En nombre de la Democracia...
Por Prof. Juan Pablo Cárdenas
S./ académico, escritor, periodista y analista internacional/ADDHEE.ONG:
Prolegómeno: “La Democracia no será jamás un
sistema político formal, sino un instrumento de liberación y realización del
ser humano.
La Democracia plena
del Pueblo soberano por y para la mayoría de la ciudadanía, con respeto por las
minorías. Entiéndase a la Soberanía como la autoridad suprema inalienable e
indivisible. Reside en el Pueblo/soberano y se ejerce por medio de
representantes elegidos por los ciudadanos en sufragio libre y secreto (el sufragio
obligatorio lo impuso el dictador fascista, safio, de marras, para imponer su constitución/artilugio
de 1980, vigente hasta nuestros días)...
La Democracia tiene
que ser sincera y plena, como también la Libertad y la Justicia, jamás será un
sistema político formal, sino un instrumento de liberación y realización del
ser humano:
¡Basta ya de
eufemismos! La libertad, la democracia, la igualdad y la justicia en el sistema
capitalista, determinista globalizado que impone la clase empresarial plutócrata,
oligarca, financiera/bancaria, agiotista, agrícola monopolista, propietaria de
la celestina universal/el dólar, que regenta sus testaferra la clase burguesa
politicastra/castrense corrupta, han sido un espejismo con todas las
abstracciones que pueblan la fantasía de los ilusos o forman el capital de los
mendaces. El pueblo/soberano, ha estado siempre ausente... “No hay destino
viable para el Género Humano, la Humanidad”...
“Cuando la
ignorancia y la prepotencia de los dueños de la Celestina Universal/ el dólar,
el narcotráfico y la “inteligencia artificial genocida/IAG”, pretenden
convertirlas en Derecho, la idea, el desafío, de cambiar el mundo, no es una
locura, ni una utopía, sino Justicia Plena.
Con esperanza y
memoria, sapere aude/ ¡atrévete a pensar!, “solo merecen la libertad y la vida,
quienes cada día las conquistan”...
Prof. Moreno
Peralta/IWA
Secretario Ejecuto
ADDHEE.ONG
Reflexiona el Prof. Juan Pablo Cárdenas
S.: en nombre de la democracia
Existen profundas diferencias entre las democracias
europeas, latinoamericanas, africanas o asiáticas. Incluso nadie desconoce que
en los Estados Unidos se da el caso que haya candidatos presidenciales que,
obteniendo más votos, no pueden llegar a la Casa Blanca. Tal como le ocurriera
en el año 2016 a Hillary Clinton en su contienda con Donald Trump, el que
obtuvo casi tres millones de votos menos que su adversaria. Pero por el curioso
sistema electoral que rige en este país, se tuvo que aceptar que fuera éste el
que alcanzara la Presidencia de la República. El mismo federalismo, en algunos
casos, se opone a la concepción de “cada ciudadano, un voto”, lo que no ocurre
en la mayoría de las naciones de sistema unitario de gobierno.
Factor determinante para la elección de sus
gobernantes es el nivel educacional/cultural y la formación cívica de los electores, lo que
está dado por el sistema educacional de cada país y el grado de información de
sus ciudadanos. Países de alto analfabetismo o de grandes asimetrías entre la
formación que reciben ricos y pobres quedarán siempre muy sujetos a la
influencia de la propaganda, el caudillismo o los recursos publicitarios de los
postulantes a los altos cargos públicos. Allí también donde no existe plena
libertad de opinión ni diversidad informativa, condición esta última que es muy
crítica en un país como Chile de tan alta concentración mediática.
Esto puede comprobarse en los clásicos quioscos de
diarios dedicados hoy a vender golosinas y cigarrillos, como en la orientación
ideológica y uniformidad de los noticiarios de la televisión, lo que cualquiera
puede verificar. Añadido el pobre nivel intelectual de periodistas y
animadores, en que la frívola farándula y la superficialidad prevalecen
en la sesgada visión del país y del mundo que entregan en sus espacios
informativos. Por supuesto, con una que otra excepción.
No es cuestión de lo que manda el mercado, como
algunos postulan. Después de años de demandas por “democratizar” nuestras
comunicaciones, la falta de diversidad mediática es patética si se la compara
con la de otros países de nuestra misma región, donde los diarios, las radios e
incluso los medios audiovisuales son mucho más diversos y abundantes. Naciones,
incluso, con menos poder adquisitivo que el de nuestra población son capaces de
sostener impresos y noticiarios en que los cotidianos hechos delictuales, como
las tragedias climáticas y los accidentes del tránsito, están acotados a su
justa realidad. En este sentido, cómo no asombrarse que carabineros, policías y
gendarmes hayan desplazado como protagonistas de estos espacios hasta a
políticos, artistas y deportistas, por ejemplo.
Por voluntad de nuestros gobernantes se ha hecho
imposible la reaparición del que fuera el periódico de más alta circulación en
la historia nacional. Así como también se sabe que desde la Administración del
Presidente Aylwin se efectuó toda una operación política para exterminar a un
ejemplar número de revistas que marcaran fuerte disidencia con el Régimen
Militar. Temiendo La Moneda que estos periodistas pudieran mantener en
democracia su independencia crítica respecto de los gobiernos que sucedieron al
tirano Pinochet.
Cuando fueron diputados, Gabriel Boric y otros
frenteamplistas prometieron que, de llegar al gobierno, cumplirían con el Laudo
Arbitral internacional que mandató al Estado a indemnizar a los dueños de El
Clarín, periódico confiscado por los militares golpistas. Lo que se ve que ya
incumplieron a pocos días del término de la administración autodefinida como de
centro izquierda.
¿Y la educación pública,
gratuita y de calidad?...
Tampoco en todas estas últimas décadas se le dio
abrigo a la antigua demanda de suprimir el impuesto del IVA a los libros e
impresos, lo que habría ayudado al acceso a los mismos, especialmente a los
jóvenes que tan poco leen actualmente según todas las constataciones medibles.
A lo anterior, se suma lo poco o nada que se hizo respecto de otra de las
grandes promesas democráticas, la de alcanzar una “educación pública gratuita y
de calidad”. De esta manera, es cosa de revisar los resultados año a año de las
pruebas de quienes acceden a las universidades, para comprobar que los colegios
particulares y pagados llevan una ostensible delantera respecto del rendimiento
de quienes egresan de los establecimientos públicos.
La filósofa y politóloga Hannah Arendt distinguía
en sus lúcidos análisis entre el pueblo y los “populachos”, advirtiendo que
estos últimos siempre “en sus revueltas claman por un hombre fuerte que pueda
conducirlos”. “El populacho, sentencia ella, no sabe elegir, solo sabe aclamar
y apedrear…”
Los “populachos” les sirven indistintamente a
los gobiernos de derecha e izquierda. Aunque estas democracias deriven después
en dictaduras y tiranos que acuden a la represión para sostenerse y prolongarse
en el poder. Tal como lo hace ahora Israel, un Estado “democrático” devenido en
genocida, así como el gobierno imperial de Trump en Estados Unidos en
desmedro de los millones de inmigrantes que acorrala y persigue cruelmente.
Además de amenazar e invadir, sin oposición, a las naciones del mundo que
se propone subyugar.
Lo subrayado/interpolado
es nuestro.





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