LA JUNTA DE PAZ DE TRUMP RELEGA GAZA A UN SEGUNDO PLANO Y ENCUBRE EL GENOCIDIO PALESTINO...
Por
Juan Antonio Sanz* – Público.es/escritor, periodista y analista
internacional/ADDHEE.ONG:
Prolegómeno: El Sur Andino
Latinoamericano.
Comunidad Palestina de Chile se opone a la “Junta
de Paz”
La entidad señala que la iniciativa de Trump, al
ser planteada al margen de las Naciones Unidas, deja de ser herramienta de justicia
transformándose solo en un ejercicio de poder.
Además, la inclusión de Netanyahu, acusado por crímenes
de guerra y lesa humanidad, constituye una contradicción insalvable en un
organismo que desea erigirse garante de la paz.
Agregan que: “Ninguna iniciativa puede aspirar a
legitimidad si no reconoce al Pueblo Palestino como sujeto político pleno, con
derecho a participar de manera efectiva en la definición de su propio futuro.
La paz no puede construirse sustituyendo la voz de los pueblos por estructuras
externas, ni reduciendo un conflicto político, histórico y jurídico a un problema
meramente administrativo o de reconstrucción”.
“Resulta especialmente alarmante que, en un
contexto marcado por graves violaciones a los derechos humanos, crímenes
internacionales y un genocidio que el mundo presencia en tiempo real, se promuevan
mecanismos que eluden responsabilidades, debilitan los sistemas de justicia
internacional y desplazan el eje desde la justicia hacia acuerdos políticos
desprovistos de obligaciones jurídicas claras”.
El presidente
estadounidense bautiza su proyecto con 10.000 millones de dólares que no serán
solo para Gaza, sino para glorificar el hegemonismo de EEUU y diluir el
genocidio en Palestina...
Con pompa, boato y el aplauso de sus acólitos, el presidente
estadounidense, Donald Trump, inauguró la primera reunión de la llamada Junta de Paz para Gaza, una nebulosa institución
que, originalmente, debería traer el fin de la guerra a la franja palestina,
aunque sus objetivos reales parecen apuntar más a la propaganda del hegemonismo
global de Washington, la glorificación del propio Trump como paladín del fin de
los conflictos y a la preeminencia de su aliado Israel en Oriente Medio.
En este encuentro multinacional celebrado en Washington, Trump anunció
que su país aportará 10.000 millones de dólares a la Junta de Paz,
que preside él mismo e inicialmente pensada como
una «administración de transición» para Gaza, pero cuyo radio de acción quiere
ahora globalizar el régimen estadounidense. Así, se desconoce si ese
dinero servirá para reconstruir Gaza y acelerar la llegada de ayuda
humanitaria, o, lo más probable, para dotar de medios a esta Junta que pretende
monitorizar la estrategia exterior del régimen estadounidense, arrebatar
competencias a la ONU y «supervisarla», como dijo Trump, y encubrir los
crímenes de guerra que sigue cometiendo Israel en los territorios palestinos
para asegurarse su anexión...
De hecho, en el vídeo promocional de la Junta
exhibido en esta primera reunión oficial se eludió la culpabilidad de Israel en
el genocidio palestino y se volcó la responsabilidad de dos años de destrucción
y masacres sobre la organización palestina Hamás por desencadenar la guerra en Gaza.
Aduladores, amigos y “obligados”
El presidente Trump recibió en el Instituto de Paz de Washington,
rebautizado como Instituto Donald Trump, a dirigentes de más de cuarenta países
amigos participantes en esta primera reunión de la Junta de Paz como
miembros u observadores de este nuevo organismo. Así, acudieron representantes
de Albania, Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Armenia, Austria, Azerbaiyán,
Bahréin, Bulgaria, Camboya, Corea del Sur, Croacia, Chipre, República Checa,
Emiratos Árabes Unidos, Egipto, El Salvador, Eslovaquia, Finlandia, Grecia,
Hungría, India, Indonesia, Israel, Italia, Japón, Jordania, Kazajistán, Kosovo,
Kuwait, México, Mongolia, Marruecos, Países Bajos, Noruega, Omán, Pakistán,
Paraguay, Polonia, Rumanía, Suiza, Tailandia, Turquía, Qatar, Reino Unido,
Uzbekistán o Vietnam.
La participación fue variopinta: desde los aduladores más abiertos como
el presidente de Argentina, Javier Milei, o el
primer ministro húngaro, Viktor Orbán, o algunos cuya presencia fue más
controvertida, como los observadores enviados por México, Rumanía, Italia y
República Checa, o la comisaria europea para el Mediterráneo, Dubravka Suica.
El primer ministro israelí, Benjamín
Netanyahu, no muy entusiasmado con la idea de la Junta, pues atrae
demasiados ojos sobre el infierno desatado en Gaza, fue representado por su
ministro de Exteriores, Gideon Saar. Esta semana, Trump alivió la preocupación
de Netanyahu e insistió en que la Junta de Paz tendría
un «potencial ilimitado» e iría «más allá de Gaza» para buscar «la paz en todo
el mundo». De esta forma, Gaza quedaba ninguneada en una Junta supuestamente
dedicada a ella.
¿Un proyecto de paz, inmobiliario o
geopolítico?
La Junta de la Paz fue presentada oficialmente en enero pasado
en el marco del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. Entonces,
Jared Kushner, yerno de Trump y miembro ejecutivo de la Junta, vendió la idea
de la reconstrucción de Gaza bajo las riendas de esta nueva institución como si
de la creación de un paraíso hotelero y empresarial de
Oriente Medio se tratara, con complejos turísticos, y rascacielos para las
élites de la región. Ya entonces, EEUU estaba tergiversando la primera versión
que había ofrecido a la ONU de esta Junta, destinada en un
principio a reconstruir Gaza, reparar sus instituciones y enfilar hacia la
creación de un Estado palestino.
Pero ya en Davos poco o nada se dijo del destino de
los más de dos millones de palestinos sometidos al genocidio de Israel y en
cuya erradicación de Gaza siguen empeñados Netanyahu y sus aliados
ultraderechistas en el Gobierno.
Tampoco se aludió ya a los más de 71.000 palestinos
asesinados por Israel en el curso de su guerra de venganza por la incursión
terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023, que mató a 1.200 judíos en el propio
territorio israelí. A pesar del alto el fuego que entró en vigor el 10 de
octubre pasado, las matanzas de gazatíes por el Ejército israelí continúan, al
igual que las penosas condiciones de supervivencia de la población de Gaza,
expulsada de más de la mitad de la Franja, ahora ocupada por soldados judíos.
Los 10.000 millones de dólares prometidos por Trump
quedan lejos de los 70.000 millones que, según la ONU, se precisan para
reconstruir Gaza de verdad y no para acondicionar y destinar sus playas a un
turismo de élite, como es el plan del empresario inmobiliario Kushner y de su
suegro. Visto lo visto este jueves en Washington, no parece que muchos de esos
dólares vayan a llegar directamente a los gazatíes.
Alternativa a la
ONU
En un principio, la Junta de Paz fue concebida para
poner fin a la guerra genocida de Gaza. Pero bien pronto Trump advirtió que
tener de su lado a varias decenas de países alabando esta iniciativa y
dispuestos a contribuir con mil millones de dólares como impuesto de membresía
de la institución le arrogaba una plataforma internacional que le permitía
incluso desafiar al Consejo de Seguridad de la ONU para supuestamente «resolver
conflictos» en todo el planeta.
La ONU fue precisamente uno de los actores
internacionales cuya ausencia se hizo notar más en la primera sesión de la
Junta de Paz auspiciada por la Casa Blanca.
Se suponía también que la Junta de Paz permitiría
avanzar en la segunda fase del plan de pacificación de Gaza acatado por Israel
y las milicias palestinas. Hasta ahora no solo no se ha avanzado en la hoja de
ruta de ese plan, sino que continúan los ataques israelíes más allá de la Línea
Amarilla que separa la zona de ocupación del territorio donde se hacinan los
gazatíes.
El fracaso del plan de paz de Trump
En la segunda fase del plan de paz de Trump, se
deberían sentar las bases de la Administración temporal que ha de regir el
destino de Gaza. Este «gobierno» provisional incluirá a EEEE y a Israel, país
invasor y autor de todas las tropelías que está soportando Gaza, pero no hay
funcionarios de la Autoridad Nacional Palestina, que a duras penas gobierna el
otro territorio palestino, Cisjordania, también bajo asedio israelí e incluido
en la amplia limpieza étnica puesta en marcha por Netanyahu para crear el Gran
Israel.
En este sentido, la Junta de Paz para Gaza es un
espaldarazo a la política de hechos consumados de Israel sobre Palestina y
también a su estrategia agresiva sobre los países vecinos para erradicar el
llamado Eje de Resistencia pro iraní e incluso al propio Irán. No es casualidad
que la primera reunión de la Junta de Paz se produzca cuando en Washington
suenan atronadores los tambores de guerra contra el régimen islámico. El propio
Trump adelantó este jueves que «en diez días» se sabrá si finalmente ordena
atacar Irán.
En las actuales circunstancias, la Junta de Paz
puede convertirse en un instrumento ideal de EEUU para bendecir
internacionalmente ese ataque masivo contra Irán a fin de derrocar su cúpula
dirigente y hacerse con el control de uno de los principales países productores
de petróleo y gas, y el mayor exportador de crudo a China, el auténtico
antagonista de Washington y el único que, a nivel internacional, ha frenado su
arrogancia hegemonista.
Esta atribución a la Junta de Paz de capacidades de
presión a nivel regional sin duda reducirá su potencial para acabar con la
agresión israelí en Gaza, donde también está pendiente, por ejemplo, el desarme
de Hamás y su desmilitarización. Parece poco probable que, en las actuales
circunstancias, las milicias palestinas vayan a aceptar esa entrega de las
armas que las dejaría inermes ante un enemigo, Israel, que ha jurado su
aniquilación al margen de lo que diga el plan de paz de veinte puntos de Trump.
La Junta no acabará con la limpieza étnica en Gaza
y Cisjordania
En este contexto, no es factible ver una reducción
de los ataques de Israel contra la población civil en Gaza y la misma
Cisjordania. La limpieza étnica de los territorios palestinos es un hecho
denunciado por Naciones Unidas. Este mismo jueves, un informe de su Oficina de
Derechos Humanos recalcó que las acciones violentas perpetradas por Israel
contra los habitantes de Gaza y Cisjordania «parecen tener como objetivo el
desplazamiento permanente de los palestinos en todos los territorios ocupados».
El informe incluye no solo los crímenes cometidos
por los militares israelíes, sino también los atribuidos a Hamás y el resto de
milicias palestinas presentes en Gaza. «Las fuerzas israelíes, Hamás y otros
grupos armados palestinos han continuado cometiendo graves violaciones del
derecho internacional humanitario en Gaza, graves violaciones y abusos del
derecho internacional de los derechos humanos y crímenes atroces», señala al
respecto el informe.
Entre las agresiones y crímenes de guerra
atribuidos a Israel se incluye «la intensificación de los ataques, la
destrucción metódica de barrios enteros y la denegación de asistencia
humanitaria», con el objetivo de provocar «un cambio demográfico permanente en
Gaza». Tal estrategia, «junto con los traslados forzosos que parecen tener como
objetivo un desplazamiento permanente, suscita preocupación por la limpieza
étnica en Gaza y Cisjordania», agrega el informe, que analiza el periodo entre
el 1 de noviembre de 2024 y el 31 de octubre de 2025, es decir, ya firmado el
alto el fuego.
Esta situación continúa, como se encargó de
subrayar la subsecretaria de la ONU para Asuntos Políticos, Rosemary DiCarlo,
en una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas este miércoles, ese
mismo espacio que pretende solapar la Junta de Paz de Trump para Gaza. DiCarlo
insistió en que «la devastación en la Franja de Gaza sigue siendo masiva» y
«miles de personas necesitan evacuación médica urgente».
Esta responsable de la ONU resaltó la importancia
de poner en marcha ya la segunda fase del alto el fuego en Gaza para «sentar
las bases de una recuperación liderada por los propios palestinos».
DiCarlo tuvo también palabras de condena contra la
intensificación de las operaciones militares y los ataques de colonos ilegales
judíos en Cisjordania, donde se ha disparado a gran escala el «uso frecuente de
fuego real, redadas, detenciones masivas y desplazamientos reiterados de
familias palestinas». Acciones respaldadas por «la expansión continuada de
asentamientos, el aumento de la violencia de colonos y la aceleración de
demoliciones y desalojos en Jerusalén Este, así como decisiones recientes del
Gobierno israelí sobre la transferencia de competencias y el registro de
tierras en distintas áreas de Cisjordania».
Según la diplomática, esta situación evidencia que
Israel pretende una «anexión de facto» gradual de este territorio palestino,
que pone en juego los intentos de soluciones pacíficas y podrían «hacer
descarrillar cualquier avance político». Si esta es la paz que propone la
Junta de Trump, parece ser que solo unos pocos se beneficiarán de
ella.
*Juan Antonio Sanz, periodista y analista para
Público en temas internacionales. Es especialista universitario en Servicios de
Inteligencia e Historia Militar. Ha sido corresponsal de la Agencia EFE en
Rusia, Japón, Corea del Sur y Uruguay, profesor universitario y cooperante en
Bolivia, y analista periodístico en Cuba. Habla inglés y ruso con fluidez. Es
autor de un libro de viajes y folclore.
¡No a la Junta de Paz de Trump! ¡Fuera Israel de Gaza! ¡Palestina libre y soberana del Río a la Mar!
El
jueves 19 de febrero, Donald Trump inauguró la Junta de Paz (Board of Peace).
Junto a 27 jefes de estado de distintos países del mundo, el jefe
ultraderechista del imperialismo estadounidense, realizó una conferencia
de prensa para anunciar los primeros pasos en su objetivo de colonizar Gaza.
Trump
anunció que los Estados Unidos aportarán 10.000 millones de dólares iniciales
para poner en marcha las faraónicas obras con las que buscan transformar a Gaza
en zona turística de lujo, al servicio de las grandes trasnacionales del
negocio inmobiliario con la construcción de 200 torres de lujo y abrir zonas
para la inversión agropecuaria e industrial.
Trump
no actúa solo. Su plan imperialista y colonizador cuenta con el apoyo de otros
países y gobiernos ultraderechistas como Javier Milei quien ofreció el envío de
los Cascos Blancos de Argentina para colaborar con la Fuerza Militar que busca
controlar la franja. También estuvo presente primer ministro húngaro Viktor
Orban y el presidente de Paraguay Santiago Peña.
Otros
países como Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Bahrein,
Qatar, Arabia Saudita, Uzbekistán y Kuwait ofrecieron 7.000 millones de dólares
extras para sostener los caprichos de Donald Trump y sus mentirosas
afirmaciones pacificadoras, con el objetivo de repartirse el territorio de Gaza
entre los grandes inversionistas. Llamativa fue la presencia del Gianni
Infantino, presidente de la FIFA, quien también se suma a la iniciativa
inversionista para anunciar un aporte de 75 millones de dólares para respaldar
a Trump bajo el falso argumento de construir un estadio con 20.000 ubicaciones
y una escuela de futbol en Gaza.
Anuncio
faraónico con pies de barro
La
Inauguración de la Junta de Paz se realizó fiel al repugnante estilo Trump.
Rodeado de aduladores bailando y cantando entre ellos bajo el ritmo de la
música pop y rimbombantes declaraciones mentirosas con las cuales busca tener
iniciativa política para disciplinar a sus socios y ex socios en su nueva
contraofensiva imperialista.
A
pesar de la aparente grandilocuencia, Trump está en problemas y sus planes
tienen pies de barro. La mayoría de los países del mundo no han participado de
la iniciativa, las movilizaciones en su contra crecen en los Estados Unidos y
la solidaridad internacional con Palestina vuelve a tonificarse.
La creciente crisis económica, social y política de la
deteriorada Unión Europea ha impedido, hasta el momento, que sus principales
gobiernos avalen la Junta de Paz, mientras prefieren seguir protegiendo el
alicaído Consejo de Seguridad de la ONU que ya aprobó la Resolución 2803 (2025)
para colonizar Gaza. Meloni solo se anotó como “observadora”. Varios países
como Francia, el Estado Español o Irlanda han cuestionado la presencia de la
Comisaria para el Mediterráneo de la Comisión Europea, Dubravka Suica en la Junta de Paz; quien argumentó su presencia
como “cuestión de cortesía internacional” al asegurar que “con nuestra
participación en la reunión no nos convertimos en miembros de la Junta de Paz”.
Israel, a pesar de haber participado de la reunión de la junta,
ha manifestado que el actual momento no es el de la reconstrucción. Netanyahu
sostiene que su objetivo primordial es la destrucción de Hamas y las organizaciones
de la resistencia al afirmar que “no habrá reconstrucción de Gaza antes de la desmilitarización de Gaza». Objetivo
que, hasta el momento, no han podido lograr.
Las
grandes movilizaciones en los Estados Unidos y el escándalo de los archivos de
Epstein, donde Trump y otros super poderosos como el Príncipe Andrés de
Inglaterra se muestran involucrados en los más atroces crímenes sexuales contra
menores, demostrando la nauseabunda moral de los grandes capitalistas, han
provocado el comienzo de la crisis política del gobierno de Trump. La crisis se
ha manifestado en su decreciente popularidad en las encuestas, una seguidilla
de derrotas electorales de distintas envergaduras que le presentan la
posibilidad de una derrota electoral en las elecciones de medio termino en
noviembre próximo. Las masivas movilizaciones, las más grandes de la historia
en los Estados Unidos, han obligado a Trump a retirar las fuerzas de la ICE de
Minneapolis después de una huelga general y grandes acciones populares a nivel
nacional, provocando una derrota a su política represiva.
La movilización
en apoyo a Palestina comienza a retomar iniciativa
A
nivel global, las movilizaciones en apoyo a Palestina comienzan a recuperar
iniciativa a medida que Israel demuestra con la intensificación de sus ataques,
que el alto el fuego frágil y parcial no ha traído paz en Gaza. Mas de 75.000
personas fueron asesinadas y quedó demostrado que Israel ha utilizado bombas
termo báricas para evaporar los cuerpos de miles de palestinos asesinados. Los
bombardeos sobre campos de refugiados son cada vez mas recurrentes y se han
asesinado cerca de 600 personas desde que se declaró el alto el fuego en
octubre de 2025. El parlamento israelí ha aprobado leyes para profundizar la
anexión de Cisjordania y desarrollar una nueva y criminal ofensiva junto a los
colonos militarizados y Ben Givir impulsa la pena de muerte para los mas de
9000 presos políticos Palestinos que aún están encarcelados en Israel.
Todas
estas acciones han merecido el repudio de los pueblos del mundo y las acciones
en diversos países comienza a tonificarse nuevamente. El festival en apoyo a
Palestina realizado en Barcelona junto a diversas figuras artísticas tomó una
gran masividad. Las expresiones de solidaridad de artistas y figuras de la
cultura se han extendido a gran cantidad de festivales. Las grandes
movilizaciones desarrolladas en diversas ciudades de Australia muestran la
simpatía de los pueblos del mundo con la resistencia palestina y se retoma el
grito de “globalizar la intifada” como afirmó la atleta y activista pro
palestina, Grace Tame, en un acto en Sydney la primera semana de febrero ante
la visita del presidente israelí Isaac Herzog. A estas importantes acciones,
se suman la huelga portuaria y los bloqueos ejecutados el 6 de febrero en
diversos puertos del mediterráneo, con las que el colectivo CALP y el Sindicato
USB han demostrado una vez mas su solidaridad con el pueblo palestino y
denunciado la complicidad de todos los gobiernos del mundo con el genocidio
perpetrado por Israel.
Desde
la Unidad internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional
(UIT-CI) apoyamos estas y otras acciones que los pueblos del mundo llevan
adelante para repudiar el genocidio. Somos parte del movimiento mundial en
solidaridad con Gaza y nos preparamos para colaborar y ser parte de la nueva
Flotilla Global Sumud que a mediados de abril partirá nuevamente hacia Gaza
para romper el bloqueo. Llamamos a los pueblos del mundo, a las organizaciones
sindicales, populares, al movimiento estudiantil, ambiental, de mujeres y
disidencias y a todas aquellas que se reivindiquen democráticas, a sostener la
movilización mundial para repudiar la Junta de Paz de Trump e impedir la ocupación
de Gaza ¡Fuera todo intento de tropas internacionales en Gaza! Luchemos contra
el genocidio de Netanyahu e Israel y para profundizar la solidaridad
internacional por la libertad de las y los presos políticos, para repudiar el
plan de nuevas colonias en Cisjordania y conquistar la urgente entrada de ayuda
humanitaria y la apertura del paso de Rafah.
¡Por
el retiro inmediato de todas las tropas israelíes de Gaza, Cisjordania, Siria y
el Líbano, rechazamos la limpieza étnica en Palestina y los planes de Trump y
Netanyahu de convertir a Gaza en un resort para los millonarios del mundo!
¡Basta
del apartheid sionista! ¡Por una Palestina única, laica, democrática y no
racista! ¡Palestina libre del río al mar!
Unidad
internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI)
Lo subrayado/interpolado
es nuestro






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