jueves, 29 de enero de 2026

Creontes de la política contra la institucionalidad y la democracia.



Creontes de la política contra la institucionalidad y la democracia.


Por Dr
. Mariano Sierra S/escritor, filosofo, jurista y analista internacional/ ADDHEE.ONG:


Formas de actuar impidiendo la manera de gobernar, se volvió principio parlamentario social, político, partidista e institucional para taponar vicios y vacíos por incapacidad.

Estos Creontes avasalladores de la constitución, de la democracia y del pueblo han invadido el mundo con sus nefastos comportamientos desconociendo las distintas gestiones del individuo, expresando invalides o desvirtuando compromisos generando colapsos sociales. Dialécticamente es un argumento adverso de expresión, de un pensamiento o antítesis que supera la oposición.

Los Creonte generan actos hombrunos en el retraso histórico y la revolución humana con contradicciones que implican antagonismos, negativas dialécticas cuando fluyen los engaños proyectando ser superados en la historia.  El mundo en su globalidad vive paradójico, que no es otra cosa que el no hacer o ejecutar, a contrarió sensu llevar a cabo gestiones que solo interesan a ciertos colectivos sociales. Cuando no hay interés político surgen los cuerpos armados argumentando imposibles, ya por ineptitud, incompetencia o falta de gobernabilidad, imponiendo violencia ante la carencia de objetivos políticos o sociales que solo se atienden con la fuerza pública.

Contradicciones vigentes son producto de nuestros actos humanos que se van construyendo ante las reacciones tormentosas que se convierten en cortinas de humo para variar posiciones de gobernabilidad por encima de toda ética o moral. En política son usuales los antagonismos como forma de hacer política engañando con cinismo para modificar acuerdos, compromisos, contratos, leyes y así favorecer a terceros actores, por parte de las altas cortes, los parlamentarios, y ciertos órganos de control

Ante la oscuridad de gobernar, contradicciones, antítesis, obstrucciones, delaciones, se vuelven política de defensa de interés personal. Todos estos elementos están ínsitos en todos los programas y proformas de política pública o privada como entramado estratégico para tapar la realidad, para moverse en vacíos de estado. Nuestra nación, estos pueblos abnegados han sido construidos como una ficción. Lo que tenemos esta convertido en una operación para otros, por encima de la constitución, desconociéndola totalmente, pues ha sido modificada al acomodo democrático y de los glotones de la politología, utópicos entes de un cartel sin fondo.

Detrás de estas paradojas, encontramos el olvido, la muerte, la violación, las migraciones de tantos condenados de la tierra, a quienes se les han negado sus derechos. Estas reflexiones exploran los devenires humanos y con ellos las confusiones en el pensar y el actuar de discursos retóricos contrarios a lo social.  Nos contradecimos según nos convenga es el lema. La ley de la contradicción emblema del régimen capitalista, se ampara en un neoliberalismo demencial de estirpe burgués.

Y ante este esperpento político, vemos como se conceden visos de legalidad, aflorando las crisis sociales que revelan como la comunidad se enfrenta a la ingobernabilidad. El fracaso constitucional empuja dando claridad de que el capitalismo es el régimen de las contradicciones, cavando su propia sepultura en medio de la oposición que se ejerce contra la rebeldía humanista, entendiendo que el capitalismo radical no genera espacios para alternativas equitativas y solidarías.

En política pública cualquier acto fuera del contexto tiene consecuencias de injusticia y desigualdad extrema. La biopolítica acorde a la gobernabilidad aplica contradicciones a todos los procesos públicos generando engaños e incertidumbres. Actualmente estamos viviendo actos de gobierno anómalos que dieron pie a confusiones, a dadivas ilegales, incoherencias contrarias a la ley, lo que hace pensar la existencia de un concepto de crear su propia justicia, a base de enlodar a la verdad.

Ante los vicios de gobierno y de justicia resalta la verdad moral, aniquilada por la corrupción, donde la autonomía del pueblo es desconocida, donde chocan realidades divergentes abriendo brechas para lograr un bien común. Lo contrario es llevar al pueblo a asumir posiciones de cambio, como una masa rebelde propia de la revolución de la esperanza. El juicio a Jesús es una de las mayores contradicciones. Pilatos cree en la inocencia de Jesús, pero su miedo, su altivez lo llevo a lavarse las manos y condenar para no arriesgarse ante su imperio. Esta cobarde actitud es hoy una forma de comportarnos, lo que nos lleva a posicionarnos como dirigencia hipócrita que ensalza la mediocridad con cinismo, con desconfianza e incoherencia codiciosa.

Esta misera contradicción ha llevado   al mundo a vivir lavándose las manos para no asumir compromisos y pasar por vulgares inocentes. Esto señala que el que tiene el poder tiene el gobierno bajo la práctica de desórdenes morales y éticos y una democracia sin el poder del pueblo. El pasado histórico perdura al frente de autoritarismos, corrupción, nepotismos, opresión. impunidad, populismo nefasto y una continuidad irregular de formas políticas en cuerpos ajenos de doble moral.

El avance de toda contradicción en sus distintas formas no para. Vulnera el estado y el agreste panorama ocultando la verdad a la comunidad, al mundo, eliminando espacios de concertación, alejando rutas de análisis, de dialogo y solución. A veces los pueblos No entienden que deben gobernar con su pueblo, con la lógica del bien común.

Ninguna gestión social escapa de las contradicciones.  Medio ambiente, desarrollo climático, exploración de recursos y otros campos afines hacen parte de este entramado.  Las contradicciones convergen en crisis positivas y negativas, haciendo ver las experiencias ocultas, que se deben razonar, argumentando con objetividad, sin caer en lo absurdo, ni caprichos injustos. El mundo de hoy debe pensar en la línea progresista. del cambio y una nueva visión de gobernar cosmológicamente.

América latina debe mirar y tener en cuenta el pensamiento del libertador Simón Bolívar Palacios y Blanco y su visión de una geopolítica de unidad, solidaridad política, económica, social y humanista. Esto es una fuerza de gobernabilidad, que, dentro de la transformación, permite descriminalizar el mundo, en una vía de valorar la gobernanza social, poder contra aquellos imperios que viven como en la colonización, atropellando la autonomía y la soberanía de los pueblos. El mundo actual debe ser perceptible en que los gobiernos deben tener un concepto universal no local.  Debemos entender que los problemas dejaron de ser únicos, para convertirse en un concepto cósmico de atención y de solución. El progresismo se entiende como un concepto sociológico para la emancipación del mundo y para ello debemos prepararnos, derrotando las maniobras sucias neoliberales que han narcotizado la humanidad para controlar los países.

Todo vicio político forja ilusiones y hace flaquear para convertir la realidad en utopías, a fin de destruir esperanzas que edifican la paz, callando la expresión del pueblo, dejando de cumplir los objetivos de gestión pública, ante silencios que enturbian las conciencias, pues todos estamos llevando un gran peso en un mundo roto por el torrente salvaje de los genocidios que nos invaden al tenor de la fuerza y el poder.

Los vicios y los vacíos destrozan el poder justo negando libertades y derechos, violando leyes sociales.  El eje de esta reflexión es dar a conocer los ultrajes de la política e invitar a la sociedad a la trazabilidad para que se entienda el manejo de la estructura estatal y social y de todos los órganos institucionales. Invita a interpretar y criticar con honestidad los procesos propios de una nación a fin de que se denuncie el fardo de vejámenes a que se somete al pueblo. La sociedad tiene que despertar del letargo de un mundo roto y bajo el fuego de los odios que el afán de la codicia despierta en los sabuesos de los imperios que con su gobernanza descalifican a los seres humanos y a la naturaleza, despojándolos de sus derechos, pues el mundo no es de nadie, sino del que lo necesita, de los pueblos que lo transforman para bien de todos.

De epígrafes se llenan los discursos retóricos, las cartas, los acuerdos, los comunicados y otras expresiones que sufren la instrumentalización propia para no hacer nada en profundidad.  Permiten anuncios y foros por la paz o mejor por la muerte de la paz, emitidos con toques de estado, cual anuncio de un obituario que sentencia al mundo roto bajo diplomacias hipócritas que hoy son instrumentos de la política exterior, que entre mentiras y engaños subliminales crean un nihilismo hastiado.

La marginalidad hace presencia mediante ensayos novelescos, narraciones escritas con lenguajes irracionales que se infiltran en la conciencia limpias de los pueblos. Una infodemia circula dando vida a la información falsa que conlleva a una confusión que viaja con apuros y mal documentada, por lares externos para desacreditar el orden. Convivimos en la sociedad impura del descenso con su precariedad posdemocrática.

Borges lo decía...Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas incontrables, ese montón de espejos rotos y concluye Neruda....Si nadie nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida....

Lo subrayado/interpolado es nuestro.

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