construcción de ese nuevo orden internacional
y no pretende seguir a nadie, ni en tecnología ni en estándares. Su objetivo es
liderar el camino para el resto del mundo y no permitir que nadie intervenga en
su consecución.
Lo subrayado/interpolado es nuestro







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