“En tiempos infames como el actual, en que reina la mentira, la
corrupción, la impunidad y la injusticia social, decir la verdad es un acto
revolucionario”. G. Orwell

Entendíamos que la esencia de la
Democracia es la superación individual y social de la persona. Con una sociedad
sin odiosas marginaciones. La Justicia Plena la concebíamos como una necesidad
social, porque el Derecho es la regla de la vida para la asociación política y
la discusión de lo justo. Lo propio de la Justicia Plena, es darle a cada
ciudadano lo suyo. Ella no puede ser lo que más le conviene al oligarca fariseo
capitalista, tampoco puede ser una Justicia “en la medida de lo posible” porque
no existen los justos en la medida de lo posible; y la libertad, nuestra libertad, y no la que
han tratado de imponernos los dueños del dinero, la celestina universal del
maldito sistema capitalista salvaje globalizado/globalización del capital. ¿Una
utopía?, sí, pero entendiéndose por ella al concepto histórico que dice
relación con un proyecto de transformación social de la sociedad capitalista
salvaje enferma, sin valores e inhumana, un cambio de fondo y de forma que trae
la justicia social.
¿Qué pasó con nuestro proyecto,
con nuestro desafío, la construcción de un modelo de sociedad a escala humana,
teniendo al Estado como una comunidad de ciudadanos, a la Educación como un fin
en la formación de personas razonables, capaces y solidarias?
El capitalismo salvaje
globalizado, con el apoyo de la jerarquía de la Iglesia Católica, la
administración de la Clase Politicastra corrupta, y la protección –por unos
dólares más- de la taifa castrense,
siempre al servicio del capital foráneo, nos imponen un perverso sistema
económico político globalizado, escandalosamente injusto, que no tiene futuro y
se disfraza de destino. El mañana también es hoy. El individuo tiene que ser
obediente, sumiso y aceptar la política bajuna corrupta, la humillación como un
modo de vida inevitable para todos los ciudadanos. La globalización del capital
termina con las fronteras para el dinero, e impone una cultura única del
terror/horror, y la basura consumista que se entrega machacando a través de los
medios mediáticos mercuriales de (in)comunicación globalizados, especialmente
por internet: Esta cultura del miedo, del terror, de la violencia, nos impone
un maravilloso modo de vivir y morir, es la base de su democracia y su libertad
de la globalización del capital. El individuo enajenado es tan libre que tiene
“el derecho de elegir, su modo de morir: de hambre o aburrimiento”. Pero nadie hace
nada por falta de coraje civil y porque “es lo que hay”, “está de dios, y este
lo quiere así”. Como colofón concluyo con la genial reflexión del maestro de la
Patria Continente América Latina y El Caribe, Eduardo Galeano, “Yo me pregunto: ¿Si dios existe por qué pasa
de largo? ¿No será ateo Dios?”
Ante el fracaso del sistema
capitalista salvaje globalizado/globalización del capital, los fariseos dueños
de la celestina universal, el dinero, sacan de la chistera una nueva panacea,
“el Nuevo Orden Mundial Orwelliano”: que tienen como base, las piedras guías de
Georgia/1980/USA. La oligarquía sofofa, la clase politicastra corrupta y la
taifa castrense en coro, dicen amén.
La desesperanza de la mayoría
enajenada de la humanidad no nace ante una obstinada adversidad, ni en el
agotamiento de una lucha desigual, proviene de que no se perciba más la razones
para luchar, incluso de que no se sepa, si es que hay que luchar: “¿Quién
pudiera sacudir de su enajenación a tanta gente inconsciente”?
Luz más luz, sapere aude.
Prof. Moreno Peralta/IWA
Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG
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