RETORNAR A LA RAZÓN VENCIENDO LAS EMOCIONES POLÍTICAS ESCÉPTICAS Y LAS RESIGNACIONES...
Por Dr. Mariano
Sierra S./ escritor, filósofo y analista internacional/ADDHEE.ONG:
Una
ambición humanista ante el mundo de la nada. Donde convergen la sociedad de la vergüenza,
aquella que ante un calor social expresa un sentir que a la hora de la verdad
se convierte en una desconexión con la realidad. Traición por un descontento
dormido que despierta al momento de la verdad, que moviliza el actuar ideológico
dentro de la carencia de una ética que da valor a la política de las emociones,
que al final son las que actúan pues el amor propio desconoce el vacío de la
identidad.
Por el despertar de la conciencia humana. No es
otra cosa que convocar a los pueblos de la Geopolítica para crear un nuevo
mundo con voluntad propia. Ser y poder están
en cercanía llamando para formar una nueva historia a través del conocimiento,
de la historia y la filosofía, bajo una pedagogía y una praxis social, pilares
del comportar humano que nos ha venido llevando a un mundo irracional, dentro
de pilares escépticos, patologías para desviar las decisiones en la existencia
por alteraciones de impacto facilitando chantajes, triunfalismos e instrumentalización
de emociones que al final van a generar caos en los compromisos políticos
compulsivos.
Vida
en abstracto- Fugaz el tiempo que se cruza en el camino divagando sobre el
pasado, el presente y el incierto futuro. Retornar, repensar la historia es
hacer del conocimiento y la historia una sólida tautología, un dialogo con el
mundo para retrotraer pasados para enfrentar al presente en una hermenéutica que
inspira debates de cultura social y política, para llegar a enfrentar caminos
de cambio.
Estos
caminos tienen como base combatir la desidia social que se encuentra anclada en
hábitos y costumbres divisionistas, donde el egoísmo raya como también un espíritu
donde la ausencia de voluntad no tiene límites. De lo contrario, el mundo
seguirá generando conflictos insalvables donde cunde la insolaridad voraz, porque
hemos perdido la razón, acrecentando el poder codicioso. El sentir social en el
individuo fluye con un avivado actuar racional en aras de destruir todo
devenir democrático, pasional, compulsivo cuya tendencia es generar daños sociales metamórficos.
La
presencia del individuo en el mundo es un retornar a sí mismo. Ese yo lo
acompaña siempre en todos los debates y en especial al encuentro con el otro.
El tiempo no hay duda, es quien nos conduce por el mundo y sus espacios. Mostrándonos
cómo se desarrolla este cosmos cuyo fin en la historia, usada por los imperios
para seducir con promesas falsas, contrario a las palabras de Gandhi...Se el cambio
que quieres ver en el mundo.... Nuevos valores para un mundo en decadencia que
lucha por la revolución en marcha. El cambio invita a invertir las acciones,
fortalecer la construcción de cimientos. La ofensiva confunde contra los
gigantes atroces del poder. Esto dijo Morin..NO vayamos a comprender el mundo,
edifiquemos estructuras sólidas, unámonos en resistencia contra los falsos mecías
desarrollando justicia social.
El
retorno a la razón ante hechos trascendentales de la historia, del orden político
religioso y social van dejando sus huellas en la memoria histórica. Esa corrida
de velos le dio al mundo un cambio positivo y le ha obligado al hombre a tomar
medidas de talante patriótico. Pero es que los imperios con su codicia siguen incubando
nuevas formas de opresión, marginamiento y control, y por eso la racionalidad
no tiene límites, ni fin. La fenomenología de la vida es sembrar esperanza,
mantener una praxis social con el prójimo, dentro del mundo y sus conceptos donde
la esperanza no es esperar, sino acción pura para rebelarnos, para revolucionar
los espacios con objetividad, para hacer lio, al decir Papal, pensando como
sociedad unida, firme y con propósito.
El
existir en la persona evoca muchas trascendencias con sus impactos que faculta
a la existencia a proceder con crítica y acción con hechos racionales y
propuestas que nos conecten con los desafíos históricos que los pueblos promueven
hacia una convivencia más humana que a su vez conceptualice el mundo y la vida.
La historia es un compuesto más de desgracias que buenas consideraciones de
justicia. Solo la verdad le da consistencia a la historia. Los déspotas solo convierten
la historia en un entrampamiento de desdichas, codicia y ruina para los pueblos.
Pero allí están los pueblos escribiendo la verdad histórica con sus fundamentos
humanistas, dentro de una lógica autentica, hilo conductor que se adentra en
las entrañas del pasado.
Dicen
los saberes que la historia no hace mejor a la persona, sino que lo
potencializa para sus pretensiones despreciables. Mirando el tormento de la
vida de Jesús, hacia su adverso, nos encontramos que el viacrucis de la vida irrumpe
en la vida humana como una guía ciega, cuyo sentido no aviva la trascendencia y
su sentir. El contenido salvífico y espiritual frente a la actitud del hombre,
se desvía para convertirse en una amalgama de tragedias capaces de servir para
superar los peligros que acechan a las democracias bajo el imperio de un
demiurgo codicioso guardián de imperios nefastos.
El
escepticismo que crea esta tiranía hace vivir ejercicios políticos y sociales
subversivos, rebeldías que transformen este mundo irracional, que nos lleve a
buen destino, que sepamos contra quien luchamos y porque, donde exploremos la
historia, su razón, su utilidad y desenvolvimiento en su devenir profético y filosófico.
Para
el individuo lo más fácil es crear conflictos que concertar soluciones. Las
ansias de poder supera las debilidades de la voluntad, alejando la felicidad y
la evolución. La conciencia vive generando distorsiones que aceleran el espíritu
hacia crecer emociones dubitativas que permiten actuar sin sentido de ser,
jugando a las ambiciones en el laberinto de las indecisiones. El mundo y sus
escenarios son propicios para lucir posiciones altaneras, grotescas,
maquilladas, que se van en creciendo los apetitos salvajes que desconocen la condición
humana al margen de la razón, que habitan la tierra desmantelando el bienestar
bajo posturas criminales.
El
rigor de la razón y la profundidad de una conciencia limpia se llenan de
vitalismo revolucionario, cuando su fenomenología inspira desenlaces audaces
que desafían la coexistencia del yo con el nosotros para transformar el mundo.
Una lógica consciente, con argumentos de sentido social evolutivos, perfilan críticas
de esperanza dentro de la órbita social en un contexto revolucionario para
ejercitar reformas, si queremos salvar el mundo, enfrentando a las fuerzas
opositoras enemigas del orden. Urge que rediseñemos nuestra vida, refundando
todo el ambiente inquisidor que aleja el amor de la vida humana, contaminándolo
de odios, codicias, doblegando la emancipación.
La
persona y su mundo, su vida, se hallan bajo
la red del desamor y del super yo, el poder terrenal con varias vestiduras, que
inhiben, ahogando los ideales justos. Los instintos se entrecruzan formando
poderes que desfiguran el acontecer humano. Dios no es económico, el hombre es
productivo, social y político, respondiendo al iter destino, el cual destruye
dentro de credos, ideologías y convicciones. La vida se piensa desde muchas polifonías,
desde un amor que integra solidaridad, hasta el ágape seductor cuya patología
esta fuera de la vida, cual bazofia irreciclable y escéptica.
Obviar
lo obvio. Evidencia de saberes, que no es otra cosa que realizar ante un proceso
regeneracional ,hechos que nos llevan a comprender la realidad. Este referente
es el campo preciso para señalar como ante un colapso, no le damos importancia
a situaciones contundentes que llevan en su esencia el sentido positivo de
algo. De este exponente transformador llegamos a comprender como muchas veces
no asumimos lo manifestado, por ello para cambiar se hace inminente que antes
de tomar decisiones, hay que comprender lo que obstruye, lo que nos ofrece
dudas, lo impertinente, evitar contradicciones, siempre y cuando el hombre se despoje
de terquedades, de altanerías, de orgullos y vicios sin atajos sin emociones de
odios.
La
sabiduría, en su ejercicio vital nos enseña que no podemos ir contra natura. La
ambición llama al poder en un acto de desacato en virtud de que el hombre
altera el equilibrio, cursa a la deriva eludiendo propósitos o escondiendo
realidades. El cambio es colectivo, viviendo políticas de solidaridad, con
voluntad propia, desprovisto de todo tipo de divisiones generadoras de
violencia, en un espacio renovado que, al decir de muchos, es dar vida a una
nueva Genesis política progresista.
Todos
sabemos que las vivientes crisis tienen su génesis en la cultura que dio vida a
esa política de virtudes cuyos pilares son inherentes al hombre, legado de
quienes la hicieron base para la vida y que una sociedad ególatra la usa para
la convivencia humana con sus desarraigos intoxicantes y divisionistas. De otra
parte, Estas crisis se han convertido en una fábrica de corrupción por parte de
los políticos que la han utilizado para su convivencia formando tentáculos que
han incursionado en los ámbitos y ejes del tejido social con sus efectos
perversos circundantes.
Es
de suyo pensar que nos enceguecernos durante las crisis. Por ello cambiar es
todo un devenir que soportan prioridades de una comunidad universal destruida
por un idealismo y una desconexión emocional vida del devenir de ideologías nefastas
que crecen en los vacíos de sus imperios, aplastando a la persona
social, al hombre espiritual al margen de antinomias que endurecen más la vida
del hombre. No se es ser, en un universo
desarticulado por el divisionismo social. Nadie se entiende, nadie se reconoce,
nadie se soporta ante una exaltación de narrativas, de ideas sin contexto. La
presencia humana vive de temores, subyace en espacios vacíos, futuros inciertos
por la muerte de la esperanza que la mato el destino por un fagocitar de la
intolerancia humana que nos lleva a actuar por triunfalismo, desmovilización ideológica
populista.
Abordar
la cosmosinstesis de la vida es abrir horizontes a la cultura y al conocimiento
cuyas huellas el tiempo borro porque la inapetencia humana tomo otros giros de
trascendencia, huyéndole a los saberes históricos, prefiriendo aquellos donde
la inspiración humana se convirtió en sucesión de historia de la criminalidad y
la pornografía y la historia misma es una ficción política subordinada a un interés
personal desviando todo sentir de trascendencia, de orden, de finitud y
propósitos. La razón está en desuso púes para razonar, priman las emociones
vanas en un mundo imperfecto, las contradicciones reemplazan la verdad y la irresponsabilidad
le huye al compromiso de la razón que esta para construir buenos y justos
juicios.
En
la soledad brota el sentido de leer, de pensar y escribir tratando de entender
el mundo, cuestionándonos lo que somos y no somos, porque así nos han formado,
porque así nuestros pueblos han sido gobernados, esto es, desatendiendo la formación
cultural, el conocimiento por unos sempiternos, proscritos, prosaicos hoy enterrados
en el pasado, que ya dejaron de ser ante el olvido, pero que se conservan en
cuerpos ajenos de un pueblo que clama...He sido una persona social afortunada.
Nada en la vida me ha sido fácil...
Retornar a la razón fluye con la filosofía de la vida, clamando con el
pensar profético que dice... No juzguen ustedes. Lo que es justo.
Aleluya,
aleluya, alabanza al cambio dentro de una democracia emancipadora. Grito de
júbilo, de libertad, de consulta social contra la agresión al pueblo por parte
de unos apátridas, lacayos de la tiranía del poder, que se verán depuestos con
el amen del acuerdo popular., y del aleluya del amor social que nos invita a
recuperar el mundo de la nada al cuál estamos aspirando pues nuestros actos son
actos de desamor, pues este mundo ya está en decadencia para no encontrar vida,
para desaparecer el mundo sin., sin ti, sin yo, sin historia, sin amor, solo
silencio lúgubre, un vacío donde lo
inerte y desértico invade la existencia, donde ni siquiera la codicia queda
para tomar lo suyo.
Una
desaparición repentina cursa la nada de la existencia, donde la vida es un espejismo,
una oscuridad sin colores, sin naturaleza, sin luz, sin nada viviente como
principio de vida que fluye dentro de una sociología racista donde reglas de
juego dividen el mundo para reinar, asociando corrupción, poder y explotación,
formas manipuladoras en globalizaciones de un neoliberalismo dogmático, todo
como un proceso para maquillar la realidad, buscando el pensar de pueblo, de comunidad,
de ser- Pero aún persiste la sociología del ser que permite pervivir el pensar
que nos legaron quienes supieron entender el sentido de la vida a través de
unas leyes que el materialismo histórico
fijo la praxis de la liberación y supo interpretar lo que es el amor
social dentro de una convergencia solidaria, de regulación, libertad y
pertenencia.
Digamos
que siempre ha existido una matriz de sociedad que aborta postura en contra de
la personalidad real, personalidad que hace cambiar los propósitos en un devaneo
de vacíos espirituales, impredecibles, pero reales a la hora de la verdad política.
Lo subrayado/interpolado es nuestro.




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