jueves, 14 de noviembre de 2024

70 por ciento de asesinados por el sionismo colonialista israelí son niños y mujeres: ¿Y el occidente/USA/Unión Europea/OTAN, Inglaterra, Japon; sordos, ciegos y mudos? ¡La miseria moral de estos regímenes seudos demócratas! Prof. Moreno Peralta/IWA, Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG.


70 por ciento de asesinados por el sionismo colonialista israelí son niños y mujeres: ¿Y el occidente/USA/Unión Europea/OTAN, Inglaterra, Japon; sordos, ciegos y mudos? ¡La miseria moral de estos regímenes seudos demócratas! Prof. Moreno Peralta/IWA, Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG.

Así lo afirmó Volker Turk, comisionado de la ONU para los derechos humanos, quien pidió a las naciones miembros de la entidad, apoyo para prevenir los brutales crímenes de las Fuerzas de Defensa de Israel y procesar, de acuerdo al derecho internacional, a todos los responsables de la masacre que se comete a diario en la Franja de Gaza y Cisjordania.

La matanza de niños y mujeres forma parte de un plan geopolítico del sionismo colonialista israelí, destinado a reducir en forma exponencial la población palestina originaria, para que así se impongan en cantidad quienes provienen de Europa y profesan la religión judía. Un diseño ideado en Londres para controlar el Asia Occidental.

La prohibición israelí de la UNRWA será devastadora para los palestinos: ¡Sí ISRAEL NO QUIERE COLABORAR CON UNA DE LAS ORGANIZACIONES DE NACIONES UNIDAS DEBERIA SER EXPULSADA DE LA ONU!...

Por Lubna Masarwa* periodista y jefa de la oficina de Middle East Eye en Palestina e Israel, que tiene su sede en Jerusalén.

Los que vivimos en la tierra entre el río y el mar nos vamos a dormir con un drama resonando en nuestras mentes sólo para despertarnos confrontados con otro.

A principios de la semana pasada, 92 miembros del parlamento israelí, la Knesset, aprobaron dos leyes que prohíben la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos, UNRWA.

Se trata de una ley que pretende privar a tres millones de personas de Gaza, la Cisjordania ocupada y la Jerusalén ocupada de todas sus escuelas, atención sanitaria primaria, farmacias, recogida de basuras y muchos otros servicios esenciales.

Pero en tiempos de guerra, la prohibición de la UNRWA amenaza todo el sistema de ayuda internacional en Gaza, ya que la agencia de la ONU proporciona la infraestructura de conductores, camiones y almacenes sobre los que descansa todo lo demás.

La semana pasada también se supo que más de 1.000 personas habían muerto en Yabalia en menos de un mes, y UNICEF, la agencia de la ONU para la protección de la infancia, informó días después de que más de 50 niños del norte de Gaza habían muerto en sólo dos días.

A las masacres siguieron dos ataques israelíes contra una clínica de vacunación contra la polio y el coche de un trabajador humanitario de la ONU que hirieron al menos a tres niños que esperaban recibir sus vacunas durante lo que Israel prometió que sería una «pausa humanitaria».

Está claro que la ocupación no da tregua.

Todo el espectro político

La votación en la Knesset representó a todo el espectro de la política  sionista colonialista israelí.

Nadie puede culpar a un primer ministro o a un gobierno acobardado tras la extrema derecha. Representa a todos los matices de los políticos israelíes y, por tanto, Israel en su conjunto es responsable de una medida de consecuencias tan extremas.

Me pareció fascinante el éxito con el que hicieron que la prohibición pareciera una reacción al 7 de octubre, tras las afirmaciones de que el personal de la UNRWA participó en los atentados de Hamás, afirmaciones de las que Israel aún no ha aportado ninguna prueba.

Una de las proponentes del proyecto de ley, la canadiense Sharren Haskel, del partido Unidad Nacional, y en su día la diputada más joven de la Knesset, declaró: «No hay país en el mundo en el que los empleados de una organización internacional participen en la masacre de sus ciudadanos y la organización exista en su suelo ni un día más».

Haskel es la miembro de la Knesset más activa en esta cuestión.

Ha sido quien fundamentó la iniciativa de reforma de la UNRWA. Cuando el expresidente Donald Trump recortó la financiación de la agencia, Haskel hizo campaña en todo el mundo para que todos los países la recortaran aún más.

El político israelí Boaz Bismuth, experiodista y ahora miembro del Likud, también dio su apoyo al decir: «UNRWA es igual a Hamás, y punto».

Sin embargo, todos los que han seguido este asunto saben que el intento de prohibir la UNRWA no tiene nada que ver con Hamás.

Los primeros intentos de prohibir la UNRWA comenzaron hace al menos dos décadas, cuando la agencia construyó un complejo en Jerusalén. En 2004, el parlamentario Nissan Salominski sugirió sitiar el edificio: «La ONU se siente como si fueran los líderes del mundo».

El llamado centro y la supuesta izquierda forman parte del mismo coro. Cuando entró en política en 2012, Yair Lapid, que se convirtió en primer ministro en 2022, dijo al Canal 7 de Israel: «No hay tal derecho al retorno. Al principio, se hablaba de los refugiados del 48. ¿Por qué deben ser los palestinos la única nación del mundo que tiene refugiados de segunda generación?».

Por supuesto, los israelíes como Lapid desestiman las reivindicaciones legítimas de los palestinos sobre la tierra y el derecho al retorno a través de las generaciones, aunque,  al mismo tiempo, basan su supuesto derecho de los judíos de todas las generaciones y orígenes a «regresar» por acontecimientos que tuvieron lugar hace miles de años.

El derecho de la UNRWA a existir volvió a cuestionarse en 2021, cuando el alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, propuso un proyecto de ley para expulsar a la agencia de la ONU de la ciudad.

La prohibición de la UNRWA se debe a que es la única agencia que reconoce a los refugiados palestinos y el derecho al retorno de sus descendientes.

Elimina la UNRWA y no tendrás problemas de refugiados. Si borramos del mapa a los refugiados, nadie tendrá derecho al retorno, excepto, por supuesto, los judíos.

Aida Touma-Suleiman, miembro palestina de la Knesset por Hadash, fue más al grano cuando abordó la cuestión central de este movimiento: que Israel quiere desterrar a los refugiados mientras hace todo lo posible para crear muchos más.

«Ningún palestino quiere ser refugiado», dijo. «El Estado de Israel está añadiendo cientos de miles más al número de refugiados palestinos: el 90% de los residentes de Gaza se han convertido en refugiados».

El asedio se hará hermético

Ahmad Tibi, líder del partido Ta’al, escribió en X que las leyes que niegan los derechos de los refugiados palestinos «forman parte de la negativa más amplia a reconocer al Pueblo Palestino».

Como viene siendo habitual, el bando de la Unidad Nacional de Benny Gantz no dudó en elegir entre el bando judío y el palestino en este debate claramente sectario.

«En la elección entre [Ahmad] Tibi y Bibi [primer ministro Benjamin Netanyahu], antepondremos el bien del Estado a cualquier consideración y continuaremos nuestros esfuerzos para derrocar al gobierno», afirmó en un comunicado.

Momentos como éste deberían ser registrados por quienes en Occidente pretenden que una era post-Netanyahu dominada por Gantz conduciría a la creación de un Estado palestino. No sería así.

Para la mayoría de los diputados que votaron a favor de los proyectos de ley, el hecho de que el mundo les dijera que no lo hicieran fue razón suficiente para hacerlo. Meirav Ben-Ari, del Yesh Atid, vio la aprobación de las leyes como un hito importante de la unidad nacional.

Pero, para todos los palestinos, estas leyes significan un desastre. «Creo que todo el ecosistema de ayuda en Gaza se derrumbará», dijo a MEE Charles Lawley, de Action for Humanity. «La calidad de vida se deteriorará hasta niveles medievales si esto sigue adelante».

Caminé con Suhel Sleman, activista palestina, por el campo de refugiados de Nur Shams después de que una excavadora destruyera su única clínica médica. «Si Israel no quiere colaborar con una de las organizaciones de la ONU, debería ser expulsado de la ONU», me dijo.

El analista político Ameer Makhoul vio en la prohibición un temor a ser considerado legalmente responsable del destino de los refugiados. Esto podría ser explotado por palestinos y árabes. El destino de los refugiados podría, dijo, convertirse de nuevo en un asunto internacional y un punto de presión sobre Israel.

Pero, por ahora, los palestinos tienen que sobrevivir al presente. Cuando la prohibición entre en vigor, Israel impedirá que cualquier persona relacionada con la UNRWA o cualquier empleado pase por sus pasos fronterizos y puestos de control.

El asedio a todas las aldeas y ciudades palestinas se habrá hecho hermético.

Pero, aunque Israel destruya todos los símbolos de los refugiados, nunca conseguirá acabar con la lucha de liberación palestina ni enterrar a su pueblo, cuyas mezquitas, iglesias y lugares históricos siguen en pie.

El genocidio del Pueblo Palestino: Resistiendo el «Plan de los generales», exterminio por hambre y sed bajo la metralla

Por Layla Nassar / Miembro de lucha Internacionalista

El asesinato del líder de Hamás, Yahya Sinwar, en Gaza, después de un año de guerra genocida de Israel, no terminará ni con la organización ni con el arraigo de la resistencia palestina. Es un golpe moral, que completa el descabezamiento de la dirección del movimiento, pero difícilmente cambiará nada sobre el terreno ni en el curso de la guerra.

La muerte física de Sinwar llega tras el asesinato en Teherán de Ismail Haniye, líder de la oficina política y de Mohamed Deif, jefe militar, además de los principales mandos de las brigadas Ezzedeen al Qassam, el brazo armado del movimiento. Llega tras el asesinato en Beirut del emblemático líder de Hezbollah, Hasan Nasrallah. Israel ha asesinado, encarcelado y torturado a muchos dirigentes palestinos (islamistas, socialistas marxistas, nacionalistas), pero no ha acabado con la resistencia ni ha conseguido direcciones más favorables a sus intereses.

No se trata pues de Sinwar o de otro nombre sino de la ocupación israelí de Palestina durante más de un siglo y Hamás designará ahora a un nuevo dirigente. El mensaje de Sinwar y del 7 de octubre era que, contra lo esperado por Israel y sus aliados, el Pueblo Palestino se rendiría a la ocupación y eso no ha pasado, al contrario, y ello a pesar del espantoso coste humano del genocidio de Gaza, la intensificación de la colonización de Cisjordania o la represión de los palestinos que viven en el territorio de Israel. Hamás escogerá a un nuevo líder que probablemente continuará con la misma política y habrá que ver qué capacidad tiene la organización para recomponerse y evitar un caos interno. Israel puede acabar militarmente con el aparato militar de Hamás pero sabe que las ideas no se matan a golpe de bombas.

El genocida Netanyahu ya ha dicho que el asesinato de Sinwar no pone fin a la guerra de Gaza. La ofensiva israelí no pretende sólo la desarticulación militar y política de Hamás y es evidente que tampoco la liberación de los rehenes del 7 de octubre es prioritaria para el régimen de Netanyahu. Israel pretende una reconfiguración demográfica de la Franja, con el desplazamiento masivo de la población norteña hacia el sur. Algunos sectores que ganan cada vez más peso abogan por una reocupación al menos parcial de Gaza, de donde Israel se había retirado unilateralmente en 2005.

Tras un año de bombardeos indiscriminados sobre Gaza que han asesinado a decenas de miles de palestinos (muchos más de los 42.000 que se han podido contabilizar en los registros oficiales) Israel se apunta la victoria de la liquidación de Sinwar. Una victoria que refuerza a Netanyahu pero no casa con el relato israelí. Sinwar no estaba atrapado en un túnel rodeado de rehenes como aseguraban los poderosos servicios de inteligencia israelíes que no han logrado infiltrarse en Gaza, sino que le asesinaron por casualidad, mientras combatía a los ocupantes. Fueron fuentes militares israelíes las que dieron la noticia, que Netanyahu salió horas más tarde a confirmar, sin poder apropiarse personalmente del golpe.

Pese al terrorífico coste humano y la destrucción masiva de la Franja, un nivel de violencia sin precedentes en los cien años de historia de ocupación de Palestina, Israel está lejos de conseguir sus objetivos en Gaza: ni ha desarticulado a Hamás ni tiene a alguien para sustituirle como autoridad en Gaza ni ha liberado a los rehenes. El mismo día que se anunció la eliminación de Sinwar, los familiares de los secuestrados en Gaza emitieron un comunicado desesperado instando a Netanyahu a poner sobre la mesa un acuerdo para su liberación, algo que el gobierno israelí no parece plantearse.

Tampoco la guerra en Líbano está terminando de dar los resultados esperados. Hezbollah, decapitado, sigue lanzando cohetes y misiles a diario sobre el territorio israelí y la lista de soldados israelíes muertos en Líbano no para de crecer, mientras Israel bombardea pueblos y ciudades en todo Líbano, donde ha causado una grave crisis humanitaria.

En este contexto se habla cada día más del llamado «Plan de los Generales», la propuesta de un grupo de exgenerales que habla abiertamente de una limpieza étnica en el norte de Gaza. El plan consiste en someter a sitio el territorio de la Franja al norte del corredor de Netzanim, que Israel abrió al inicio de la guerra y bloquear la entrada de ayuda humanitaria hasta que la población, y con ella los combatientes palestinos, mueran literalmente de hambre.

El plan fue publicado a finales de septiembre por el llamado Foro de Mandos y Soldados en la Reserva, formado por 1.500 oficiales, que ha criticado la estrategia del ejército israelí impuesta hasta ahora en Gaza. El foro está dirigido por Giora Eiland, un general en la reserva que había formado parte del Consejo de Seguridad Nacional israelí y ahora asesora al gobierno. Se le considera un militar de centro-izquierda, que, por ejemplo, apoyó a los reservistas que el año pasado, en el marco de las protestas masivas contra la reforma judicial de Netanyahu, prometieron no unirse a filas si les llamaban, aunque después del 7 de octubre se unieron a las fuerzas de élite para atacar a Gaza y ahora también al Líbano.

Eiland lleva un año abogando por aún más mano dura contra los palestinos de Gaza. Ha defendido la «destrucción total» de la franja, provocar una «severa crisis humanitaria» y favorecer la propagación de epidemias para «romper el espíritu de lucha de Hamás». «Cuando Gaza se muera de hambre, cientos de miles de palestinos estarán enojados y serán los que promoverán un golpe contra Sinwar”, ha declarado. Su estrategia se resume en decir que Israel se ha equivocado empleando sólo la fuerza militar en Gaza y que para acabar con Hamás lo que hace falta es matar de hambre, de sed y de enfermedades a la población civil.

El plan consiste en una primera fase hacer huir a la población del norte de la Franja, como se hizo al principio de la guerra. Pero entonces entre 400.000 y 600.000 palestinos decidieron quedarse o volver al norte cuando comprobaron que el sur tampoco era seguro y que la guerra iba para largo. La segunda fase consiste en convertir el norte de Gaza en una zona militar cerrada donde no entre comida, ni agua ni combustible, y considerar a todo el mundo que se haya quedado como combatientes, con la única opción de «rendirse o morir de hambre». Tras ello, prevén, «podremos entrar en la ciudad de Gaza sin encontrar apenas ningún enemigo».

Coincidiendo con el primer aniversario de los ataques del 7 de octubre, parece que Israel ha puesto en marcha este plan, con la nueva ofensiva en el norte de Gaza. Nuestros compañeros de la Unión Independiente de Comités Obreros Palestinos con los que llevamos meses impulsando una campaña para hacer llegar ayuda a los barrios de Jabalia, que está en el centro de la ofensiva, nos han podido explicar de primera mano cómo los bombardeos aéreos, el sitio, el hambre e incluso como el ejército israelí está utilizando robots que entran en las zonas más pobladas con potentes bombas para causar el máximo de destrucción sin arriesgar las vidas de sus soldados.

“Sobreviviremos y nos encontraremos aquí en Gaza y también en Barcelona. Sois camaradas maravillosos y luchadores leales. Envío mis saludos a todos los camaradas y espero que nos encontremos pronto. No importa cuánto genocidio, hambruna, desplazamiento y destrucción cometa la ocupación, seguiremos resistiendo hasta que Palestina sea libre. Somos fuertes con todas las personas libres del mundo, y fuertes con nuestra justa causa.», nos decían en un mensaje que nos pudieron hacer llegar el 11/10/2024.

Expulsar a la población del norte de Gaza y reocuparla, el plan de los ministros de ultraderecha fascista del régimen de Netanyahu, Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, parece que ahora se ha convertido en el plan del gobierno. El bloqueo total de la ayuda humanitaria en el norte de Gaza forzó incluso una protesta formal de EEUU a tres semanas de las elecciones de noviembre, y Tel Aviv respondió con un lavado de cara dejando entrar a un puñado de camiones. El Plan de los Generales parece ser ahora la doctrina oficial.

Desde el 2006 cuando Israel impuso el bloqueo de Gaza, con el apoyo de Estados Unidos y la UE/Unión Europea, decimos que la Franja es la mayor prisión al aire libre del mundo, con condiciones de vida imposibles. Ahora puede quedar reducida a mitad del territorio, un territorio reducido a escombros, sin hospitales, escuelas, infraestructuras de agua ni cultivos. Sin nada de lo que hace posible la vida. El mundo será un sitio aún mucho peor si esto ocurre, y no sólo para el Pueblo Palestino. Es hora de multiplicar los esfuerzos levantando la voz y movilizándonos para impedirlo. Mientras siga la resistencia del pueblo palestino es nuestra obligación. Nos va el futuro de todas.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

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