¡El emperador Trump quiere quedarse con el mundo!: “La respuesta no hizo esperar, Europa permanecerá unida, coordinada y comprometida con la defensa de su soberanía”...
En
ese lapso Trump ha liderado una incursión militar en Venezuela, intentando
convertirlo en una especie de protectorado, y amenaza con anexionarse
Groenlandia, en una campaña imperialista que dejó en shock a Europa. Trump
simplemente ha empezado a hacer fuera de Estados Unidos lo que lleva todo este
tiempo haciendo dentro del país: imponer su voluntad por la fuerza.
Las
naciones europeas no deberían sorprenderse de que el republicano trate a un
país y sus habitantes como si fuesen un lote baldío. Después de todo, así es
como gran parte de Europa ha tratado a América, África, Asia y Oceanía desde el
siglo XVI; los estadunidenses a todo el continente americano (más Hawai y
Filipinas) desde el momento de su independencia, y los israelíes a Palestina a
partir de 1948. Lo novedoso, entonces, es que Washington ejerza sobre sus
incondicionales aliados occidentales una violencia que los integrantes de la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hasta ahora habían
reservado para la extinta Unión Soviética y el resto del Sur Global.
Ya
había ofrecido un ejemplo tan grotesco como elocuente de esta insolencia al
dirigirse a senadores de su partido, cuando dedicó seis minutos de su discurso
a mofarse de su homólogo Emmanuel Macron. Imitando lo que cree es el acento
francés, Trump relató la manera en que, según su versión, humilló a Macron y lo
obligó a elevar el precio de los medicamentos a cambio de abstenerse de elevar
los aranceles sobre todos los productos franceses.
La
presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del
Consejo Europeo, Antonio Costa, expusieron en redes sociales, en mensajes
separados pero similares, que la Unión Europea es “plenamente solidaria” con
Dinamarca y Groenlandia.
“Los
aranceles socavarían las relaciones transatlánticas y supondrían el riesgo de
una peligrosa espiral descendente. Europa permanecerá unida, coordinada y
comprometida con la defensa de su soberanía”, agregaron.
¿Reemplazar la ONU?
En
un nuevo capítulo del “alineamiento automático con Occidente”, el libertario
mandatario argentino Javier Milei anunció que la Argentina será parte del
“Consejo de la Paz” creado por Donald Trump para “administrar” la Franja de
Gaza. El anuncio fue cuestionado incluso por el primer ministro israelí,
Benjamín Netanyahu, quien aseguró que la iniciativa “no fue coordinada con
Israel”.
El
"Consejo de Paz" anunciado por Donald Trump para Gaza, comenzó a
tomar forma el sábado 17 de enero, con los líderes de Egipto, Turquía,
Argentina, Canadá y Paraguay invitados a unirse, luego que el presidente
estadounidense nombrara a su secretario de Estado, Marco Rubio; al ex primer
ministro británico, Tony Blair, y a los negociadores Jared Kushner y Steve
Witkoff para esta instancia.
Trump
ya se había declarado presidente del organismo que él mismo creó, mientras
promueve una controvertida visión de desarrollo económico en el territorio
palestino.
Nuevo orden
Sin
dudas, el nuevo orden mundial basado en la fuerza que propone Trump, provocado
por el declive de la influencia de EEUU, obliga a la Unión Europea y sus
Estados miembros a replantear su papel en el mundo. ¿Cómo puede Europa
sobreponerse al ansia de Trump, qué herramientas tiene para plantarle cara, qué
riesgos puede correr y qué papel va a ocupar en este nuevo orden mundial que si
nada lo impide se fundamentará en la fuerza? Al menos, es lo que Trump ha
demostrado que quiere.
Aquel
concepto de que Estados Unidos era socio de la Unión Europea se fue cayendo por
su propio peso: un alianza se basa, justamente, en la confianza entre las
partes, pero la estrategia expansiva de Trump y sus permanentes amenazas la han
dinamitado o impidieron que se concretara.
Y
si Estados Unidos y Europa ya no son socios debiera existir un nuevo tipo de
relacionamiento. Las preguntas que surgen es si Europa tiene herramientas para
hacerle frente, si evaluó los riesgos que puede correr y si conoce cuál es el
papel que se le ha asignado en este nuevo orden mundial basado en la fuerza, al
mejor estilo Trump.
Pese
a los grandes discursos, a los nuevos órdenes mundiales esbozados, hoy vivimos
en un mundo que se rige por la violencia, la fuerza, el poder. Lo triste es que
pareciera que Europa no está en condiciones de hacer frente a la prepotencia de
Donald Trump, que ha marcado al mundo con su plan de expansión unilateral y el
uso de la fuerza como amenaza en su política internacional. Así lo explica
Stephen Miller, uno de sus principales asesores.
Lo
peor es que ya no nos preguntamos por qué ocurren estas cosas, sino que la
preocupación pareciera ser la de hallar la forma de cómo el mundo puede
adaptarse a ellas, o sea una reacción pasiva y totalmente
reaccionaria. Hay una verdad subyacente y es que el imperialismo de EEUU,
que eligió la vía de la expansión unilateral, es una reacción a un mundo que ya
no dominan.
A
pesar de las continuas bravatas de su presidente, Estados Unidos es una
potencia en claro declive/bancarrota que teme ser superado por China,
los países de los BRICS (entre los cuales están China, Brasil, India) que desde
hace al menos cinco años siguen creciendo muchos más que los del llamado G-7.
Los
analistas europeos resaltan la importancia de que Europa afiance alianzas con
los BRICS: hay muchos líderes en el mundo que no aceptan las tesis que maneja
Trump, y ven en China el actor más relevante en este sentido. La percepción de
EEUU más como una amenaza que como un aliado ha facilitado que el talante de
China parezca mucho más amigable.
Además,
Europa comparte con el país asiático, a diferencia de con el actual EEUU, la
preocupación por el cambio climático, la apuesta por la electrificación o el
respeto a la soberanía de los territorios.
La
estrategia del emperador Trump no es adueñarse de territorios, sino
generar monopolios de empresas estadounidenses para volver a adueñarse de un
mercado que ya no controla, en especial en el sector de la tecnología. Exige
que Europa compre sólo su tecnología, pero es incapaz de desarrollar su propia
inteligencia artificial.
Trump
tiene una aspiración monopólica del mercado tecnológico, pero la realidad
muestra que su país no está a la cabeza. Entonces, pasa al poder duro ya que no
tiene control del poder tecnológico y por ello quiere apoderarse de la gran
reserva de petróleo, gas y de las tierras raras que posee Groenlandia, tras
atacar Venezuela con la meta de apoderarse de las principales reservas
petroleras del mundo.
.Y
como si todo esto fuera poco, la Casa Blanca ya ha puesto precio a la isla más
grande del mundo, como si fuera de su propiedad: 700.000 millones de
dólares (601.800 millones de euros) por Groenlandia, según adelantó la
cadena NBC News.
Trump sacudió los mercados con su guerra comercial:
aún no pudo borrarse de nuestra memoria su imagen presentando al mundo su tabla
arancelaria con los impuestos universales a todos los rincones del mundo,
incluídos los pingüinos de las islas antárticas Heard y McDonald. Hizo de los
aranceles su principal arma diplomática. Ahora piensa pasar a la fuerza militar
y a la sustitución de instituciones.
Ya
desató una grave crisis diplomática y comercial con sus aliados europeos, al
anunciar la imposición de aranceles punitivos a ocho países de la OTAN como
represalia por su oposición a sus planes de anexión de Groenlandia, territorio
autónomo de Dinamarca. En respuesta, los ocho países afectados —Dinamarca,
Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y el Reino Unido—
han emitido una declaración conjunta de firme rechazo, asegurando que no se
dejarán intimidar y defenderán la soberanía de Groenlandia.
¡Hay que aplicar el mecanismo de anticoerción
de la Unión Europea!...
Los
líderes europeos han calificado las amenazas arancelarias de “inaceptables” El
presidente francés, Emmanuel Macron, pedirá la activación por primera vez del
“mecanismo anticoerción” de la UE, herramienta comercial aprobada en 2023 y
conocida como la ‘bazuca comercial’. Nunca antes utilizado, permite al bloque
comunitario tomar represalias contra un tercer país que use medidas comerciales
para coaccionar a un Estado miembro.
China,
México y Canadá fueron los primeros blancos de Trump (los golpeó con aranceles
del 25%), y tras llegar hasta la absurda cifra del 145% a China (los aranceles
en vigor son del 40%). Ahora el Tribunal Supremo debe dictaminar si la mayoría
de estos aranceles son ilegales (así lo decidió el Tribunal de Apelaciones en
agosto de 2025, al considerar que abusó del poder de emergencia).
Decía Napoleón Bonaparte: podemos
detenernos cuando subimos, pero nunca cuando descendemos.
*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y
fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana
(FILA) y dirige el Centro
Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)
Lo subrayado/interpolado
es nuestro.




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