lunes, 24 de agosto de 2026

Comandante Fidel Castro Ruz, tu nombre es Revolución, PRESENTE HOY Y SIEMPRE…

 



Comandante Fidel Castro Ruz, tu nombre es Revolución, PRESENTE HOY Y SIEMPRE…

Por Emir Sader/Escritor y analista internacional/ADDHEE.ONG:

Berlín 13 agosto 2026.

Hasta la Revolución Cubana, la revolución y el socialismo eran conceptos lejanos para nosotros en Brasil y en toda Latinoamérica. Se asociaban con Lenin y Mao, un fenómeno asiático distante.

La Revolución Cubana nos tomó a todos por sorpresa. Estaba aquella foto de unos hombres barbudos posando como un equipo de fútbol, ​​que habían derrotado a un dictador en Centroamérica (el Caribe aún no existía como tal para los medios).

Primero, hubo una euforia generalizada. Una de las mezquitas, de Estadão, estuvo en uno de los primeros grupos que viajaron a la isla para celebrar la victoria de la democracia sobre la dictadura. Pronto el proceso comenzó a tomar forma, volviéndose primero antiimperialista, luego socialista, y la izquierda revolucionaria aquí se identificó cada vez más con ese proceso.

El debate entre reforma y revolución, liderado aquí por el PCB (Partido Comunista Brasileño) por un lado y por grupos revolucionarios por el otro (Polop, PC do B, AP, en orden de aparición, a partir de 1961), encontró su respuesta en el triunfo de Fidel, Che y sus compañeros. Mientras que los proyectos reformistas se agotaron aquí —y los nuestros se agotarían poco después, cinco años después de la victoria cubana—, el camino revolucionario se abrió a través de la guerra de guerrillas.

La primera medida de  la Revolución Cubana:

Los problemas que no se resolvieron aquí, o que solo se abordaron parcialmente, fueron resueltos de la manera más radical y profunda por la Cuba revolucionaria. La primera medida revolucionaria que nos impactó profundamente fue la consulta con los estudiantes sobre si querían suspender el año escolar e ir a enseñar a leer y escribir a la población cubana, concentrada principalmente en el campo. Y así, Cuba resolvió el problema del analfabetismo de la manera más radical y popular.

Al mismo tiempo, en el primer año de la revolución, se fundó la Casa de las Américas, que comenzó a reunir a intelectuales latinoamericanos. Más tarde, Antonio Cándido diría que solo conoció la literatura latinoamericana a través de Cuba, a través de la Casa de las Américas. Antes de eso, a lo sumo conocía la literatura argentina, (a lo sumo Borges). Se fundó el ICAIC, que impulsaría el cine revolucionario cubano.

Y, en el plano estructural de la sociedad cubana, se implementaron una reforma agraria, una reforma urbana y la nacionalización de las empresas azucareras. A partir de ahí, la confrontación con Estados Unidos se aceleró, y Cuba, marcando el camino revolucionario, pasó de su fase nacional y democrática a su fase antiimperialista, anticapitalista y socialista. “Revolución socialista o caricatura de revolución”, en palabras del comandante Ernesto Guevara de la Serna

En Brasil y Latinoamérica, fue el momento decisivo para la izquierda. Los partidos comunistas se sentían incómodos con el triunfo revolucionario en Cuba y la capacidad de captación de jóvenes que les brindaba la imagen de Fidel y el Che. Los movimientos de izquierda radical proliferaron y adoptaron la lucha armada a medida que se desarrollaba el golpe de Estado en Brasil, poniendo fin al poder hegemónico del PCB dentro de la izquierda brasileña.

Los discursos de Fidel se difundieron ampliamente a través de la edición internacional de Granma y otros canales, como los publicados en Uruguay o Argentina, que luego se transmitían en Cuba. En ocasiones, se veían imágenes de la Plaza de la Revolución repleta de millones de personas escuchando los discursos de Fidel, que duraban horas. “¡Patria o muerte, venceremos!” se hizo conocido por todos.

Fidel se convirtió en el líder de izquierda más importante del mundo en el siglo XX, proyectando la imagen de la Revolución Cubana a nivel mundial. Sus viajes, desde Estados Unidos hasta países de África, como Argelia, y Asia, como Vietnam, llevaron su discurso internacionalista por todo el mundo.

Tuvo que afrontar difíciles dilemas. Cuando el primer ciclo de movimientos guerrilleros —Venezuela, Perú, Guatemala— fue derrotado, Cuba quedó condenada al aislamiento, aún más porque los partidos comunistas tampoco eran un aliado importante. La muerte física del comandante Guevara de la Serna consolidó este aislamiento en el continente. Fidel, una vez más, tuvo la audacia de establecer una alianza estratégica con la URSS, dado que China había cerrado las puertas a esta posibilidad.

Con esto, Fidel aseguró el futuro de la revolución en un pequeño país caribeño, exportador de azúcar, rodeado por la mayor potencia imperialista de la historia. Pero tuvo que someter a la isla a la división del trabajo del bloque socialista, que no preveía la industrialización de Cuba, el sueño del comandante Guevara de la Serna cuando era ministro de Economía al inicio de la revolución. Sin embargo, Cuba garantizaba el suministro de petróleo, el armamento necesario y la seguridad de un mercado con buenos precios para su producción azucarera. Fue el período de mayor desarrollo económico en Cuba y de mayor mejora en las condiciones de vida de su población.

Fidel tuvo la oportunidad de ejercer su audacia revolucionaria de diversas maneras, por ejemplo, cuando envió tropas cubanas de élite para detener el avance de las tropas sudafricanas en Angola, hazaña que se logró con éxito. O cuando apoyó abiertamente a las fuerzas sandinistas, creyendo que la victoria era posible con Estados Unidos neutralizado.

Cuba tras seis meses de bloqueo petrolero: la crisis y el camino hacia la recuperación:

 La salida justa no es ni la capitulación ni el aislamiento es el fin del castigo colectivo y la cooperación internacional basada en la igualdad. Ese camino puede devolver la luz a Cuba al tiempo que preserva su derecho soberano a determinar su propio destino…

Por Vijay Prashad/ escritor, historiador, comunicador social y analista internacional/La India/ ADDHEE.ONG:

Durante más de seis décadas, los Estados Unidos ha intentado hacer que el Pueblo Cubano pague por su decisión de seguir un camino independiente soberano y socialista. La última fase de esta guerra económica ha apuntado a la arteria más vulnerable de la isla: su suministro energético. Seis meses después de que Estados Unidos intensificara la presión sobre los países y las empresas que suministran petróleo a Cuba, la política no ha traído democracia ni ha mejorado la vida de los cubanos de a pie. Ha provocado hogares más oscuros, autobuses inmovilizados, interrupciones en los hospitales y una mayor dificultad para transportar alimentos de las granjas a las ciudades.

La tarea inmediata es evitar un desastre humanitario. La tarea más amplia consiste en sustituir la coacción por la cooperación soberana y ayudar a Cuba a construir un sistema energético que no pueda volver a ser estrangulado por una potencia extranjera.

Seis meses de crisis cada vez más profunda

El 29 de enero de 2026, el presidente de los EEUU, Donald Trump, emitió una orden ejecutiva que establecía un mecanismo para imponer aranceles adicionales a los productos procedentes de cualquier país que suministrara petróleo, directa o indirectamente, a Cuba. El régimen estadounidense presentó la medida como una defensa de la seguridad nacional de los EEUU. Su propósito práctico era inequívoco: obligar a terceros países a elegir entre una pequeña nación caribeña en dificultades económicas y el acceso al enorme mercado estadounidense.

Las medidas arancelarias autorizadas en virtud de esta y otras órdenes de emergencia expiraron el 20 de febrero. Sin embargo, la emergencia declarada siguió vigente, al igual que el sistema de sanciones más amplio, las amenazas contra los proveedores y la incertidumbre en torno a los buques con destino a Cuba. El resultado se ha descrito como un bloqueo petrolero efectivo: no necesariamente una línea permanente de buques de guerra estadounidenses, sino un sistema de presión indirecta capaz de disuadir a gobiernos, bancos, aseguradoras, empresas navieras y comerciantes de realizar comercio legítimo con Cuba. El golpe recayó sobre una economía que ya se encontraba bajo una presión extraordinaria. Cuba había dependido durante mucho tiempo del petróleo importado, particularmente de Venezuela, mientras producía solo una parte de sus necesidades. Los envíos venezolanos disminuyeron tras el ataque de los Estados Unidos contra ese país el 3 de enero de 2026; los suministros mexicanos se vieron sometidos a la presión estadounidense, y Cuba carecía de las divisas necesarias para adquirir suficiente combustible en otros lugares. Las centrales térmicas obsoletas, el mantenimiento atrasado, los huracanes, la inflación y la pérdida de ingresos por turismo agravaron el daño.

La escasez de combustible se extendió a todos los ámbitos de la vida social. Las fallas técnicas en la frágil red eléctrica provocaron repetidamente apagones en toda la isla. Los cortes de electricidad detuvieron las bombas de agua, mientras que los refrigeradores dejaron de funcionar, echando a perder los escasos alimentos y medicamentos. Las familias se vieron obligadas a cocinar, estudiar y dormir bajo un calor extremo sin un suministro eléctrico confiable.

El transporte quedó igualmente paralizado. Circulaban menos autobuses públicos, las estaciones de servicio cerraron o racionaron el suministro, y los trabajadores tuvieron dificultades para llegar a sus puestos de trabajo. Cuando no hay diésel disponible, no es fácil cosechar los cultivos, y los alimentos no pueden transportarse desde los productores rurales hasta los consumidores urbanos. La recolección de basura y el saneamiento se deterioran. Las ambulancias, los hospitales y las clínicas deben racionar el combustible de los generadores, incluso mientras crece la escasez de medicamentos y suministros básicos. Se cancelaron o desviaron vuelos porque los aeropuertos cubanos no podían garantizar el combustible de aviación, lo que dañó aún más al turismo – una de las principales fuentes de divisas del país.

La carga es desigual. Los hogares con dólares a veces pueden obtener alimentos, transporte, baterías o equipos solares; los trabajadores y jubilados que dependen de los pesos tienen muchas menos opciones. Las mujeres asumen gran parte del trabajo adicional no remunerado de conseguir alimentos y agua, así como de cuidar a sus familiares. Las comunidades rurales, las personas con discapacidad y los pacientes que requieren medicamentos refrigerados enfrentan riesgos particulares. Las principales víctimas de la política de los Estados Unidos son todo el Pueblo Cubano.

Una salida basada en la paz, la soberanía y la reconstrucción: Naciones Unidas y los gobiernos libres/soberanos acuerdan establecer un corredor de combustible supervisado, un acuerdo humanitario en materia de energía para Cuba…

La salida debe comenzar con un acuerdo humanitario inmediato en materia de energía. Cuba requiere entregas predecibles, no cargamentos ocasionales que dependan de permisos políticos. Las Naciones Unidas, junto con los gobiernos de América Latina y el Caribe que estén dispuestos a colaborar, deberían establecer un corredor de combustible supervisado. Los envíos podrían destinarse a la generación de energía, los hospitales, el agua y el saneamiento, la producción de alimentos, el transporte público y la preparación para desastres.

Una exención carece de sentido si los bancos no procesan los pagos, las aseguradoras no cubren a los buques y las empresas navieras temen ser sancionadas. Los gobiernos participantes deben proporcionar garantías de pago, seguros y protección legal a los proveedores humanitarios. Los Estados Unidos debe emitir licencias generales y duraderas, en lugar de exenciones caso por caso.

En segundo lugar, la ayuda de emergencia debe abrir la puerta a una desescalada negociada. Estados Unidos y Cuba deben iniciar conversaciones estructuradas, con el apoyo, cuando sea pertinente, de la CARICOM, la CELAC, México y otros intermediarios de confianza. El principio debe ser la reciprocidad sin coacción. Los Estados Unidos debería suspender las medidas que penalizan el comercio con terceros países y establecer un cronograma verificable para el levantamiento de las sanciones. La negociación no puede significar exigir un cambio de régimen como precio para permitir que una población satisfaga sus necesidades básicas. Tampoco deberían las necesidades humanitarias quedar como rehenes de cada disputa no resuelta entre los dos gobiernos.

 

En tercer lugar, Cuba ya ha comenzado a diversificar sus proveedores y su sistema energético. Los contratos con varios productores, las compras conjuntas con socios caribeños y las reservas regionales de almacenamiento podrían reducir los costos y amortiguar las interrupciones repentinas. La cooperación técnica podría ayudar a estabilizar los equipos generadores antiguos mientras se construye nueva capacidad. A mediano plazo, la solución más duradera radica en la energía renovable y descentralizada. Cuba cuenta con abundante luz solar y un potencial significativo para la energía solar, la biomasa y la generación eólica cuidadosamente ubicada. Los sistemas solares instalados en los techos de clínicas, escuelas, granjas y edificios de apartamentos, junto con baterías, reducirían la demanda sobre la red eléctrica nacional. Las microrredes comunitarias podrían mantener en funcionamiento las bombas de agua, la refrigeración y las comunicaciones cuando falle una planta importante. El bagazo de la industria azucarera y los residuos agrícolas pueden contribuir a la generación de energía si los proyectos se gestionan de manera sostenible. Las energías renovables no deben convertirse en un eslogan que ignore las limitaciones materiales: los proyectos necesitan financiamiento, repuestos, técnicos capacitados, baterías y sistemas de reciclaje.

Para los países del Sur Global, la difícil situación de Cuba no es una disputa bilateral lejana. Las sanciones secundarias y las amenazas arancelarias establecen el peligroso principio de que un Estado poderoso puede dictar cuáles son los socios comerciales legítimos de cualquier otra nación. Defender el derecho de Cuba a adquirir energía forma, por lo tanto, parte de la defensa de un orden internacional democrático. El Sur Global debe oponerse a la coacción extraterritorial, apoyar los suministros humanitarios y la cooperación en materia de energía renovable, y colaborar con otros Estados para proteger el comercio legítimo de las sanciones unilaterales.

El Pueblo Cubano ha sobrevivido a seis décadas de presión gracias a la organización social, la solidaridad internacional y una resistencia extraordinaria. Sin embargo, esa resistencia no debe idealizarse. A ningún pueblo se le debería exigir que viva indefinidamente sin electricidad, transporte, alimentos o medicamentos confiables para demostrar su compromiso con la soberanía. La salida justa no es ni la capitulación ni el aislamiento. Es el fin del castigo colectivo y la cooperación internacional basada en la igualdad. Ese camino puede devolver la luz a Cuba al tiempo que preserva su derecho soberano a determinar su propio futuro.

*Historiador y periodista indio. Es autor de cuarenta libros, entre los que se incluyen Balas de Estados Unidos, Una estrella roja sobre el Tercer Mundo, Las naciones oscuras: una historia del Tercer Mundo; Las naciones pobres: una posible historia del Sur Global y How the International Monetary Fund Suffocates Africa, escrito con Grieve Chelwa. Es el director ejecutivo de Tricontinental: Instituto de Investigación Social, corresponsal jefe de Globetrotter, y el editor jefe de LeftWord Books (Nueva Delhi). 

Lo subrayado/interpolado es nuestro.


miércoles, 19 de agosto de 2026

Acuerdo de defensa mutuo de La Meca: Arabia Saudita, Pakistán y Turquía.

Acuerdo de defensa mutuo de La Meca: Arabia Saudita, Pakistán y Turquía.

 Colofón del monopolio de la seguridad estadounidense en el Medio Oriente   

China el garante último de la Paz fundada en la Justicia Social.


Por Alejandro Marcó del Pon/escritor, comunicador social y analista internacional. El Tábano Economista, OTHER NEWS, ADDHEE.ONG:

Prolegómenos: El Papa León XIV y del Presidente de la República de China Xi Jinping candidatos al Premio Nobel de la Paz por su defensa de la Paz fundada en la Justicia social…

Asumimos con esperanza y memoria esta candidatura y la reflexión histórica del Pueblo Indígena Cree de una de las Naciones más grande de Norteamérica: “sólo después de cortar los últimos árboles, después de envenenar el último río, lago y océano, después de pescar el ultimo pez, aprenderemos que el dinero/ el dólar- la celestina universal según el genio universal W. Shakespeare-, no es comestible”

Lo subrayado es nuestro.

Prof. Dr. Moreno Peralta /IWA

Secretario ejecutivo Addhee.Ong

Berlín, 13/8/2026

Imagine usted un tablero de ajedrez donde, durante cincuenta años, un solo jugador movía todas las piezas. Ese jugador era Estados Unidos. Ponía y quitaba reyes, decidía qué peones avanzaban y cuáles morían, y cobraba por cada movimiento una comisión llamada petrodólar. Ahora imagine que, una mañana de agosto de 2026, tres jugadores que antes movían sus piezas por separado se sientan juntos, y dicen: a partir de hoy, jugamos nosotros.

Acuerdo de la Meca de defensa conjunta entre Arabia Saudita, Pakistán y Turquía…

Eso es exactamente lo que ocurrió en La Meca el 7 de agosto de 2026. Arabia Saudita, Pakistán y Turquía firmaron un acuerdo de defensa conjunta que, sobre el papel, dice algo muy simple: si tocan a uno, nos tocan a todos. Pero debajo de esa frase aparentemente defensiva se esconde una nueva reconfiguración de poder en Oriente Medio desde la caída del Imperio Otomano.

Para entender por qué este acuerdo hace temblar los cimientos del orden mundial, hay que comprender una fórmula que los analistas militares llevaban décadas temiendo y que nadie había logrado materializar hasta ahora. Es una ecuación de tres variables que, sumadas, producen algo explosivo. La primera variable es el dinero/el dolar. Arabia Saudita tiene petróleo, reservas billonarias y la capacidad de financiar cualquier empresa militar durante generaciones sin pestañear. La segunda variable es el músculo. Pakistán tiene el sexto ejército más grande del mundo, experiencia de combate real en tres guerras contra la India, y algo que nadie más en el mundo islámico posee: ojivas nucleares. La tercera variable es la tecnología. Turquía, bajo el liderazgo de Erdogan, ha construido en quince años una industria militar que ya no envidia a nadie: drones que cambiaron la guerra en Nagorno-Karabaj, cazas de quinta generación en desarrollo, sistemas navales y de guerra electrónica de primer nivel.

Cuando usted suma capital saudí, músculo pakistaní y tecnología turca, no obtiene una alianza. Produce una superpotencia regional que no responde a ningún Estado occidental, que no necesita permiso de nadie para existir y que tiene alcance desde el Mediterráneo hasta el océano Índico. Es, si se me permiten la analogía, como si tres empresas medianas que competían entre sí decidieran fusionarse y, de la noche a la mañana, se convirtieran en un monopolio que hace irrelevante al antiguo líder del mercado.

Y aquí viene lo verdaderamente revolucionario: cada uno consigue algo que no podía obtener solo. Arabia Saudita gana un escudo. Durante años, Riad vivió con el terror de que un dron hutí o un misil iraní pudiera destruir una refinería, un aeropuerto, un proyecto turístico de la Visión 2030. Ahora, ese escudo ya no depende del humor del presidente de turno en Estados Unidos. Depende de divisiones paquistaníes y de enjambres de drones turcos que responden a una llamada directa desde La Meca.

Pakistán gana oxígeno. Su economía estaba al borde del colapso, mendigando préstamos al FMI y a China. Ahora recibe un flujo constante de petrodólares saudíes, energía subsidiada y tecnología militar turca que moderniza su ejército sin tener que pedirle nada a nadie. Y Turquía gana algo que Erdogan lleva veinte años buscando: un asiento en la mesa grande. Ya no es el socio incómodo de la OTAN al que le niegan cazas F-35. Ahora es el proveedor tecnológico del mundo islámico, el cerebro industrial de una alianza que abarca tres continentes.

Pero lo que este acuerdo demuestra, por encima de todo, es algo que Estados Unidos se negaba a aceptar: las potencias medias del mundo islámico ya no necesitan a Estados Unidos ni a Gran Bretaña para garantizar su supervivencia. Durante medio siglo, la doctrina fue simple. Nosotros les damos seguridad, ustedes nos dan petróleo barato y compran nuestros bonos del Tesoro. Ese trato se llamaba petrodólar y era el verdadero motor del poder estadounidense.

No era el portaaviones en el Golfo lo que sostenía al dólar como moneda de reserva. Era el pacto silencioso de 1974: yo te protejo, tú vendes en dólares. Si la protección ya viene de Islamabad y Ankara, el dólar pierde su razón de ser. Y sin el petrodólar, Estados Unidos pierde el privilegio de imprimir dinero sin consecuencias, de sancionar a medio mundo sin represalias, de financiar su deuda a tasas ridículamente bajas.

Estamos presenciando, y no es una exageración, el acta de defunción del monopolio de seguridad estadounidense en Oriente Medio. No murió de un golpe. Murió de irrelevancia después de los ataques iraníes. Murió porque sus antiguos clientes encontraron un proveedor mejor, más barato y sin condiciones políticas. Y cuando un monopolio muere, el antiguo monopolista no se retira elegantemente. Se enfurece. Castiga, sabotea. Y aquí es donde la cosa se pone peligrosa.

Colofón del monopolio de la seguridad estadounidense en el medio oriente.

Hay un actor que queda huérfano en este nuevo escenario, y ese actor es Israel. Piénsenlo con calma. Israel construyó toda su doctrina de seguridad sobre dos pilares. El primero, Estados Unidos me protege y me financia. El segundo, los árabes me necesitan como contrapeso contra Irán. Si Arabia Saudita ya tiene a Pakistán y a Turquía para disuadir a Teherán, ¿para qué necesita a Israel? Si el Golfo ya no depende del paraguas estadounidense, ¿por qué iba Riad a normalizar relaciones con Tel Aviv como moneda de cambio por armas que ya no necesita?

Israel impredecible constituye un desaguisado, el mayor peligro para la región…

Los Acuerdos de Abraham pierden su lógica. Israel se queda con su arsenal nuclear, con su tecnología de punta, con su ejército formidable, pero solo. Se convierte en una Esparta regional: temida, armada hasta los dientes, pero aislada, sin amigos, sin rutas de vuelo garantizadas, sin inteligencia compartida. Y un Israel aislado es un Israel impredecible, y un Israel impredecible es el mayor peligro para la estabilidad de toda la región.

Ahora bien, este nuevo bloque no existe en el vacío. Existe en un mundo donde hay otra superpotencia que observa todo con una sonrisa silenciosa. Esa superpotencia es China. Y China es, paradójicamente, la mayor beneficiaria de este acuerdo sin haber disparado una sola bala ni firmado un solo tratado. ¿Por qué? Porque China necesita tres cosas desesperadamente: energía barata, rutas comerciales seguras y un dólar débil. Y este acuerdo le entrega las tres en bandeja de plata.

Piensen en los corredores energéticos. El petróleo del Golfo tiene que pasar por dos cuellos de botella para llegar a Asia y Unión Europea: el estrecho de Ormuz y el estrecho de Bab el-Mandeb, en el Mar Rojo. Irán controla el primero. Los hutíes, aliados de Irán, controlan el segundo. Cualquier analista militar le dirá que, por muy poderoso que sea el nuevo bloque trilateral, no puede bombardear Ormuz sin destruir la economía mundial. No puede invadir Yemen sin desatar una guerra que nadie quiere. Entonces, ¿qué hacen Arabia Saudita, Turquía y los países del Golfo? Tienen que hablar con Irán. Tienen que negociar. Tienen que llegar a un entendimiento. Y ¿saben quién es el único país del mundo que tiene influencia simultánea sobre Irán, sobre Pakistán y sobre Arabia Saudita? China. Compra el petróleo de los tres. Beijing financia infraestructura en los tres. China tiene contratos de armas con los tres. China se convierte en el árbitro natural, en el notario de la paz, en el garante último de que los estrechos permanezcan abiertos...

Y eso es exactamente lo que China quiere. No necesita portaaviones en el Golfo. No necesita bases militares. Le basta con ser el cliente principal, el prestamista paciente y el mediador discreto. Mientras Estados Unidos gasta billones en bases militares que ya nadie necesita y fueron destruidas, Beijing construye puertos, ferrocarriles y oleoductos que todos necesitan. Es la diferencia entre un imperio que cobra por proteger y un imperio que cobra por conectar.

Los corredores energéticos quedan así cubiertos por una red de acuerdos. Arabia Saudita negocia con Irán porque necesita que sus petroleros pasen por Ormuz. Turquía negocia con Rusia porque necesita que el grano y el gas fluyan por el Mar Negro. Pakistán ofrece el puerto de Gwadar como alternativa logística. Y China, desde arriba, teje todos estos hilos en una sola red comercial que se llama la Nueva Ruta de la Seda. El resultado es que el flujo de energía ya no depende de la Quinta Flota estadounidense. Depende de una arquitectura de acuerdos regionales donde cada actor tiene algo que perder si dispara primero.

¿Y qué pierde Estados Unidos en todo esto? Pierde el Golfo, pierde el petrodólar, pierde la capacidad de sancionar unilateralmente, pierde la exclusividad de vender armas, pierde el monopolio de la inteligencia. Pero, sobre todo, pierde algo que no se recupera con dinero ni con misiles, pierde la narrativa. Pierde la historia que se contaba a sí mismo y al mundo de que era indispensable, de que sin él habría caos, de que su presencia era el precio de la paz. Esa historia se acabó. Y cuando una historia se acaba, no importa cuántos portaaviones tengas, el mundo ya no te mira igual.

Hay quien dirá que esto es una exageración, que Estados Unidos sigue teniendo la economía más grande, el ejército más poderoso, la tecnología más avanzada. Y es cierto. Pero la hegemonía no se mide solo en fuerza bruta. Se mide en relevancia. Se mide en si los demás te necesitan o no. Y la verdad incómoda de este agosto de 2026 es que, por primera vez en medio siglo, los países del Golfo, de Turquía y del subcontinente indio han decidido que no necesitan a Estados Unidos para sobrevivir. Han encontrado su propia fórmula. Y esa fórmula, por ahora, funciona.

El mundo que nace no es un mundo sin conflictos. Irán y Arabia Saudita seguirán desconfiando. India mirará con recelo a Pakistán reforzado. Israel hará algo desesperado. Turquía y Rusia chocarán en el Mar Negro. Pero será un mundo donde esos conflictos se resuelven, o al menos se gestionan, sin que solo Estados Unidos tenga la última palabra. Será un mundo más desordenado, sí. Pero también más honesto. Un mundo donde el poder se negocia entre muchos, en lugar de imponerse desde uno solo.

La historia no termina aquí. Nunca termina. Pero el 7 de agosto de 2026, en una ciudad sagrada del desierto arábigo, tres hombres firmaron un papel y, sin saberlo quizás, cerraron un capítulo de cincuenta años. El capítulo donde un solo país decidía quién vivía y quién moría en la región más energética del planeta. Ese capítulo se cerró. Y el siguiente, el que se está escribiendo ahora mismo, tiene muchos autores. Esa es la verdadera noticia. No que nazca un nuevo bloque. Sino que muera un monopolio. Y los monopolios, cuando mueren, nunca vuelven.

LO SUBRAYDO/INTERPOLADO ES NUESTRO

General libertador Bernardo O’Higgins Riquelme, Padre de la Patria chilena, presente hoy y siempre: 20 de agosto 2026, no en vano evocamos su heroico nombre y su legado histórico…

General libertador Bernardo O’Higgins Riquelme, Padre de la Patria chilena, presente hoy y siempre: 20 de agosto 2026, no en vano evocamos su heroico nombre y su legado histórico…

-     EL GENERAL LIBERTADOR BERNARDO OHIGGINS RIQUELME, PADRE DE LA PATRIA CHILENA, ESTADISTA CONSECUENTE, LEAL Y HONESTO. FUE TAN GRANDE EN DIGNIDAD, CORAJE, TALENTO Y NOBLEZA QUE NO SE HA APRECIADO AUN BIEN, NI POR SUS MÁS FERVIENTES HIJOS, SU HEROICA SERENIDAD, TRASCENDENCIA HISTORICA DE SU SINGULAR GRANDEZA: ¡NO EN VANO EVOCAMOS SU NOMBRE Y SU LEGADO LIBERTARIO!...

Cada 12 de Febrero  y cada día, los hijos bien nacidos, es decir, agradecidos, le recuerdan: el General Libertador vanguardia del Ejército de Los Andes. Después de la Batalla de Chacabuco se dirige a sus compatriotas: “El numen de la libertad, me restituye por fin al suelo patrio. Un patriota, digno, ejército, cuya sección primera tengo el honor de presidir, donde brilla, la lealtad, el orden, la disciplina y el denuedo, viene a sacarles de la esclavitud. Renazca entre ustedes el sagrado fuego de la libertad. Venguemos unidos los ultrajes, saqueos, latrocinios y padecimientos. Basta ya de  abatimiento vergonzoso. Arrojemos al grupo miserable de advenedizos que por años vulneran nuestro honor, detentan nuestros bienes e insultan con toda crueldad a todo chileno bien nacido que aman a su patria. Nuestra lucha nos ha enseñado a ser y a sostener este preciado don. Yo les juro liberarles o morir”. General Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme.

Hoy, la presencia del espíritu libertario, republicano del General Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme, está presente en la protesta social, popular del Pueblo Chileno, que  por casi cinco décadas  lucha por recuperar la patria enajenada transformada  en una  factoría/satrapía del imperialismo yanqui, por los colonos mentales de la oligarquía empresarial CMPC/Sofofa y su testaferra la clase burguesa politicastra/castrense corrupta.   A estos miserables apátridas nada les une y todo les separa del legado del héroe nacional de la Patria saqueada y desaparecida.

El genial poeta  del amor y la esperanza Pablo Neruda así recuerda al Padre de la Patria chilena: “Eres  Chile, hemos heredado tu firmeza, tu inalterable corazón callado. Estás hoy con nosotros, eres nuestro, Padre del Pueblo, inmutable soldado…”

“La celebración de la independencia de la capitanía general chilena 18/09/1810, un flagrante anacronismo”:

Los historiadores oficiales – con mucho cuento y poca historia-, epígonos del sistema capitalista determinista salvaje, colonos mentales, nada han escrito o dicho sobre la posición del joven Bernardo O’Higgins Riquelme sobre la cacareada declaración de la Independencia del 18 de septiembre de 1810. Una Junta de aristócratas sin la presencia del Pueblo Chileno, exigía el término de la ocupación de España, “la madre patria” por las tropas de Napoleón Bonaparte y la libertad de su rey Felipe VII. Me pregunto, ¿y la ocupación de Chile por parte del Imperio español?. Lo más miserable de dicha declaración es que se comprometía a seguir  siendo  una colonia del imperio español. La historia oficial se repite como falacia y después como tragedia: Chile satrapía del imperio inglés y hasta nuestros días del imperialismo yanqui: “no se tiene un país grande, ni un gran país, cuando su destino se define en otro país”…

Para entender el legado del Padre de la Patria chilena General Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme hay que estudiar su formación educacional en Chile, en un colegio franciscano con los hijos de los caciques del Pueblo Mapuche,  en Lima  en un colegio jesuita y en Londres como discípulo del genial General Precursor de la independencia del Continente Americano, Francisco de Miranda y Rodríguez. Maestro (a)- entiéndase como tal al formador del ser humano en general y de su  consciencia social en particular- y discípulo admiradores y fascinados por la lucha libertaria del Pueblo Mapuche, en especial de su genial Toqui Lautaro, crean   la Logia Lautarina, en Londres, después en Cádiz y más tarde en Latinoamérica, como instrumento fundamental en la lucha por la independencia de la Patria Continente América Latina y el Caribe.  Por el aporte a esta  lucha de liberación continental de la Compañía de Jesús tuvieron los jesuitas que pagar un alto precio en víctimas y finalmente con  la expulsión del Continente Americano, por parte del imperio español con la venia del Vaticano.

Asume el gobierno de Chile el Padre de la Patria Republicana con una clara política social, solidaria internacionalista con los Pueblos hermanos de la Patria Continente América Latina y el Caribe, y un odio de la  aristocracia/oligarquía terrateniente y citadina por su falta de apoyo a la declaración de la Junta  del 18 de septiembre de 1810 y de haber abolido los títulos de nobleza. Lo motejan de “el huacho Riquelme”, porque su padre, el  Virrey del Perú sólo lo reconoció en sus últimos días de vida, porque el imperio español les prohibía a sus  súbditos y en especial a sus autoridades contraer algún compromiso social con los habitantes  de las colonias…

El exilio – “el pago de Chile”- del padre de la Patria fue  una victoria  para  la aristocracia / oligarquía terrateniente y citadina, quienes  poco antes de la Batalla de Chacabuco habían suscrito el “acta de la traición” pronunciándose  contra la Independencia de Chile: la historia se repite, primero como falacia y después como tragedia.

El 11 de septiembre de 1973, los militares fascistas traidores corruptos por orden del régimen de Estados Unidos y de su testaferra la oligarquía  empresarial, financiera-bancaria/agiotista, agrícola monopolista CMPC/sofofa y la clase politicastra castrense /corrupta bombardean el Palacio de la Moneda y asesinan al compañero Presidente Dr. Salvador Allende Gossens, - su comandante en jefe, según la Constitución de 1925-, destruyen el texto original de la verdadera declaración de la Independencia de Chile, del 12 de febrero de 1817, firmada por el Padre de la Patria Bernardo O’Higgins Riquelme, después del triunfo de la batalla de  Chacabuco. En el marco ”del más alto ejemplo de heroísmo conocido”, el compañero Presidente Dr. Salvador Allende Gossens cayó  asesinado precisamente bajo el cuadro que reproduce  el acto solemne de la proclamación de la verdadera Independencia de Chile el 12 de febrero de 1817. Evidentemente, en esto hay mucho más que un simbolismo casual.

Ninguna convergencia histórica parece más natural que una federación de Pueblos Latinoamericanos, disgregados hace siglos por la incomunicación  profesada por  los generales libertadores Simón Bolívar Palacios y Blanco, José de San Martin Matorras  y Bernardo O’Higgins Riquelme, extendida desde el Rio Bravo hasta la Antártida. Posibilidad histórica que merece convertirse en ideal común, pues son comunes a todos los Pueblos latinoamericanos, la esperanza de progreso y los peligros de vasallaje.  Hora es de repetir que,  si no se llegara a cumplir tal destino,  sería inevitable la colonización por el imperialismo estadounidense/yanqui.  Demostrada en su firme voluntad expresada  en su decisión  de  tutelar, explotar, y enajenar a los Pueblos de nuestra América Latina transformándolos, en factorías/satrapías contando con el  rastrero e incondicional apoyo  de los colonos mentales apátridas de la oligarquía empresarial sofofa y su testaferra la burguesía politicastra /castrense corrupta. Frente a estas fuerzas inmorales del pasado y del presente, la esperanza  de acercarnos a una firme solidaridad para emprender nuestro  gran desafío desenvolviendo la Justicia Social en  la Patria Continente América Latina y el Caribe legada por los padres de la patria  Generales Libertadores  Simón Bolívar Palacios y Blanco, José de San Martin Matorras, Bernardo O’Higgins Riquelme, etc.

Con esperanza y memoria. que más  temprano que tarde el Pueblo Chileno recuperara su libertad, su dignidad, su educación / cultura, su soberanía y su solidaridad en el marco del legado  del Padre de la Patria General Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme, porque “la historia la hacen los pueblos dignos, libres, cultos, soberanos y solidarios” ….

Prof. Moreno Peralta / IWA

Secretario Ejecutivo Addhee. Ong

 

Berlín, 20 de agosto 2026.

Título del ensayo: “El general libertador Bernardo O’Higgins Riquelme Padre de la Patria chilena, estadista consecuente, leal y honesto. Fue tan grande en dignidad, talento, coraje y nobleza que no se ha apreciado a un bien, ni por sus más fervientes hijos, su heroica serenidad, trascendencia histórica de su singular grandeza."

Estimados amigos asociados:

“Los pueblos sin memoria nada significan y nada valen. Hay que honrar a aquellos seres humanos que dieron sus vidas, su existencia por dar contenido, forma y perfil a nuestras nacionalidades.....” En el marco de ésta sabia y siempre presente reflexión del compañero Presidente de Chile Dr. Salvador Allende Gossens, que asumimos plenamente, permítannos algunas reflexiones sobre lo que entendemos por Patria y País. Los países son expresiones geográficas y los Estados son formas de equilibrio político. Una Patria es mucho más y es otra cosa: sincronismo de espíritu y de corazones, temple uniforme para el esfuerzo y homogénea disposición para el sacrificio, simultaneidad en la aspiración de la grandeza, en el pudor de la derrota y en el deseo de gloria. Cuando falta ésta comunidad de esperanza, no hay Patria, no puede haberla...

La Patria esta implícita en la solidaridad ciudadana de un pueblo libre, digno, culto y soberano que lucha haciendo futuro, y no en la confabulación de mercachifles oligarcas al servicio del capital buitre foráneo y sus taifas burguesas testaferras politicastras/ castrenses corruptas que medran , saquean, latrocinan y depredan a su sombra los bienes del pueblo. No basta con acumular riquezas para crear una Patria. Cartago no lo fue con sus minas de oro, industrias y empresas. Era un país rico, una factoría/satrapía. Se necesitan ideales y educación/cultura para que en él haya patria. Se conculca el valor de éste concepto cuando se lo aplica a países que carecen de unidad moral, con una indigencia educacional/cultural, en el que reina la corrupción, el narcotráfico y la impunidad, constituyendo solo factorías/ satrapías de mercachifles agiotistas apátridas...

La Patria tiene intermitencia, su unidad moral desaparece en épocas de envilecimiento, menoscabo, cuando se oscurece, priva, todo afán de educación/cultura y se enseñorean viles apetitos de mandar, imponer, regir y de enriquecimiento. Cuando no hay Patria no puede haber sentimiento colectivo de la nacionalidad, inconfundible con la mentira patriotera, chovinista castrenses politicastra explotada en todos los países ocupados, oprimidos por regímenes de facto. Una Nación no alcanza plena consciencia de sí misma ni puede dar a sus ciudadanos y a extranjeros una imagen de su ser, sino por medio de la educación y la cultura. Todo está dicho, pero como nadie hace caso, hay que volver a repetirlo...

Con esperanza y memoria, que más temprano que tarde recuperaremos la Patria Digna, libre y soberana, legada por el General Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme, porque no hay ciudadano(a) libre sin Patria, ni Patria sin libertad y Justicia Plena.

Prof. Hugo Moreno Peralta /IWA Secretario Ejecutivo Addhee. Ong

Lo subrayado es nuestro.

Conferencias: El General Libertador Bernardo O´Higgins Riquelme, Padre de la Patria chilena, presente hoy y siempre.

Columbia University, institute of Latin Amerikan Studies N.York. USA. Professores: Ing. Enrique Kirberg Baltiansky y Dr. Hugo Moreno Peralta. 20 de agosto de 1978.-

Universidad de Humboldt, Facultad de Filosofía, Berlín, Republica Democrática Alemana, 20 de Agosto 1977.

Universidad de Lomonosov, Moscú, URSS, 20 de agosto 1979 Universidad de Bucarest, Facultad de Filosofía, 20 de agosto de 1976.

Traducción: tradujo al alemán, francés, ruso e inglés, la señora Gerda Bocher, directora de la Revista Latinoamérica 

sábado, 15 de agosto de 2026

La Haya: justicia para débiles, impunidad para poderosos: lo preciso el filosofo Trasimaco, siglo V a. Cristo, “Lo justo es siempre lo que le conviene a los poderosos” …


La Haya: justicia para débiles, impunidad para poderosos: lo preciso el filosofo Trasimaco, siglo V a. Cristo, “Lo justo es siempre lo que le conviene a los poderosos” …

Prolegómeno:

¡Basta ya de los eufemismos, libertad, democracia, igualdad y justicia, han sido hasta hoy una ficción/espejismo como todas las abstracciones que pueblan la fantasía de los ilusos, enajenados o forman el capital de los mendaces mercachifles plutócratas oligarcas dueños de la celestina universal/ el dólar, con su feudalismo tecnológico de la era digital profundizando la transmutación del individuo en un guarismo orwelliano!…

Estos eufemismos antes señalados constituirán la base de la teoría de  “ los demonios deterministas la izquierda y la derecha ”impuesta” por la asamblea  conservadora nacional francesa: - los leales a la monarquía absolutista sibarita, feudal, clerical , la derecha exigían que el rey conservara el poder y el derecho al veto sobre toda ley para detener cualquier avance del Movimiento Revolucionario Nacional del Pueblo Francés nacido de la lucha  de sus  vanguardias la Clase Trabajadora y la Juventud por la libertad, la igualdad social,  la fraternidad y la realización de la Cuestión social. Esta última concierne a la oportuna regularización del trabajo y de las condiciones   de los trabajadores   sin resolver hasta nuestros días…

- Habiendo ganado la izquierda de los revolucionarios que exigían un cambio radical, es decir, la República, con una votación de 673  frente a los 325  conservadores que  sepultaba la monarquía  y el rey Luis XVI y su esposa María Antonieta ejecutados  en la guillotina , mientras el Pueblo parisino celebraba su triunfo, la derecha conservadora manipulaba a la minoría burguesa/liberal, al grito: ¡Quieren progreso, libertad, viva el liberalismo, protejan la libre iniciativa, dejar hacer, dejar pasar/Laisser Faire, laisser paisser! …

¡Inaudito!, la burguesía/liberal   testaferra de la clase   financiera/bancaria, agrícola/feudal, sostenedora/sustentadora del régimen monárquico absolutista sibarita fue vencedora transformando la asamblea legislativa   nacional progresista en un ente reaccionario que aplicará el orden económico con un programa individualista y atomístico. Toda sombra de concepción orgánica de la vida social, desaparece. En nombre del individualismo a outrance la asamblea constituyente reaccionaria con fecha 14/6/1791, prohíbe el establecimiento de toda y de cualquiera asociación de trabajadores.... el resto de la historia es muy conocida, la incapacidad de la burguesía/liberal para gobernar obliga a la derecha a recurrir al golpe de Estado con Napoleón Bonaparte…

1945, fin de la maldita segunda guerra mundial, los ganadores por el occidente, -Estados Unidos y la Unión Soviética asumieron la aplicación a raja tabla la teoría de los demonios deterministas de derecha e izquierda para regir sus zonas de la influencia mundial. Preciso, que la teoría de los demonios deterministas tiene como base el sistema filosófico que subordina la voluntad humana a otra política/ideológica, religiosa o militar, negándole su derecho a pensar y su libre albedrío, masificándola, para finalmente transmutarla en un guarismo orwelliano…

En la Unión Soviética se aplicará el sistema estalinista determinista, el partido piensa, el partido decide y la masa acata…

En el sistema capitalista determinista globalizado que impusieron desde el Club Bildenberg los mercachifles plutócratas oligarcas estadounidenses dueños de la celestina universal/el dólar, desde su arcadia de la felicidad, Estados Unidos, se concluye, “que la libertad, la democracia y la justicia deben ser deseables, aunque sólo una minoría obtenga ventajas de ellas …

Espero que se haya entendido y quedado claro en mi conferencia, que en el sistema capitalista determinista globalizado, la riqueza de una minoría de privilegiados, sibaritas, degenerados, dueños de la celestina universal/el dólar, el 1% se impone  en detrimento, explotación y enajenación de la esclavitud del género humano… Al genial maestro de la Clase Trabajadora Dr. Karl Marx nadie le ha escuchado y escucha hasta nuestros días “que bajo el sistema capitalista nos hay destino viable para la humanidad” …

La impunidad de los demonios deterministas del capitalismo determinista globalizado no es eterna porque existe la Justicia Plena…

-   La Justicia Plena consiste en dar a cada cual lo suyo, es decir, lo justo. No es   inmanente ni absoluta, está en el devenir incesante en función de la moralidad social, Por esto es una necesidad social, porque el Derecho- la ciencia-, es la regla de la vida para la asociación política y la decisión de lo justo. Es el equilibrio entre la moral y el Derecho. Los intereses creados obstruyen la justicia. La apersona justa, es una persona honesta que rehúye toda complicidad con el mal…

-       Como colofón, asumo la Democracia en la medida que ella exista en el marco de una Libertad creadora y una Justicia Plena por y para el Pueblo soberano… Con una Paz fundada en la Justicia Social.

“Cuando la ignorancia y la prepotencia de los mercanchifles dueños de la celestina universal /el dólar, la oligarquía empresarial plutócrata farisea capitalista determinista pretende convertirlas en Derecho, la idea, el desafío de cambiar el mundo no es una locura ni una utopía, sino Justicia Plena” …

Todo está dicho, pero cuando nadie hace caso, hay que volver a repetirlo, “Luz, más Luz, sólo merecen la Libertad, la Democracia y la Justicia Plena, quienes cada día las conquistan “…

Prof. Moreno Peralta/ IWA

Secretario ejecutivo Addhee.Ong

Berlín 30/9/2000

Reflexiona Juan Alberto Sánchez Marín/dXmedio, escritor, periodista y analista internacional/ADDHEE.ONG:

En La Haya: justicia para débiles es la norma. La impunidad para poderosos, también. Análisis crítico del doble rasero internacional.

A 28 años de la adopción del Estatuto de Roma, el balance de la justicia internacional es controvertido. La Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia, aunque con naturalezas jurídicas distintas, comparten un mismo vector de poder: el doble rasero. Mientras los líderes africanos y del Sur Global han sido el blanco habitual de sus investigaciones, Estados Unidos e Inglaterra han blindado su propia impunidad mediante vetos, leyes de excepción y sanciones. Este artículo examina los mecanismos de ese desequilibrio y la creciente rebelión legal desde la periferia…

El doble rasero de La Haya: justicia para débiles, impunidad para poderosos

Cuando se habla de La Haya, la justicia para débiles y la impunidad para poderosos son dos caras de una misma moneda. Dos referentes aparecen con frecuencia: la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y la Corte Penal Internacional (CPI). Aunque comparten sede y cierto prestigio mediático, sus naturalezas jurídicas y funciones son muy distintas.

Lo que ambas tienen en común es que han operado, en los hechos, lejos de los ideales de universalidad e imparcialidad que proclaman. Han operado como engranajes de un sistema internacional asimétrico, en el que las potencias occidentales han utilizado el Derecho Internacional según sus propios intereses, mientras mantienen una impunidad estructural sobre sus acciones.

Tanto la CIJ como la CPI, lejos de ser instrumentos de justicia global, han sido utilizadas como mecanismos de presión y disciplinamiento sobre el Sur Global, perpetuando dinámicas neocoloniales. No obstante, el escenario geopolítico actual, marcado por el ascenso de potencias revisionistas y una «rebelión legal» desde la periferia, está desafiando esta arquitectura, revelando sus contradicciones y abriendo posibilidades para su transformación.

El «lawfare» global y la ilusión de la justicia universal

En 2026 se cumplen 28 años de la adopción del Estatuto de Roma, el tratado fundacional de la CPI. Las conmemoraciones oficiales suelen exaltar este hito como un avance civilizatorio, pero el balance de las tres décadas es, como mínimo, controvertido.

Desde el fin de la Guerra Fría, las potencias occidentales promueven un «orden basado en reglas» que, en teoría, debe regir las relaciones internacionales. En la cima de ese orden se encuentran la CIJ y la CPI, presentadas por los grandes medios como garantes de la justicia global. 

Pero un examen más detenido revela que dichas reglas no se aplican de manera simétrica: mientras los líderes del Sur Global son procesados con relativa facilidad, los responsables de crímenes de guerra en Estados Unidos, Reino Unido o sus aliados estratégicos rara vez enfrentan consecuencias jurídicas.

En la actualidad, el mundo atraviesa un escenario geopolítico inédito. Países del Sur Global han comenzado a recurrir a los tribunales de La Haya para exigir rendición de cuentas a las potencias occidentales, en especial por su papel en conflictos como Gaza. Sin embargo, este legítimo intento de democratizar la justicia internacional choca con un diseño institucional que, desde su origen, incluyó mecanismos para proteger a los poderosos.

Génesis y diseño de la CPI: entre la universalidad y el control

Para comprender la naturaleza de la CPI, conviene analizar el contexto de su creación. El Estatuto de Roma de 1998 fue producto de un momento histórico concreto: la década posterior a la caída de la Unión Soviética, cuando Estados Unidos y sus aliados europeos gozaban de una hegemonía sin precedentes.

No es coincidencia que los principales impulsores del tribunal estuvieran vinculados a círculos liberales de la administración Clinton y a élites europeas que veían en la CPI un instrumento para institucionalizar un nuevo orden internacional, bajo el manto de la «intervención humanitaria» y los derechos humanos.

Desde esta perspectiva, la CPI exigía a los Estados firmantes una cesión de soberanía jurisdiccional: transferir a un tribunal supranacional la capacidad de juzgar crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio. En teoría, la cesión era universal. El diseño del Estatuto de Roma incluyó cláusulas y mecanismos que garantizaban que las potencias occidentales pudieran evadir su jurisdicción o controlar sus decisiones.

El propio Estatuto establece que la CPI solo puede juzgar a nacionales de Estados parte o por crímenes cometidos en territorio de Estados parte, salvo indicación del Consejo de Seguridad de la ONU. 

Este último punto es clave, ya que permite a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (entre ellos, Estados Unidos, Reino Unido y Francia) utilizar su poder de veto para bloquear cualquier remisión o decisión que pueda afectarles. Así, la CPI no es un tribunal universal en sentido estricto, sino un organismo de jurisdicción restringida y fuertemente politizado.

A diferencia de la CIJ, que es un órgano estatutario de las Naciones Unidas con un estatus jurídico indiscutible, la CPI sigue siendo una estructura cuasi-institucional. No es un órgano de la ONU, aunque coopera con ella. 

Su estatus en el derecho internacional público sigue siendo objeto de controversia, especialmente frente a Estados no firmantes como Estados Unidos, China, Rusia, India, Israel o Turquía. Esta precariedad no es casual, sino un rasgo de diseño: permite a las potencias occidentales invocar la ‘jurisdicción universal’ de la Corte cuando les conviene, pero desconocerla cuando se vuelve incómoda.

La excepción angloamericana y la institucionalización de la impunidad

Un principio básico del derecho comparado sostiene que la verdadera naturaleza de un sistema de justicia se revela en cómo trata a los poderosos, no a los débiles. En el caso de la CPI, el doble rasero no es un accidente, sino una característica estructural.

El caso británico: La posición del Reino Unido ha sido particularmente reveladora. En 1998, el entonces Secretario de Asuntos Exteriores británico, Robin Cook, declaró públicamente: «Si me permiten decirlo, este no es un tribunal creado para llevar ante la justicia a los primeros ministros del Reino Unido o a los presidentes de Estados Unidos». 

Esta afirmación, lejos de ser un desliz, reflejaba la convicción de que la CPI era un instrumento para juzgar a «otros», no a los miembros del núcleo occidental. El Reino Unido ratificó el Estatuto en 2001, pero lo hizo con legislación de implementación que limita la cooperación con la Corte y garantiza que ningún ciudadano británico pueda ser entregado sin el consentimiento del gobierno.

El caso estadounidense: La postura de Estados Unidos ha sido aún más explícita. La administración Clinton firmó el Estatuto en 2000, pero dos años después, bajo el gobierno de George W. Bush, Washington retiró su firma. La razón era clara: el nuevo siglo estaría marcado por intervenciones militares unilaterales (Afganistán, Irak, y más tarde Libia y Siria), y someter a sus tropas y líderes políticos al escrutinio de La Haya era políticamente inaceptable.

En 2002, el Congreso estadounidense aprobó la American Service-Members’ Protection Act (ASPA), conocida coloquialmente como la «Ley de Invasión de La Haya». La ley prohíbe a cualquier agencia del gobierno estadounidense cooperar con la CPI y autoriza al presidente a utilizar «todos los medios necesarios y apropiados», incluyendo la fuerza militar, para liberar a cualquier ciudadano estadounidense o de países aliados detenido por orden de la Corte. 

La ASPA nunca se ha aplicado, pero su mera existencia constituye una amenaza explícita a la autoridad del tribunal y evidencia la excepcionalidad que Estados Unidos se atribuye en el sistema internacional.

La CIJ: el atrapamiento institucional y el veto. ¡La trampa!

Es indispensable distinguir entre la CPI y la CIJ para descifrar el entramado de la justicia internacional. La Corte Internacional de Justicia es el principal órgano judicial de las Naciones Unidas. Su estatus jurídico deriva directamente de la Carta de la ONU y tiene competencia para dirimir disputas entre Estados y emitir opiniones consultivas. Su legitimidad formal es, por tanto, mayor que la de la CPI.

Sin embargo, su diseño incluye una trampa estructural. Cuando un Estado se niega a cumplir un fallo de la CIJ, la única vía para hacerlo efectivo es recurrir al Consejo de Seguridad de la ONU. Allí, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China (los cinco miembros permanentes) pueden vetar cualquier medida coercitiva. 

Las potencias de la OTAN han hecho un uso de conveniencia del mecanismo. Estos Estados han construido su legitimidad internacional sobre la pretensión de encarnar y hacer cumplir un “orden basado en reglas” universal e imparcial. Es la brecha entre el discurso y la praxis —no el mero hecho de disponer de un veto— donde reside el doble rasero.

El caso más emblemático es el fallo de 1986 en el caso Nicaragua contra Estados Unidos. La CIJ condenó a Washington por violar el derecho internacional al apoyar a los grupos paramilitares Contras y minar los puertos nicaragüenses, ordenando el pago de reparaciones. 

Estados Unidos desconoció la jurisdicción de la Corte, bloqueó la aplicación del fallo en el Consejo de Seguridad y jamás pagó las indemnizaciones. Este precedente demuestra que la CIJ, más allá de su alta legitimidad teórica, opera dentro de los límites que el poder duro de Estados Unidos e Inglaterra le permite.

La CIJ se presenta como un foro de igualdad formal; en la práctica, solo puede arbitrar disputas periféricas y se vuelve inoperante cuando afecta los intereses estratégicos del bloque anglosajón.

Geopolítica, neocolonialismo y el poder del Norte Global

La utilidad geopolítica de estos tribunales radica en su capacidad para extender la influencia política de Washington y Londres, ejerciendo presión coercitiva sobre terceros países.

Durante sus primeras dos décadas, la CPI centró la abrumadora mayoría de sus investigaciones y órdenes de arresto en líderes africanos y de otras naciones del Sur Global. Esta focalización motivó a la Unión Africana a denunciar en 2013 que la Corte se había convertido en una institución de «caza de razas» y un instrumento neo-imperial.

Defensores de la Corte replican que buena parte de esas causas —cuatro de las ocho situaciones investigadas en África— fueron remitidas por los propios gobiernos africanos, no impuestas desde fuera.

El argumento es formalmente correcto, pero no resuelve la asimetría de fondo: explica cómo llegaron esos casos al expediente de la Corte, no por qué, en casi tres décadas, ningún mecanismo —remisión del Consejo de Seguridad, jurisdicción proprio motu o presión diplomática— ha logrado sentar en el banquillo a un responsable occidental.

La autorreferencia africana muestra, en todo caso, que los propios gobiernos del Sur Global han sabido instrumentalizar la CPI contra sus rivales internos; no que el tribunal haya perseguido con el mismo celo a las potencias que diseñaron su andamiaje.

Este patrón, a primera vista, ha comenzado a modificarse. La CPI abrió en 2020 una investigación sobre Afganistán que incluía a personal militar de Estados Unidos y la OTAN, pero la Fiscalía despriorizó esa línea de investigación para concentrarse en los talibanes y el Estado Islámico, una decisión que varias ONG de derechos humanos cuestionaron como una cesión a la presión de Washington.

Más recientemente, en mayo de 2024, el fiscal Karim Khan solicitó órdenes de arresto contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y su entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, por crímenes de guerra y lesa humanidad en Gaza.

Pero lejos de indicar un giro estructural, tales acciones han provocado la reacción más feroz del bloque hegemónico. Desde febrero de 2025, Estados Unidos impuso sanciones ejecutivas contra la CPI y su fiscal jefe, ampliadas después a más jueces del tribunal.

Lo que estos episodios revelan no es un cambio de patrón, sino su confirmación: cuando la Corte intenta tocar a los poderosos o a sus aliados, el sistema de poder occidental activa sus mecanismos de disuasión y castigo. La CPI puede actuar, pero solo mientras no traspase las líneas rojas del imperio.

Una objeción recurrente ante esta crítica es que parece coincidir con los ataques que Trump o Netanyahu han dirigido contra la Corte. Pero la diferencia es abismal. Ellos atacan la CPI porque les resulta incómoda; su objetivo es debilitarla o destruirla para preservar su propia impunidad. La crítica que aquí se plantea es exactamente la contraria: no se pide que la CPI deje de actuar, sino que actúe con ecuanimidad.

El problema no es que la CPI juzgue a individuos como Netanyahu; el problema es que nunca ha juzgado a Bush, a Blair o a los responsables de Irak. No se trata de matar al mensajero, sino de exigir que entregue el mensaje a todos por igual.

El orden jurídico internacional sirve a los intereses de los Estados del Norte Global —la minoría de países que concentra la riqueza y el poder mundial— (las élites de Norteamérica y Europa occidental). Su función es legitimar sanciones económicas, bloqueos y guerras híbridas bajo el eufemismo de «legalidad internacional» y «defensa de los derechos humanos», mientras criminaliza a quienes, desde el Sur Global, buscan soberanía sobre sus recursos naturales o políticas de desarrollo autónomas.

El caso de Gaza es paradigmático: mientras Israel es procesado, Washington y Londres —que han armado y respaldado políticamente la ofensiva— permanecen al margen de cualquier responsabilidad jurídica.

La necesidad de descolonizar la justicia global

Un examen riguroso de la CIJ y la CPI desmonta el mito de un derecho internacional neutral. Ambas instituciones, pese a sus diferencias orgánicas, están atravesadas por los mismos vectores de poder hegemónico. 

La CIJ ofrece la fachada de un tribunal igualitario, pero el veto del Consejo de Seguridad asegura que el Norte Global nunca sufra consecuencias materiales; la CPI opera como un tribunal de competencia limitada, con capacidad coercitiva sobre los más débiles, que ha empezado a enfrentar los límites de su propia estructura cuando intenta juzgar a poderosos.

Para las naciones que buscan construir un mundo multipolar, la sumisión a estas cortes representa una abdicación de soberanía que debe ser revisada críticamente. La superación del sistema de dominación impuesto por los círculos de poder no solo requiere emancipación económica y tecnológica, sino también una profunda descolonización de la arquitectura judicial internacional.

Una auténtica justicia global solo será posible cuando los tribunales internacionales dejen de ser los «juzgados privados» de las potencias occidentales y comiencen a sancionar, sin distinciones, a los verdaderos responsables de crímenes de guerra y saqueo neocolonial.

El camino es largo, pero los recientes movimientos desde el Sur Global —y las propias contradicciones del sistema— abren un espacio para esa transformación. Mientras La Haya siga siendo sinónimo de justicia para los débiles, la justicia global será una aspiración incompleta.

Referencias

Associated Press. (30 de mayo de 2013). International court rejects AU ‘race hunt’ claims. En: https://archive.mv/en/articles/pVY0x 

Congreso de los Estados Unidos. (2002). American Service-Members’ Protection Act (ASPA). Título II de la Ley Pública 107-206, 116 Stat. 820, promulgada el 2 de agosto de 2002. Base de datos legal del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). En:  https://www.govinfo.gov/app/details/PLAW-107publ206

Cook, R. (Ex Secretario de Asuntos Exteriores del Reino Unido). Declaración atribuida: «If I may say so, this is not a court set up to bring to book Prime Ministers of the United Kingdom or Presidents of the United States». La cita es ampliamente referenciada en la literatura sobre la CPI; véase, por ejemplo, Tufts University (2023) [1†L7-L10].

Corte Internacional de Justicia (CIJ). (27 de junio de 1986). Caso relativo a las actividades militares y paramilitares en y contra Nicaragua (Nicaragua c. Estados Unidos de América). Fallo de fondo. En: https://www.icj-cij.org/case/70 

Naciones Unidas. (1945). Carta de las Naciones Unidas. Capítulo XIV: La Corte Internacional de Justicia (Artículos 92 al 96), y Capítulo V: El Consejo de Seguridad (Artículo 27). En: https://www.un.org/es/about-us/un-charter 

Naciones Unidas. (1998). Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Adoptado el 17 de julio de 1998 por la Conferencia Diplomática de Plenipotenciarios de las Naciones Unidas. En: https://www.un.org/spanish/law/icc/statute/spanish/rome_statute(s).pdf 

Lo subrayado/interpolado es nuestro