Veamos quiénes roban más en el Chile Virtual de la CMPC/Sofofa
Nuestro prolegómeno: “En el Chile virtual del patio trasero latinoamericano,
estadounidense/yanqui, de la dictadura cívico militar pinochetista, de la oligarquía
empresarial CMPC/Sofofa, y su testaferra la clase politicastra, castrense
corrupta, el que no roba no es que sea honrado sino estúpido”. ADDHEE.ONG
Gabriel Boric se
proponía cambiar la matriz económica heredada de la Dictadura y que los
gobiernos de la Concertación y de la Nueva Mayoría le dieron continuidad. Lo que se explica en que los sucesores
de Pinochet en La Moneda terminaron por encantarse con el modelo socioeconómico
que, más allá de exhibir algunos buenos índices, profundizaron gravemente la
desigualdad social. Además de incurrir en graves atentados a la probidad que
tanto han conmovido a la opinión pública.
Ya hemos comentado
la patética decisión de quienes hoy gobiernan en cuanto a prolongar la Carta
Magna de 1980
debido al rechazo popular, mediante un plebiscito, a una propuesta
constitucional que implicaba una drástica reforma al sistema institucional.
De esta forma, al cumplir la mitad de su gestión
gubernamental se ve ya muy difícil que el Congreso Nacional pueda darle curso a
un conjunto de proyectos del Ejecutivo tales como la reforma del sistema
tributario, el mejoramiento de las vergonzosas pensiones de los jubilados, así
como la aprobación de un conjunto de leyes destinadas a terminar con un sistema de salud que solo en el último año
ha provocado, por ejemplo, la muerte de 44 mil pacientes en listas de espera
por un tratamiento médico o cirugía. Incluso reformas tan emblemáticas como
el pago a la deuda histórica con los profesores, como la condonación del
crédito con aval del estado en favor de los estudiantes universitarios se hace
hoy muy difíciles de cumplir por sus abultados montos
Todo el espectro político concuerda en que el
descontento de la población es generalizado y, por lo mismo, sería muy factible
que volviera a materializarse un nueva rebelión social. Toda vez que el
crimen organizado y la acción del narcotráfico están lejos de ser neutralizados
por los estados de emergencia y la acción de las policías, a pesar de los
ingentes recursos que se les destinan.
Todas las encuestas coinciden es marcar el
desprestigio que afecta a todo el espectro político, así como también señalan
la creciente desconfianza ciudadana en la propia democracia que tanto demoró en
recuperarse. Al respecto, hasta se tuvo
que legislar para imponer nuevamente el sufragio obligatorio ante el explosivo
crecimiento de la abstención y el voto nulo o en blanco. Tal como ahora se
busca fijarle un piso mínimo de apoyo a los partidos, a objeto de ponerle fin a
una multiplicidad de referentes que no ofrecen mayores diferencias en su común
avidez por acceder a los altos y bien remunerados cargos públicos.
Lo increíble es que los graves trastornos a nuestra
convivencia, los cotidianos y espeluznantes homicidios, extorciones,
secuestros, sobornos y toda suerte de asaltos a la propiedad fiscal y
particular, no hayan logrado siquiera consensuar medidas efectivas de
mitigación. Comprobándose, para colmo, que el crimen y la delincuencia hasta le
sirven a la clase política para competir por sus mezquinos dividendos.
El escenario electoral se ha vuelto a abrir y tanto
gobiernistas como opositores están empeñados en ser ungidos nuevamente por el
voto popular. El destape por la prensa de los más bochornosos escándalos de
malversación de caudales públicos demuestra que funcionarios públicos y
partidos venían tejiendo todo un sistema delictivo para apropiarse de recursos
destinados, incluso, a los más pobres. En cifras jamás alcanzadas, además, por
el prontuario de la corrupción política del país.
Ya no se sabe en
Chile quiénes roban más; si los integrantes de la vieja guardia o los novatos
dirigentes de una generación que, decían, venían a “limpiar” la política. Si son más corruptos los de derecha
o los de izquierda cuando su común esfuerzo consiste en equiparar sus tropelías
a las de sus adversarios. Si son más ímprobos los edites y concejales de las
comunas pobres o los de aquellos en las que viven los más pudientes.
Todos los días se descubren desfalcos que, de lado
y lado, demuestran que la política hace tiempo dejó de ser un apostolado (como
se llegó a proclamar) para constituirse en una de las más lucrativas inversiones.
Comparable a la suerte de ser nombrado administrador o gerente de las empresas
del Estado; sobre todo, ahora, que desde la dirección de CODELCO (la principal
empresa pública) sus autoridades tienen posibilidad de asociarse y convenir
negocios hasta con entidades ayer usurpadas al Estado, como Soquimich,
controlada por un ex yerno de Pinochet. Todo bajo la licencia otorgada, más
encima, por el actual gobierno, que, desde La Moneda, hace justamente lo
contrario de aquel patriótico empeño del presidente Allende Gossens por
nacionalizar nuestros recursos minerales.
En los últimos días, el millonario fraude consumado
por la pandilla juvenil, del que pareció un promisorio referente de izquierda,
ha sido igualado por la apropiación ilícita en la que se sindica a la ex
alcaldesa derechista Cathy Barriga. 30 mil millones de pesos que ahora los
tribunales deben dilucidar a cuántos bolsillos llegaron. En cifras que
compiten, también, con las de aquellos fraudes cometidos por la alta
oficialidad del Ejército y Carabineros. Uniformados
que, además de asesinos, hoy son reconocidos también como ladrones.
Contradiciendo aquello de ser los “valientes soldados que habéis sido de
Chile el sostén”, según dice nuestro Himno Nacional.
Lo subrayado
interpolado es nuestro.
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