martes, 4 de noviembre de 2025

“Inteligencia y mentalidad" fecal...


“Inteligencia y mentalidad" fecal...

Por Prof. Fernando Buen Abad/escritor, filosofo, historiador, lingüista académico de la UNAM/México

Diario red, el Clarín de Colombia, el nortino de Chile, el Clarín de Chile, Jornada de México, Xinhua.net, la Haine, enred sin fronteras, red latina sin fronteras, telesur, publico.es, Amy Goodman/Colombia University, el Sur Andino, Al Jazeera

Prolegómenos:

Saludamos desde el Sur Socialista Marxista no alineado del Mundo Multipolar y la Mundialización, a su más destacado y admirado ideólogo el Prof. Fernando Buen Abad, cuya obra científica a revolucionado la lingüística, se ha convertido en uno e los más inspiradores políticos de la juventud rebelde de la Patria Continente latinoamericana y caribeña.

El Prof. Buen Abad, nos precisa y confirma la lección del marxismo científico, de la degradación en profundidad del perverso sistema capitalista determinista globalizado, solo puede emerger el socialismo marxista o la barbarie fascista capitalista con la destrucción del Genero Humano, porque “bajo el sistema capitalista determinista no hay destino viable para la Humanidad”...

Con esperanza y memoria, el presente es de lucha, el futuro es de los Pueblos Dignos, que asumen que “solo merecen la libertad y la vida quienes cada día las conquistan”...

Prof. Moreno Peralta/IWA

Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG

Un bombardero de excrementos protagonizado por el reyezuelo Trump. Ahora la historia política contemporánea registra, con un aire de estupor y alarma ética, la degradación sistemática de la esfera pública, la inversión absoluta de los valores colectivos y la manufactura deliberada del estiércol simbólico. El convicto Donald Trump se erige como un caso paradigmático de “inteligencia fecal”, modalidad de acción política y mediática que utiliza la excreción como herramienta de poder y desprecio, instaurando su lógica de la boñiga contra la protesta de los pueblos...

Ese video difundido por Trump, en el que exhibe como “bombardero de excrementos”, es ejemplo de su “inteligencia” fecal en acción, no se trata de un simple gesto cómico o provocador, sino de un dispositivo semiótico para atacar con imágenes grotescas. En este material audiovisual, el acto de arrojar excrementos se convierte en metáfora de su odio de clase, la lógica del desprecio como espectáculo con IAG/inteligencia artificial genocida. Cada gesto, cada edición y cada efecto visual refuerza la lógica de contaminación simbólica, mostrando cómo la política y la comunicación pueden transformarse en un vertedero donde la diarrea neo-nazifascista que él mismo produce y distribuye.

Su “inteligencia fecal” no se refiere aquí a un ejercicio metafórico menor, sino a estrategia de semiosis Calígula que añade desechos a todas sus mentiras, injurias, rumores y desinformación, con la intención explícita de degradar la capacidad de juicio y la moral colectiva, convirtiendo todo en suciedad mediática. En este sentido, el “bombardero de excrementos” se erige no como un actor fortuito, sino como un operador consciente de la destrucción del sentido, consciente de que cada palabra, cada gesto, cada publicación, puede ser convertida en instrumento de contaminación social.

El convicto Trump ha construido un estilo capaz de generar un flujo constante de desechos comunicacionales contra cualquier intento de pensamiento crítico y eso no es un accidente histórico ni un producto del azar cultural, su “inteligencia fecal” que es inseparable del capitalismo determinista tardío, de la lógica de la acumulación sin límites y de la espectacularización de la política como bacinica mediática. La excreción funciona como un arma semiótica que genera placer a plutócratas empresarios y sus testaferros de la clase burguesa politicastra castrense, corrupta y anuncia el terreno para una etapa escatológica donde el cinismo, la simulación y la crueldad se convierten en herramientas de régimen plutócrata empresarial oligarca...

Su “inteligencia fecal” actúa como un agente de represión ideológica, insulta la solidaridad, fragmenta los sentidos colectivos y trivializa los conflictos fundamentales que estructuran la realidad social. Una mierda capitalista determinista sistemática con la exaltación de la burla constante que produce anestesia ética del reyezuelo Trump que no es sólo un personaje grotesco, sino un operador de la dominación simbólica de los desechos semióticos plutócratas empresariales y sus paniaguados burgueses politicastras castrenses corruptos

Su “inteligencia fecal” requiere, por tanto, una lectura crítica de la relación entre poder, lenguaje y sociedad. El fenómeno no se agota en la mera provocación o en la insolencia mediática, sino que forma parte de un esquema planificado de desorganización social y cada video, cada escándalo, cada tuit, cada intervención pública, produce un efecto acumulativo de descomposición cultural. Es una guerra semiótica donde los excrementos reemplazan la razón, donde la estética del horror, del terror y la vulgaridad se convierten en instrumentos de poder, y donde la política deja de ser un espacio de construcción colectiva para transformarse en un excusado o W.C.

Nuestro análisis, desde la Filosofía de la Semiosis, revela que el convicto Trump, como “bombardero de excrementos”, no ensucia sólo la política formal, sino también la voluntad de los ciudadanos para construir sentido y proyectar su malestar y su hartazgo. Es violencia simbólica que refuerza la dominación de clase, pues la capacidad de cagarse sobre la realidad desnuda la ideología de la clase dominante que controla, también, los medios de producción y circulación de signos.

Ahora el “bombardero de excrementos” se presenta como un emblema desembozado de la descomposición del capitalismo determinista globalizado hegemónico y no se trata únicamente de confrontar a un individuo grotesco, sino de desactivar la maquinaria de contaminación que ha sido institucionalizada, normalizada y rentabilizada. La lucha contra la inteligencia fecal no es sólo ética, sino estratégica, requiere la recuperación de la claridad conceptual, la reconstrucción de la capacidad de juicio colectivo y la recuperación de la semiosis como herramienta de emancipación y conciencia histórica.

Esto huele muy mal. El convicto Trump y la inteligencia fecal exponen la verdad de su basura semiótica y ponen de relieve la necesidad urgente de educación crítica, alfabetización mediática y cultura de discernimiento. Ya es demasiado, desde hace tiempo. Con las armas de “inteligencia fecal” se cristaliza la perversión de la política y de la mentalidad burguesa que con el bombardeo constante de excrementos simbólicos no sólo degrada a la Humanidad, sino que abre un camino de reyezuelo como la encarnación contemporánea de la suciedad semiótica sobre la construcción de sentido.

El bombardero de los excrementos ideológicos vuela coronado por la inmundicia del espectáculo fecal que es su cabeza, por tanto, es un objeto de análisis crítico indispensable que no sólo revela la degradación de la política y la comunicación, sino también los desafíos que enfrentamos en la lucha por la emancipación de estas podredumbres. La lucha contra semejante fenómeno implica recuperar la capacidad de denunciarlo, de pensar, juzgar y actuar críticamente, transformando la semiosis en instrumento de emancipación y superación del capitalismo determinista globalizado que hace del excremento su lenguaje y arma de represión, dominación, enajenación y transmutación de la persona en un guarismo orwelliano...

Lo subrayado/interpolado es nuestro

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