La Paz fundada en la Justicia Social no existe…
Cada 21 de septiembre, desde 1981, la Asamblea General de las Naciones
Unidas conmemora el Día Internacional de
la Paz fundada en la Justicia Social, parafraseando a Eduardo
Galeano: El mundo está “Patas Arriba” porque, siendo muy sinceros, estos
tiempos han sido de malditas maldita guerras; abiertas o encubiertas,
pero malditas maldita guerras al fin…
Por Pablo
Ruiz/ escritor, periodista y analista internacional/Indymedia Argentina:
Claro, algunos están felices de que esto ocurra. El negocio de las
armas está feliz, reportando ganancias extraordinarias. Son miles y miles de
seres humanos que están muriendo en la maldita guerra y con ellos millones de
personas que se ven forzadas al desplazamiento y que huyen del infierno mismo.
El Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo
(SIPRI) lo ha dicho en su último informe, el gasto militar creció 2.9% y
alcanzó los 2,89 billones de dólares en 2025. Sobra el dinero para la maldita
guerra, falta para construir confianza, paz y justicia social.
Siguen los ataques contra Irán y siguen las represalias de Irán contra
sus atacantes llevándose de paso cientos de vidas y dejando otras miles heridas
y destrucción y más destrucción. La misma que vimos en los continuos ataques de
Israel, con el gentil auspicio de los EE.UU., contra Palestina. Ataques que
continúan en menor escala pero que siguen sembrando muertes y terror en la
población. Sigue la ocupación a nuestra dolida Palestina. Y suma y sigue,
siguen ataques a El Líbano y Yemen.
Así mismo, también sigue la maldita guerra en Ucrania. Un día ataques
de Ucrania contra Rusia, al día siguiente ataques de Rusia contra Ucrania.
Ambos, países que antes se podían consideraban como hermanos ya que comparten
historias, lenguas, y culturas comunes; sin embargo, el virus occidental, la
maquinación, la puesta en escena de la revolución del Euromaidán en Ucrania,
el 2014, y que terminó con un golpe de Estado, abrió las puertas a las más
trágicas historias de la maldita guerra civil interna y, posteriormente, a la maldita
guerra entre Rusia y Ucrania.
Como una película, que se repite una y otra vez, como una pesadilla,
seguimos observando a los EEUU y a la Unión Europea que en vez de hacer
esfuerzos para poner fin a los conflictos y que hayan negociaciones de paz que
permitan un alto al fuego definitivo han decidido desde la OTAN, en su última
reunión realizada en Ankara, Turquía, en julio pasado, entregar un nuevo
paquete en ayuda militar a Ucrania por 70 mil millones de Euros. Como usted lo
lee, miles de millones para continuar la maldita guerra y la muerte. Lo mismo
hacen, al seguir vendiendo y enviando armas a Israel.
El país de la libertad y la democracia, Estados Unidos, sigue
encabezando el ranking con el mayor presupuesto militar del mundo sembrando
caos, malditas guerras, golpe de Estado, persecución e imposiciones por
doquier. El secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y su
esposa, por un comando militar estadounidense, y todo lo antes dicho,
viola, una vez más, el Derecho Internacional del que EEUU debería estar
obligado a respetar. Pero, siguen haciendo lo que quieren. Se siguen sintiendo
amos del mundo.
Es también imposible olvidar, mientras escribimos este artículo, lo que
sigue pasando en Sudán que tras un golpe militar, en octubre de 2021, este país
quedó atrapado en una maldita guerra civil que ha causado decenas de miles de
muertos, millones de desplazados, y de hambruna a su población. En palabras de
la UNICEF,
“Sudán vive la mayor emergencia de desplazamiento interno del mundo, con más de
9 millones de personas obligadas a huir de sus hogares, entre ellas millones de
niñas y niños”.
No puedo dejar de mencionar que por estos días terminé de leer el libro
Un día más con vida del periodista Ryszard Kapuscinski que narra el
“éxodo blanco”, la tragedia y liberación de Angola. Tristemente la historia del
continente africano nos debe seguir llenando de vergüenza a la humanidad toda
por los millones de esclavos que fueron obligados a trabajar forzosamente,
vendidos como ganado, exportados a diversos rincones del mundo, maltratada su
dignidad humana.
También debemos recordar todo el saqueo y muertes que sembraron en
África los países “civilizados” de España, Reino Unido, Bélgica, Portugal,
Alemania, Italia, y Reino Unido. Así mismo, que EEUU y Brasil, entre otros,
abusaron por años de personas esclavas hasta su abolición. Como dice el Premio
Nobel de la Paz, Adolfo Perez Esquivel, nuestros
pueblos del sur no son pobres sino que han sido empobrecidos por los países más
prósperos del mundo.
Al conmemorar entonces esta fecha, este 21 de septiembre, el panorama
es desolador. De acuerdo al Comité Internacional de la Cruz Roja “Actualmente
hay más de 130 conflictos armados en el mundo, el doble que hace 15 años. Los
conflictos duran más tiempo, son cada vez más complejos y afectan a
generaciones enteras”.
Las últimas joyitas. El desquiciado secretario de la Fuerza
Aérea de Estados Unidos, Troy Meink, afirmó en la conferencia Air, Space and
Cyber, celebrada en Maryland, que “Estados
Unidos tiene armas de control espacial en órbita capaces de defender a la
Fuerza Conjunta frente a acciones hostiles de adversarios”, así de simple.
Ya ni siquiera el espacio sideral hoy se librará de la existencia de
armas letales las que darán vuelta por nuestras cabezas. ¿Qué locura es esto?
¿Y qué pasó con el “Tratado sobre los principios que deben regir las
actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio
ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes”, que los mismos
EE.UU. impulsaron en los años 60 y que prohíbe el despliegue de armas en el
espacio sideral?
Como si fuera poca la tragedia palestina, Estados Unidos venderá 40 mil
bombas pesadas a Israel de acuerdo a antecedentes que revelara el periodico The
Washington Post. Al cierre de este artículo, también la prensa informaba
que EE.UU. vendería más armas a Ucrania y, para peor, EE.UU. quiere instalar
una base militar en Polonia, una clara amenaza para Rusia. Al mismo tiempo, se
siguen realizando ejercicios militares en Europa, en el Báltico, en las
cercanías de Rusia, y siguen sonando tambores y preparativos que anuncian una
posible maldita guerra entre la OTAN y Rusia.
Seguramente, muy pocas personas siquiera conozcan que Naciones Unidas
tiene y conmemora el Día Internacional por la Paz. Hay razones suficientes para
estar preocupados, porque aunque pudiéramos estar lejos y a salvo de una bala o
de un misil, el sentido de responsabilidad, la conciencia y el humanismo, deben
imperar y oponerse a quienes quieren seguir destruyendo este mundo. Además las maldita
guerras, por lejos que estén, generan una crisis económica a nivel mundial.
Por esto es muy importante pronunciarse, denunciar el negocio de la maldita
guerra, demandar el alto al fuego y negociaciones de paz donde haya conflictos,
como el fin de la carrera armamentística. Entonces, el activismo por la paz es
fundamental.
En estos tiempos difíciles es importante también que nuestros países
dejen el vasallaje del que se sienten obligados a acatar lo que hace o imponen
los EE.UU., Israel, o la Unión Europea. No seamos cómplices con nuestro
silencio. Es urgente reconstruir y empoderar a las Naciones Unidas para que
verdaderamente sea un organismo con el poder suficiente para parar tanta locura
y tantas malditas guerras.
Lo subrayado/interpolado es
nuestro.



