Irán: Firmeza ante la alianza imperial estadounidense- nazisionista israelí...
El alto al fuego pactado entre la República
Islámica de Irán y los Estados Unidos el 8 de abril evidencia una victoria
política innegable del Pueblo Iraní frente a sus enemigos, que además arrastró al
binomio estadounidense-israelí a aceptar una acción similar por diez días en la
agresión llevada a cabo contra El Líbano, como exigencia de Irán para seguir
negociaciones con Estados Unidos. La
situación, sin embargo, va acompañado con la máxima que se “tendrá el dedo en
el gatillo” como expresión simbólica que no es posible confiar en el enemigo y
por ello la necesidad de mediaciones.
Tanto Irán como la resistencia libanesa son
plenamente conscientes que no se puede confiar en sus enemigos, frente a la
amenaza cierta que se reanude esta guerra impuesta y con ello una nueva defensa
sagrada de la República Islámica de Irán.
Y menciono en específico este concepto de
“guerra impuesta” como un término oficial utilizado por Irán para referirse,
principalmente al conflicto bélico iniciado por la invasión de ese Irak
dirigido por el ejecutado ex dictador iraquí Sadam Hussein contra la naciente
revolución islámica, en un conflicto que duró ocho años y causó más de un
millón de muertes entre 1980 a 1988 cuando la revolución islámica recién
iniciaba su andar.
El objetivo central del patrocinio occidental
no fue necesariamente fortalecer a Saddam Hussein por afinidad ideológica,
sino tratar de derrocar a una revolución iraní que, desde el primer
momento, mostró que venía a cambiar la correlación de fuerzas que hasta
entonces favorecía a occidente y a las monarquías feudales de Asia occidental.
Guerra impuesta que significó una defensa
sagrada y que en palabras del mártir Seyed Ali Jamenei (1) “forma parte de la identidad iraní, porque
nació de la naturaleza valiente del pueblo ante muchos países del mundo que
deseaban la balcanización de la nación”. En el presente, los ataques de
junio del 2025 y el iniciado en febrero del 2026 obligaron a Irán a definir
esta nueva etapa histórica donde la defensa de la soberanía y la integridad
territorial de la milenaria nación persa exige un esfuerzo supremo: Una nueva
defensa sagrada.
Una nueva defensa sagrada, en momentos de
profundas definiciones. No sólo en el ámbito regional, sino en un mundo que
requiere, como el oxígeno, avanzar en políticas globales multilaterales y donde
Irán cumple un papel referencial. Una nueva gobernanza internacional, con el
fortalecimiento del sur global y reestablecer algo de cordura en un mundo que
bajo los afanes belicistas de Estados Unidos y sus socios Otanistas y
sionistas, representan un peligro vital para la humanidad.
La lucha de Irán no sólo representa la
defensa de su soberanía, integridad territorial y su sociedad, sino también los
propios anhelos de liberarnos como pueblos de una política “hegemónica y
arrogante” como sostenía el mártir Seyed Ali Jamenei, al referirse a las
potencias occidentales y testaferros como el régimen sionista israelí y
aquellos regímenes serviles y colaboradores a esos objetivos de dominio.
Una lucha llevada a cabo por Irán de una
forma que genera la admiración del conjunto de los pueblos, que muestra su
entrega y coraje que podemos tomar como ejemplo, para enfrentar a aquellos
regímenes supremacistas dotados de ideologías totalitarias, basados en
supuestos destinos manifiestos o ideas de considerarse un pueblo elegido. Irán
ha enfrentado en menos de un año dos guerras impuestas, ha llevado a cabo su
defensa sagrada y ha obligado al enemigo a retroceder y reconocer que las
reglas de la guerra actual imponen a Irán y su pueblo.
Un ejemplo de ello se expresa, en toda su
dimensión, con las decisiones tomadas por Irán, respecto al Estrecho de Ormuz y
que se consignan en el hecho cierto que, ya nada será lo mismo con relación a
una de las vías marítimas más estratégicas del mundo, por donde transita el 22%
del petróleo y el 25% del Gas Licuado Natural (GLN). Irán ha implementado una
estrategia de control sobre Ormuz como parte indisoluble de una legítima
respuesta frente a las agresiones de la alianza imperial estadounidense
nazisionista.
¿Qué elementos precisos contemplan las
decisiones de Irán?
1) Exigencia de generar comunicaciones
previas con la armada iraní para el permiso de todo tipo de tránsito de
embarcaciones. Se prohíbe explícitamente el paso de buques de Estados Unidos e
Israel y todo aquel que se considere parte de países hostiles.
2) Esa comunicación se debe hacer por un
canal específico (16) de radio marina y cumplir las normas de seguridad
establecidas por el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) que
lleva a cabo la supervisión del tránsito y control marítimo.
3) Se impone un “nuevo régimen” de tránsito:
en monedas definidas por Irán y declaración de carga para terceros.
4) Ormuz
está bajo control total de Irán, formalizado ante la Organización de Naciones
Unidas (ONU) y la Organización Marítima Internacional (OMI).
5) El Parlamento iraní ha impulsado leyes
para formalizar el tema de peajes y soberanía exclusiva del Estrecho de Ormuz.
(2)
La historia nos trae al presente que las
decisiones que implican acciones potentes, estratégicas y que son capaces de
cambiar el equilibrio de fuerzas y poderes en determinada región del mundo, hay
que llevarlas a cabo. En un interesante artículo publicado en Presstv se señala
“Así como Naser, con un solo movimiento estratégico, convirtió un importante
canal energético en un instrumento de influencia y cambio de poder, Irán ha
procedido ahora a nacionalizar el estrecho de Ormuz mediante acciones
concretas, una fuerza militar asimétrica y una firme determinación política.
Esta nacionalización del estrecho de Ormuz puede considerarse el inicio del
declive de facto del poder estadounidense en la región del Golfo Pérsico, del
mismo modo que la nacionalización de Suez marcó el fin del Imperio Británico”.
Efectivamente el análisis de la actual
situación del estrecho de Ormuz muestra lo que los análisis internacionales, en
su gran mayoría denominan una “nacionalización de facto” donde la República
Islámica de Irán controla el paso marítimo mediante el uso, estratégicamente
definido, de una combinación de presencia militar, naval, aérea, bloqueo, y la
exigencia de cumplir lo definido como un “nuevo régimen de tránsito” lo que
obliga a los buques extranjeros no hostiles a Irán a obtener permiso de la
autoridad iraní o enfrentar las decisiones militares respectivas.
¿Cómo es posible lo señalado tomando en
cuenta la superioridad militar de Estados Unidos en materia de número de barcos
de barcos, aviones, en general todo el aparataje militar? La realidad de la
guerra nos señala que ha sido la estrategia de fuerza asimétrica lo que ha
permitido el logro de los objetivos iraníes: capacidad naval fuera de los
cánones establecidos hasta ahora en materia de estrategia naval como el uso de
lanchas rápidas, sembrado de minas en sus diversas variantes, aviones no
tripulados (drones) y misiles y artillería costera.
La utilización combinada de estos elementos
contrarresta la superioridad convencional estadounidense y logra paralizar el
tránsito marítimo de acuerdo con las decisiones de Irán e incluso reabrir el
estrecho de acuerdo con sus determinaciones y análisis del momento. Es así
como, el día 17 de abril, a través declaraciones emitidas por el canciller
Seyed Abás Araqchi se decidió permitir el paso de naves comerciales tras el
acuerdo de cese al fuego entre El Líbano e Israel. Una medida que estará
vigente durante los días que quedan de la tregua, señaló el alto
funcionario de la nación persa. (3)
Es este marco de análisis y realidad el que
permite afirmar que: el actual estado de situación en Ormuz es la evidencia
concreta del declive estadounidense en materia de su hegemonía en la región de
Asia Occidental. Su régimen y toda su arrogancia han sufrido una
humillación estratégica que se asimila a aquella del año 1956 en la decisión de
Egipto, dirigido en ese momento por el líder Gamal Abdel Nasser, impulsor del panarabismo,
de nacionalizar el canal de Suez...
Siete décadas después de aquellos hechos que
marcaron un antes y un después en materia de dos potencias europeas como
Francia y Gran Bretaña hoy, Ormuz es el hito que marca un antes y un después en
la seguridad del Golfo Pérsico que está en manos de la República Islámica de
Irán y cuyo proceso de señorío será componente del análisis de la segunda parte
y final de este trabajo.
1.
“Cuando una
nación demuestra que tiene capacidad para defenderse y que da una respuesta
rotunda a los agresores, entonces los enemigos se lo piensan dos veces antes de
lanzar una agresión. Si son prudentes, sabrán que el precio de una guerra será
elevado”, alertó Khamenei en su discurso pronunciado este lunes en
conmemoración de la Semana de la Defensa Sagrada. https://espanol.almayadeen.net/news/politics/1425065/khamenei–la-defensa-sagrada-forma-parte-de-la-identidad-ira
2. En un interesante artículo publicado en
Hispantv se señala “Legalmente, el estrecho de Ormuz se rige por la Convención
de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM), si bien su
interpretación ha seguido de forma consistente y apropiada la postura de la
República Islámica de Irán. Debido a que su anchura es inferior a 24 millas
náuticas, la totalidad de la vía marítima no se considera parte de aguas
internacionales ni de una ruta marítima internacional. El régimen jurídico
aplicable no es el de paso libre y obligatorio, sino el de paso inocente. Irán,
que firmó, pero no ratificó plenamente la Convención de 1982, siempre ha
sostenido que el paso de buques no debe menoscabar la soberanía de los Estados
ribereños de ninguna manera, y que cualquier paso que amenace la seguridad
nacional de Irán es inválido. Omán no puede imponer por sí mismo una libertad
de navegación si Irán decide usar su ventaja geográfica y militar para
presionar el tráfico marítimo. La información disponible indica que el peso
real del control lo sigue teniendo Teherán, mientras Mascate funciona como
canal de negociación más que como contrapeso duro. https://www.hispantv.com/noticias/opinion/642320/por-que-nunguna-potencia-puede-socavar-dominio-iran-ormuz
En la
primera parte de este trabajo señalé que, la República Islámica de Irán, con su
resistencia y decidida voluntad de enfrentar a las potencias hegemónicas y
arrogantes genera admiración y un amplio apoyo de los pueblos.
“El alto al
fuego” – tan temporal como incierto – evidencia una victoria política innegable
del Pueblo Iraní frente a sus enemigos arrastrando al binomio
estadounidense-israelí a aceptar un cese al fuego, por diez días, en la
agresión llevada a cabo contra El Líbano, como exigencia de Irán para seguir
negociaciones con Estados Unidos. Una postura que eleva aún más el tener
como referencia a Irán en la lucha de los pueblos en resistencia...
Cese al
fuego que el Pueblo Iraní respeta, pero
al mismo tiempo exige el necesario castigo a estos regímenes criminales que han
martirizado a miles de hombres, mujeres y niños. Regímenes infanticidas cuyos
crímenes no serán olvidados ni cesará la búsqueda de la justa venganza. Un cese
que a la hora de su fracaso tendrá a Irán más preparado que nunca para seguir su
justa defensa sagrada.
En el plano
del contencioso denominado mediáticamente como “Estrecho de Ormuz” que es una
parte del conjunto de elementos que conforman el proceso de agresión contra
Irán ha tenido definiciones que muestran la fortaleza de la Revolución Islámica.
Irán ha dado los pasos que marcan ese cambio estratégico para el Golfo Pérsico
y que implica una correlación de fuerzas que llegó para quedarse. El Cuartel
General Militar de Irán emitió una declaración para ser conocida Urbi Et Orbi.
En estos
momentos, los navíos y flotas de Irán garantizan el paso por el Estrecho de
Ormuz, todavía sin usar capacidades disuasorias que el país posee. Y esto es de
una enorme importancia pues la realidad de las acciones bélicas de las cuales
fuimos testigos desde el 28 de febrero hasta el cese al fuego temporal mostró
la masiva voluntad y decisión iraní de generar un control de un espacio de
interés estratégico mundial.
Consolidar
un control efectivo sobre el estrecho de Ormuz, consiguiendo así lo que podemos
considerar una ventaja asimétrica, sin recurrir aún a sus capacidades
disuasorias más letales, como el minado masivo o misiles avanzados en una zona
marítima con características muy especiales y que obliga a su tránsito en
aquellos sitios donde el poder militar iraní se puede expresar en su mayor
letalidad.
Para el Pueblo
de Irán el tema del control del estrecho de Ormuz se ha convertido en un
elemento esencial, que permite generar una situación de control y de presión
con los agresores. Mantener ese estatus al mismo tiempo que se exige a las
autoridades mantener el “dedo en el gatillo” determinó ampliar los cauces
informativos que dieran claridad sobre los puntos que se discuten con el régimen
de Estados Unidos.
Un claro que
deja en evidencia hoy que la negociación no es un fin, sino que uno más de los
métodos de lucha para completar la victoria frente a los enemigos y que
conlleva la defensa de la soberanía nacional la integridad territorial y la defensa
de los derechos del Pueblo Iraní. Es un todo, no piezas diferenciadas.
Es evidente
que ante un experto en mentiras y guerra psicológica. Un mitómano, megalómano,
un narciso maligno como Donald Trump, acompañado de su testaferro, el criminal
de guerra y genocida Benjamín Netanyahu se está ante un enemigo permanente, que
busca nuevas y diversas formas de dañar. El objetivo del enemigo de Irán
es tratar de romper la unidad del Puebloy por ello esa unidad nacional, la
fuerza militar y el liderazgo político y religioso son el eje de la cohesión en
un país agredido. No hay lugar a la división. Y, en ese marco, Ormuz y su
señorío es un termómetro esencial.
En el
control actual Irán ha garantizado el paso selectivo, que bloquea buques
vinculados a sus enemigos de la alianza imperial estadounidense nazisionista,
mientras permiten tránsito limitado bajo rutas y condiciones impuestas por el
gobierno de la Revolución Islámica. Esto refleja una «nueva era» de dominio,
según palabras de Seyed Moytaba Jamenei “con canales centrales vacíos y rutas
alternativas controladas”. Una potestad que debe garantizarse en pleno apogeo
de las presiones de Estados Unidos contra Irán, amenazas e incluso pretensiones
europeas de implementar un sistema de escoltas militares de barcos en el Golfo
Pérsico y el cruce específico en Ormuz.
Una
intensificación de las presiones contra Irán en esa estratégica región marítima
del Golfo Pérsico como es el paso marítimo de Ormuz puede escalar a otro paso
marítimo comercial de importancia estratégica como es Bab el Mandeb, cuyo
control por parte de la resistencia yemení – estrecha aliada de Irán – y su
eventual cierre implicaría un colapso energético para Europa, principalmente.
La combinación de presión sobre Ormuz y el posible cierre del estrecho de Bab
el Mandeb crearía una doble restricción sobre los flujos energéticos,
aumentando la presión sobre Estados Unidos y sus aliados en el Golfo
Pérsico (1)
En esta
línea no dejemos de considerar las palabras de Ali Akbar Velayati, asesor del
Líder de la Revolución Islámica para Asuntos Internacionales, “El centro de
mando del frente de la Resistencia considera el Bab el-Mandeb con la misma
importancia que el estrecho de Ormuz y si el régimen estadounidense pretende
repetir sus tontos errores, pronto comprenderá que el flujo energético y del
comercio internacional pueden ser interrumpido con un solo movimiento” (2)
El análisis
pormenorizado de la guerra en Asia Occidental y el papel de Irán permite
avizorar que, en forma estratégica, la Nación Persa está reservando sus
capacidades disuasorias más potentes en el escenario signado por el control del
Estrecho de Ormuz. Al atesorar capacidades como el minado de las aguas, el uso
desde las costas iranies de los cohetes Fajr-5 o el uso de islas en ese punto
del Golfo Pérsico ha generado genera la parálisis enemiga y más bien una
andanada verborreica de Trump que ha recibido críticas muy potentes desde el
interior de su país y regímenes aliados. Es evidente que existe la
certeza que cualquier intervención va a paralizar la economía global de
energía.
A mi
entender existe un enfoque disuasorio asimétrico, que compensa la diferencia en
cantidad de armas y poder económico con el enemigo e incluso en materia de
recurso militares distribuidos en bases aéreas, militares y navales en Asia
occidental y zonas adyacentes. Recordemos que USA tiene en las costas de las
monarquías ribereñas del Golfo Pérsico no sólo la V Flota del Golfo, sino también
decenas de bases militares y aéreas. Todas ellas han sido blancos del sistema
de misiles y aviones no tripulados de Irán.
En ese
plano, de lo explosivo que puede resultar enfrascarse en una lucha destructiva
en el estrecho de Ormuz, se entiende la negativa mayoritaria europea a
participar de los llamados bélicos de Trump que ha llamado a sus gobiernos
“tigres de papel y cobardes” Irán en el actual teatro de operaciones tiene el
control del estrecho y la disuasión por presencia que lleva implícita su estrategia
militar implica reservar las medidas más duras para un momento de crisis mayor
y mantener incierta la reacción de Estados unidos y su aliado nazisionista.
Cuando
menciono las capacidades disponibles de Irán, en latencia, me refiero no sólo a
los elementos militares – que están, son parte de la reserva lógica de un
país que se ha preparado para la defensa de su territorio y su sociedad –, sino
que decisiones para el uso de esos elementos.
· Minado del estrecho y de sus accesos.
· Ataques con lanchas rápidas, drones
navales y otras unidades asimétricas para hostigar escoltas y petroleros sin
entrar en una batalla naval convencional.
· Uso intensivo de misiles antibuque y
disparos desde la costa o desde posiciones cercanas para convertir el estrecho
en una zona de alto riesgo.
· Empleo de plataformas e islas
estratégicas para observación, control de fuego y apoyo a interdicción
marítima.
El liderazgo
religioso, político y militar de Irán definió hace mucho tiempo que su camino
en el plano de producción de armamentos – con producción nacional, inteligencia
profesional y técnica propia, no iba por el camino de competir en igualdad de
condiciones con fuerzas aéreas y navales de altísimo costo como es el de
Estados Unidos: Portaviones retirados por excusas de problemas con los
servicios higiénicos. Aviones F35 F15 E Boeing de vigilancia Awacs,
Helicópteros Black Hawk – derribados por las defensas iraníes –.
Un avión del
Sistema Aerotransportado de Alerta y Control (AWACS) de la Fuerza Aérea de
Estados Unidos destruido tras un ataque de Irán contra la base aérea Príncipe
Sultán en Arabia Saudita. (Foto de UGC / AFP).
Lo que ha
hecho en forma brillante Irán es alterar el equilibrio mediante capacidad de
producción masiva, saturación de defensas y asimetría de costos.
- Combinación de misiles
balísticos, crucero e hipersónicos junto con drones que vuelan bajos y
recorren distancias similares, lo que permite atacar bases,
infraestructura crítica y concentraciones militares sin necesidad de
combate aéreo directo.
- Sistemas como los drones Shahed
y el uso de enjambres saturan las defensas antiaéreas, forzando al enemigo
a gastar misiles interceptores muy caros
Una
asimetría de costos que presiona el presupuesto y la capacidad de respuesta del
adversario, especialmente en fases largas del conflicto reduciendo sus márgenes
de ofensiva. En lo que se denomina fases sostenidas, el hecho de poder seguir
produciendo misiles y drones a un costo relativamente bajo le permite a Irán,
mantener una capacidad de respuesta continua que implica una estrategia de
desgaste y disuasión que puede frenar, retardar, encarecer y complicar
enormemente cualquier operación del enemigo.
Ad portas
del término del cese temporal del fuego entre Irán y el eje agresor imperial estadounidense
nazisionista, el mundo occidental está en ascuas y sobre todo una Europa
que, a estas alturas, considera a Donald Trump, no sólo un belicista contumaz,
sino que, a partir de su imprudencia (denominación tremendamente timorata)
genera caos y confusión en las negociaciones con Irán. Reconociendo en ello la
seriedad de la República Islámica de Irán frente al binomio estadounidense
nazisionismo israelí.
Mientras
occidente debate sobre Trump y su megalomanía y teme un alza del petróleo y el
gas. Mientras los medios tratan de avizorar los próximos pasos de Irán, la
Revolución Islámica anunció con decisión y pleno apoyo de su sociedad que, el
Estrecho de Ormuz, vuelve a estar bajo la gestión y control de la Revolución
Islámica, sus fuerzas armadas y la sociedad en general.
Esto,
mientras sigan las presiones y violaciones de Washington en materia de
restricción a la libre circulación de naves que van y salen de puertos de la
nación persa. Los vientos de guerra soplan cada día más fuerte y el dedo en el
gatillo del poder militar iraní está completamente aceitado
1. En el
portal de HispanTV se ha señalado “La posición de Yemen a lo largo de Bab
El-Mandeb lo sitúa al alcance de uno de los corredores de transporte más
utilizados del mundo. El estrecho conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el
mar Arábigo, enlazando Asia con el Cuerno de África y Europa a través del canal
de Suez. La magnitud de la actividad económica que atraviesa este corredor es
considerable. Más de 8 millones de barriles de petróleo transitan el estrecho
cada día, y adicionalmente 58 buques transportan gas natural licuado.
Alrededor
del 40 % del comercio entre Asia y Europa
pasa por esta ruta. Esto incluye aproximadamente el 20 % del comercio marítimo mundial de arroz y trigo, así como el 40 % del comercio marítimo de fertilizantes.
https://www.hispantv.com/noticias/yemen/642040/bab-el-amndeb-une-ormuz-pilares-poder-economico-global
2.
https://www.hispantv.com/noticias/politica/642174/iran-error-eeuu-cierre-bab-elmandeb
Lo subrayado/interpolado es nuestro.




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