martes, 19 de diciembre de 2017

SER COMO ELLOS*

   
     
  



SER COMO ELLOS*

Maestro Eduardo Galeano de la Patria Continente América Latina y el Caribe
(a Karl Hubener)
Prolegómenos: La militancia cívica, que suele deparar algunas satisfacciones, tiene sus exigencias, la principal, no se puede actuar a medias- “Los caminos intermedios corresponden a la antesala de la traición”-, es preciso darse por entero, consagrarse sin reserva en la defensa de la dignidad, los derechos del ser humano y el entorno ecológico, en el marco del desafío ontológico de la alternativa hamletiana: SER O NO SER.

Este ensayo, del maestro Galeano fue traducido al Alemán, Francés e Inglés por la Señora Gerda Böcher, Directora de la revista Latinoamérica un Pueblo Continente/ Berlín DDR y Subdirectora de la fundación CESAL e.V Berlín/ DDR/1977.

Que la esperanza del maestro Galeano no sólo sirva de consuelo, sino que sea descubierta a su propia manera por cada persona, cada trabajador, cada joven, etc. Es el sentido de las publicaciones / escritos de éste maravilloso ser humano, profundamente político, que no pretendió ser caudillo, sino únicamente impulsor de su propio pensamiento al servicio de la liberación económica, política, educacional y cultural de la Patria Continente América Latina y el Caribe.

*El 1% - uno por ciento-de los empresarios capitalistas que imponen la globalización del Capital en el marco del “nuevo orden mundial, las piedras guías de Georgia / USA”: Los atiborrados, los opresores, los depredadores de la Madre Naturaleza, violadores de los Derechos Humanos, narcotraficantes, fabricantes  y traficantes de armas.


Los sueños y las pesadillas están hechos de los mismos materiales, pero esta pesadilla dice ser nuestro único sueño permitido: un modelo de desarrollo que desprecia la vida, adora el dinero y  las cosas.

 ¿Podemos ser como ellos?

Promesa de la clase política, razón de los tecnócratas, fantasía de los marginados, sin voz ni justicia: el Tercer Mundo se convertirá en Primer Mundo, y será rico y culto y feliz, si se porta bien y si hace lo que le mandan sin chistar ni poner peros. Un destino de prosperidad recompensará la buena conducta de los muertos de hambre, en el capítulo final de la telenovela de la Historia Oficial: “Podemos ser como ellos”, anuncia el gigantesco letrero luminoso encendido en el camino del desarrollo de los subdesarrollados y la modernización de los atrasados.

Pero lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible, como bien decía Pedro el Gallo, torero: si los países pobres ascendieran al nivel de producción y derroche de los países ricos, el planeta moriría. Ya está nuestro desdichado planeta en estado de coma, gravemente intoxicado por la civilización industrial y exprimido hasta la penúltima gota por la sociedad de consumo.

En los últimos veinte años, mientras se triplicaba la humanidad, la erosión asesinó al equivalente de toda la superficie cultivable de los Estados Unidos. El mundo, convertido en mercado y mercancía, está perdiendo quince millones de hectáreas de bosque cada año. De ellas, seis millones se convierten en desiertos. La Madre Naturaleza, humillada, ha sido puesta al servicio de la acumulación de capital/ del nuevo orden mundial, las piedras guías de Gerogia USA. Se envenena la tierra, el agua y el aire para que el dinero genere más dinero sin que caiga la tasa de ganancia. Eficiente es quien más gana en menos tiempo.

La lluvia ácida de los gases industriales asesina los bosques y los lagos del Norte del mundo, mientras los desechos tóxicos envenenan los ríos y los mares, y al Sur la agroindustria de exportación avanza arrasando árboles y gente. Al Norte y al Sur, al Este y al Oeste, el individuo serrucha, con delirante entusiasmo, la rama donde está sentado.

Del bosque al desierto: modernización, devastación. En la hoguera incesante de la Amazonia arde media Bélgica por año, quemada por la civilización de la codicia, y en toda América Latina la tierra se está pelando y secando. En América Latina mueren veintidós hectáreas de bosque por minuto, en su mayoría sacrificadas por las empresas que producen carne o madera, en gran escala para el consumo ajeno. Las vacas de Costa Rica se convierten, en los Estados Unidos, en hamburguesas McDonald's. Hace medio siglo, los árboles cubrían las tres cuartas partes del territorio de Costa Rica: ya son muy pocos los árboles que quedan, y al ritmo actual de deforestación, este pequeño país será tierra calva al fin del siglo. Costa Rica exporta carne a los Estados Unidos, y de los Estados Unidos importa plaguicidas que los Estados Unidos prohíben aplicar sobre su propio suelo.
 
Unos pocos países dilapidan los recursos de todos. Crimen y delirio de la sociedad del despilfarro: el uno por ciento más rico de la Humanidad devora un tercio de toda la energía y un tercio de todos los recursos naturales que se consumen en el mundo. Según revelan los promedios estadísticos, un solo estadounidense consume tanto como cincuenta haitianos. Claro que el promedio no define a un vecino del barrio de Harlem, ni a Baby Doc Duvalier, pero de cualquier manera vale preguntarse: ¿Qué pasaría si los cincuenta haitianos consumieran súbitamente tanto como cincuenta estadounidense? ¿Qué pasaría si toda la inmensa población del Sur pudiera devorar al mundo con la impune voracidad del Norte? ¿Qué pasaría si se multiplicaran en esa loca medida los artículos suntuarios y los automóviles y las neveras y los televisores y las usinas nucleares y las usinas eléctricas? ¿Qué pasaría con el clima, que está ya cerca del colapso por el recalentamiento de la atmósfera? ¿Qué pasaría con la tierra, con la poca tierra que la erosión nos está dejando? ¿Y con el agua, que ya la cuarta parte de la Humanidad bebe contaminada por nitratos y pesticidas y residuos industriales de mercurio y plomo? ¿Qué pasaría? No pasaría.
Tendríamos que mudarnos de planeta. Éste que tenemos, ya tan gastadito, no podría soportarlo.

El precario equilibrio del mundo, que rueda al borde del abismo, depende de la perpetuación de la injusticia. Es necesaria la miseria de muchos para que sea posible el derroche de pocos. Para que pocos sigan consumiendo de más, muchos deben seguir consumiendo de menos. Y para evitar que nadie se pase de la raya, el sistema multiplica las armas y las malditas guerras. Incapaz de combatir contra la pobreza, combate contra los pobres, mientras la cultura consumista/dominante, cultura militarizada, bendice la violencia del poder terrorista.

El american way of life, fundado en el privilegio del despilfarro, sólo puede ser practicado por las minorías dominantes en los países dominados. Su implantación masiva implicaría el suicidio colectivo de la Humanidad.
Posible, no es. Pero, ¿sería deseable?


¿Queremos ser como ellos?

Machacan noche y día los medios mediáticos de (in)comunicación capitalistas globalizados.

En un hormiguero bien organizado, las hormigas reinas son pocas y las hormigas obreras, muchísimas. Las reinas nacen con alas y pueden hacer el amor. Las obreras, que no vuelan ni aman, trabajan para las reinas. Las hormigas policías vigilan a las obreras y también vigilan a las reinas.




La vida es algo que ocurre mientras uno está ocupado haciendo otras cosas, decía John Lennon. En nuestra época, signada por la confusión de los medios y los fines, no se trabaja para vivir: se vive para trabajar. Unos trabajan cada vez más porque necesitan más que lo que consumen; y otros trabajan cada vez más para seguir consumiendo más que lo que necesitan.


Parece normal que la jornada de trabajo de ocho horas pertenezca, en América Latina, a los dominios del arte abstracto. El doble empleo, que las estadísticas oficiales rara vez confiesan, es la realidad de muchísima gente que no tiene otra manera de esquivar el hambre. Pero, ¿parece normal que el hombre trabaje como hormiga en las cumbres del desarrollo? ¿La riqueza conduce a la libertad, o multiplica el miedo a la libertad?

Ser es tener, dice el sistema. Y la trampa consiste en que quien más tiene, más quiere, y en resumidas cuentas las personas terminan perteneciendo a las cosas y trabajando a sus órdenes. El modelo de vida de la sociedad de consumo, que hoy día se impone como modelo único en escala universal, convierte al tiempo en un recurso económico, cada vez más escaso y más caro: el tiempo se vende, se alquila, se invierte. Pero, ¿quién es el dueño del tiempo? El automóvil, el televisor, el video, la computadora personal, el teléfono celular y demás contraseñas de la felicidad, máquinas nacidas para ganar tiempo o para pasar el tiempo, se apoderan del tiempo. El automóvil, pongamos por caso, no sólo dispone del espacio urbano: también dispone del tiempo humano. En teoría, el automóvil sirve para economizar tiempo, pero en la práctica lo devora.
Buena parte del tiempo de trabajo se destina al pago del transporte al trabajo, que por lo demás resulta cada vez más tragón de tiempo a causa de los embotellamientos del tránsito en las babilonias modernas.
No se necesita ser sabio en economía. Basta el sentido común para suponer que el progreso tecnológico, al multiplicar la productividad, disminuye el tiempo de trabajo. El sentido común no ha previsto, sin embargo, el pánico al tiempo libre, ni las trampas del consumo, ni el poder manipulador de la publicidad. En las ciudades del Japón se trabaja 47 horas semanales desde hace veinte años. Mientras tanto, en Europa, el tiempo de trabajo se ha reducido, pero muy lentamente, a un ritmo que nada tiene que ver con el acelerado desarrollo de la productividad. En las fábricas automatizadas hay diez obreros donde antes había mil; pero el progreso tecnológico genera desocupación en vez de ampliar los espacios de libertad. La libertad de perder el tiempo: la sociedad de consumo no autoriza semejante desperdicio. Hasta las vacaciones, organizadas por las grandes empresas que industrializan el turismo de masas, se han convertido en una ocupación agotadora. Matar el tiempo: los balnearios modernos reproducen el vértigo de la vida cotidiana en los hormigueros urbanos.

Según dicen los antropólogos, nuestros ancestros del Paleolítico no trabajaban más de veinte horas por semana. Según dicen los diarios, nuestros contemporáneos de Suiza votaron, a fines de 1988, un plebiscito que proponía reducir la jornada de trabajo a cuarenta horas semanales: reducir la jornada, sin reducir los salarios. Y los suizos votaron en contra.

Las hormigas se comunican tocándose las antenas. Las antenas de la televisión comunican con los centros de poder del mundo contemporáneo. La pantalla chica nos ofrece el paraíso que no termina de llegar,  el frenesí del consumo, la excitación de la competencia y la ansiedad del éxito, como Colón ofrecía chucherías a los indios. Exitosas mercancías. La publicidad no nos cuenta, en cambio, que los Estados Unidos consumen actualmente, según la Organización Mundial de la Salud, casi la mitad del total de drogas tranquilizantes que se venden en el planeta. Hay que agregar el consumo del narcotráfico que tiene a USA como el centro de comercio y consumo. En los últimos veinte años, la jornada de trabajo aumentó en los Estados Unidos. En ese período, se duplicó la cantidad de enfermos de stress.


 
La ciudad como cámara de gas

Un campesino vale menos que una vaca y más que una gallina, me informan en Caaguazú, en el Paraguay. Y en el nordeste del Brasil: Quien planta no tiene tierra, quien tiene tierra no planta.
Nuestros campos se vacían, las ciudades latinoamericanas se hacen infiernos grandes como países. La ciudad de México crece a un ritmo de medio millón de personas y treinta kilómetros cuadrados por año: ya tiene cinco veces más habitantes que toda Noruega. De aquí a poco, al fin del siglo, la capital de México y la ciudad brasileña de San Pablo serán las ciudades mayores del mundo.

Las ciudades del Sur del planeta son como las grandes ciudades del Norte, pero vistas en un espejo deformante. La modernización copiona multiplica los defectos del modelo. Las capitales latinoamericanas, estrepitosas, saturadas de humo, no tienen carriles para bicicletas ni filtros para gases tóxicos. El aire limpio y el silencio son artículos tan raros y tan caros que ya ni los ricos más ricos pueden comprarlos.

En el Brasil, la Volkswagen y la Ford fabrican automóviles sin filtros para vender en el Brasil y en los demás países del Tercer Mundo. En cambio, esas mismas filiales brasileñas de Volkswagen y Ford producen automóviles con filtros (convertidores catalíticos) para vender en el Primer Mundo. La Argentina produce gasolina sin plomo para la exportación. Para el mercado interno, en cambio, produce gasolina venenosa. En toda América Latina, los automóviles tienen la libertad de vomitar plomo por los caños de escape. Desde el punto de vista de los automóviles, el plomo eleva el octanaje y aumenta la tasa de ganancia. Desde el punto de vista de las personas, el plomo daña el cerebro y el sistema nervioso. Los automóviles, dueños de las ciudades, no escuchan a los intrusos.

 Año 2000, recuerdos del futuro: gente con máscaras de oxígeno, pájaros que tosen en vez de cantar, árboles que se niegan a crecer. Actualmente, en la ciudad de México se ven carteles que dicen: Se ruega no molestar los muros y Favor de no golpear la puerta. Todavía no hay carteles que digan: Se recomienda no respirar. ¿Cuánto demorarán en aparecer esas advertencias a la salud pública? Los automóviles y las fábricas regalan a la atmósfera, cada día, once mil toneladas de gases y humos enemigos. Hay una niebla de mugre en el aire, ya los niños nacen con plomo en la sangre – ¿Los ricos carecen de hijos?-y en más de una ocasión han llovido pájaros muertos sobre la ciudad que era, en tiempos, no tan lejanos, la región más transparente del aire. Ahora el cóctel de monóxido de carbono, bióxido de azufre y óxido de nitrógeno llega a ser tres veces superior al máximo tolerable para los seres humanos. ¿Cuál será el máximo tolerable para los seres urbanos?

Cinco millones de automóviles: la ciudad de San Pablo ha sido definida como un enfermo en vísperas del infarto. Una nube de gases la enmascara. Sólo los domingos se puede ver, desde las afueras, a la ciudad más desarrollada del Brasil. En las avenidas del centro, los carteles luminosos advierten cada día a la población:

Calidad del aire: ruin.

Santiago de Chile, campeona del mundo en contaminación.

Según las estaciones medidoras, el aire de Santiago  estuvo sucio o muy sucio durante 323 días del año 1986.

En junio de 1989, Santiago de Chile disputó con las ciudades de México y San Pablo, en unos días sin lluvia ni viento, el campeonato mundial de contaminación. El cerro San Cristóbal, en pleno centro de Santiago, no se veía, oculto tras una máscara de smog. El naciente gobierno democrático de Chile -“en la medida de lo posible”- impuso algunas mínimas medidas contra las ochocientas toneladas de gases que cada día se incorporan al aire de la ciudad. Entonces los automóviles y las fábricas pusieron el grito en el cielo: esas limitaciones violaban la libertad de empresa y lastimaban el derecho de propiedad privada. La libertad del dinero, que desprecia la libertad de los demás, había sido ilimitada durante la dictadura cívico militar del general Pinochet, y había hecho una valiosa contribución al envenenamiento general. El derecho de contaminar es un incentivo fundamental para la inversión extranjera, casi tan importante como el derecho de pagar salarios enanos. Y al fin y al cabo, el capitán general Presidente de Chile Pinochet nunca había negado a los chilenos de corazón  el derecho de respirar mierda.

La ciudad como cárcel

La sociedad de consumo, que consume gente, obliga a la gente a consumir, mientras la telebasura imparte cursos de violencia a letrados y analfabetos. Los que nada tienen, los marginados,  pueden vivir muy lejos de los que tienen todo, pero cada día los espían por el cajón de los idiotas.
La telebasura exhibe el obsceno derroche de la fiesta del consumo, los crímenes, la corrupción, la depredación  y a la vez enseña el arte de abrirse paso a tiros.

La realidad imita a la telebasura, la violencia callejera es la continuación de ella por otros medios. Los niños marginados  de la calle practican la iniciativa privada en el delito, que es el único campo donde pueden desarrollarla. Sus derechos humanos se reducen a robar y a morir para sobrevivir. Los cachorros de puma, abandonados a su suerte, salen de cacería. En cualquier esquina pegan el zarpazo y huyen. La vida acaba temprano, consumida por el pegamento y otras drogas malditas, buenas para engañar el hambre y el frío y la soledad; o acaba la vida cuando alguna bala policial la corta en seco.


Caminar por las calles de las grandes ciudades latinoamericanas, se está convirtiendo en una actividad de alto riesgo. Quedarse en casa, también. La ciudad como cárcel: quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo. Quien tiene algo, por poco qué sea, vive bajo estado de amenaza, condenado al pánico del próximo asalto. Quien tiene mucho, vive encerrado en las fortalezas de la seguridad. Los grandes edificios y conjuntos residenciales son castillos feudales de la era electrónica. Les falta el foso de los cocodrilos es verdad, y también les falta la majestuosa belleza de los castillos de la Edad Media, pero tienen grandes rejas levadizas, altas murallas, torres de vigía y guardias privados armados.

El Estado de Derecho, que ya no es paternalista sino policial, no practica la caridad. Pertenecen a la antigüedad los tiempos aquellos de la retórica sobre la domesticación de los descarriados a través de las virtudes del estudio y del trabajo creador. En la época de la economía de mercado, las crías humanas sobrantes marginadas se eliminan por hambre o tiro. Los niños de la calle, hijos de la mano de obra marginal, no son ni pueden ser útiles a la sociedad. La educación como un bien de consumo por y para el lucro, al igual que la medicina, pertenecen a quienes pueden pagarlas; la represión se ejerce contra quienes no pueden comprarla.



LOS JOVENES Y LOS NIÑOS, EL FUTURO DE LA HUMANIDAD

Según el New York Times, entre enero y octubre de 1990, la policía asesinó más de cincuenta niños en las calles de la ciudad de Guatemala. Los cadáveres de los niños, niños mendigos, niños ladrones, niños hurgadores de basura, aparecieron sin lenguas, sin ojos, sin orejas, tirados en los basurales. Según Amnesty International, durante 1989 fueron ejecutados 500 niños y adolescentes en las ciudades brasileñas de Río de Janeiro, San Pablo y Recife. Esos crímenes, cometidos por los Escuadrones de la Muerte y otras fuerzas del orden parapolicial, no han ocurrido en las áreas rurales atrasadas, sino en las más importantes ciudades del Brasil: no han ocurrido donde el capitalismo salvaje globalizado falta, sino donde sobra. La injusticia social, la corrupción y la impunidad, y el desprecio por la vida crecen con el crecimiento de la economía capitalista salvaje globalizada

En países donde no hay pena de muerte, se aplica cotidianamente la pena de muerte en defensa del derecho de propiedad privada. Y los fabricantes de opinión suelen hacer la apología del crimen. A mediados de 1990, en la ciudad de Buenos Aires, un ingeniero asesinó a balazos a dos jóvenes ladrones que huían con el pasacasetes de su automóvil. Bernardo Neustadt, el periodista argentino más influyente, comentó en la telebasura: Yo hubiera hecho lo mismo. En las elecciones brasileñas de 1986, Afanásio Jazadji ganó un puesto de diputado en el estado de San Pablo. Él fue uno de los diputados más votados en toda la historia de ese estado. Jazadji había conquistado su inmensa popularidad desde los micrófonos de la radio. Su programa defendía a gritos a los Escuadrones de la Muerte y predicaba la tortura y el exterminio de los delincuentes: la lucha contra la delincuencia infantil y juvenil.

En la civilización del capitalismo salvaje globalizado, el derecho de propiedad es más importante que el derecho a la vida. La gente vale menos que las cosas. Resulta revelador, en este sentido, el caso de las leyes de impunidad. Las leyes que absolvieron al terrorismo de Estado ejercido por las dictaduras cívico militares, en los tres países del Sur, perdonaron el crimen y la tortura, pero no perdonaron los delitos contra la propiedad privada (Chile: decreto-ley 2191, en 1978; Uruguay: Ley 15848, en 1986; Argentina: Ley 23521, en 1987).
El costo social “del Progreso”

Febrero de 1989, Caracas. Sube a las nubes, de golpe, el precio del boleto, se multiplica por tres el precio del pan y estalla la furia popular: en las calles quedan tendidos trescientos muertos, o quinientos, o quién sabe. ¿A quién le importa el número?
Febrero de 1991, Lima. La peste del cólera ataca las costas de Perú, se ensaña sobre el puerto de Chimbote y los suburbios miserables de la ciudad de Lima y mata a cien en pocos días. En los hospitales no hay suero ni sal. El ajuste económico del gobierno ha desmantelado lo poco que quedaba de la salud pública y ha duplicado, en un santiamén, la cantidad de peruanos en estado de pobreza crítica, que ganan por debajo del salario mínimo. El salario mínimo es de 45 dólares por mes.

Las malditas guerras de ahora, guerras malditas electrónicas, ocurren en pantallas de videogame. Las víctimas no se oyen ni se ven. La economía de laboratorio tampoco escucha ni ve a los hambrientos, ni a la tierra arrasada. Las armas de control remoto matan sin remordimientos. La tecnocracia internacional, que impone al Tercer Mundo sus programas de desarrollo y sus planes de ajuste, también asesina desde afuera y desde lejos.

Hace ya más de un cuarto de siglo que América Latina viene desmantelando los débiles diques opuestos a la prepotencia del dinero. Los banqueros acreedores han bombardeado esas defensas, con las certeras armas de la extorsión, y los militares o políticos corruptos gobernantes han ayudado a derrumbarlas, dinamitándolas por dentro. Así van cayendo, una tras otra, las barreras de protección alzadas, en otros tiempos, desde el Estado. Y ahora el Estado está vendiendo las empresas públicas nacionales a cambio de nada, o peor que nada, porque el que vende, paga.
Nuestros países entregan las llaves y todo lo demás a los monopolios internacionales, ahora llamados factores de formación de precios, y se convierten en mercados libres. La tecnocracia internacional, que nos enseña a dar inyecciones en patas de palo, dice que el mercado libre es el talismán de la riqueza. ¿Por qué será que los países ricos, que lo predican, no lo practican? El mercado libre, humilladero de los débiles, es el más exitoso producto de exportación de los fuertes. Se fabrica para consumo de los países pobres. Ningún país rico lo ha usado jamás.

Talismán de la riqueza, ¿para cuántos? Datos oficiales de Uruguay, Chile, Argentina y  Costa Rica, los países donde menos ardían, antes, las contradicciones sociales: ahora uno de cada seis uruguayos vive en extrema pobreza, y son pobres dos de cada cinco familias costarricenses. El dudoso matrimonio de la oferta y la demanda, en un mercado libre que sirve al despotismo de los poderosos, dueños de la celestina universal, castiga a los pobres y genera una economía de especulación. Se desalienta la producción, se desprestigia el trabajo, se diviniza el consumo y las drogas. Se contemplan las pizarras de las casas de cambio como si fueran pantallas de cine, se habla del dólar como si fuera persona:

¿Y cómo está el dolar?

La tragedia se repite como farsa. Desde los tiempos de Cristóbal Colón, América Latina ha sufrido como tragedia propia el desarrollo capitalista buitre foráneo. Ahora lo repite como farsa. Es la caricatura del desarrollo: un enano que simula ser niño.

La tecnocracia ve números y no ve personas, pero sólo ve los números que le conviene mirar. Al cabo de este largo cuarto de siglo, se celebran algunos éxitos de la modernización: El milagro  de las dictaduras militares bolivianas, pongamos por caso, cumplido por obra y gracia de los capitales del narcotráfico: el ciclo del estaño se acabó, y con la caída del estaño se vinieron abajo los centros mineros y los sindicatos de trabajadores más peleones de Bolivia: ahora el pueblo de Llallagua, que no tiene agua potable, cuenta con una antena parabólica de televisión en lo alto del cerro del Calvario. El milagro chileno, de la dictadura cívico militar, debido a la barita mágica del Presidente Pinochet., , exitoso producto que se está vendiendo, en pócimas, en los países del Este. Pero, ¿cuál es el precio del milagro chileno? ¿Y quiénes son los chilenos que lo han pagado y lo pagan? ¿Quiénes serán los polacos y los checos y los húngaros que lo pagarán? En Chile, las estadísticas oficiales proclaman la multiplicación de los panes y a la vez confiesan la multiplicación de los hambrientos. Canta victoria el gallo. Este cacareo es sospechoso.
¿No se le habrá subido el fracaso a la cabeza? En 1970, había un 20 por ciento de chilenos pobres. Ahora hay un 50 por ciento.
Las cifras confiesan, pero no se arrepienten. Al fin y al cabo, la dignidad humana depende del cálculo de costos y beneficios, y el sacrificio del pobrería no es más que el costo social del Progreso, lo afirman los epígonos tecnócratas de la sofofa.

¿Cuál sería el valor de ese costo social, si pudiera medirse? A fines de 1990, la revista Stern hizo una cuidadosa estimación de los daños producidos por el desarrollo en la Alemania actual. La revista evaluó, en términos económicos, los perjuicios humanos y materiales derivados de los accidentes de autos, los congestionamientos del tránsito, la contaminación del aire, del agua y de los alimentos, el deterioro de los espacios verdes y otros factores, y llegó a la conclusión de que el valor de los daños equivale a la cuarta parte de todo el producto nacional de la economía alemana. La multiplicación de la miseria no figuraba, obviamente, entre esos daños, porque hace ya unos cuantos siglos que Europa alimenta su riqueza con la pobreza ajena, pero sería interesante saber hasta dónde podría llegar una evaluación semejante, si se aplicara a las catástrofes de la modernización en América Latina. Y hay que tener en cuenta que en Alemania el Estado controla y limita, hasta cierto punto, los efectos nocivos del sistema sobre las personas y el medio ambiente.

¿Cuál sería la evaluación del daño en países como los nuestros, que se han creído el cuento del mercado libre y dejan que el dinero se mueva como tigre suelto? ¿El daño que nos hace, y nos hará, un sistema que nos aturde de necesidades artificiales para que olvidemos nuestras necesidades reales? ¿Hasta dónde podría medirse? ¿Pueden medirse las mutilaciones del alma humana? ¿La multiplicación de la violencia, el envilecimiento de la vida cotidiana?

El Oeste/ capitalista  vive la euforia del triunfo. Tras el derrumbamiento del Este/ Stalinista, la coartada está servida: en el Este, era peor. ¿Era peor? Más bien, pienso, habría que preguntarse si era esencialmente diferente. Al Oeste: el sacrificio de la justicia, en nombre de la libertad, en los altares de la diosa Productividad. Al Este: el sacrificio de la libertad, en nombre de la justicia, en los altares de la diosa Productividad.

Al Sur, estamos todavía a tiempo de preguntarnos si esa diosa merece nuestras vidas: Pero antes cada persona consciente tendría que definir qué significa vivir (1991). “El que no vive como piensa, termina de pensar cómo vive”…

PS: Lo subrayado es nuestro .   

jueves, 14 de diciembre de 2017

EL PUEBLO CHILENO GOBERNADO POR UNA MINORÍA.



EL PUEBLO CHILENO GOBERNADO POR UNA MINORÍA.
“LA VERDADERA DEMOCRACIA EXIGE UN GOBIERNO DEL PUEBLO, PARA EL PUEBLO Y POR EL PUEBLO, DE LAS MAYORIAS CON RESPETO A LAS MINORÍAS”
El Pueblo Chileno hasta el 11 de Septiembre de 1973, era gobernado soberanamente por si mismo. La vida democrática era regida por una Constitución sancionada soberanamente por éste. Su Universidad regida por su Ley fundamental, la autonomía universitaria: Académica, territorial y administrativa. La mayoría de los chilenos se identificaban orgullosamente con esta democracia.


El más brillante gobernante de la magna Grecia, Pericles acentuaba, “La Constitución soberana que nos rige ha recibido el nombre de Democracia, porque su fin es la utilidad de la mayoría, con respeto de las minorías”. Este concepto emitido hace casi 30 siglos, fue desaparecido por la dictadura fascista cívico militar que le impuso al Pueblo Chileno una Constitución / Artilugio 1980, - vigente hasta nuestros días, cuyo único fin es la utilidad económica / ganancia de una minoría empresarial oligarca farisea: la sofofa.
El genial Pericles señalaba, que “El mejor de los Gobiernos es aquel en que gobierna el político honrado, honesto e inteligente, jamás un malvado: La Ley ocupa el lugar del tirano y los magistrados son designados por todos los ciudadanos, sin que se impongan por los prestigios o por la importancia de sus fortunas”. Ciertamente, la mayoría de estas ideas formaron parte de nuestra vida democrática que a partir del 11 septiembre de 1973, fueron desaparecidas por la dictadura fascista cívico militar.
Como colofón: Un par de reflexiones finales.
La mayor responsabilidad del Gobierno, recae sobre la mayoría, pero no con sentido exclusivo. Se debe respetar las minorías. En democracia se habla de un Gobierno de la mayoría, porque es rigurosamente justo. Esta mayoría carga con la mayor parte de la responsabilidad en la conducción del país.



En una Nación la soberanía reside en el Pueblo que la delega en sus representantes democratica y soberanamente elegido por éste. Por esto último, hablar de sufragio / voto obligatorio constituye un escupitajo a la dignidad del ciudadano. Cuando decimos que el  Pueblo es soberano, significa que nada existe por encima de su voluntad. Después de éstas reflexiones, en Chile: con el Artilugio de 1980, con una libertad, una democracia y una justicia “en la  medida de lo posible” no se puede hablar de democracia, a pesar de sus tutores, la oligarquía empresarial sofofa y sus testaferros la clase politicastra corrupta que se sienten tutores del Pueblo, valga la redundancia, con derecho a decidir si está o no está en condición de gobernarse.
Los herederos del legado de la dictadura fascista cívico militar y sus testaferros las corruptas clases politicastras y castrenses, por sí y ante sí, han resuelto que el Pueblo Chileno no está capacitado para darse un nueva constitución soberanamente sancionada por éste, y debe ser manejado/regentado por quienes la oligarquía farisea sofofa designe. El Pueblo no piensa ni sabe lo que quiere. A este desagüisado se le hace llamar democracia en la medida de lo posible. Hay que votar por negro o blanco, para garantizar la continuidad del legado de la dictadura fascista cívico militar: Aunque esto signifique deshonrar la vida.




Con esperanza y memoria.
Prof. Moreno Peralta / IWA.
Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG



Nuevo Orden Mundial


Nuevo Orden Mundial
Las piedras guías de Georgia / USA
Jerusalén, Capital de Israel .
¿Qué estará pensando el Papa Francisco en Roma al respecto?

martes, 12 de diciembre de 2017

LA DOBLE MORAL* EN LA ARCADIA DE LA ALEGRÍA





LA DOBLE MORAL* EN LA ARCADIA DE LA ALEGRÍA
Nuestra época no está orientada por el bien común. Es una época histérica, violenta, insolidaria, de un pragmatismo contemporizador exitista y autocomplaciente, llena de jactancias, de atropellos, de vicios, de corrupciones e impunidad: - La corrupción, el vicio y la impunidad está llevando al Pueblo Chileno a la decadencia moral-. Nada se deja, por supuesto, para la vida futura, desde que no se cree en ella. Se quiere gozar sin dilación de todos los bienes materiales del consumo. Se ha olvidado la disciplina estoica y el renunciamiento cristiano. Se sobrevive en el marco del legado impuesto por la dictadura cívico militar que tiene como base la mentira generalizada y la Constitución / Artilugio de 1980…
Los medios mediáticos mercuriales de (in) comunicación globalizados, controlados por la oligarquía empresarial farisea sofofa machacan día y noche distorsionando la vida cotidiana con un paraíso de la alegría que no acaba de llegar. Para mantener entretenida a la masa indolente, hay que ofrecerle: telebasura, violencia, crímenes, peloteos, rock &roll, vicios, drogas, pornografía, prostitución infantil. etc., y muchas mentiras / falsedades. Esto ha convertido  a la reiteración de mentiras, en costumbre, en manera de ser / mentalidad. La mentira repetida muchas veces,  se ha transformado en verdad oficial. El mentiroso / falsario se cree inventor de la distorsionada objetividad y la impone. El fabulador/ mentiroso, seudo comunicador social/ periodista mercurial y el político corrupto son individuos que sobreviven esclavos de sus propias mentiras. Carecen del sentido de la responsabilidad. Para estos  individuos no cuenta la contradicción. Sus movimientos anímicos son la expresión de su pura arbitrariedad. No es posible discutir con ellos, menos aún dialogar. Una y otra vez, extraerá de su inconsciente lo inesperado. Son sus armas dialécticas. Su rol de manipulador está bien defendido no sólo por su sofofo patrón que le paga sus honorarios, sino, también por su desfachatez discutidora, por su falta de moral coercitiva y, en definitiva, porque para salir de cualquier atolladero tiene preparada nuevas series de falsedades. Lo tremendo de la mentira y de su actual apogeo en el Chile exitista y autocomplaciente, consiste en el olvido de que se está constantemente mintiendo y que finalmente el individuo mentiroso se cree sus propias mentiras. Es un hábito, una manera de ser.
¿Qué hacer? ¿Existe alguna medida que frene o al menos que cohíba a la clase politicastra corrupta y a los inefables comunicadores mercuriales? : ¡No! Mientras que con engaños se siga imponiendo la Constitución / Artilugio de 1980, y la educación impuestas por la dictadura fascista cívico militar. Sobrevivir en esta falsedad, con una indigencia educacional y cultural, con improvisadas reformas millonarias, fracasadas que sólo les ha permitido a los mercachifles sofofos de la educación amasar fortuna  y a la clase politicastra tapar el sol con un dedo, la corrupción reinante, especialmente en CODELCO. 


 Nuevas elecciones les permite a los políticos corruptos candidatearse y vegetar en la penumbra. El escalpelo de “la justicia en la medida de los posible” no les alcanza. Sus vicios, es un simple reflejo de mentiras que infectan la moral colectiva.


Como si todo esto fuera poco, la clase politicastra y los medios mediáticos mercuriales de (in) comunicación globalizados prometen una vez más igualar abajo, no pudiendo hacerlo arriba, para seguir engañando a los ingenuos que voten.  

Esta falsedad ha engendrado negatividades sin cuento: Una colectividad mentirosa es una sociedad paralitica, abocada a la inacción, a la pasividad, a la inhibición, etc: -Se ha preparado una cantidad de individuos de ambos sexos, de todas las profesiones, las ultimas en el marco de la indigencia educacional: Los propineros, los emprendedores-, que se suman al éxito en la arcadia de la alegría.

La mentira ha vencido. Aquí nadie cree en nadie y en nada. La mayoría de la gente sobrevive atemorizada, aterrorizada, y con el temor de ser en todo momento engañada. Son ya casi cinco décadas del infausto golpe militar fascista. Lo peor es que las gente ha caído en el fanatismo, terreno fértil para que los corruptos politicastros y la taifa militar castrense corrupta y los plumarios comunicadores mercuriales, una y otra vez, delirante, machaquen con sus campañas del terror. Eliminemos la mentira, aunque sea la mentira piadosa, inocente e inicua. Sólo de esa forma, terminaremos con la desconfianza, el miedo, la inseguridad que tanto perjudica a las gentes. En el fondo es el miedo a la verdad que para las mentes canijas, es triste e incluso áspera. Basta ya de eufemismo, la verdad duele una vez, la mentira toda la vida. Los hipócritas politicastros, la taifa corrupta castrense y los plumarios del oráculo mercurial ignoran que la verdad es la condición fundamental de la virtud, desconocen por ignorancia la reflexión por Apolonio: “de siervo es mentir, de libre es decir la verdad”… El tartufo mentiroso de sentimientos serviles, esclavo de mil amos de todos los cómplices de su mediocridad no entiende, porque no tiene la capacidad para hacerlo que, quien es desleal con la verdad no tiene por qué ser leal con la mentira.


Chilenos de corazón, no me queda duda, que a ustedes no les une el amor por la Patria, sino, el espanto de volver a tener una dictadura fascista cívico militar. ¿Será  por esto que hay que defender la Constitución/ Artilugio de 1980, y votar, aunque esto signifique deshonrar la vida?
Con esperanza y memoria.
Prof. Moreno Peralta / IWA
Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG

*La doble moral es enajenante, agresiva, inquisidora que los miserables dueños de la celestina universal, el dinero, esgrimen e imponen, y los cobardes pragmáticos contemporizadores burgueses, temen.

EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS: 10 DE DICIEMBRE

EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS: 10 DE DICIEMBRE
“Los Derechos Humanos y los Derechos de la Madre Naturaleza son dos nombres de la misma dignidad”, maestro Eduardo Galeano de la Patria Continente Latinoamérica y el Caribe.
Recordemos al maestro Eduardo Galeano : “De los pobres, los marginados, sin voz, ni justicia sabemos todo: en que no trabajan, qué no comen, cuánto no pesan, cuánto no miden, qué no tienen, qué no piensan, qué no votan, que carecen de justicia, que no creen… ¿Sólo nos falta saber, por qué los pobres son pobres?.  ¿Será, porque su desnudez nos viste y su hambre nos da de comer?”
 “La clase media burguesa, pragmática, contemporizadora, defiende el orden como si fuera su propietaria. Aunque no es más que una inquilina, agobiada por el precio del alquiler y la amenaza del desalojo por parte del oligarca fariseo propietario privado.
La libertad- democracia y justicia- los conceptos tradicionales antes señalados han perdido su validez ante la expansión, el incremento de la corrupción, impunidad, perversión, depravación, degeneración del modelo de sociedad represiva, enajenante, consumista del capitalismo salvaje globalizado.
La libertad, la democracia y la justicia “en la medida de lo posible” es una agudeza de los epígonos de la oligarquía empresarial farisea sofofa impuesta por la burguesía/ clase media: clase politicastra y la taifa castrense, todas corruptas y apátridas.
“Los que han atropellado la dignidad y conculcado los derechos del ser humano, no tienen ninguna autoridad para hablar en su nombre”…
“Los que piensan que el dinero lo hace todo suelen hacer cualquier cosa por el dinero”.
Con esperanza y memoria


  • Jorge Bustos B.
Presidente ADDHEE.ONG
  • Cecilia Chinchón Canales
Vicepresidenta ADDHEE.ONG
Abogada Defensora de los Derechos Humanos
  • Galvarino Jaramillo Pflucker
Vicepresidente de ADDHEE.ONG
  • Moreno Peralta/IWA
Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG


PS: Lo subrayado es nuestro.

martes, 5 de diciembre de 2017

NI DERECHOS, NI HUMANOS: “Si votar sirviera para algo, ya estaría prohibido”






NI DERECHOS, NI HUMANOS:
“Si votar sirviera para algo, ya estaría prohibido” Maestro Eduardo Galeano
Si la maquinaria militar no mata, se oxida. El presidente del planeta anda paseando el dedo por los mapas, a ver sobre qué país caerán las próximas bombas. Ha sido un éxito la guerra de Afganistán, que castigó a los castigados y mató a los muertos; y ya se necesitan enemigos nuevos.
Pero nada tienen de nuevo las banderas: la voluntad de Dios, la amenaza terrorista y los derechos humanos. Tengo la impresión de que Barack Obama no es exactamente el tipo de traductor que Dios elegiría, si tuviera algo que decirnos; y el peligro terrorista resulta cada vez menos convincente como coartada del terrorismo militar. ¿Y los derechos humanos? ¿Seguirán siendo pretextos útiles para quienes los hacen puré?
Por Eduardo Galeano






Hace más de medio siglo que las Naciones Unidas aprobaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y no hay documento internacional más citado y elogiado.
No es por criticar, pero a esta altura me parece evidente que a la Declaración le falta mucho más que lo que tiene. Por ejemplo, allí no figura el más elemental de los derechos, el derecho a respirar, que se ha hecho impracticable en este mundo donde los pájaros tosen. Ni figura el derecho a caminar, que ya ha pasado a la categoría de hazaña ahora que sólo quedan dos clases de peatones, los rápidos y los muertos. Y tampoco figura el derecho a la indignación, que es lo menos que la dignidad humana puede exigir cuando se la condena a ser indigna, ni el derecho a luchar por otro mundo posible cuando se ha hecho imposible el mundo tal cual es.
En los treinta artículos de la Declaración, la palabra libertad es la que más se repite. La libertad de trabajar, ganar un salario justo y fundar sindicatos, pongamos por caso, está garantizada en el artículo 23. Pero son cada vez más los trabajadores que no tienen, hoy por hoy, ni siquiera la libertad de elegir la salsa con la que serán comidos. Los empleos duran menos que un suspiro, y el miedo obliga a callar y obedecer: salarios más bajos, horarios más largos, y a olvidarse de las vacaciones pagas, la jubilación y la asistencia social y demás derechos que todos tenemos, según aseguran los artículos 22, 24 y 25. Las instituciones financieras internacionales, las Chicas Superpoderosas del mundo contemporáneo, imponen la "flexibilidad laboral", eufemismo que designa el entierro de dos siglos de conquistas obreras. Y las grandes empresas multinacionales exigen acuerdos "union free", libres de sindicatos, en los países que entre sí compiten ofreciendo mano de obra más sumisa y barata. "Nadie será sometido a esclavitud ni a servidumbre en cualquier forma", advierte el artículo 4. Menos mal.
No figura en la lista el derecho humano a disfrutar de los bienes naturales, tierra, agua, aire, y a defenderlos ante cualquier amenaza. Tampoco figura el suicida derecho al exterminio de la naturaleza, que por cierto ejercitan, y con entusiasmo, los países que se han comprado el planeta y lo están devorando. Los demás países pagan la cuenta. Los años noventa fueron bautizados por las Naciones Unidas con un nombre dictado por el humor negro : Década Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales. Nunca el mundo ha sufrido tantas calamidades, inundaciones, sequías, huracanes, clima enloquecido, en tan poco tiempo. ¿Desastres "naturales" ? En un mundo que tiene la costumbre de condenar a las víctimas, la naturaleza tiene la culpa de los crímenes que contra ella se cometen.
"Todos tenemos derecho a transitar libremente", afirma el artículo 13. Entrar, es otra cosa. Las puertas de los países ricos se cierran en las narices de los millones de fugitivos que peregrinan del sur al norte, y del este al oeste, huyendo de los cultivos aniquilados, los ríos envenenados, los bosques arrasados, los precios arruinados, los
Ni derechos ni humanos. Salarios enanizados. Unos cuantos mueren en el intento, pero otros consiguen colarse por debajo de la puerta. Una vez adentro, en el paraíso prometido, ellos son los menos libres y los menos iguales.
"Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos", dice el artículo 1. Que nacen, puede ser ; pero a los pocos minutos se hace el aparte. El artículo 28 establece que "todos tenemos derecho a un justo orden social e internacional". Las mismas Naciones Unidas nos informan, en sus estadísticas, que cuanto más progresa el progreso, menos justo resulta. El reparto de los panes y los peces es mucho más injusto en Estados Unidos o en Gran Bretaña que en Bangladesh o Ruanda. Y en el orden internacional, también los numeritos de las Naciones Unidas revelan que diez personas poseen más riqueza que toda la riqueza que producen 54 países sumados. Las dos terceras partes de la humanidad sobreviven con menos de dos dólares diarios, y la brecha entre los que tienen y los que necesitan se ha triplicado desde que se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Crece la desigualdad, y para salvaguardarla crecen los gastos militares. Obscenas fortunas alimentan la fiebre guerrera y promueven la invención de demonios destinados a justificarla. El artículo 11 nos cuenta que "toda persona es inocente mientras no se pruebe lo contrario". Tal como marchan las cosas, de aquí a poco será culpable de terrorismo toda persona que no camine de rodillas, aunque se pruebe lo contrario.
La economía de guerra multiplica la prosperidad de los prósperos y cumple funciones de intimidación y castigo. Y a la vez irradia sobre el mundo una cultura militar que sacraliza la violencia ejercida contra la gente "diferente", que el racismo reduce a la categoría de sub-gente. "Nadie podrá ser discriminado por su sexo, raza, religión o cualquier otra condición", advierte el artículo 2, pero las nuevas superproducciones de Hollywood, dictadas por el Pentágono para glorificar las aventuras imperiales, predican un racismo clamoroso que hereda las peores tradiciones del cine. Y no sólo del cine. En estos días, por pura casualidad, cayó en mis manos una revista de las Naciones Unidas de noviembre del 86, edición en inglés del Correo de la Unesco. Allí me enteré de que un antiguo cosmógrafo había escrito que los indígenas de las Américas tenían la piel azul y la cabeza cuadrada. Se llamaba, créase o no, John of Hollywood.
***
La Declaración proclama, la realidad traiciona. "Nadie podrá suprimir ninguno de estos derechos", asegura el artículo 30, pero hay alguien que bien podría comentar: "¿No ve que puedo?" Alguien, o sea: el sistema universal de poder, siempre acompañado por el miedo que difunde y la resignación que impone.
“El derecho a la duda es también un Derecho Humano, aunque no lo mencione la declaración de las Naciones Unidas”
Maestro Eduardo Galeano de la Patria Continente América Latina y el Caribe. 

Conferencia internacional : LOS DERECHOS HUMANOS, EL DERECHO A LA VERDAD.


Conferencia internacional
LOS DERECHOS HUMANOS, EL DERECHO A LA VERDAD.

Convocatoria internacional:
-          Fundación Heinrich Böll, Berlín, Alemania.
-          Coalition for an International Court, New York, USA.
Invitados / Participantes:
-          Dra. Teresinka Pereira / IWA. Presidenta Asociación Internacional de Escritores de Los Estados Unidos.
-          Magistrado Jaime Araujo Rentería, Colombia.
-          Prof. Juan Guillermo Matus Valencia, Valparaíso, Chile.
-          Prof. Dr. Juan Guzmán Tapia,
-          Dr. Julio Cesar Estrassera.
Juristas defensores de los Derechos Humanos:
-          Dr. Adolfo Pérez Esquivel
-          Prof.  Eugenio Zaffaroni
-          Ma. Cecilia Chinchón Canales.
-          Gioconda Cotroneo Torrone
-          Ester Poloni.
-          Bernardino Escudero Ahumada.
Local de la Conferencia:
Aula Rubén Darío, Universidad de Valparaíso, Valparaíso
Septiembre/ Octubre / 1999
Prolegómenos: Los Derechos Humanos se plasman, porque la persona – mujer y hombre- sintiendo su esencia de ser libre, han luchado por ellos, porque quieren y desean vivir, no sólo una existencia biológica, sino vivir humanamente, con dignidad y con sus derechos reconocidos, respetados frente al Estado. Por esto, acentuamos, que el surgimiento de la institución de los Derechos Humanos, responde a la demanda de la sociedad y de las organizaciones civiles no gubernamentales / ONG’s para establecer equilibrios y un sólido contrapeso a la arbitrariedad, la corrupción y la impunidad., y, porque es necesario erradicar los excesos del ejercicio del poder público en contra de los gobernados, porque sabemos que la dignidad de la persona radica en su destino y nadie puede legítimamente impedir a otra la realización de su fin. La mujer y el hombre sólo pueden realizar su destino dentro de la comunidad social, y, ésta, no tiene otro fin,  que servir al hombre y a la mujer. El fin de la comunidad social es la realización de una obra común.
Los derechos humanos son limites exteriores de existencia, son las bases de la actuación humana, y al saber que aquellos no serán violados, conculcados, el hombre y la mujer se movilizan con libertad para lograr su destino…
Como colofón de estos prolegómenos, acentúo que los que han atropellado, conculcado, la dignidad del ser humano y sus derechos, no tienen ninguna autoridad para hablar en su nombre.
La Sociedad Civil en general no ve la verdad ni la Justicia en las violaciones de los derechos humanos:  
El señor magistrado Araujo Rentería de Colombia, acentúa , “entendemos por sociedad civil, para todos los efectos y en especial de la maldita guerra, a la luz del Derecho Internacional humanitario, los no combatientes, que deben ser respetados por todos los combatientes del Estado y del no Estado. Cuando a los miembros de esa sociedad civil no se les respeta el derecho a no ser atacado  por ningún combatiente, se convierten en víctimas del Estado y del no- Estado y, adquieren ipsofacto, una serie de derechos que es necesario estudiar pues para defender un derecho hay que conocerlo bien, saber exactamente en qué consiste y cuáles son sus características”.
Por esta razón elemental, “es indispensable que las victimas conozcan sus derechos, la totalidad de sus derechos, cómo se integran sus derechos al esquema universal de derechos humanos. Lo primero es que los derechos de las víctimas, forman una  unidad inescindible, el derecho a la verdad, a la Justicia, a la reparación digna y la garantía de no repetición, no puede separarse o dividirse,  sin verdad no hay justicia, ni reparación digna, ni garantía de no repetición. A las victimas les pertenecen esos derechos, en su integridad y unidad. Cuando decimos en su integridad, queremos decir, que a las victimas les pertenece la totalidad del derecho y que no darles la totalidad del mismo, es hacerle fraude a las víctimas, que las víctimas tienen derecho al ciento por ciento (100%)de ese derecho y que darles sólo una parte ( 40%, 20%, 10%) es hacerles otra violación de sus derechos, la victima tiene derechos completos, no medios derechos o fracciones de derecho”.
 
El derecho a la verdad:
Son elementos del derecho a la verdad, los que se señalaron en la sentencia de la Corte Constitucional, que por primera vez le dio derecho a las víctimas en Colombia – LA C-1149 del 2001., Magistrado Ponente : Jaime Araujo Reintería, el derecho a saber y el derecho a recordar, individual y colectivamente : “ Derecho a saber. No se trata sólo del derecho individual que toda víctima o sus familiares tienden a saber lo que ocurrió, que es el derecho a la verdad. El derecho a saber es también un derecho colectivo que hunde sus raíces en la historia, para evitar que puedan repetirse en el futuro las violaciones. Como compartida, al Estado le incumbe, el deber de recordar, a fin de proteger contra esas tergiversaciones de la historia que llevan por nombre revisionismo, pragmatismo contemporizador  y negacionismo, en efecto,  el conocimiento por un pueblo de la historia de su opresión, forma parte de su Patrimonio y debe por ello conservarse. Tales son los principales objetivos del Derecho a saber cómo derecho colectivo.

“Post verdad”, eufemismo:
“La post verdad”, la manipulación de las conciencia , el lavado cerebral ante las dificultades que presenta una realidad cada vez más compleja, necesitaba y necesita de un marco “académico”- en una etapa donde se opera sobre las ciudadanías del planeta por cuanto medio de difusión existente o se “crea” sin tapujo o respeto alguno. – y por tanto apelaron a definirla como “post verdad”.
Recopilemos brevemente. No sólo se miente por los medios mediáticos de comunicación globalizado habituales ( gigaestructura mediática)  conocidos, tales como diarios, televisión, internet, redes sociales, etc., sino que se fabrican videos que propalan – en vivo y en directo- sucesos que en realidad no existen o si son reales, se dan absolutamente distorsionados, un ejemplo de esto - hace tiempo- fue el video de la toma de una ciudad en una maldita guerra, que luego se comprobó ser falsa noticia pero cumplía una función perversa antes de ser descubierta como lo que era, una falacia.



El término “post verdad” debe ser definido lisa y llanamente como “mentira lisa y llana”  Falsedad aguda. Lavado cerebral enajenante. Injuria de pseudos intelectuales o “comunicados sociales” a sueldo- Es decir, que se trata de los mismos que se vienen aplicando hace años. Método alienante de conciencia con el fin de someter/ manipular, controlar a un individuo que no es permeable  a aceptar realidades políticas de “ficción”. Sencillamente en algún momento la realidad le indicará al sujeto lo falso del mensaje recibido y que aceptará en su momento: Las cosas por su nombre.
Agradecemos a los defensores de los derechos humanos de Argentina,  Paraguay, Colombia, México que nos han solicitado la publicación de los acuerdos de nuestra conferencia internacional.
Certificó:
Prof. Moreno Peralta / IWA

Secretario Ejecutivo ADDHEE. ONG 

lunes, 4 de diciembre de 2017

BAJO EL SIGNO DEL PODER DEL ESTADO POLICIAL



BAJO EL SIGNO DEL PODER DEL ESTADO POLICIAL 


“NUEVO ORDEN MUNDIAL, LAS PIEDRAS GUÍAS DE GEORGIA / USA”

Prof. Eugenio Raúl Zaffaroni Cattaneo.
Nuestra idea de “dictadura” suele evocar la última y, para los más memoriosos, la de 1955 o incluso la de 1930, sin contar con otros periodos más discutibles. Preocupa que con ese concepto difuso a veces se hable hoy de una “dictadura”, porque confunde la naturaleza del actual momento político y equivoca la crítica.
Decididamente, no vivimos bajo una dictadura, porque ese modelo está pasado de moda: corresponde a una etapa anterior del colonialismo, que si bien continúa con su estrategia de profundizar nuestra condición periférica, lo hace ahora con tácticas diferentes a las dictatoriales.
Después de la implosión del totalitarismo del llamado “stalinísmo /socialismo real”, el capitalismo hizo un giro hacia el totalitarismo que acabó con su variable keynesiana, instalando en el poder a los tecnócratas que manejan corporaciones transnacionales en detrimento de la política, que lo va perdiendo en beneficio de estos chiefs executive officers, que son la nueva oligarquía empresarial planetaria, que ya concentra en el 1% de la humanidad el equivalente a lo que recibe el 57% más pobre de ella.
Esto no es el producto de la concentración de capital que vaticinaba la Suprema Corte norteamericana a fines del siglo XIX, imaginando que un día los monopolios debían “derramar”- la política del chorreo-,  alguna riqueza para crear mercado de consumo, o el que preveía Lenin con un final completamente diferente. Las cosas no fueron por ninguno de esos caminos, porque hace cien años no se podía calcular que un día irrumpirían masas de dinero de propietarios ignotos, manejadas por tecnócratas, que buscasen sólo concentrar más dinero en el menor tiempo a costa de cometer “macrodelitos”, cuyo crecimiento superase con creces al de la producción y que ese afán plutocrático ni siquiera se detuviese ante el deterioro acelerado de las condiciones de vida humana en el planeta.
Para colmo, el dinero que se concentra no existe, ni siquiera en los billetes verdes en que todos confiamos, porque aunque parezca mentira sólo una mínima parte de todos los billetes que se contabilizan y circulan por computadora existe en la realidad. ¿Cómo es esto posible? Muy sencillo: el dinero que depositamos en los bancos se presta y vuelve a los bancos que lo vuelven a prestar y, al final, los billetes que quedan en el banco son apenas una séptima parte de los que entregamos al depositar, de modo que si todos retirásemos nuestros depósitos, los bancos no podrían devolverlos, quebrarían porque no los tienen: la crisis de la Argentina de Carlos Menem.
El llamado “neoliberalismo” (con perdón de los viejos liberales, que con todos sus defectos nunca pensaron semejantes incoherencias) defiende la “libertad” de esas ficciones que son las corporaciones, pero no de los seres humanos de carne y hueso y, además la teoriza, adueñado de las universidades, del Premio Nobel en general y de Economía en particular  y de los monopolios de los medios mediáticos de incomunicación globalizados.
Este poder totalitario avanza por el mundo a propulsión delitos de dimensiones astronómicas: estafas, coacciones, administraciones fraudulentas, cohechos, trabajo esclavo a distancia, y un enorme aparato de encubrimiento por receptación, que es el servicio de reciclaje de dinero del hemisferio norte, que legaliza el producto de toda la criminalidad organizada y de la evasión fiscal de todo el mundo: los paraísos fiscales.








El totalitarismo corporativo lucha contra la política debilitando su instrumento, o sea, el Estado. En los países sede de las corporaciones sus líderes políticos son agentes de las corporaciones, al menos desde la traición mundial a la política protagonizada por Reagan y Tatcher. Nuestra región no escapa a la regla: debilitan nuestros Estados.
¿Cómo lo hacen? Mediante el cohecho activo, es decir, ofreciendo y pagando “coimas” que les permiten tomar como rehenes a los politicastros que les son funcionales; debilitando la autonomía de los poderes judiciales con jueces “propios”; corrompiendo a las policías mediante la prohibición de tóxicos; neutralizando la defensa nacional al involucrar a las fuerzas armadas en funciones policiales; mostrando a la política como sucia, corrupta y perversa; creando políticos que no se presentan como políticos (imitación de Trump); estigmatizando al sindicalismo; fabricando enemigos, como los Mapuche y los adolescentes de barrios marginales; metiéndose en los servicios de informaciones autonomizados; difamando a cualquier disidente y a los defensores de Derechos Humanos y del medio ambiente; haciendo callar toda voz diferente; y cuando todo eso no alcanza, acudiendo a la violencia institucional, y podríamos seguir varias páginas más detalladas: Lo resumo, en el objetivo fundamental del nuevo orden mundial / las piedras guías de Georgia / USA “ lo que no puedes destruir, frivolízalo”
Por supuesto que la columna vertebral o instrumento central indispensable a esta faena destructora son los monopolios de medios de comunicación, que también son corporaciones y que crean una realidad virtual que hoy se llama “posverdad”, pero que no es nada nuevo ni muy diferente a Göbbels ni a la fábula de los “Protocolos de los sabios de Sión”, salvo en que hoy está más desarrollada la tecnología del “marketing”.
Este poder totalitario colonialista y delincuencial no instala una “dictadura”, sino que deteriora y degrada al Estado de Derecho (que somete a todos por igual a la ley), que nunca en el mundo real llega a ser como su modelo ideal. El Estado de Derecho es una cápsula que contiene a su contrario, que es el Estado de policía (que somete a todos a la voluntad arbitraria de los que mandan), que tampoco nunca es como su modelo ideal.
Los Estados reales oscilan entre los dos modelos ideales en una continua tensión de pulsiones entre la cápsula que trata de contener las del Estado de policía, y éste que trata de perforarla y hacerla estallar. Lo que vivimos es producto de las perforaciones que logra el Estado de policía en la cápsula del Estado de Derecho, es decir, el debilitamiento programado de este último.
Estamos viviendo en un Estado de Derecho deteriorado, degradado, debilitado, con deterioro de la política y de las instituciones democráticas, con pérdida de seguridad jurídica, carente de una justicia imparcial, con un Ejecutivo unipersonal que manipula al Legislativo y al Judicial, con un monopolio mediático que crea realidad a gusto, es decir, un Estado que pierde soberanía y con ella independencia, como lo quiere esta etapa del colonialismo, inherente a la condición periférica del totalitarismo corporativo.
No es una “dictadura”, sino una crisis del Estado de Derecho, su debilitamiento conforme al actual momento regional de etapa avanzada del colonialismo impuesta por el totalitarismo corporativo que pulsiona avanzando por el mundo.
Pero no hay poder macizo, sin contradicciones, orificios de fuga ni fisuras; si alguna vez lo hubiese habido ni el lector leería esto ni yo podría escribirlo.
Sabemos que este sistema no se sostiene (“Laudato si”). La Humanidad no se suicidará, la historia está en nuestras manos y la lucha por el derecho continúa y continuará, pero no contra una dictadura, sino contra las pulsiones de un totalitarismo corporativo y plutocrático que degrada al Estado de Derecho, debilitándolo para someternos más y mejor.
Prof. Eugenio Raúl Zaffaroni Cattaneo.
Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires



LA GLOBALIZACIÓN DEL CAPITAL / EL NUEVO ORDEN MUNDIAL, LAS PIEDRAS GUÍAS DE GEORGIA / USA.

“América para los americanos/yanquis” James Monroe, presidente de Estados Unidos.
México querido: “Tan lejos de Dios y tan cerca de la hegemonía capitalista yanqui globalizada”






Para algunos mercanchifles capitalistas salvajes globalizados, la Humanidad es un mall, un mito homogéneo, y no una realidad heterogenea. Ninguna convergencia histórica parece más natural que La Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, legada del General Libertador Simón Bolívar Palacios y Blanco, y asumida por el Comandante Hugo Chávez Frías, el Comandante Fidel Castro Ruz, el Comandante Ernesto Guevara de la Serna, etc. Disgregados hace siglos por la incomunicación, el capital buitre foráneo y sus testaferros, la oligarquía empresarial farisea agrícola/citadina y la burguesía rastrera compuesta por la democracia cristiana y la social democracia, comparsas pragmáticas contemporizadoras, oportunistas, especialistas en toda clase de argucia, con una doble moral enajenante que los miserables esgrimen y los cobardes temen. Siempre dispuestas a boicotear, planteando nuevos problemas a la unidad nacional y continental de la Patria Continente América Latina y El Caribe, extendida desde Río Bravo hasta Tierra del Fuego. Para todos los Pueblos Latinoamericanos, esta posibilidad histórica merece convertirse en ideal común, pues, son comunes a todos los Pueblos las esperanzas de desarrollo social y los peligros de vasallaje. Acentúo, una vez más, que si no se llegara a cumplir tal destino, sería inevitable la colonización –tipo factoría de Puerto Rico- por el odioso imperialismo yanqui globalizado / globalización del capital / , hoy  : “nuevo orden mundial, las piedras guías de Georgia / USA,  que desde décadas los acecha. Hoy, más que nunca expresa, su decisión de tutelar, explotar y enajenar a nuestra América Latina, cautivándola con y sin violencia, con la diplomacia del dólar a oligarcas y burgueses politicastros incondicionales, cuyo principal afán es mantener dividido a nuestros Pueblos en favor de los intereses mezquinos de la hegemonía capitalista salvaje, “América” –Estados Unidos-, el 1% de los dueños de ese país se han apropiado del nombre del Continente Americano.  “El cartógrafo alemán Wanlseemüller, al publicar su mapa del Continente Americano en 1507, en homenaje a su maestro Américo Vespucio, le dio el nombre de América. La odiosa oligarquía empresarial estadounidense, el 1%, en forma irreflexiva y reiterativa se lo apropió. Este plagio es una distorsión geográfica, histórica, política y social.” Prof. Moreno Peralta, Fundación Cesal e.V. Berlín/DDR/ Universidad Alexander Von Humboldt/ 30/09/1977.
También es falso, de falsedad absoluta, llamarles “americanos” a los habitantes de los Estados Unidos. Americanos son todos los habitantes nacidos en el Continente Americano. Los habitantes nacidos en los Estados Unidos se llaman estadounidenses. Pero ya lo afirmó el maestro libertador José Martí Pérez: “El aldeano ignorante, zafio y fatuo, cree que el mundo entero es su aldea”…
Como colofón afirmo que frente a las fuerzas inmorales del pasado y del presente, los dueños  de la celestina universal, el capitalismo buitre foráneo  y sus testaferros oligarcas y burgueses/ clase media / politicastra, dispuestos a vender el país por unos dólares, hay que reivindicar la esperanzada unidad continental americana y resistir las tentaciones del presente, mientras adquiramos las fuerzas morales, mentales, racionales, imaginativa, lógica y entendimiento que nos capaciten para emprender la gran obra del porvenir legada del General Libertador Simón Bolívar Palacios y Blanco: La Patria continente América Latina y El Caribe…
México querido : Tan lejos de Dios y tan cerca de la hegemonía yanqui globalizada
Al querido Pueblo Mexicano –“tan lejos de dios y tan cerca de la Hegemonía yanqui globalizada”- , del maestro Benito Juárez García, y de los generales Francisco Villa y Emilia Zapata, etc., en los horribles y espantosos momentos que sobrevive, causados por su vecino del norte- narcotráfico, tráfico de armas, construcción del muro, etc.-,  le recordamos que debe asumir los consejos del maestro libertador José Martí Pérez frente a la agresión yanqui, “¡Oh México querido! ¡Oh México adorado!, ve los peligros que te cercan, oye el clamor de un hijo tuyo que no nació de ti, por el norte, un vecino avieso se cuaja.”
Evidentemente, frente a la agresión imperialista yanqui/ nuevo orden mundial / las piedras guías de Georgia / USA el querido Pueblo Mexicano, cuenta con la solidaridad de todos los Pueblos de América Latina y El Caribe.
Nosotros somos conscientes que mientras se extiende la solidaridad con el querido Pueblo Mexicano, hay fuerzas inmorales, apátridas que siguen apoyando la “American way of life”, fundada en el privilegio del despilfarro, del consumo, las drogas, las malditas guerras y las injusticias sociales con las cuales la odiosa hegemonía yanqui lucra. Toda infame y ruin acción que hiere los sentimiento de un Pueblo no es algo para pavonearse/jactarse, sino una empresa malsana eternamente fomentada por los mercachifles oligarcas fariseos  y sus tartufos  politicastros y la taifa corrupta castrense al servicio de la globalización del capital. Posan de patriotas, mientras mienten y engañan. Pretenden que su nación es la mejor del mundo, engañando a los ingenuos con sofismas de los cuales ellos e burlan. Corrompen la opinión pública y la justicia, amparándose luego en ellas para encubrir sus venales conveniencias, negociados. La política es el arte de conservar la grandeza de la Patria, más no la vil manera de elaborar fortunas a sus expensas.
En la Patria Continente América Latina y El Caribe, TODOS SOMOS MÉXICO. ¡Aquí no se raja nadie!
Jorge Bustos B.
Presidente ADDHEE.ONG/ CONGEMAR
Confederación de Sindicatos de gentes de la Mar.

Prof. Galvarino Jaramillo Plücker.
Vicepresidente ADDHEE.ONG

Lic. Yirsela Peirano Cofré.
Asistente ADDHEE.ONG

Certificó:
Prof. Moreno Peralta/IWA
Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG

CC: Señora Prof. Dra. Teresinka Pereira / IWA, Presidenta Asociación Internacional de Escritores de los Estados Unidos / USA.
        Señores Académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Universidad Pedagógica Nacional Oxaca / México.  
Prof. Dra. Patricia Mena Ledesma/ Oxaca, México.
Prof. Dr. Héctor Muñoz Cruz/ DF. México.

Ilka Oliva Corado.
Periodista y escritora/ Chicago, USA.

Prof. Ing. Víctor Pey casado.
Propietario Diario El Clarín de Chile: “Firme junto al Pueblo”.