SER.... DILEMA HUMANO MARGINADO POR EL EVANGELIO DE LA VIDA EN UN MUNDO ROBOTIZADO, RELATIVISTA. CORRUPTO Y EN DECADENCIA POR EL COLAPSO DE LOS PRINCIPIOS Y VALORES.

Por Dr. Mariano Sierra.
Escritor, jurista, y analista
internacional Addhee. Ong.
Eres por lo que posees como
persona, pero al final tampoco lo eres cuando apoyas lo que eres sobre la fragilidad
de tu ser- inauténtico. Todo esto lo reducimos diciendo que la sociedad nos
presenta diversas expresiones de falsa autenticidad.
Ser auténticos es dar vida a los
valores que poseemos, no haciendo expresión de las extravagancias y las
actitudes que enseña e inculca el modernismo. Ser es ser respetuoso de toda
diferencia, de ideas, opiniones y gustos bajo el referente de tener una sólida
formación de la voluntad y de la madurez, cosa que no me deje llevar por lo
superfluo, por lo vacío y por la incoherencia.
Es habitual que muchos elementos
nos comuniquen sus atributos, pero ello en cierta medida no es simple pues hay
que determinar estrategias propias para la completa satisfacción. Y
precisamente a partir de allí vamos a medirnos no potencializándonos como un
producto pues ello sería aberrante, pero si es la forma como vamos a
diferenciarnos, como vamos a vernos interna o externamente dentro del sinnúmero
de falencias, atributos, valores, aptitudes, conductas sentimientos que
satisfagan para llegar a las demás personas.
Los roles humanos comportan
capacidad, conocimiento. sentires, servicios ideas y valores. Y todos estos
enlaces de la persona se relacionan interiormente para darse a los demás en un
intercambio, en un compartir, en un interrelacionarnos en armonía. Esta el
hombre viviendo hoy día una gran preocupación por la paz y en ese darse surgen
los arraigos internos para darnos al otro, ese otro que nos espera en su
silencio y en su soledad, porque hoy se vive en el delirio eterno de lo que hemos
perdido.
Por doquier foros,
pronunciamientos, escritos, mensajes, programas concientizando una lucha por
crear pensamientos y actos de paz. Pero el panorama es desquiciador cuando el
devenir es contrario pues la violencia arrecia. A estas alturas de la vida
debiera el ser humano haber superado muchos fetichismos, muchos ímpetus, muchos
arrebatos, muchos desprecios que devoran la tranquilidad. Los ejemplos del
pasado no han servido para que seamos una sociedad humana. La barbarie en todas
sus formas invade el corazón del hombre y este ejemplo es el que hace presencia
en toda actividad y es el que está captando las nuevas generaciones.
El valor de la vida humana y la
transformación y conservación del medio ambiente decrece despiadadamente. Los
mandamientos se han perdido en la historia o mejor, se hace lo contrario a sus
mandatos, no se conjugan en ningún de los tiempos. La violencia directa e
indirecta sigue actuando en las distintas relaciones entre los hombres creando
y acrecentando las diferencias. Decía Cicerón que el peor de los estados es
aquel donde se considera que los más opulentos son los mejores. Con esto no
queremos descalificar a nadie. Las diferencias entre los hombres hacen que el
ser se aleje de la escala a la que pertenece. Urge como dice un pensador…Es
urgente la revolución de la conciencia…
Percibirse sobre la imagen
falseada del Ser, enseña más a valorar lo aparente y a rechazar lo profundo del
alma humana. En la sociedad actual es evidente como se idealiza la
superficialidad desconociéndose los sentimientos y los valores. Vivimos un
narcisismo definido como enmascarar la imagen en un ambiente creado por un
consumismo devastador, por un fundamentalismo en distintas creencias, Políticas
o religiosas. Cuando no hay autenticidad la persona busca agradar mimetizando
distintas personalidades. Así es como en la sociedad se encuentran personas
hechas a su manera de ser con el agravante que después esta misma sociedad la
deshecha.
Lograr Ser se hace a través del
trabajo honesto que se debe identificar con las capacidades y atributos que se
posean. Ser equivale a autentico dentro de una sociedad manipuladora. Importa
renunciar a ese yo manipulado, tomar conciencia para transitar por el camino
propio. No es la sociedad quien nos valoriza, sino nosotros mismos con nuestra
naturaleza humana. Jesús nos dijo. Si un
ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el abismo….
Eso ocurre cuando nos dejamos
conducir como borregos. Elegir, construir nuestro Ser hay que hacerlo sobre
pilares solidos como aquel que construyo su casa sobre la roca, a contrario
sensu del que construyo la casa sobre la arena.
Ser es trascender y en ese ascenso hay que esforzarnos para liderar
proyectos comunitarios La vida del ser humano es un proceso proveniente de
proyectos de vida que en su trazado presentan cambios, modificaciones para bien
o para mal, para trascender o para decaer según la posición que asumamos y
según seamos o no receptivos a la crítica fraterna a la humildad y a la
sensibilidad humana que nos caracterice. Todos tenemos una individualidad que
cubre el reconocimiento social que nos hace distinguir frente a los demás,
dentro de esquemas de un existencialismo caracterizado.
En el recorrido de la vida, en
ese caminar trascendente nos escapamos del entorno masa o tejido social, escape
que va a ayudar a reflexionar sobre conductas para mejorar como personas, para
ser por lo que somos, no por lo poseemos materialmente, o por lo que los demás
quiere que seamos. Mientras que, en la sociedad de los comunes, todos luchan
para obtener ventajas materiales y otras, aun a costa de los demás. La
corrupción que rompe el tejido espiritual, va en una carrera dinámica
acompañando estos objetivos mundanos con diatribas que carcomen la finitud.
Con rigor hoy se alzan voces para
denunciar las incongruencias sociales y formativas y la falta de autenticidad
en los lideres, en los. Políticos y gobernantes, y en tantas disciplinas
sociales, pues los hogares ya no cumplen sus dogmas de desarrollo personal,
porque cada uno, va por la línea de sus intereses, cada uno gana o pierde en su
horizonte, y el futuro cabalga sin una directriz, ante un estado que también y
como siempre está cumpliendo su papel desorientador, acorde a sus intereses
institucionales enmarcados en un contrato social impuro.
La existencia de atributos es
propia de todo objeto, servicio o personas. En lo atinente a las personas esta
por ejemplo edificar lealtad, respeto, confianza, liderazgo, servicio,
rectitud, honestidad, pero la existencia también marca otro aspecto y es que al
estar inmersos en una sociedad vivimos procesos de cambios a los que hay que
saber asimilar recurriendo a mecanismos como valores, principios, ética y moral,
eliminar paradigmas que afectan interior y exteriormente que nos pueden lanzar
al vacío.
Si queremos forjar una imagen e
identidad propia a la manera del ser es propio actuar con altura, actuar con la
debida postura y afectos integrales en todas las gestiones, en todas las
actuaciones y en el marco de las comunicaciones y las relaciones con los demás.
Este marco plasmado en un proceso permite conocer a los demás talvez no en toda
su integridad, o en el confiar y ser transparentes, pero si estar motivado para
interrelacionarnos con solidaridad.
En un mundo globalizado confluyen
a su vez pluralismos políticos, de pensamientos ideológicos, económicos,
culturales, religiosos entre otros sin fundamentación, que se perfilan en el
ambiente interior de la persona. Lo que
hace la diferencia como ser es aquella posición de justicia que se debe adoptar
y en esa extrapolación el respeto pluralista es el fundamento siempre y cuando
no se llegue al abuso, a la dominación y al poder que coarte cualquier libertad
o forma de expresión o conciencia crítica. O pensar libremente, que según las
circunstancias nos lleva ante el derecho a no obedecer las leyes desiguales,
por principios de ser personas.
Busca hoy el hombre su identidad
con base al mercado y al consumismo y a lo que el ofrece. La identidad, la forma el hombre hoy
según sus valores o los atributos interiores que lo que identifican por la
característica de lo que el mundo le presenta, le ofrece y le fija dispuesto en
el gran mercado de bienes – Identifica pues nuestra imagen el producto de marca
que esté de moda o de aquellos que la publicidad despiadada va señalando sin
los cuales estaríamos por fuera de la órbita del prestigio. Y lo más agravante
es que el Ser que forma el mundo moderno se prepara desde el niño, es él el que
está recibiendo el impacto de los espejismos de la televisión/internet, radio,
prensa, redes sociales, únicos conductores con el aval del régimen, donde
influenciadores y competencias hacen lo propio -
La búsqueda de llegar a las personas
es un principio vital del hombre y desafiante a la vez que a la luz de una
serie de circunstancias intenta brindar caminos para que la ecuación éxito
personal y servicio permita calidad de vida integral. Todo tiene un punto de
partida muy importante y es la verdad y la sinceridad para que se haga un
diagnóstico o revisión de la vida, que conlleva a calificar la vida familiar,
profesional, social, laboral. Esto permite
revisar de otra parte la aptitud de responsabilidad en los negocios y en
todo lo actuado. El diagnostico de vida exige ser permanente, la necesidad lo
exige por que se pierde la memoria y la objetividad ante la avidez del tiempo y
el desarrollo galopante de la tecnología.
La imagen de Ser lleva a que ésta
no debe identificarse con un parecer, hay que Ser para crear lealtad,
seguridad, confianza, coherencia, transparencia. Este estado de convivencia hay
que construirlo y sostenerlo sobre ideas de diferenciación, pero en un plano
donde las diferencias se tienen en cuenta para respetarlas. Somos iguales si,
pero independientes. Todos nos necesitamos al decir que la persona es sociable
por naturaleza y estamos en igualdad de dignidad, en cometer errores, pero
finalmente ninguna se sitúa por encima
de la otra como tal o de poder someterla. El Ser por el tener por el haber
tenido la oportunidad de posicionar bienes, posiciones, rangos o abolengos no
propicia desigualdad de ninguna naturaleza como persona, pues prima mi yo único
y transparente, mi valía dentro de cualquier escala de valores-
Cuando nos situamos en la honda
de Ser nos preguntamos si estamos en el plano de una vida en orden dentro de la
coordinación de lo físico lo mental con lo espiritual y en función de que toda
la energía que interiorizamos sea para poder entrelazarla con los demás y en
ese papel también tener la capacidad de mantener una actitud reflexiva que me
posicione en un comportar recto y en función de evaluar y exigirme cuando haya
que cambiar. Entonces Ser, es ser hacia los demás en la línea del amor como
camino, aunque muchas veces no sea
fácil lograrlo, pero tampoco imposible. Es levantarnos ante las caídas para
buscar crecer venciendo, allí radica la
voluntad de cambiar.
Hoy y siempre la persona en su
camino de autenticidad se encuentra con dos grandes enemigos. Uno es la
sociedad que lo absorbe con sus complejidades, proyectos y tareas y con su
estilo de vida material impidiéndole llegar a Ser. Este complejo social vuelve
a la persona indiferente, sin interioridad, y el segundo enemigo es la falta de
voluntad o voluntad débil y vacía que le impide vencer las contradicciones
sociales y políticas que le arrebatan sus derechos, le infringen su dignidad y
su pureza de ser tal.
El ser humano vive inmerso día a
día dentro de un gran conjunto de actividades que van constituyendo el marco de
su vida. De ese conjunto de actividades
no se puede salir y de otro lado lo va interrelacionando con cosas, personas,
lugares, costumbres de tal
manera que va creando una rutina que le
absorbe que le crea crisis y estado patológicos o cansancios psicológicos que
le inhiben buscar nuevas alternativas, nuevas rutas para la transformación.. La
esencia del ser, en su divagar se convierte en una odisea donde se ofrecen
múltiples complejidades de trascendencia
o perdida de sentido que rechazan el indómito principio a la identidad
ante la arrogancia humana.
El pulso del mundo hechiza a la
persona llevándola por laberintos que la
embrujan con efímeros atavíos de poder, principio sin fin, ser en lo sempiterno
del gran cosmos que nos hace sentir vida, aun en lo solitario del umbral, pues
allí está la persona, un desconocido social, complejo, sin distinción ni tiempo
ni espacio para poder unir fuerzas sempiternas. El ser, es el otro, ese otro
con quien estamos compartiendo vicisitudes con o sin razones dentro de un plano
político, y social que es esencia humana en el orden del control de los
distintos actos de la vida en integración.
Cada uno como ser profanamos
nuestra dignidad, y lo hacemos cuando decidimos sin razón. Llevándonos por
emociones políticas y sociales, contra el país, como votando por funcionarios
con deudas legales, ante conductas cometidas impunemente, haciéndonos cómplices
de esos malandrines sociales y políticos. Ser, así, implica hacer apología al
delito, contrario sensu a comportarnos como autárquicos, esto es, ser
equilibrados integrales y humanistas.
El ser humano no puede vivir una
vida mecánica o robótica, la persona debe saber que es un ser que trasciende
dado que está lleno de imperfecciones humanas y por ende tiene que preguntarse
por las razones de su existencia y no permanecer como suele ocurrir dentro de
un estilo de vida oscurecida, masificada, superficial, manipulada por la
dimensión del tener, de la apariencia que le impide captar la profundidad de su
existencia.
Ser es transformar la conciencia,
pues en ella aun la persona defiende el desorden. Nunca ha sido razón de ser la
violencia ni la competencia basada en el engaño. El gran pecado de la persona
es no amar al enemigo y dejar a la deriva al que sufre como ocurrió con el
levita y el sacerdote en la parábola del Samaritano. Ser, exige que seamos en
la búsqueda del cambio radical. Como dice el pensador... En medio del mundo la
persona se realiza, alcanzando su plenitud y cabal finitud de la existencia
humana.
Ser auténticos es la verdadera
revolución humanista, es el verdadero descubrir para saber lo que podemos
perder cuando no asumimos el rol de captar el ser mensajeros de la verdad,
paladines de la justicia, terapeutas de la salud del alma, amigo de todos. Ser,
es una revolución continua sobre nuestra identidad, sobre defender ese yo
interno y externo que fluye en un mundo donde el ser parece que no cuenta,
donde el ser se pierde en lontananza, se pierde en las quimeras de la deshumanización,
cosificado por los espejismos de un capitalismo cruel y sin sentido social.
Pareciera una reflexión abultada, pero observemos como en estas épocas, el ser
está perdiendo su carácter, su solidez, su crisol dentro de un mundo en
decadencia de todo trascender, de dejarnos llevar al vació donde la persona al
decir de Zygmunt Bauman, se diluye.
Seguir luchando por la defensa
humana ante su propia tragedia debe perdurar, blindando ese saqueo de su
existencia de ser. Son muchas las cortinas de humo que se le anteponen al ser
en su devenir, por reemplazarlo por otros irracionales vivientes, cubriéndolo,
con mentiras, iconos y confusiones, cubriendo su rostro limpio con máscaras,
afiches y caretas, cínicamente.
Fustigar a los demás en su
dignidad, explica la hipocresía con que nos conducimos, cual parásitos
lisonjeros, con retoricas mediocridades. Aumentar lo superfluo es imponer
censura a la personalidad que atropella el amor al prójimo. Entonces, carecer
de ser, es escondernos en la arrogancia perfilándonos con soberbia que despoja
el sentido de la otra persona, y de la propia. Faltar al amor propio con
destellos de oropeles es convivir de apariencias, simulando un humanismo
inexistente, cual reflejo de la profanidad de gobernantes, administradores y politiqueros
que están en el camino de enlodar a la sociedad con su aberrante corrupción e
impunidad.
Ser o no ser al decir del
pensador, es el absurdo de la imagen en cuanto a que ella vive en la mente de
cada persona... Platón nos enseña que
Amar es la forma de ser encontrando la belleza en todo lo existente.
Lo subrayado/interpolado
es nuestro
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