viernes, 19 de junio de 2026

RETORNAR A LA RAZÓN VENCIENDO LAS EMOCIONES POLÍTICAS ESCÉPTICAS Y LAS RESIGNACIONES...

RETORNAR A LA RAZÓN VENCIENDO LAS EMOCIONES POLÍTICAS ESCÉPTICAS  Y LAS RESIGNACIONES...


Por Dr. Mariano Sierra S./ escritor, filósofo y analista internacional/ADDHEE.ONG:


Una ambición humanista ante el mundo de la nada. Donde convergen la sociedad de la vergüenza, aquella que ante un calor social expresa un sentir que a la hora de la verdad se convierte en una desconexión con la realidad. Traición por un descontento dormido que despierta al momento de la verdad, que moviliza el actuar ideológico dentro de la carencia de una ética que da valor a la política de las emociones, que al final son las que actúan pues el amor propio desconoce el vacío de la identidad.

Por el despertar de la conciencia humana. No es otra cosa que convocar a los pueblos de la Geopolítica para crear un nuevo mundo con voluntad propia. Ser y poder están en cercanía llamando para formar una nueva historia a través del conocimiento, de la historia y la filosofía, bajo una pedagogía y una praxis social, pilares del comportar humano que nos ha venido llevando a un mundo irracional, dentro de pilares escépticos, patologías para desviar las decisiones en la existencia por alteraciones de impacto facilitando chantajes, triunfalismos e instrumentalización de emociones que al final van a generar caos en los compromisos políticos compulsivos.

Vida en abstracto- Fugaz el tiempo que se cruza en el camino divagando sobre el pasado, el presente y el incierto futuro. Retornar, repensar la historia es hacer del conocimiento y la historia una sólida tautología, un dialogo con el mundo para retrotraer pasados para enfrentar al presente en una hermenéutica que inspira debates de cultura social y política, para llegar a enfrentar caminos de cambio.

Estos caminos tienen como base combatir la desidia social que se encuentra anclada en hábitos y costumbres divisionistas, donde el egoísmo raya como también un espíritu donde la ausencia de voluntad no tiene límites. De lo contrario, el mundo seguirá generando conflictos insalvables donde cunde la insolaridad voraz, porque hemos perdido la razón, acrecentando el poder codicioso. El sentir social en el individuo fluye con un avivado actuar racional en aras de destruir todo devenir democrático, pasional, compulsivo cuya tendencia   es generar daños sociales metamórficos.

La presencia del individuo en el mundo es un retornar a sí mismo. Ese yo lo acompaña siempre en todos los debates y en especial al encuentro con el otro. El tiempo no hay duda, es quien nos conduce por el mundo y sus espacios. Mostrándonos cómo se desarrolla este cosmos cuyo fin en la historia, usada por los imperios para seducir con promesas falsas, contrario a las palabras de Gandhi...Se el cambio que quieres ver en el mundo.... Nuevos valores para un mundo en decadencia que lucha por la revolución en marcha. El cambio invita a invertir las acciones, fortalecer la construcción de cimientos. La ofensiva confunde contra los gigantes atroces del poder. Esto dijo Morin..NO vayamos a comprender el mundo, edifiquemos estructuras sólidas, unámonos en resistencia contra los falsos mecías desarrollando justicia social.

El retorno a la razón ante hechos trascendentales de la historia, del orden político religioso y social van dejando sus huellas en la memoria histórica. Esa corrida de velos le dio al mundo un cambio positivo y le ha obligado al hombre a tomar medidas de talante patriótico. Pero es que los imperios con su codicia siguen incubando nuevas formas de opresión, marginamiento y control, y por eso la racionalidad no tiene límites, ni fin. La fenomenología de la vida es sembrar esperanza, mantener una praxis social con el prójimo, dentro del mundo y sus conceptos donde la esperanza no es esperar, sino acción pura para rebelarnos, para revolucionar los espacios con objetividad, para hacer lio, al decir Papal, pensando como sociedad unida, firme y con propósito.

El existir en la persona evoca muchas trascendencias con sus impactos que faculta a la existencia a proceder con crítica y acción con hechos racionales y propuestas que nos conecten con los desafíos históricos que los pueblos promueven hacia una convivencia más humana que a su vez conceptualice el mundo y la vida. La historia es un compuesto más de desgracias que buenas consideraciones de justicia. Solo la verdad le da consistencia a la historia. Los déspotas solo convierten la historia en un entrampamiento de desdichas, codicia y ruina para los pueblos. Pero allí están los pueblos escribiendo la verdad histórica con sus fundamentos humanistas, dentro de una lógica autentica, hilo conductor que se adentra en las entrañas del pasado.

Dicen los saberes que la historia no hace mejor a la persona, sino que lo potencializa para sus pretensiones despreciables. Mirando el tormento de la vida de Jesús, hacia su adverso, nos encontramos que el viacrucis de la vida irrumpe en la vida humana como una guía ciega, cuyo sentido no aviva la trascendencia y su sentir. El contenido salvífico y espiritual frente a la actitud del hombre, se desvía para convertirse en una amalgama de tragedias capaces de servir para superar los peligros que acechan a las democracias bajo el imperio de un demiurgo codicioso guardián de imperios nefastos.

El escepticismo que crea esta tiranía hace vivir ejercicios políticos y sociales subversivos, rebeldías que transformen este mundo irracional, que nos lleve a buen destino, que sepamos contra quien luchamos y porque, donde exploremos la historia, su razón, su utilidad y desenvolvimiento en su devenir profético y filosófico.

Para el individuo lo más fácil es crear conflictos que concertar soluciones. Las ansias de poder supera las debilidades de la voluntad, alejando la felicidad y la evolución. La conciencia vive generando distorsiones que aceleran el espíritu hacia crecer emociones dubitativas que permiten actuar sin sentido de ser, jugando a las ambiciones en el laberinto de las indecisiones. El mundo y sus escenarios son propicios para lucir posiciones altaneras, grotescas, maquilladas, que se van en creciendo los apetitos salvajes que desconocen la condición humana al margen de la razón, que habitan la tierra desmantelando el bienestar bajo posturas criminales.

El rigor de la razón y la profundidad de una conciencia limpia se llenan de vitalismo revolucionario, cuando su fenomenología inspira desenlaces audaces que desafían la coexistencia del yo con el nosotros para transformar el mundo. Una lógica consciente, con argumentos de sentido social evolutivos, perfilan críticas de esperanza dentro de la órbita social en un contexto revolucionario para ejercitar reformas, si queremos salvar el mundo, enfrentando a las fuerzas opositoras enemigas del orden. Urge que rediseñemos nuestra vida, refundando todo el ambiente inquisidor que aleja el amor de la vida humana, contaminándolo de odios, codicias, doblegando la emancipación.

La persona y su mundo, su vida, se hallan bajo la red del desamor y del super yo, el poder terrenal con varias vestiduras, que inhiben, ahogando los ideales justos. Los instintos se entrecruzan formando poderes que desfiguran el acontecer humano. Dios no es económico, el hombre es productivo, social y político, respondiendo al iter destino, el cual destruye dentro de credos, ideologías y convicciones. La vida se piensa desde muchas polifonías, desde un amor que integra solidaridad, hasta el ágape seductor cuya patología esta fuera de la vida, cual bazofia irreciclable y escéptica.

Obviar lo obvio. Evidencia de saberes, que no es otra cosa que realizar ante un proceso regeneracional ,hechos que nos llevan a comprender la realidad. Este referente es el campo preciso para señalar como ante un colapso, no le damos importancia a situaciones contundentes que llevan en su esencia el sentido positivo de algo. De este exponente transformador llegamos a comprender como muchas veces no asumimos lo manifestado, por ello para cambiar se hace inminente que antes de tomar decisiones, hay que comprender lo que obstruye, lo que nos ofrece dudas, lo impertinente, evitar contradicciones, siempre y cuando el hombre se despoje de terquedades, de altanerías, de orgullos y vicios sin atajos sin emociones de odios.

La sabiduría, en su ejercicio vital nos enseña que no podemos ir contra natura. La ambición llama al poder en un acto de desacato en virtud de que el hombre altera el equilibrio, cursa a la deriva eludiendo propósitos o escondiendo realidades. El cambio es colectivo, viviendo políticas de solidaridad, con voluntad propia, desprovisto de todo tipo de divisiones generadoras de violencia, en un espacio renovado que, al decir de muchos, es dar vida a una nueva Genesis política progresista.

Todos sabemos que las vivientes crisis tienen su génesis en la cultura que dio vida a esa política de virtudes cuyos pilares son inherentes al hombre, legado de quienes la hicieron base para la vida y que una sociedad ególatra la usa para la convivencia humana con sus desarraigos intoxicantes y divisionistas. De otra parte, Estas crisis se han convertido en una fábrica de corrupción por parte de los políticos que la han utilizado para su convivencia formando tentáculos que han incursionado en los ámbitos y ejes del tejido social con sus efectos perversos circundantes.

Es de suyo pensar que nos enceguecernos durante las crisis. Por ello cambiar es todo un devenir que soportan prioridades de una comunidad universal destruida por un idealismo y una desconexión emocional vida del devenir de ideologías nefastas que crecen en los vacíos de sus imperios, aplastando a la persona social, al hombre espiritual al margen de antinomias que endurecen más la vida del hombre.  No se es ser, en un universo desarticulado por el divisionismo social. Nadie se entiende, nadie se reconoce, nadie se soporta ante una exaltación de narrativas, de ideas sin contexto. La presencia humana vive de temores, subyace en espacios vacíos, futuros inciertos por la muerte de la esperanza que la mato el destino por un fagocitar de la intolerancia humana que nos lleva a actuar por triunfalismo, desmovilización ideológica populista.

Abordar la cosmosinstesis de la vida es abrir horizontes a la cultura y al conocimiento cuyas huellas el tiempo borro porque la inapetencia humana tomo otros giros de trascendencia, huyéndole a los saberes históricos, prefiriendo aquellos donde la inspiración humana se convirtió en sucesión de historia de la criminalidad y la pornografía y la historia misma es una ficción política subordinada a un interés personal desviando todo sentir de trascendencia, de orden, de finitud y propósitos. La razón está en desuso púes para razonar, priman las emociones vanas en un mundo imperfecto, las contradicciones reemplazan la verdad y la irresponsabilidad le huye al compromiso de la razón que esta para construir buenos y justos juicios.

En la soledad brota el sentido de leer, de pensar y escribir tratando de entender el mundo, cuestionándonos lo que somos y no somos, porque así nos han formado, porque así nuestros pueblos han sido gobernados, esto es, desatendiendo la formación cultural, el conocimiento por unos sempiternos, proscritos, prosaicos hoy enterrados en el pasado, que ya dejaron de ser ante el olvido, pero que se conservan en cuerpos ajenos de un pueblo que clama...He sido una persona social afortunada. Nada en la vida me ha sido fácil...  Retornar a la razón fluye con la filosofía de la vida, clamando con el pensar profético que dice... No juzguen ustedes. Lo que es justo.

Aleluya, aleluya, alabanza al cambio dentro de una democracia emancipadora. Grito de júbilo, de libertad, de consulta social contra la agresión al pueblo por parte de unos apátridas, lacayos de la tiranía del poder, que se verán depuestos con el amen del acuerdo popular., y del aleluya del amor social que nos invita a recuperar el mundo de la nada al cuál estamos aspirando pues nuestros actos son actos de desamor, pues este mundo ya está en decadencia para no encontrar vida, para desaparecer el mundo sin., sin ti, sin yo, sin historia, sin amor, solo silencio lúgubre,  un vacío donde lo inerte y desértico invade la existencia, donde ni siquiera la codicia queda para tomar lo suyo.

Una desaparición repentina cursa la nada de la existencia, donde la vida es un espejismo, una oscuridad sin colores, sin naturaleza, sin luz, sin nada viviente como principio de vida que fluye dentro de una sociología racista donde reglas de juego dividen el mundo para reinar, asociando corrupción, poder y explotación, formas manipuladoras en globalizaciones de un neoliberalismo dogmático, todo como un proceso para maquillar la realidad, buscando el pensar de pueblo, de comunidad, de ser- Pero aún persiste la sociología del ser que permite pervivir el pensar que nos legaron quienes supieron entender el sentido de la vida a través de unas leyes que el materialismo histórico  fijo la praxis de la liberación y supo interpretar lo que es el amor social dentro de una convergencia solidaria, de regulación, libertad y pertenencia.

Digamos que siempre ha existido una matriz de sociedad que aborta postura en contra de la personalidad real, personalidad que hace cambiar los propósitos en un devaneo de vacíos espirituales, impredecibles, pero reales a la hora de la verdad política.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.



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