China o la Vuelta del Imperio del Centro por Medio del Multilateralismo:
“CHINA SIGUE aquí, MIRANDO HACIA EL FUTURO, CHINA SIEMPRE ESTARA aquí”
PRESIDENTE XI JINPING.
Diario
red, el Clarín de Colombia, el nortino de Chile, el Clarín de Chile, Jornada de
México, Xinhua.net, la Haine, enred sin fronteras, red latina sin fronteras,
telesur, publico.es, Amy Goodman/Colombia University, el Sur Andino, Al
Jazeera, Tass, Sputnik:
“Las tormentas pueden
desestabilizar un pequeño estanque, pero no el océano. Tras innumerables
tormentas, ¡el océano sigue ahí! Tras más de 5.000 años de penurias, ¡China
sigue aquí! Mirando hacia el futuro, ¡China siempre estará aquí!”. Con estas palabras el presidente chino Xi Jinping
respondía en 2018, durante el primer mandato de Donald Trump a las amenazas
comerciales de su homólogo estadounidense. Siete años después, el camino de
vuelta del Imperio del Centro al liderazgo económico mundial se consolida. Eso
ha sucedido en la cumbre de la APEC (foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico
por sus siglas en inglés) donde una veintena de países se sumaron el sábado al
multilateralismo impulsado por China. La delegación de Estados Unidos se marchó
anticipadamente tras obtener una simple moratoria de un año para aranceles y
suministro de tierras raras. Trump, para disimular el resultado de una reunión
con el presidente Xi Jinping que había calificado de “encuentro
increíble”, se lanzó una vez más al belicismo de consumo interno, anunciando
que EEUU volverá a realizar pruebas nucleares, suspendidas desde 1992.
Los sucesivos capítulos del pulso comercial entre Washington y Pekín se
desarrollan de manera casi idéntica: provocación del convicto presidente
Trump, medida respuesta china, negociación, acuerdo, que deja las cosas como
estaban antes de la provocación, y huída hacia delante del presidente
estadounidense con las armas en la mano. Recordemos que antes del verano, tras
la absurda escalada de aranceles reciproca, China se plantó, pero siguió
abriéndose a nuevos mercados, hubo una moratoria en la aplicación de las tasas
y el señor naranja, el convicto presidente Trump abandonó la cumbre del
G7 en Canadá antes de tiempo para centrarse en el ataque de Israel a Irán, lo
mismo que esta vez se fue de Corea. El movimiento del líder republicano se basa
en la certeza de que su clientela doméstica siempre apoya la agresividad
belicista.
En la escenificación del mes de junio la popularidad de Trump estaba por
los suelos, con manifestantes en las calles y las empresas perdiendo dinero. En
la última las cosas no han mejorado, al contrario, la reacción popular se
masifica y hasta cuatro senadores republicanos votaron hace unos días con los
demócratas intentando revertir los aranceles a más de cien países. La medida no
saldrá adelante sin el acuerdo de la Cámara de Representantes, pero revela la
creciente contestación a las políticas trumpistas. Él lo sabe, por eso llegó a
Corea haciendo la pelota a su contrincante. “El presidente Xi es un gran líder
de un gran país y creo que vamos a tener una relación fantástica para un largo
periodo de tiempo”, dijo. Para él era urgente contentar a las empresas
tecnológicas, que no podrían producir nada (desde móviles a coches eléctricos)
sin el suministro de tierras raras que China controla en un 90%, y a los
agricultores, desesperados por dar salida a su soja. Su problema era que el presidente
chino también lo sabía. Por eso la partida terminó en tablas: una nueva
moratoria arancelaria bilateral, esta vez de un año, y la suspensión por ese
mismo periodo de tiempo de las restricciones a la exportación de tierras raras
que Pekín acababa de imponer como respuesta a la ampliación de la lista de
empresas relacionadas con China sometidas a controles de exportación
establecida por Washington. Trump sacó
pecho al despegar el Air Force One, destacando el compromiso chino de comprar
soja estadounidense y de cooperar contra la droga. Esto último en realidad se
trata de la venta de productos químicos necesarios para producir fentanilo, la
bestia negra interna de la que intenta culpar a otros países, cuando se ha
originado, entre otras razones, por la falta de un sistema sanitario público en
el suyo...
Los negociadores estadounidenses debieron dejarle claro al presidente
que solo habían conseguido dejar las cosas como estaban antes de su última
provocación, porque su recurso al belicismo se produjo justo antes de entrar al
“encuentro increíble”. En su red social Truth escribió: “Dado que otros países
cuentan con programas de pruebas, he dado instrucciones al Departamento de
Guerra [Pentágono] para que empiece a llevar a cabo pruebas de nuestras armas
nucleares como ellos. Este proceso comenzará de manera inmediata”. En teoría se
trataba de responder al ensayo por parte de Rusia de un supertorpedo
susceptible de llevar cabeza nuclear, aunque no la llevaba en esa ocasión; pero
es también una maniobra para apartar el foco de la guerra comercial con China,
donde está lejos el triunfo, y ponerlo en el orgullo militar de la primera
potencia mundial.
El multilateralismo, África, Latinoamérica
y Asia...
Ahí está el detalle!, como decía el cómico mexicano Cantinflas, en
dilucidar cual es la primera potencia mundial. Es notorio que todos los grandes
imperios de la historia de la humanidad cuando cayeron se mantuvieron durante
bastante tiempo como si siguieran siendo hegemónicos, autoengañándose y
engañando a millones de habitantes del planeta. Eso sucedió con el imperio
romano, después con el español y luego con el británico, que fue remplazado en
el siglo XX por el estadounidense. Ahora se está produciendo la progresiva
sustitución del autoproclamado “líder del mundo libre” por una potencia
emergente, que no está basando su crecimiento comercial y económico en el
desprecio de sus presuntos socios del resto del mundo, sino en el
multilateralismo. Y el resto del mundo, África, Latinoamérica y el resto de
Asia, le está comprando la fórmula.
En la XXV Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), a
finales del verano ya se vio que una gran cantidad de países, incluidos Rusia,
India o Irán, se sumaban en torno a China a coordinar políticas de seguridad y
defensa, energéticas y comerciales, para fomentar la integración regional. El
presidente Xi Jinping dijo entonces que se trataba de abandonar la
“mentalidad de guerra fría” y el “comportamiento intimidatorio”, se entiende
que de EEUU. El auge de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)
evidencia la consolidación de ese sistema internacional multipolar. En la
reunión de la APEC, donde el presidente chino acordó con el primer ministro
canadiense, Mark Carney, y la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi
«recuperar las relaciones”, se demostró el avance chino hacia el relevo en el liderazgo
internacional mientras Trump volvía a Washington sin enterarse de lo que pasa.
¿Y la Unión Europea no se ha
enterado de lo que está pasando?
Quienes tampoco parecen estar al tanto de la situación son los
gobernantes de la Unión Europea. La presidenta de la Comisión, Ursula von der
Leyen, hace unos días atacó al gigante asiático culpándolo de que “el orden
mundial cooperativo de hace 25 años” se esté sustituyendo “por una economía
mundial conflictiva”, olvidando el papel crucial de EEUU en el conflicto.
Además acusó a China de robo de tecnologías, inversiones hostiles, controles a
la exportación y subvenciones como “herramientas de imposición y competencia”.
Recordemos que la UE a lo largo de su historia ha controlado las exportaciones
y ha subvencionado su agricultura y su industria en contra de la libre competencia
que dice defender. Von der Leyen terminó amenazando: “Estamos listos para
utilizar todos nuestros instrumentos para responder si es necesario”. Pero
nadie se cree ya sus amenazas después de que no hiciera nada contra el alza de
aranceles estadounidense, sino que fuese, primero sola y después con varios
jefes de Estado y de Gobierno comunitarios a rendir pleitesía al señor naranja/el
convicto presidente Trump y someterse a sus dictados...
Al enterarse del acuerdo entre China y EEUU, Bruselas se subió al carro,
basándose en las palabras que dijo Trump al salir del encuentro con el
presidente Xi Jinping: “Todo
[el asunto] de las tierras raras se ha solucionado […] Y eso es para el mundo”.
Por eso, el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, pactó con su homólogo chino
Wang Wentao encuentros técnicos, que parece han finalizado con un resultado
similar, por lo menos sobre las tierras raras, al alcanzado en Corea por los
dos líderes mundiales, pues sea cual sea el hegemónico, ambos están claramente
por encima de la UE, que ha perdido la independencia geopolítica, económica y
comercial. También ha perdido la de defensa, en manos de la OTAN que controla
Washington, pero esa es otra historia.
Mientras todo esto sucede lejos de sus fronteras, Pekín afianza su
expansión comercial y busca el crecimiento interno, con una apuesta firme por
lo que llama “economía real”, que no es más que el mantenimiento de la economía
productiva, de la industria nacional en toda clase de sectores, para crear
puestos de trabajo, aumentar el poder adquisitivo de los ciudadanos y fomentar
el consumo como motor del crecimiento. Ajenos a ese proceso, Europa, convencida
de que es un jardín, y EEUU siguen inmersos en la financiarización de la
economía y la inversión inmobiliaria, que solo pueden generar más precarización
de la sociedad, nuevas burbujas y crisis. ¡Que Confucio se apiade de nosotros!
Lo subrayado/interpolado es nuestro.



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