jueves, 19 de diciembre de 2024

Sudáfrica presidirá el G20 en 2025 en un momento crucial para África

Sudáfrica presidirá el G20 en 2025 en un momento crucial para África

En 2025, Sudáfrica asumirá la presidencia del G20, un momento crucial en los esfuerzos diplomáticos internacionales del país africano, informa Mkhululi Chimoio (IPS) desde Naciones Unidas.

El Grupo de los 20 (G20) es un foro económico intergubernamental integrado por diecinueve países destacos del Norte y el Sur y dos uniones regionales: la Unión Europea (UE) y, recientemente, la Unión Africana (UA). Representa 85 por ciento de la economía mundial, 75 por ciento del comercio mundial y 67 por ciento de la población mundial.

Por lo tanto, el liderazgo de Sudáfrica en este grupo representa una oportunidad única para dar forma a las políticas globales y defender los intereses de África  de Mandela en la escena mundial.

Los países del G20 son Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y Turquía, además de la Unión Europea y la Unión Africana.

Chrispin Phiri, portavoz del sudafricano ministro de Relaciones Internacionales y Cooperación, afirma que el tema de la presidencia sudafricana será «fomentar la solidaridad, la igualdad y el desarrollo sostenible». Pretende abordar los retos mundiales críticos, con especial atención al desarrollo de África.

Entre las áreas clave en las que se centrará la Presidencia figuran la lucha contra el triple reto de la pobreza, el desempleo y la desigualdad, así como el desarrollo de África, que implica situar el desarrollo de África en primera línea, en consonancia con la Agenda 2063 de la Unión Africana: «El África que queremos».

También se espera que forme parte de las prioridades sudafricanas abordar policrisis como el cambio climático, la energía, la seguridad alimentaria y la deuda, que afectan de manera desproporcionada a África y a otras naciones en desarrollo. Cuestiones como el desarrollo de infraestructuras y la reforma de la gobernanza mundial iniciada por anteriores presidencias del G20.

Phiri afirma que la política exterior sudafricana está profundamente entrelazada con sus prioridades nacionales, y su objetivo es fomentar una Sudáfrica, una región de la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional (SADC) y un continente africano mejores, estables y prósperos.

«La presidencia sudafricana está llamada a tener implicaciones significativas para la región africana en su conjunto, especialmente dentro de la SADC», aseguró.

Añadió que «la posición estratégica de la nación dentro del G20 le permitirá presionar para obtener logros políticos que beneficien a Sudáfrica, a la SADC y a todo el continente, en cuyas áreas clave de atención se incluye la promoción de políticas que garanticen beneficios económicos para todos los sudafricanos, en particular para los económicamente marginados.

Phiri destacó la importancia de la coordinación de Sudáfrica con la UA, en particular a la hora de aprovechar la presidencia del G20 para impulsar la integración y la cooperación regionales.

Como presidente del G20, Sudáfrica también se centrará en abordar los retos económicos mundiales y promover el desarrollo sostenible. La agenda política del país se basará en su Plan Nacional de Desarrollo, la Agenda 2063, y en cuestiones de larga data en el marco del G20.

Phiri afirmó que Sudáfrica abogará por reformar la arquitectura de la deuda mundial para evitar que las crisis de la deuda socaven la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

También movilizará financiación para abordar el importante déficit de financiación del desarrollo, que ha aumentado tras la COVID-19.

Igualmente abordará la cuestión de los flujos financieros ilegales (FFI), que drenan aproximadamente 88.600 millones de dólares anuales del continente, impidiendo el progreso hacia la Agenda 2063 y las metas de los ODS.

El profesor Danny Bradlow, investigador principal del Centro para el Avance de la Erudición de la Universidad de Pretoria, afirma que entre las prioridades de Sudáfrica debe figurar la de abordar la deuda y la financiación del desarrollo, en particular para África.

El profesor Bradlow quiere que Sudáfrica copresida la Mesa Redonda Mundial sobre la Deuda Soberana, junto con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.

El foro ofrece la oportunidad de impulsar un enfoque más creativo de la gestión de la deuda, vinculándolo a debates más amplios sobre el desarrollo y la financiación de la lucha contra el cambio climático.

«Esta Presidencia brinda la oportunidad de abordar algunos cuellos de botella de larga data a los que se enfrenta la integración regional en África», dijo Bradlow.

Por ejemplo, citó, uno de los principales retos a los que se enfrentan la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) y las Comunidades Económicas Regionales (CER) son los acuerdos comerciales bilaterales que socavan los esfuerzos de integración regional de África.

Insta a Sudáfrica a que aproveche el impulso de la admisión de la UA y su presidencia del G20 para poner de relieve estos problemas e impulsar compromisos que apoyen la integración regional, en estrecha coordinación con los órganos pertinentes de la UA y los socios de conocimiento.

El profesor Bradlow señala la necesidad de que Sudáfrica herede y promueva iniciativas de la presidencia brasileña del G20, como la Alianza contra el Hambre y la Pobreza y los debates sobre fiscalidad mundial, en particular la polémica cuestión del impuesto sobre el patrimonio de los multimillonarios.

Reconoce que, aunque se trata de asuntos complejos que implican cuestiones de soberanía, son cruciales para generar recursos para la financiación del desarrollo.

Por su parte, la directora general del Instituto Sudafricano de Asuntos Internacionales (Saiia), Elizabeth Sidiropoulos, subrayó la importancia de potenciar la cooperación y la integración regionales.

«Desde un punto de vista político, la presidencia sudafricana del G20 pretende responder a los retos económicos y medioambientales mundiales y a la paz sostenible, teniendo en cuenta los esfuerzos para alcanzar los ODS, la Agenda 2063 de la UA y la reforma de las instituciones de gobernanza económica mundial», afirmó Sidiropoulos.

Señaló que ahora que la UA es miembro del G20, existe una mayor oportunidad de amplificar las prioridades africanas, y sugirió que Sudáfrica debería centrarse en profundizar en la defensa del continente dentro del G20, seleccionando cuestiones clave en las que pueda tener un impacto significativo.

Recomendó a Sudáfrica que utilizara su presidencia para abordar los obstáculos a los que se enfrenta desde hace tiempo la integración regional en África.

La presidencia sudafricana del G20 en 2025 es un momento crucial para la nación y el continente. Con la reciente inclusión de la UA en el G20, se presenta una oportunidad histórica para remodelar la gobernanza mundial de forma que refleje las aspiraciones y los retos del Sur global.

De hecho, Sudáfrica sigue a la cabeza por un año del G20 a Brasil, lo que coloca las prioridades y enfoque del Sur global en el grupo de grandes economías industriales y emergentes por un bienio.

El profesor Bradlow afirma que el éxito de Sudáfrica dependerá de su capacidad para equilibrar las prioridades inmediatas con los objetivos globales a largo plazo y de garantizar que el G20 siga siendo una plataforma para el crecimiento integrador y equitativo.

G-20, Saludos a la bandera: bla, bla, bla...

A fin de evitar que muchas manos pongan morado el caldo de la hegemonía, se reservan la administración de todo el planeta clubes de los países más ricos, como el  G-7 o el G-20.

Por: Luis Britto García

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Se supone que todos los seres humanos son iguales en derechos: todos los países también deberían  serlo. Pero algunos  se consideran más iguales que otros, y rehúyen el voto democrático de las grandes organizaciones internacionales, como el de los 191 países que en la ONU condenan el bloqueo a Cuba o el de los 15 miembros del Consejo de Seguridad que exigen el alto al fuego en Gaza.

2

A fin de evitar que muchas manos pongan morado el caldo de la hegemonía, se reservan la administración de todo el planeta clubes de los países más ricos, como el  G-7 o el G-20. Los miembros originarios de este último fueron elegidos arbitrariamente por un comité de funcionarios, y se oponen enérgicamente a la inclusión de nuevos integrantes. Para equilibrar estas camarillas  exclusivas y excluyentes, el mundo multipolar crea el BRICS+, pero  cada uno de sus fundadores puede a su vez ejercer el veto unilateral contra posibles nuevos miembros. Como reza la Ley de Hierro de las oligarquías de Robert Michels, el poder tiende a concentrarse en un número cada vez menor de manos.

3

Afirmó  Groucho   Marx   que no le interesaba ingresar a un club que lo aceptara como miembro. Basta hojear los integrantes del G-20 para calificarlo. Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, y el Reino Unido son además miembros del G-7, el excluyente bloque de los que fueran países más ricos.   Sólo cinco afiliados (Arabia Saudita, Argentina, Brasil, México e Indonesia) están en vías de desarrollo, pero poseen inmensos recursos naturales. Apenas dos (China y la Federación Rusa) se  desarrollaron revolucionariamente en pugna con el capitalismo. Cinco (Brasil, China, Rusia, India y Suráfrica) son también promotores de la alianza competidora del BRICS+, lo cual supone una incómoda doble personalidad o contradicción de intereses, que    se intensificará progresivamente.

4

Las entidades políticas integradas en este cenáculo de Presidentes representan un 56 % de la población mundial, ocupan el 60% del territorio del planeta, producen 85 % del PBI global y el 75% del comercio internacional. La distribución no es uniforme: la mayor parte del PIB es apropiada por los minoritarios países que también son miembros del G7; la mayoría de la población corresponde al depauperado Sur Global. Esa contradicción es el centro del G-20, o más bien la del planeta.

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La presidencia de este club de Presidentes es rotativa, ejercida anualmente por el primer mandatario del país huésped. La agenda para la Cumbre de 2024 comprende debates sobre 1) Inclusión social y lucha contra el hambre, 2) Transición energética y desarrollo sostenible en sus aspectos sociales, económicos y ambientales, 3) Reforma de las instituciones de gobernanza global: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial del Comercio, Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

6

No necesita el lector que le explique por qué tantos debates concluyeron en  saludos a la bandera. La “Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza” no puede ser gerenciada  justamente por el grupo de países que más han contribuido a que –según Oxfam- el 1% de la población mundial acapare cerca del 50% de la propiedad global, y sólo el 10% posea el 80% de dicha riqueza. Programas como el “Cero Fome” alivian a las mayoriaS de la depauperación que podría conducir la rebelión social, pero no les procuran trabajo estable ni control de los medios de producción. Difícil es una “transición energética” o una “movilización mundial contra el cambio climático” dirigída por países responsables del 83,9% de las emisiones de CO2 provenientes de energía fósil (https://en.wikipedia.org/wiki/G20) o de la destrucción de la Amazonia. Dudamos de que reformen institucionalmente Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial del Comercio y Consejo de Seguridad de la ONU  quienes los usan  como pilares de su poder. Si lo quisieran, los monopolios del agronegocio podrían suprimir el hambre, los países desarrollados clausurar las fábricas que supuestamente envenenan la atmósfera, disolver las instituciones que perpetúan la especulación financiera y acumulan una deuda que supera el 333% del PIB global. No  lo hacen porque  estropearía sus negociados. El G-20 no es la solución, sino el problema.

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No se sabe que el selecto grupo haya adoptado resoluciones viables y obligatorias para frenar el excesivo gasto armamentista, las continuas injerencias militares en  países del Sur Global, la obscena inmunidad tributaria de los grandes capitales transnacionales, las medidas coercitivas unilaterales que destruyen a los países independientes, la necesaria anulación de la impagable Deuda Pública,  la persecución racista contra grupos discriminados internos o migrantes, la falta de derechos sociales y laborales de quienes trabajan en esos agujeros negros de los derechos humanos llamados maquilas o Zonas Económicas Especiales. La juiciosa actitud de los integrantes del G-20 ha sido debatir los problemas propios como si se tratara de los del mundo, y nunca tratar los problemas del mundo como propios.

8

El G-20 ha aceptado implícitamente sacrificar el planeta  en aras  de las potencias hegemónicas. Esta marcha hacia el precipicio resulta agravada por la contraorden sobre la estrategia y la táctica del enfrentamiento. Durante medio siglo impuso Estados Unidos a sangre y fuego el catecismo determinista/neoliberal globalizado/hegemónico resumido en dos mandamientos: cero proteccionismo estatal, absoluta libertad de empresa. Este suicidio económico fue forzado por golpes de Estado como los de Indonesia,  Chile. Honduras y Panamá,  por invasiones como la de Nicaragua, Cuba, República Dominicana,  Libia, Irak, y ocupaciones militares como las de Colombia, Ecuador y Perú. Estados Unidos lleva más de un siglo obligando  a los demás países a adoptar las políticas neoliberales que los llevaron a la ruina y que ahora lo arruinan a él.

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Pues al desechar todo proteccionismo permitió a los grandes capitales mudar sus industrias al exterior, dejar sin empleos a los estadounidenses, sustituir la producción de bienes materiales por la de dividendos especulativos e inmunizarse contra los impuestos mediante rebaja de las tasas tributarias y colocación de beneficios en Paraísos Fiscales.  Donald Trump ganó la presidencia ofreciendo revertir estas políticas fatales, pero en el mejor de los casos su táctica será dual: reimpondrá el proteccionismo a favor de Estados Unidos, a costa de la  desprotección económica, social y estratégica del resto del planeta. Es lo que se debatió a puerta cerrada en la cumbre  del G-20.  Suelen las organizaciones internacionales ser estructuras para barnizar de consenso los intereses del minoritario grupo de las potencias hegemónicas. Es hora de que participe en el debate toda la humanidad.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

Viejos de mierda, uníos: ¡Jubilados unidos exigen una jubilación digna ya!

Viejos de mierda, uníos:
¡Jubilados unidos exigen una jubilación digna  ya!



Por Juan Pablo Cárdenas S./escritor, periodista y analista internacional:

Nadie puede señalar con precisión cuándo comienza la vejez. Ni los geriatras lo saben, como tampoco aquellos pediatras que dejan de atender a los niños apenas sospechan que han dejado de ser infantes. Es una antigua costumbre, además, que los escolares en nuestro país tilden a todos sus profesores de “viejos”, aunque sus maestros tengan poco más de veinte años, como ocurre en muchos casos.

La experiencia nos dice que desde muy temprano somos tratados de viejos y, demasiadas veces, con el calificativo “de mierda”.  Alguien dijo que había que sentirse viejo cuando te ofrezcan su asiento en un bus, aunque ahora es más corriente que un viejo le deje su sitio a una embarazada o a una mujer cargando un niño. Ya sabemos cómo muchos jóvenes, en su precaria educación, miran para el lado haciéndose los distraídos en estas cotidianas circunstancias.

El país ha cambiado mucho desde que una generación de jóvenes y presumidos llegaron al poder, sin duda en andas de los propios viejos que engrosan nuestro padrón electoral. Pero muy poco les duró la autonomía de vuelo, puesto que muy luego tuvieron que recurrir a varias figuras de la repudiada Concertación, especialmente de aquel socialismo “renovado” que tanto habían vituperado como dirigentes estudiantiles y jóvenes diputados. Gente ya entrada en años o bien mayorcitas como el ex octogenario dirigente del MAPU, convertido ahora en inamovible ministro de Vivienda y Urbanismo.

En el ministerio de Hacienda, además, el Gobierno destaca un socialista maduro de esos que en aras del realismo asumieron las prácticas neoliberales que se nos venían imponiendo desde la Dictadura. Cuántas promesas jóvenes se han visto, para colmo, sometidos a prisión efectiva o domiciliaria a causa de los escándalos de corrupción que desbarataron muchas esperanzas del electorado en las nuevas generaciones. Cuando también se aseguraba que estos vendrían a desterrar los “malos hábitos” de la política.

Suma y sigue: en política exterior, después de varios chascarros, el Primer Mandatario tuvo que recurrir a un añoso, pero experimentado ministro, que en las fotografías podría pasar como el abuelo del Primer Mandatario, más que su Canciller. Convirtiéndose, paradojalmente, en el rostro de un gobierno que para el mundo puede ser visto, todavía, como un experimento juvenil.

También en el ministerio del Interior, como en la Secretaría General de la Presidencia, debieron asumir una mujer y un ex presidente del Senado reputados por su experticia respecto de los jóvenes que reemplazaron, aunque esta última ha sido objeto de varios y abortados intentos por destituirla del cargo. Especialmente por las vacilaciones y equívocos en relación a los presuntos delitos de violación y abuso sexual de quien era estimado, por muchos, como el mejor funcionario del Ejecutivo, cuya carrera política se veía muy promisoria después de su desempeño en la lucha contra el crimen organizado. Un funcionario de mediana edad, pero que demostrara un vigor sexual más propio de un adolescente que de un adulto. Siendo reemplazado, ahora, por un abogado de más edad y, esperamos, mayor control sobre sus instintos.

Estos últimos episodios no solo han puesto en duda la capacidad de los jóvenes gobernantes sino, también, su tan proclamada vocación feminista, lo que también ha tenido en la cuerda floja a la joven ministra de la Mujer y de la Igualdad de Género. Cuestionada, sin duda, por el feminismo radical del país y de la denominada izquierda que quisiera que muchas mujeres más integraran un gobierno que ya tampoco cumple con la paridad de género que prometió.

Al cumplir tres años de administración, nada todavía ha conseguido el Gobierno para aliviar la situación de los jubilados. Es reconocido por oficialistas y opositores que las pensiones que recibe la amplia mayoría de estos son miserables y condenan a la extrema pobreza a miles de chilenos de la tercera edad. Sin embargo, La Moneda y el Parlamento no concuerdan en una solución en más de 20 años de postergaciones y en que muchos de estos viejos han pasado, esperamos, a mejor vida.

El cálculo que muchos hacen es que, de nuevo, quienes nos gobiernan no corregirán un sistema previsional que constituye una vergüenza mundial. Pareciera ser que para la política es mejor seguir postergando una solución que, por supuesto, sería gravosa y difícil de implementar por el estancamiento actual del crecimiento y la satisfacción de otras tantas otras demandas sociales, en el campo de la vivienda, la salud y la educación. Mal que mal, los viejos jubilados seguirán muriendo y sería muy difícil que se organicen y protesten como los trabajadores activos. Además, la derecha teme que un logro oficialista en tal sentido ponga el riesgo su objetivo de arribar nuevamente a La Moneda el próximo año.

El resultado de todo esto es que los viejos se ven obligados a reducir drásticamente su nivel de vida después de jubilarse, con el agravante que la delincuencia donde más cruelmente ataca, ahora, es en los hogares más vulnerables. Sumado al hecho que son los más añosos y los más pobres los que primero fallecen a causa de las largas listas de espera de los hospitales para consultas médicas e intervenciones quirúrgicas.

La irreverencia y la soberbia juvenil victimizan principalmente a los adultos mayores, por lo seguramente sus sufragios van a castigar a los candidatos jóvenes en favor de aquellos postulantes de solvencia probada y que no lleguen al Gobierno a continuar su “aprendizaje”, como algunos lo han reconocido descaradamente. Al país le resulta muy cara esta beca para instruirse con sus reiterados desaciertos.

Quizás por ello hay quienes quieren volver al sufragio voluntario, para que los más decepcionados de la política y de los jóvenes en el poder puedan liberarse de este trámite cívico y dejar de castigar la arrogancia de los gobernantes. Es triste reconocerlo, pero, según varios sondeos, somos hoy en el mundo el tercer país que tiene más miedo de sufrir un asalto al caminar por las calles.  Y es cosa de pensar a quiénes afecta mayormente esta lacra de la inseguridad.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

miércoles, 18 de diciembre de 2024

Siria, muchas preguntas y pocas respuestas.

Siria, muchas preguntas y pocas respuestas.



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein/ escritor, historiador y analista internacional/ADDHEE.ONG:

Debo confesar que en mis 44 años vinculado a las relaciones internacionales, nunca me había topado con un problema tan complejo de estudiar y comprender como el que se vincula a los hechos recientes en Siria. He consultado  a mis fuentes habituales en la región y nunca antes había recibido opiniones tan distintas y hasta contradictorias entre personas que en lo general suelen coincidir en el análisis.

Me maravilla observar colegas que el mismo domingo 8 de diciembre, día del desenlace de los acontecimientos ya tenían opiniones acabadas sobre lo que había ocurrido, lo que estaba ocurriendo y lo que ocurrirá en el futuro. Imagino que poseen fuentes de información y capacidad de comprensión que, -debo decirlo- yo no tengo.

Tal vez me he impregnado tanto de la filosofía china que he comenzado a cultivar el don de la paciencia y la cautela. Siempre recuerdo que durante una entrevista el siglo pasado, le consultaron al dirigente chino Zhou Enlai su opinión sobre la revolución francesa y dijo que era un hecho muy reciente para saberlo. Aunque después se conoció que en realidad se estaba refriendo a  los sucesos del “mayo francés” de 1968, la respuesta estableció la mesura con que se deben analizar los hechos históricos.

En particular, en un acontecimiento como esté en el que participan tantos y tan disimiles actores, que tienen tan variados intereses, que a su vez han generado multiplicidad de variables, tener una idea conclusiva sobre el pretérito, el presente y el porvenir que este hecho generará me resulta muy difícil, cuando solo han transcurrido tres días de la consumación de un evento impactante para los escenarios local, regional y global.

Creo que al día de hoy hay muy pocas certezas y mucha incertidumbre.  Trataré de exponerlas para que cada quien vaya sacando sus propias conclusiones. La principal certeza es que este es un hecho negativo para Siria, para la región y para el mundo. Si lo acoplamos a las acciones de Israel desde el 7 de octubre del año pasado y la actitud de Occidente al respecto, podemos palpar sin ambages su bancarrota en términos éticos y morales.

Nunca antes como hoy, el sistema capitalista había manifestado con tanta transparencia su verdadera catadura y su propuesta de futuro para la humanidad. Exponer a Netanyahu, el asesino de más de 17 mil niños y al “rebana cabezas” Al Jolani como adalides de la democracia y la libertad y como símbolos del camino que se debe seguir, revela hacia donde quieren llevar al mundo. Los venezolanos en particular, debemos constatar que la oposición terrorista y su líder María Machado han saludado ambos acontecimientos como expresión del camino que quisieran para Venezuela, en caso de llegar al poder.

Por supuesto, Estados Unidos y hasta la ONU han comenzado el proceso de “blanquear” a los terroristas. Ahora hay terroristas malos (ISIS) y buenos (Al Qaeda). Ya vivimos eso en Afganistán cuando ellos mismos crearon Al Qaeda para combatir a la Unión Soviética y después se embarcaron durante 20 años en una inútil guerra en la que fueron derrotados.

Algunas fuentes consultadas directamente en la región me han señalado que hay más preguntas que respuestas. Apuntan que Siria y el conflicto sirio fueron un lastre para el eje de resistencia. El beneficio fue solo a nivel logístico, por lo cual, decir que el derrocamiento de al-Ássad ha destruido a la resistencia es un deseo y una exageración divulgada por fuentes occidentales y de las monarquías sunitas. Para Irán, sostener a Siria, significaba un poco más de 700 millones de dólares mensuales, que la República Islámica distribuía para pagar salarios y servicios en Siria (más de 8 mil millones de dólares anuales que ahora podrán ser utilizados para otros objetivos.

No obstante es legítimo preguntarse ¿Por qué cayó el régimen de al-Ássad? ¿Qué sigue? ¿Por qué cayó tan rápidamente el régimen? ¿Por qué Irán no intervino para salvar a al-Ássad? ¿ Por qué Rusia tampoco lo hizo? ¿Por qué no intervinieron las Fuerzas de Movilización Popular de Irak? ¿Irán vendió a al-Ássad? Hay muchas preguntas sobre la aceleración de los acontecimientos en Siria. Trataré de dar algunas pistas ¿Por qué el régimen de al-Ássad cayó tan rápidamente en tan poco tiempo? La respuesta es que el ejército sirio no luchó en ninguna batalla en estos días finales, retirándose fácilmente, mostrando que no tenía voluntad de combatir. Alguien podría decir que la oposición fue apoyada por Turquía, Israel y Estados Unidos con diversos tipos de armas. Es cierto, pero el ejército sirio podría haber resistido al menos varios días en cada frente. Sin embargo, estuvo claro que el ejército no estaba interesado en defender las ciudades y no prestó atención a lo que estaba sucediendo. Esta fue la razón principal de este rápido colapso.

¿Por qué no intervinieron Irán, Rusia y las Fuerzas de Movilización Popular? Irán estaba listo para salvar al régimen, y anunció que estaba dispuesto a  enviar fuerzas a fin de apoyar a al-Ássad. Otras organizaciones como las Fuerzas de Movilización Popular de Irak y el resto de las facciones de la resistencia también estaban disponibles, pero no se puede luchar en un país cuyos dueños no quieren defenderse a sí mismos. Irán no podía ser una alternativa al ejército sirio. Era simplemente un aliado de apoyo  que no puede sustituir a los dueños de casa.

Lo mismo ocurrió con Rusia. No podía luchar si los elementos del régimen no estaban preparados para defenderse. ¿Por qué pasó todo esto? Bashar al-Ássad hizo un mal calculo durante los años posteriores a la derrota de los grupos armados de oposición en 2018, no logró la reconciliación nacional, no alivió las estrictas medidas de seguridad y no aprovechó el período de calma para fortalecerse. Por tanto, el pueblo sirio no estaba dispuesto a defenderlo.

.¿Qué pasará en Siria? Las cosas estarán tranquilas durante algunos días y luego habrá un caos. Dado que los grupos terroristas son parte de la fuerza que derrocó al régimen, intentarán imponer su agenda sobre el terreno, y esto llevará a conflictos sangrientos y conducirá a la posibilidad de dividir Siria en suníes, kurdos y alauitas, según su ubicación.

Los países de la región e incluso los de afuera intentarán impedir esto. Saben el riesgo que tiene “dar alas” a los terroristas. El peligro para el Asia Occidental y para Europa es inminente, especialmente en los casos de Jordania e Irak. Se supone que todos trabajarán para eliminar a estos grupos terroristas. Es probable que Siria enfrente un largo ciclo de violencia, como ocurrió antes en Irak tras la caída del régimen de Saddam Hussein. Si no hay fuerzas racionales entre las que tomaron el poder, (y no las hay entre las que hegemonizan) y si no presentan un discurso nacional que tranquilice a todos los componentes -lo cual es poco probable-, entonces Siria se encaminará hacia una era oscura que durará años.

Una fuente informada reveló que un acuerdo de 7 puntos llevaría al presidente sirio Bashar al-Ássad a entregar la capital, Damasco sin ninguna resistencia. Durante las 72 horas previas a la madrugada del 8 de diciembre se celebraron reuniones privadas en 3 capitales árabes que sentaron las bases de un acuerdo patrocinado por varios países. El régimen había llegado a una etapa de debilidad en sus capacidades de controlar el país, lo cual se manifestó especialmente tras  los continuados colapsos en Alepo, Hama y Homs, lo cual derivó en que se pusieran de acuerdo -con anuencia de al-Ássad- para poner fin al régimen de una “manera menos trágica” y evitar un gran baño de sangre que podría tener profundas repercusiones en toda la región.

Se produjeron negociaciones entre Rusia, Irán, Turquía, Emiratos Árabes Unidos,  Arabia Saudita, Egipto y Catar que permitieron alcanzar un acuerdo final, cuyo resultado se concretaría el martes 10 de diciembre cuando se entregaría el poder a la oposición. Pero eso no alcanzó a ocurrir ante la traición de las monarquías árabes y Turquía que viendo la debilidad de al-Ássad ordenaron una fuerte ofensiva que tomó por sorpresa al ejército que a partir de entonces actuó de forma desorganizada provocando la salida del presidente 3 días antes de la fecha acordada en Doha. Vale decir que estas negociaciones se produjeron bajo  los auspicios de Rusia y Estados Unidos. De ahí el rumor de que Putin y Trump se habían puesto de acuerdo, lo cual no tiene asidero, por lo menos conocido.

Los puntos más importantes del acuerdo eran:

1.    Garantizar una salida segura de al-Ássad, su familia y los pilares de su gobierno hacia Abu Dabi.

2.    Evitar la exposición de santuarios religiosos sagrados o minorías religiosas y sectarias.

3.    Preservar las instituciones estatales, el Primer Ministro sirio seguiría gestionando el gobierno con los ministros, con garantía turca.

4.    No permitir operaciones de limpieza étnica, revueltas o saqueo de instituciones, y mantener el ejército.

5.    Proporcionar compromisos para prevenir cualquier amenaza que afectara a los países vecinos.

Es decir, al-Ássad abandonaría Damasco bajo un acuerdo político de no atacarlo y se dirigiría a un país árabe, subrayando que todas las capitales de la región sabían de la hora cero del colapso del régimen. El acuerdo para derrocar a Assad fue la “mejor solución” para evitar que Siria cayera en una guerra interminable que podría llevar a laberintos difíciles. Vale decir que Washington estuvo de acuerdo con estas “soluciones” y fue quien presionó a varias partes internas y externas para seguir adelante con ellas.

La decisión fue transmitida al Primer Ministro sirio Muhammad Al Jalali  que informó que esperaba que prevaleciera una nueva era y que estaría en el Consejo de Ministros listo para cualquier procedimiento. El Consejo Nacional de Gobierno de Transición en Siria emitió la Declaración Número Uno en la que prometió su compromiso de construir un “Estado libre, justo y democrático” en el que todos los ciudadanos fueran iguales sin discriminación.

La hasta entonces oposición y ahora gobierno participaría en la gobernanza como alternativa a los terroristas. Se garantizaría la unidad y soberanía de Siria y la protección de los ciudadanos independientemente de sus afiliaciones. Se trabajaría para reconstruir el Estado y sus instituciones sobre la base de la libertad, la justicia y el trabajo para lograr intereses nacionales integrales. Así mismo, se proponía devolver a los refugiados a sus hogares en condiciones de seguridad y dignidad.

Nada de eso ocurrió y fueron los terroristas los que tomaron el poder aupados por las monarquías árabes, Turquía, Estados Unidos e Israel. El escenario real que ha emergido a partir del 8 de diciembre, muestra a Israel en un desenfreno total ante la desaparición del Estado sirio. Habrá que ver hasta cuando la entidad sionista tiene capacidad para sostener este nuevo esfuerzo bélico.

Evidentemente, una vez culminada su misión de acabar con la infraestructura y el armamento de las fuerzas armadas sirias, el ejército israelí volverá a su otro objetivo estratégico: destruir Palestina y el Líbano. Aunque Netanyahu y Al Jolani fueron aliados en la lucha contra al-Ássad, una vez desaparecido éste, habrá que ver que deriva toman sus relaciones.  (En un artículo posterior evaluaremos la situación de Israel y de la resistencia tras los últimos acontecimientos.

En estos tres días han emergido algunos hechos que se deberán seguir observando porque aún no se conoce lo que emanará de ellos:

1.    Rusia está negociando sus bases en Siria (una naval y una aérea) fundamentales para su despliegue en el Mediterráneo y en el flanco sur de su dispositivo estratégico de defensa.  Se sabe que tiene comunicación y está hablando con todas las fuerzas participantes del gobierno.

2.    Ya existen contradicciones entre los grupos armados que tomaron el poder. Vale decir que además de la antigua oposición siria, participaron del derrocamiento de al-Ássad, el pro turco Ejército Nacional Sirio (SNA); los kurdos anti turcos apoyados por Estados Unidos agrupados en las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y Hayat Tahrir al-Sham (HTS) organización terrorista vinculada a Al Qaeda que son las que han hegemonizado el poder. Todas ellas son enemigas entre si y ahora se enfrentarán al Estado islámico (ISIS) que no participaba de la alianza anti al-Ássad.

3.     Irán también está en negociaciones con el nuevo gobierno para delimitar el marco de sus relaciones. Es falso que la embajada de Irán en Damasco fuera asaltada y quemada. Hoy ya comenzó a funcionar y a ejecutar sus funciones diplomáticas y consulares.

4.    Habrá que ver cómo asume el nuevo gobierno sus relaciones con Israel que ha destruido totalmente la fuerza militar y la infraestructura del país y que ha ocupado parte de su territorio avalado por Estados Unidos.

5.    Para los aliados de Siria, este ha sido un duro golpe político y geopolítico, además de doloroso, pero suponer que eso conlleva a una debilidad estratégica, es falso.  Rusia ha liberado una gran cantidad de armamento, aviones y altos oficiales que tenía comprometidos en la lucha contra el terrorismo y que ahora podrá trasladar a Ucrania para culminar exitosa y definitivamente ese conflicto.

6.    El nuevo gobierno sirio deberá enfrentar la amenaza de Israel desde el sur, la de los pro turcos  del SNA ubicados en el noroeste, la de los kurdos apoyados por Estados Unidos que han terminado por ocupar todos los pozos petroleros del país y a la insurgencia de ISIS.

7.    A lo mejor somos sorprendidos y Al Jolani tiene que terminar recurriendo a Rusia e Irán para enfrentar tantas amenazas.

8.    Al Jolani tendrá que negociar con Turquía acerca de la ocupación de territorio sirio por el ejército de Erdogan. Así mismo deberá discutir con el líder otomano cómo manejar su interés en destruir a los kurdos protegidos por Estados Unidos

9.    Washington continuará en su labor de destruir los Estados nacionales y elaborar un “nuevo mapa del Medio Oriente”, objetivo trazado durante el gobierno de George W. Bush, elaborado siniestramente por Condoleezza Rice y sostenido auspiciosamente tanto por gobiernos republicanos como por demócratas por casi 25 años. Se trata de que no existan Estados nación, sino territorios sectarios, débiles y en lucha permanente con sus vecinos. Eso se está realizando a través de lo que Samuel Huntington llamó “guerra de civilizaciones”. Lo logró en Libia, también en Irak y ahora en Siria, en el Líbano existe desde hace 50 años. Su objetivo final, crear un Estado kurdo que opere como un nuevo Israel en la región, con la diferencia que éste existirá en  un territorio rico en petróleo. De hecho, la ocupación de los pozos petroleros sirios por los kurdos, garantiza un abastecimiento seguro de energía para Israel.

10. Por otro lado, el derrocamiento del régimen de al-Ássad posibilita la concreción del gasoducto  de Catar, a través de Arabia Saudita y Siria hasta Turquía y de ahí a Europa, creando una importante alternativa para el abastecimiento del Viejo Continente que ya no necesitará que su energía transite por vía marítima a través desde el golfo Pérsico, a través del mar Rojo y el canal de Suez hacia el mar Mediterráneo. Así mismo, este gasoducto es una opción para no seguir dependiendo del gas de Rusia.

Lo subrayado/interpolado es nuestro

- Trump intentará quebrar la alianza entre China y Rusia - Trump, Ucrania y el Plan Kellog: Estados Unidos primero, Rusia, Ucrania después, ¿Y el patio trasero latinoamericano/yanqui e Israel?

-     Trump intentará quebrar la alianza entre China y Rusia

-     Trump, Ucrania y el Plan Kellog: Estados Unidos primero, Rusia, Ucrania después, ¿Y el patio trasero latinoamericano/yanqui e Israel?


A diferencia de los globalistas, Trump tratará de dividir la alianza ruso-sino-persa y buscará atraer a Putin sacrificando a Zelenski, alejándose de Europa, para así concentrar toda su artillería en China buscando debilitarla económicamente.

Aparentemente, la estrategia del nuevo mandatario será dividir al bloque adversario principal, en este caso la Organización para la Cooperación de Shanghái, OCS, diferenciándose de la seguida por el globalismo, que lo ha enfrentado en su totalidad. En dicho caso, Trump intentará atraer a Rusia en una operación en que deberá hacer concesiones y en la que Zelenski y los halcones europeos y estadounidenses que lo manipulan, serán sacrificados.

La lógica de tal decisión es simple, la tendencia que al interior del partido republicano se opuso al avance hacia el interior de Rusia, no saldrá derrotada con el fin de la guerra en Ucrania, a través de una negociación adversa, tal costo político lo pagará el bando globalista. Es palpable que Trump va a dejar como secundario el escenario europeo y se concentrará en cambiar la correlación de fuerzas con relación a China y asegurar a Israel como la cabeza del playa del capitalismo occidental en el Asia Occidental, para lo cual debería debilitar a Irán, además, en tercera prioridad, asegurará que América del Norte sea su feudo con Canadá y México como especie de protectorados y que Latinoamérica continúe como su patio trasero, buen abastecedor de materias primas sin condescender que otras potencias intervengan, la doctrina Monroe en su máxima expresión, “imperialista/hegemonica”.

¿Qué se juega en Ucrania?

La pérdida de la guerra en Ucrania será fatal para el globalismo, ya que a estas alturas, ya no solo se trata de que Rusia defienda lo que considera su espacio vital, sino que está en juego quién será la potencia dominante en Europa Oriental y, en tal contexto, los países de Europa Occidental hoy quieren continuar con la hegemonía que ostentan, copando sus economías y mercados, pero, por distintas razones, tal predominio es rechazado por la mayoría de los países de la región, y algunos de ellos como Polonia, han pretendido constituir su propio bloque con el proyecto de los Tres Mares.

Otros como Hungría, Eslovaquia o Serbia, desean actuar con una mayor independencia, de acuerdo con sus intereses nacionales, por tanto, no se niegan a las relaciones normales con Moscú. En tal aspecto, el temor del globalismo es volver al escenario de la Guerra Fría con una Rusia fuerte y predominante en Europa Oriental, lo que sería un enorme retroceso.

En dicho plano, Trump está dispuesto a sacrificar el “atlantismo” y dejar que Europa Occidental se “rasque con sus propias uñas” y que se debilite para que no sea competitiva frente a los Estados Unidos. El capital financiero en una tormenta perfecta.

Globalismo incendia el mundo

La movilización de los yihadistas y kurdos en Siria, así como el golpe de Estado en Corea del Sur, junto a la autorización para utilizar misiles de largo alcance y minas personales en Ucrania o la ofensiva en contra de Venezuela, son maniobras que el capital financiero y el complejo industrial militar desarrollan para recuperar terreno frente a la pérdidas sufridas en el posicionamiento geopolítico, las que se suman a gestiones directas en áreas con marcado retroceso como lo muestra la visita de Biden a Angola.

El globalismo apuesta por la guerra y la destrucción de los Estados para asegurar el circuito del crecimiento del capital especulativo y configurar un escenario que obligue a Trump a “sofocar incendios” y se desvíe de su objetivo principal. Así debilitan a sus dos enemigos, el Sur Global y los ultranacionalistas. No obstante, en la compleja situación, lo único seguro es la irrupción del nuevo orden mundial.

Trump, Ucrania y el Plan Kellog

Por Germán Gorraiz López*/ escritor, periodista y analista internacional/ Red Latina Sin Fronteras/ ADDHEE.ONG:

Las prioridades de la Política exterior de Trump serían implementar la Doctrina Monroe en el continente americano, el inicio de la guerra contra Irán y el asedio económico y militar a China, por lo que Trump estaría sopesando la necesidad de firmar un Acuerdo de Paz con la Rusia de Putin, quedando de paso Europa como convidado de piedra.

Ucrania y el Plan Kellog

Trump ha nombrado al Teniente General retirado  Keith Kellog enviado especial para Ucrania y Rusia con el objetivo inequívoco de sentar las bases para firmar un acuerdo de paz con Putin. Kellog fue  jefe de gabinete del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca durante el primer mandato de Trump (2017-2021) y su estrategia para Ucrania está recogida en su informe ‘Estados Unidos primero, Rusia y Ucrania después» ¿e Israel?.

El Plan Kellog consistiría básicamente en «congelar los frentes en su actual posición y condicionar el suministro de armas a Kiev a cambio de forzar a Zelenski a negociar». Así, Trump afirmó que » podría arreglar la guerra en 24 horas mediante un acuerdo con Vladimir Putin», pero Zelenski sigue empecinado en involucrar a la OTAN en una guerra abierta contra Rusia, por lo que se habría convertido para EEUU en un lastre del que conviene desprenderse con inmediatez. Caso de que Zelenski no sea receptivo a las propuestas del Plan Kellog, no sería descartable que fuera acusado de corrupción y obligado a exiliarse en Gran Bretaña, tras lo que sería sustituido por la Troika conformada por el teniente general Valerii Zaluzhnyi, el ex ministro de Exteriores, Dmytro Kuleba y el ex ministro de Infraestructuras, Alexander Kubrakov. 

Dicha Troika tendrá como tareas ineludibles negociar el Acuerdo de Paz con Rusia, la posterior tarea de reconstrucción del país y finalmente, el diseño de la nueva cartografia de Ucrania bajo supervisión directa de Kellog.

¿Busca Trump atraerse a Putin para aislar a China?

Putin busca un Acuerdo de Paz que establezca que Ucrania no entrará en la OTAN y que el contencioso ucraniano quede perfilado con la división de Ucrania en dos mitades, quedando el Este del país, incluida Crimea, el Donbás, Zaporiyia y Jersón bajo la órbita rusa y el Centro y Oeste de la actual Ucrania bajo la tutela de Occidente.

En el supuesto de firmarse un acuerdo de Paz, asistiríamos asimismo al levantamiento de las sanciones unilaterales impuestas a Rusia por los países occidentales,incluyendo la supresión del veto impuesto por los países atlantistas al  petróleo y gas rusos.

Así, Rusia se incorporaría de nuevo a todas las instituciones económicas mundiales y dejaría de ser «el paria de Occidente», mientras Trump exigiría a Putin el finiquito progresivo de la unión económica y militar con la China de Xi Jinping  para aislarla económica y militarmente.

Así, la Organización de Cooperación de Shangái ( OCS), fue fundada en 2001 por los Cinco de Shanghai (China, Rusia, Kazajistán, Kirgistán, Tajikistán) a los que se agregaron posteriormente Uzbekistán, India y Pakistán y sería junto con los países del ALBA e Irán el núcleo duro de la resistencia a la hegemonía mundial de Estados Unidos y Gran Bretaña.En el plano económico, Trump busca el finiquito de la Unión Euro-Asiática que inició su singladura el 1 de enero del 2015 como alternativa económica y militar al proyecto de EEUU de crear una Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés).

El plan de Trump consistiría en levantar el veto impuesto por Occidente al petróleo y gas rusos a cambio de que Rusia abandone la Unión Euro-Asiática, lo que conllevaría la asfixia energética de China tras secarse sus fuentes de abastecimiento rusas.

* Analista económico y geopolítico, colabora habitualmente en varias publicaciones digitales e impresas españolas y latinoamericanas.

Lo subrayado interpolado es nuestro

Que se abran las grandes alamedas, ¡el cambio no está en la moneda, sino en las Grandes Alamedas!. Porque la historia la hace el Pueblo Chileno y el Pueblo Mapuche.


Que se abran las grandes alamedas, ¡el cambio no está en la moneda, sino en las Grandes Alamedas!. Porque la historia la hace el Pueblo Chileno y el Pueblo Mapuche.



Juan Pablo Cárdenas S. /escritor, periodista y analista internacional.

Por fin un parlamentario de nuestra República se atreve a invocar la movilización del pueblo para que el Gobierno y el Parlamento aprueben aquellas reformas tan demandadas por la ciudadanía, pero burladas por quienes dicen ser sus representantes.

El arrebato de la derecha fue mayúsculo. Inmediatamente sus voceros acusaron airadamente al senador Daniel Núñez de incitar las protestas y, con ello, poner en peligro el Estado de derecho que hoy tanto veneran. Para ella, todo lo que sea postergar las reformas económico sociales, justifica dilatar las decisiones, a objeto de que a Gabriel Boric le vaya mal, y el incumplimiento de sus promesas les asegure el próximo retorno a La Moneda.

Terror les produce a estos demócratas impostados que la población se vuelque a las calles para demandar justicia. Solo ellos pueden instar al pueblo a movilizarse si se trata de apoyar un golpe de Estado y asegurarse por 17 años que los derechos humanos se vulneren y la democracia quede interdicta mediante la violencia y el fratricidio.

Pero lo más horrible de todo es comprobar a esa cantidad de políticos, ayer allendistas o demócrata cristianos, que han salido impetuosos a coincidir con la derecha pinochetista, hacer gala de su anticomunismo y abrigar la idea de que el Jefe de Estado se libere de una vez por todas del lastre del Partido Comunista y del Frente Amplio. Todo indica que con las reformas que sí apura la oposición se logre reducir el tamaño de los ministerios y otras dependencias fiscales, por lo que los cargos públicos por cuotear entre los oficialistas se hagan insuficientes para satisfacer todos sus apetitos.

¡Qué frágil es la memoria política! De golpe y porrazo hay quienes se olvidan de las históricas movilizaciones del salitre, del cobre y del carbón para ganar los derechos laborales y sindicales pisoteados desde los albores de nuestra república. Como si la Reforma Agraria, la Nacionalización del Cobre y tantas otras realizaciones hubieran sido posibles sin los cientos de miles de campesinos, obreros y estudiantes movilizados a lo largo de todo el país. Ejerciendo su legítima presión para que el Poder Legislativo se resolviera lograr mayoría y hasta la unanimidad de sus integrantes para aprobar las reformas.

Nada de esto saben o recuerdan los señoritos de los partidos carentes de ideología, idearios y vocación de servicio público. Nos referimos a aquellas veinticinco colectividades cuyo común afán consiste en permanecer pegados a las ubres del poder. Repetirse el plato en el Gobierno y reelegirse incansablemente como diputados y senadores. Incluso, como alcaldes, gobernadores y concejales, ahora que en el ámbito comunal y regional han mejorado tanto las dietas, y trabajar en cualquier puesto del Estado puede ser más lucrativo que en la actividad privada. Incluso percibir por meses 20 millones de pesos mensuales como embajador de Chile en la República de Venezuela, aunque con residencia en nuestro país.

¡El cobarde llamado/ por la exigencia al status quo!

Qué cobardes nos parecen sus llamados a la inmovilidad, a esperar que transcurran los años y una reforma previsional tan justa y urgente para los pensionados pueda dar a luz en los meros pasilleos de los legisladores, de los mediáticos dimes y diretes de gobernantes y congresistas. Acicateados, siempre, por una prensa que, más que colaborar al bien del país, parece tan interesada en las querellas cupulares y aspiraciones presidencialistas. Como si la política se agotara en las competencias electorales.

Claro; solo si el pueblo permanece quieto, la política y los grandes empresarios podrán convenir una rebaja en los impuestos que pagan las grandes empresas. Así como asaltarle el bolsillo una vez más a los trabajadores, pequeños empresarios y profesionales. Calladitas, asimismo, las organizaciones sociales podrán prosperar esos proyectos ecocidas como Dominga que afectan tanto la naturaleza, la vida de las poblaciones más humildes donde se instalan los despropósitos empresariales. O las inversiones extranjeras tan demandadas por un país que pierde día a día su dignidad y soberanía.

“Que salgan a protestar los jubilados”, dicen los más cínicos. Sabiendo que estos son los más vulnerables y febles en razón de sus edades y miserable sobrevida. Cuando lo que corresponde es que las organizaciones políticas y sociales manifiesten solidaridad con la suerte de sus progenitores. Contrario a lo que se dice, la violencia siempre ha sido consecuencia de la represión, tal como lo fueron, entre otras, las matanzas del Seguro Obrero, de Santa María de Iquique, de La Coruña, Ranquil y tantos otros luctuosos acontecimientos de manos de los presidentes asesinos, soldados y policías serviles al “orden constituido”. Así como lo fue, además, la masacre que siguió al 11 de septiembre de 1973.

Ojalá sea posible que el campanazo de un parlamentario anime realmente una movilización social que por fin abra las “grandes alamedas”, según el deseo de extinto presidente Allende. De otra forma habrá que aguardar por un nuevo y más severo rebelión social.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.