En Irán se juega el destino de la Humanidad:
A
la República Islámica de Irán
en
el 47mo. aniversario del triunfo de
la
revolución del 11 de febrero de 1979.
Además,
un nuevo bombardeo a Irán significaría otra
vez que Estados Unidos habría faltado a su palabra…
si es que alguien todavía cree que la tiene. Pero ahora la respuesta sería
distinta, la república islámica aprendió de la guerra de los 12 días y sacaron
las experiencias necesarias para que los hechos no se repitan.
También deberían saber los genios
occidentales que Ciro el Grande, rey de reyes de los persas, creador del mayor
imperio de su época, tomó Babilonia en 539 a.C. (más de 2300 años antes que
naciera Estados Unidos) para lo cual tuvo que desviar el cauce del río Éufrates.
Ciro liberó a los judíos, eliminó la esclavitud, promulgó la tolerancia
religiosa y el respeto a las culturas locales y decretó lo que se
considera la primera declaración de derechos humanos de la historia, todo lo
cual está contenido en el llamado “Cilindro de Ciro”. No es precisamente
Estados Unidos el que le ve a dar lecciones de derechos humanos ni de
multiculturalidad o tolerancia religiosa a los persas.
En junio del año pasado, sentados en
la mesa en Omán, traicioneramente Estados Unidos “hizo un alto” para atacar a
Irán, hoy nuevamente están conversando indirectamente en el mismo país y por
segunda vez en menos de un año Washington amenaza con agredir. Israel, que desea
organizar un holocausto propio, insiste y presiona a Estados Unidos. No le
basta con el genocidio en Palestina , ahora quiere hacerlo en toda la región,
por eso también desarrolla acciones bélicas contra Siria, Líbano, Irak y Yemen.
La paciencia de los musulmanes está a
punto de desbordarse.
Tampoco es difícil imaginar que en las
condiciones actuales una guerra regional podría escalar ampliando su extensión
hasta incluso transformarse en un conflicto planetario que a su vez, en la
medida de la situación circundante, el tipo de armamento utilizado y el alcance
del mismo, podría devenir en guerra nuclear porque -si como es de esperar- Irán
responde destruyendo a Israel, a las 19 bases militares de Estados Unidos en la
región, a los enormes campos petroleros de cualquier país árabe que osara
apoyar a Washington y cerrara los estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb, ¿Qué le quedaría a Estados Unidos sino
emplear sus armas atómicas?
En el “mejor” de los casos que sería
que la conflagración se mantenga en términos del uso de armamento convencional,
el cierre de los estrechos significaría poner el precio del barril del petróleo
en 200, 300 dólares o más. De inmediato sobrevendría el colapso de entre 120 y
140 países del globo. El ataque a Irán se habría transformado en guerra
regional y ésta, en guerra mundial.
Este es el nivel de “racionalidad” al
que Estados Unidos e Israel, Trump y Netanyahu han llevado al mundo. Hiroshima
y Nagasaki quedarán como una anécdota más en el proceso de destrucción
planetaria que propone Trump a fin de sostener el infinito afán de lucro y
ganancia del 1% de la población mundial.
La ignorancia y la estupidez no
exoneran a nadie. Se debería saber que para el islam chiita sería un pecado
construir el arma nuclear. Por supuesto que pueden hacerlo y en muy pocas
horas, pero ni el Ayatola con todo el poder y la autoridad que tiene, está
acreditado para tomar una decisión de ese tipo. Tendría que emitir una fatwa específica
y sólo podría hacerlo si está en juego el futuro del islam.
Pero no se pueden analizar los hechos
internacionales desde una perspectiva unilateral y unilineal. Siempre hay más
de un actor, aun cuando uno de ellos pueda ser más poderoso que el otro o los
otros. De ahí que estudiar lo que ocurre en el mundo al margen de la situación
interna de Estados Unidos conduce a conclusiones incorrectas que conllevan a un
pesimismo estructural que es el que Washington quiere que exista para llevar a
los pueblos a pensar que todo ha terminado y que no hay posibilidades de
reversión de la tendencia fascista que Estados Unidos le está imponiendo al
mundo.
En otro momento, un “intelectual”
asalariado en Estados Unidos escribió que la historia había finalizado tras la
desaparición de la Unión Soviética. La propia historia se ha encargado de
demostrar cuan equivocado estaba. Ahora, Estados Unidos transita por una
crítica situación interna que Trump pretende revertir con más y más represión a
su propio pueblo. En ese marco, considera que solo la guerra puede salvarlo.
Este mecanismo, conocido y utilizado
por gobernantes desprestigiados se propone resolver a través de acciones
externas, las graves crisis internas que se viven. Por ello se recurre a
exaltar un ultranacionalismo que se imbrica con el fascismo y su consecuencia
es desatar un espíritu guerrerista encaminado a provocar inestabilidad a través
de la amenaza, la coerción, el chantaje y en última instancia, la guerra.
Como se dijo antes, Irán sacó las
experiencias de la guerra de los 12 días. También China y Rusia que se
dispusieron a colaborar para evitar que esta potencial guerra regional y
mundial pueda llevarse a efecto. Las tres potencias diseñaron escenarios catastróficos
de conflicto que incluyen una confrontación abierta con Estados Unidos en la
que -a fin de evitar dudas al respecto- China y Rusia ya se involucraron a
través de la iniciada dotación de armas y tecnología de
información satelital y de inteligencia a Irán que permite la ubicación de
barcos y lanzadores de misiles estadounidenses hoy totalmente observados y
monitoreados por la república islámica. ¿se entiende porque sería una guerra
mundial?
Por supuesto que Estados Unidos y sus aliados
podrían desatar guerras de menor intensidad para lograr objetivos inmediatos
específicos en los países que conforman el eje de la resistencia. Esta
posibilidad sería enfrentada en su dimensión local o regional por un cuerpo de
10 millones de combatientes encabezados por Irán que ya están dotados con
armamento moderno, entrenados para el combate, provistos de una sólida fe
religiosa y de una superioridad ética y moral que rompe el equilibrio con la
fuerza que podría estar construyendo Estados Unidos. En las últimas semanas,
los países del eje de la resistencia han anunciado su decisión de incorporarse
directamente con sus tropas al conflicto, si Irán es atacado.
Para Irán está claro que una eventual guerra, será
abierta, a largo plazo, y en la que como ya lo han anunciado, se incorporarían
fuerzas populares y militares de Irak, Líbano, Yemen, Palestina y de muchos
otros países árabes y musulmanes haciendo temblar a sus gobiernos si osaran
apoyar al enemigo imperialista y sionista. Se iniciaría un conflicto en varios
frentes y se podrían reactivar otros que están latentes o “dormidos” como el
existente entre Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita en Yemen. También se
podría activar un “frente africano” para contrarrestar la presencia sionista en
Somalia que obligaría a Yemen a bloquear la navegación Mandeb a cualquier navío
del enemigo por el estrecho de Bab el Mandeb. Ya demostraron que quieren y
pueden hacerlo.
En Líbano, a pesar de las contradicciones políticas
internas y del actual gobierno prooccidental, Estados Unidos sigue presionando para
intentar que la resistencia y los civiles aliados de Hezbollah no puedan seguir
recibiendo armas y apoyo financiero de Irán sabiendo que en el marco de un
conflicto regional, este sería el frente norte de la guerra por la recuperación
de los territorios palestinos ocupados.
Irak por su parte, también amenazado por Estados
Unidos y en medio de la intervención directa y la presencia por 23 años de las
fuerzas armadas imperiales en su territorio, ha sido capaz de organizar un
poderoso ejército popular conformado por alrededor de un millón de combatientes
que enarbolan las banderas del islam chiita profundamente antiimperialista y
anti sionista. En Irak se ha estructurado la principal reserva de combate del
eje de la resistencia para una eventual guerra regional.
En una elevada prueba de madurez política, las
fuerzas chiitas iraquíes han dejado de lado las diferencias políticas y sus
propias y legítimas pretensiones, para unirse a la postulación del ex primer ministro
Nuri al Maliki en su aspiración de regresar al cargo. Al Maliki es rechazado
por Washington por sus firmes convicciones respecto al valor estratégico de una
alianza iraní-iraquí. Su candidatura unificada es expresión del fracaso de la
política estadunidense en Irak (como lo ha reconocido el propio Trump) que ha
tenido que abandonar el país tras 23 años de intervención militar que le
costaron al país la perdida de más un millón de sus hijos ¿se entiende porque sería una guerra de
alcance regional?
Por esto digo que, si la actual confrontación de
Estados Unidos contra Irán llegara a manifestarse en el terreno bélico, se
desataría una guerra extremadamente destructiva que se generalizaría en la
región y que señalaría un antes y después en el mundo contemporáneo.
Esta conflagración, igual que en 1945, dará origen
a un nuevo orden regional en primera instancia pudiendo marcar el fin de la
presencia masiva de Estados Unidos en la región y la desaparición del nazi sionismo
como instrumento de administración y control de Israel. Pero incluso si en esta
situación, Estados Unidos siente que su hegemonía regional está en entredicho y
pretende responder, amenazando al mundo con el uso del arma atómica, lo más
probable es que la mayor parte de la humanidad se levantaría para exigir que se
implemente un nuevo orden mundial.
Por esta razón, un ataque de Estados Unidos contra
Irán implicaría un riesgo que desafiaría la paz y podría ser el inicio de una
tercera guerra mundial si es que antes no se establece un nuevo orden a favor
de la armonía y la concordia entre los pueblos del planeta. Todo indica que si
en Estados Unidos primara la sensatez, no debería desatar una guerra contra
Irán, pero esa no es precisamente una cualidad de las administraciones
estadounidenses. Todavía hay un espacio para que la diplomacia evite una guerra
regional y mundial que podría ser de carácter termonuclear. Pero hay que estar
atentos, mientras más se agrava la situación política económica social y jurídica
interna de Estados Unidos y en tanto se sigan vulnerando sus alianzas
geopolíticas, más peligrosa se tornará la vida en el planeta.
“¡La Republica Islámica
de Irán es indestructible”!...
Para concluir, y a fines de conocimiento y alerta, se deben
tener en consideración las palabras del Comandante
en Jefe del Ejército iraní, Mayor General Amir Hatami: “Nuestras capacidades de
misiles y defensa hoy se encuentran en una posición mejor y más elevada que
antes de la Guerra de los Doce Días […] Enfrentamos al enemigo con toda su
ciencia, tecnología y métodos de guerra integrados y descubrimos sus
debilidades y fortalezas, así como las nuestras. Hoy estamos plenamente
preparados […] Tenemos el dedo en el
gatillo, la República Islámica de Irán es indestructible”.
También es importante conocer las
apreciaciones que ha hecho el Almirante Alí Shamkhani, asesor del líder supremo
de Irán Alí Khamanei: “La guerra no es solo un intercambio de disparos ni el
sonido de cañones. Vivimos en condiciones de guerra reales y estamos preparados
para cualquier eventualidad […] La preparación militar significa aceptar la
guerra, no iniciarla. Sin embargo, nos enfrentamos a una guerra injusta y a
amenazas y ellos se están preparando con todas sus fuerzas […] Están intentando
absorber a Irán, pero eso es imposible mientras exista la República Islámica. Espero
que se den cuenta de que Irán no es algo que se pueda absorber. Antes de gastar
su dinero y amenazar la seguridad de la región, deberían abstenerse de este
tipo de acciones […] Nosotros en el ejército debemos considerar la guerra
inevitable, pero según la realidad política, aún hay tiempo y estas
oportunidades deben aprovecharse adecuadamente […] Occidente no entiende, o no
quiere entender, que cuando decimos que está prohibido religiosamente producir
o poseer armas nucleares, esto no puede traducirse en órdenes prácticas
[…] En rondas anteriores, emitimos tres
firmes “No”, No buscamos tener armas nucleares y no las produciremos. No las
almacenaremos, y ellos deberán pagar el precio […] Fuimos testigos directos de
esto durante la guerra y poseemos información sobre las zonas de donde han
salido las amenazas. No se repetirá esa paciencia. Hemos dejado claro que no
seremos moderados y consideramos que el deseo de algunos países de la región de
evitar la guerra constituye un esfuerzo sincero {…] Sin duda, continuaremos con
el camino que elegimos. Nuestro apoyo a los pueblos de la región en resistencia
continuará”.
Como dice la Biblia, “el que tenga
oídos, que oiga”, pero si no lo quiere hacer, recuerde siempre que “el líder no
miente”.
Lo
subrayado/interpolado es nuestro.






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