Chile sumido en la corrupción, narcotráfico y la impunidad. Elige presidente y parlamentarios:
Las bochornosas erradicaciones de campamentos/poblaciones
cachampas, ¡A los pobladores les obligaran a votar, porque la alegría ya viene!
Diario red, el Clarín de Colombia, el nortino de Chile, el Clarín de
Chile, Jornada de México, Xinhua.net, la Haine, enred sin fronteras, red latina
sin fronteras, telesur, publico.es, Amy Goodman/Colombia University, el Sur
Andino, Al Jazeera, Tass, Sputnik:
Prolegómenos:
Cuando la
Justicia Plena – “la suma de todas las virtudes” -, no preside la armonía entre los ciudadanos de un Estado de Derecho
en el marco de una Constitución soberanamente sancionada por el Pueblo/el
soberano, la clase oligarca empresarial
financiera-bancaria/agiotista agrícola monopolista CMPC/Sofofa y su testaferra
la clase burguesa politicastra/castrense corrupta imponen la Constitución/artilugio
de 1980, y “la justicia en la medida de lo posible”, - “ no existe la justicia
en la medida de lo posible, porque valga la redundancia, no existe el ser
humano en lo posible “- Patéticamente, paralelamente eligen su presidente y la
mayoría del corrupto poder legislativo y sus fuerzas policiales represoras
violentamente erradican a los pobladores, ofendiendo, la dignidad y conculcando los derechos del ser
humano de estos compatriotas chilenos y sus familiares... Aunque invoquen la libertad, la seguridad, la
democracia, la patria, etc. , para cubrir su
bastardía inmoral. Su única patria es la celestina universal/el dólar,
en el contexto de ella, “el fin justifica los medios “ les importa un comino el
pueblo, al que explotan, oprimen, idiotizan, enajenan, degeneran, esclavizan, saquean
con un objetivo final transmutarlo
mayoritariamente en un guarismo
orwelliano. La mentira generalizada constituye la base de sus negociados de
ésta clase oligarca empresarial
financiera parásita, apátrida, sibarita,
etc. Rastreramente adula, cohecha,
soborna y corrompe a las taifas
castrenses y politicastras.
La alegría
ya viene ...
A partir de
1990, se anunció por los mediáticos mercuriales, especialmente por la
telebasura/internet, controlados por la clase empresarial CMPC/Sofofa y sus
administradores, la clase burguesa concertacionista politicastra castrense
corrupta que la alegría había llegado, ¿para quienes? Para los más
de mil ochocientos (1800) campamentos/poblaciones callampas, un 8%
sobreviviendo con un 6,5% que corresponde
a la pobreza extrema, es decir, la
miseria, ¡no!, estos seres humanos, chilenos
marginados, desechables, descartables,
no cuentan, no existen. ¿Cuál ha
sido su delito para estar condenado a sobrevivir por décadas en la miseria? La OCDE reconoce a este Chile virtual
exitista y autocomplaciente como el peor,
por su inequidad reinante en
Latinoamérica.
Las ciudades
más importantes se llenan de condominios de lujo, de edificios construidos con
el saqueo de las arcas fiscales y los dineros del narcotráfico. Frente a esta
patética realidad se guarda un cómplice silencio por la clase politicastra castrense corrupta
preocupada sólo por la próxima elección presidencial y la construcción de un
monumento al inefable Sebastián Piñera
Echeñique y después de ganarla los ganadores le construirán el monumento al
dictador fascista Pinochet...
¡ Hijos de
Bizancio! ¡Basta ya de eufemismos!, sólo
es patriota el que ama a sus conciudadanos, los educa, los dignifica, los alienta, los
honra, y lucha por el bienestar de su pueblo, sacrificándose para emanciparlo
de todos los yugos, especialmente del
maldito capitalismo determinista globalizado.
La Patria no
la constituye la celestina universal , el dólar para conquistar el mundo, sino
la educación humanista formadora y
libertaria del ser humano, crítico y solidario, para construir el porvenir garantizado por una Constitución
soberanamente sancionada por el Pueblo: Nadie
tienen derecho de invocar la Patria mientras
no pruebe que ha contribuido con
obras a honrarla y engrandecerla...
Prof. Moreno
Peralta/IWA.
Secretario
Ejecutivo Addhee.Ong
Reflexiona el Prof. Cárdenas
Squella:
Uno de los cargos más severos que se le harán a la
gestión presidencial de Gabriel Boric será el de la erradicación de decenas de
campamentos levantados por los cientos de miles de chilenos marginados/cesantes
condenados a la miseria que no han podido acceder a un casa propia y digna.
Violentos procesos ejecutados por las policías que incluyen, además, arrasar
con sus precarias instalaciones y dejar a sus moradores a la intemperie, si
esto les resulta necesario.
Sabemos que estos bochornosos episodios son
instruidos por los Tribunales, pero siempre dispuestos por el poder Ejecutivo,
por ser el que dispone del uso de la fuerza pública para ofrecerle al país las
dramáticas imágenes en que, en nombre de la Ley y el Orden, se acaba con lo
poco y nada que tienen los pobres en frente de la mirada inocente de sus hijos
y el desamparo de sus padres. Miles de familias rendidas por aquellos largos
procesos judiciales y apelaciones ante las autoridades políticas, en que indefectiblemente
comprueban que nuestra institucionalidad prefiere garantizarle a unos pocos la sagrada
propiedad privada de sus terrenos, pero no el derecho de todos los
habitantes del país a acceder a un sito y vivienda digna.
Comprendemos perfectamente la ira o desazón que
debe provocar en los propietarios legales de las zonas ocupadas, pero nos
cuesta mucho comprender su persistente negativa a desprenderse de extensiones
generalmente baldías en las faldas de los cerros de Valparaíso, San Antonio y
tantos pueblos y ciudades especialmente del norte del país, ya sea en el mismo
desierto o cercano a sus costas. Oponerse, por su codicia, a una compraventa
más que justa de parte de los que califican como usurpadores, o a aceptar una
indemnización con recursos del propio Estado y los municipios. En montos que
muchas veces superan la propia tasación fiscal o comercial de estos predios.
Cuesta entender que muchos celebren como triunfo
cada erradicación, una práctica en que tantos se ven forzados a encontrar
refugio entre sus familiares, muchas veces tan pobres como ellos. Cuesta
entender la frialdad de sus corazones ante la miseria y la aflicción de tantos
chilenos e inmigrantes. Estos últimos muchas veces invitados a radicarse en
Chile por los propios gobernantes para ser dispuestos como mano de obra barata,
en la que se funda la riqueza de aquellos empresarios dedicados especialmente a
la exportación de nuestras riquezas naturales de la minería y la agricultura.
Pero todavía más nos cuesta comprender que desde un
gobierno auto definido de centro izquierda haya cundido tanto la inoperancia de
sus operadores, incapaces de lograr acuerdos entre los pobladores de dichos
campamentos y quienes en los papeles se señalan como “legítimos” propietarios.
Olvidándose que en el pasado el Estado expropió con la Reforma Agraria miles de
hectáreas agrícolas para entregárselas a quienes trabajaban la tierra.
Soslayando, asimismo, la existencia de cientos de campamentos “ilegales” que
dieron origen a pueblos y ciudades gracias a la protección que les brindó el
Estado, mediante gobiernos de mayor sensibilidad social o, incluso, de franca
orientación derechista.
Que alguien responda dónde podrían instalarse los
sin casa, esto es las 120 mil familias hacinadas en más de 1420 campamentos, si
no es en aquellos lugares despoblados. Que alguien nos señale cuál podría ser
el pecado de organizarse para demandar sus derechos más esenciales y emprender
sus auto construcciones. Junto con defenderse colectivamente de toda suerte de
fatalidades como las del clima que a tantos les ha quitado lo poco que tienen y
muchas veces sus propias vidas.
Cómo reprocharles que entre ellos muchas veces se
infiltre el narcotráfico, si en las propias instituciones públicas y la
política parecen cómoda e impunemente instalado. Cómo no avergonzarse de que
sea el crimen organizado el que esté proveyendo de recursos a quienes la
economía chilena les niega casa, pan, trabajo y educan a sus menores.
Formando parte también sus familias de las largas listas de espera de los
hospitales, así como que los menores que aún no entran a la adolescencia sean
reclutados como carne de cañón de las bandas criminales. Habiendo, incluso,
candidatos y medios de comunicación, que abogan para que la imputabilidad penal
de los niños se baje hasta los doce o trece años de edad.
Para que la cárcel sea, como dice nuestro Himno
Patrio, su “futuro esplendor”, cuando no terminen acribillados por las bandas
delictivas, pero también por los “efectivos” policiales y militares ante los
cuales están postrados los partidos y dirigentes políticos de todos los
colores. Avalando un accionar onerosamente financiado por la Ley de Presupuesto
de la “Nación”, y los uniformados que delinquen en las calles y poblaciones no
encuentren debida condena judicial. Permaneciendo impunes, tal como los
políticos sobornados por un Banco y la poderosa empresa Soquimich. Un episodio
de corrupción que cualquier persona informada reconoce entre los más
ignominiosos del financiamiento irregular de la política.
A ver si en los pocos meses que le queda al actual
gobierno, sus máximas autoridades se deciden actuar en pro de la justicia
social, imperativo que las leyes debieran servir en una verdadera democracia.
Siendo preciso para ello, recurrir a la movilización popular si fuese necesario
para que nunca más se oponga el Estado de Derecho a la voluntad soberana del
pueblo. Apelando a su consecuencia “revolucionaria”, un término
ciertamente proscrito del discurso de quienes nos gobiernan y que hoy hasta es
utilizado por los candidatos de derecha para definir los drásticos cambios que
dicen proponerse.
Lo subrayado/interpolado
es nuestro.






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