LA FILOSOFIA SOCIAL: UN NUEVO HUMANISMO PARA DEFENDER LA VIDA, ENSEÑAR Y APRENDER A VIVIR CON AMOR TRNSFORMANDO EL MUNDO...
Por Dr. MARIANO
SIERRA S./escritor, filósofo, jurista y analista internacional/ADDHEE.ONG:
Un
recorrido por el pensamiento espiritual ante una genealogía de la historia
surge en conjunción del epistolario propio de la naturaleza y del sentir la filosofía
de la esperanza y la mística de su identidad política. La filosofía como un
gran saber va conformando pensamientos, conceptos que se unen a los lazos humanos
y a la interacción social en un andar y desandar al encuentro del otro para
conocer más la vida, para enfrentarla sobre lo humano y lo no humano, bajo
trazos de hermandad.
La
filosofía más allá de las fronteras y las disciplinas del ser humano aborda
la gran problemática como materia prima de la acción investigadora, estableciendo
porqués, conceptos y razones para el buen vivir, para el saber vivir de los
cambios y la razón constructora de un mejor mundo. Salió Zaratustra de su cueva
y le hablo a la multitud diciéndole...El ser humano ha nacido para ser superado….
Cuando se funden las virtudes, se desmorona el mundo, hasta la misma naturaleza
virginal pierde la razón y su sentido propio. Contra el cielo surgen los políticos
y todos los que se han cegado contra la justicia social, llevando en sus
hombros las cargas de los desaciertos, buscando la paz del alma. Pero los
pecados callan en la ambivalencia de la vida filosofal y esos injustos
huéspedes del forno, los vio Dante en sus ardientes cupulas cargados de viciosas
ironías, suplicantes ya sin atributos, ardiendo en el fuego de sus propias
culpas.
El
intelecto ha desviado su sentido de ser para convertirse en un instrumento
imperfecto. He allí porque el
individuo es enemigo de sí mismo. El mundo este teñido con la sangre del
desamor, llora Cristo con la profundidad del Gólgota, mientras el tiempo
nos hace recordar las desgracias que fueron y han sido propio de la codicia que
no descansa en su narrativa salvaje donde la libertad muere con el amor y la
soberbia quema las virtudes dejando las culpas del pecado cabalgando su felonía, huyéndole a la verdad. Mientras la esperanza ausente se da golpes
de pecho. Mientras él ser humano no aprenda a beber con la sed de su hermano,
no aprenderá a conocer las necesidades humanas. Dícese que cuando se tiene
todo, se desconocen los sufrimientos, las necesidades y las angustias ajenas.
Zaratustra
nunca dejó a su pueblo solo, sus palabras de lucha resonaban llenas de clamor
diciendo... quien da de comer al
hambriento conforta su propia alma.... Quien aprende el sentido de su
existencia y aquel que tiene el conocimiento del mundo, lo enseña, lo
trasciende en amor y verdad... El caminar por el siglo de las luces en compañía
de la sabiduría filosófica, nos enseña como cuando empezó la evolución, lo
primero fue un gran paraíso y con él el individuo en medio de la mentira y el
engaño. Y hoy, que estamos viendo pasar, un mundo desolado, enjuto, movido por
una violencia donde la injusticia y la desigualdad cobran vidas bajo genocidios
sin límite y un encreciendo una civilización que supera todos los vicios de la
cultura, la tecnología cabalga en un mundo moderno que pierde su sentido de la historia,
menos superando el vicio de la muerte y el silencio de las victimas genocidas.
Así
como vamos, la ruta es Josafat, donde el gran tribunal tiene preparado el
juicio del pecado social, de la política de la indiferencia y del genocidio
universal que gobierna el mundo y solo la sentencia justa de la condena hará justicia.
Mientras el mundo se sigue destruyendo por quienes buscan apoderarse de él, la
existencia no tiene razón de ser y será la fuerza de un pueblo quien exija
reconocer el nuevo humanismo.
Mientras
los pueblos del mundo sigamos destruyéndonos bajo signos de muerte, la
existencia deja de ser, se derrocha la vida, la espiritualidad y toda quimera
humana contra la dispersión. Ascender con discursos raquíticos sin sentido,
colapsa todo principio, acelera los genocidios sempiternos, todo se reduce a
dogmas rotos, a formas de virginidad bucólicas, donde la belleza pierde su
excelsa gracia por infiel, entrelazando silencios de horror cósmico. Toda conciencia
magra, vaga por laberintos sin salida, donde solo se hallan ligeras grietas que
esconden cualquier visión de retorno humanista, laberintos nacientes que apoyan
con injerencia genocida.
El
mundo se desplaza entre auroras boreales y otros fenómenos en un ambiente de
fiesta galáctica multicolor que le da a los desastres del planeta formas y
tonalidades de un sentir celestial mostrando la grandeza de la creación, fuerza
de cambio en la contemplación del poder, del orden cósmico que absorbe el orden
fantasmal del mundo terrestre. Cuando se
habla de cambio no es algo folclórico, es el paso para despojar la forma de un orden
mundial que acude a concentrar apoyos a fin de crear cerrojos económicos y
militares. El cambio hoy es una nueva versión que merece hacerle una descripción
muy particular dadas las condiciones socio políticas:
Cambio, implica conformar plataformas de renovación
revolucionaria. Vivir una constante vida humanista, es estar en un nuevo Genesis
resistiendo tentaciones, traiciones y mucho respeto a los sujetos
intervinientes en busca de lo fundamental, mirando en estudio el interior y el exterior
de los grupos constituyendo soluciones con compromiso y verdad. Si no hay amor
social, gobierno de cambio y servicio, difícilmente se ejercerá transformación
y el sentido común sucumbe.
El
mundo perdió la inspiración en toda acción social. Infelizmente en toda tarea
humana la verdad adolece, se soporta en posturas traicioneras, cunde el incumplimiento
de acuerdos, la oposición dispara todos sus dardos obstaculizando tareas de
gobierno, negando leyes sociales. Estos aspectos Nietzsche los puntualizo como tragedias
propias en contra del pensar humano. Quien aprende el sentido de la filosofía
de la vida, su existir diáfano, aprenderá que el conocimiento del mundo precisa
amar la paz como un medio para enfrentar nuevas guerras, y a su vez nos conduce
a vivir de acuerdo con la condición humana, esto es, pensando, sintiendo,
actuando, amando, porque solo el amor defiende y transforma. La guerra nunca...
Mantenemos
el dedo en la llaga dentro de esa constelación de gravitaciones sudorosas que
Odiseo fraguo dejando la semejanza de las tragedias colombianas, cuyos caminos
tejieron aquellos guerreros en pos de la independencia, señalando hechos que
hundieron sus raíces en el proceso histórico que hoy al paso del tiempo solo
deja nefastos recuerdos para la
comprensión de las luchas que afrontamos en un acontecer de la defensa
de la vida, despojándonos de las emociones tristes.
Pero
hoy no hablamos de una lucha interna, la lucha es global pues los sucesos que
ocurren en el planeta también nos atañen, hacen parte de la historia humana.
Colombia es el mundo y el mundo es Colombia, el ser humano es universal
y en tal medida su grandeza al decir del poético...está en ser un puente y no
un fin.... Entonces podemos afirmar que filosofía es humanidad, es reflexión,
es pensamiento, son ideas, son conocimiento, son ese medio que está dispuesto a
darnos el sentido de la vida, ella nos hace sentir en su gran universo todo
aquello que el mundo niega, en medio del cierto y el incierto soportándonos en
medio de narrativas con contexto y su
presencia genera calma, pero a su vez se dispone a mostrarnos
razones y sin razones, pesos y contrapesos que inspiran, creando espacios
donde nada existe, sino la dimensión humana que subyace en un pasado, en un
presente y un futuro donde la esperanza suple todo vacío, esperando lo menos,
pero amar mucho más.
Pareciera
exagerado tanto aforismo filosófico que hasta la critica la ensalza pues ella
mismo sale airosa venciendo toda incontingencia. Investigando saberes de distintas
inquietudes, no dudan en decirnos que la filosofía nos ayuda como mínimo a
adquirir un poco de conocimiento del mundo en donde vamos a desarrollar nuestra
existencia, mundo sabio que es Dios, abarcando el mundo. De allí que por su cósmica
trascendencia no pierde su esencia interior, sino que fecunda todo cambio
social.
El
mundo se mueve entre contrastes que altruísticamente coadyuva a la unidad de los pueblos para vencer todo
enclave que obstaculiza toda masa crítica que se enfrentara a quienes hacen oposición
por ejecutar acciones sociales. Tal cual
Jesús Radical, entiéndase por radical, “es ir a la raíz y ésta, la constituye
el ser humano” que se enfrenta a religiosos, políticos y gobernantes en
diversas circunstancias, venciéndolos para dejarnos su manifiesto cumbre,
social y político del Sermón de la Montaña como guía para la vida futura. Vamos contra la nueva colonización de
cuatreros sátrapas, apátridas, de la pandilla Trump y los impostores del país.
Una
sociedad busca su resistencia según la firmeza de las estructuras. La filosofía
envuelve un vivir buscando triunfar en su esencia rebelde que viene de una subversión
de pasados dominado por poderes perpetuos de muerte. Apoyados por Icaro ante un
retorno. Grecia nos permite llegar esa filosofía del ayer, pletórica de su sabiduría,
su inteligencia y su justicia, ante el raudal sapiensal, icono de su eterna
grandeza.
Hoy
ante un mundo en destrozo por el mismo individuo, salen alternativas
para el cambio. En esta reflexión puede que la propuesta no sea la indicada
teniendo en cuenta el contraste que vive el mundo. Si, hay sensatez humana lo humano,
lo espiritual y lo poético coadyuvan como alternativas de transformación, ,
siempre el Amor arrastra imposibles, que dentro del principio esperanza, todo
es posible.
Arrastrar
de tajo los distintos poderes encapsulados en los poderes públicos y privados,
en los partidos, en organismos del Estado, en órganos de administración que se
han blindado usando la Constitución, enriqueciendo vidas, destruyendo el país,
impulsan al pueblo a promover radicalmente bajo subversión y rabia toda acción
legal y democrática. Ir contra toda guerra absurda que viole derechos, que atente
contra la vida, honra, bienes y demás provocaciones sociales que afecta al
pueblo, no es escatimar esfuerzos y compromisos que inspiren la naturaleza humana
estará dispuesto a la lucha revolucionaria, cuya inspiración es un manifiesto
de amor.
Como
país demócrata, estamos por fuera de toda ortodoxia violenta. La filosofía ha
nacido sobre estamentos sociales y políticos. De cómo se imagina un mundo donde
se practica la defensa de la vida, la evolución y la consolidación de una ideología
del amor para el pueblo indiferente, asaltado por regímenes carentes de
progreso, que hoy se alza con dignidad en defensa de los derechos humanos y la
justicia social. Este proceso es propio de una cultura social de paz, cristalización
del sueño democrático. En medio de oposiciones que solo actúan bajo esquema de
violencia y traición, ante la tutela de una filosofía de la vida revolucionaría,
ideario para un mundo cambiante.
Una
ortodoxia filosófica del legado Bolivariano nos dice como se generó la
lucha contra la cultura invasora y la penosa lucha contra los ciudadanos, lucha
odiosa que perdura en la placenta del olvido. Pero un renacer inspira a la pasión,
la alienta con un pensar elogioso, con el ardor incansable por una sacra
existencia vertiente de propuestas emancipadoras. Se nos enseñó que los enemigos del ser
humano son el demonio, el mundo y la carne dentro del marco oscurantista de
la religión. No obstante, tomare este registro solamente para retomar el
demonio y el mundo, que gravitan por nuestra esfera planetaria en mi entendido
de que es el hombre nuestro mayor enemigo, quien desde su evolución se engendró
como la bestia criminal.
No
es forzoso decir que el individuo en declive camina más por la senda del
mal como creador autónomo. Y en este interregno hoy convivimos en nuestro país y en nuestra América latina con ese
demonio disfrazado de libertador y lo más despreciable es que a él se le están
uniendo políticos, intelectuales y otras especies humanas del pueblo que han
hecho presencia en nuestras estructuras institucionales para dirigir al país,
demiurgos también que en su momento saquearon a la nación, para hacerla trizas,
para dar muerte a la oposición progresista, como se afirmó en toda su campaña
electoral y hoy gallardean de una victoria pírrica, porque somos más los dignos,
los que abanderamos la paz, la justicia social y el amor social. Vamos pues
dispuestos a pensar el mundo y la vida y el que hacer ante la manada de cafres que juegan a la
ruleta con insumos corruptos.
Por
ello, nos corresponde hacer fila en bloque férreo o en unidad rebelde contra el
ejército mercenario del Satán y su plan de gobierno. No hay mal que dure y es
nuestro querer enfrentar el presente con la fuerza de la revolución del cambio,
con la filosofía de la vida y la ortodoxia política, en defensa para no claudicar
ante las brechas vencidas por la paz y la justicia social. El libertador Bolívar
ante los reveces que enfrento nos dejó una marca indeleble que debemos entender
y comprender... “Un pueblo ignorante es
un instrumento ciego de su propia destrucción”...
Lo subrayado/interpolado es nuestro.





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