viernes, 27 de febrero de 2026

LA JUNTA DE PAZ DE TRUMP RELEGA GAZA A UN SEGUNDO PLANO Y ENCUBRE EL GENOCIDIO PALESTINO...



LA JUNTA DE PAZ DE TRUMP RELEGA GAZA A UN SEGUNDO PLANO Y ENCUBRE EL GENOCIDIO PALESTINO...

Por Juan Antonio Sanz* – Público.es/escritor, periodista y analista internacional/ADDHEE.ONG:

Prolegómeno: El Sur Andino Latinoamericano.
Comunidad Palestina de Chile se opone a la “Junta de Paz”

La entidad señala que la iniciativa de Trump, al ser planteada al margen de las Naciones Unidas, deja de ser herramienta de justicia transformándose solo en un ejercicio de poder.

Además, la inclusión de Netanyahu, acusado por crímenes de guerra y lesa humanidad, constituye una contradicción insalvable en un organismo que desea erigirse garante de la paz.

Agregan que: “Ninguna iniciativa puede aspirar a legitimidad si no reconoce al Pueblo Palestino como sujeto político pleno, con derecho a participar de manera efectiva en la definición de su propio futuro. La paz no puede construirse sustituyendo la voz de los pueblos por estructuras externas, ni reduciendo un conflicto político, histórico y jurídico a un problema meramente administrativo o de reconstrucción”.

“Resulta especialmente alarmante que, en un contexto marcado por graves violaciones a los derechos humanos, crímenes internacionales y un genocidio que el mundo presencia en tiempo real, se promuevan mecanismos que eluden responsabilidades, debilitan los sistemas de justicia internacional y desplazan el eje desde la justicia hacia acuerdos políticos desprovistos de obligaciones jurídicas claras”.


El presidente estadounidense bautiza su proyecto con 10.000 millones de dólares que no serán solo para Gaza, sino para glorificar el hegemonismo de EEUU y diluir el genocidio en Palestina...

Con pompa, boato y el aplauso de sus acólitos, el presidente estadounidense, Donald Trump, inauguró la primera reunión de la llamada Junta de Paz para Gaza, una nebulosa institución que, originalmente, debería traer el fin de la guerra a la franja palestina, aunque sus objetivos reales parecen apuntar más a la propaganda del hegemonismo global de Washington, la glorificación del propio Trump como paladín del fin de los conflictos y a la preeminencia de su aliado Israel en Oriente Medio.

En este encuentro multinacional celebrado en Washington, Trump anunció que su país aportará 10.000 millones de dólares a la Junta de Paz, que preside él mismo e inicialmente pensada como una «administración de transición» para Gaza, pero cuyo radio de acción quiere ahora globalizar el régimen estadounidense. Así, se desconoce si ese dinero servirá para reconstruir Gaza y acelerar la llegada de ayuda humanitaria, o, lo más probable, para dotar de medios a esta Junta que pretende monitorizar la estrategia exterior del régimen estadounidense, arrebatar competencias a la ONU y «supervisarla», como dijo Trump, y encubrir los crímenes de guerra que sigue cometiendo Israel en los territorios palestinos para asegurarse su anexión...

De hecho, en el vídeo promocional de la Junta exhibido en esta primera reunión oficial se eludió la culpabilidad de Israel en el genocidio palestino y se volcó la responsabilidad de dos años de destrucción y masacres sobre la organización palestina Hamás por desencadenar la guerra en Gaza. 

Aduladores, amigos y “obligados”    

El presidente Trump recibió en el Instituto de Paz de Washington, rebautizado como Instituto Donald Trump, a dirigentes de más de cuarenta países amigos participantes en esta primera reunión de la Junta de Paz como miembros u observadores de este nuevo organismo. Así, acudieron representantes de Albania, Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Armenia, Austria, Azerbaiyán, Bahréin, Bulgaria, Camboya, Corea del Sur, Croacia, Chipre, República Checa, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, El Salvador, Eslovaquia, Finlandia, Grecia, Hungría, India, Indonesia, Israel, Italia, Japón, Jordania, Kazajistán, Kosovo, Kuwait, México, Mongolia, Marruecos, Países Bajos, Noruega, Omán, Pakistán, Paraguay, Polonia, Rumanía, Suiza, Tailandia, Turquía, Qatar, Reino Unido, Uzbekistán o Vietnam.

La participación fue variopinta: desde los aduladores más abiertos como el presidente de Argentina, Javier Milei, o el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, o algunos cuya presencia fue más controvertida, como los observadores enviados por México, Rumanía, Italia y República Checa, o la comisaria europea para el Mediterráneo, Dubravka Suica.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no muy entusiasmado con la idea de la Junta, pues atrae demasiados ojos sobre el infierno desatado en Gaza, fue representado por su ministro de Exteriores, Gideon Saar. Esta semana, Trump alivió la preocupación de Netanyahu e insistió en que la Junta de Paz tendría un «potencial ilimitado» e iría «más allá de Gaza» para buscar «la paz en todo el mundo». De esta forma, Gaza quedaba ninguneada en una Junta supuestamente dedicada a ella.

¿Un proyecto de paz, inmobiliario o geopolítico?    

La Junta de la Paz fue presentada oficialmente en enero pasado en el marco del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. Entonces, Jared Kushner, yerno de Trump y miembro ejecutivo de la Junta, vendió la idea de la reconstrucción de Gaza bajo las riendas de esta nueva institución como si de la creación de un paraíso hotelero y empresarial de Oriente Medio se tratara, con complejos turísticos, y rascacielos para las élites de la región. Ya entonces, EEUU estaba tergiversando la primera versión que había ofrecido a la ONU de esta Junta, destinada en un principio a reconstruir Gaza, reparar sus instituciones y enfilar hacia la creación de un Estado palestino.

Pero ya en Davos poco o nada se dijo del destino de los más de dos millones de palestinos sometidos al genocidio de Israel y en cuya erradicación de Gaza siguen empeñados Netanyahu y sus aliados ultraderechistas en el Gobierno.

Tampoco se aludió ya a los más de 71.000 palestinos asesinados por Israel en el curso de su guerra de venganza por la incursión terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023, que mató a 1.200 judíos en el propio territorio israelí. A pesar del alto el fuego que entró en vigor el 10 de octubre pasado, las matanzas de gazatíes por el Ejército israelí continúan, al igual que las penosas condiciones de supervivencia de la población de Gaza, expulsada de más de la mitad de la Franja, ahora ocupada por soldados judíos.

Los 10.000 millones de dólares prometidos por Trump quedan lejos de los 70.000 millones que, según la ONU, se precisan para reconstruir Gaza de verdad y no para acondicionar y destinar sus playas a un turismo de élite, como es el plan del empresario inmobiliario Kushner y de su suegro. Visto lo visto este jueves en Washington, no parece que muchos de esos dólares vayan a llegar directamente a los gazatíes.

Alternativa a la ONU      

En un principio, la Junta de Paz fue concebida para poner fin a la guerra genocida de Gaza. Pero bien pronto Trump advirtió que tener de su lado a varias decenas de países alabando esta iniciativa y dispuestos a contribuir con mil millones de dólares como impuesto de membresía de la institución le arrogaba una plataforma internacional que le permitía incluso desafiar al Consejo de Seguridad de la ONU para supuestamente «resolver conflictos» en todo el planeta. 

La ONU fue precisamente uno de los actores internacionales cuya ausencia se hizo notar más en la primera sesión de la Junta de Paz auspiciada por la Casa Blanca. 

Se suponía también que la Junta de Paz permitiría avanzar en la segunda fase del plan de pacificación de Gaza acatado por Israel y las milicias palestinas. Hasta ahora no solo no se ha avanzado en la hoja de ruta de ese plan, sino que continúan los ataques israelíes más allá de la Línea Amarilla que separa la zona de ocupación del territorio donde se hacinan los gazatíes. 

El fracaso del plan de paz de Trump      

En la segunda fase del plan de paz de Trump, se deberían sentar las bases de la Administración temporal que ha de regir el destino de Gaza. Este «gobierno» provisional incluirá a EEEE y a Israel, país invasor y autor de todas las tropelías que está soportando Gaza, pero no hay funcionarios de la Autoridad Nacional Palestina, que a duras penas gobierna el otro territorio palestino, Cisjordania, también bajo asedio israelí e incluido en la amplia limpieza étnica puesta en marcha por Netanyahu para crear el Gran Israel.

En este sentido, la Junta de Paz para Gaza es un espaldarazo a la política de hechos consumados de Israel sobre Palestina y también a su estrategia agresiva sobre los países vecinos para erradicar el llamado Eje de Resistencia pro iraní e incluso al propio Irán. No es casualidad que la primera reunión de la Junta de Paz se produzca cuando en Washington suenan atronadores los tambores de guerra contra el régimen islámico. El propio Trump adelantó este jueves que «en diez días» se sabrá si finalmente ordena atacar Irán.

En las actuales circunstancias, la Junta de Paz puede convertirse en un instrumento ideal de EEUU para bendecir internacionalmente ese ataque masivo contra Irán a fin de derrocar su cúpula dirigente y hacerse con el control de uno de los principales países productores de petróleo y gas, y el mayor exportador de crudo a China, el auténtico antagonista de Washington y el único que, a nivel internacional, ha frenado su arrogancia hegemonista.

Esta atribución a la Junta de Paz de capacidades de presión a nivel regional sin duda reducirá su potencial para acabar con la agresión israelí en Gaza, donde también está pendiente, por ejemplo, el desarme de Hamás y su desmilitarización. Parece poco probable que, en las actuales circunstancias, las milicias palestinas vayan a aceptar esa entrega de las armas que las dejaría inermes ante un enemigo, Israel, que ha jurado su aniquilación al margen de lo que diga el plan de paz de veinte puntos de Trump.

La Junta no acabará con la limpieza étnica en Gaza y Cisjordania

En este contexto, no es factible ver una reducción de los ataques de Israel contra la población civil en Gaza y la misma Cisjordania. La limpieza étnica de los territorios palestinos es un hecho denunciado por Naciones Unidas. Este mismo jueves, un informe de su Oficina de Derechos Humanos recalcó que las acciones violentas perpetradas por Israel contra los habitantes de Gaza y Cisjordania «parecen tener como objetivo el desplazamiento permanente de los palestinos en todos los territorios ocupados».

El informe incluye no solo los crímenes cometidos por los militares israelíes, sino también los atribuidos a Hamás y el resto de milicias palestinas presentes en Gaza. «Las fuerzas israelíes, Hamás y otros grupos armados palestinos han continuado cometiendo graves violaciones del derecho internacional humanitario en Gaza, graves violaciones y abusos del derecho internacional de los derechos humanos y crímenes atroces», señala al respecto el informe.

Entre las agresiones y crímenes de guerra atribuidos a Israel se incluye «la intensificación de los ataques, la destrucción metódica de barrios enteros y la denegación de asistencia humanitaria», con el objetivo de provocar «un cambio demográfico permanente en Gaza». Tal estrategia, «junto con los traslados forzosos que parecen tener como objetivo un desplazamiento permanente, suscita preocupación por la limpieza étnica en Gaza y Cisjordania», agrega el informe, que analiza el periodo entre el 1 de noviembre de 2024 y el 31 de octubre de 2025, es decir, ya firmado el alto el fuego.

Esta situación continúa, como se encargó de subrayar la subsecretaria de la ONU para Asuntos Políticos, Rosemary DiCarlo, en una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas este miércoles, ese mismo espacio que pretende solapar la Junta de Paz de Trump para Gaza. DiCarlo insistió en que «la devastación en la Franja de Gaza sigue siendo masiva» y «miles de personas necesitan evacuación médica urgente». 

Esta responsable de la ONU resaltó la importancia de poner en marcha ya la segunda fase del alto el fuego en Gaza para «sentar las bases de una recuperación liderada por los propios palestinos». 

DiCarlo tuvo también palabras de condena contra la intensificación de las operaciones militares y los ataques de colonos ilegales judíos en Cisjordania, donde se ha disparado a gran escala el «uso frecuente de fuego real, redadas, detenciones masivas y desplazamientos reiterados de familias palestinas». Acciones respaldadas por «la expansión continuada de asentamientos, el aumento de la violencia de colonos y la aceleración de demoliciones y desalojos en Jerusalén Este, así como decisiones recientes del Gobierno israelí sobre la transferencia de competencias y el registro de tierras en distintas áreas de Cisjordania».

Según la diplomática, esta situación evidencia que Israel pretende una «anexión de facto» gradual de este territorio palestino, que pone en juego los intentos de soluciones pacíficas y podrían «hacer descarrillar cualquier avance político».  Si esta es la paz que propone la Junta de Trump, parece ser que solo unos pocos se beneficiarán de ella.      

*Juan Antonio Sanz, periodista y analista para Público en temas internacionales. Es especialista universitario en Servicios de Inteligencia e Historia Militar. Ha sido corresponsal de la Agencia EFE en Rusia, Japón, Corea del Sur y Uruguay, profesor universitario y cooperante en Bolivia, y analista periodístico en Cuba. Habla inglés y ruso con fluidez. Es autor de un libro de viajes y folclore.

¡No a la Junta de Paz de Trump! ¡Fuera Israel de Gaza! ¡Palestina libre y soberana del Río a la Mar!

El jueves 19 de febrero, Donald Trump inauguró la Junta de Paz (Board of Peace). Junto a 27 jefes de estado de distintos países del mundo, el jefe ultraderechista del imperialismo estadounidense, realizó una conferencia de prensa para anunciar los primeros pasos en su objetivo de colonizar Gaza.

Trump anunció que los Estados Unidos aportarán 10.000 millones de dólares iniciales para poner en marcha las faraónicas obras con las que buscan transformar a Gaza en zona turística de lujo, al servicio de las grandes trasnacionales del negocio inmobiliario con la construcción de 200 torres de lujo y abrir zonas para la inversión agropecuaria e industrial.

Trump no actúa solo. Su plan imperialista y colonizador cuenta con el apoyo de otros países y gobiernos ultraderechistas como Javier Milei quien ofreció el envío de los Cascos Blancos de Argentina para colaborar con la Fuerza Militar que busca controlar la franja. También estuvo presente primer ministro húngaro Viktor Orban y el presidente de Paraguay Santiago Peña.

Otros países como Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Bahrein, Qatar, Arabia Saudita, Uzbekistán y Kuwait ofrecieron 7.000 millones de dólares extras para sostener los caprichos de Donald Trump y sus mentirosas afirmaciones pacificadoras, con el objetivo de repartirse el territorio de Gaza entre los grandes inversionistas. Llamativa fue la presencia del Gianni Infantino, presidente de la FIFA, quien también se suma a la iniciativa inversionista para anunciar un aporte de 75 millones de dólares para respaldar a Trump bajo el falso argumento de construir un estadio con 20.000 ubicaciones y una escuela de futbol en Gaza.

Anuncio faraónico con pies de barro

La Inauguración de la Junta de Paz se realizó fiel al repugnante estilo Trump. Rodeado de aduladores bailando y cantando entre ellos bajo el ritmo de la música pop y rimbombantes declaraciones mentirosas con las cuales busca tener iniciativa política para disciplinar a sus socios y ex socios en su nueva contraofensiva imperialista.

A pesar de la aparente grandilocuencia, Trump está en problemas y sus planes tienen pies de barro. La mayoría de los países del mundo no han participado de la iniciativa, las movilizaciones en su contra crecen en los Estados Unidos y la solidaridad internacional con Palestina vuelve a tonificarse.

La creciente crisis económica, social y política de la deteriorada Unión Europea ha impedido, hasta el momento, que sus principales gobiernos avalen la Junta de Paz, mientras prefieren seguir protegiendo el alicaído Consejo de Seguridad de la ONU que ya aprobó la Resolución 2803 (2025) para colonizar Gaza. Meloni solo se anotó como “observadora”. Varios países como Francia, el Estado Español o Irlanda han cuestionado la presencia de la Comisaria para el Mediterráneo de la Comisión Europea, Dubravka Suica en la Junta de Paz; quien argumentó su presencia como “cuestión de cortesía internacional” al asegurar que “con nuestra participación en la reunión no nos convertimos en miembros de la Junta de Paz”.

Israel, a pesar de haber participado de la reunión de la junta, ha manifestado que el actual momento no es el de la reconstrucción. Netanyahu sostiene que su objetivo primordial es la destrucción de Hamas y las organizaciones de la resistencia al afirmar que “no habrá reconstrucción de Gaza antes de la desmilitarización de Gaza». Objetivo que, hasta el momento, no han podido lograr.

Las grandes movilizaciones en los Estados Unidos y el escándalo de los archivos de Epstein, donde Trump y otros super poderosos como el Príncipe Andrés de Inglaterra se muestran involucrados en los más atroces crímenes sexuales contra menores, demostrando la nauseabunda moral de los grandes capitalistas, han provocado el comienzo de la crisis política del gobierno de Trump. La crisis se ha manifestado en su decreciente popularidad en las encuestas, una seguidilla de derrotas electorales de distintas envergaduras que le presentan la posibilidad de una derrota electoral en las elecciones de medio termino en noviembre próximo. Las masivas movilizaciones, las más grandes de la historia en los Estados Unidos, han obligado a Trump a retirar las fuerzas de la ICE de Minneapolis después de una huelga general y grandes acciones populares a nivel nacional, provocando una derrota a su política represiva.

La movilización en apoyo a Palestina comienza a retomar iniciativa

A nivel global, las movilizaciones en apoyo a Palestina comienzan a recuperar iniciativa a medida que Israel demuestra con la intensificación de sus ataques, que el alto el fuego frágil y parcial no ha traído paz en Gaza. Mas de 75.000 personas fueron asesinadas y quedó demostrado que Israel ha utilizado bombas termo báricas para evaporar los cuerpos de miles de palestinos asesinados. Los bombardeos sobre campos de refugiados son cada vez mas recurrentes y se han asesinado cerca de 600 personas desde que se declaró el alto el fuego en octubre de 2025. El parlamento israelí ha aprobado leyes para profundizar la anexión de Cisjordania y desarrollar una nueva y criminal ofensiva junto a los colonos militarizados y Ben Givir impulsa la pena de muerte para los mas de 9000 presos políticos Palestinos que aún están encarcelados en Israel.

Todas estas acciones han merecido el repudio de los pueblos del mundo y las acciones en diversos países comienza a tonificarse nuevamente. El festival en apoyo a Palestina realizado en Barcelona junto a diversas figuras artísticas tomó una gran masividad. Las expresiones de solidaridad de artistas y figuras de la cultura se han extendido a gran cantidad de festivales. Las grandes movilizaciones desarrolladas en diversas ciudades de Australia muestran la simpatía de los pueblos del mundo con la resistencia palestina y se retoma el grito de “globalizar la intifada” como afirmó la atleta y activista pro palestina, Grace Tame, en un acto en Sydney la primera semana de febrero ante la visita del presidente israelí Isaac Herzog.  A estas importantes acciones, se suman la huelga portuaria y los bloqueos ejecutados el 6 de febrero en diversos puertos del mediterráneo, con las que el colectivo CALP y el Sindicato USB han demostrado una vez mas su solidaridad con el pueblo palestino y denunciado la complicidad de todos los gobiernos del mundo con el genocidio perpetrado por Israel.

Desde la Unidad internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI) apoyamos estas y otras acciones que los pueblos del mundo llevan adelante para repudiar el genocidio. Somos parte del movimiento mundial en solidaridad con Gaza y nos preparamos para colaborar y ser parte de la nueva Flotilla Global Sumud que a mediados de abril partirá nuevamente hacia Gaza para romper el bloqueo. Llamamos a los pueblos del mundo, a las organizaciones sindicales, populares, al movimiento estudiantil, ambiental, de mujeres y disidencias y a todas aquellas que se reivindiquen democráticas, a sostener la movilización mundial para repudiar la Junta de Paz de Trump e impedir la ocupación de Gaza ¡Fuera todo intento de tropas internacionales en Gaza! Luchemos contra el genocidio de Netanyahu e Israel y para profundizar la solidaridad internacional por la libertad de las y los presos políticos, para repudiar el plan de nuevas colonias en Cisjordania y conquistar la urgente entrada de ayuda humanitaria y la apertura del paso de Rafah.

¡Por el retiro inmediato de todas las tropas israelíes de Gaza, Cisjordania, Siria y el Líbano, rechazamos la limpieza étnica en Palestina y los planes de Trump y Netanyahu de convertir a Gaza en un resort para los millonarios del mundo!

¡Basta del apartheid sionista! ¡Por una Palestina única, laica, democrática y no racista! ¡Palestina libre del río al mar!

Unidad internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI)

Lo subrayado/interpolado es nuestro 


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