"Recuperando la memoria histórica de nuestra querida Universidad del Norte, desaparecida por la dictadura fascista cívico militar. La comunidad nortina de Arica a Coquimbo jamás olvidará la genial creación de esta Casa de Estudios superiores con su desafío: "Unir la luz con el sudor".
R.P.
Arturo Sosa Abascal S.J.
Superior
General Compañía de Jesús
Roma.
Italia
Ref. Rescatando la memoria histórica de nuestra
querida Universidad del Norte/Chile
En
el contexto de la tragedia que sobrevive la Humanidad, ayer “con el
neoliberalismo”, hoy “el nuevo orden mundial” que impone el sistema capitalista
salvaje, con el único objetivo, trasmutar la persona en un guarismo orwelliano,
los hijos bien nacidos del norte de Chile, nos demandan, ¿recuperaremos algún
día nuestra patria y nuestra universidad del Norte Chile desaparecidas? Les contestamos que sí, porque asumimos las
históricas reflexiones del genio universal Dr. W. Goethe, “luchar es vivir”, y
del Dr. Salvador Allende Gossens Presidente de Chile, que en el Congreso de la
Unión de México el 1º de diciembre de 1972, afirmó: “los pueblos sin memoria
histórica nada significan ni nada valen. Hay que honrar a aquellos seres
humanos que dieron sus vidas y su existencia por dar contenido, forma y perfil
a nuestras nacionalidades “…
Para
la dictadura fascista cívico militar a la desaparecida físicamente nuestra
querida Universidad del Norte/Chile, desaparecía el legado y su desafío “Unir
la luz con el sudor”. La supina ignorancia de los ocupantes de la Patria del
General Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme,
no han entendido, ni entenderán
jamás que las ideas no mueren. Más aún
pretenden que “cambiando el nombre a las cosas éstas cambian
“…
La
universidad del Norte/ Chile fue fundada por la Compañía de Jesús y los hijos
de la comunidad nortina desde
Arica a Coquimbo.
La
historia –“la que hacen los pueblos “-,
llevada a efecto por los hijos de la Compañía de Jesús ha brillado pura
y valientemente en la vanguardia
intelectual de la doctrina social de la Iglesia de los pobres, en el marco
consecuente del Evangelio de Cristo por la liberación y realización del Ser Humano.
Los
jesuitas fueron expulsados del Continente Americano, más de dos mil, la mayoría de los que regresaron fueron
activos partidarios del movimiento independentista americano, porque
se han sentido hijos de la Patria Continente América Latina y el Caribe.
Cuando
glorificamos a todos los héroes de la Independencia, unos, para ahogar en el
mar de palabras todo lo que los hizo grandes en la memoria de los Pueblos Latinoamericanos,
otros, para subrayar su aporte en las
sempiterna lucha del pueblo por su
libertad y la justicia social. No olvidamos el aporte valioso de los hijos de la
Compañía de Jesús en ella. Nosotros
como hijos del Norte chileno, bien nacidos no olvidaremos jamás a los
fundadores jesuitas, nuestros profesores de la Universidad del Norte/ Chile.
“Más temprano que tarde”, recuperaremos nuestra Patria y nuestra querida universidad del Norte/
Chile desaparecidas.
Somos
conscientes que todo progreso moral es
el triunfo de una verdad sobre la mentira. Si lo sabremos nosotros que nos han
desaparecido nuestra querida
Universidad del Norte/ Chile y nos pretenden
imponer un montaje en reemplazo
de ella. En el contexto de la indigencia educacional /cultural reinante por y
para el lucro. En todos los tiempos y lugares,
el que expresa su verdad en voz alta,
como la piensa y cree lealmente, causa molestias, rechazos entre los que sobreviven a la sombra
de los intereses creados. La cobardía
moral es de suya tan infame que ninguna
pena podría aumentar su vergüenza. La mayor de todas la cobardía que consiste en callar la verdad
para recoger las ventajas que le ofrece la complicidad con la mentira que impone el sistema capitalista
salvaje, que tiene como base la mentira generalizada.
Con
esperanza y memoria que más temprano que tarde recuperaremos nuestra patria y
nuestra querida Universidad del Norte/ Chile.
Prof. Dr. Héctor Muñoz Cruz
Universidad
autónoma Metropolitana, México.
Prof. Dr.
Hugo Moreno Peralta/IWA
Secretario
Ejecutivo Addhee. Ong
Secretario
ejecutivo Codeh/ Codes Chile/ Berlín.
Abril 2021.
Cc/: RP. Gabriel Roblero Provincial de la Compañía
de Jesús, Santiago de Chile.
Sedes: Arica, Iquique,
Antofagasta y Coquimbo
“Unir la luz con el sudor”
CLAUSTRO PLENO DE REFORMA
1968- 1969.
Ponencia I Del Estudiantado: “Las reducciones academicistas y las precisiones del estudiantado: universidad, sociedad, libertad, democracia, justicia, ciencia e ideología“.
Federaciones de Estudiantes de Arica, Antofagasta y Coquimbo
Elaboración
del documento: Dirigentes estudiantiles: Héctor Muñoz Cruz,
Hugo Moreno Peralta, Galvarino
Jaramillo Pflücker, Rodrigo Ochoa W., Guillermo Avendaño.
PROLEGOMENOS:
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RP Prof. Dr. Carlos Aldunate Lyon S. J. Rector de la Universidad del Norte Chile |
Somos conscientes que este proceso de Reforma Revolucionario no se realizará sin conflictos internos y externos. Nuestra Casa de Estudios Superiores al adelantarse a los cambios sociales y al pretender orientarlos producirá enormes tensiones, especialmente en las elites empresariales oligarcas capitalistas privilegiadas afectadas en sus mezquinos intereses y a sus epígonos de la clase media burguesa politicastra/castrense que le administran sus negocios.
El
primer conflicto lo tuvimos ya cuando la comisión de reforma presidida por el
Prof. Orlando Morales González le negó
toda participación a la Brigada socialista /BUS, que dirige el compañero Hugo
Moreno Peralta, porque según la
comisión el Claustro de Reforma es una instancia neutral y apolítica.
Enérgicamente el presidente de la federación de estudiantes de la sede
Antofagasta compañero Héctor Muñoz Cruz, rechazó de plano esta “censura
política”, porque el apoliticismo y neutralidad son dos formas de hacer política,
las más nefastas”...
Hemos afirmado oral y por escrito que nada nos une y todo nos separa del sistema capitalista por su desvergonzado maquiavelismo, su fría avaricia y su profunda inmoralidad y su maldito instrumento “el neoliberalismo”, con el que pretende profundizar la explotación, masificación, enajenación de los pueblos que somete. No perderemos el tiempo en discusiones bizantinas sobre las” maravillas del neoliberalismo” adornado con estereotipos, reduccionismos por parte de los epígonos y medios mediáticos mercuriales y sus plumarios. La política bajuna de la –democracia cristiana y socialdemocracia- dos atajos sin salida -, con su laisser faire, laisser passer, y los caminos intermedios la rechazamos porque corresponden a la antesala de la traición. Concluimos en esta apretada síntesis que nuestra propuesta alternativa al sistema capitalista, es la sociedad a escala humana, socialista con una “República de Todos” de la mayoría con respeto a las minorías y no como ocurre con el sistema capitalista de una minoría empresarial oligarca el 1%, con la marginación de la mayoría.
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RP Prof. Dr. José Aldunate Lyon S.J. Gran Canciller de la Universidad del Norte Chile |
RP Prof. Dr. José
Aldunate Lyon S.J. Gran Canciller de la Universidad del Norte Chile |
La
comunidad universitaria nortina aplaudió la visita y participación en la apertura del Claustro de Reforma del
compañero presidente fundador de la Central Única de Trabajadores de Chile
Clotario Blest Riffo y la visita de los presidentes de los sindicatos de Obreros y empleados del Mineral de cobre de Chuquicamata Carlos
Tello y Osvaldo Carrasco, quienes hicieron entrega de un cheque correspondiente a un día de trabajo para la construcción del gimnasio que llevan
a cabo la rectoría encabezada personalmente por el rector Aldunate
Lyon S.J., la dirección de la Escuela de Educación Física dirigida por el Prof.
Dr. Luis Bisquert Susarte y el centro de estudiantes
Respecto
al proceso de reforma de nuestra universidad, el rector Prof. Aldunate Lyon
S.J. invitó durante su año sabático al destacado académico y uno de los más
sabios reformadores de la Universidad chilena
el Prof. Dr. Viterbo Osorio Santelices que contó con todo el apoyo nuestro.
Los
pueblos libres dignos y soberanos tienden
a una unidad
educacional/cultural y a encontrar una nueva forma de convivencia que les
permite utilizar los beneficios de la
ciencia y de sus aplicaciones. La universidad comprometida con el cambio
social tiene la tarea de investigar y formular principios básicos de liberación
y formación del ser humanos nuevo integral capaz de participar en la
construcción de la nueva sociedad a escala humana socialista, garantizando en
ella los valores de una auténtica
Libertad, Democracia y Justicia Plena en el marco del irrestricto respeto por la Dignidad, los
Derechos del Ser Humano y del entorno ecológico.
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Presidente fundador de la Central Única de Trabajadores, Clotario Blest Riffo |
Los
desafíos principales de nuestra querida universidad regional del Norte chileno,
dicen relación con profundizar su democracia, empezando por ampliar la incorporación de todos los jóvenes y
trabajadores que deseen alcanzar una educación superior.
La
investigación científica y la formación de equipos para realizarla tiene
que ser prioritaria en las áreas de la explotación de las riquezas
mineras, marítima y en especial lo relacionado con la energía solar.
Todos
estos anhelos se enhebran perfectamente
en torno al compromiso de formar las elites conductoras que Chile en general, y
nuestro norte en especial, necesitan en estas horas de cambios revolucionarios.
Nuestros
profesores maestros- el formador del ser humano en general y de su conciencia
social en particular-, nos han enseñado
que el primer mandamiento de la ley humana es
aprender a pensar y el segundo a hacer todo lo que se ha pensado
consecuentemente. Educando la energía, enseñándola, a admirarla, se plasmarán los nuevos destinos
para nuestro querido norte. Los jóvenes que no saben mirar hacia el provenir y
luchan- “luchar es vivir”- , por y para él,
son mentes canijas que sobreviven asfixiándose entre los escombros de un sistema capitalista
que agoniza.
Reducciones
academicistas y las precisiones del estudiantado.
Según
una creencia muy extendida los dos binomios
universidad y sociedad, ciencia e ideología se distribuyen sistemáticamente de manera tal
que la Universidad aparece como una institución encargada de producir y
transmitir conocimientos científicos, mientras la sociedad constituye la matriz
donde se debaten ideologías discrepantes y contrapuestas.
Bastaría mantener fidelidad
absoluta a la pureza académica para preservar el
funcionamiento universitario de la contaminación ideológica. Esa creencia se
apoya en una concepción de la tarea educativa que la imagina por
encima de las vicisitudes sociales y, por tanto, política e ideológicamente neutral/apolítica. Tal imagen abstracta, proviene de un esquema, desemboca – de y un modo
fatal- en un academicismo cerrado / rutinario cuyo
contenido “independiente del contexto social”, solo logra desconocer las
numerosas dependencias de la vida universitaria. Ningún tipo de educación
escapa a los marcos impuestos por la organización social, del sistema político
económico.
La
confianza en la exterioridad de la ciencia
respecto a la ideología y, por tanto,
en la posibilidad de diseñar mecanismos para proteger a la universidad
contra gérmenes (antiacadémicos) , descansa en una versión vulgar según la cual las ideologías
son doctrinas no científicas producto de la propaganda y de la
emotividad irracional. A partir
de esa puerilidad, se profetiza una
desarrollo acelerado de las ciencias, y el
fin de las ideologías y, ¿porque
no?, universidades donde las preocupaciones académicas prevalecen sin contagios indeseables. Sin
embargo, el referente del concepto
“ideología” nos es un cuerpo doctrinario no científico, sino el conjunto de aspiraciones, objetivos,
valores, ideales, propósitos, etc., decidido por el lugar que los agentes históricos
ocupan en el sistema social. Así, de acuerdo al modo en que los agentes se inscriben en el conjunto de relaciones sociales, la ideología
guía su comportamiento. Las diferentes formas de inserción dan lugar a
distintas ideologías, es decir a maneras y propósitos específicos de vincularse
con la realidad social.
Según el
Prof. Dr. Viterbo Osorio Santelices en sendos talleres y seminarios nos precisó
y nosotros compartimos sus definiciones
sobre ideología: “La ideología es
un sistema de ideas que pretende
describir el mundo, especialmente
el social, tal como es – un núcleo de ideas
como debería ser el mundo
social-, ciertas estrategias a fin de realizar el bien. Tal voluntad de realizar este bien es el
punto potencial que distingue a las
ideologías de lo meramente
utópico…” “El concepto ideología
no es un cuerpo doctrinario no científico, sino el conjunto de aspiraciones,
objetivos, valores, ideales, propósito, etc. decidido por el lugar social que
los agentes históricos ocupan en el sistema social, valga la redundancia”… “El
fin de las ideologías significa el fin de la historia, pero en un sentido apocalíptico.
Significa la historia del fin, la detención del universo por falta de impulso”…
El
“desarrollo científico ajeno a las ideologías “y, paralelamente, las
“universidades” apolíticas neutras de la conflictiva presencia social, supone
un proyecto educativo cuyas aspiraciones de validez universal e intemporal lo
vuelven legítimo en cualquier situación histórica, es decir, supone un proyecto
educativo abstracto e irreal. La educación tiene por objeto, debiera ser
obvio, generar en el estudiante las capacidades intelectuales y las habilidades
técnicas “que exigen de él las sociedad
política en su conjunto y el medio
especial al que está particularmente destinado” (Durkheim).
Para
funcionar, la sociedad requiere de instituciones educativas y ese funcionamiento le confiere su
significación fundamental a todo el
proceso académico incluida, por supuesto, la cúspide universitaria. Ninguna
sociedad puede prescindir de un sistema educativo que integre a las
generaciones en la vida comunitaria, por eso, la conocida función socializadora
desempeñada por la escuela, el liceo, la
universidad, en todos sus niveles, es
condición indispensable para la
continuidad y reproducción de la sociedad.
En la
sociedad capitalista dividida en clases,
el proceso educacional – un bien de consumo por y para el lucro- de
socialización reproduce esa
característica estructural decisiva: los educandos no son incorporados a la sociedad sin más,
son incorporados a unas u otras de las clases constitutivas del todo social. En
las formaciones pre capitalistas a este fenómeno no lo hacían evidente los
aparatos educativos diferenciados para
los distintos sectores sociales, con instalaciones propias, practicas
pedagógicas peculiares y contenidos específicos de enseñanza. En el capitalismo salvaje casi no existen
aparatos formalmente diferentes para la educación de las distintas clases,
predomina la tendencia a un sistema unitario y a la enseñanza “universal”.
Sin
embargo, es relativamente fácil descubrir en
qué medida la enseñanza
prepara a unos para convertirse en fuerza de trabajo –mano de obra barata-, y a otros
para administrar – la burocracia rutinaria- y la privilegiada, en 1% para usufructuar la riqueza producida por los
primeros. Hay evidencias empíricas abrumadoras del rol selectivo y
diferenciador desempañado por la
escuela, el liceo y la universidad – como
expresión final del aparato educativo-,
no es ajena a la división de
clases y, por el contrario, contribuye a
recrear esa división.
No
existen condiciones generales de la producción y transmisión de conocimientos
científicos sino condiciones históricamente
determinadas. A pesar de las ingenuas
creencias difundidas entre muchos investigadores y profesores, el desarrollo
científico y tecnológico no es un proceso libremente decidido por quienes hacen
ciencia y transmiten el saber acumulado, sino un desarrollo orientado por
numerosos factores externos. Los científicos no son sujetos abstractos cuya
actividad resulta de una “voluntad libre” autoalimentada, ni su quehacer responde nada más a las
determinaciones provenientes del interior
mismo de la ciencia. Lejos de ello,
los problemas planteados a la investigación, los recursos técnicos
financieros y humanos necesarios para su realización, los elementos indispensables para la
aplicación del conocimiento, etc., están subordinados a complejos canales
empresariales, circuitos de difusión, instancias de aprovechamiento tecnológico
y fuentes de financiamiento cuya organización depende de factores extra científicos. Si la filosofía espontánea de los científicos
no basta para explicar el proceso de producción de conocimientos, su sociología
espontánea tampoco da cuenta de la sobredeterminación múltiple de su actividad.
El
funcionamiento de la universidad es inseparable de la demanda social. Es preciso desagregar ésta demanda porque
está compuesta de exigencias diversas. En primer lugar, atender a los requerimientos del aparato
productivo: preparar los cuadros
profesionales suficientes, en número y
calidad, para la producción de mercancías. No se trata solo, es obvio de
la formación de profesionales y personal calificado para intervenir
directamente en la producción, sino también de los organizadores y
administradores de las empresas. Satisfacer
las necesidades en recursos humanos de la producción mercantil es la
tarea principal en la universidad en la sociedad capitalista. No es
concebible el cumplimiento de esta tarea
sin consecuencia alguna en la elaboración y transmisión de
conocimientos. Un hecho es inocultable:
la radical refuncionalización del saber impartido, es decir, la subordinación de
ésta a la dinámica de la acumulación capitalista. El significado último, por
ejemplo, de los descubrimientos científicos y de sus aplicaciones tecnológicas,
no puede escindirse del impacto
resultante en la valoración del capital, toda vez que repercuten en la
disminución del tiempo de trabajo necesario y el incremento del excedente así
como de la cuota de plusvalía.
Además
de los cuadros profesionales exigidos por la actividad económica, la
Universidad prepara también los tecnólogos, tecnócratas y burócratas encargados
de las muy heterogéneas funciones realizada por el creciente aparato estatal y
privado. Los ingenieros, arquitectos, químicos, abogados, economistas. Etc.,
egresados de las universidades no tienen una formación decidida solamente por
el contenido general propio de sus respectivas ciencias y disciplinas, sino una
formación en que ese contenido ha sido mediado por los requerimientos
económicos y políticos particulares del capital
e4mpresarial y del sistema de dominación política capitalista. Los
profesionistas no van adquiriendo al germinar sus carreras las cualidades
específicas requeridas por la producción mercantil capitalista y el sistema político. Durante su
estancia en la universidad se apropian de conocimientos organizados ya en consideración
a esas cualidades específicas.
Las
conexiones entre al universidad, la actividad económica organizada alrededor
del proceso de acumulación y sistema político que ordena la dominación de
clase, repercuten en el modo de generar, transmitir y apropiarse de los
conocimientos.
Por
último, si se considera el significado de la enseñanza en términos del conjunto
de las relaciones sociales, no puede ignorarse la incidencia en el proceso
educativo de los valores, aspiraciones, objetivos y demás elementos ideológicos
prevalecientes en la sociedad. Junto con cierto bagaje de conocimientos, el
estudiante asimila una serie de planteamientos encaminados, en definitiva, a la
justificación ideológica del orden establecido. En el discurso académico se
entreveran sin cesar contenidos científicos e ideológicos. Al lado de las
capacidades y habilidades técnicas el estudiante se apropia de los valores individualistas de la sociedad
capitalista de consumo. La importancia del saber cómo valor de”
legitimidad” de la escisión entre trabajo manual e intelectual y el resto de falacias necesarias para convalidar la distribución desigual de
riqueza y poder.
Muy a
pesar de las ilusiones sostenidas por los epígonos defensores de
la “neutralidad”, y del
apoliticismo académico, es innegable el profundo impacto producido por la
estructura clasista empresarial oligarca de la sociedad en la producción y
transmisión de conocimientos.
La
reducción economicista.
Quienes
se ocupan de polemizar con el
academicismo cerrado/ burocrático,
con frecuencia mantienen un
enfoque alternativo igualmente
unilateral y abstracto según el cual la universidad, como cualquiera otra institución
“superestructural”, responde de manera inmediata a la dinámica de la estructura
económica. Se ignora así la mediación insoslayable de la política entre el desarrollo de la base económica y el
funcionamiento del sistema educativo.
Hoy, por ejemplo, es ya imposible
querer explicar el aumento espectacular
de la inscripción universitaria a partir de la demanda generada
por el crecimiento de la industria. No importa cuán dogmáticamente se
aferren algunos a la hipótesis de que el poder económico confiere automático
poder político y hegemonía ideológica, esto no es necesariamente así. Es un
sistema social las instituciones políticas, los medios de comunicación, los
centros culturales – incluido el aparato educativo- , no obedecen linealmente
las determinaciones de la estructura económica. El funcionamiento de la
universidad no puede reducirse a mera
consecuencia de la lógica del capital. Ni menos su función educadora puede ser
un negocio: un bien de consumo por y para el lucro.
El falso esquema de la correspondencia
inmediata entre estructura y superestructura desconoce las mediaciones ideológicas y políticas en virtud de las
cuales la universidad tiene un desarrollo relativamente autónomo: la
masificación de la enseñanza, por
ejemplo, responde más a las presiones
populares y de los sectores medios que a la demanda suscitada por la producción capitalista. El economicismo convierte un interesante
fenómeno de movilización social – el control
de la educación -, en una simple adecuación del sistema educativo y las
exigencias de la clase política gobernante en términos de fuerza calificada de trabajo. Este esquema ni
siquiera puede advertir la aguda contradicción entre la limitada absorción de profesionales en el
aparato productivo y la creciente marea de egresados de las instituciones educacionales.
Aceptar el supuesto del condicionamiento ejercido por la base económica en la
educación no equivale a concebir la universidad como mero instrumento de la
clase política dominante.
Esta
concepción instrumentalista imagina un actor social único y omnipotente, al margen de cuya intencionalidad nada
ocurre. Si frente a quienes especulan
con el sueño idílico de una universidad atenta solo a consideraciones académicas, es preciso
destacar la subordinación de ésta a los
objetivos económicos de los empresarios oligarcas dueños del capital, no por
ello la universidad es simple instrumento de dominio de la clase política
gobernante. En ninguna circunstancia los centros de enseñanza funcionan como
vehículos sometidos a los dictados de la
clase dominante. Inclusive allí donde ésta impone con mayor intensidad su proyecto
educativo excluyente, existen fuerzas y proyectos antagónicos. Los conflictos y
contradicciones en las universidades
- a veces explosiva- son resultados inequívocos de la pluralidad
de actores y tendencias interventoras.
De allí que el complejo fenómeno universitario sea irreductible al puro instrumento dedicado al beneficio exclusivo de una clase empresarial dominante
privilegiada.
Otra forma de reduccionismo
En años
recientes se ha desarrollado un modelo
teórico más sugerente y eficaz para
explicar el comportamiento del aparato
educativo. Este modelo combate unilateralidad del academicismo rutinario/ cerrado
y, a la vez, evita la parcialidad del
economicismo. Se trata del análisis de la función ideológica de la
universidad. Con este modelo se privilegia la socialización lograda por el
sistema educativo en materia de pautas de comportamiento, patrones de consumo,
expectativas generalizadas, su capacidad para integrar a los educandos no sólo
en el aparato productivo, sino en la sociedad globalmente considerada. En efecto, la educación ha probado ser una
poderosa vía para legitimar una realidad de explotación y de dominio
capitalista. El poder político ha encontrado en el aparato educativo una
fuente inapreciable de consenso. Muchos de quienes se inclinan a la disidencia
y a la impugnación terminan incorporados debido
a la inercia desatada por la
formación universitaria.
La
educación es canal eficaz para generar lo que Gramschi llama
“transformismo”, el proceso mediante
el cual la clase empresarial
dominante y el poder político integran a los intelectuales de las clases
subalternas decapitando así su dirección política e ideológica. Esta misión integradora de la universidad obliga
a muchos a repetir la dramática sentencia:
“ya somos todo aquello contra lo que luchamos revolucionariamente a los veinte
años”. Es tal sin embargo, la eficacia de esa misión, que las más de las veces un velo de amnesia
impide ese reconocimiento.
La
socialización de las prácticas educativas consisten apenas en la transmisión de
conocimientos y la generación de aptitudes. Es
consonancia con ello, y a través de procedimientos que condicionan el tipo de formación científica,
la enseñanza juega un papel relevante en la formación ideológica de los
estudiantes. Es lugar común afirmar que
ninguna forma de educación es apolítica,
neutral, ajena a los valores socialmente
admitidos. No se trata, sin embargo, de
un proceso unidireccional: la educación
se adecúa a las ideologías prevalecientes y, a la vez, las refuerza
contribuyendo a su reproducción. El
aparato educativo no solo reproduce, más
allá de desajustes inevitables en una
sociedad plena de contradicciones
ideológicas que mantienen en el sistema
social.
Una
parte no despreciable de las características educativas tiene,
más que una finalidad teórico-
científica, un propósito
simbólico-ideológico al definir el marco de valores que se integraran a
los educandos.
El
indudable cumplimiento en las universidades de tareas académicas
orientadas a crear y transmitir
conocimientos no justifica el reduccionismo academicista en la explicación
del complejo fenómeno universitario. Así también ni sus evidentes funciones
económicas convalidan el esquema economicista – la universidad, instrumento de dominación de la clase empresarial
dominante-, ni su innegable función ideológica basta para legitimar otro enfoque reduccionista - la
universidad, aparato ideológico del Estado-, ni mucho menos, de Estado , no
obstante la intervención más o menos directa del poder estatal en la
universidad. La complejidad de ésta
invalida cualquier análisis que pretende reducirla a las determinaciones
exclusivas la labor académica, a los
intereses inmediatos de la clase empresarial dominante o
la manipulación directa del
Estado.
La Universidad conciencia crítica de la
sociedad: caja de resonancia.
La
universidad es, se ha dicho tantas veces, caja de resonancia de los procesos y conflictos sociales, por su
privilegiado acceso a la información más completa y a la confrontación teórica,
por su mayor permeabilidad a los problemas de la realidad contemporánea, la
universidad es campo de debate ideológico. El concepto mismo de “ideología” denota enfrentamiento y lucha. La Universidad es, en
efecto, centro de poder ideológico por cuanto constituye un lugar preponderante
de actividad intelectual pero, por ello mismo, no es institución donde se decida de antemano el
sentido de sus confrontaciones. La noción equivocada de “aparato ideológico de
Estado “ desconoce un hecho primordial
de la experiencia universitaria: la institución no opera, sin más, como
mecanismo integrador. Pocas instituciones,
si algunas, se ha convertido de manera tan profunda en la matriz de comportamientos
contradictorios. La impugnación global de la sociedad capitalista, frecuente en
los centros de enseñanza, es
incompatible con la imagen de un “aparato ideológico de Estado”.
La
insuficiencia principal de esta noción
incierta radica en el supuesto instrumentalista del que proviene. No hay un
sujeto – el Estado-, capaz de manipular a su antojo instrumentos pasivos -los
aparatos ideológicos-. En la Universidad el debate ideológico
sobredetermina labores académicas y funciones económicas. Si se quiere, es un
aparato donde la ideología interviene inevitablemente y donde el Estado
procura, con medios poderosos, orientar esa intervención. Pero ello no la
convierte en un aparato ideológico a secas, ni justifica la imagen
apolítica/neural y falsa de un “aparato
de estado”. Resulta mucho más eficaz y
riguroso un supuesto inicial enteramente distinto: la universidad es un aparato de la sociedad con tareas académicas
específicas cuya realización no puede marginarse de los objetivos económicos ni
de la confrontación ideológica.
La realización de esas tareas está sujeta,
además, a las características
propias de la institución y del personal
que la conforma, los cuales son
irreductibles a la intencionalidad de la
clase política o del Estado. Los tres esquemas reduccionistas considerados
son otras tantas formas de desconocer la realidad de la universidad en nuestros días y son, en
consecuencia, otras tantas maneras de
desorientar la investigación referida a los vínculos entre universidad y
sociedad, entre ciencia e ideología en el interior de aquella.
La
educación formadora y liberadora y la
universidad.
Concluimos
que la educación es mucho más que una
simple preparación de cuadros profesionales neutrales y apolíticos como lo
exige la oligarquía empresarial farisea del sistema capitalista. Es una integración dialéctica y crítica de
valores. Significa asumir un
comportamiento vital con la verdad y el perfeccionamiento personal y social….
La educación formadora y liberadora
y la universidad, respecto del
cambio socia , deberán promover su efectiva integración, ordenamiento y
orientación. De lo contrario, no serán sino reflejo de la actual situación….
Una nueva sociedad a escala humana socialista
es posible. La universidad tiene
consciencia de encontrarse en un sistema económico, político y social
capitalista que agoniza. La universidad
tiene la tarea de investigar y formar los principios básicos de ese nuevo mundo
de la verdadera Democracia, de la
mayoría con respecto a las minorías y
simultáneamente, la responsabilidad de formar el Ser Humano Integral,
solidario y crítico capaz de participar en l construcción de la sociedad futura
garantizando en ella los valores de unas auténticas: Libertad, Democracia y
Justicia Plena…
Reforma y revolución universitaria.
Cuando se intenta reformar como dice la
palabra, se quiere volver a dar forma a algo que, para alcanzar un fin, ya
posee alguna. En la reforma de nuestra querida Universidad del Norte Chile, se
considera indispensable hacer algunas rectificaciones en sus estructuras y
funciones, pero no cambiarlas
esencialmente: el fin que la universidad posee actualmente permanece
invariable. Cuando hablamos de reforma revolucionaria, precisamos: un nuevo
fin, nuevas estructuras, nuevas funciones para la universidad regional del Norte, hablamos por ende de algo
distinto. Que nadie se llame a engaño, Nosotros no propiciamos una reforma,
sino una revolución universitaria. Si se
siembra una semilla, sabemos que en ella está
potencialmente la planta, es un camino que podríamos calificar de
reformista porque es lo mismo que se va desarrollando y llegando hasta la
máxima expresión de todas sus potencialidades, o a su actuación final. Con la universidad tal como existe hoy día,
sucede algo análogo. En su dimensión profesionalizante se ha ido desarrollando
y ha ido dando todo los que puede dar de sí más éstas posibilidades parecen
ahora situadas en el declive del agotamiento del sistema político económico
capitalista en la que se encuentra inserta. Es la hora de tomar decisiones: la
universidad busca otra manera más de darse una forma con respecto a su línea
acostumbrada, o adquiere estructura y funciones totalmente nuevas y concordes
con el cambio social que exige la comunidad, para la nueva sociedad. La universidad no es una institución separada
del resto de la sociedad, sino que comparten un mismo destino. Toda esta
problemática de los desafíos que se le presenten desde adentro de la
universidad, desde su esencia y los desafíos que se le presentan desde fuera,
desde la sociedad, tienen que ser considerados, si queremos, estructurar una
universidad que se inserte en la realidad social y que, al mismo tiempo,
atiende a las necesidades más íntimas del ser humano. No se trata de que la
sociedad sea atendida de una manera asistencial, sino que se le proporcionen
las grandes líneas de orientación en los cambios sociales…
El ser
humano no es un medio, porque es un fin en sí mismo.
Héctor Muñoz Cruz Presidente de la Federación de
Estudiantes Sede Antofagasta. |
Queremos formar el ser humano integral abierto a lo trascendente, a lo fraternal, a los demás, buscando la ciencia, transformando las cosas, respetando el entorno ecológico, lo mejor del pasado y con una interioridad personal que se abre a un destino situado en el porvenir. Ese es el destino que hay que defender, el de cada ser humano para que cada uno se realice. No unos pocos privilegiaos, sino todos. De esta manera nuestra querida universidad regional del Norte chileno, de Arica a Coquimbo, puede llegar a ser el instrumento magnífico pensado y creado por la Compañía de Jesús y la comunidad nortina fundamental en la construcción de la nueva sociedad socialista a escala humana con un irrestricto respeto por la dignidad, los derechos del ser humano y del entorno ecológico.
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