Kalaallit
Nunaat o Groenlandia: territorio de indígenas inuit que luchan por
su supervivencia...
En entrevista con El
País, Lynge, ex-autoridad del Consejo Circumpolar Inuit, hace
hincapié en que la cosmovisión inuit y la del capitalismo extremo que
promueve el emperador estadounidense son radicalmente opuestas. El
autogobierno de Groenlandia no permite la propiedad privada del suelo, su
comunidad se rige por una jerarquía muy horizontal y mantiene el principio de
repartir los alimentos de quien caza entre la familia extendida y los vecinos.
En Groenlandia, la
amenaza estadounidense se ha encontrado con un rechazo rotundo de la
población. Miles de personas se manifestaron el sábado pasado
en Nuuk, capital de Groenlandia, para denunciar los intentos de Donald
Trump de anexionar la isla más grande del mundo al territorio estadounidense,
en una de las protestas más multitudinarias que ha vivido el
territorio en su historia.
Por su parte,
la Nación Wampis, una organización indígena peruana del Amazonas, se
solidariza con los inuit de Kalaallit Nunaat que por décadas han
liderado luchas por derechos colectivos indígenas en el mundo y en especial de
las autonomías: “Groenlandia, su territorio, no está en venta ni vacía ni
quiere ser colonia de nadie”, afirman en su carta de solidaridad.
Groenlandia o Kalaallit
Nunaat, tierra de los kalaallits, es un país autónomo dentro del Reino de
Dinamarca, el cual está compuesto por Dinamarca, las Islas Feroe y
Kalaallit Nunaat. Su territorio en el Ártico abarca 2 millones de km2 (en
comparación: México tiene una superficie de 1,9 millones de km2), cuya población está
compuesta por un 90 %
de inuit, el nombre genérico de las culturas indígenas que habitan el
Ártico.
Los inuit de
Groenlandia tienen sus raíces en migraciones que se remontan a hace
aproximadamente 4500 años, cuando los primeros pobladores paleoesquimales,
como el pueblo Saqqaq, llegaron al sur de la isla. Sin embargo,
los inuit actuales, descendientes de la cultura Thule, se establecieron en
Groenlandia hace unos 700 a 1000 años, sustituyendo a culturas anteriores
como la Dorset. El estatus de autogobierno fue establecido con la Ley de
Autonomía de 1979, que otorgó a Groenlandia control sobre sus propios asuntos
internos, aunque Dinamarca sigue responsable de asuntos como defensa y
relaciones exteriores.
Lynge conversaba con Vance y
el jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Marco Rubio, se reunieron en
la Casa Blanca con representantes de los gobiernos de Dinamarca y de
Groenlandia. Vivian Motzfeldt, consejera de Exteriores de la isla (también
inuit), lamentó tener
aún posturas diferentes: Copenhague reiteró que cualquier cesión de soberanía es
algo innegociable y Trump se mantuvo firme en sus intenciones. “Para mí, la
victoria de esta conversación sería que hubiera una segunda”, explica el líder
inuit. “Espero que el enfoque diplomático con Estados Unidos nos dé un breve
respiro. Al menos hasta la próxima explosión desde arriba”.
“Un estadounidense no duraría en Groenlandia
ni un año”
Dinamarca, responsable de la defensa de Groenlandia, advirtió que un
ataque a la isla acabaría con la OTAN. Asimismo, socios como Alemania, Francia,
Suecia, el Reino Unido y Noruega anunciaron ejercicios militares conjuntos en
respuesta a la ofensiva de Washington. Canadá y Francia también han prometido
consulados en Nuuk, la capital de Groenlandia, en las próximas semanas. Esta
presencia de Europa hace que Lynge respire más tranquilo. “Es la seguridad de
la Unión Europea la que está en juego. Si lo hace con nosotros, ¿quién será el
siguiente? Los actos de la Casa Blanca están cambiando el mundo”, zanja el
representante de la comunidad.
Los inuit llevan más de un milenio resistiendo en el Ártico.
Descendientes de los thule, coexistieron con los vikingos que llegaron en torno
al año 900 y lograron un gobierno prácticamente autónomo de Dinamarca en 1979,
tras décadas de colonización. Hoy son el pueblo originario más soberano de la
región.
Lynge insiste en que solo ellos son capaces de sobrevivir en las
condiciones de la isla y explotar mejor sus recursos. “Un estadounidense
no duraría aquí ni un año”, dice. Es por ello que las ideas de Trump de saquear
todos los minerales que atesora la isla se le hace otro de sus disparates.
“Aquí la nieve lo sigue cubriendo todo. La opción de hacer minas es imposible
en muchos territorios, y carísimo y complejísimo en otros. No solo necesitaría
miles de millones, sino décadas”, critica. “Nosotros sabemos mejor que nadie
cómo desarrollar Groenlandia. Vamos a ser los groenlandeses quienes cuidemos y
desarrollemos el país”.
Bajo el hielo de
Groenlandia se encuentran tierras raras, níquel, cobre, uranio,
zinc y otros minerales críticos, esenciales para la supuesta
transición energética, la industria tecnológica y los sistemas de defensa. El
deshielo acelerado por la crisis climática está facilitando el acceso
a estos recursos y abriendo nuevas rutas marítimas, lo que intensifica la
competencia entre potencias.
Solidaridad con los inuit y su demanda: “Nada sobre
nosotros, sin nosotros” (IWGIA) | Aqqaluk Lynge, líder inuit: “Una invasión
estadounidense en Groenlandia aniquilaría nuestro pueblo” (El
País) | Miles de manifestantes marchan en Groenlandia
rechazando los planes de Trump (Crónica) | Antecedentes La
Minuta Groenlandia: su deseo de independencia y su conflicto
entre minería y agricultura (Reportaje) | Foto: CGTN
Lo subrayado/interpolado es nuestro








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