África: Las deudas de los
colonizadores las pagaron los colonizados…
Cómo el Banco Mundial transfirió las deudas de los
gobiernos coloniales a los Estados recién independizados.
La descolonización de la posguerra no solo legó a los
nuevos Estados independientes fronteras arbitrarias, economías extrovertidas e
instituciones forjadas por la dominación colonial. En muchos casos, también les
transmitió las deudas contraídas por las potencias coloniales para administrar,
explotar y consolidar su dominio. Esta transferencia es uno de los aspectos
menos conocidos de la historia de la deuda internacional. Sin embargo,
contradice flagrantemente el derecho de los pueblos a la autodeterminación y
los principios del derecho internacional que impiden que un pueblo asuma el
costo de su propia colonización. Al examinar los préstamos otorgados por el
Banco Mundial a los imperios coloniales de Bélgica, Francia y Gran Bretaña, y
cómo se transfirieron a los nuevos Estados independientes, este artículo
demuestra que estos préstamos constituyen deuda odiosa y deben declararse
nulos. En un sentido más amplio, es una invitación a abrir el debate sobre las
reparaciones debidas a los pueblos que sufrieron a manos de la colonización.
Las odiosas deudas del
Banco Mundial con las potencias coloniales.
Diez años después de su fundación en 1944, el Banco
Mundial contaba únicamente con dos miembros de África subsahariana: Etiopía y
Sudáfrica (donde la mayoría negra era oprimida por una minoría blanca de
colonialistas europeos). Casi toda la población africana seguía bajo dominio
colonial. Cuando se fundaron el Banco Mundial (y el FMI ), más del 90 % de los
pueblos y territorios del continente africano estaban bajo dominio colonial
(véase el recuadro al final del artículo sobre los territorios africanos colonizados
en 1944). En violación del derecho de los pueblos a la autodeterminación, el
Banco Mundial otorgó préstamos a Francia, Bélgica y Gran Bretaña para financiar
proyectos en sus colonias. El derecho de los pueblos a la libre determinación
es un principio reconocido por diversos instrumentos internacionales (como la
Carta de las Naciones Unidas de 1945, la Declaración de la Asamblea General de
las Naciones Unidas sobre la concesión de la independencia a los países y
pueblos coloniales, de 14 de diciembre de 1960, los dos pactos internacionales
relativos a los derechos humanos adoptados en 1966 y la Declaración de las
Naciones Unidas sobre las Relaciones de Amistad, adoptada el 24 de octubre de
1970) y por numerosos instrumentos regionales.
Las colonias afectadas por los préstamos del Banco
Mundial fueron, para Bélgica, el Congo Belga, Ruanda y Burundi; para Gran
Bretaña, África Oriental (incluyendo Kenia, Uganda y la futura Tanzania),
Rodesia (ahora Zambia y Zimbabue), y también Nigeria, a la que se añadiría la
Guayana Británica en América del Sur; para Francia, Argelia, Gabón, África
Occidental Francesa (Mauritania, Senegal, Sudán Francés (que luego se convirtió
en Malí), Guinea, Costa de Marfil, Níger, Alto Volta –ahora Burkina Faso– y Dahomey
–ahora Benín).
Como coinciden los propios historiadores del Banco:
“Los préstamos, que sirvieron para aliviar la escasez
de dólares de las potencias coloniales europeas, se dirigieron en gran medida a
intereses coloniales, especialmente a la minería, ya sea a través de
inversiones directas o asistencia indirecta, como en el desarrollo de la
infraestructura de transporte relacionada con la minería.” [ 1 ] .
Estos préstamos permitieron a los Estados coloniales
reforzar el yugo que ejercían sobre los pueblos colonizados, violando así el
derecho de estos a la autodeterminación. Dicho derecho imponía al colonizador
una doble obligación: abstenerse de cualquier cooperación, militar o de otro
tipo, destinada a reprimir un movimiento de liberación nacional, y el deber de
respaldar la descolonización y la autodeterminación, proporcionando todo el
apoyo diplomático o material necesario.
Los préstamos otorgados por el Banco Mundial
contribuyeron a abastecer a los centros metropolitanos de las potencias
coloniales con minerales, productos agrícolas y combustible.
Financiamiento de
las bombas atómicas que devastaron Hiroshima y Nagasaki:
Antes de que el Banco Mundial iniciara sus
actividades, durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos fabricó con
uranio extraído en la provincia congoleña de Katanga las bombas atómicas que
devastaron Hiroshima y Nagasaki en Japón en 1945. En agradecimiento por el
uranio, tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos canceló la deuda que
Bélgica tenía con ellos.
Deuda colonial odiosa
impuesta a las jóvenes naciones independientes
Cuando las colonias antes mencionadas se
independizaron, los países del Norte que ejercían influencia en el Banco
Mundial acordaron que ellas asumirían la carga de la deuda contraída durante el
dominio colonial.
El ejemplo de Mauritania sirve de prueba. El 17 de
marzo de 1960, Francia garantizó un préstamo de 66 millones de dólares
contraído por la Société anonyme des mines de fer de Mauritanie (la
Compañía de Minas de Hierro de Mauritania, conocida por sus siglas en francés,
MIFERMA). Mauritania permaneció como colonia francesa solo por un breve
período, ya que proclamó su independencia el 2 de noviembre del
mismo año. El préstamo debía reembolsarse entre 1966 y 1975. Según el informe
anual del Banco, seis años después, la Mauritania independiente le debía 66
millones de dólares. [ 2 ] La deuda
concedida a petición de Francia cuando Mauritania aún era su colonia se
convirtió, pocos años después, en una deuda contraída por Mauritania. El Banco
generalizó este procedimiento mediante el cual la deuda contraída por una
potencia colonial se transfería al Estado recién independizado.
El asesinato del líder independentista Patrice Lumumba
Cuando Bélgica se vio obligada, por una movilización
popular masiva, a reconocer la independencia del Congo el 30 de junio de 1960,
intentó imponer al gobierno congoleño, liderado por Patrice Lumumba, la deuda
que Bélgica había acumulado a lo largo de la década de 1950 para explotar el
Congo “belga”. A esto se sumaron importantes deudas que Bélgica había contraído
como potencia colonial con otros acreedores cómplices de la explotación del
Congo.
Lumumba se negó. Esta fue una de las razones que
impulsaron a Bélgica a desempeñar un papel directo en el asesinato de Lumumba
en enero de 1961.
En el caso del Congo Belga, los millones de dólares
prestados por el Banco Mundial para proyectos decididos por la potencia
colonial fueron prácticamente gastados en su totalidad por la administración
colonial del Congo en la compra de productos exportados desde Bélgica. El Congo
Belga recibió un total de 120 millones de dólares en préstamos (en 3 tramos),
de los cuales 105,4 millones se gastaron en Bélgica. [ 3 ] Para el
gobierno de Patrice Lumumba, era inconcebible que esta deuda se pagara al Banco
Mundial cuando Bélgica lo había contratado para explotar el Congo Belga. Las cosas cambiaron en 1965: tras el golpe
militar de Mobutu, el Congo reconoció su deuda con el Banco Mundial. Como
recompensa, el dictador Mobutu fue financiado sistemáticamente por el Banco
Mundial hasta principios de la década de 1990. La deuda del país bajo el férreo
régimen de Mobutu aumentó enormemente.
Cancelación de las
deudas de las colonias africanas y de Polonia en virtud del Tratado de
Versalles (1919)
La independencia política no puede significar que
exista la obligación de compensar el precio de la propia dominación.
Por eso, cuando Polonia recuperó su estatus de Estado
independiente tras la Primera Guerra Mundial, se decidió que las deudas
contraídas por Alemania para colonizar la parte de Polonia que había ocupado no
recaerían sobre el nuevo Estado independiente.
El Tratado de Versalles del 28 de junio de 1919
estipulaba:
“Quedará excluida de la parte de dichas obligaciones
financieras asumidas por Polonia aquella porción de la deuda que, según las
conclusiones de la Comisión de Reparaciones a que se refiere el artículo
mencionado, derive de medidas adoptadas por los Gobiernos alemán y prusiano con
vistas a la colonización alemana en Polonia.” [ 4 ]
El Tratado estipulaba que los acreedores que hubieran
prestado dinero a Alemania para proyectos en territorio polaco solo podrían
reclamar lo que se les adeudaba a ese país y no a Polonia.
En virtud del Tratado de Versalles, el Imperio Alemán
perdió los territorios que había colonizado en África y se cancelaron las
deudas de dichas colonias. El bando alemán no estaba satisfecho e intentó
persuadir a las potencias vencedoras para que renunciaran a esta cancelación de
deuda, ya que implicaba que Alemania tendría que devolverla.
Los Aliados respondieron:
“Las colonias no deberían asumir ninguna parte de la
deuda alemana, ni quedar obligadas a reembolsar a Alemania los gastos
incurridos por la administración imperial del protectorado. De hecho, sería
injusto cargar a los nativos con gastos que, al parecer, se incurrieron en interés
propio de Alemania , y no menos injusto sería que esta responsabilidad recayera
sobre las Potencias Mandatarias, las cuales, en la medida en que sean
designadas fideicomisarias por la Sociedad de Naciones, no obtendrán ningún
beneficio de dicha administración fiduciaria.” [ 5 ]
Alexander-Nahum Sack, quien teorizó sobre la deuda
odiosa , explica en su tratado jurídico de 1927:
“Cuando el gobierno contrae deudas para esclavizar a
la población de parte de su territorio o para colonizar a esa población a
través de expatriados de la nación dominante, etc., estas deudas son odiosas
para la población indígena de esta parte del Estado deudor.” [ 6 ] .
Esto debería haberse aplicado a todos los préstamos
otorgados por el Banco a Bélgica, Francia y Gran Bretaña para el desarrollo de
sus colonias. En consecuencia, el Banco ha violado el derecho internacional al
hacer que los Estados recién independizados carguen con las deudas contraídas
por sus colonizadores. El Banco Mundial, bajo la dirección de Estados Unidos y
las potencias coloniales europeas, ha cometido un acto que no puede quedar
impune. Dichas deudas son nulas y sin efecto, y el Banco debe responder ante
los tribunales por sus acciones. Los Estados que han sido víctimas de estas
infracciones deben exigir reparación y utilizar los fondos obtenidos para
saldar la deuda social contraída con sus pueblos.
Se deben exigir reparaciones a las antiguas potencias
coloniales, en particular ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
Además, las asociaciones ciudadanas que representan a las víctimas pueden
demandar al Banco Mundial, ya sea en su propio país o en un país donde el Banco
tenga representación o haya otorgado préstamos.
Desde las décadas de
1950 y 1960, el Banco Mundial y el FMI han actuado como agentes judiciales en
nombre de antiguos acreedores privados.
Ofrezco un análisis detallado de esto en mi libro El
sistema de deuda: una historia de las deudas soberanas y su repudiación,
publicado en 2017 (2019 para la versión en inglés). Desde el siglo XIX hasta la
Segunda Guerra Mundial, varios gobiernos de antiguas colonias españolas en
América Latina suspendieron el pago o repudiaron sus deudas consideradas
odiosas, ilegales y/o ilegítimas. Tal fue el caso de México en 1861, 1867 y
1883, de Guatemala en 1829, de Perú en 1886, de Costa Rica en 1920, de Cuba en
1902 y 1934, y de Brasil desde 1932. Estados Unidos también repudió deudas
consideradas odiosas e ilegítimas en las décadas de 1830, 1865, 1870 y en 1898.
En 1918, la Rusia soviética repudió la deuda contraída por el régimen zarista. Además de la ya mencionada cancelación de
la deuda contraída por Alemania para colonizar territorio polaco y africano en
1919, entre 1920 y 1921 el gobierno bolchevique canceló la deuda de los tres
Estados bálticos que habían formado parte del imperio zarista, así como la de
Polonia, Persia y Turquía. Estas diversas cancelaciones, suspensiones de
pago y repudiaciones dieron lugar a numerosos conflictos, arbitrajes y acciones
unilaterales. Fue entonces cuando surgió la doctrina jurídica de la deuda
odiosa, antes mencionada. Evidentemente,
el Banco Mundial y el FMI actuaron para restaurar el poder de los acreedores e
intentaron persuadir a los distintos Estados de que la doctrina de la deuda
odiosa pertenecía a una época pasada.
Cabe señalar que, por cancelación de deuda, entendemos
que un acreedor renuncia a su derecho a recibir el reembolso de un préstamo. La
suspensión de pagos o la moratoria se refieren a la interrupción temporal de
los pagos de la deuda. El repudio es la decisión unilateral del deudor de no
pagar ni el capital ni los intereses.
Las dos condiciones
leoninas del Banco Mundial y del FMI…
Como escribe Julia Juruna en las columnas de la
revista francesa Le Monde diplomatique, la primera vez que un país miembro
solicita un préstamo al FMI o al Banco Mundial, estos establecen dos
condiciones preliminares: el pago de las deudas internacionales pendientes y
una compensación “adecuada” por los activos extranjeros nacionalizados. [
7 ] Según los historiadores del Banco Mundial Mason y Asher, la exigencia de
que se paguen las deudas anteriores ha reavivado litigios de décadas de
antigüedad entre ciertos gobiernos latinoamericanos y sus acreedores
occidentales, ¡algunos incluso del siglo XIX ! [ 8 ]
Julia Juruna, basándose en su investigación, indica
que:
“El caso más llamativo fue sin duda el de Guatemala,
donde el Banco Mundial planteó la cuestión del pago de bonos emitidos en 1829.
El país solo pudo obtener préstamos del Banco Mundial una vez que los
tribunales guatemaltecos fallaron a favor de los tenedores de estos bonos, que
tenían más de cien años de antigüedad.”
La negativa del Banco
Mundial y del FMI a cumplir con las solicitudes de la ONU con respecto a
Portugal y Sudáfrica.
Recordemos que, hasta la década de 1970, Portugal se
aferró a su imperio colonial por la fuerza y desafiando las resoluciones de la
ONU; y que Sudáfrica
mantuvo el régimen
del apartheid hasta la década de 1990. Para perpetrar sus crímenes, tanto el gobierno portugués como el sudafricano contaron con la
complicidad del Banco Mundial, el FMI, Estados Unidos, las antiguas
potencias coloniales europeas y las grandes corporaciones privadas.
Todo esto, a pesar de las condenas expresadas por la
ONU. Desde 1961, cuando la mayoría de los países coloniales habían obtenido su
independencia y se habían convertido en miembros de la ONU, la Asamblea General
adoptó repetidamente resoluciones que condenaban al régimen del apartheid en
Sudáfrica y al gobierno de Portugal por mantener su yugo sobre varios países de
África y Asia. En 1965, al ver que el Banco y el FMI persistían en su apoyo
financiero y técnico a estos regímenes, la ONU solicitó formalmente:
“A todos los organismos especializados de las Naciones
Unidas y, en particular, al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y
al Fondo Monetario Internacional […] que se abstengan de conceder a Portugal
asistencia financiera, económica o técnica mientras el gobierno de Portugal no
aplique la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General y no renuncie a su
política colonial, que constituye una flagrante violación de las disposiciones
de la Carta de las Naciones Unidas”. [ 9 ] .
La Asamblea General de la ONU hizo lo mismo con
respecto a Sudáfrica.
Ante estas prohibiciones, la dirección y los
directores del Banco Mundial se reunieron para decidir qué postura adoptar, y
la mayoría de los directores ejecutivos optó por continuar con los préstamos.
La justificación que esgrimieron fue que el artículo 4, sección 10 de los
estatutos del Banco le prohibía intervenir en política. Todos los países más
industrializados, con el apoyo de algunos países latinoamericanos, votaron a
favor de continuar con los préstamos. En 1966, el Banco aprobó un préstamo de 10
millones de dólares para Portugal y de 20 millones para Sudáfrica.
Posteriormente, bajo una presión cada vez mayor, el Banco dejó de conceder más
préstamos. Sin embargo, durante más de 15 años, una estructura de la ONU, el
Comité de Descolonización, siguió denunciando que el Banco Mundial permitiera a
Sudáfrica y Portugal solicitar financiación para proyectos en otros países.
Conclusión: La
independencia política no puede significar la obligación de compensar el precio
de la propia dominación.
El legado de las deudas coloniales no es una mera
anomalía en la historia financiera internacional. Revela cómo las relaciones de
dominación han perdurado tras la independencia política y se han prolongado
mediante mecanismos de endeudamiento. Al transferir a los Estados recién
independizados las deudas contraídas para asegurar su propia colonización, el
Banco Mundial y sus principales accionistas han violado principios
fundamentales del derecho internacional, en particular el derecho de los
pueblos a la libre determinación. Estas deudas cumplen con los criterios de
deuda odiosa y jamás debieron imponerse a los Estados recién soberanos.
Reconocer esta realidad
histórica es más que una obligación moral de recordar; es una exigencia de
justicia. Los
Estados afectados tienen motivos para declarar nulas las deudas, exigir el
reembolso de las sumas pagadas indebidamente y una indemnización por los daños
sufridos. En términos más generales, esta historia nos recuerda que el derecho
internacional no puede invocarse de forma selectiva. Los principios que
permitieron la cancelación de las deudas vinculadas a la colonización alemana
tras la Primera Guerra Mundial deben aplicarse igualmente a las deudas
heredadas de los imperios coloniales de Bélgica, Francia y Gran Bretaña, y de
las demás potencias coloniales.
En un momento en que las demandas de reparación por la
esclavitud, la colonización y el saqueo de los recursos naturales ganan
legitimidad en todos los continentes, la cuestión de las deudas coloniales
cobra especial relevancia. Esclarecer sus orígenes, demostrar su ilegalidad y
exigir su cancelación forman parte de una misma lucha: la de la descolonización
inconclusa del orden económico y financiero internacional.
Algunos datos sobre las
posesiones coloniales en África en enero de 1944.
En enero de 1944, seis potencias coloniales europeas
(Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Portugal, España e Italia) controlaban,
directa o indirectamente, el 90 % del territorio africano. Solo tres
países escaparon legalmente a la explotación colonial: Liberia, Etiopía y la
Unión Sudafricana, esta última gobernada por una minoría blanca que ejercía
dominación política y económica sobre la mayoría negra.
A continuación se presenta una lista de los
territorios africanos sometidos a la dominación colonial europea en enero de
1944. Se utilizan las denominaciones administrativas vigentes en enero de 1944.
|
Potencia o Estado |
Región o categoría |
Territorios y observaciones |
|
Bélgica |
Colonias
y territorios administrados |
Congo
belga; Ruanda-Urundi (territorio bajo mandato de la ONU administrado por
Bélgica). |
|
Francia |
África
del Norte |
Argelia;
Protectorado francés de Marruecos; Protectorado francés de Túnez. |
|
África
Occidental Francesa (AOF) |
Senegal;
Mauritania; Sudán francés; Guinea francesa; Costa de Marfil; Dahomey; Níger;
Alto Volta. |
|
|
África
Ecuatorial Francesa (FEA) |
Chad;
Ubangi-Shari; Congo Medio; Gabón. |
|
|
Otros
territorios continentales |
Camerún
francés (territorio bajo mandato de la Sociedad de Naciones); Togo francés
(territorio bajo mandato de la Sociedad de Naciones). |
|
|
Somalia
francesa |
Somalia
francesa. |
|
|
Islas |
Madagascar;
Isla de Reunión; Comoras (administradas desde Madagascar). |
|
|
Gran
Bretaña |
África
del Norte y Noreste |
Egipto
(reino independiente bajo fuerte control británico); Sudán anglo-egipcio. |
|
África
Occidental Británica |
Gambia;
Sierra Leona; Costa Dorada; Nigeria. |
|
|
Territorios
bajo mandato |
Camerún
británico; Togolandia británica. |
|
|
África
Oriental Británica |
Kenia;
Uganda; Tanganica (territorio bajo mandato de la Sociedad de Naciones);
Somalia británica. |
|
|
África
central |
Rodesia
del Norte; Nyasalandia. |
|
|
África
meridional |
Rodesia
del Sur; Bechuanalandia; Basutolandia; Suazilandia. |
|
|
Islas |
Mauricio;
Seychelles; Zanzíbar (protectorado); Pemba (protectorado). |
|
|
Portugal |
Colonias
continentales |
Angola;
Mozambique; Guinea portuguesa. |
|
Islas |
Cabo
Verde; Santo Tomé y Príncipe. |
|
|
España |
África
continental |
Protectorado
español en Marruecos; Ifni; Sahara Español, compuesto por Saguia el-Hamra y
Río de Oro. |
|
Islas
y territorios insulares |
Fernando
Pó; Annobón; Corisco; Elobey Grande; Elobey Chico. En conjunto, estos
territorios formaban la Guinea Española. |
|
|
Italia
|
Colonias
y territorios reclamados |
En
enero de 1944, Italia seguía reclamando legalmente estas colonias, aunque
varias estaban ocupadas por los Aliados. |
|
Colonias
en África |
Libia
(ocupada por los Aliados desde 1943); Eritrea (bajo administración militar
británica); Somalia italiana (bajo administración militar británica); Etiopía
(independiente desde 1941, tras la restauración del emperador Haile
Selassie). |
|
|
África
Oriental Italiana |
Fundada
en 1936 e integrada por Eritrea, Etiopía y la Somalilandia italiana. Había
dejado efectivamente de existir en enero de 1944. |
|
|
Estados
africanos independientes |
Liberia |
Creada
en 1847 por antiguos esclavos afroamericanos que regresaron de América. |
|
Estados
africanos independientes |
Etiopía |
Había
estado ocupada por la Italia fascista entre 1936 y 1941. Recuperó su
independencia en 1941. |
|
Estados
africanos independientes |
Unión
Sudafricana |
Dominio
de la Commonwealth británica. La mayoría negra estaba sometida al dominio de
la minoría blanca de origen europeo. |
Notas
[ 1 ]
DEVESH KAPUR, JOHN P. LEWIS, RICHARD WEBB. 1997. El Banco Mundial, su primer medio siglo, volumen 1,
pág. 687.
[ 2 ] BIRF (Banco Mundial), Decimoquinto Informe
Anual 1959-1960, Washington DC, pág. 52; BIRF (Banco Mundial), Decimoquinto
Informe Anual 1965-1966, Washington DC, pág. 79.
[ 3 ] El hecho de que Bélgica se beneficiara de
los préstamos al Congo Belga se puede deducir de una tabla publicada en el 15º Informe
del Banco Mundial: BIRF (Banco Mundial), Decimoquinto Informe Anual 1959-1960,
Washington DC, pág. 12.
[ 4 ] Citado por Alexander Nahum Sack. 1927. Les
Effets des Transformations des États sur leurs Dettes Publiques et Autres
Obligations financières, (Los efectos de las transformaciones estatales sobre
sus deudas públicas y otras obligaciones financieras) Recueil Sirey, París, p.
159. En francés.
[ 5 ] Serie de tratados , n° 4, 1919,
pág. 26. Citado por Sack, pág. 162.
[ 6 ]
Alexander Nahum Sack. 1927. pág. 158. Texto original en francés: “Lorsque le
gouvernement contracte des dettes afin d’asservir la población d’une partie de
son territoire ou de coloniser celle-ci par des ressortissants de la
nationalité dominante, etc., ces dettes sont odieuses pour la población
indigène de cette partie du territoire de l’État débiteur”. Traducido por
CADTM
[ 7 ] Julia Juruna, « Le Fonds
monétaire et les banques privées. Le « gendarme » du grand capital » (El Fondo Monetario
Internacional y los bancos privados. El ‘gendarme’ del gran capital.), Le
Monde diplomatique , octubre de 1977, p. 1, 20 y 21. (En francés) Traducido
por el CADTM .
[ 8 ] Edward S. Mason y Robert E. Asher. 1973.
El Banco Mundial desde Bretton Woods , The Brookings Institution,
Washington, DC.
[ 9 ] Doc. ONU. A/AC.109/124 y Corr. 1 (10 de
junio de 1965).
*Historiador y politólogo, doctorado por las
universidades de París VIII y Lieja, portavoz de CADTM International y miembro
del Consejo Científico de ATTAC Francia.
*Artículo publicado originalmente en Comité para la
Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM).
Lo subrayado/interpolado es nuestro




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