Perfiles para un socialismo comunitario.
Por Alejandro Guzmán Barbé, Escritor, Abogado Defensor de la Dignidad y los Derechos del Ser Humano
Prolegómenos: “Por que se sigue con la discusión
si el alma es mortal, o si el alma es inmortal, cuando todos sabemos que la
miseria y el hambre si son mortales”…
olvidar no es cristiano: recordamos hoy y siempre a nuestro admirado colaborador el jurisconsulto Alejandro Guzmán barbe: ¡no en vano evocamos su nombre y su lucha!
Desde el derrumbe de los llamados socialismos reales se piensa que el capitalismo es la única opción política económica que existe para gobernar a los pueblos, para regir sus destinos. Fuera del capitalismo no existe nada más. Y obviamente los interesados en la mantención de este sistema político económico son los que con mayor intensidad propalan esto como si fuera un dogma. Asimismo se encargan de difundir los defectos de los otros sistemas planteando que son regímenes de esclavitud, de opresión, que reniegan de Dios, que son ateos, etc. Y tienen a sus servicios un verdadero imperio de medios de comunicación para difundir los ataques a cualquiera idea o propuesta de nueva sociedad que pueda afectar sus ganancias, sus utilidades. Si es necesario usan todo su poder para derrocar cualquier régimen que pueda tocar sus intereses. Así ha ocurrido en Chile hace pocos años. Cabe hacer notar que uno de los más socorridos argumentos que emplearon antes del Golpe de Estado de 1973 fue que el gobierno de Salvador Allende Gossens era una dictadura, que la libertad estaba en grave riesgo, que el totalitarismo amenazaba a Chile.
En verdad los partidarios del
capitalismo y golpistas luchaban por su libertad. Pero una libertad muy
especial ya que ellos entendían y entienden por libertad aquella que les
permite acumular las riquezas en pocas manos, que les permite vivir gozando de
todos los bienes en propio beneficio mientras la gran mayoría viva en la
pobreza y en muchos casos en la miseria. Esa es la libertad que han protegido y
que protegen. Y lamentablemente a través de los tiempos, con algunas
excepciones, la jerarquía de la Iglesia Católica ha avalado esta situación.
Así entonces es una realidad que los
defensores y mantenedores del capitalismo basan su filosofía, si pudiéramos
llamarla así, en el egoísmo, en el individualismo, en el lucro, en la usura.
Para ellos el amor al prójimo no existe y no lo conciben en la realidad. La
suerte de los que también viven en el país les tiene sin cuidado aunque vivan
en condiciones miserables y en algunas veces, ligeramente mejor que los
animales. Y para resguardarse de éstos han creado fuerzas militares y
policiales adiestradas para mantener este orden que les beneficia. Y el
adiestramiento incluye llegar a matar si fuere preciso. Es lo que ellos llaman
democracia, “en la medida de lo posible” y es lo que rige en Chile.
Claro, hablan de democracia por cuanto cada 4 años llaman a la ciudadanía a
votar para elegir un Presidente de la República y a los integrantes del
Congreso, pero siempre bajo un orden político económico que jamás cambia y
que jamás cambiará, y ese orden consiste en que la riqueza y el disfrute de
los bienes siempre estará en pocas manos, que son las de ellos, y jamás en
las del pueblo. Los pobres nunca podrán disfrutar de la prosperidad y de los
beneficios de la riqueza. Esto es lo que denominan una injusta distribución de
la riqueza, que en verdad ni siquiera se puede hablar que pueda existir algo de
distribución de ella. Pero el pueblo es muy fácil de convencer o engañar y
así dentro del sistema ideado llamado democracia se encuentran las elecciones
a las cuales llaman a votar cada cierto tiempo y de esta manera la ciudadanía
queda convencida que por el solo hecho que se les permita votar es que viven en
una democracia. No se percatan de la mentira. Con su concurrencia a votar no
hacen otra cosa que mantener un sistema injusto, no hacen otra cosa que ir
contra sus propios derechos, pero todo indica que no existe mucha conciencia de
ello. Pero de eso se trata, que no exista conciencia del engaño por cuanto
así la minoría podrá vivir eternamente en la opulencia, en la riqueza y la
mayoría lo hará en la pobreza, en la opresión, y todo esto ratificado por el
pueblo que no percibe la mentira. Entonces el pueblo solo se hace necesario
cuando es llamado a votar, lo que le hace pensar a éste que es realmente
considerado para regir los destinos del país, que vive en una democracia
cuando cumple con “su deber cívico “ de concurrir a las urnas, y concluido el
proceso eleccionario manifiestan algunos su alegría por cuanto ganaron , sin
darse cuenta que el llamado a votar y las elecciones es el anzuelo para
hacerles creer que ellos son parte del gobierno del país, que han influido con
su participación en los destinos del mismo sin percatarse que todo ya está
definido , que todo en lo esencial se mantendrá igual : Una minoría dueña de
la riqueza y poder y una gran mayoría que sobrevive y que mantiene a la
primera. No perciben que han sido utilizados para “legitimizar” la realidad
política económica que favorece a los poderosos. Si después la ciudadanía
pretende luchar por sus derechos, por la justicia, la autoridad les dirá que
estamos en una democracia, que ellos han concurrido a votar no solo por los
candidatos sino que también implícitamente por el orden establecido, lo que
hace que hayan aceptado esta realidad.
Tenemos entonces un sistema político
económico de esclavitud, lo que no es exageración. Sin ahondar mucho en este
aspecto, y para fundar esta afirmación, cabe preguntarse si el trabajador que
percibe un salario equivalente a un ingreso mínimo puede, al igual que los
dueños de la riqueza, dar educación, atención de salud, de vestuario, de
vivienda con tal ingreso. En verdad no puede. Y si no puede es que no existe la
igualdad. Y si no tiene igualdad no tiene libertad, y si no tiene libertad lo
que tiene es otra cosa y esa otra cosa es la esclavitud.
Y de esta “democracia” en la medida
de lo posible profitan partidos que se autodenominan de muchas formas, y
también como demócratas cristianos, usurpando este último término a lo cual
no tienen derecho. Sus integrantes impulsan, defienden y mantienen esta
“democracia”, como si el egoísmo, el lucro, el individualismo, la codicia, el
culto al dinero fueren “virtudes cristianas “. Sabemos que no. Y ellos también
lo saben, pero comulgan dominicalmente con una expresión en sus rostros de
profunda beatitud, sus ojos entornados parecen indicar una piedad infinita.
Pero al día siguiente sus ojos se asemejan a los que tienen los lobos cuando
se acercan a una oveja. No puede quedar en el olvido qué partido fue
determinante para que los militares dieran el Golpe de Estado de 1973, con
todos sus horrores. Así entonces podemos concluir, sin riesgo a equivocaciones,
que los que así piensan y gobiernan y se confiesan cristianos no son en
absoluto fieles y consecuentes con los postulados del Cristianismo. Dicen ser
una cosa pero en la realidad, en el día a día, son lo opuesto a lo que dicen
ser.
El fin justifica los
medios…
Prosiguiendo, lamentablemente una parte
importante de la Jerarquía de la Iglesia Católica acepta esta realidad y la
defiende a ultranza aún contra su propio ministerio, lo que es bastante grave
por su inconsecuencia por cuanto el capitalismo es un sistema político
económico ideado por individuos que usan al ser humano como un medio
para obtener un fin que no es otro que la riqueza y poder. El culto al dinero
es lo central en este sistema político económico. Es el dios de los
mercaderes y la jerarquía de nuestra iglesia católica, en parte importante,
lo acepta y calla. El ser humano es un medio desechable, como lo es también el
medio ambiente, la naturaleza, la ecología. El efecto invernadero es una
consecuencia clara y directa de la voracidad de los individuos que han
sustentado y sustentan el capitalismo. Entonces es evidente que el pensamiento
capitalista, el sistema capitalista en sí es enemigo del ser humano, de
sus derechos humanos, es enemigo de la naturaleza y los destruye a ambos. Es
urgente entonces efectuar cambios radicales y profundos que van desde la
sustitución del capitalismo por otro sistema que no destruya al ser humano y
al medio ambiente, como también se hace necesario un cambio de mentalidad, de
valores en las personas acostumbradas a los vicios del capitalismo, en suma
debe producirse un cambio valórico en ellas, cosa que sabemos que no es algo
rápido, pero perfectamente posible.
Pero como se dice más arriba se ha
promovido que no existe otro sistema político económico que el capitalismo,
pero ello no es así, como se pasa a demostrar.
SOCIALISMO COMUNITARIO.
Existe otro sistema político económico
que se basa en el respeto de los Derechos Humanos. Lentamente se ha ido tomando
conciencia de ellos, y en esto tiene mucho que ver Raúl Cardenal Silva
Henríquez, el que enarbolando la defensa de tales derechos, creó la Vicaría
de la Solidaridad.
Previo a proseguir es necesario reiterar
algo que es sabido y ese algo es que no todas las personas son creyentes, no
todas creen en Dios dado que existen también el ateísmo y el agnosticismo,
sin perjuicio de los que son indiferentes.
Así entonces respetando a aquellos que
no creen pero sin que esto implique una debilidad o un no querer plantearse por
un mal entendido respeto a otras posiciones en esta materia, es una realidad
que para el católico los Derechos Humanos son los Derechos de Dios. Para los
no creyentes estos son los derechos del ciudadano, son principios o
valores históricos sin vinculación con Dios al cual no reconocen.
Continuando y entrando ya en materia
cabe hacer presente que en la historia de la humanidad se han conocido solo dos
principios económicos rectores de los sistemas políticos económicos: El uno
que se basa en dar a cada uno según sus posibilidades. El otro que se basa en
dar a cada uno según sus necesidades.
El primero es el elemento esencial del
capitalismo, es la raíz del mismo, es el individualismo, el egoísmo, es la
negación del amor al prójimo, y en el fondo, de Dios. El segundo, a cada cual
según sus necesidades, es esencialmente cristiano, católico, y el que lo dude
y no crea, que busque en Hechos de los Apóstoles ,2, 42-47 “Todos los
creyentes vivían unidos y compartían todo cuanto tenían. Vendían sus bienes
y propiedades y se lo repartían de acuerdo a lo que cada uno de ellos
necesitaba”. En efecto, allí encontramos la Primera Comunidad de los
cristianos, de los católicos, los que vendían cuanto tenían y lo colocaban
al servicio de todos los integrantes de tal comunidad y lo entregaban a cada cual
según sus necesidades. Se comprueba que no existía la propiedad privada o
individual sobre los bienes importantes de los cuales depende finalmente el
sustento de sus integrantes, de toda la Comunidad, los que ahora se denominan
bienes de capital. No existía lo mío. Existía lo nuestro, lo común, lo de
todos.
Dirán que dar a cual según sus
necesidades es una utopía, que no es posible su existencia en la realidad.
Quien lo piense así no es cristiano. Ahora bien lo importante de esto
es el principio rector ya referido, el que es perfectamente aplicable en un
nuevo sistema económico político. No se trata de una copia de la Primera
Comunidad, pero el principio citado bien puede ser la inspiración de todo un
nuevo proceso económico que dice relación fundamentalmente con la recta y
justa distribución de la riqueza. Y este principio económico a cada cual
según sus necesidades existe, como ya se ha dicho, y es nuestro, es cristiano.
A través del tiempo ha existido el
propósito de hacer aparecer este principio como propio del Marxismo, como
propio de él, pero en verdad que está en la Biblia muchos siglos antes que
Carlos Marx naciera.
Ahora bien y ya que estamos en esto, y
en relación a la lucha de clases que el marxismo plantea como motor de la
historia que esta se desarrolla mediante la lucha entre ellas y así avanza el
ser humano a través de los tiempos, se estima que ello no es así, como se
pasa a demostrar. Que es efectivo que existe una clase minoritaria y dominante
dueña de la riqueza y poder y que oprime al pueblo y que es la clase dominada,
pero éste pueblo lucha contra los opresores no como una simple lucha de clases
que los divide en opresores y oprimidos, no como un bloque sin mayor contenido
que pertenecer a una clase explotada sino que lo hace por algo que va mucho
más lejos, lo hace para luchar por sus derechos humanos a la vida, a la
libertad, a la Justicia, a un sueldo o salario digno, por su derecho a la
salud, a la educación, al trabajo digno, a la vivienda digna, etc. En
consecuencias el motor de la historia lo constituye la lucha del pueblo por sus
derechos humanos, que son los derechos de Dios, pudiendo concluirse que esta
lucha es una búsqueda y encuentro con Dios.
Prosiguiendo el pueblo en esta lucha a
través de la historia enfrenta a sus opresores algunas veces con las armas en
la mano, otras solo con los puños, de tal manera que logra, con mucho dolor y
sufrimiento, avanzar un poco que sea en la obtención y respeto por sus
derechos y su dignidad. En la historia hay muchos ejemplos que avalan lo que se
plantea. Por citar algunos casos la revolución francesa, que marcó un gran
hito en la historia del ser humano, la ciudadanía se levantó en contra del
yugo de la monarquía absolutista/feudal , de la desigualdad, de la
injusticia, por el derecho a comer, a vivir con dignidad, y tanto más, y
triunfó. Luchó por sus derechos humanos. Quizá no se obtuvo una liberación
absoluta, pero el resultado obtenido fue grande para la época.
Pero no es necesario ir tan lejos en el
espacio y en el tiempo. Hablemos de Chile. Cuando los poderosos dueños de la
riqueza dieron el Golpe de Estado en el año 1973 y sumieron al pueblo en el
asesinato, en la tortura, el pueblo en un primer momento se replegó para
salvar sus vidas y de este modo evitar ser afectado por la represión. Pero
más adelante el pueblo empezó a avanzar protestando y defendiéndose y de
este modo comenzó la lucha por la vida, por la libertad, por sueldos y
salarios dignos, por la justicia, o sea inició la defensa de sus Derechos
Humanos y eso no paró hasta que puso en jaque a los dueños de la riqueza, a
los poderosos, y a sus sirvientes, siendo el primero de ellos Augusto Pinochet Ugarte.
El pueblo luchó por su Dignidad y
sus derechos humanos y pudo haber llegado mucho más lejos en su lucha
libertaria, pero fue traicionado por el Arzobispo Fresno, la antítesis del
Cardenal Raúl Silva Henríquez, y por los que decían representar al pueblo,
Alwyn, Lagos, y todos aquellos que conformaron la Concertación, ahora la nueva
mayoría. Tranzaron a espaldas de la ciudadanía, le mintieron, se burlaron
de los caídos y de tanto sufrimiento del pueblo, y así tomaron el poder y
continúan en el nadando ahora en la corrupción y en la mentira.
Pero pese a que el triunfo total se
truncó por lo que se ha dicho, la lucha del pueblo por sus derechos humanos lo
hizo avanzar en la historia de este país. Y su lucha por los derechos humanos
va a continuar en un plazo no largo hasta expulsar del poder a los que lo
traicionaron, a los que lo explotan y oprimen. Y se movilizarán por sus
derechos humanos, lucha que constituye el motor de la historia de la persona
humana y que los hará avanzar hasta su liberación total.
Sin ningún ánimo de incurrir en fundamentalismos
sino que plantear con absoluto derecho algo propio de nuestra fe y sin temores
ni complejos, se dijo precedentemente que los Derechos Humano son los derechos
de Dios, y ello es así. En efecto, podemos constatar que el mandamiento de amar
al prójimo pasa por respetar los derechos de éste. Entre éstos y por citar
algunos tenemos los derechos al trabajo, a un sueldo digno, a la salud, a la
vivienda, a la recreación, a la educación, a la vida digna, a la Justicia,
etc.,
Y
así miente quien dice que ama a Dios y no ama a su prójimo. Y no ama a su
prójimo el que viola los derechos humanos, el que no los respeta, el que paga
un sueldo indigno, el que le niega el derecho a la salud, a la educación, a la
vivienda digna, etc., y en consecuencias no aman a Dios.
Podemos constatar lo mismo en relación
a las Bienaventuranzas. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de
justicia. La Justicia es un derecho humano irrenunciable. Tuve hambre y me
distes de comer. Apreciamos acá el derecho humano a alimentarse, etc.
EL ESTADO SOCIALISTA COMUNITARIO.
Planteada ya las bases del presente
proyecto de socialismo comunitario, es del caso ahora trazar a grandes rasgos
lo que se propone como un Estado Socialista Comunitario. En primer término
cabe decir que la presencia del Estado es vital para la protección de la
ciudadanía y sus Derechos Humanos y el entorno ecológico.
Es un hecho real y largamente acreditado
que los sectores que acumulan en sí la riqueza y poder no les conviene la
existencia del Estado. Son muy amigos, eso sí, del Estado Subsidiario, de un
Estado que no estorbe la acumulación de la riqueza en pocas familias, en pocas
personas, lo que les da también el poder.
En síntesis está probado que la
ausencia del Estado o un Estado débil deja al pueblo a merced de la minoría
dueña del poder económico, naciendo así la explotación del hombre por el
hombre. Ejemplo de esto son las A.F.P., las Isapres, los Bancos y su usura. De
todo hacen un negocio y vemos que aparece la muerte, el crimen disfrazado de
falta de atención médica o de salud, lo que constituye un delito encubierto,
el ser humano trabajador no existe, pero si existe el trabajador desechable. Un
Estado débil condena al pueblo a la explotación, a la esclavitud porque es de
la esencia del capitalismo crear la desigualdad en todos los planos. Ahora si
no existe la igualdad, no hay libertad y si no hay libertad existe la
esclavitud. En suma el sistema capitalista que necesita un Estado débil o
inexistente para lograr sus fines violatorio de los Derechos Humanos. En
conclusión el capitalismo y su instrumento político económico/neoliberal
y el sistema económico neo liberal es un sistema político económico inmoral.
Como lógica conclusión se aprecia que
se hace necesario para el bienestar del hombre y el respeto de sus derechos
humanos un Estado fuerte pero no totalitario, un Estado fuerte en el respeto de
los derechos humanos del pueblo, un Estado fuerte en la defensa de las personas
en el intento de otros en explotarlos, de esclavizarlos.
Indudablemente también que se está
planteando la construcción de una nueva sociedad, de una sociedad distinta, de
una sociedad humana donde el centro de ella sea la persona humana y sus
Derechos Humanos y no el dinero, el lucro.
Así entonces teniendo este norte, se
plantea que no constituye un Derecho Humano la propiedad privada de los bienes
de producción, o sea que la gran industria , incluida en ella la extractiva,
no puede estar en manos privadas, tampoco la banca, la agrícola , las aguas,
la minería, en suma toda aquella que genera la riqueza de un país.
La propiedad privada de los bienes de
producción solo genera injusticias y desigualdades y termina violando los
Derechos Humanos del pueblo. Esta es la consecuencia de un sistema económico
que tiene como postulado máximo dar “a cada cual según sus posibilidades”, lo
que es la consumación del egoísmo. Y se permiten llamar a esto “Democracia”.
Seguramente queda la pregunta dando
vueltas entonces que pasa con la propiedad de los bienes de producción,
quienes son sus dueños.
La propiedad de tales bienes es de todo
el pueblo. Todo el pueblo es su dueño y no unos pocos. Y todos se
beneficiarán de ellos conforme sus necesidades, conforme al espíritu de la
primera Comunidad. Así entonces el dar a cual según sus necesidades implica
necesariamente una justa distribución de los ingresos, y si esta existe, es
cosa de algún tiempo la desaparición de la pobreza, de la miseria. En
consecuencias no se está planteando imposibles.
Prosiguiendo, la Comunidad entrega al
Estado la administración y explotación de los bienes comunes buscando
satisfacer las necesidades de las personas, de tal forma que la distribución
de los ingresos sea equitativa y justa, como ya se ha dicho, haciendo que la
pobreza se diluya, que desaparezca, llegando de esta manera a la igualdad y,
por ende, a libertad. Tenemos entonces un Estado Comunitario y no empresario.
Se dirán entonces de dónde saldrá el
dinero, de dónde saldrán los recursos para echar a andar este sistema nuevo.
Sus detractores dirán que el financiamiento será imposible, que es una
utopía, que es un sueño imposible de realizar.
Ello no es así. Cabe tener presente que
las Administradoras de los Fondos de Pensiones manejan recursos no inferiores a
ciento noventa mil millones de dólares, recursos que son de los afiliados, es
decir, de millones de chilenos, que ahora benefician a pocas familias que
reciben sus utilidades. Si las inversiones que los administradores efectúan
arrojan pérdidas, éstas son absorbidas por los afiliados y nunca por los que
reciben los beneficios. Es un negocio redondamente inmoral.
Ahora estos recursos los administrará
el Estado fundamentalmente en la industrialización del país, en la
educación, en la salud, etc. dejando un fondo suficiente para responder a los
retiros de los afiliados pagándoles pensiones dignas y justas.
A lo anterior cabe agregar que la gran
minería será solo de los chilenos y así los beneficios o ingresos que
produce el cobre serán destinados al mismo objeto, a satisfacer las
necesidades de la ciudadanía. También se agrega a esto el recurso mineral de
ahora y del futuro, que es el litio, el que pasará a reemplazar al cobre,
mineral este último que está demasiado explotado y su futuro no es largo en
años.
Todo esto hará innecesario endeudarse
con el Banco Mundial y cualquiera otra entidad crediticia mundial, lo que dará
la independencia al país en todos sus planos. Nadie podrá afectar su
soberanía ya sea en su política interna como en la externa.
A su vez como la economía bien
estudiada y planificada dará frutos buenos tanto internos como en el comercio
exterior, lo que hará que los recursos tendrán que aumentar.
Pero todo esto no es lo único a llevar
a cabo, y para que pueda culminar satisfactoriamente el crecimiento económico,
en forma paralela deberá llevarse a cabo una profunda reforma educacional, con
cambios radicales en sus programas y objetivos en el sentido que se destierren
los antivalores de los mercaderes como el lucro, el consumismo, culto al
dinero, etc., y se incentiven realmente los valores de la persona humana, de
sus derechos humanos y también de sus deberes. Desde la infancia las personas
deberán tener conciencia tanto de su propia dignidad como la de su prójimo, y
tener conciencia de la solidaridad y su pleno rechazo al egoísmo. En suma una
educación fundada en los Derechos Humanos, en el conocimiento y la difusión
de la cultura en todos sus planos.
Ojalá que estas líneas puedan servir
de utilidad en la lucha libertaria del pueblo. Hay que terminar ya
con el maltrato y la criminalización, prostitución la drogadicción de los niños
y de los jóvenes.
ALEJANDRO GUZMÁN BARBÉ Abogado de
Derechos Humanos.
Lo subrayado e interpolado es nuestro.
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