Creontes de la política contra la institucionalidad y la democracia.
Por Dr. Mariano Sierra S/escritor, filosofo, jurista y analista internacional/ ADDHEE.ONG:
Formas de actuar impidiendo la manera de gobernar,
se volvió principio parlamentario social, político, partidista e institucional
para taponar vicios y vacíos por incapacidad.
Estos Creontes avasalladores de la constitución,
de la democracia y del pueblo han invadido el mundo con sus nefastos
comportamientos desconociendo las distintas gestiones del individuo,
expresando invalides o desvirtuando compromisos generando colapsos sociales. Dialécticamente
es un argumento adverso de expresión, de un pensamiento o antítesis que supera
la oposición.
Los Creonte generan actos hombrunos en el retraso histórico
y la revolución humana con contradicciones que implican antagonismos, negativas
dialécticas cuando fluyen los engaños proyectando ser superados en la historia. El mundo en su globalidad vive paradójico,
que no es otra cosa que el no hacer o ejecutar, a contrarió sensu llevar a cabo
gestiones que solo interesan a ciertos colectivos sociales. Cuando no hay interés
político surgen los cuerpos armados argumentando imposibles, ya por ineptitud, incompetencia
o falta de gobernabilidad, imponiendo violencia ante la carencia de objetivos políticos
o sociales que solo se atienden con la fuerza pública.
Contradicciones vigentes son producto de nuestros
actos humanos que se van construyendo ante las reacciones tormentosas que se
convierten en cortinas de humo para variar posiciones de gobernabilidad por
encima de toda ética o moral. En política son usuales los antagonismos como
forma de hacer política engañando con cinismo para modificar acuerdos,
compromisos, contratos, leyes y así favorecer a terceros actores, por parte de
las altas cortes, los parlamentarios, y ciertos órganos de control
Ante la oscuridad de gobernar, contradicciones,
antítesis, obstrucciones, delaciones, se vuelven política de defensa de interés
personal. Todos estos elementos están ínsitos en todos los programas y
proformas de política pública o privada como entramado estratégico para tapar
la realidad, para moverse en vacíos de estado. Nuestra nación, estos pueblos
abnegados han sido construidos como una ficción. Lo que tenemos esta convertido
en una operación para otros, por encima de la constitución, desconociéndola
totalmente, pues ha sido modificada al acomodo democrático y de los glotones de
la politología, utópicos entes de un cartel sin fondo.
Detrás de estas paradojas, encontramos el olvido,
la muerte, la violación, las migraciones de tantos condenados de la tierra, a
quienes se les han negado sus derechos. Estas reflexiones exploran los
devenires humanos y con ellos las confusiones en el pensar y el actuar de
discursos retóricos contrarios a lo social.
Nos contradecimos según nos convenga es el lema. La ley de la contradicción
emblema del régimen capitalista, se ampara en un neoliberalismo demencial de estirpe
burgués.
Y ante este esperpento político, vemos como se
conceden visos de legalidad, aflorando las crisis sociales que revelan como la
comunidad se enfrenta a la ingobernabilidad. El fracaso constitucional empuja
dando claridad de que el capitalismo es el régimen de las contradicciones,
cavando su propia sepultura en medio de la oposición que se ejerce contra la rebeldía
humanista, entendiendo que el capitalismo radical no genera espacios para
alternativas equitativas y solidarías.
En política pública cualquier acto fuera del
contexto tiene consecuencias de injusticia y desigualdad extrema. La biopolítica
acorde a la gobernabilidad aplica contradicciones a todos los procesos públicos
generando engaños e incertidumbres. Actualmente estamos viviendo actos de
gobierno anómalos que dieron pie a confusiones, a dadivas ilegales,
incoherencias contrarias a la ley, lo que hace pensar la existencia de un
concepto de crear su propia justicia, a base de enlodar a la verdad.
Ante los vicios de gobierno y de justicia resalta la
verdad moral, aniquilada por la corrupción, donde la autonomía del pueblo es
desconocida, donde chocan realidades divergentes abriendo brechas para lograr
un bien común. Lo contrario es llevar al pueblo a asumir posiciones de cambio,
como una masa rebelde propia de la revolución de la esperanza. El juicio a Jesús
es una de las mayores contradicciones. Pilatos cree en la inocencia de Jesús,
pero su miedo, su altivez lo llevo a lavarse las manos y condenar para no
arriesgarse ante su imperio. Esta cobarde actitud es hoy una forma de comportarnos,
lo que nos lleva a posicionarnos como dirigencia hipócrita que ensalza la
mediocridad con cinismo, con desconfianza e incoherencia codiciosa.
Esta misera contradicción ha llevado al
mundo a vivir lavándose las manos para no asumir compromisos y pasar por vulgares
inocentes. Esto señala que el que tiene el poder tiene el gobierno bajo la
práctica de desórdenes morales y éticos y una democracia sin el poder del
pueblo. El pasado histórico perdura al frente de autoritarismos, corrupción,
nepotismos, opresión. impunidad, populismo nefasto y una continuidad irregular
de formas políticas en cuerpos ajenos de doble moral.
El avance de toda contradicción en sus distintas
formas no para. Vulnera el estado y el agreste panorama ocultando la verdad a
la comunidad, al mundo, eliminando espacios de concertación, alejando rutas de análisis,
de dialogo y solución. A veces los pueblos No entienden que deben gobernar con
su pueblo, con la lógica del bien común.
Ninguna gestión social escapa de las
contradicciones. Medio ambiente, desarrollo
climático, exploración de recursos y otros campos afines hacen parte de este
entramado. Las contradicciones convergen
en crisis positivas y negativas, haciendo ver las experiencias ocultas, que se
deben razonar, argumentando con objetividad, sin caer en lo absurdo, ni caprichos
injustos. El mundo de hoy debe pensar en la línea progresista. del cambio y una
nueva visión de gobernar cosmológicamente.
América latina debe mirar y tener en cuenta el
pensamiento del libertador Simón Bolívar Palacios y Blanco y su visión
de una geopolítica de unidad, solidaridad política, económica, social y
humanista. Esto es una fuerza de gobernabilidad, que, dentro de la transformación,
permite descriminalizar el mundo, en una vía de valorar la gobernanza social,
poder contra aquellos imperios que viven como en la colonización, atropellando
la autonomía y la soberanía de los pueblos. El mundo actual debe ser perceptible
en que los gobiernos deben tener un concepto universal no local. Debemos entender que los problemas dejaron de
ser únicos, para convertirse en un concepto cósmico de atención y de solución.
El progresismo se entiende como un concepto sociológico para la emancipación del
mundo y para ello debemos prepararnos, derrotando las maniobras sucias
neoliberales que han narcotizado la humanidad para controlar los países.
Todo vicio político forja ilusiones y hace flaquear
para convertir la realidad en utopías, a fin de destruir esperanzas que edifican
la paz, callando la expresión del pueblo, dejando de cumplir los objetivos de gestión
pública, ante silencios que enturbian las conciencias, pues todos estamos
llevando un gran peso en un mundo roto por el torrente salvaje de los genocidios
que nos invaden al tenor de la fuerza y el poder.
Los vicios y los vacíos destrozan el poder justo
negando libertades y derechos, violando leyes sociales. El eje de esta reflexión es dar a conocer los
ultrajes de la política e invitar a la sociedad a la trazabilidad para que se
entienda el manejo de la estructura estatal y social y de todos los órganos
institucionales. Invita a interpretar y criticar con honestidad los procesos
propios de una nación a fin de que se denuncie el fardo de vejámenes a que se
somete al pueblo. La sociedad tiene que despertar del letargo de un mundo roto
y bajo el fuego de los odios que el afán de la codicia despierta en los
sabuesos de los imperios que con su gobernanza descalifican a los seres humanos
y a la naturaleza, despojándolos de sus derechos, pues el mundo no es de nadie,
sino del que lo necesita, de los pueblos que lo transforman para bien de todos.
De epígrafes se llenan los discursos retóricos,
las cartas, los acuerdos, los comunicados y otras expresiones que sufren la instrumentalización
propia para no hacer nada en profundidad.
Permiten anuncios y foros por la paz o mejor por la muerte de la paz, emitidos
con toques de estado, cual anuncio de un obituario que sentencia al mundo roto
bajo diplomacias hipócritas que hoy son instrumentos de la política exterior,
que entre mentiras y engaños subliminales crean un nihilismo hastiado.
La marginalidad hace presencia mediante ensayos
novelescos, narraciones escritas con lenguajes irracionales que se infiltran en
la conciencia limpias de los pueblos. Una infodemia circula dando vida a la información
falsa que conlleva a una confusión que viaja con apuros y mal documentada, por
lares externos para desacreditar el orden. Convivimos en la sociedad impura del
descenso con su precariedad posdemocrática.
Borges lo decía...Somos nuestra memoria, somos ese
quimérico museo de formas incontrables, ese montón de espejos rotos y concluye
Neruda....Si nadie nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la
vida....
Lo subrayado/interpolado
es nuestro.




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