70 por ciento de asesinados por el sionismo colonialista israelí son niños y mujeres: ¿Y el occidente/USA/Unión Europea/OTAN, Inglaterra, Japon; sordos, ciegos y mudos? ¡La miseria moral de estos regímenes seudos demócratas! Prof. Moreno Peralta/IWA, Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG.
La matanza de niños y mujeres forma parte de un plan geopolítico del sionismo colonialista israelí, destinado a reducir en forma exponencial la población palestina originaria, para que así se impongan en cantidad quienes provienen de Europa y profesan la religión judía. Un diseño ideado en Londres para controlar el Asia Occidental.
La prohibición israelí de la UNRWA será devastadora para los palestinos:
¡Sí ISRAEL NO QUIERE COLABORAR CON UNA DE LAS ORGANIZACIONES DE NACIONES UNIDAS
DEBERIA SER EXPULSADA DE LA ONU!...
Por Lubna Masarwa* periodista y jefa de la oficina de
Middle East Eye en Palestina e Israel, que tiene su sede en Jerusalén.
Los que vivimos en la tierra entre el río y el mar
nos vamos a dormir con un drama resonando en nuestras mentes sólo para
despertarnos confrontados con otro.
A principios de la semana pasada, 92 miembros del
parlamento israelí, la Knesset, aprobaron dos leyes que prohíben la agencia de
Naciones Unidas para los refugiados palestinos, UNRWA.
Se trata de una ley que pretende privar a tres
millones de personas de Gaza, la Cisjordania ocupada y la Jerusalén ocupada de
todas sus escuelas, atención sanitaria primaria, farmacias, recogida de basuras
y muchos otros servicios esenciales.
Pero en tiempos de guerra, la prohibición de la
UNRWA amenaza todo el sistema de ayuda internacional en Gaza, ya que la agencia
de la ONU proporciona la infraestructura de conductores, camiones y almacenes
sobre los que descansa todo lo demás.
La semana pasada también se supo que más de 1.000
personas habían muerto en Yabalia en menos de un mes, y UNICEF, la agencia de
la ONU para la protección de la infancia, informó días después de que más de 50
niños del norte de Gaza habían muerto en sólo dos días.
A las masacres siguieron dos ataques israelíes
contra una clínica de vacunación contra la polio y el coche de un trabajador
humanitario de la ONU que hirieron al menos a tres niños que esperaban recibir
sus vacunas durante lo que Israel prometió que sería una «pausa humanitaria».
Está claro que la ocupación no da tregua.
Todo el espectro político
La votación en la Knesset representó a todo el
espectro de la política sionista
colonialista israelí.
Nadie puede culpar a un primer ministro o a un
gobierno acobardado tras la extrema derecha. Representa a todos los matices de
los políticos israelíes y, por tanto, Israel en su conjunto es responsable de
una medida de consecuencias tan extremas.
Me pareció fascinante el éxito con el que hicieron
que la prohibición pareciera una reacción al 7 de octubre, tras las
afirmaciones de que el personal de la UNRWA participó en los atentados de
Hamás, afirmaciones de las que Israel aún no ha aportado ninguna prueba.
Una de las proponentes del proyecto de ley, la
canadiense Sharren Haskel, del partido Unidad Nacional, y en su día la diputada
más joven de la Knesset, declaró: «No hay país en el mundo en el que los
empleados de una organización internacional participen en la masacre de sus
ciudadanos y la organización exista en su suelo ni un día más».
Haskel es la miembro de la Knesset más activa en
esta cuestión.
Ha sido quien fundamentó la iniciativa de reforma
de la UNRWA. Cuando el expresidente Donald Trump recortó la financiación de la
agencia, Haskel hizo campaña en todo el mundo para que todos los países la
recortaran aún más.
El político israelí Boaz Bismuth, experiodista y
ahora miembro del Likud, también dio su apoyo al decir: «UNRWA es igual a
Hamás, y punto».
Sin embargo, todos
los que han seguido este asunto saben que el intento de prohibir la UNRWA no
tiene nada que ver con Hamás.
Los primeros intentos de prohibir la UNRWA comenzaron
hace al menos dos décadas, cuando la agencia construyó un complejo en
Jerusalén. En 2004, el parlamentario Nissan Salominski sugirió sitiar el
edificio: «La ONU se siente como si fueran los líderes del mundo».
El llamado centro y la supuesta izquierda forman
parte del mismo coro. Cuando entró en política en 2012, Yair Lapid, que se
convirtió en primer ministro en 2022, dijo al Canal 7 de Israel: «No hay tal
derecho al retorno. Al principio, se hablaba de los refugiados del 48. ¿Por qué
deben ser los palestinos la única nación del mundo que tiene refugiados de
segunda generación?».
Por supuesto, los israelíes como Lapid desestiman
las reivindicaciones legítimas de los palestinos sobre la tierra y el derecho
al retorno a través de las generaciones, aunque, al mismo tiempo, basan
su supuesto derecho de los judíos de todas las generaciones y orígenes a
«regresar» por acontecimientos que tuvieron lugar hace miles de años.
El derecho de la UNRWA a existir volvió a
cuestionarse en 2021, cuando el alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, propuso un
proyecto de ley para expulsar a la agencia de la ONU de la ciudad.
La prohibición de
la UNRWA se debe a que es la única agencia que reconoce a los refugiados
palestinos y el derecho al retorno de sus descendientes.
Elimina la UNRWA y
no tendrás problemas de refugiados. Si borramos del mapa a los refugiados,
nadie tendrá derecho al retorno, excepto, por supuesto, los judíos.
Aida Touma-Suleiman, miembro palestina de la
Knesset por Hadash, fue más al grano cuando abordó la cuestión central de este
movimiento: que Israel quiere desterrar a los refugiados mientras hace todo lo
posible para crear muchos más.
«Ningún palestino
quiere ser refugiado», dijo. «El Estado de Israel está añadiendo cientos de
miles más al número de refugiados palestinos: el 90% de los residentes de Gaza
se han convertido en refugiados».
El asedio se hará hermético
Ahmad Tibi, líder del partido Ta’al, escribió en X
que las leyes que niegan los derechos de los refugiados palestinos «forman
parte de la negativa más amplia a reconocer al Pueblo Palestino».
Como viene siendo habitual, el bando de la Unidad
Nacional de Benny Gantz no dudó en elegir entre el bando judío y el palestino
en este debate claramente sectario.
«En la elección entre [Ahmad] Tibi y Bibi [primer
ministro Benjamin Netanyahu], antepondremos el bien del Estado a cualquier
consideración y continuaremos nuestros esfuerzos para derrocar al gobierno»,
afirmó en un comunicado.
Momentos como éste deberían ser registrados por
quienes en Occidente pretenden que una era post-Netanyahu dominada por Gantz
conduciría a la creación de un Estado palestino. No sería así.
Para la mayoría de los diputados que votaron a
favor de los proyectos de ley, el hecho de que el mundo les dijera que no lo
hicieran fue razón suficiente para hacerlo. Meirav Ben-Ari, del Yesh Atid, vio
la aprobación de las leyes como un hito importante de la unidad nacional.
Pero, para todos los palestinos, estas leyes
significan un desastre. «Creo que todo el ecosistema de ayuda en Gaza se
derrumbará», dijo a MEE Charles Lawley, de Action
for Humanity. «La calidad de vida se deteriorará hasta niveles medievales si
esto sigue adelante».
Caminé con Suhel Sleman, activista palestina, por
el campo de refugiados de Nur Shams después de que una excavadora destruyera su
única clínica médica. «Si Israel no
quiere colaborar con una de las organizaciones de la ONU, debería ser expulsado
de la ONU», me dijo.
El analista político Ameer Makhoul vio en la
prohibición un temor a ser considerado legalmente responsable del destino de
los refugiados. Esto podría ser explotado por palestinos y árabes. El destino
de los refugiados podría, dijo, convertirse de nuevo en un asunto internacional
y un punto de presión sobre Israel.
Pero, por ahora, los palestinos tienen que
sobrevivir al presente. Cuando la prohibición entre en vigor, Israel impedirá
que cualquier persona relacionada con la UNRWA o cualquier empleado pase por
sus pasos fronterizos y puestos de control.
El asedio a todas
las aldeas y ciudades palestinas se habrá hecho hermético.
Pero, aunque Israel destruya todos los símbolos de
los refugiados, nunca conseguirá acabar con la lucha de liberación palestina ni
enterrar a su pueblo, cuyas mezquitas, iglesias y lugares históricos siguen en
pie.
El genocidio del Pueblo Palestino: Resistiendo el «Plan de los
generales», exterminio por hambre y sed bajo la metralla
Por Layla Nassar /
Miembro de lucha Internacionalista
La muerte física de Sinwar llega tras el
asesinato en Teherán de Ismail Haniye, líder de la oficina política y de
Mohamed Deif, jefe militar, además de los principales mandos de las brigadas Ezzedeen
al Qassam, el brazo armado del movimiento. Llega tras el asesinato en Beirut
del emblemático líder de Hezbollah, Hasan Nasrallah. Israel ha asesinado,
encarcelado y torturado a muchos dirigentes palestinos (islamistas, socialistas
marxistas, nacionalistas), pero no ha acabado con la resistencia ni ha
conseguido direcciones más favorables a sus intereses.
No se trata pues de Sinwar o de otro nombre sino de
la ocupación israelí de Palestina durante más de un siglo y Hamás designará
ahora a un nuevo dirigente. El mensaje de Sinwar y del 7 de octubre era que,
contra lo esperado por Israel y sus aliados, el Pueblo Palestino se rendiría a
la ocupación y eso no ha pasado, al contrario, y ello a pesar del espantoso
coste humano del genocidio de Gaza, la intensificación de la colonización de
Cisjordania o la represión de los palestinos que viven en el territorio de
Israel. Hamás escogerá a un nuevo líder que probablemente continuará con la
misma política y habrá que ver qué capacidad tiene la organización para
recomponerse y evitar un caos interno. Israel puede acabar militarmente con el
aparato militar de Hamás pero sabe que las ideas no se matan a golpe de bombas.
El genocida Netanyahu ya ha dicho que el asesinato de Sinwar no
pone fin a la guerra de Gaza. La ofensiva israelí no pretende sólo la
desarticulación militar y política de Hamás y es evidente que tampoco la
liberación de los rehenes del 7 de octubre es prioritaria para el régimen
de Netanyahu. Israel pretende una reconfiguración demográfica de la Franja, con
el desplazamiento masivo de la población norteña hacia el sur. Algunos sectores
que ganan cada vez más peso abogan por una reocupación al menos parcial de
Gaza, de donde Israel se había retirado unilateralmente en 2005.
Tras un año de bombardeos indiscriminados sobre Gaza
que han asesinado a decenas de miles de palestinos (muchos más de los
42.000 que se han podido contabilizar en los registros oficiales) Israel se
apunta la victoria de la liquidación de Sinwar. Una victoria que refuerza a
Netanyahu pero no casa con el relato israelí. Sinwar no estaba atrapado en un
túnel rodeado de rehenes como aseguraban los poderosos servicios de
inteligencia israelíes que no han logrado infiltrarse en Gaza, sino que le asesinaron
por casualidad, mientras combatía a los ocupantes. Fueron fuentes militares
israelíes las que dieron la noticia, que Netanyahu salió horas más tarde a
confirmar, sin poder apropiarse personalmente del golpe.
Pese al terrorífico coste humano y la destrucción
masiva de la Franja, un nivel de violencia sin precedentes en los cien años de
historia de ocupación de Palestina, Israel está lejos de conseguir sus
objetivos en Gaza: ni ha desarticulado a Hamás ni tiene a alguien para
sustituirle como autoridad en Gaza ni ha liberado a los rehenes. El mismo día
que se anunció la eliminación de Sinwar, los familiares de los secuestrados en
Gaza emitieron un comunicado desesperado instando a Netanyahu a poner sobre la
mesa un acuerdo para su liberación, algo que el gobierno israelí no parece
plantearse.
Tampoco la guerra en Líbano está terminando de dar
los resultados esperados. Hezbollah, decapitado, sigue lanzando cohetes y
misiles a diario sobre el territorio israelí y la lista de soldados israelíes
muertos en Líbano no para de crecer, mientras Israel bombardea pueblos y ciudades
en todo Líbano, donde ha causado una grave crisis humanitaria.
En este contexto se habla cada día más del llamado
«Plan de los Generales», la propuesta de un grupo de exgenerales que habla
abiertamente de una limpieza étnica en el norte de Gaza. El plan consiste en
someter a sitio el territorio de la Franja al norte del corredor de Netzanim,
que Israel abrió al inicio de la guerra y bloquear la entrada de ayuda
humanitaria hasta que la población, y con ella los combatientes palestinos,
mueran literalmente de hambre.
El plan fue publicado a finales de septiembre por
el llamado Foro de Mandos y Soldados en la Reserva, formado por 1.500
oficiales, que ha criticado la estrategia del ejército israelí impuesta hasta
ahora en Gaza. El foro está dirigido por Giora Eiland, un general en la reserva
que había formado parte del Consejo de Seguridad Nacional israelí y ahora
asesora al gobierno. Se le considera un militar de centro-izquierda, que, por
ejemplo, apoyó a los reservistas que el año pasado, en el marco de las
protestas masivas contra la reforma judicial de Netanyahu, prometieron no
unirse a filas si les llamaban, aunque después del 7 de octubre se unieron a
las fuerzas de élite para atacar a Gaza y ahora también al Líbano.
Eiland lleva un año abogando por aún más mano dura
contra los palestinos de Gaza. Ha defendido la «destrucción total» de la
franja, provocar una «severa crisis humanitaria» y favorecer la propagación de
epidemias para «romper el espíritu de lucha de Hamás». «Cuando Gaza se muera de
hambre, cientos de miles de palestinos estarán enojados y serán los que
promoverán un golpe contra Sinwar”, ha declarado. Su estrategia se resume en
decir que Israel se ha equivocado empleando sólo la fuerza militar en Gaza y
que para acabar con Hamás lo que hace falta es matar de hambre, de sed y de
enfermedades a la población civil.
El plan consiste en una primera fase hacer huir a
la población del norte de la Franja, como se hizo al principio de la guerra.
Pero entonces entre 400.000 y 600.000 palestinos decidieron quedarse o volver
al norte cuando comprobaron que el sur tampoco era seguro y que la guerra iba
para largo. La segunda fase consiste en convertir el norte de Gaza en una zona
militar cerrada donde no entre comida, ni agua ni combustible, y considerar a todo
el mundo que se haya quedado como combatientes, con la única opción de
«rendirse o morir de hambre». Tras ello, prevén, «podremos entrar en la ciudad
de Gaza sin encontrar apenas ningún enemigo».
Coincidiendo con el primer aniversario de los
ataques del 7 de octubre, parece que Israel ha puesto en marcha este plan, con
la nueva ofensiva en el norte de Gaza. Nuestros compañeros de la Unión
Independiente de Comités Obreros Palestinos con los que llevamos meses
impulsando una campaña para hacer llegar ayuda a los barrios de Jabalia, que
está en el centro de la ofensiva, nos han podido explicar de primera mano cómo
los bombardeos aéreos, el sitio, el hambre e incluso como el ejército israelí
está utilizando robots que entran en las zonas más pobladas con potentes bombas
para causar el máximo de destrucción sin arriesgar las vidas de sus soldados.
“Sobreviviremos y nos encontraremos aquí en Gaza y
también en Barcelona. Sois camaradas maravillosos y luchadores leales. Envío
mis saludos a todos los camaradas y espero que nos encontremos pronto. No
importa cuánto genocidio, hambruna, desplazamiento y destrucción cometa la
ocupación, seguiremos resistiendo hasta que Palestina sea libre.
Somos fuertes con todas las personas libres del mundo, y fuertes con
nuestra justa causa.», nos decían en un mensaje que nos pudieron
hacer llegar el 11/10/2024.
Expulsar a la población del norte de Gaza y
reocuparla, el plan de los ministros de ultraderecha fascista del régimen
de Netanyahu, Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, parece que ahora se ha
convertido en el plan del gobierno. El bloqueo total de la ayuda humanitaria en
el norte de Gaza forzó incluso una protesta formal de EEUU a tres semanas de
las elecciones de noviembre, y Tel Aviv respondió con un lavado de cara dejando
entrar a un puñado de camiones. El Plan de los Generales parece ser ahora la
doctrina oficial.
Desde el 2006 cuando Israel impuso el bloqueo de
Gaza, con el apoyo de Estados Unidos y la UE/Unión Europea, decimos que
la Franja es la mayor prisión al aire libre del mundo, con condiciones de vida
imposibles. Ahora puede quedar reducida a mitad del territorio, un territorio
reducido a escombros, sin hospitales, escuelas, infraestructuras de agua ni
cultivos. Sin nada de lo que hace posible la vida. El mundo será un sitio aún
mucho peor si esto ocurre, y no sólo para el Pueblo Palestino. Es hora de
multiplicar los esfuerzos levantando la voz y movilizándonos para impedirlo.
Mientras siga la resistencia del pueblo palestino es nuestra obligación. Nos va
el futuro de todas.
Lo
subrayado/interpolado es nuestro.
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